TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING
¡Hola a todos!
Nueva semana, nuevo capítulo.
Como siempre… gracias a todos quienes dejaron sus mensajes y por la recepción de la historia. Muchas gracias.
Ahora bien, la historia sobre Ginny y Draco está ligeramente resulta… sólo nos queda resolver y Harry deberá saber sobre la existencia del embarazo de su fallecida esposa. Además, las repercusiones entre Harry y Ron y por otra parte, Hermione y Ron.
Con respecto a James y Rose sólo decir que ese manojo de posibles sentimientos irá desarrollándose poco a poco. Después de todo, muchos ya suponen la tarea principal de James, Rose y Natalie xD
Por último, TAL VEZ y si nada extraordinario ocurre… podría adelantar la actualización del siguiente capítulo por motivo de viaje. Todavía no está decidido al ciento por ciento pero es cerca…
No les interrumpo más y les dejo con la lectura del capítulo.
Saludos!
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
PRIMERA TEMPORADA
Capitulo Siete
"Draco Malfoy"
Una hora atrás había recibido la lechuza del pelirrojo y por inercia se incorporó de la cama para darse una ducha y cambiarse de ropa antes de recibir la próxima visita: Conocía al ojiverde tanto para asegurar su presencia dentro de los próximos minutos, la conversación que siempre imagino junto a la pelirroja y un pequeño pero abultado vientre hoy en día sólo formaba parte del anhelo y un futuro vacío.
Bajo las escaleras hasta la planta baja para luego encender la chimenea y dirigirse hacia la cocina donde preparo un café, el estomago le pesaba y no podría digerir algo sólido durante las próximas horas y menos con la situación actual. Bebió el café lentamente mientras el minutero del reloj golpeteaba de manera rítmica y el tiempo pasaba… aumentando la espera e incertidumbre.
Por supuesto, si él estuviese en el lugar del moreno querría saber ¿Dónde, cuándo y cómo la relación floreció? Si bien, la parte más importante de la historia se encontraba escrita en las cartas, existía otra parte, la cual jamás revelaron por cartas por miedo a que alguien pudiese leerlas y saber la verdad… sólo una persona lo sabía y hasta el momento había guardado silencio.
Un golpeteó le alertó e hizo saber que el moreno había llegado, dejó la taza de café sobre la mesa y abandono la cocina para dirigirse hacia la puerta principal. Observó por la mirilla y le sorprendió comprobar que no había venido solo, la castaña le acompañaba.
-¿Cómo estás segura? – Preguntó él ofreciéndole a Ginny un café después de la segunda jornada del encuentro al cual habían asistido. Llevaban un mes entre intercambios de cartas y él comenzaba a sentir cierta atracción por la pelirroja – Es decir, les has visto en algo.
-No – Negó suspirando – Simplemente lo presiento y hasta cierto punto lo creo posible. Un día de estos pienso que escucharé a Harry confesar que siento algo por su mejor amiga.
-A veces el presentimiento falla – Acusó sentándose junto a ella – El último año, sin duda, fue intenso para todos y tal vez allí pudo gestarse algún tipo de sentimiento más profundo que la amistad entre ellos. ¿Por qué ahora cuando ha pasado tanto tiempo y ambos tienen hijos?
-Su amistad sigue intacta – Susurró pensativa – Es extraño Draco… no puedo explicarlo.
Una ligera chispa de furia se encendió en el interior del rubio ante la posibilidad cierta sobre los temores de su amada y la siempre incertidumbre de estar haciendo las cosas bien. ¿Podrían ser amantes? Movió la cabeza y un quinto golpeteó sobre la puerta le hizo centrar su atención, no existía tiempo para las cavilaciones y mucho menos reflexiones, lanzando un último suspiro y colocando la mano sobre el picaporte abrió la puerta dejando ver por completo a ambos visitantes.
-Draco
-Te esperaba – Habló él echándole una mirada – Adelante.
La poca sorpresa del rubio ante la presencia de Hermione y él le hacía pensar que el pelirrojo estaba detrás de aquello, por un instante se sintió traicionado por su mejor amigo y el abismo infranqueable que se abría entre ellos. Caminaron hasta la sala y el calor de la chimenea les reconfortó, Draco rodeo el ancho sillón y les invitó a sentarse, gesto que aceptaron.
-Nos esperabas – Afirmó él evaluando el rostro malogrado del rubio, se preguntó ¿Cuántas noches pasaba en vela?
-En realidad – Habló Draco apoyándose sobre el sofá – Pensé vendrías solo – Dirigiéndole una mirada a Hermione – En fin, supongo que es la garantía sobre la sobrevivencia a nuestra conversación.
-Algo así – Susurró – Debes suponer porque hemos viajado.
-Sí – Asintió cambiando su semblante y colocarse serio – Aunque la historia ya debes conocerla y habrás leído las cartas.
-Sin embargo, siento que existe una parte no escrita – Acusó el ojiverde intranquilo
-¿Qué te ha dicho Ron? – Preguntó sorprendiendo a Hermione por la familiaridad con la cual llamaba a su esposo
-No mucho – Dijo encogiéndose de hombros – En realidad, nada. No me sorprende la lealtad sobre su hermana pero asombra la cual posee hacia ti.
-Quizás él vio algo que nadie más visualizó.
-Basta de rodeos – Vocifero Harry incorporándose de su sitio al igual que la castaña – Si vine a este lugar es porque necesito respuestas sobre la relación que mantenías con Ginny.
-Harry – Susurró la castaña cogiéndole el brazo y evitar cualquier mal movimiento del moreno
-Nos encontramos durante uno de sus viajes – Comenzó él tranquilizando al ojiverde – Ella por trabajo y yo por gusto personal en un museo muggle – Sonrió y camino hasta sentarse sobre el sofá – En ambos la sorpresa fue evidente y durante el desarrollo del encuentro logramos entablar una comunicación, lejos de los insultos y malos trato de antaño, compartimos un alegre momento. Habíamos pronosticado asistir al siguiente curso, sin embargo, no pudo asistir en aquella ocasión y la comunicación continúo por medio de cartas cada semana. Volvió a viajar hasta aquí y las trivialidades de nuestras conversaciones pronto pasaron hacer un poco más profunda; mientras le comentaba mis preocupaciones pues ella hacía lo mismo.
-¿Qué decía?
-Lo siento – Negó él apoyándose sobre las rodillas y juntar sus manos – Son conversaciones privadas que prefiero reservármelas.
-No tienes…
-¿Derecho? – Interrumpió alzando las cejas y sonreír burlescamente – Tu tenías derechos y aun así no supiste aprovecharlos… Sólo te diré una cosa: Pensaba que tenías un amante y se sentía terriblemente frustrada por no comprenderte. A pesar de los años.
-Que tuviésemos discusiones no significaba…
-No lo entiendes – Negó de nuevo y suspiro – No, no podía comprender tu carácter, tu silencio y nada de eso… simplemente parecías un desconocido…
-Jamás preguntó – Acusó él
-¿Para qué? – Le miró él ceñudo – Para que presionar cuando las discusiones estallaban… Se desahogo de todas las frustraciones posibles y con el tiempo volvimos a disfrutar de las conversaciones sencillas, entre cada viaje, comenzó a crecer un cariño y aprecio especial por Ginny donde el siguiente viaje se hacía eterno, cuando menos lo espere ya la quería – Desvió la mirada hacia la chimenea y suspiró. Harry frunció el ceño y la castaña no deseaba alejarse de él – Muchas veces quise decírselo pero la única oportunidad que tuve opte por otro método a riesgo de que se enfadará y no volviese a hablarme nunca más.
-La besaste – Recordando la carta leída hace algunos días
-A fines de febrero retornaba a Londres para afinar los últimos detalles de la revista – Contó él recostándose en el sofá – Faltaban algunos minutos para abordar el avión cuando el impulso y adrenalina me hizo besarle en los labios y prácticamente salir huyendo entre disculpas – Movió la cabeza y continuo – Me debatí durante tres días si enviarle una carta o presentarme en Londres pidiéndole disculpas, le envié la carta y espere impaciente su respuesta… simplemente dijo que volvería en los próximos días y si deseaba que nos reuniéramos.
-¿Qué ocurrió cuando se encontraron? – Preguntó Harry pensativo
-Hablamos – Respondió él – Se sentía confundida sobre lo ocurrido, sentía miedo por lo que comenzaba a sentir y hasta cierto punto se sentía culpable por sentir lo que sentía. Nos seguimos viendo regularmente y nuestra relación tomo forma, poco a poco, sentía que podíamos formalizar nuestra relación, las dudas de Ginny comenzaron a esfumarse y bueno…
-Deseaba vivir contigo – Cortó Harry incómodo
-Lo haces ver sencillo – Dijo dedicándole una torcida sonrisa. La castaña frunció el ceño ante el cambio de semblante del rubio; gentil y armoniosa a tosca y herida – La situación es un poco más compleja.
-¿Quieres dejar el misterio? – Bravo dando un paso hacia adelante y tambalearse por el jalón de la castaña, jalón que internamente agradeció – Ron y tú lo único que hacen es usar acertijos, di de una buena vez ¿Qué ocurrió?
-A comienzo de abril y durante la última visita de Ginny – Volvió a relatar – Pude notarla algo enferma y cabizbaja, llegué a pensar que los continuos viajes estaban pasándole la cuenta y apenas si llevaba algunas horas en tierra, sin embargo, y después de salir del baño confesó que sucedía – Susurró fijando la mirada sobre el suelo y la castaña apretó ligeramente el brazo de su amigo; No hacía falta otra oración, estaba claro – Estaba embarazada, tenía un mes.
"Embarazada" La palabra quedo flotando en el aire y haciendo eco en la cabeza del ojiverde; Su esposa embarazada de otro hombre. No importo lo ágil que pudo moverse y propinarle un puñetazo al rubio sentado frente suyo, la castaña había sido rápida en abrazarle por la cintura y alejarle con fuerza de su objetivo, sólo aquel simple gesto le impidió avanzar y tranquilizarse lo suficiente, después de todo, alejarla implicaría usar la fuerza y no se perdonaría hacerle daño, jamás.
-Me quede paralizado y apenas puedo imaginar mi rostro – Sonrió él – Quizás fue el menos adecuado para la ocasión porque regrese ese mismo día a Londres. No podía creer que tendría un hijo o hija… sólo cuando asumí aquella realidad y la emoción supero cualquier acto racional, pues, aparecí en su casa – Confesó sorprendiendo a Harry y Hermione – Esperaba encontrarle sola porque estabas fuera por el trabajo, sin embargo, y cuando la bese en el salón pude percatarme sobre la presencia de Ron. Saltó sobre mí y me hubiese sacado a patadas de la casa pero la intervención de Ginny le hizo reconsiderarlo… Le confesó sobre el embarazo y luego la relación que manteníamos
-¿Cómo lo tomo? – Habló Hermione manteniéndose entre ambos hombres
-No lo comprendió hasta bastante después – Suspiró – Las últimas semanas antes del accidente – Carraspeó – formó un importante apoyo para ella y prometió guardar silencio. Cuando no tuvieses ninguna señal de su paradero ni comunicación con Ginny y sólo si le preguntabas, él te daría indicio sobre las cartas y por último sobre nuestro paradero – Se incorporó de su lugar y camino hacia una mesilla – Se suponía que sólo yo te recibiría y contaría la verdad… En aquel entonces todavía no se sentía preparada para hablar contigo y todavía más por su embarazo – Sacó un pequeño pergamino y lo extendió hacia el ojiverde – Si alguien no dependiese de ella te hubiese enfrentado mucho antes.
El moreno cogió entre sus manos el pergamino y desdobló para luego leerlo cuidadosamente.
Querido Harry
Sé lo confundido que puedes estar y lo mucho que quieras negar lo relatado por Draco, sin embargo, todo es cierto. Cómo nos reencontramos, cómo volvimos a vernos durante los últimos meses y lo que desemboco a formalizar una relación, y por último, el embarazo. Cuando supe esto último todo se remeció y sentí miedo por el futuro incierto, lo único certero es que amo a ésta criatura que crece dentro de mí y estoy enamorada del hombre frente a ti. No puedo responder cómo, cuándo y dónde simplemente lo sé y el amor que sentí por ti sólo se transformó a cariño.
Me inquietaba no poder entablar una conexión especial contigo y ser parte de tu vida de manera plena y complementaria, deseaba comprender y entenderte, poder ocupar un espacio especial en tu corazón y no sólo como tu esposa sino como algo más. Ahora me doy cuenta que el amor que sentimos no alcanzaba… Ahora me doy cuenta sobre el espacio que ocupo y el cual soy correspondida.
Ojala puedas comprenderme y personalmente tener el valor para enfrentarte, a ti y a los niños, bien sabes cuánto los amo y lo importante que son. Será duro para ellos y con el tiempo comprenderán que a veces no elegimos a quién amar. Ni yo ni tú hemos elegido bien y aquí las consecuencias.
Te quiero Harry y sé que podrás perdonarme por todo el sufrimiento y dolor que puedo estar causando, sin embargo, sé que podrás recuperarte y salir adelante. Y también sé que podrás perdonar a Ronald.
Con cariño
Ginny.
Apretó la mandíbula y dobló el pergamino para luego guardarlo en los bolsillo de la túnica; Para cuando él supiese la verdad su esposa estaría próxima a dar luz ¿Qué podía hacer ante eso? Nada, absolutamente nada ante los hechos y la hipotética realidad, él tendría que resignarse y aceptar la separación, vivir e intentar confiar en su mejor amigo, apoyarse en sus seres queridos y continuar su vida mientras su esposa rehacía la suya junto al rubio y su bebé. Por desgracia, la realidad dictaba otra cosa, él tendría que conformarse con las breves palabras de su fallecida esposa e hijo no nato, retirarse de la casa del hombre frente suyo e internamente desearle toda la suerte del mundo.
Porque sólo hasta ese entonces no reparo sobre el aspecto del rubio; ojeroso, delgado y visiblemente golpeado emocionalmente, sin duda, pudo imaginar el certero golpe emocional sufrido al enterarse del accidente y el fallecimiento de la mujer que amaba. No, sería inútil e insensato reclamar lo perdido e intentar buscar explicaciones que no necesitaba saber.
-La visitaste – Susurró él. El aludido asintió
-Cuando llegué al aeropuerto y supe la verdad – Siguió – Parecía un mal chiste… Me comunique con Ron y contra mi voluntad me mantuve alejado.
-Lo siento – Susurró él apenado sintiéndose contrariado por la situación – Apenas puedo imaginar lo que has pasado estos meses.
-No, no puedes – Sonrió el rubio – Haberla visitado y lograr despedirme consigue en parte que pueda conciliar el sueño, en parte. Sin embargo, lo vivido y lo que no pudo ser… es difícil de superar.
-Espero puedas rehacer tu vida.
-Tal vez.
-Debemos irnos – Susurró dirigiéndose hacia su amiga – No hay nada que decir.
-Espera – Vociferó él impidiendo cualquier movimiento de la pareja – Necesito hacerte una pregunta.
-¿Cuál? – Inquirió él
-Ahora entiendo lo que es hablar sin palabras – Susurró la pelirroja abrazada a él. Este sonrió y lanzó un suspiro, tranquilo - Nunca pude comprenderlo cuando Harry y Hermione planeaban algo.
-Tú y yo no necesitamos planear nada – Sonrió él abrazándola fuerte – Sólo permanecer junto, en silencio.
-Lo sé – Musitó besando su barbilla.
-Nunca tuviste una amante – Afirmó más que preguntó. El moreno se sorprendió e intercambio una ligera mirada junto a Hermione. Draco sonrió – No consciente, claro.
-¿De qué hablas? – Preguntó Harry confundido por las palabras del rubio – Explícate.
-Por algún tiempo siempre pensó que tenías un amante – Confeso Draco cruzándose de brazos – Idea descartada con el tiempo y simplemente llegó a la conclusión sobre las elecciones mal realizadas. De cualquier manera, espero que puedas rehacer tu vida.
-Gracias – Asintió este y haciéndole una ligera señal a la castaña abandonaron la sala
-No pensé decir esto – Comenzó él estirándose sobre el sofá – Pero espero que Ronald no sufra demasiado y no cometa sus típicas locuras de adolescente compulsivo.
-Deberá aprender por las malas – Dijo la pelirroja cansada por la caminata – Hay que esperar. Ya veremos que resulta de esto.
Volvió a sentarse sobre el sillón y sonreír tenuemente, satisfecho porque estaba entero y al menos hubiese resuelto la última pieza del rompecabezas pendiente, por ahora, le había cumplido a la mujer que amaba logrando desvanecer cualquier secreto o incertidumbre referente a su relación con Ginny. Ahora sólo quedaba seguir en pie e intentar recomponer la vida que poseía y debía continuar, si bien pensó en refugiarse en el rincón desolado de su casa y morir día a día, estaba convencido que sería la peor elección a realizar y por otra parte la pelirroja nunca le perdonaría que el muriese y dejase su vida a la suerte, después de todo, tenía un hijo y debía preocuparse por él.
Prácticamente corrió tras de él para darle alcance y posarse frente suya; los labios entre abiertos, el aguado color verde de sus ojos, el cabello desordenado y el temblor de los hombros sólo fue el indicio necesario para dejarse abrazar por los hombros y sentir a su mejor amigo refugiarse sobre su cuello, el llanto y el temblor le hicieron abrazarle por la espalda y acariciar su cabello intentando apaciguar el dolor que sentía.
-Estoy aquí – Susurró sobre su oído – Tranquilo.
-Un bebé – Se escuchó la apagada voz del ojiverde – Iba a tener un bebé y ya, ya no…
-Lo sé, lo sé – Dijo Hermione comprendiendo la culpa y remordimiento
-¿Por qué lo oculto? – Se preguntó entre lágrimas – Hubiese sido sencillo decirme la maldita verdad… mil veces hubiese preferido verle irse con él…
-No puedes reparar elecciones ajenas, Harry – Aconsejó apenada por la situación – Trata de entenderla y no castigarte por eso.
-No puedo – Negó separándose e intentando alejarse de su amiga, sin embargo, la castaña le sujeto por el cuello de la túnica – Ni siquiera Ronald pudo hacer algo… él simplemente.
-Él comprendió – Acusó jalando al moreno y posar su mirada sobre él – El amor que sentían Ginny y Draco… el daño anexo que provocaría confesar la relación.
-El daño fue peor
-Si hubiese predicho el nivel daño – Continuo – Jamás hubiese consentido a un Malfoy.
-Con el tiempo… veremos las cosas de otra manera. Créeme.
-Y si el tiempo evidencia nuestros errores…
-Es parte de observar las cosas de otra "manera"… Volvamos a casa – Aconsejó
-De acuerdo.
Arrugó el cuarto intento de informe que planeaba escribir hace hora y media; la noticia sobre el viaje del moreno hacia Italia y la búsqueda del "amante de Ginny" le hizo alucinar en cuanto el pelirrojo se lo menciono. La información sin duda explicaba en parte los últimos acontecimientos y el actuar extraño entre ambos amigos, las discusiones y peleas cogían un pequeño sentido. Por lo demás, le preocupaba la reacción del moreno y las repercusiones que tendría sobre su recuperación de hace algunas semanas, pudiendo recaer en el hoyo profundo del cual apenas si logro salir.
-¿Cuánto tendrás el informe? – Preguntó Ron parado sobre el umbral de la puerta
-Mañana – Sopesó el aludido dándolo por imposible. Tal vez durante la noche podría concentrarse – Tengo mucho trabajo.
-De acuerdo – Dijo él girándose para abandonar la oficina del licantropodo
-Ron – Le llamó incorporándose del escritorio y salir hacia el pasillo para darle alcance – Espera, necesito preguntarte algo.
-No puedo decirte nada – Negó el pelirrojo dando un suspiro – Y tampoco decirte a quién visitó. Lo siento.
-¿Por qué no? – Inquirió Remus intrigado por el secretismo – Se han peleado y liado enfrentamientos de muerte y todavía no puedo saber qué demonios ocurre. Los conozco desde que erais unos críos y sé que esto es peor de lo que aparenta.
-Lo siento – Susurró él – Lo sabrás pronto…
-¿Por qué no ahora? – Dijeron desde la entrada del pasillo. El ojiverde caminaba lentamente hacia el hombre lobo y el pelirrojo, este último sorprendido de verle junto a su esposa y por instinto dio un paso hacia adelante - ¿Qué sucede? – Sonrió el moreno cruzándose de brazos y balancearse graciosamente sobre sus talones – Sé la verdad y por tanto debo suponer que la lealtad empeñada, ya no vale.
-Al menos es superior a la tuya – Lanzó él apretando los puños
-No tienes idea de lo que hablas.
-Harry – Intervino la castaña colocándose por delante – Si deben hablar… háganlo en privado, no aquí.
-Sí, tienes razón – Murmuró bajando la guardia y señalar algunas puertas por delante – Vamos a la oficina.
-Claro – Musitó Ronald andando seguido del moreno
La puerta se cerró permitiendo que Remus pestañara algunas veces antes de dirigirse hacia la castaña y preguntar quedadamente ¿Qué ocurría? El simple gesto de la ojimiel le indicaba que debían hablar en la oficina y no en pleno pasillo, ingresaron y tomaron asiento antes de iniciar la conversación.
-Sabes de dónde venimos ¿Cierto? – Acusó Hermione recibiendo la afirmación de su amigo – Visitamos a Draco Malfoy.
-¿Qué? – Dijo sorprendido – Un segundo… estás intentando decirme que el amante de Ginny es… él.
-Así es – Suspiró cansada – Lo sabíamos hace algunas semanas, por casualidad, los niños encontraron la carta que nos llevo a otras y finalmente averiguar sobre la relación entre ellos. Logramos abrir el maletín de Ginny y hallar algunas fotografías.
-Sí lo sabían por que ir – Dijo él confundido - ¿Cómo lo tomaron los niños?
-Bastante bien – Confesó sonriendo ligeramente – Fue difícil para todos aceptarlo e intentar comprenderlo, sin embargo, y pese la comprensión Harry necesitaba algo más. Por ello, cogió la decisión de viajar hacia Francia y visitar a Draco.
-¿Qué ocurrió?
-Nos relato su relación y cómo se había gestado – Contó Hermione recostándose sobre el respaldo – Es difícil escuchar al rubio relatar todo aquello y observar que realmente la amaba. Además, si sólo nos hubiésemos quedado con las cartas nunca sabríamos la verdad.
-¿Cuál verdad?
-El embarazo de Ginny – Confesó observando la incredulidad y sorpresa surcar el rostro del hombre lobo en apenas cinco segundos – Estaba embarazada de Draco, seis meses por cumplir.
-Vaya – Susurró Remus sorprendido y alucinado por la noticia – Y él lo sabía – Refiriéndose al pelirrojo, Hermione asintió – Maldición.
-Les descubrió algunos meses antes del accidente – Informó Hermione – Por cariño y lealtad hacia su hermana guardo silencio sobre la relación y por supuesto sobre el embarazo.
-Ahora comprendo el actuar de él – Murmuro el licantropodo llevándose una mirada confundida de la castaña, entonces se aclaró – Piénsalo Hermione. ¿Por qué dejó a su suerte a su mejor amigo? ¿Por qué mintió sobre las visitas? ¿Por qué aún pareciera desearle lo peor?
-Remus –
-El fracaso del matrimonio se lo atribuye a él – Dijo – Por tanto, es culpable y debe sufrir por la muerte de su hermana, de pagar de cierta manera el destino al cual fueron víctimas y todo termino destruido. Incluso su propia vida.
-Es absurdo – Negó la castaña incrédula ante las conclusiones de su amigo
-¿Estás segura? – Le miró sonriendo – Aprobaba la relación de Ginny y Draco, sin embargo, la muerte de ésta le hace aferrarse hacia el odio acumulado sobre su amigo.
La castaña observó el techo pensativo y la rabia creciendo justo en el centro de su pecho, le parecía increíble pero bastante coherente las palabras de su amigo sobre el accionar de su esposo; las discusiones, peleas, celos e insultos salidos de la nada parecían tener un sentido hacia el pelinegro y hacia sí misma. No podía negar la posibilidad concreta que todo el lío estuviese movido por el rencor y la venganza del pelirrojo, de pronto, las últimas semanas se observaban con cierta claridad y aquello le enfureció todavía más.
-No puedo creer que fuese capaz – Murmuró Hermione molesta. El hombre lobo asintió y se recostó sobre la silla – No tiene derecho.
-Es difícil predecir cómo nos afecto la muerte de Ginny – Vociferó él – Y los cambios que trajo consigo.
-Lo que hace Ronald no es cambio – Negó – Simplemente sigue pensado que todos giramos a su alrededor y debemos hacer lo que a él le plazca.
Apoyándose sobre la puerta y cruzando los brazos el ojiverde cogió posición frente al pelirrojo sentado tras del escritorio, midiendo el tiempo y las palabras que finalmente darían iniciar al dialogo. La cabeza de Harry giraba y evitaba cualquier pensamiento lógico, la noticia sobre el embarazo de Ginny y el relato del rubio le hacía replantearse demasiadas situaciones.
-Tienes el derecho de reclamar – Acusó Ronald recostándose sobre la silla – Exponer el silencio que guarde y cuestionar porque lo hice, sin embargo, no puedo manifestar un arrepentimiento.
-Eras su hermano – Susurró él encogiéndose de hombros – No puedo cuestionar los motivos por cuáles decidiste ser cómplice y las circunstancias que te empujaron a ello. Puedo comprenderlo y hasta cierto punto aceptarlo – Guardo silencio y lanzo un suspiro antes de continuar – Sin embargo, cuestiono el comportamiento que has tenido estos meses.
-¿Qué deseabas? – Preguntó lanzando una burlesca sonrisa – Visitas de cortesía y apoyo emocional sabiendo que Ginny podría estar viva de no ser…
-Jamás tuve la culpa…
-¿Cómo explicas los viajes?
-La relación comenzó de manera fortuita
-Sería así pero tenías otros problemas – Refutó el pelirrojo – Siempre postergándola hacia un segundo lugar…
-¿Por qué demonios no hablas claro? – Gruño él des cruzando los brazos y avanzar algunos pasos hacia el escritorio
-Mi esposa – Masculló incorporándose del asiento y apoyar las manos sobre el escritorio – Estás juntos – Afirmó.
-Por estar pensando estupideces la perderás – Menciono Harry sin ningún tipo de expresión – Eres el mismo adolescente inseguro e inmaduro – Movió la cabeza dispuesto a salir de allí – No, no estamos juntos – Aclaró observando a su amigo de reojo – Es mi mejor amiga y la aprecio como tal.
-Eso espero – Susurró él volviéndose a sentar
Abandono la oficina sin mirar hacia atrás y devolverse hacia la oficina del licantropodo donde estaría junto a Hermione. Antes de ingresar respiro profundo intentando relajar su cuerpo y buscar un buen motivo para no regresar a la oficina y atravesar de un golpe el rostro de su mejor amigo, escuchó la voz de la castaña del otro lado de la puerta y por inercia sólo pudo preguntarse interiormente ¿Cómo podía soportar aquel infierno su amiga?
-"No lo entiendo" – Negó abrieron la puerta e ingresar a la oficina – Regresaré a casa…
-¿Estás seguro? – Preguntó la castaña preocupada, Harry asintió – Quédate aquí – Pidió incorporándose del asiento y caminar hacia la puerta – Debo hablar con él.
-Espera – Dijo él sujetándole de la muñeca e impedir que saliera – No quiero… no es momento…
-No puedo esperar – Susurró zafándose de su amigo y salir del lugar
-Estará bien – Acusó Remus recostándose sobre la silla - ¿Y tú? – Interrogo - ¿Estás bien?
-No – Suspiró derrumbándose sobre la silla y mirar fijamente el techo del lugar – Un bebé – Masculló cerrando los ojos – Hubiese preferido verle partir después de haberme confesado todo y evitar que un inocente sufriera las consecuencias.
-No podemos predecir el futuro – Menciono observando el desazón del moreno – Ni el mayor análisis podría predecir o visualizar lo que acontecerá en algunas semanas, meses o incluso años. Es imposible.
-Imposible – Susurró Harry rogando internamente porque el pelirrojo se comportase.
Masculló un ligero "adelante" la figura de su esposa apareció por la puerta y permaneció de pie observándole fijamente la sola presencia de la castaña le intimidaba, el motivo por el cual estaba allí a punto de asesinarle con la mirada sólo lograba ser atribuible hacia recién ocurrido. Movió la cabeza y evito imaginar el viaje hacia la casa del rubio.
-Ahórrate los reclamos – habló ante cualquier movimiento de su esposa. Se sentía mareado y no deseaba discutir – Lo que hice, lo hice por Ginny y porque pensé que sería feliz.
-No puedo cuestionarlo – dijo ella – Solo quiero entender porque abandonaste a tu mejor amigo dejándole a su suerte. Mentiste y le has culpado por el accidente todo este tiempo ¿Por qué? Por pensar que tenía una relación conmigo.
-Hermione
-Déjame terminar – Interrumpió – No pienso alejarme de mi amigo por tu paranoia Ronald y será mejor que te comportes ahora que trabajan juntos. Por lo demás – Hizo una pausa y continuo – Comienzas a agotar mi paciencia y desgastar nuestro matrimonio
-¿Qué dices? –Preguntó alzando las cejas - ¿Quieres el divorcio?
-No he dicho eso – Negó – Simplemente que toda paciencia tiene un límite y comienzas a superarlo.
-Quiero pedirte algo – Susurró él rodeando el escritorio y pararse frente a la castaña – Una consideración…
-¿Cuál? – Inquirió mirándole a los ojos
-Si por alguna razón deseas separarte de mí - Comenzó – No lo dudes.
-Ron
-Por favor
-De acuerdo – Suspiró y besando la mejilla del pelirrojo se retiro del lugar. La petición de su esposo le dejo contrariada, sintiéndose incluida en un proceso del cual todavía no daba cuenta.
Lanzo un suspiro contemplando a su esposa marcharse del lugar ligeramente incómodo ante la promesa antes dicha ¿Podría algún coger el coraje de separarse? ¿Podría él tener el coraje de aceptar tal petición? No, no lo sabía y prefería no especular frente la hipotética situación de un divorcio en el corto plazo. Desvió la mirada de la puerta y volvió a sentarse detrás del escritorio intentando concentrar las energías sobre el trabajo y evitar elaborar conjeturas molestas.
Se recostó sobre la cama lanzando un suspiro de alivio ante la comodidad y la posibilidad de descansar después de la caminata desde la oficina de su tía hasta la sala común de los leones, el malestar y mareo volvieron cuando subía las escaleras siendo auxiliado por su hermana y prima que le trasladaron hacia las escaleras de chicos. Sonrió ligeramente y evito mover la cabeza; estaba convencido que ese par se encontraría allí sino hubiese insistido en desear subir solo hasta la habitación por sus propios medios.
Se removió incómodo al recordar la preocupación y calidez de Rose, por lo general, los gestos o palabras amables se apegaban a situaciones puntuales y bajo ciertas condiciones extremas tales como lo vivido hace algunas semanas, cuando el asunto de las cartas salió a la luz y él se vio superado por la realidad. Sin lugar a dudas, la nueva situación y familiaridad le agradaba al chico, después de todo, prácticamente crecieron juntos y lo que menos deseaba que existiera entre ellos sería hostilidades o malas miradas.
-¿Quién es? – Preguntó él sin abrir los ojos. Al otro lado de la puerta la voz de su hermana se escuchó – Adelante – Suspiró e inclinándose ligeramente abrió los ojos - ¿Qué haces aquí? Mejor, ¿Cómo lograste subir?
-Me enseño Rose – Respondió la niña restándole importancia. El chico frunció el ceño preguntándose cuándo la castaña había subido a la habitación de chicos – Sólo quería saber si estabas bien.
-Un poco mareado – Confesó recostándose de nuevo – Sólo necesito un pequeño reposo.
-Comprendo – Susurró pensativa y luego de guardar silencio por algunos segundos, habló - ¿Qué crees que haya pasado con papá?
-No lo sé – Susurró James haciéndose la misma pregunta – Se suponía que debía estar trabajando en el ministerio pero vino a buscar a tía Hermione.
-Espero que se encuentre bien – Vocifero preocupada
-Estará bien – Sonrió – Estaba de buen humor hace algunas horas… no debemos preocuparnos, además se encuentra junto a tía Hermione. No pasará nada.
-Tienes razón – Habló Natalie devolviéndole la sonrisa a su hermano. Se incorporo de la cama para acercarse hacia la puerta – Le diré a Rose que estás bien ¿Irás a cenar?
-Sí, les alcanzo – Asintió
-Descansa
-Gracias.
Observo a Natalie salir de la habitación y quedar nuevamente solo mirando el techo, la preocupación de su hermana sobre su padre le hizo replantearse dónde se encontraba y porque había aparecido de manera repentina por el colegio. Se cruzó de brazos y medito posibles razones sin llegar a buen puerto con las conjeturas, principalmente, porque no tenía la mínima idea de podría estar y lo que estaría haciendo.
Se revolvió el cabello nervioso para luego tomar un buen sorbo de jugo de naranja, la plática en el ministerio le había puesto los pelos de punta y tenía la inmensa necesidad de regresar para propinarle un buen golpe a su mejor amigo; el silencio del pelirrojo le había dolido profundamente y jamás se espero tal comportamiento de él. Lo sabía, los celos le habían cegado hasta el punto de mortificarle sobre la muerte de su hermana y posteriormente cargándole a él de toda responsabilidad.
Lanzo un largo suspiro e inclino la cabeza hacia atrás del respaldo del sofá aliviado por la sencilla conclusión de Hermione, por ningún motivo, él parecía ser culpable del accidente y aunque le costaría acostumbrarse a la idea, sabía que todo resultaría bien, para todos.
-Muchas gracias – Sonrió él haciéndole una señal para que cogiera asiento – Estaría cruzando las celdas de la prisión si no fuese por ti. Gracias.
-Te dije que iría – Habló – Volverás mañana
-Debo hacerlo – Suspiro terminando de beber el jugo – Aunque parece difícil, debo aprender a convivir junto a él. Lamento que la situación haya empeorado, no quise…
-No tiene importancia – Negó sonriendo ligero – A veces no podemos seguir extendiendo un elástico a punto de romperse.
-Le pedirás el divorcio – Afirmó Harry frunciendo el ceño - ¿Estás segura? Es decir, sabes el escándalo que pondrá cuando se lo digas.
-No tengo decidido nada, Harry – Rió ligeramente y revolviéndole el cabello al moreno, añadió – A pesar que todo parece indicar aquel camino.
-La decisión no es fácil – Concilio él dejando el vaso a un lado y coger las manos de la castaña – De cualquier manera y sin importar la decisión que tomes, puedes contar conmigo, lo sabes.
-Lo sé – Asintió Hermione y dedicándole una última sonrisa se incorporo del sofá – Debo regresar al colegio, no quiero abusar de la buena voluntad de la profesora.
-Comprendo – Sonrió incorporándose igual – Saluda a mis hijos y Rose.
-Por supuesto – Dijo acercándose hacia la chimenea e introducirse – Cuídate.
-Pierde cuidado.
Las llamas envolvieron el cuerpo de la castaña desapareciendo entre ellas, el ojiverde lanzo un nuevo suspiro y subió al segundo piso para intentar descansar del viaje. Necesita colocar la mente en orden, la imagen de su esposa embarazada le hostigaba dolorosamente, sintiéndose culpable por el giro de acontecimientos y la pérdida de dos víctimas.
Dos víctimas inocentes.
Continuará…
