Entramos en la parte final de esta historia. El capítulo de hoy está dividido en dos partes, la primera en cursiva nos mostrará lo que dará de sí las investigaciones de Alex y Kate, en la segunda parte iremos viendo cómo se dio esa investigación. Espero que se entienda facilmente.


El FBI acompañado de la Policía de Nueva york Irrumpía en el despacho de abogados Reznikov y asociados, al paso les salía la propia Galina exigiendo que abandonasen el lugar, el agente del FBI al cargo de la operación le tendió una orden de registro firmada por el Juez Federal Samuel Livinston, la cara de Red palideció al leerla la orden.

-Ya sabéis lo que hay que hacer, vosotros – dijo señalando a los detectives- revisad palmo a palmo los despachos de los abogados mientras nosotros iremos al despacho de la señora Reznikov, la capitana Gates nos acompañará en el registro – ordenó el jefe del equipo.

Nada más entrar en el despacho de Red se dirigieron a la pared que había a la izquierda, dónde se encontraba una gran estantería, sacaron un libro de la misma y se escuchó de inmediato un click mecánico.

Antes los ojos de los agentes y de la capitana se abrió una puerta dando acceso a una habitación, cuando entraron comprobaron que tal y como esperaban allí existía un catre, un pequeño armario, una alacena, un mini frigorífico, dos ordenadores que fueron inmediatamente requisados.

-¿Por si vienen por usted los adversarios? – dijo la capitana señalando todo lo que había en aquel cuarto. Red no contestó.

El jefe de equipo se acercó hasta el rincón de la izquierda, parecía ir contando los ladrillos, presionó el que hacía el quinto por el final y se abrió.

-¿Sorprendida?- preguntó a Red justo cuando introducía la clave que abría la caja fuerte.

La capitana Gates se acercaba hasta ese lugar, observando como de dicha caja el agente extraía un libro junto con un montón de pasaportes, al abrir el libro aparecieron fechas, nombres y cantidades de dinero, ambos se miraron sonriendo.

-Le dejo los honores – dijo el del FBI.

-Galina Reznikov, queda detenida por pertenencia a organización criminal, asesinato del detective Javier Esposito, intento de asesinato del también detective Kevin Ryan – iba diciendo mientras colocaba las esposas a la mujer- Tiene derecho a guardar silencio, si decide no guardarlo todo lo que diga será usado en su contra, tiene derecho a un abogado, ¿entiende lo que le estoy diciendo? – Preguntaba la capitana llevando a Red tomada de las esposas- ¿Entiende cuáles son sus derechos? – repitió ante el silencio de la rusa, Red asintió- En ese caso, ¿va a guardar silencio? – Red volvió a asentir.


Kate se despertó al llegar hasta ella el característico aroma del café recién hecho, salió de la cama, se puso una sudadera y caminó hacia la cocina, cuando llegó allí se encontró a Alex terminando de preparar el desayuno.

-Supuse que tendrías hambre – dijo sin girarse mientras terminaba de colocar los huevos revueltos en los platos- He sacado a Castle y le he puesto agua y comida, ahora nos toca a nosotras- colocó todo sobre la mesa- Siéntate y empieza a comer – ella se sentó y bebió del zumo recién exprimido.

-Pensé que veníamos a trabajar – Kate se mantenía aún en pie.

-Sí, pero también tendremos que alimentarnos – contestó la Vause alzando una ceja- en cuanto terminemos con el desayuno nos pondremos a ello – Kate lo pensó durante algunos segundos pero finalmente decidió que era mejor sentarse y desayunar, además ¿a quién trataba de engañar? se moría de hambre.

Alex fue la primera en terminar, nada más hacerlo se puso en pie y se dirigió hacia su cuarto, al poco tiempo regresó trayendo con ella un portátil y varios libros.

-A estas horas deben estar buscándonos – se sentó en la mesa y encendió el ordenador, Kate la miró – En casa tengo cámaras de seguridad, voy a comprobar si han estado allí.

Las imágenes mostraron con total claridad que a esa hora su casa aún no había sido registrada para saber que había sido de ella.

Kate se levantó dejando en el fregadero sus cosas del desayuno- ¿Te importa si me ducho antes de empezar?- Alex la miró y negó.

-Yo lo hice nada más levantarme, antes de sacar a tu perro. Te esperaré, mientras voy a fumar al porche – dijo poniéndose en pie y caminado hacia la puerta.

Media hora después y con las tazas recargadas de café ambas mujeres se pusieron manos a la obra.

-Lo más fácil será empezar por Red – comentó Alex.

Usaban los contactos que Galina tenía en rusa para traer a mujeres jóvenes que luego eran forzadas a ejercer la prostitución, nada más llegar al despacho de abogados de Red ésta y sus hombres les robaban los pasaportes que eran guardados en la caja fuerte que Red tenía escondida en la habitación oculta que había detrás de la estantería de su despacho personal.

Una vez sin documentación y tras pasar un reconocimiento médico, llevado a cabo por Rachel Wistton, eran repartidas en varios prostíbulos pertenecientes al cartel, dichos locales eran controlados por Jerry Wistton hermano pequeño de la doctora.

-¿Ella sabía que las mujeres que revisaban eran retenidas a la fuerza? – preguntó Kate.

-Sí, Rachel es la doctora del cartel, nos atiende cuando digamos que sufrimos algún accidente – marcó con comillas la palabra accidente.

La doctora Wistton entró a formar parte del cartel para salvar la vida de su hermano menor, el cual era drogadicto y debía miles de dólares a la organización, con su trabajo pagó la deuda de su hermano, y finalmente ambos entraron definitivamente a trabajar para Will.

El segundo bloque de negocio de Red era la distribución de la droga, para ello empleaba los locales de alterne, así como multitud de pequeños camellos repartidos por toda la ciudad. La zona cero de la distribución se encontraba en un local llamado Spasiva, es desde éste desde el que se realiza el reparto de las drogas.

-¿Descansamos un poco dando un paseo? –preguntó Alex comprobando que llevaban cerca de seis horas cuadrando toda la información de la que ella disponía contra Red- Propongo preparar unos sándwiches y comerlos junto al lago, además Castle empieza a estar desesperado por salir de nuevo- Kate se giró comprobando como el nerviosismo de su perro iba en aumento y tras pensarlo un poco accedió a descansar un rato.

Ambas mujeres prepararon varios sándwiches para cada una, cogieron botellas de agua y alguna de refresco y tras meter todo en una pequeña mochila salieron de la casa seguidas por el perro, que a los pocos segundos las adelantaba empezando a ladrar y a mover el rabo.

-Parece que sí estaba como loco por salir – decía Kate fijándose en el perro.

Caminaron entre los árboles en silencio, tras poco más de media hora llegaron a un claro, dónde se encontraba su destino final, el lago.

Alex dejó la mochila y se acercó al borde, se quitó las zapatillas, se remangó los pantalones y entró en el agua, soltó un pequeño grito -¿Fría? – le preguntó Kate muerta de la risa por el grito y los saltitos que daba Alex.

Kate fue sacando la comida mientras observaba a Alex, ésta regresó al lado de la detective y se sentó en el suelo, aceptando el sándwich que ésta le tendía.

-¿Cómo terminaste metida en el cartel?

-Me enganchó el poder, el dinero, el sentirme invencible. Nunca había tenido nada, el ligar dónde quedamos ayer era la calle en la que nací y crecí – Kate la miraba sorprendida- Si quería comer debía trapichear, así que el cartel me proporcionó todo aquello que nunca tuve, y me vendí al diablo – contestó perdiendo su mirada en el horizonte.