TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING
Hola de nuevo! Primero que todo agradecer los comentarios recibidos… me animan a seguir escribiendo ésta historia y hacerlo cada capítulo mejor que el anterior.
Ahora bien… en este capítulo podremos saber quién es "S" y el tipo de relación que tuvo con la pelirroja, además de algunos flash de cómo se gesto todo esto.
Por otra parte, el verdadero rol de Ron y cuán implicado estaba en el secreto de su hermana, además, del porque del extraño compartimiento de él durante los anteriores capítulos. A veces, no sólo está en juego los celos.
Por último, sin lugar a dudas estaré esperado ansiosa los comentarios de todos y todas ustedes… porque sin duda después de terminar de leer este capítulo más de algún comentario saldrá a flote.
Sin más, espero les agrade…
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
PRIMERA TEMPORADA
Capitulo Cinco
"El maletín de Ginny"
La música del salón le hace olvidar el enfado y relajarle hasta cierto punto; las cartas del amante de su madre le hicieron cuestionarse absolutamente todo, los motivos del viaje, el accidente, el insoportable dolor de su padre y familia materna, la desolación por la cual él y su hermana transitaron durante un mes. No entendía y tampoco pensaba comprender los motivos por los cuales su madre pensaba abandonarlos, le dolía pensar el actual escenario si nunca hubiese ocurrido el accidente de avión.
El joven Potter mueve la cabeza sentándose sobre la cama mientras su prima se mantiene de pie junto a la puerta, la repentina decisión de abandonar el salón y dejar a su padre solo comenzaba a pesarle, sin embargo, él apenas podía asimilar el contenido de aquellas cartas. Se sentía incapaz de consolar a alguien en aquel momento y mucho menos fingir fortaleza frente a su hermana menor, lo que menos poseía en aquel instante, era valor.
-James – La voz de su prima le saco de sus pensamientos y la música del salón había acabado – Tu hermana te necesita.
-Ni siquiera sé si puedo consolarla – Musitó él restregándose la cara y tenderse sobre la cama – No sé qué pensar… las cartas son claras, mi madre tenía un amante.
-¿La odias? – Pregunta sentándose al lado. El muchacho fija la mirada sobre el techo, pensativo
-Eso quisiera saber – Sonrió él tristemente – Quisiera distinguir el dolor por habernos ocultado que poseía un amante o por desear huir sin decir nada.
-Quizás tenía miedo – Acusó Rose pensativa – Quizás la relación con tu padre estaba deteriorada y le impulso a tomar esa decisión, sumado a lo que pensarían ustedes. Admítelo James – Dijo cruzándose de brazos – Somos unos críos, crees que podemos comprender una relación de años y emitir un juicio objetivo.
-¿Qué pasaría si tía Hermione huyera con otro? – Preguntó James observándole – La apoyarías, entenderías las razones…
-Mamá siempre ha dicho que mientras las elecciones nos hagan felices, serán válidas – Habló ella – Si algún día decide separarse y hacer su vida sola o acompañada, y es feliz, la apoyaré. Además, es la decisión de ella.
-¿Quieres decir que debo respetarla? – Inquirió él apoyándose sobre los codos, la castaña asintió - Será difícil.
-Nadie dijo que sería fácil – Menciono encogiéndose de hombros – Vamos – Dándole un golpecito en el estomago – Tenemos que ir donde Natalie.
-Debe estar en la biblioteca – Dijo él incorporándose de la cama y seguir a su prima
-Entonces vamos – Le apuró Rose
Las piernas parecían pesar plomo a medida que él y Hermione se acercaban hacia la habitación; si bien, las cartas aclararon el panorama y los meses previos al accidente de avión, existía aún un pensamiento que seguía dando vueltas, vagando sin darle descanso y martillando cientos de conjeturas que apenas lograba procesar por la rapidez de las mismas. Ingresando a la habitación se acercó hasta el closet para luego mirarlo fijamente, intentando buscar las respuestas que todavía se resistían a hacer encontradas y seguían atándole hacia la culpa.
-No tienes que hacerlo – Susurró la castaña colocándose al lado del ojiverde – El maletín no tiene porqué significar algo.
-Entonces porqué está protegido – Menciono él manteniendo la mirada sobre el closet – Lo he pensado durante días y tal vez, la respuesta que necesito se encuentre allí, oculta.
-¿Estás seguro? – Volvió a preguntar recibiendo un gesto afirmativo – Bien.
Un paso hacia adelante y cogió la manilla de las puertas, extendiéndolas dejando a la vista la distinta ropa del ojiverde. Dirigiendo la mirada hacia la repisa superior extendió los brazos y de este una pequeña caja rectangular.
-Es la primera vez que la sostengo – Confesó él caminando hacia la cama – La trajo Remus horas antes del funeral. No quise hacerme cargo y le pedí guardarla en el closet.
-No has abierto la caja – Afirmó ella sintiendo la tensión de su amigo. Ninguno sabía qué podía encontrar en el interior del maletín ¿Más cartas? Definitivamente, nadie podría leer más – No tengas miedo.
-¿Cómo puedes estar aquí? – Preguntó él sonriendo ligeramente, sosteniendo la tapa de la caja firmemente. Hermione ladeo la cabeza intrigada – He causado demasiados problemas, afecto tu matrimonio y la relación padre e hija que poseen Ron y Rose. Es para convertirme en tu persona menos favorita.
-Eres mi mejor amigo y necesitabas de mi ayuda – Contó sosteniéndole la mirada – El accidente cambio nuestras vidas, no sólo a ti, a todos. Sería absurdo pensar que todo volviese a hacer normal – Sujetó las muñecas del moreno sobre la caja y añadió – Y estoy aquí porque la imagen de mi amigo caer hasta el fondo, todavía permanece en mi mente. Y no, no es lástima… simplemente no puedo ni quiero dejarte caer.
-Si recaigo, maldecirás mi trasero – Comentó Harry riéndose
-Te lo aseguro – Siguió la castaña dándole un ligero apretón a las muñecas – Adelante.
No lo pensó dos veces y destapó la caja dejando a la vista un maletín de tamaño medio, Harry lo cogió sacándolo por completo de la caja para luego dejarlo sobre la cama, intentando resolver ¿Qué haría ahora? Inseguro, abrió el cierre principal encontrando libretas, pergaminos, lápiz y el diario de aquel día, de algunos bolsillos consiguió sacar la billetera y extraer la fotografía de él y sus hijos posando hacia la cámara.
-Fue la navidad pasada – Contó él dejando de lado la fotografía – A Natalie le gustaban las cámaras y le pidió a su madre que sacara la foto con la cámara nueva – Movió la cabeza y quiso salir huyendo del lugar – No encontraré nada aquí…
-Harry – Le retuvo Hermione
-No existen bolsillos – Masculló él sosteniéndole la mirada a su amiga y luego revisar los pequeños bolsillos sin éxito alguno, abrió el cierre que atravesaba el costado del maletín y tanteo un pequeño bulto. Frunció el ceño y lo saco hacia la luz; Una segunda fotografía ligeramente más pequeña que la anterior.
Observar el rostro de su esposa después de varias semanas saberla fallecida, le golpeó en el centro del corazón, sintió la angustia y la soledad apoderarse de su alma, la cabellera rojiza y los ojos azules ocupaban la mitad de la fotografía, alegre, feliz y viva. Al menos, la expresión le tranquilizó sólo hasta que la mirada fue posada sobre la otra mitad, sintió la sangre congelarse sobre sus venas: Cabellera rubia y ojos grises. Un rostro tremendamente familiar.
-Draco Malfoy – Repitió James sentado sobre la cama de su hermana. Incrédulo por el relato recién escuchado – Nat, estás segura.
-Por supuesto – Dijo la chica cobijada por los brazos de su prima – Escuche a mamá hablar con él, por teléfono – Aclaró. Su madre había comenzado a usar aquel aparato muggle por comodidad – Decía que lo extraña y le deseaba feliz navidad.
-No puedo creerlo – Negó el muchacho revolviéndose el cabello – El padre del idiota de Joel
-Tiene sentido – Murmuro Rose recibiendo la mirada de su primo – Viven en Italia. Además, estuvo junto a nuestros padres en Hogwarts, se conocían.
-Lo sé – Suspiró él preocupado – No puedo creerlo… ¿Cómo se…? – Negó molesto, no podía abrirse a la posibilidad sobre el romance entre su madre y el rubio.
-Tal vez, si se enamoraron – Musitó la castaña ganándose la mirada molesta de su amigo - ¿Por qué lo niegas? Leíste las cartas y el amor que profesaba por tu madre… Te has puesto a pensar el dolor que siente.
-Pues debería sentirlo – Escupió él incorporándose de la cama y caminar hacia la puerta – Él tuvo la maldita culpa de coger ese avión.
-Ella lo amaba – Soltó Natalie deshaciéndose del abrazo y saltar de su cama. Su hermano sujetó el picaporte, observándole – De lo contrario, nunca hubiese abandonado la casa.
-¿Qué sabes tú? – Inquirió él soltando el picaporte y acercarse hacia la niña. Rose saltó de la cama y se interpuso entre ambos hermanos – Rose.
-Contrólate – Señaló golpeando el pecho del chico con el dedo índice – Es tu hermana.
-Nat – Acusó él bajando la guardia
-Le hablaba de manera especial, no podría definirla cómo – Meditó la niña – Con cariño y aunque no pude observar su rostro, su tono de voz parecía feliz.
-¿Y le creíste?
-Por favor, James – Suspiró la castaña – Hablamos de esto, ¿Crees que es justo juzgarla?
-Duele pensar sobre el responsable de esto
-No podemos culpar a alguien, lo sabes
-Era su amante
-Se amaban
-Eso no me tranquiliza
-¡Basta! – Exclamó Natalie observando a ambos primos – Mamá lo amaba y punto. Cuestionar quién fue el culpable, no la traerá de regreso.
Ambos chicos se observaron y asintieron… buscar responsables con respecto a la huída de la pelirroja jamás la volvería a la vida, sólo quedaban los recuerdos y el dolor de la pérdida, por alguna razón comenzaban a aceptar que su madre y tía amará a otro hombre. Comprendieron el amor no exclusivo, no importaba cuánto amará a su familia; sus hijos y esposo, aquel amor siempre permanecería, sin embargo, existía otro que le hacía plenamente feliz.
"S" Slytherin. Una de las cuatro casas de Hogwarts, enemiga por naturaleza de Gryffindor, cuna del mago oscuro más temible del mundo mágico y hasta hace algunos años, casa del hombre que enamoró y amó a Ginny Weasley hasta el límite de lo soportable. Los años y posiblemente el reencuentro le hicieron despertar un amor que jamás pensó sentir y expresar en las cartas. Cartas que Harry Potter leyó.
La fotografía mágica entre los dedos del ojiverde parecía relatarle los meses de romance clandestino entre su esposa y rubio. Los rostros felices y relajados posando hacia la cámara relataban el cariño y el amor que sentían, el ligero beso compartido parecía una expresión extra y sin embargo tan complementaria, perfecta.
-Draco – Susurró la castaña arrebatándole cuidadosamente a su amigo la fotografía – Su hijo estudia en Hogwarts y se separo hace algunos años. No pensé que vivía en Italia.
-Se encontraron allí – Susurró él sin evitar ocultar la sonrisa – El lugar y la circunstancia menos esperada… sorprende que hayan sobrevivido, después de tanto tiempo, ¿Quién lo diría?
-¿Qué piensas hacer? – Preguntó Hermione sin apartar la mirada de su amigo, él se la devolvió intrigado – Sabes quién es… sabemos que ocurrió realmente, seguirás dándole vuelta al asunto.
-No lo sé – Negó incorporándose de la cama y pasearse por el lugar – Es difícil tomar la decisión, no puedo asimilar esto y no sé si quiero olvidarlo tan fácilmente.
-¿Por qué? – Inquirió ella dejando la fotografía sobre la cama - ¿Qué te inquieta?
-"Por preocuparte de asuntos ajenos, paso lo que paso" – Citó él por segunda vez y Hermione alzó las cejas sorprendida – Comienzo a cuestionarme a qué se refería. Si al accidente o la relación que Ginny mantenía.
-Harry – Susurró la ojimiel. Las conjeturas de su amigo le encaminaban hacia la encrucijada final, la cual sin expresarlo abiertamente ambos habían llegado, la implicancia que resumía todo.
-Ron lo sabía – Suspiró sonriendo tristemente – Siempre supo de la relación, posiblemente él lo descubrió o bien Ginny le confió aquel secreto. De cualquier manera, lo oculto.
-No le busques – Dijo Hermione sujetando el rostro del moreno. El aludido le observó confundido – A ninguno, ni Draco ni Ronald. No vale la pena.
-Necesito cerrar este ciclo, Hermione – Rebatió deshaciendo sutilmente el agarre de su amiga – No puedo continuar sabiendo que mi mejor amigo guardo y ha guardado silencio por tanto tiempo.
-Iré contigo –
-No – Negó él de inmediato – Hoy no. Sabes que está de viaje y tardará en regresar, por lo demás, no quiero causarte problemas, ya suficiente tienes.
-Discúlpame – Menciono ella recibiendo la mirada extrañada del ojiverde – En aquel tiempo, pasaba por un mal momento, te mantuve ocupado…
-No digas eso – Negó este cobijando a su amiga entre sus brazos – En ese caso, yo debería pedirte disculpas – añadió – No importa las circunstancias, estaré siempre allí y no me arrepiento de nada. Simplemente la situación dijo otra cosa. ¿Quién iba a imaginar que se encontrarían y enamorarían? Ni el más crédulo podría pronosticar algo así.
-¿Qué harás? – Inquirió abrazando fuerte a su amigo
-Esperar – Suspiró deshaciendo ligeramente el abrazo – Por el momento, es lo único que puedo hacer.
-Lo sé – Susurró Hermione escuchando pasos en el pasillo y la voz de su hija inundar la casa
-¿Dónde crees que vas? – Escucharon a Rose. El ojiverde se abstuvo de reír y mirar de forma burlona a su amiga, se parecían tanto.
-Voy a comer ¿Qué pretendes? – Se escucho a James – Que muera de hambre… no puedo pensar bien con el estomago vacío.
-¿En serio? – Escucharon ahora a Natalie y Hermione rió – Y yo pensaba que eras así.
-Vamos a preparar algo – Dijo la castaña arrastrando a su amigo mientras las risas de las chicas se escuchaban
El ojiverde esbozo una sonrisa y siguió a su mejor amiga hacia el pasillo, pudo encontrar a su hija y sobrina reírse y a su hijo fingir sentirse ofendido. Su sonrisa de ensanchó y por primera vez en mucho tiempo, lanzó un profundo suspiro relajándose, sintiendo a pesar de todo la tranquilidad regresar a su cuerpo y mente.
¿Cuándo había sido la última vez que le vio? Si, durante la finalización del año escolar en el expreso junto a su hijo. Las miradas fugaces y cargadas de mensaje entre ellos, le abrumaron hasta el punto de desear desaparecer lo antes posible, les había descubierto cuando él tomó el atrevimiento de aparecerse en la casa de su hermana y obviando su presencia la había besado desesperadamente. Sí, quiso descuartizarlo y maldecirle hasta el límite de lo soportable pero la intromisión de su hermana se lo impidió, le defendió y juró explicarle todo, y aunque no aceptó ningún tipo de explicación por lo menos durante dos semanas, termino escuchando la historia y las circunstancias por las cuales se encontraba en aquella situación.
-¿Estás enamorada? – Le había preguntado a su hermana. La aludida había rehuido a su mirada y él apretando los puños insistió – Dime la verdad, Ginny
-Sí, lo estoy – Aceptó y sólo allí logre apoyar la espalda sobre el asiento de la oficina – Me enamoré de él.
¿Qué podía hacer? Salir corriendo primero; a romperle el rostro al hombre frente a él y segundo; ir a decirle a su mejor amigo lo ocurrido. Su instinto quiso hacerlo y todo su cuerpo estaba dispuesto a hacerlo pero la mirada decidida de su hermana, frenó cualquier acto impulsivo obligándole a guardar silencio, fingir inocencia y de cierta manera ser cómplice.
-¿Cómo estás? – Preguntó el pelirrojo en apenas un susurro y el hombre sentado sobre el sofá se encogió de hombros
-Es el peor mes que he pasado – Susurró el aludido fallando estrepitosamente una sonrisa - ¿Sabes? Siempre he recibido duros golpes y la perseverancia, orgullo y fortaleza de cual siempre me jactó, ayudaba a sobrellevar toda la carga. Sin embargo, la muerte de Ginny es un dolor insoportable.
-Lo siento, Draco – Masculló Ronald observando el semblante del rubio; ojeroso, pálido y cabello desordenado - ¿De qué manera? ¿Cómo te enteraste?
-La noticia del fallecimiento de la esposa del niño que vivió se esparció como la pólvora – Suspiró él observando el techo detenidamente – La felicidad que sentí durante la mañana se desplomó ante mis pies… todo se esfumó.
-¿A qué has venido? – Preguntó sintiendo pena por su antiguo enemigo
-Necesito saber donde está – Habló Draco incorporándose del sofá – Necesito despedirme e intentar seguir con mi vida.
-Es temprano para ir – Susurró – Sería mejor ir a las seis. Es prudente.
-Claro – Asintió el rubio caminando hacia la chimenea - ¿A las seis? – Volvió a preguntar y el pelirrojo asintió – Gracias Ronald, gracias por guardar silencio.
-Algún día él lo sabrá – Musitó él – Encontrará tus cartas y buscará respuestas, llegará hasta ti. Y sabes que hablaré.
-Ya no importa – Negó emulando lo que sería una sonrisa – Si desea respuesta, las contestaré todas, no vale la pena ocultarlo.
-La amabas – Afirmó él refiriéndose a su hermana. El aludido pareció mejorar su semblante y esbozar una autentica sonrisa – La amabas, Draco.
-Con mi vida – Respondió él y metiéndose en la chimenea, desapareció
-¡¿Qué demonios significa esto?! – Había explotado él sobresaltando a la pareja. Su hermana se coloco por delante, cubriendo el cuerpo del rubio - ¡Dame una explicación!
-Cálmate Ron – Acusó Draco y él pareció perder los estribos, puesto que, saltó el sofá y cogió al rubio por el cuello de la camisa – Si quieres escuchar una explicación será mejor que me sueltes.
-¿Qué piensas que quiero escuchar? – Preguntó él – Que estás aquí para besar a mi hermana y burlarte de ella. Si es así, estás equivocado Malfoy.
-¡Déjalo Ron! – Escuchó la voz desesperada de Ginny
-¡Voy a matarte!
-Escucha a tu hermana
-¡No tengo nada que escuchar!
-¿Estás seguro?
-¡Cállate!
-¡Lo amo!
"Lo amo" La confesión de su hermana literalmente le dejo perplejo a la espera de alguna rectificación del tipo "Es broma, mentira o lo que sea" sin embargo, la mirada decidida y pujante de la pelirroja le hizo auto convencerse que el rubio y ella se amaban. Que no importaba cuánto amenazará, pataleará y gruñera, no podía separarlos porque la elección de su hermana estaba hecha, no podía maldecir al rubio porque eso significará sentir la maldición de regreso, no podía decirle nada a su amigo porque debería confesar, además, que la pelirroja no sentía amor por él.
Por varios días se resistió a la idea de guardar silencio y salir corriendo a decirle toda la verdad a su amigo, sin embargo, las pláticas entre él y su esposa comenzaron a inquietarle. Las reuniones familiares donde veía a su esposa y amigo hablar solos en una esquina, alejados de todos le hacía pensar, por algún motivo, que la infidelidad de su hermana estaba bien justificada, lo cual termino por aplacar cualquier intención de decir la verdad y guardar silencio.
-Promete jamás decirle esto a Harry – Pidió la pelirroja frente a él – Por favor.
-Te lo prometo
Y durante meses guardó silencio siendo cómplice de los viajes, llamadas, cartas y encuentros, siempre a la espera de alguna reacción del moreno que le hiciera sospechar de algo, jamás sucedió, el transcurso de los meses continuo, las decisiones de su hermana le sorprendieron y precipitaron todo de manera brusca y casi irreversible. No importará cuánto intentará convencerla de lo contrario, la decisión estaba tomada y su opinión poco contaba.
-¿Estás segura? – Preguntó él por enésima vez. Necesitaba estar seguro de la decisión de su hermana. Asintió – No pasará ni siquiera un día y todo el mundo lo sabrá. Lo sabes.
-Un riesgo que estoy dispuesta a correr – Dijo ella muy segura – Lo he pesando durante mucho tiempo y ya tome la decisión. Sé que será muy difícil para todos aceptarlo, sin embargo, si no lo hago seré infeliz.
-Por lo menos – Meditó preocupado – Dile o déjale alguna explicación a Harry. Merece saber porque te vas.
-No estoy preparada – Negó nerviosa. Estaban en la biblioteca de la casa de ésta última y faltaba apenas una semana – Quiero a mis hijos y a Harry pero ya no lo amo, lo sabes.
-Lo sé – Suspiró Ronald bastante preocupado por la elección de su hermana – ¿Qué quieres que haga?
-Dile que lea está carta – Habló mostrándosela y luego guardarla entre un libro. Camino por la biblioteca y coloco el delgado libro entre otros más gruesos – Intentará buscar respuestas y necesito que estés allí.
-¿Cuándo se lo digo? – Inquirió él frunciendo el ceño
-Dos semanas – Acusó ella sorprendiéndole – Se supone que el viaje durará un par de días… sólo cuando te pregunte si me he comunicado contigo, se lo dirás. De acuerdo.
-Bien – Asintió incorporándose de su silla – Confía en mí.
-Gracias
-Sino estuviese seguro de tu decisión, te retenía – Sonrió él abrazándola – Cuídate.
-Claro – Le devolvió el abrazo
Se apoyo sobre el umbral de la puerta de la cocina y cerró los ojos evitando que lágrimas se acumularán sobre ellos. Había sido la última conversación que habían sostenido, después de ese día, él se había marchado a una misión fuera de Londres y sólo regresó tres días antes del regreso a Hogwarts, sólo el estruendo del tren le hizo recordar que su hermana estaba ya viajando hacia Italia. ¿Quién imaginaría que la tragedia se desataría?
La noticia le hizo sentirse culpable y miserable al extremo; él consintió la relación extra marital de su hermana, él estuvo de acuerdo de la huida, él guardo silencio y le mintió a su amigo, él se sintió la peor persona del mundo. La presencia de su mejor amigo en la oficina junto a su padre y Remus, le gritaba a todo pulmón de quién había sido el verdadero culpable de esa tragedia, la sangre volvió a circular sobre sus venas y la cabeza comenzó a latir con fuerza, sintiendo la imperiosa necesidad de gritar a los cuatro vientos lo que por tanto tiempo guardó. Sí, quería culpar a su mejor amigo por el accidente y las circunstancias por cómo se origino.
Por ello, jamás se preocupo por él, jamás le visitó ni quiso preguntar por él y jamás tuvo la menor intención por saber sobre su estado. Quería que sufriera, quería verle hundido en el dolor y la soledad que provoco por la indiferencia, descuido y por sobre todo, establecer aquel lazo con su esposa, si, sentía celos y la furia crecer en su interior al observar la preocupación, no sólo de Hermione sino de su hija, y sintió terror imaginar perder a las mujeres que amaba.
¿Cuándo la vida se convirtió en infierno? Ronald no tenía respuestas y ciertamente no necesitaba saberlas, la realidad les golpeada duramente; Su hermana estaba muerta, su esposa junto a su mejor amigo, su hija mostrándole indiferencia al igual que sus sobrinos y recibiendo la presencia de un hombre que perdió el amor de su vida y la vida misma.
Si, el infierno parecía su presente y futuro.
-¿Cuándo irás? – Inquirió Hermione después de comer y que los chicos subieran al segundo piso. El moreno se encogió de hombros y termino de ingerir su jugo – Dame alguna respuesta decente y no encojas los hombros.
-Mañana – Suspiró él recostándose sobre la silla – Según tengo entendido… llega ésta noche. Aunque preferiría hablar cuando regrese al trabajo.
-No me dejarás acompañarte ¿Cierto? – Sonrió de medio lado y el ojiverde asintió devolviéndole la sonrisa - ¿Por qué?
-Te he involucrado lo suficiente – Contó apenado y apoyándose sobre la mesa cogió la mano de su compañera – Ya tienes suficientes problemas y todavía no platican sobre lo sucedido la otra noche. No quiero mezclar las cosas.
-Sólo quiero ayudarte
-Estando aquí ayudas y mucho – Rió él dando un suspiro – Paso a paso… primero soluciona tu problema y después te necesitaré para un viaje.
-Italia
-Solo podría hacer alguna tontería – Comentó avergonzado y la castaña sonrió ligeramente – Precauciones
-Estaré allí – Asintió apretando la mano de su amigo – Deberías hablar con James y Natalie.
-Parecen haberlo asumido – Dijo él recibiendo la mirada de su amiga
-Son niños – Suspiró ella – Necesitan de explicaciones y aunque no las tengas tú, debes hablar. Permanecer callado les haría daño. No asumas lo que podía ser falso.
-Tienes razón – Meditó. La castaña se incorporó de su sitio y besando la frente de su amigo, salió de la cocina
-Rose – Llamó la castaña a su hija. Escuchó los pasos del pasillo y tres jóvenes bajar las escaleras – Debemos irnos – Argumentó alzando las cejas, la chica asintió – Les esperaré en la oficina ¿De acuerdo? – Observó a sus sobrinos. Asintieron.
Observó a sus hijos y literalmente quiso salir huyendo, sin duda, el descubrimiento de quién era el amante de la pelirroja les afectaría y más asociarlo hacia el hijo del rubio. Si bien, el chico no tenía responsabilidad en ello de algún modo sentía comprometerlo, conocía a su hijo mayor y podría prever que malinterpretaría la situación, descargando la frustración y dolor en alguien ajeno. Lanzó un suspiro y oculto las manos entre los bolsillos del pantalón; siempre pasaba lo mismo y la incapacidad de iniciar la conversación le ponía nervioso.
¿Cómo sería la conversación con el rubio? Por instinto, movió la cabeza despejando la mente de cualquier rubio y amigo pelirrojo, no deseaba pensar en ellos ni mucho menos colocarse en hipotéticas situaciones. Se concentró y volvió a mirar al par de niños, los cuales, mantenían completa atención hacia su persona intensificando los nervios. Un nuevo suspiro salió de sus labios, ésta vez, decidido a iniciar la conversación.
-Draco – Escuchó al mismo tiempo que pronunció el nombre del rubio. Frunció el ceño y ladeo la cabeza examinando a ambos jóvenes - ¿Qué saben? – Interrogo él. El par de hermanos intercambio algunas miradas y asintió.
-Es "S" – Susurró la menor Potter sorprendiendo al ojiverde – Llegué a la conclusión porque la navidad pasada, mamá hablaba con alguien. La descubrí y dijo que platicaba con un amigo del colegio y se encontraban trabajando juntos.
-Comprendo – Masculló él y revolviéndose el cabello se acerco hasta el pie de la escalera – Subamos a la habitación, debo mostrarles algo.
Ambos hermanos intercambiaron miradas y asintieron devolviéndose por las escaleras seguidos por su padre. El incómodo momento de las cartas y el posible amante de su fallecida madre pareció sobrellevarse durante la comida, sin embargo, existía un pequeño inconveniente que les imposibilitaba la oportunidad de continuar hacia adelante.
-¿Qué pasa? – Preguntó James deteniéndose fuera de la habitación
-Pasen – Susurró el ojiverde señalando la habitación y dándole espacio a sus hijos
Ambos jóvenes observaron la habitación de su padre y la caja sobre ésta, sorprendidos, visualizaron el maletín perteneciente a su madre. Su padre se acercó hasta la cama y cogió un pequeño papel de encima, papel que pronto comprobaron se trataba de una fotografía; Su madre y el hombre rubio les devolvieron la mirada, felices.
-Son ellos – Susurró Natalie sujetando la fotografía. Sorprendiendo y abrumándole la felicidad expresada por la pelirroja - ¿Dónde?
-El maletín – Contesto Harry – Hasta hoy no lo había visto.
-¿Qué vas a hacer? – Inquirió James observando a su padre
-Debo hablar con tu tío – Dijo él preocupando a sus hijos – Es probable que haya sabido algo
-Quiero ir – Acusó la niña haciendo sonreír al ojiverde
-No puedo llevarte – Negó él – Debo hacerlo solo.
-No queremos abandonarte – Dijo James preocupado – Lo hicimos una vez…
-Estaré bien – Aseguró él acercándose hacia sus hijos y sujetarle de cada hombro – Lo peor lo hemos afrontado juntos y continuaremos adelante… se los prometo. Sé que será difícil y posiblemente costará un poco retomar lo que teníamos antes del accidente, sin embargo, debemos permanecer juntos. Pase lo que pase
-Cuenta con nosotros – Sonrió James
-Te queremos papá
-Yo igual, yo igual…
El silencioso abrazo contempló y guardo la muda promesa de permanecer siempre juntos, superando los obstáculos que vendrían y superar el dolor y soledad que el accidente había marcado sus vidas. El amor que sentían y la necesidad por recuperar la felicidad de antaño les haría trabajar día a día, el dolor había dejado su marca, sin embargo tenían la fuerza necesaria para continuar.
-Siempre podemos llamar a tía Hermione – Susurró Natalie haciendo reír a James y sonreír al moreno. Porque la pequeña niña tenía razón, la presencia de Hermione les había ayudado, más de lo que muchos creerían, lo sabían y estaban agradecidos por ello.
-No pierdas contacto – Menciono James mirándole a los ojos. Él asintió
-No pienso huir – Habló él – Estaré aquí para lo que necesiten. Se los prometo.
No podía cambiar el pasado ni suponer qué debió cambiar para que el presente fuese distinto, suponer el punto de inflexión entre él y su esposa parecía difuso, incluso hasta el momento, jamás se imagino que algo malo estuviese sucediendo. Las discusiones y silencios siempre los atribuyó normales, simples discusiones sin sentido; la realidad parecía distinta y el amor apagándose cada día.
Sobre el hombro de su hijo mayor visualizó la fotografía tirada sobre el suelo y luego desvió la mirada hacia la cama donde se hallaba la segunda fotografía, la cual mostraba el panorama actual de él y su familia; Los tres posando hacia la cámara, felices y juntos. Porque desde ese día sólo serían ellos tres y esa casa… intentando ser felices y continuar la vida truncada hace un mes.
-La próxima vez que te busque en este aeropuerto... será la última.
-Te amo – Susurraron al tiempo que sentía los tibios labios de la mujer que amaba
Se sintió miserable al recordar la felicidad y el cúmulo de emociones que sintió aquel día; la oportunidad de tener a la mujer que amaba entre sus brazos y ser feliz junto a ella, dejando la vida anterior atrás e iniciar otro hogar. Sí, por algunos meses sintió y palpó la felicidad, la sostuvo y quiso hacer eterno el momento, lucho y gano el amor de la pelirroja que ingreso a su vida de manera inesperada, lo que nunca pensó se hizo realidad y quiso que la historia terminará de otro modo.
Se arrodilló frente a las inscripciones de la lápida; Ginny Potter Amada esposa, madre, hermana e hija Arañó la tierra ahogando un gemido de dolor, la muerte de la pelirroja causó un verdadero descalabro sobre su vida… todo lo que pensó vivir y experimentar junto a ella, se esfumó, desapareciendo y explotando tal avión estrellado a pocos instantes de despegar. Sintió la presencia de Ronald y apretó los puños intentando controlar las lágrimas, el dolor que parecía romperle el alma en mil pedazos, el pecho no aguantaba tanto castigo y sufrimiento.
-Me encontraba en el aeropuerto – Masculló Draco restregándose las lágrimas – Llegué casi veinte minutos al aterrizaje, la ansiedad por verle cruzar las puertas del vuelo hicieron precipitar mi llegada… nunca anunciaron la llegada del avión. Llegué hasta el mesón y vi la algarabía de varias personas, lloraban y pedían información – Movió la cabeza y delineo el nombre de la pelirroja con el dedo índice – La mención de un avión estrellado proveniente de Londres hizo que perdiera el control…
-Alrededor de las once y diez – Comentó Ron – La noticia llegó rápido al ministerio y rápido nos movilizamos para identificar el cuerpo.
-Lamento la pérdida de tu hermana – Susurró él incorporándose del suelo – Nunca quise que terminará así.
-Lo sé – Dijo él colocando una mano sobre el hombro del rubio – El único consuelo que puedo tener corresponde al amor que siempre tuvo por ti. La hiciste feliz.
-Es lo único que quería – Sonrió Draco desviando la mirada hacia el pelirrojo – Debo irme – Anunció – Cuando desee hablar, puede buscarme aquí – Entregándole una tarjeta – La red flú está habilitada…
-De acuerdo – Asintió él y dándole un último vistazo a la lápida, se marchó. La visita correspondía al rubio y él había terminado su trabajo.
Un ligero movimiento de varita y la lápida quedo adornada por un ramo de rosas; el rubio mantuvo la mirada fija sobre la tumba donde descansaba la pelirroja, dejándose embargar por los recuerdos y sensaciones vividas durante los últimos meses, no importaba lo miserable que se sentía ante la pérdida, por alguna razón, debía seguir intentando buscar la felicidad de cual pudo disfrutar y ser plenamente feliz. Sonrió.
-Sé lo que piensas – Habló él sintiendo incómodo por la presencia de la pelirroja. La estupidez realizada hace algunos días, le impedía dormir y temía que todo se fuese por un caño – Que soy un engreído que puede tomar lo que quiere y cuando quiere, que estoy jugando y lo único que desea es burlarse de ti. En realidad, lo que dije e hice es sincero… sonará raro e increíble viniendo de mí pero no miento – Aseguró sintiendo su cuerpo temblar de anticipación – Me enamoré de ti.
Movió la cabeza y observó la tumba con ojos brillantes; pensaba sobre la reacción natural de Ginny: lanzarle maldiciones y desearle buen viaje al carajo, sin embargo, y absolutamente sorprendido, la reacción fue acortar distancia y devolverle el beso que quedo pendiente durante días. Él solo pudo rodear la cintura entre sus brazos y su corazón repletarse de emociones placenteras, no podía seguir negándolo, la amaba no importando las condiciones de su encuentro.
-¿Qué significa esto? – Preguntó abrumado por las sensaciones que sentía. Observó los ojos brillantes de la pelirroja y sonrió – Ginny.
-Te amo – Susurró contra sus labios provocándole un escalofrío – Te amo y sólo hasta ahora puedo ser sincera contigo y conmigo misma.
-Te amo – Susurró Draco regresando a la realidad – Te amo y jamás podré olvidarte.
Delineo por última vez la lápida para luego marcharse del cementerio y regresar a su hogar, el mismo que un día pensó en compartir junto a la pelirroja y hoy sólo formaba parte de un sueño imposible.
Porque el deseo de formar una familia se vio truncado y no importando cuándo esfuerzo y ganas coloco, la vida y el destino dijeron otra cosa, limitando la felicidad de él y Ginny diciéndoles de la manera más cruel que jamás serían felices y particularmente él acostumbrarse a la soledad.
-Debo irme – Acusó ella intentando incorporándose de la cama, sin embargo, el rubio se lo impidió - ¡Draco! – Rió – Llegaré tarde…
-Mejor – Sonrió él acurrucándole junto a él – Otro día junto a ti – Murmuró besándole suavemente, gesto que Ginny acepto – Parece que perdió el vuelo, señorita.
-Mejor – Repitió ella acariciándole el pecho desnudo – Otro día junto a ti – Sonrió.
"Otro día junto a mis dos amores" Recordó él fuera del cementerio y lanzó un suspiro dolido, si bien, la complicidad del hermano de Ginny les ayudo a sobrellevar la relación y tener un aliado de su lado, también les ayudo para superar duros pasajes, entre ellos: El principal motivo por el cual Ronald Weasley aceptó y concedió la relación sin reparos.
-¡Déjalo Ron! – La voz desesperada de Ginny llegó hasta sus oídos mientras era sujetado por el pelirrojo
-¡Voy a matarte!
-Escucha a tu hermana – Concilió
-¡No tengo nada que escuchar!
-¿Estás seguro? – Le miro seriamente
-¡Cállate!
-¡Lo amo!
-¡No es motivo suficiente! – Explotó Ron intentando sacar la varita de su túnica
-¡Estoy embarazada! – Escuchó de nuevo y un ligero calor volvió a inundar el pecho del rubio, la primera vez, se paralizo y el silencio pareció ser malinterpretado por la pelirroja; había llegado a Londres y buscándole con el único motivo de hacerle saber cuánto los amaba. A ambos.
Las lágrimas volvieron a brotar y ésta vez no reparo en limpiarlas… no podía ni quería engañarse… perder a la mujer que amaba le dolía el corazón y perder al mismo tiempo a su pequeño bebe le hizo añicos el alma. Sólo un ligero de movimiento de varita y el cementerio quedo vacío, guardando secretos y confesiones que ni siquiera el mismo rubio podría asimilar todavía.
Continuará…
