Al grito de Policía e Nueva York tiraron la puerta, sin tiempo para reaccionar Hunter se puso de rodillas cuando advirtió estar en el punto de mira de cuatro pistolas.

-Nicholas Hunter, queda detenido por el asesinato de Johanna Beckett y Javier Esposito, así cómo por el intento de asesinato de Kevin Ryan – Hunter sentía como sus muñecas eran atrapadas por las esposas de la policía.


Los días posteriores a la investigaciones que llevaron a cabo sobre Akiro fueron los más duros para ambas, pese a los intentos que la detective hizo para hablar con Alex aquello nunca llegó a suceder.

Los días se convirtieron en trabajar, comer, trabajar, sacar a Castle a pasear y silencio. Silencio sólo roto cuando tenían algo que comunicarse sobre las investigaciones. Alex le tendió una dirección.

-Hunter está ahí – tras aquello continuo revisando unos documentos.

-¿Me darás ahora el nombre? – Alex la miró y negó mientras cerraba el portátil.

-No eres tú quien recibirá esa información- Le dijo mientras se ponía en pie- Recoge tus cosas, aquí hemos terminado mañana regresaremos a la ciudad – Kate la miró sorprendida- Termino de enviar toda la investigación a la persona indicada.

-Qué has hecho ¿qué? – Dijo totalmente ofendida- Pensé que sería yo la que decidiría qué hacer con todo esto.

Alex sonrió – No querida, lo siento pero no me fio de ti. La información está en las mejores manos, la persona que la ha recibido sabrá qué hacer con ella – Su cabeza se giró por el golpe recibido. Kate la golpeó con furia al escuchar aquello.

-¿Que no confías en mi? – Alex sujetó las manos de la detective.

-No, desde que nos conocemos has jugado conmigo, ¿por qué ahora sería diferente? Recoge tus cosas, saldremos a primera hora – soltó las manos de Kate y se dirigió hacia su dormitorio cerrando la puerta tras de ella.

Kate se dejó caer sobre el suelo, las lágrimas bañaban su rostro, le dolía demasiado todo lo que sucedía con Alex, le dolía porque pese a todo continuaba enamorada de ella, y se moría al sentir como la indiferencia crecía en la mujer que amaba.

Lloraba sintiendo que no podía culparla, se lo había ganado a pulso con su engaño, Alex tenía razón, Kate siempre supo quien era la mujer a la que trataba de acercarse, Alex nunca la engañó. Se puso en pie siendo consciente de que todo entre ellas había terminado, y sintiendo que esa vez sería incapaz de renacer.

Sintió los primeros rayos de sol en su rostro cuando aún Morfeo no había llegado hasta ella, golpeó con rabia la almohada, era la hora de levantarse, con pasos dudosos se dirigió hasta el baño suplicando por que el agua arrastrase su dolor.

Llegó hasta la cocina con la máscara puesta, no iba a dejar que Alex viese su destrucción, prefería que continuase creyendo que todo lo que vivieron no había sido real.

Alex le tendió la taza de café como hacía cada día- Voy a ir metiendo mi equipaje en el coche – le dijo sin tan siquiera mirarla - ¿Tienes todo listo?

-Sí, cuando me tome el café lo llevaré hasta el coche – vio como Alex se perdió en el interior de su dormitorio y entonces dejó escapar un suspiro.

El viaje de vuelta a NY lo hicieron en total silencio, de vez en cuando la detective giraba su aveza buscando el rostro de la Vause, esperando siempre que ella también hubiera girado su cara para encontrarse con sus ojos, pero aquello nunca sucedió.

-¿Dónde estamos? – preguntó Kate cuando el vehículo paró ante un edificio en NY.

-En nuestro destino – Alex salió del coche, abrió el maletero y tomó su macuto- Espero que todo salga como habías soñado.

Sin tiempo para nada más, Alex entró en aquel lugar, y ante los ojos de Kate apareció la capitana Victoria Gates junto a una persona que la detective no conocía. Kate salió del coche y Castle saltó a la acera.

-Bienvenida a casa, detective. Han hecho un gran trabajo. Le presento al agente especial James Bernard – Kate miró a ambos sin entender qué sucedía- Entremos, no es del todo seguro estar en mitad de la calle.

Una vez en el interior del edificio tomaron el ascensor, la capitana pulsó el botón de la planta 2 cuando las puerta se abrieron Kate pudo comprobar que aquello era una planta totalmente diáfana, por la cual se movían varios policías así como agentes federales.

-Gracias a la documentación aportada por la señorita Vause, estamos a la espera de las órdenes de registro y detención. El juez federal Samuel Livinston las está firmando en este preciso instante- Le relató la capitana.

Kate miraba todas las pizarras, en ellas estaban todos los datos que ambas habían logrado descubrir, fechas, nombres, cuentas bancarias.

-¿Dónde está? – preguntó girándose hacia la capitana.

-Dónde debe estar – contestó el agente Bernard, Kate miró a Gates esperando que ella le diera otra respuesta.

-Lo siento Beckett, pero esa información no puede ser facilitada – contestó con pesar.

Alex leía con sumo interés el documento que tenía frente a ella, cada punto, cada párrafo, sobre la mesa un boli, al otro lado varios pares de ojos la miraban con ansiedad.

-¿Entonces? – preguntó una de las personas.

-Deme un segundo señoría, quiero estar totalmente segura de que no me van a engañar – contestó sin levantar la vista del documento.

-Juez Livinston, el equipo está preparado esperando sus órdenes de arresto y registro- dijo otro de los presentes tras haber mantenido una pequeña conversación telefónica.

-Están todas firmadas, sólo falta una – contestó el juez mirando a Alex.

-No podemos usar el resto sin esa, el éxito de la operación reside en atacar a todos al mismo tiempo- decía de forma airada el agente.

-No está en mis manos – contestaba su señoría- La firmaré cuando la señorita Vause firme el documento y yo pueda escribir el nombre.

-Bien, está todo correcto – Alex tomó el bolígrafo y con él selló la traición al hombre al que había jurado lealtad.

-Alexandra Vause, a partir de ahora mismo pasa a estar bajo arresto federal, será trasladada a una cárcel de máxima seguridad en el Estado de California – el juez Livinston le tendió la mano- Ha hecho lo correcto, de lo contrario se habría enfrentado a una pena muy superior, y habría sido acusada de delitos mucho más graves.

-No se equivoque señoría, si yo no hubiera traicionado a mi cártel, ustedes jamás habrían descubierto quien es Will y sin eso el cártel siempre hubiera seguido con vida – tras decir aquello le pusieron las esposas y la condujeron a la salida donde un furgón la esperaba para su traslado - ¿Puedo pedir un último favor? – preguntó al agente que la custodiaba.

-Claro.

-Una llamada será sólo un minuto – el agente miró a su superior el cual asintió.

-Sólo un minuto – le dijo tendiéndole su teléfono.

El móvil de Kate comenzaba a sonar, al mismo tiempo que varios agentes aparecían acompañados por el Juez Livinston.

-Hiciste lo que debías, no le des más vueltas. Nos veremos – Kate dejó escapar una lágrima.

-Te quiero – dijo justo antes de que la llamada finalizase.

El agente Bernard reunió a todos los allí presentes.

-Tenemos las órdenes, ha llegado la hora de que terminemos con toda esta mierda. Detective Beckett, usted junto conmigo y varios agentes federales más será la encargada de la detención de Will – Kate asintió, al fin sabría quien era el responsable del asesinato de su madre- La capitana Gates junto con el agente Norton y los hombres de su equipo se encargará de ir a por Galina Reznikov- Bernard continuó asignando partes del operativo asignando la detención de Hunter a Montgomery- Llegó la hora, cumplamos con nuestro deber.