TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING

¡Bienvenidos!

Capítulo algo reflexivo sobre los últimos acontecimientos y sensaciones estarán a la orden del día, sobre todo, por parte del moreno. Estará dividido en dos partes: la primera referida a ciertas luces que harán dudar y emocionar a la pequeña Natalie y la segunda el regreso a Hogwarts para iniciar un nuevo año escolar.

Espero que disfruten de los siguientes capítulos y puedan dejar sus comentarios.

Saludos a todos.

BUENA LECTURA

"Frente a ti"

SEGUNDA TEMPORADA

Capitulo Trece

"Especulando: Primera parte"

Los pensamientos suelen ser persistentes y difíciles de obviar hasta el punto de convertirse obsesivas, la hija menor de Harry parecía atravesar un tumulto de ideas y pensamientos desvelándole hasta altas horas de la madrugada, sólo soñar la posibilidad le parecía lógico y le hacía imaginar cientos de imágenes. Sí, la conversación que sostuvo con su hermano sobre la posibilidad de que su padre tuviese una relación le parecía acertada, las escenas solo podían abarcar a una mujer que amará a su padre y aunque las imágenes todavía carecían de un rostro, no dejaba de soñar.

Por supuesto, el cumulo de pensamientos también estaban dirigidos hacia su tía… el divorcio, si bien reciente, podía auspiciar que la castaña lograse rehacer su vida. La idea seguía creciendo y entusiasmando a la chica, después de tanto dolor y sufrimiento en ambas familias, lo correcto sería que lograrse seguir su vida.

Todavía cansada por las pocas horas de sueño bajo a la cocina donde el olor a huevos inundaba el lugar, al mediodía tenían contemplado almorzar junto a su tía y prima, por lo tanto, debían levantarse temprano. Cruzó el umbral de la puerta y observó a su padre depositar un plato sobre la mesa.

-Buenos días – Saludo él sonriendo a su hija, la cual, le respondió con un bostezo – No dormiste bien.

-Algo así – Suspiró sentándose a la mesa y oler los huevos – Papá – Acusó observando el plato detenidamente – La tía Hermione podría volver a casarse…

-¿De qué hablas? – Preguntó él haciendo verdaderos esfuerzos por sostener el sartén, la inesperada conjetura de su hija llamo su atención

-Eso – Susurró encogiéndose de hombros – Volver a enamorarse y casarse.

El moreno abrió y cerró la boca sin emitir sonido alguno, después del divorcio, lo consideraba verdaderamente difícil sobre todo si consideraba el trabajo arduo en el colegio, además ¡Ni siquiera pasaba de un año! De pronto, la idea parecía cobrar sentido y abrumarle… si, todavía no se cumplía un año pero existía la posibilidad de que estuviese enamorada de otra persona.

-¿Estás bien? – Preguntó la chica observándole fijo

-Sí, claro – Susurró sirviéndole el desayuno a su hijo – No sé qué pensar. Es obvio, podría enamorarse y eventualmente casarse. ¿Por qué lo preguntas? – Inquirió frunciendo el ceño – Haz visto algo

-No sabía que eras chismoso – Se escuchó la voz James – Descuida – Sonrió – No tiene pretendientes.

-¿Por qué me lo dices? – Preguntó él curioso y su hijo se encogió de hombros – Su tía es hermosa – Confesó jugando distraídamente con los cubiertos – No le costaría mucho que un hombre se enamore de ella, eso sí, nunca le sería infiel a su tío.

Ambos chicos asintieron dándole la razón a su padre tanto en la primera como segunda afirmación: la castaña sencillamente no perdía la belleza y figura de antaño, por el contrario, parecía ganar los mejores años de vida tanto para que cualquier hombre babeará. Por otra parte, tenían plena confianza que bajo ninguna circunstancia engaño al pelirrojo mientras estuvieron casados. Antes de cualquier engaño la profesora de transformaciones prefería abandonar la relación a continuar un círculo vicioso.

-Puedo hacerte una pregunta – Inquirió James terminando el desayuno, Harry le observó – Sé que puede sonar extraño y no quiero cuestionarlos pero ocurrió algo más aquel día.

-¿A qué te refieres? – Preguntó él frunciendo el ceño sintiéndose de pronto, interrogado – Les conté todo.

-Sí, lo sé – Suspiró el chico apoyándose sobre la mesa, pensativo – Simplemente la imagen del diario no corresponde a la visita al amante de nuestra madre.

-James – Susurró Natalie pegándole un codazo por la poca delicadez del chico. Sí, también lo había notado y el escrito parecía apuntar hacia el estrictamente amoroso pero algo les indicaba lo contrario – Papá, entendemos si no quieres…

-Es necesario – Apuntó

-Déjalo James

-Tranquila – Sonrió él tranquilamente – Tiene todo el derecho a protestar

-Entonces…

-Es difícil de explicar – Suspiró apoyándose al igual que su hijo sobre la mesa mientras desviaba la mirada hacia la ventana – Como saben tuve que sortear este difícil periodo junto a su tía, no puedo describir que sería de mi sin su ayuda… el camino parece menos pedregoso si lo transitas junto a la persona que le confiarías tu vida. La imagen puede significar muchas cosas… sólo prefiero quedarme con dos amigos abrazos al final del camino.

Sólo por un instante la cocina quedo en silencio mientras ambos chicos observaban detenidamente cada fracción de su padre: relajado, sereno y feliz, satisfecho por conseguir la segunda oportunidad para vivir. Sin embargo, la rubia incluso podía hilar un poco más fino y aventurar a conjeturar sobre la expresión de su padre y sólo dicha expresión atribuirla a la imagen de la castaña.

-Lo siento mucho – Susurró observando a sus hijos – Si hubiese tenido un atisbo de idea… todo sería diferente. Cuando Ginny abandono la casa se llevo consigo un gran secreto y del cual no pudo desahogarse, sólo Draco pudo brindarme las explicaciones correspondientes.

-Explicaciones de qué – Presiono el chico

-Su madre – Susurró cabizbajo – Estaba embarazada.

-Hablas en serio – Dijeron ambos hermanos casi gritando - ¿Cómo pudo estar embarazada?

-James – Suspiró – Son situaciones que apenas podemos controlar, por lo demás, se amaban.

-Lo sé…

-No vale la pena discutir aquello – Negó él esbozando una sincera sonrisa – Lo importante es aquel ciclo cerrado.

-Por supuesto – Murmuró James pensativo – Ahora entiendo la fotografía.

-Yo también – Dijo Natalie sonriendo ligeramente – De verás podrás convérsele de no hechizar a la editora del diario – Vocifero cambiando de tema

-Será bastante difícil – Suspiró recostándose sobre la silla y cruzarse de brazos. Conocía a la perfección a su mejor amiga y sabía lo obstinada que podría ser – Cualquier paso en falso podría ser peor… sólo me queda confiar en el buen criterio de su tía.

-Debo admitir que me gustaría verle hechizada – Rió James sacando ligeras sonrisas de su padre y hermana – Me parece increíble que lo haya hecho en el pasado

-Prometieron no decir nada – Apuntó Harry sintiéndose intimidado ante la mirada fulminante de la castaña

-Lo haremos, pierde cuidado – Aseguró Nat levantando su mano derecha

El moreno sonrió confiando en la discreción de sus hijos sobre los arranques de la castaña, ya que, todo indicaba que posiblemente serían testigo de otro malhumorado día de Hermione Granger. Algo extraño le hizo removerse incómodo sobre la silla y llevar un sorbo de jugo de naranja a la boca, le extrañaba mencionar a la mujer por el apellido de soltera… algo le gritaba que cierta parte de su Hermione estaba de regreso, junto a él.

Este último pensamiento le hizo atragantarse con el jugo y toser incorporándose de la mesa, seguido muy de cerca de por sus hijos. "Su Hermione" ¿Cuándo comenzó a hacer suya? La pregunta le hizo aflorar ciertas emociones que intento ocultar bajo la atenta mirada de su hija menor.

Por alguna razón, la navidad anterior rondaba por su mente desde el divorcio de la castaña, y sin dudas, las especulaciones y fotografías poco le ayudaban a olvidar. Maldecía ese pequeño muérdago tramposo y al idiota de Remus… nueve meses y el sutil contacto de labios junto a su mejor amiga le hacía perderse hacia un lugar donde poder repetir aquella experiencia. Sí, debía admitirlo, estaba volviéndose loco y fuera de sí por pensar aquellas cosas ¡Por Merlín! Se trataba de su mejor amiga, la mujer que le saco del precipicio y afrontó la dura tarea de ayudarle a su recuperación tanto física como emocional.

-Papá, estás bien – Dijeron a espaldas suyas, él asintió – Bien, subiéremos por nuestras cosas. Tía Hermione y Rose deben estar esperando

-Claro, no tarden – Acotó él apoyándose sobre el lavabo

¿Qué había pasado allí? Natalie parecía desconcertada sobre el actuar de su padre y no podía darle explicación a la última escena, tal parecía un repentino recuerdo impropio colándose por su mente, podría ser. No daba otra explicación a la confusión de su rostro y comportamiento… sólo esperaba que nada le perturbara y estuviese tranquilo después de varios días de vacaciones.

En poco tiempo estuvieron listos para marchar hacia la casa de Hermione y Rose donde pretendían pasar el último día de vacaciones juntos, después de todo, Harry volvería al ministerio, Hermione a Hogwarts y los chicos a estudiar, por tanto, estos momentos les servían para compartir y/o solucionar problemas. Por supuesto, el lío sobre el diario aparecía en el camino amenazando descaradamente la paciencia y racionalidad de la castaña.

El moreno lo sabía y estaba dispuesto a hacer lo que sea necesario para cambiar su parecer y sus intenciones, lo último que necesitaban era algún tipo de publicidad para terminar las vacaciones y mucho menos frente a líos sentimentales. Después de todo, la mitad del mundo mágico creía en la fotografía dando por sentado la posibilidad de infidelidad de la castaña, la otra mitad, cruelmente se acercaba a alguna posible huída de la pelirroja al saber la oculta relación de los amigos… de cualquier manera… estaban atrapados.

Sonrió alegre de volver a ver a sus amigos, el ajetreo del diario y el murmullo les impidió reunirse frecuentemente, la última vez que les vio fue hace un mes; Natalie al igual que James parecían haber crecido algunos centímetros y la contextura física del segundo le hacía ver atlético. Por su parte, Harry parecía volver a la normalidad antes del accidente… nadie podría asegurar que aquel hombre paso varias semanas sólo sostenido por el alcohol.

-Me alegra verles – Sonrió Hermione acortando distancia – Cualquiera diría que han pasado varios meses.

-Lo mismo digo – Susurró el ojiverde recibiendo el abrazo de su amiga – Tenemos que hablar – Susurró en el oído, la castaña se apartó ligeramente para luego asentir.

-Vamos arriba – Musito saludando a James y Natalie – Disculpen, debemos hablar de algo urgente.

-Claro – Dijo Natalie

-Pierde cuidado, tía – Sonrió James

-Con permiso – Habló el moreno tranquilamente

Los adultos abandonaron la sala para subir al segundo piso hacia la pequeña biblioteca que poseía la castaña. La intuición no podía fallar, lo primero que tendrían que zanjar sería la pequeña disputa sobre si hechizar o no a la editora del diario, sin embargo, la situación parecía delicada con respecto a cobrar ciertas represalias y al menos Harry declinaba aquella acción.

La castaña se paseo de extremo a extremo intentando calmar sus pasiones y los impulsos por hechizar a aquella bruja del diario, lo hubiese hecho seguro, sólo le concedió a su amigo la posibilidad de encontrar en conjunto alguna opción alternativa a la violencia. Inquieta, cogió asiento sobre el escritorio cruzándose de piernas mientras se cruzaba de brazos frunciendo el ceño.

Sólo una miserable fracción de segundos la imagen le trajo sensaciones condenadamente placenteras. El ojiverde apretó los puños intentando quitar cualquier imagen poco decorosa y simplemente observar a la mujer como lo que era: Su amiga. Apenas podía soportar tanta tensión y hasta cierto punto sentía pánico por lo que estaba sintiendo… un año atrás lo único que sentía era amistad y fraternidad… hoy no podía darle definición a ese cúmulo de sensaciones tan intensas.

-Harry – Suspiró Hermione descruzando los brazos – Si vienes sólo a convencerme de dejar en paz a esa bruja…

-Piénsalo mejor – Acusó él cruzando miradas – No puedes llegar a la oficina lanzando hechizos y maldiciendo.

-Viste el último diario – Afirmó – Pronto indagarán en el accidente, lo vincularán al divorcio, la fotografía y los cientos de chismes de tienen bajo la manga. No pienso quedarme de brazos cruzados…

-No es trate de eso – Negó suspirando – Sólo te pido algo de tiempo, tal vez, la situación se calme.

-Harry…

-Por favor – Rogó acercándose algunos pasos – Vamos Herms – Siguió quedando a pocos pasos del escritorio – La última vez que hiciste algo así, empeoro las cosas.

-Necesita escarmientos – Rectifico la castaña – Y pienso dárselo.

¿Cuán obstinada podía ser Hermione? Muchísimo, lo supo desde el primer instante que se cruzaron, aquel ímpetu varias veces les salvo el pellejo y estaba seguro que apenas hubiese sobrevivido el segundo año si no fuese por ella. Por lo mismo, sabía que cualquier amenaza la cumpliría al pie de la letra procurando usar el método menos convencional dentro de la magia, sin duda, la actitud de la mujer le hacía temblar.

-Sigo insistiendo que será una pérdida de tiempo – Continuo él – No seamos ilusos, sabemos el diario aumenta las ganancias con cada noticia nuestra y si trata sobre romance, es dinero fácil.

-Ahora quieres venderte…

-¡Por supuesto que no! – Exclamó él ofuscado alejándose algunos pasos. Lo había intentado pero la imagen continuaba siendo sensual y como no; blusa blanca arremangada hasta los codos dejando los tres primeros botones abiertos y jeans café ajustados – Simplemente déjalo por la paz.

-Harry…

Sin duda, el hechizo insonorizado había quedado olvidado y la discusión se escuchaba hasta el primer piso, sin duda, ninguno pensaba dar su brazo a torcer y usaba las mejores armas para salir victorioso. Por desgracia, la castaña le estaba dando paliza al moreno y parecía ganar por goleada el encuentro, después de todo, la paciencia de la profesora de transformaciones parecía superada por aquel diario.

La situación parecía desbordarse y explotar en cualquier momento, sin embargo, Natalie parecía tranquila y hasta cierto punto la discusión sostenida por su padre y tía parecía totalmente irrelevante frente a lo que logro percibir desde que pisaron la casa de la castaña. Sólo la objetividad le permitía visualizar reacciones y emociones que pocos percibían, no cabía duda, el brillo sobre los ojos de la castaña se había intensificado después del divorcio y sólo parecía cobrar fuerzas estando junto a su mejor amigo.

Parecía ser prematuro conjeturar algo sin pruebas sólo le quedaba ser paciente y demostrarle a su hermano y prima que tenía la razón. El tiempo le daría la razón.

-Tal parece que el diario enfureció a varios – Suspiró James paseándose

-No me digas – Dijo Nat sentándose en el suelo – Sólo espero puedan llegar a un acuerdo

-Mi madre está convencida, será difícil – Contó Rose sentándose en el sofá – Sólo quiere aparecer y hechizar a esa bruja.

-Me imagino - Susurró el chico acercándose al sofá y abrazar descuidadamente por los hombros a su prima, Nat elevó una ceja. En la normalidad, Rose hubiese golpeado a James – Tengo fe al poder de convencimiento de mi padre.

-Y yo – Murmuró pensativa – Esa editora ya ha publicado sobre nuestros padres, en particular, cuando estuvieron en el colegio.

-Algo nos comentó papá – Comentó Natalie

-En mi habitación tengo algunos diarios – Repuso la chica incorporándose del sofá – James ayúdame

-De acuerdo – Dijo el chico siguiendo a la castaña

Ambos primos subieron las escaleras hasta llegar al segundo piso y donde la conversación de sus respectivos padres continuaba sin parecer llegar a algún punto de consenso. Cada quien defendiendo su punto de vista e intentando convencer al otro – en este caso el moreno – la pésima idea sobre hechizar y maldecir a la editora del diario en cuestión. Pasaron la biblioteca evitando escuchar cualquier tipo de discusión y continuar hacia la habitación de la chica donde guardaba los diarios.

-¿Cómo los conseguiste? – Preguntó James intrigado – Ha pasado mucho tiempo desde la época del colegio.

-Fui a la tienda de colección – Contó la chica – Tiene copias de aquel tiempo por la guerra y algunos artículos hacía mención a nuestros padres. Mi madre no sabe que los tengo… me mataría.

-Comprendo – Sonrió él – Supongo que no le hace mucha gracia.

-Supones bien – Suspiró y abriendo la puerta de la habitación, añadió - ¿Qué has pensado sobre Sam?

-Seguiré tal cual – Respondió sentándose sobre la cama – Si intento acercarme corro el riesgo de permanecer un mes hechizado. Además, llegué a la simple conclusión que no tengo la culpa… no le debo explicaciones porque nunca tuvimos algo.

-Mi madre piensa lo mismo – Acusó la chica revisando en su baúl. El aludido le miro alucinado – Apenas se tragó el cuento de la novia, James

-¿Porqué? – Inquirió – Es decir…

-James – Suspiró sacando los diarios del baúl y mirarle fijamente – No te despegaste de mi lado durante varios días.

-Comprendo – Susurró pensativo. La observación de su tía parecía sensata y verdadera, literalmente, se había convertido en la sombra de su prima – Sólo espero sobrevivir a cualquier plan macabro de esa mujer

-Tenemos cursos distintos – Meditó la chica – Sólo debes cuidarte de cruzar el mismo pasillo.

-Espero – Musito

-Ten – Ofreció la chica varios diarios – Las noticias se encuentran enmarcadas.

-De acuerdo – Dijo incorporándose de la cama y salir de la habitación

El chico comenzaba a hojear los diarios cuando observó a su pequeña hermana pegada a la puerta de la biblioteca, evidentemente, entre abierta. Ceñudo espero a la castaña salir de la habitación para luego hacerle una discreta señal y comenzar a acercarse hacia la puerta. Ambos primos pensaron en apartar a la chica del lugar y regañarle por la intromisión hacia una conversación privada cuando el fiero tono de Hermione se dejo escuchar por el lugar.

-Harry Potter – Acusó la castaña sin perder la posición ni desviarle la mirada a su mejor amigo – Ni tú ni nadie me convencerá de lo contrario.

-Me desafías – Habló él en el mismo tono: Avanzó hasta que la rodilla de la castaña chocó contra su estomago, inquieto apretó la mandíbula colocando las manos sobre el escritorio haciendo presión – Hermione Granger – Resopló extrañado por usar el apellido de soltera – No me obligues a usar medidas drásticas.

-Escucha – Soltó de pronto saltando del escritorio provocando que la distancia entre ellos sea mínima – Voy a ir, lo quieras o no. – Resolvió pasando del moreno dispuesta a salir de allí y darle su merecido a cierta bruja.

A pesar de la determinación de la castaña por salir de la biblioteca, los chicos permanecieron en su sitio, la visión que tenían les decía claramente que el round entre los amigos recién estaba comenzando. En efecto, la castaña apenas avanzó algunos pasos cuando los brazos del moreno la sostuvieron por la cintura.

-¡Harry, devuélveme la varita! – Acusó la mujer sin poder zafarse de los brazos de su amigo - ¡Te lo advierto, Potter!

-¿Quieres calmarte? – Preguntó él escondiendo la varita en el jeans y avanzar algunos pasos hacia el sofá. Entre forcejeos y la pataleta de la castaña, tropezó cayendo juntos al sofá… sólo un rápido movimiento y la profesora quedó sobre él amenazándole con golpearle – No sabía que tenías esos reflejos – Bromeó siendo aprisionado por las piernas de la mujer – No encontrarás la varita.

-Idiota – Soltó Hermione golpeándole el pecho

-Escucha – Susurró él incorporándose ligeramente – Sé lo molesta que estás pero debemos actuar prevenidamente…

-Harry – Iba a contradecirle pero desvió la mirada hacia la puerta entre abierta y tres pares de ojos fijos en ellos - ¿Qué hacen allí? – Preguntó llamando la atención del moreno

El trío sólo pudo parpadear y abrir la puerta por completo, balbuceando posibles excusas esquivando los rostros sonrojados de ambos adultos. Sin duda, la posición poco decorosa les avergonzaba, después de todo, la castaña prácticamente estaba sentada sobre las piernas del ojiverde.

-Lo siento – Se disculpó James tomando la palabra – No queríamos…

-Olvídenlo – Habló la castaña restándole importancia al asunto. Observó el pantalón de su amigo y extrajo la varita del bolsillo trasero – Esto es mío.

-Hermione – Dijo el ojiverde alzando las cejas

-Tranquilo – Susurró guardando la varita – No la usaré… por ahora – Admitió

-Confió en ti – Habló él siguiéndole – No quiero enterarme por el diario sobre tus arrebatos.

-Lo sé, lo sé

-Cada vez entiendo menos – Repuso James girándose sobre sus talones y seguir a su padre y tía

-Yo tampoco – Sostuvo Rose – Al parecer está solucionado el asunto… vamos Nat.

-Claro, claro

La verdad, la chica todavía no podía quitar de la mente los últimos acontecimientos, por ningún motivo se trataba del extraño parecer de su tía, mucho menos la extraña escena la cual presenciaron cuando ambos adultos cayeron sobre el sofá. No, nada de eso llamo su atención salvo la escena ocurrida en el escritorio y que llamó poderosamente su atención.

No podía negarlo y cierto rubor se agolpó en sus mejillas cuando las miradas de ambos amigos se retaban fieramente, ni hablar cuando su padre acortó distancia y se acercó hasta su amiga apoyando las manos sobre el escritorio. Las miradas desafiantes parecían tragarse al otro y cierta complicidad le decía el entretenido juego de miradas y palabras en el cual estaban, por supuesto, por ningún motivo pensaban caer derrotados frente al otro.

¿Cómo podían hacer eso? Natalie parecía quedarse sin respuesta hasta que la voz de su hermano llegó acudió del baúl de los recuerdos para esclarecer los hechos, algo y sutil, que nunca pensó comprobar tan pronto y de aquella manera.

-Si papá llegase a enamorarse, lo hará de alguien a quien conozca durante mucho tiempo – Puntualizó él

-¿Por qué lo dices? – Preguntó intrigada

-Con lo complicado de la situación – Contó – Sólo alguien que le conozca bien podrá comprenderle.

Su hermano tenía… sólo alguien a quien conociera lo suficiente y por mucho tiempo, podría conquistar el corazón de su padre. La inquietud asaltó su mente y la fotografía del odioso diario volvió con más fuerza… si, habían visitado la casa de Draco Malfoy y cerrado un ciclo doloroso para todos ¡Por Merlín! ¡Era obvio!

¿Quién mejor que la castaña?

La persona de confianza de toda la vida de su padre.

La amiga que estuvo siempre a su lado

La mujer que mejor le conocía

¡Su hermano y prima eran ciegos! Por supuesto…

Su tía Hermione. ¿Quién más?

Continuará…