CAPÍTULO 18

Kate se paró en seco frente a la puerta de su casa, se quedó mirando la misma, su intuición le decía que algo no iba del todo bien, desenfundó su arma antes de meter la llave en la cerradura, abrió con cuidado llevando el arma al frente.

Todo estaba tranquilo en el interior, sus ojos recorrieron la entrada, cerró la puerta con el pie sin girarse, sin apartar su mirada del frente, comenzó a caminar y clavó su mirada en el interior del salón, clavó su mirada en el cuerpo que ocupaba parte de aquel sofá. Unos ojos azules se clavaron en ella, Kate apretó la mandíbula, cerró con fuerza su puño alrededor de la empuñadura de su pistola.

-La esperaba señorita Heat- dijo sin moverse del lugar en el que estaba.

-¿Qué haces en mi casa y cómo has entrado? – se acercó sin dejar de apuntar.

-Quería averiguar algunas cosas, y alguien me ayudó a entrar – contestó con total tranquilidad.

-¿Qué quieres? – Alex se fue poniendo en pie.

-Ya te lo he dicho saber algunas cosas- le enseñó las fotos que tenía en sus manos- Es curioso, tienes fotos con los dos policías que se infiltraron en cierta organización delictiva, Esposito y Ryan ¿eran esos sus nombres? Y me preguntaba si por un casual la mujer con la que he compartido mi vida estos días sería la tercera infiltrada. ¿Vas a usar el arma? Porque de no ser así, preferiría que la bajases, las carga el diablo – dijo con una medio sonrisa.

-¿De dónde has sacado esas fotos?

-Deberías tener mejores escondites, también encontré a foto de tu graduación en la academia de policía, ¿encima del armario? – dijo negando y chascando la lengua.

-Alexandra Vause – comenzó a decir siendo interrumpida.

-¿Me vas a detener? ¿Acaso has logrado encontrar algo que me inculpe en algún delito? Creo que la respuesta es negativa, porque de lo contrario no te habrías metido en mi cama ¿te importa si me sirvo una copa de vino? – Kate la miró alzando la ceja- Supongo que eso es que no puedo – dijo volviendo a sentarse.

-¿En serio crees que me acosté contigo por eso? ¿Crees que he fingido todo este tiempo?-apareciendo el rastro de la decepción en su rostro.

-¿Qué quieres que crea? – dijo con tranquilidad Alex- No soy yo la que he mentido sobre quién era, no soy yo la que te está apuntando con un arma- Kate fijó su vista en su mano armada, un segundo, eso fue todo cuando volvió a mirar a la mujer, ésta tenía una pistola en sus manos- Ahora estamos en igualdad de condiciones – dijo ladeando un poco la cabeza- No pensaba que te distraerías tan fácilmente.

-¿La va a usar? ¿Puedes realmente usarla contra mí? – Alex la miró.

-¿Y tú? – le devolvió la pregunta.

Ninguna de las dos contestó, sólo clavaron su mirada en los ojos de la otra, ignorando la frialdad de las palabras, sin importarles lo que los rostros dijesen, sólo teniendo valor lo que los ojos contasen y ambas al mismo tiempo pusieron el seguro a sus armas bajándolas.

-Termino de incumplir todas las normas – dijo Kate sin apartar los ojos de los de Alex.

-Termino de saltarme mis propias normas – contestó Alex- ¿Quién eres?

-Detective Katherine Beckett, narcóticos- Alex palideció al escuchar ese nombre.

-Repítelo – dijo poniéndose en pie.

-Detective Beckett – repitió sin entender el cambio en el rostro de Alex.

-Beckett- repitió la Vause.

-¿Me vas a explicar qué sucede? – Kate empezaba a ponerse nerviosa.

-¿Quiénes son tus padres? – preguntó Alex deseando estar equivocada.

-Alex, en serio, ¿a qué viene esto?

-Sólo contesta, por favor- sonó casi como una súplica.

Kate miró a aquella mujer a la que amaba con locura- Mi madre fue Johanna Beckett fiscal del distrito y mi padre es Jim Beckett abogado – Alex cerró los ojos al escuchar ese nombre- ¿Qué sucede?- preguntó acercándose hasta Alex- ¡Contesta! – le dijo agarrándola del brazo.

-Dios, esto tiene que ser una puta pesadilla. ¿Por qué eres policía?

-Porque nunca se detuvo al asesino de mi madre, porque necesitaba hacer justicia ¿Me vas a explicar qué sucede?

Alex se soltó del agarre de la detective, dejó su pistola sobre el sofá y comenzó a caminar por aquella estancia.

-Katherine – comenzó a decir.

-Dios, sabes quién mató a mi madre – dijo Kate de inmediato- Fuisteis vosotros – Tomó nuevamente el arma apuntando a la cabeza de Alex- ¡Dime su nombre! – Alex notó como una lágrima comenzaba a rodar por su rostro- ¡Un nombre! – repitió Kate golpeando con la culata de la pistola la cara de Alex.

-No puedo – dijo pasando su mano por su rostro y comprobando como brotaba la sangre.

-Alex, ¡dame un nombre! ¡No quiero tener que matarte!, por favor es sólo un nombre.

-No puedo- Kate hizo el amago de volver a golpearla pero esta vez Alex detuvo el ataque sujetándola por la muñeca- No puedo porque si lo hago estarás muerta, y no podría vivir con eso.

-Venga ya, no seas cínica. No quieres porque es tu jefe, ese al que eres totalmente fiel, ese que ha matado a tu amante y no te ha importado. ¡Era mi madre! Murió desangrada, sola en un puto callejón, como si no fuese nadie – decía llorando.

-Kate, si te doy un nombre estarás muerta, no sabes a quien te quieres enfrentar – le arrancó el arma de las manos- Escúchame, sí sé quien mandó matar a tu madre, de la misma forma que supongo quien fue el brazo ejecutor, pero no puedo permitir que vayas de frente contra ellos.

-Alex, mataron a mi madre, por favor, dame sólo un nombre- suplicaba entre lágrimas Kate.

-No puedo mi amor – Kate la miró al escuchar esa palabra- no puedo porque si te pasa algo no podría continuar con mi vida – dijo limpiando con sus dedos las lágrimas de la detective.

Desde el mismo instante en el que escuchó su nombre supo que su vida estaba acabada, sabía antes de entrar en aquella casa que nunca sería capaz de terminar con la vida de la infiltrada, porque nunca podría matar a la mujer que amaba, su fidelidad a Will terminaba aquel día, pero mucho más aún al saber que ellos fueron los responsables del asesinato de la madre de Kate.

-¿Confías en mi? – Le preguntó a la detective clavando sus ojos en los de ella- Cariño ¿confías en mí? – repitió ante el silencio de la detective.

Confiar, eso que tanto trabajo le costaba a ella desde que una noche le arrebataron a su madre. Desde aquella noche no se sentía capaz de confiar en nada ni en nadie que no fuese ella misma, y sin embargo ahí estaba siendo abrazada por la persona a la que debía detener, a la persona con la que debía terminar, ella le limpiaba las lágrimas con ternura, había aguantado su golpe sin atacarla, había soltado su arma y se había mostrado ante ella a pecho descubierto. ¿Confiar?

-Sí – dijo con total seguridad.

-Bien, vamos sentémonos – le dijo llevándola hasta el sofá- Tenemos mucho que hacer.

Tras sentarse Alex comenzó a exponer la loca idea que había tenido. Ella era la mano derecha del asesino de la fiscal Beckett, podría dar toda clase de datos acerca del sucio negocio de éste, pero para hacer eso, debía estar segura de que Kate iba a estar a salvo.

-¿Estás hablando de entregarte? – Alex negó.

-Eso no serviría de nada, es demasiado poderoso, estaría muerta en el mismo instante en que lo hiciera. Debemos marcharnos, escondernos, entre las dos lograremos todos los datos que necesitas para terminar con él – Kate la miraba intentando asimilar todo lo que estaba pasando en aquella casa.

-¿Por qué harías eso? – preguntó con dudas.

-Porque te amo, porque te lo debo, porque tu aparición en mi vida ha sido lo mejor que me ha pasado nunca.

-¿Crees que con eso caeré rendida en tus brazos? – Alex negó- Eso nunca pasará, nunca.

-Lo sé. ¿Estás preparada para hacer justicia? – Kate asintió- ¿Caiga quien caiga? – Kate la miró sin entender a que se refería- ¿Aunque ello supongo descubrir que personas cercanas a ti están implicadas?

-Alex ya sé que tú formas parte de todo eso – dijo creyendo que se refería a ella.

-No hablo de mí, hablo de otras personas.

-Sea quien sea, quiero hacer justicia- Alex asintió.

-Bien, recoge ropa, un portátil, cámara de fotos, deja el teléfono, dinero, nada de tarjetas- Kate la miraba realmente iba a huir- ¿Sabes hacer el puente a un coche? – Kate la miró elevando una ceja- No podemos usar los nuestros.

-Sí, sé hacer el puente ¿Dónde nos encontraremos? – Alex apuntó una dirección en un papel y se lo dio a Kate – Espero que estés allí y que esto no sea un trampa, porque juro por mi madre que te mataré – Dijo mirándola con dureza.

-Estaré ahí a las 3 de la madrugada. A esa hora mi guardaespaldas desaparece.