TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING
¡Hola de nuevo!
Primero, Feliz Navidad a todos y espero que tengan un buen año 2013.
Segundo, ya comenzamos el segundo capítulo de ésta historia.
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
PRIMERA TEMPORADA
Capitulo Dos
"Estoy aquí"
El joven Potter mastico la segunda tostada del día y bebió el último sorbo de leche, desganado y bastante alicaído, incitó a que su pequeña hermana desayunará un poco, si bien la pena les embargaba hace algunas semanas, no podían dejar de alimentarse y aunque lo hicieran Rose y su tía se encargarían de reprimirles duramente. Su hermana negó e hizo a un lado los huevos revueltos que él le ofrecía, de los dos, la menor de los Potter había resultado más afectada de la muerte de su madre y si agregaba que su padre no había enviado ninguna carta, a pesar que lo había prometido, pues el ánimo de ambos iba decayendo poco a poco.
James lo dejó por imposible esperando que el almuerzo fuese distinto, desvió la mirada, observando a su prima acercándose a ellos junto a Teddy. Ambos se sentaron a su lado y comenzaron a desayunar en silencio, el joven moreno bufó y se cruzó de brazos sobre la mesa, atrayendo la mirada de Rose.
-¿Desayunaron? – Inquirió Rose pasando la mirada por los hermanos Potter – James
-Pregúntale a Natalie – Habló mirando a su hermana – Al menos come alguna fruta.
-Déjame en paz – Bufó la chica incorporándose de la mesa y salir del gran comedor
-No han recibido ninguna carta ¿Cierto? – Afirmó ella bebiendo su leche. Su primo negó ofuscado – Le diré a mi madre…
-No quiero molestarla – Negó James echándola un vistazo a la mesa de profesores donde su tía platicaba con la directora – Quiero esperar algunos días.
-Casi se cumple un mes – Dijo ella en apenas un susurro. Un mes de la muerte de su tía y madre de sus primos – Papá ha escrito pero no menciona al tío. Y también comienzo a preocuparme.
-Mi padre tampoco menciona nada – Habló Teddy sentado junto a la castaña – Le he preguntado en dos ocasiones pero no hay respuesta. Aunque, si hubiese sucedido algo, lo sabríamos por el periódico ¿No creen? – Les miró curioso.
-Tiene razón – Suspiró James removiéndose sobre su asiento – Si no envía nada en tres días, hablaré con la tía.
James y Rose se despidieron de Terry y caminaron hacia el aula de Defensa donde procurarían de salir sanos y a salvo, la avanzada edad del profesor no contribuía a la seguridad del salón, esperaban que al menos el próximo año dejará el puesto y así evitar un accidente. El moreno se abstrajo de la clase y sus pensamientos volaron hacia su padre, le preocupaba que este no hubiese escrito ninguna carta y que nadie hiciera mención, si bien él y su hermana estaban llevando la perdida con algo de éxito, primero la compañía mutua y segundo por el apoyo de su prima y tía, su padre sólo tenía a sus tíos Ron y Remus, y hasta donde sabía, no se había presentado en el castillo buscando la ayuda de su tía Hermione.
El codazo de Rose le hizo salir de sus pensamientos y centrar su atención en la clase, disimuladamente, le devolvió el golpe y rió quedadamente. La castaña frunció el ceño y movió la cabeza mientras anotaba con detalle lo escrito por el profesor, James volvió a reír, y antes que recibiera algún hechizo decidió imitarle y concentrarse de una buena vez.
El silencio del aula le incomodaba y antes que lograse resistirse se dejó llevar por los pensamientos que las últimas semanas le provocaban insomnio, la última vez que vio a su mejor amigo fue durante el funeral de Ginny y desde allí no había tenido noticia de él, ninguna carta, nota ni comentarios, nada. Y aunque tuvo intenciones de preguntar a sus sobrinos, se abstuvo, no quería incomodarles y provocarles algún daño.
-Silencio, por favor – Habló tomando una prueba al grupo de cuarto
Aunque confiaba en su mejor amigo no podía evitar temer por las decisiones que tomaba, sólo deseaba que estuviese bien y tranquilo, odiaba verle en aquel estado deplorable y perdido que le encontró el día que Ginny murió. El moreno había sufrido duros golpes durante su vida y la muerte de su esposa le había pillado desprevenido y de manera cruel, el mundo mágico estaba en relativa paz y él había perdido una parte fundamental de su vida, dejándole a la deriva.
Se recostó sobre la silla y cruzándose de brazos se planteó la posibilidad de hablar con su esposo, después de todo él y Harry eran compañeros de trabajo y mejores amigos, él debía saber que sucedía con el ojiverde. Lanzó un imperceptible suspiro y se decidió hacerle una visita a su esposo durante la noche, no podría aguantar una noche más sin saber sobre su mejor amigo y aunque el pelirrojo se molestase por visitarle para sólo sacarle información, debería responderle.
La prueba concluyó y la castaña se dirigió hacia la siguiente clase donde mantendría la mente ocupada sobre lo qué enseñar y bloquear por algunas horas algún pensamiento sobre Harry. Entre clase y clase el día transcurrido sin problema alguno y aunque moría de hambre decidió postergar la cena al regreso, pasaban de las nueve y sabía que el pelirrojo ya estaría en casa. Estaba a punto de abrir la puerta de su oficina y emprender camino cuando la figura de Remus Lupin se materializó frente a ella, sorprendida por la intromisión del hombre lobo, le dejó pasar e interrogarle con la mirada, no era común que él se presentará allí y a éstas horas.
-¿Qué haces aquí? – Preguntó ceñuda
-Siento molestarte – Se disculpó él apenado – Sé que debes tener trabajo, sin embargo, no podía irme a casa sin saber cómo está Harry.
-Remus – Dijo está sorprendida por la pregunta ¿Por qué debería saber sobre Harry? No lo entendía y necesitaba respuesta de manera urgente - ¿De qué hablas? ¿Por qué debería saber algo? Explícate.
-Pues – Balbuceo el castaño señalando a Hermione – Se supone que has estado viéndole. ¿Cierto?
-No he visto a Harry – Negó ella confundida por la información y temerosa por el rumbo de la conversación, se aferró al escritorio y continuo – He esperado noticias de Harry por casi tres semanas y media ni Ron ni tú ni nadie se ha comunicado por carta – Espetó no logrando controlar alzar la voz. La situación comenzaba a abrumarle - ¿Por qué piensas que tengo contacto con Harry?
-Ronald dijo que se comunicaría contigo – Habló este señalándole – Lo hizo hace dos semanas porque… no hemos sabido nada de él.
-No he recibido nada – Negó la castaña sintiendo la sangre acumularse sobre la cabeza y el corazón latir furioso. Quiso tener a su esposo frente a ella y maldecirle hasta el cansancio ¿Cómo podía ser tan irresponsable? – Cómo diablos… un segundo – Pensó – Estás diciendo que Harry no se ha presentado al trabajo durante este tiempo. Remus – Insistió ante el silencio de su amigo.
-No – Afirmó el aludido cabizbajo – Se ausentó la primera semana y decidimos extender el permiso por algunos días, debía presentarse a trabajar hace tres días pero no ha aparecido, le dije a Ron que intentará comunicarse contigo y ya veo que no lo hizo – Suspiró y revolviéndose el cabello – Hemos intentado ingresar a la casa pero se encuentra protegida y las cartas regresan sin respuesta alguna.
-No puedo creerlo – Negó Hermione – Iré donde él… no entiendo porque Ron…
-Olvídalo – Dijo este temeroso por la actitud de la castaña que parecía moler a hechizo al primer incauto que se le atravesará - ¿Quieres que te acompañe?
-No, debo hacerlo sola – Musitó ella y sujetando el picaporte con fuerza, añadió – Te escribiré si te necesito ¿De acuerdo?
-Bien – Sonrió él
La castaña asintió y sin perder más tiempo avanzó raudo hacia la oficina de la directora, ya había anunciado la salida y poseía la contraseña para ingresar y usar el trasladador que había pedido. Mientras subía las escaleras de caracol pensaba las coordenadas más cercanas hacia la casa de Harry, sólo bastó algunas modificaciones y poco menos de un minuto, la noche y el frío del Valle Godric le recibió. Camino algunas calles y atravesó el pequeño jardín de la casa que permanecía a oscuras y parecía abandonada, temió porque su amigo hiciera alguna locura, alzó la varita y deshizo todos los hechizos de protección que poseía no importaba que su amigo fuese auror, conocía la manera de vulnerarlo, después de todo, le había ayudado a proteger su casa cuando recién se había casado.
"Si encuentro desordenada la casa, sé a quién culpar Hermione"
No pudo evitar sonreír ante el pequeño recuerdo y manteniendo la esperanza que su amigo se encontraba allí, ingreso. El pasillo se hallaba a oscuras y el olor a húmedo se extendía por todo el lugar, como si nadie viviese allí, dirigió los pasos hacia el salón y la botella de wisky de fuego le dio la bienvenida, la recogió y la poso sobre la mesilla de centro. Observó las escaleras y supo que Harry se encontraría arriba, lanzó un suspiro y subió las escaleras a paso lento.
¿Cuán miserable podía sentirse? Peor que una cucaracha inmunda… las lágrimas se había agotado y el alcohol que circulaba en sus venas el alimento necesario para sedarle y abstraerse de la realidad, no quería seguir sufriendo y sintiendo aquel vacío tan insoportable que sentía. Cogió la mesilla de noche la varita y conjuró una botella de wisky ¿Cuánto había bebido? Apenas lo sabía y mucho menos el tiempo que había transcurrido, ya no importaba mucho, se apoyo sobre el respaldo de la cama y miro el techo mientras el alcohol pasaba por la garganta tal agua fuese.
-Me agrada la forma de evadirte – Hablaron desde la puerta de la habitación. Él dirigió la mirada encontrarse con la figura de su mejor amiga – El alcohol no cura el dolor.
-Se siente menos – Argumentó él en apenas un balbuceo – Ayuda a abstraerse.
-Emborrachándote no te ayudas, Harry – Replicó la castaña y descruzándose de brazos camino hasta la cama del moreno – No entiendes que sólo estás causándote más daño.
-Pues parece que estoy destinado a sufrir – Aseguró este y cogiendo la botella quiso beber otro sorbo, sin embargo, Hermione le arrebató la botella e hizo desaparecer – Regrésala – Exigió frunciendo el ceño y ante la negativa cogió la varita, la cual, voló de su mano – Déjame en paz.
-No te dejaré morir – Dijo ella apretando la varita del moreno entre sus dedos – Las semanas se convirtieron en un calvario sin saber de ti… no puedes seguir aquí ahogante en el alcohol.
-No entiendes nada – Masculló este incorporándose a duras penas de la cama y si no fuese por Hermione habría caído al suelo – Déjame, no quiero tu ayuda. Nadie puede ayudarme.
-Harry – Soltándole y observando preocupada el estado deplorable que estaba su amigo. Vestido del mismo modo que hace algunas semanas, el cabello revuelto y sucio, la camisa desabotonada y evidentemente más delgado, por un segundo, le recordó al pequeño niño de once años que conoció – Hace cuanto que no comes.
-No lo recuerdo – Susurró tambaleándose e intentar caminar hasta el baño, sin embargo, falló estrepitosamente cayendo al suelo. Sintió los pasos apresurados de su amiga e intentar recogerle del suelo pero este se lo impidió – ¡No entiendes que quiero estar solo! ¡Que quiero soportar este dolor sin nadie a mi lado! – Explotó y golpeando el suelo con el puño cerrado, continuo - ¡Que esto es culpa mía! ¡Me siento la peor basura del mundo!
-¡¿De qué demonios estás hablando?! – Exclamó Hermione explotando también – ¡Maldita sea Harry! – Reclamó abrazándole por la espalda mientras él ocultaba su rostro pegado al suelo – La perdida de Ginny jamás será tu culpa, fue un accidente de avión. Un accidente…
-Habíamos discutido – balbuceo él sin mirarle y manteniendo su rostro oculto – Llevamos distanciados por lo menos una semana… no, no logramos resolver aquello.
-No tiene sentido lamentarse por ello – Negó ella apoyado la barbilla sobre el hombro del moreno – Ginny te amaba y por ningún motivo dejaría de hacerlo… no tienes porque mortificarte por eso ¿Crees que le gustaría verte en este estado? James y Natalie han intentado sobrellevar la pena y aunque ha sido difícil comienzan a recuperarse pero cualquier esfuerzo será en vano sino estás tú.
-No puedo – Masculló este y sentado sobre el suelo, añadió – Déjame solo.
-Harry
-¡Vete! – Gritó esquivándole la mirada
-No pienso rendirme – Le dijo y tirándole la varita salió de la habitación.
Apenas cerró la puerta principal de la casa agarró su varita y desapareció del lugar para posar los pies a dos cuadras de su propia casa. Apretó la mandíbula y furiosa camino por acera, decidida a pedir explicaciones a su esposo, no podía creer que hubiese hecho eso y dejado al ojiverde a su suerte. Abrió la puerta del jardín de manera brusca y recordó el estado de su amigo, jamás le había visto así casi al borde de la locura y colapso total.
Introdujo la llave en el cerrojo y la giro abriendo la puerta principal, la iluminación de la casa le indicaba que su esposo había llegado y de seguro se encontraría en la cocina.
-¿Quién es? – Escuchó la castaña la voz del pelirrojo. Se mantuvo en silencio y camino hacia la cocina - ¿Por qué no responde? – Dijeron de nuevo y está los pasos de Ron se hicieron escuchar hasta salir al pasillo principal - ¿Hermione? – Vocifero sorprendido – Que sorpresa verte casi nunca vienes a casa – Le sonrió ingresando de nuevo a la cocina - ¿Quieres cenar? No soy un experto pero creo que quedo bien…
-¿Por qué le has mentido a Remus? – Preguntó a boca de jarro. El pelirrojo detuvo el ajetreo por la cocina y la observó, extrañado – Le dijiste que te comunicarías conmigo y que iría a visitar a Harry ¿Por qué nunca me enviaste una carta?
-Hermione - Dudó él apoyándose sobre el fregadero – He tenido trabajo que hacer, la ausencia de Harry ha provocado que….
-¡Es tu mejor amigo! – Exclamó la castaña asustando a su esposo - ¡Te comprometiste hace tres semanas! ¡Y si Remus no se hubiese aparecido por Hogwarts! – Lanzó un suspiro y se paseo por la cocina enfurecida – Eres un inconsciente…
-Cada quien vive el duelo – Habló él frunciendo el ceño – Yo intento trabajar y cumplir mis obligaciones, James y Natalie lo intentan en Hogwarts, Harry debe…
-¡Se ha mantenido ebrio! – Volvió a gritar – Está demacrado, delgado y débil, culpándose por su miseria y sintiéndose peor que una cucaracha.
-Algo debió haber hecho pasa sentirse así…
La cafetera sonó y la cocina se mantuvo en silencio después de la cachetada que la castaña le había propinado a su esposo, él se mantuvo en su sitio y sólo se enderezó lo suficiente para dirigirle la mirada a su mujer, el cabello castaña estaba desordenado y las mejillas sonrojadas por la furia que seguramente recorría su cuerpo, llevó la mano izquierda hacia su rostro y sonrió tristemente.
-No te reconozco – Le dijo ella – Intentaré ayudar a mi amigo
-Recuerda que soy tu esposo – Aclaró este observándole recoger sus cosas y marcharse
Entre trompicones y caminar apoyado por la pared decidió bajar hasta el primer piso, la cabeza le daba vueltas y sentía explotar en cualquier momento, deseaba sentarse en el jardín y disfrutar el aire nocturno, despejar la mente y no recriminarse tanto por haber sacado a gritos a su mejor amiga. Movió la cabeza intentando concentrarse sobre los escalores que parecían moverse como las escaleras de Hogwarts, se apoyo sobre pasa manos, apoyo el primer pie sobre el escalón y cuando estuvo seguro que no caería continuo con el segundo pie. El ir y venir de los peldaños confundieron al moreno y provoco que se resbalase por éstas.
Sin éxito intento agarrarse pero el estado etílico que poseía se lo impidió y cuando pensó que la caída sería infinita un golpe seco le hizo sumirse en la oscuridad.
La brisa fresca de la mañana se coló por la habitación y comenzó a despertar lentamente al hombre que permanecía recostado sobre la cama, remolón se giro para continuar durmiendo, sin embargo, un pinchazo sobre el costado izquierdo le hizo abrir los ojos adolorido. Lentamente topó el vendaje sobre su cabeza y entonces recordó la caída sufrida la noche ayer por las escaleras, intrigado, se incorporó de la cama y dio un vistazo a la habitación ¿Quién le había trasladado regreso? Se observó con el pijama puesto y aunque todavía estaba sucio el ambiente no olía a alcohol ni humedad, se giró hacia le mesilla de noche y comprobó que se encontraba una bandeja con comida y café caliente.
-Hermione – Pensó él sintiéndose un cretino por comportarse de aquella forma
-Pensaste que iba a abandonar a mi mejor amigo – Hablaron desde la puerta, tal y como la noche anterior, está vez el ojiverde bajo la mirada apenado – Te diste un buen golpe… estabas inconsciente y la cabeza no paraba de sangrar, tienes suerte que estudie medicina – Bromeó.
-¿Hubieses encontrado otra forma? – Interrogó y la castaña asintió – Dejarme desangrar hubiese sido un buen castigo por tratarte de esa forma.
-El amigo ebrio no cuenta – Sonrió Hermione acercándose y sentarse sobre la cama – Te dije que no pensaba rendirme – Le apretó la mano y se incorporó – Toma una ducha y después come, y si no tienes problemas para bajar las escaleras, estaré en la cocina.
-No quiero ofenderte pero – Dudó él observándole irse – Deberías estar en Hogwarts.
-Le envié una lechuza a Minerva – Informó tranquila – Pedí un día libre por motivos personales y aunque no te mencione, tal vez lo intuye. Descuida
Algo confundido y sintiéndose débil se encamino hacia el cuarto de baño, el golpe sufrido lo mantenía mareado y las piernas sentía que fallaban producto de la nula comida ingerida durante las últimas semanas. Se observó en el espejo y pudo notar que por lo menos había bajado diez kilos y las ojeras debajo de los ojos le indicaban cuán cansado se sentía, se paso la mano por el cabello y suspiro arrepentido.
Abrió el grifo y el agua fría cayó por su cuerpo liberando la tensión que cargaba, el alcohol y la soledad habían sido su compañero y guía hacia el olvido total, borrar el dolor y culpabilidad que le embargó por la muerte de su esposa. Sentir la responsabilidad de haber mejorado la relación los días previos.
Después de terminar de ducharse se coloco algo cómodo y lentamente bajo las escaleras hacia la cocina, le avergonzaba mirar a su mejor amiga a los ojos, sin embargo, debía disculparse. En cuanto llegó al pasillo pudo oler la comida que se preparaba y su estomago comenzó a gruñir a modo de protesta, había olvidado la comida sobre el mesilla de noche, se encogió de hombros y continuo su camino y antes de atravesar el umbral de la puerta lazó un profundo suspiro, nervioso porque Hermione no le sacará a maldiciones del lugar.
-Probaste algo de comer – Inquirió la castaña en cuanto él se asomo por la puerta. Él negó y nervioso oculto las manos sobre el buzo negro que portaba – Entonces probarás algo de sopa, imaginó que apenas has comido un pedazo de pan – Se dijo y Harry simplemente asintió – Deberás tomar sopa y en pequeñas cantidades… tú estomago podría rechazar algo pesado.
-No deberías llevarme al hospital – Comentó alzando las cejas mientras observaba a la castaña caminar por toda la cocina
-Nadie ha sabido de ti en semanas – Habló ella paciente – No sería prudente que te expongas y mucho menos en un hospital y quedar expuesto a cualquier tipo de comentarios, sobre todo, si tus hijos están en Hogwarts bastante preocupados – Añadió frunciendo el ceño. Harry tragó saliva – Ya te dije sobre la suerte que tienes… de lo contrario ya estaríamos en el hospital.
-Entiendo – Balbuceo él y antes que pudiese decir algo, le obligaron a sentarse y comer.
En varias oportunidades tosió y quiso vomitar lo ingerido además de la inflamación que sentía sobre su garganta, evitó mirar a la castaña y continuo comiendo en silencio, pensando que realmente estaba cometiendo un verdadero suicidio y aunque admitía que se había equivocado profundamente y Hermione estaba molesta, sentía que algo más le enfurecía. Cogió un pequeño pedazo de pan, lo untó sobre la sopa y lo tragó entre lágrimas.
-En tres el malestar disminuirá – Indicó Hermione sentada frente al moreno – Aunque deberás esperar por lo menos una semana hasta comer algo sólido y en pequeñas proporciones ¿De acuerdo?
-Sí – Asintió él cabizbajo – Hermione – Habló al tiempo que ésta se incorporaba de la mesa y le daba la espalda sobre el lavabo – Perdóname… no pensé que…
-Precisamente ese es el problema – Le interrumpió la castaña girándose y encarando a su amigo – No sabes el daño que estabas causando y alcoholizándote, comprendo por el momento que estás pasado, sin embargo, no es la manera de solucionar nada. Maldición Harry – Bufó dándole la espalda y fregando fuerte la loza – James y Natalie también se encuentran afectados e intentan enfrentarlo como hermanos, sin embargo, también se preocupan por su padre que no ha escrito absolutamente nada. Ni siquiera Remus sabía de ti y si no fuese por él jamás hubiese imaginado que estabas así.
-Remus no ha venido – Dijo él confuso por las últimas palabras
-Me refiero a otra cosa – Respondió rápidamente y siguió fregando con más fuerza
-Explícate, porque no comprendo – Frunció el ceño cruzándose de brazos – Hermione.
-Pensé que estabas trabajando y por ello no escribías a nadie – Explicó ella dejando de fregar. Cogió una toalla y se secó las manos – Que habías encontrado una forma de evadirte, por mi parte, comencé a preocuparme de James, Natalie y Rose. Ayer por la noche iba a buscar a Ron, pensado que él sabría algo de ti – Negó y apretó la toalla entre sus manos. Harry descruzó los brazos y apretó los puños – Remus llegó a la oficina preguntando por ti
-¿Por qué él debería preguntarte a ti? – Inquirió Harry sin perder detalle alguno de la expresión de la castaña; tensa y conteniendo las ganas de golpear algo
-Confió en que Ronald se comunicaría conmigo y podría visitarte – Confesó apenada – Si hubiese sabido que estabas así, quizás…
-No es tú culpa – Interrumpió él suavizando su expresión – Mírame – Pidió, lo cual ésta obedeció – Probablemente otro día, semana o mes hubiese creado estragos, sin embargo, llegaste a tiempo. De verdad, siento haberte tratado así y de seguro haber ocasionado alguna discusión con Ron ¿Cierto? – Indagó y que su amiga afirmó – Para él tampoco debe ser fácil… era su hermana.
-No quiero justificarlo – Negó – Ustedes son amigos y trabajan juntos, deben apoyarse.
-Lo sé – Suspiró Harry y esbozando una ligera sonrisa, añadió - ¿Podrías perdonar la estúpida reacción de anoche?
-Si no te perdonará ¿Crees que estaría aquí? – Sonrió y acercándose a su amigo le abrazó, gesto que el ojiverde no rechazo – Estás delgado – Reflexiono.
-Pediré otro mes – Comentó él deshaciendo el abrazo – Sería peligroso estar fuera y tener que luchar.
-Haz intentado realizar algún hechizo – Preguntó
-Un movimiento sencillo que llenaba la botella de alcohol – Respondió él avergonzado – Sólo eso.
-Quizás perdiste algo de habilitad – Comentó Hermione pensativa, considerando seriamente la posibilidad de que el moreno estuviese torpe mágicamente - Es buena idea pedir otro mes y recuperarte.
-¿Cuándo crees que podré verles? – Preguntó refiriéndose a sus hijos
-Deberías escribir alguna carta – Menciono ella secando los platos – No estás para nada bien.
-Bien – Suspiró restregándose el rostro – Subiré al estudio y les escribiré.
-Harry – le llamó antes de que se fuera – Por ahora… no menciones nada.
-¿Cómo puedo justificarlo?
-Que luego se lo explicarás
-De acuerdo – Asintió girándose y caminar hacia el segundo piso.
La castaña continua su labor por limpiar la cocina y ya terminaba cuando la voz del ojiverde le llamó desde muy cerca, extrañada, dejó de lado lo que estaba haciendo y salió de la cocina dispuesta a subir al segundo piso. Preocupada, observó a Harry parado sobre las escaleras y a medio camino del segundo piso, rápida y procurando no sacar conclusiones del estado del moreno, subió hasta su altura.
-¿Qué sucede? – Inquirió - ¿Por qué no subes?
-Me siento agitado y cansado – Vocifero él aferrándose firmemente del pasamanos – No sé qué sucede…
-Es normal – Suspiró – Recién estás comiendo y te has movido de la habitación, apóyate en mí – Sugirió, Harry obedeció – Te subiré hasta la habitación y descansarás.
-De acuerdo – Susurró él sintiendo el cuerpo pesándole plomo. Sentía el cansancio pesar sobre su cuerpo y la frente perlada en sudor, lentamente, subió las escaleras ayudado por la castaña - ¿Qué crees que deba hacer durante estos días?
-Seguir alimentándote – Respondió faltando tres escalones para llegar al segundo piso – Y realizar una pequeña rutina de ejercicio físico e intentar realizar hechizos simples. Intentaré venir durante el almuerzo y cena para ayudarte.
-No quiero molestarte – Habló él subiendo el último escalón y continuar caminando por el pasillo – Ya has hecho suficiente.
-¿Quieres que envié a algún elfo? – Le miró ella a lo cual su amigo le observó incrédulo – Esta bien, jamás enviaría a un elfo, sin embargo, tratándose de ti podría obviar cualquier principio.
-Interesante – Sonrió él y Hermione le imitó – Puedo desde aquí – Dijo desde el umbral de la habitación - ¿Podrías traerme un pergamino y pluma?
-Claro
Apoyándose sobre los muebles y tratando de no perder el equilibrio llegó finalmente hasta la cama y lentamente se acostó sobre ésta. Inquieto observó las palmas de sus manos y las empuño sintiéndolas débiles, se quitó el sudor de la frente y cogió la varita desde la mesilla, necesitaba saber si se había convertido en un inútil con la varita. Apuntó el vaso que estaba un escritorio y lo hizo levitar apenas algunos centímetros sobre la superficie y después volvió a caer, ofuscado, lo intento por segunda vez pero simplemente fracaso.
-Suficiente por hoy – Habló Hermione ingresando a la habitación – No esperes que funcione enseguida…
-Tendré que acostumbrarme – Murmuró revolviéndose el cabello recibiendo el pergamino y la pluma que había buscado Hermione – Gracias, espero que James y Natalie puedan leerla y no la boten a la basura.
-La esperan por días – Sonrió ella ligeramente – Estaré abajo, avísame cuando hayas terminado para enviarla.
-Bien – Aceptó él acomodándose sobre la cama y comenzar a escribir.
El joven Potter se tendió sobre el sofá de la sala común agotado por todo lo había hecho durante la mañana y sin conseguir los resultados que deseaba, la búsqueda de su tía Hermione había resultado infructuosa y el haber preguntado a la directora sobre el paradero de la misma, resultó peor. Necesitaba saber sobre su padre y su hermana y él se volvería locos sino sabían exactamente lo que estaba ocurriendo, cansado y somnoliento decidió dormir durante el resto de la tarde, las clases habían terminado y esperaba que para mañana todo fuese mejor.
-¡James! – Le llamaron desde la entrada, él se detuvo en el primer peldaño de las escaleras y se giró asustado por el grito de su hermana. Algo molesto por el susto se acercó – Que alivio que te encuentro, vamos – Cogiéndole la mano y arrestándole hacia afuera.
-Hey espera – Le atajó este deteniéndose a medio camino - ¿Qué sucede? Al menos responde a dónde vamos.
-Tío Ron llegó y está hablando con Rose – Informó de carrerilla y la resistencia que pudo poner su hermano se disolvió y comenzó a correr - ¡Oye espérame! ¡Están en la entrada del comedor!
-¡Date prisa! – Gritó este saltando del quinto escalón y lanzarse a correr por el pasillo. Esperaba que su prima pudiese entretener al pelirrojo lo suficiente.
¿Cuánto se parecía Rose a su madre? Cabello castaño ondulado y ojos azul claro, ceño fruncido y brazos cruzados claramente buscando la respuesta idónea a la interrogación que Ron Weasley pregonaba y que no estaba dispuesto a irse hasta obtener respuestas. El pelirrojo lejos de realizar visita de cortesía para con su hija, le había preguntado directamente y rodeos, el paradero de Hermione y aunque seguía sin obtener una respuesta convincente, estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias.
-Respóndeme Rose – Insistió el pelirrojo observando a su hija suspirar y devolverle la mirada, molesta - ¿Dónde está tu madre?
-Te repito – Suspiró ella sin abandonar su postura y endureciendo la mirada. Lo que había pensado sería una visita agradable se había convertido en un interrogatorio molesto – No lo sé, ayer estuvo en la cena y durante la mañana no se presentó ni al desayuno ni clases ni al almuerzo. Si quieres saber algo debes preguntarle a la profesora Mcgonagall.
-Eso quiere decir que sabes algo – Interpretó este las últimas palabras de su hija
-No papá – Negó Rose rodando los ojos – Simplemente, si mamá salió y no ha regresado entonces quién debe saber algo es la directora, es lógico ¿No crees?
-Escúchame bien…
-¡Tío! – Exclamó alguien haciendo que padre e hija saliesen de la discusión. James se acercaba hasta corriendo y un poco más rezagada se hallaba Natalie, el moreno cogió algo de aire y saludo cordialmente a su tío – Me alegró de verte.
-¿Cómo han estado? – Inquirió Ron prestándole atención al chico. Un poco tras llegaba Natalie logrando recuperar el aire perdido, el pelirrojo sonrió y por algún momento le dio razón al enfado de su esposa - ¿Qué les sucede?
-Queremos saber de nuestro padre – Habló James enderezándose – Ha pasado mucho tiempo y no hemos logrado comunicarnos con él.
-Íbamos a preguntarle a la tía pero no podemos encontrarle – Añadió la menor de los Potter y aunque la noticia sorprendió al pelirrojo le quito importancia a las cejas alzadas por Rose – Sabe algo de ella.
-No – Negó él echándole una mirada a su hija. Rose la esquivó y marchó del lugar – Le preguntaba a Rose sobre su paradero, al parecer, no sabe nada. Su padre – Dudó – No he tenido noticias de él, lo siento.
-¿Por qué? – Preguntó James inquieto
-A faltado al trabajo – Comunicó él cabizbajo incapaz de mirar a sus sobrinos a los ojos – Y aunque he deseado ir a la casa, el trabajo lo hace imposible.
-¿Cuándo sabremos de él? – Preguntó Natalie ahora preocupada – Ha pasado mucho tiempo y ni siquiera ha escrito una carta, nos preocupa.
-Les prometo…
-¡James, Natalie! – Exclamaron interrumpiendo la conversación. Los aludidos observaron de regreso a Rose y en compañía de Teddy, la primera agitando una carta en su mano - ¡Es el tío Harry!
-¿En serio? – Interrogó James corriendo para llegar hasta su prima y recibir la carta. Emocionado logró leer el nombre de su padre - ¡Es él, Natalie! – Exclamó caminando hacia su hermana, ansiosos abrieron la carta y la leyeron en voz alta.
Para James y Natalie:
Sé que prometí escribirles y hacerles saber de mí, sin embargo y por razones que quisiera explicarles personalmente, no he cumplido mí palabra y les he hecho esperar por casi un mes. Debo adelantarles que estás semanas han sido difíciles y el proceso de aceptación es quizás la piedra angular de porque no había podido escribirles. Espero que este proceso haya sido llevado por ambos y este tiempo haya servido para fortalecer el lazo que les une.
Sé que necesitan respuesta por la ausencia y hoy puedo decirles que me siento preparado para darlas, sin embargo, les pido que logren esperar algunos días y podamos conversar tranquilamente. Por ahora, tía Hermione se encuentra aquí y volverá durante la cena y así les relatará un poco de mi estado y el día que podremos vernos de nuevo.
Por favor, procuren no agobiarla con el interrogatorio y remitirse a su explicación.
Nos veremos pronto, os amo.
Su padre.
(Denle mis saludos a Rose y Teddy)
-Ahora sé donde está – Suspiró el pelirrojo y esquivando la mirada de su hija. Se alejó de ellos sin despedirse
-¿Qué le sucede al tío? – Inquirió James entregándole la carta a su hermana.
-Quisiera saberlo – Dijo pensativa pronosticando la nueva discusión entre sus padres – Por el momento, debemos esperar.
-Sí – Suspiró el pelinegro
Despertó sobre saltado y aunque quiso seguir durmiendo un "Suéltame Ron" hizo que frunciera el ceño y se incorporará de la cama llevando consigo su varita. Salió de la habitación y camino por el pasillo hasta llegar a las escaleras donde procurando mantener el equilibrio logro bajar, encontrándose con la escena: En medio de la sala y absortos en la discusión, Hermione y Ron se miraban fijamente, este último sujetando de mala manera a su esposa por la muñeca.
-Te he dicho que me sueltes – Repitió Hermione forcejando
-No hasta que me escuches – Vociferó el pelirrojo sin prestar atención a su amigo
-Suéltala Ron – Intervino Harry bajando las escaleras. Al no obtener respuesta, añadió – Te ordeno que la sueltes, estás en mí casa – Apretando la varita fuertemente y aunque sabía que su magia estaba baja, no dudaría en defender a su amiga. A mala gana, Ron obedeció - ¿Qué diablos te pasa?
-Sólo mantenía una conversación con mi esposa, Harry – Acusó él recibiendo un bufido de exasperación de la castaña – Por lo demás, espero que te encuentres bien – Quiso marcharse pero el moreno le detuvo - ¿Qué sucede?
-Quisiera saberlo – Comentó él suavizando su expresión y tono de voz – Porque no puedo comprender tu estado de alteración y por lo demás, mentirle a Remus.
-No eres la única víctima ¿Sabes? – Le miró él furioso y apretando los puños se acercó hasta el moreno para encararle, Hermione hizo lo mismo y se coloco en medio de ambos hombres – No pienses que todo gira alrededor tuyo, porque no es verdad, ahora si me disculpas debo volver a trabajar. Buenas tardes.
-Espera – Le llamó de nuevo avanzando hacia adelante - ¿Por qué no puedes responderme? Porque el cuento del héroe ya no lo compró… no estamos en la carpa.
Por alguna razón el pelirrojo se giró sobre su eje y le plantó un puñetazo al moreno que le hizo caer, intento írsele encima pero la figura de su esposa se interpuso obligándole a retroceder, él le miró frunciendo el ceño y observando a su amigo tendido sobre el suelo se marchó.
-¡Ron! – Exclamó Harry intentando incorporase
-Ya se fue – Informó Hermione ayudándole a levantarse – Déjalo ya – Cogiendo un pañuelo limpió la herida del labio del ojiverde - ¿Por qué insistes? Sabes lo testarudo que puede llegar a hacer.
-No puede venir y fingir que no pasó nada – Menciono él – No reniego mi responsabilidad por esconderme por tanto tiempo pero él tampoco lo hace mejor. Además, estaban discutiendo y comenzaba a ponerse agresivo – Argumentó haciendo una mueca de dolor al sentir el alcohol penetrar sobre el corte – Será tu esposo pero no tiene derecho.
-Fue a Hogwarts – Confesó ella evitando la mirada del moreno, concentrándose en curar la herida – Al parecer discutió con Rose y se enteró que estaba aquí.
-De seguro James y Natalie leyeron la carta frente a él – Meditó frunciendo el ceño - ¿Cómo está Rose? Supongo que…
-No lo sé – Negó preocupada – Ron está demasiado explosivo…
-Lo sé – Suspiró – Será mejor que regreses al colegio y averigües que pasó.
-Te dije que volvería durante la cena y apenas son las cinco – Menciono recogiendo las cosas e ingresar a la cocina. El ojiverde le siguió de cerca
-Estaré bien – Aseguró este bajo el umbral de la puerta – No pienso emborrarme y más sabiendo la reprimenda que cogeré – Sonrió – Regresa, aprovecha de hablar con James, Natalie, Rose y Teddy. Estarán esperándote.
-¿Quieres que los traiga? – Preguntó mirando al moreno detenidamente – Las visitas a Hogsmeade inician en tres semanas y dudó que logren esperar tanto tiempo.
-Tráelos – Asintió él y aunque tenía cierto temor, no podía evitar sentir la ansiedad por verles y poder abrazarlos
-Bien – Aceptó y prendiendo el fuego de la cocina, añadió – Te serviré algo de comer y luego regresaré.
-Bien.
Literalmente azotó la puerta de la oficina y boto los papales sobre el escritorio, no podía ni deseaba comprender las motivaciones de su esposa y aunque lograse aceptarlo no podría quitarle el sabor amargo que poseía. Estrelló el puño sobre el escritorio mientras la puerta se abría dejando ingresar al licantropodo.
-¿Qué te pasa? – Preguntó este observando el desorden que había creado el pelirrojo
-No quiero hablar – Negó él rodeando el escritorio para sentarse – No tengo ni el ánimo ni la paciencia…
-Hablaste con Harry – Supuso sacando un bufido molesto el auror - ¿Por qué mentiste? Se suponía que hablarías con Hermione…
-Tengo demasiadas obligaciones y por lo demás – Suspiró cansado – Se encuentra bien… por ahora, lo único que deseo es concentrarme en el trabajo y no pensar en nadie más ¿De acuerdo?
-Parece que nadie te importa – Menciono Remus ceñudo - Si dependiera de ti… Harry estaría solo.
-Cada quien afronta la muerte de un ser querido como puede – Resolvió él dándole la espalda al hombre lobo – Déjame solo, por favor.
-Bien – Susurró este girándose y desaparecer del lugar.
Ron Weasley sólo sabía de papeleo, mapas de estrategia y misiones ocultas, aunque podía vivir el duelo de la muerte de su hermana junto a sus padres y demás familiares, no podía porque aquello significaba que la mente le jugará malas pasadas y caer sobre una realidad que jamás volvería: Ginny viva y junto a su familia, Harry y él trabajando en el ministerio y sólo una realidad que hace mucho estaba instalada y parecía no querer cambiar, la relación a distancia que mantenía junto a su esposa.
Apretó los puños sobre el escritorio y posó los ojos sobre una fotografía que había caído: Su amigo, esposa y él sentados bajo la sombra de un árbol felices sonriendo y el sentimiento de desolación se hizo presente al constatar que aquellos días muy difícilmente se podrían volver a repetir. Sintiendo que parte de su felicidad la había hipotecado hace algunos minutos.
Golpeó por segunda vez el escritorio y apoyo la cabeza sobre el mismo, derrotado.
Continuará…
Todos están afectado por la muerte de Ginny y sanar las heridas será un verdadero desafíos, sobre todo, para Harry que comienza a encontrar el siempre apoyo incondicional de la castaña, ésta a su vez, deberá sortear los roces y discusiones con su esposo.
Por otra parte, la rabia y molestia de Ron posee causa y motivo.
Espero recibir sus comentarios y/o sugerencias. La próxima semana volveré a actualizar.
Saludos a todos y que pasen unas felices fiestas de fin de año.
Nos vemos.
