TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING
Estamos a pocos capítulos de concluir la primera temporada de ésta historia donde daremos algunos atisbos sobre el futuro de la relación entre Hermione y Ron.
El capítulo estará divido en dos partes – los fragmentos del capítulo anterior pertenecen a estás partes – para luego dar paso hacia el último capítulo.
Espero que disfruten los próximos capítulos y también recibir sus comentarios.
No les interrumpo más… :D
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
PRIMERA TEMPORADA
Capitulo Nueve
"Navidad: Primera Parte"
La época navideña se dejaba sentir por cada rincón del castillo, cada alumno y profesor sentía aquel aire especial que sólo una vez al año podía alegrar a todos. La jornada escolar había concluido al mediodía dejando la libertad a todos para empacar los baúles y luego prepararse para viajar hacia el expreso, las salas comunes estaban colapsadas del ir y venir de los alumnos, buscando pertenencias y haciendo planes navideños para las pequeñas vacaciones que tendrían, después de todo, y a pesar de varias conversaciones el tradicional baile de navidad se suspendía por aquel año.
-¿Cómo vas? – Preguntó James a su hermana
-Sólo debo bajar el abrigo – Contesto dejando el pesado baúl junto al sofá - ¿Rose?
-Todavía no baja
-Me gustaría pasar la navidad junto a la tía y Rose – Musitó la chica observando a su hermano incorporándose del sofá para luego encoger el equipaje
-Opino lo mismo – Susurró él – Por desgracia, la situación entre el tío y nuestro padre es delicada.
-No tenemos la culpa – Argumento Natalie recibiendo la aprobación del chico – Espero que solucionen sus problemas.
-Lo harán – Sonrió él débilmente.
La situación durante las últimas semanas daba la falsa sensación de tranquilidad; Harry había regresado al trabajo realizando sólo papeleo y supervisiones controladas, Ron acababa de regresar de largas semanas de rastreo y Hermione continuaba haciendo clases en el colegio. Todo bajo el manto aparente de la normalidad pero el ligero rastro de tristeza de Rose Weasley que James podía percibir después de alguna conversación con su madre, le decía y afirmaba todo lo contrario.
Se cruzó de brazos volviéndose a sentar sobre el sofá mientras el retrato de la dama gorda se abría dejando pasar a Teddy Lupin, sin desearlo, pudo reprimir un ligero gruñido y fingir cierta tranquilidad; el último juego de Quidditch terminaron a los golpes y con él suspendido hasta el último juego del año. Todo ocasionado por el reproche del capitán Teddy hacia él por un error que desemboco en la pérdida del partido y un cazador lesionado.
-¿Dónde está Rose? – Le preguntó a Natalie
-Aquí – Contesto la chica antes de que Natalie dijera "Arriba" y James "Vete al demonio" - ¿Qué sucede?
-Sólo quería recordarte sobre la excursión al mundo muggle – Sonrió
-No podría olvidarla – Respondió ella
-¿Qué excursión? – Preguntó Natalie curiosa
-Un paseo – Contesto Teddy – Lo habíamos planificado para el verano reciente pero no alcanzamos. Sólo será un día.
-Van solos – Afirmó James observando a la castaña, sintiéndose estafado, no compatibilizaba la tristeza y ahora alegría de la chica
-Será un día no semanas – Respondió el chico cruzándose de brazos
-Habla con Rose – Soltó él bruscamente
-Esperen – Interrumpió la chica – No quiero discusiones ni otra pelea… Sí, vamos solos – Añadió dirigiéndose hacia su primo – Punto. Satisfecho.
-Satisfecho – Repitió incorporándose del sofá – Te espero en la entrada, Nat.
Sin dirigirle la mirada a nadie salió de la sala común dispuesto a despejar la mente antes de protagonizar un segundo round con Teddy Lupin. Después de aquel episodio, recibió cartas de su padre, Remus y Tonks, regaños de Hermione, Minerva y Natalie, burlas de los rivales y la indiferencia de su prima. Si deseaban hacerle sentir un culpable… si lo habían conseguido y con creces.
Salió hacia el jardín caminando lentamente hacia el lago cubierto de hielo y escarcha, la época navideña le agradaba porque podía pasar tiempo de calidad junto a su padre y hermana, por supuesto, la situación también implicaba pasar la primera navidad sin su madre. Se cruzó de brazos esperando cobijarse del frío y la pequeña brisa del lugar, le hubiese gustado pasar aquella fiesta junto a su tía y prima, después de todo, habían sido las personas que les ayudaron en aquel crudo momento, en especial Hermione, la recuperación de su padre avanzaba a pasos agigantados a pesar del accidente durante la misión de campo.
Por desgracia, la relación entre los amigos y el matrimonio de su tía provocaba un vaivén de emociones y contradicciones que amenazaba con explotar en cualquier momento. Una parte de él sentía y podía afirmar sobre el inminente quiebre matrimonial entre los padres de Rose, la situación había llegado a un punto crítico.
-Maldición – Escuchó detrás suyo – Podrías haber buscado otro lugar para pensar, James – El aludido se giro encontrándose a Rose, abrazándose a sí misma
-¿Qué haces aquí? – Preguntó él frunciendo el ceño
-Te vine a buscar – Contesto con simpleza - ¿Qué querías? Odio ver a Nat triste por tus locos impulsos – Se acerco hacia su primo y continuo – No te veré hasta después de navidad y no quiero irme así.
-No es contigo es…
-Lo sé, Teddy – Suspiró rodando los ojos – Los quiero a ambos y no quiero verles pelear por tonterías.
-Lo sé – Suspiró él – No sé qué sucede… estoy algo cansado.
-De acuerdo – Dijo ella sujetando la mano del chico y jalarse para caminar – Vamos…
-Claro – Sonrió él siguiéndole y antes atravesar el jardín, añadió – Sólo una pregunta – Pidió deteniéndose
-¿Cuál? – Inquirió observándole
-Sobre el juego de Quidditch – Soltó provocando cierto reproche en la chica – El error…
-Atajaste un tiro – Suspiró pensativa – Quedaste mal parado y las bolas venían directo hacia ti, la primera desestabilizo tu escoba y la segunda iba directo a tu cabeza. Ésta la desviarte por poco y golpeo al cazador del equipo mientras intentaban anotar otro punto, punto que hubiese significativo para el marcador final, puesto que, Ted perdió la snitch – Se cruzó de brazos y observó directamente los ojos de su primo, ansioso por la conclusión final, sonrió y acarició su rostro – Mil veces prefiero perder el juego a verte caer de la escoba inconsciente
-Y la pelea… - Tanteo elevando las cejas mirando a la castaña negar y abrazarle por el cuello
-No tienes la culpa – Susurró sobre el oído del chico y luego alejarse
-Entonces – Continuo sonriendo - ¿Por qué parecías molesta conmigo?
-Estaba molesta con Teddy – Rectificó sorprendiéndole – La lesión de Maicol – Refiriéndose al cazador – No puede ser comparada con el golpe que hubieses recibido al caer de la escoba, además, él perdió la snitch – Confesó bajando como si alguien les estuviese escuchando. James lanzó una carcajada y le devolvió el abrazo
-Gracias
-De nada – Rió
Antes de ingresar al castillo y encontrarse al resto de los estudiantes, el chico descubrió también que el paseo de Teddy y Rose parecía alguna forma de compensación por parte del buscador, acto que le sorprendió y rió de buena gana. Apenas ingresaron al castillo lograron ubicar al aludido junto a Natalie esperando su regreso.
-Lo siento – Susurró él abrazando a su hermana
-No te preocupes – Negó besándole la mejilla
Esperaron por algunos minutos hasta conseguir un carruaje que les llevará a Hogsmeade y posteriormente embarcarse en el tren que les llevaría de regreso a casa. Aunque la distancia entre los hombres continuaba entre Natalie y Rose les hicieron ingresar a empujones a un compartimiento para los cuatro, no importaron las quejas, las chicas se encargaron de apaciguarlas y amenazarles seriamente con la varita.
-¿Están locas? – Se quejó James sintiendo aún el codo de su prima sobre su espalda
-Definitivamente – Afirmó Teddy sentándose cerca de la puerta
-No entiendo las quejas – Repuso la castaña cruzándose de brazos – Encontramos un compartimiento y ustedes debatían sobre ingreso o buscar otro.
-Tomamos la decisión por ustedes – Apoyó Natalie la noción
-De acuerdo – Suspiró Ted recostándose sobre el asiento
-Supongo que podré ir al baño – Añadió James haciéndole espacio a la castaña
-No es secuestro – Le miro Rose sacando un suspiro de ambos chicos – Teddy tenía una idea – Añadió sintiendo el tren moverse, el aludido asintió.
-¿De qué? – Preguntaron ambos hermanos
-Bueno… - Carraspeo acomodándose sobre el asiento – La situación entre Harry y Ron imposibilita pasar la noche de navidad juntos, sin embargo, podemos hacer algo para estar juntos al otro día.
-¿Qué sería? – Inquirió Natalie curiosa
-Invitarles a nuestra casa – Resolvió encogiéndose de hombros – Sólo tendrán que insistirles a Harry y Ron. Llámalo territorio neutro.
-Es cierto – Murmuró James pensativo – Bueno papá se sentiría cómodo – Afirmó recibiendo el apoyo de su hermana – Y el tío…
-Es difícil – Sopeso la chica cruzándose de brazos – La ayuda de mamá será buena y supongo que será algo difícil al comienzo pero podría resultar.
-Podríamos intentarlo – Habló Natalie recibiendo el apoyo – El tío Remus…
-Se lo comenté – Asintió él – No parecía convencido pero accedió. Se lo mencionaré cuando lleguemos a la plataforma.
-Genial – Sonrió la pequeña niña saltando de su asiento
La mayor parte del viaje platicaron sobre los planes navideños y cómo abordar la invitación a casa de Teddy, sin duda, el candidato a resistir cualquier tipo de reunión sería el pelirrojo. Sopesaron la posibilidad de pedirle ayuda a Hermione pero lo descartaron de inmediato, lo último que deseaban era otra discusión.
-¿Cuánto falta? – Inquirió James ingresando al compartimiento
-Queda poco – Murmuro la castaña sosteniendo un libro - ¿Crees que resulte?
-Espero que sí – Dijo él sentándose
-Oigan – Dijeron desde la entrada – El tren se detiene.
Lentamente el tren comenzó a detenerse en la plataforma, por las ventanillas visualizaron a todos los padres dispuesto a recibir a sus hijos e iniciar la época navideña en familia. El trío se giro hacia Teddy haciéndole una señal para iniciar el plan discutido, debía ser el primero de los cuatro en bajar del tren y platicar con sus padres. El aludido así lo hizo y recogiendo sus pertenencias abandono el compartimiento.
Esperaron cinco minutos para luego salir del compartimiento siendo los últimos en abandonar el tren, a lo lejos, visualizaron a sus respectivos padres platicando junto a Remus y Teddy. Natalie se adelanto corriendo hacia el moreno quien la recibió alegre mientras platicaba y parecía recibir la aprobación de la pequeña niña.
James observó al ahijado de su padre elevar la mirada y sonreír animadamente hacia ellos, él simplemente suspiro y pretendió seguirle el paso a su prima pero un jalón de la túnica le hizo quejarse y tambalearse hacia atrás. Algo mosqueado se giro encontrándose con un par de ojos azules y cabellera rubia, sonriéndole y rodeándole el cuello fieramente.
-Samantha – Balbuceo el chico reconociendo a la chica de sexto año - ¿Qué deseas? – Preguntó incómodo sintiendo, a pesar del gentío de la plataforma, la mirada de sus familiares sobre él
-Sólo deseaba saber cuándo saldríamos – Habló la chica omitiendo el hecho que varios tenían los ojos puestos sobre ellos – Estaba pensando que éstas vacaciones de navidad sería un buen momento.
-En realidad – Carraspeo James sujetando las muñecas de la chica – No es buen momento – Continuo zafándose del agarre – Pasaré la navidad en familia y al siguiente día lo haré junto al resto de la familia. Lo siento.
-Ohh… lastima – Musito – Espero que podamos quedar para alguna salida a Hogsmeade ¿Te parece?
-Claro – Contesto sonriendo y desviando la mirada ligeramente hacia su prima, añadió – Tengo que irme. Te veré después.
-De acuerdo – Aceptó acercándose hacia James y besarle en la mejilla para luego alejarse
-Está loca – Vocifero el chico relajando su postura, por primera vez, Rose le dio la razón – No debí invitarla para Halloween.
-No me digas – Soltó Rose burlescamente – Vamos Casanova hemos perdido tiempo – Le sujeto por la muñeca y arrastro hacia sus padres
-Tienes un problema – Atacó Natalie frunciendo el ceño – Supongo que no habrás quedado para mañana, cierto.
-Claro que no – Frunció el ceño y cruzándose de brazos, añadió - ¿Por qué?
-Pues el tío Remus nos ofreció pasar el día de navidad en su casa – Contó Harry señalando al licantropodo – Nat no tiene problemas y tú…
-Ninguno – Negó él sonriendo y dirigiendo la mirada hacia Hermione, añadió – Y ustedes.
-Ninguno – Respondió Ronald mirándole
-Genial – Dijo
-Entonces – Habló Harry – Estaremos al mediodía
El regreso a casa por parte del moreno resulto tranquilo mientras escuchaba las últimas semanas de sus hijos en Hogwarts, después de incidente apenas les volvió a ver y comenzaba a extrañarlos. Dejaron los baúles en las respectivas habitaciones y mientras James y Natalie se cambiaban de ropa, él decidió comenzar a preparar la cena de navidad.
Le resultaba extraño y ajeno aquel día; la noche sería totalmente diferente a otros años y la siguiente mañana parecía algún tipo de broma. Nunca pensó lo incómodo que sería estar en el mismo sitio que su mejor amigo.
-¿Quieres ayuda? – Preguntó James ingresando a la cocina
-Ensaladas – Respondió él preparando el pavo
-Bien – Asintió el chico preparando todo
-¿De quién fue la idea? – Preguntó de pronto observando a su hijo. El aludido frunció el ceño – Teddy prácticamente salió corriendo del tren…
-Idiota – Masculló molesta – La idea fue suya, nos pareció bastante bien. Considerando la situación actual
-No tienen la culpa…
-No lo parece – Refutó él sin mirarle a los ojos – ¿Qué ocurre? Porque sentimos que existe algo más.
-¿Quiénes?
-Todos – Explicó – Rose, Natalie, Teddy y yo. Todavía no podemos comprender la actitud del tío Ron y por persiste. Papá – Llamó – Puedes confiar en nosotros.
-Lo sé – Suspiró dejando de la lado el pavo y apoyarse de espaldas al lavabo – Persiste el quiebre entre nosotros, principalmente, referido al fallecimiento de tu madre – Confesó incómodo – Mucho antes del accidente… él sabía la relación que mantenían Draco y Ginny.
-¿Qué? – Exclamaron desde la entrada a la cocina. Natalie estaba parada bajo el umbral de la puerta, atónita – El tío lo sabía y no dijo nada.
-Prometió no decir nada – Aclaró él cabizbajo – Puede sonar extraño y hasta cierto punto loco. Después del accidente…
-Te culpó – Afirmó James observando el semblante de su padre
-Tiene todo el derecho de hacerlo – Sonrió melancólicamente – El día del accidente en el pasillo – Dirigiendo hacia James – Con Hermione nos dirigimos a Italia. Hablamos con Draco sobre la relación y todo lo que implico después del accidente de avión, se mantuvo comunicado con su tío.
-¿Cómo estaba? – Preguntó Natalie intrigada
-Bastante mal – Suspiró cabizbajo – En poco menos de una hora todo caía a su alrededor, sólo hace algunas semanas pudo visitarla en el cementerio – Revolvió el bolsillo del jeans sacando la carta entregada por el rubio y escrita por la pelirroja – Está carta fue escrita por su madre – Confesó extendiéndola hacia su hijo mayor, este la cogió – Se suponía que debía leerla estando ella en Italia y yo pidiéndole explicaciones a Draco. No quería exponerse todavía.
-¿Por qué? – Preguntó James frunciendo el ceño manteniendo la mirada sobre la carta. El moreno apretó el agarre sobre el lavaplatos, inseguro
-No lo sé – Respondió encogiéndose de hombros – Cualquier explicación no tiene sentido. Es suya – Menciono devolviéndole la carta a su hijo – Es la pieza de cierre.
-Así parece – Sonrió Natalie tenuemente
El moreno le devolvió la sonrisa mientras continuaba preparando la cena en silencio y en compañía de sus hijos, la decisión de omitir el embarazo de la pelirroja le había perseguido desde aquel día, prefería dejar descansar aquel escenario que tanto daño ocasionaba a todos. Después de todo, todavía existían personas afectadas por aquel hecho y de cierta manera sentía un especial compromiso por mantener oculto aquel secreto.
¿Cómo enamorarse de otra persona? Ante la pregunta James prefería no darle demasiadas vueltas y simplemente aceptar que su madre se había enamorado de otro hombre, sin embargo, podía no enamorarse de Draco Malfoy y continuar su vida. Aparentemente la elección estaba determinada por los sentimientos más que por el acto racional de elegir. Movió la cabeza mientras buscaba algunas fuentes para las ensaladas mientras su hermana le hacía un gesto señalando a su padre, aparentemente este le hablaba de algo.
-¿Qué? – Preguntó él saliendo de sus pensamientos
-¿Cómo has tomado la suspensión? – Volvió Harry a preguntar – Al parecer la resolución de la suspensión es definitiva.
-No es importante – Menciono el aludido metiendo medio cuerpo a la nevera para buscar limones – Quedan dos juegos y Maicol está casi recuperado.
-Y el guardián suplente – Habló Harry observando de reojo a su hija, sorprendida al igual que él
-Tendré que ayudarle para el próximo partido – Contó cerrando la nevera y acercarse a la mesa – Ocuparemos los entrenamientos y otro día para practicar – Añadió elevando la mirada comprobando cierta sorpresa en los rostros de su padre y hermana - ¿Qué ocurre?
-Pues – Balbuceo el ojiverde – Pensé que volverías a reprocharle a Teddy.
-Me trence a golpes con él – Suspiró James continuando su labor – Supongo que la suspensión es inevitable. Estoy tranquilo porque no tengo la culpa exclusiva.
-Deberías pedirle disculpas – Menciono Natalie
-Es buena idea – Apoyo Harry sentándose – Para ninguno fue agradable saber la noticia
-Lo sé – Masculló
-Orgulloso – Dijo su hermana
-Nat
-Tu hermana tiene razón – Interrumpió el moreno cruzándose de brazos – No tienes la culpa sobre el partido pero si sobre la pelea. En realidad, ambos tienen la culpa por ello.
-Entonces porque debería pedirle disculpas…
-Al menos una tregua – Dijo Natalie – Crecimos juntos y el último tiempo parece que se odian.
-No lo sé…
-Alguna chica…
Un silencio inundo la cocina mientras James parecía ser escrudiñado por su padre y hermana, evidentemente incómodo lanzo una carcajada mientras negaba y terminaba las ensaladas. Cogió un paño secándose las manos, negaba.
-Sólo era una sugerencia – Acotó Harry encogiéndose de hombros – De cualquier manera, la tregua sea la razón que sea, es buena idea.
-Lo pensaré – Susurró él
-Piensa rápido – Aconsejo Nat – Porque mañana iremos a verle.
-Lo sé – Suspiro
-Bien – Habló Harry incorporándose de la silla – Coloquemos la mesa
-Te ayudo – Se ofreció el chico dando por cerrado el tema "Teddy"
El inusual silencio de sus padres parecía inquietarle todavía más, la situación había llegado a un punto crítico donde no existía vuelta atrás. Si, la separación le entristecía porque alguna de las partes saldría dañada pero sabía que la posible decisión evitaría un daño a largo plazo.
Se calzó los jeans para luego bajar a la cocina y ayuda a preparar la cena de navidad, "posiblemente la última juntos", pensó deteniéndose frente a la puerta de la biblioteca donde su padre se había encerrado a trabajar.
-Supongo que idearon el plan en el tren – Comentó la castaña minutos después del ingreso de su hija a la cocina. La aludida le devolvió la mirada sorprendida – Son predecibles
-Sólo deseaba pasar tiempo junto – Murmuro Rose – Después de todo lo que hemos pasado…
-Comprendo – Dijo – Muchas situaciones les han afectado más de la cuenta, no tendría que ser así.
-Mamá… -
-No tienes la culpa – Sonrió interrumpiéndole – Nunca lo dudes.
-¿A qué te refieres? – Inquirió intrigada
El silencio de la cocina le hizo saber al pelirrojo la muda respuesta... la posibilidad real de la separación parecía tan cercana e imposible al mismo tiempo, los últimos acontecimientos les abrieron los ojos a ambos; la accidentada misión les hizo colocar sobre la balanza el cariño, afecto y amor que sentían.
La preocupación de su esposa por él sólo podía ser comparada y remontada a los tiempos del colegio donde sólo primaba el cariño y afecto de amigos y el amor de hermandad entre ambos. La pasión de los primeros años simplemente se habían esfumado, la unión entre ambos simplemente no soporto la rutina, los celos, las discusiones y malos tratos, casi todos, propiciados por él.
La situación parecía a la inversa cuando se trataba del mejor amigo de ambos; la determinación y pasión mostrada por la castaña cuando Harry necesitaba algo, parecía recorrerla entera, despertar algo instintivo sobre su ser e ir raudo hasta su lado. Tal vez, la castaña no podía darse cuenta, porque parecía un acto casi natural, pero él podía percibir aquel brillo y fuerza sobre su esposa.
Durante mucho tiempo intento culpar a todos y todas por el derrumbe del castillo de naipes que tanto trabajo le costó construir, sin embargo, ahora podía dar cuenta el enorme error que cometió desde el primer instante; El castillo lo había moldeado él y sólo él. Nunca invito a su esposa a forjar los cimientos de esa vida y casi sin darse cuenta otro castillo paralelo seguía formándose donde los pilares fundamentales de la amistad y cariño incondicional continuaba fortificándose hasta un límite que apenas podía visualizar.
Observó el reloj del salón sorprendido porque pasarán de las nueve y media, la cena estaría lista y aunque un pequeño nudo le impediría tragar bocado sabía que posiblemente sería la última navideña que celebraría siendo Hermione su esposa. Posiblemente, la suerte de ambos cambiará durante las próximas semanas.
-No tuvo la culpa, mamá – Decía Rose mientras el pelirrojo ingresaba a la cocina – Simplemente evito ser golpeado.
-Se trenzó a golpes con Ted – Murmuró sentándose – Aunque ninguno debió reaccionar así.
-Está suspendido – Habló Ron recibiendo la afirmación de su hija – Será difícil para James, es bueno.
-Se comprometió a entrenar al segundo guardián – Comentó Hermione – Sólo espero que ese par pueda comportarse el resto del año.
-¿Líos? – Supuso él dirigiéndose Rose
-Muchos – Suspiro
-No será por esa chica de la estación ¿Cierto? – Entrecerró los ojos mientras la castaña le imitaba, pensativa y su hija observaba el suelo - ¿Cómo se llamaba?
-Samantha – Aclaró Rose – Va en sexto…
-Es posible que este por James y bueno Teddy…
-Tal vez sea sólo admiradora – Musito la chica – Dudo que sea por alguna chica.
-No sería descabellado – Habló ahora la castaña para luego dirigirle la mirada a su esposo – Puedes encargarte de la mesa, Ron – Pidió
-Claro – Suspiró incorporándose de la silla y salir de la cocina
-Te ayudo – Se ofreció Rose siguiendo a su padre
La castaña suspiro escuchando el sonido de los cubiertos posarse sobre la mesa y la ligera conversación entre padre e hija, la anticipación de la cena y lo que podía ocurrir después de aquella cena sin duda le ponía los pelos de punta. La anticipación de la decisión más importante de su vida.
El castillo estaba tumbado…
Se sentaron a la mesa oliendo la exquisita cena puesta frente a ellos y a pesar de la implícita invitación a comer se tomaron de las manos dirigiéndose fugaces miradas, la muda conversación y respeto hacia alguien no presente físicamente en aquella mesa pero realmente importante para la vida de cada uno de los presentes. El moreno soltó delicadamente las manos de sus hijos para luego servir algo de sumo de calabaza a todos, instintivamente, los brazos cruzados y ceño fruncido de su mejor amiga le hizo recordar sus palabras "Nada de licor sino quieres vértelas conmigo Potter", prefería no tentar la suerte y simplemente disfrutar de la cena junto a su familia.
-Sé que este último tiempo – Comenzó él sosteniendo la copa de sumo – Hemos perdido una parte importante de nuestra familia y personalmente he cometidos errores que les afectaron emocionalmente. Sin embargo, logramos recuperarnos y unirnos como familia, a pesar de las heridas, apoyarnos mutuamente. Sólo quiero decirles que los amo y siempre estaré allí
-Nosotros también te amamos – Añadió su hija sonriéndole cariñosamente – Sabemos lo difícil que resulto el fallecimiento de mamá y lo ocurrido después.
-No tienes la culpa de nada – Continuo James mirándole a los ojos – A pesar de las circunstancias podemos comprender las elecciones de mamá y el enorme esfuerzo tuyo por no rendirte. Posiblemente nos tocará situaciones peores y debemos enfrentarlas juntos.
-Así será – Dijo él colocando la copa en el centro siendo imitado por sus hijos – Salud.
-Salud – Dijeron ambos hermanos
-Aunque debemos admitirlo – Meditó el chico dejando la copa de lado – El crédito lo merece tía Hermione.
-Sí, tienes razón – Apoyó Natalie cogiendo los cubiertos
-Lo sé – Sonrió el moreno
-Mañana será un buen para agradecerle – Menciono el chico
-Y buen día para reconciliarse – Reparo su hermana mirándole
-Claro, claro…
-James – Dijo Nat y Harry
-No me presionen….
-Haz lo que quieras – Resolvió su hermana.
-Gracias
-Niños – Suspiró el moreno sin evitar sonreír
Los relatos sobre el colegio, actuales y pasadas, disminuía la tensión de la mesa, al menos, el rostro del pelirrojo estaba relajado y aroma de la comida les hacía distraerse. No quería tener la posible última cena soportando discusiones entre sus padres. Simplemente la necesidad de pasar un momento agradable daba paso a la plática.
El pelirrojo hecho sólo por algunos minutos una mirada general a la mesa, sin duda, cualquier tiempo pasado fue mejor y su familia frente suya parecía alejarse de manera definitiva de su lado. Sus personalidades les jugaron malas pasadas y personalmente jamás supo apreciar lo que tanto le costó tener, no supo cuidar el amor de su esposa.
Pasará lo que pasará en los próximos días sólo deseaba conservar la amistad inicial que les unió, por otra parte, confiaba plenamente sobre la madurez y fortaleza de su hija… sabía que podía soportar cualquier situación complicada. No tenía dudas sobre sus capacidades e inteligencia heredada de su madre y porque no, aunque lo negará a regañadientes, sabría elegir un buen hombre.
Había tomado decisiones difíciles y ésta decisión simplemente aparecía en el mapa, negarla, sería extender un sinfín de discusiones y reclamos que estas alturas no valía la pena. Sólo por está ocasión él tendría la última palabra.
Continuará…
