TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING
¡Lo prometido es deuda!
Antes de comenzar quisiera agradecer los comentarios recibidos, muchísimas gracias.
Comienzan a salir algunas inquietudes y emociones sobre algunos pasajes del moreno donde el accidental beso y los últimos revueltos con respecto al divorcio de Hermione. La verdad iré desarrollando aquello con calma y de la manera más natural posible (si puedo, claro.)
Con respecto a la fraternidad que existe entre ambos primos pues todavía mantendré silencio (o lo intentaré) puesto que en el camino podría cambiar de opinión dependiendo de cómo vaya escribiendo y desarrollándose los capítulos.
Es más, para este capítulo podrán visualizar algo distinto donde estaba proyectado para la próxima temporada, sin embargo, lo considere oportuno y necesario.
¿Qué más puedo decirles? Cierto, a partir del próximo capítulo desarrollaré algo más sobre James y Rose.
Sin más, les saludo esperando que tengan una excelente semana.
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
SEGUNDA TEMPORADA
Capitulo Catorce
"Especulando: Segunda parte"
No tenía la menor duda… el pequeño y casual encuentro le había dejado alucinado y sin poder quitársela de la cabeza por todo el bendito verano, le habían comentado sobre lo bella y guapa que estaba la profesora de transformaciones del colegio – ex esposa de Ronald Weasley – pero cualquier comentario quedo absolutamente corto. Se sentía emocionado por regresar al colegio y comenzar sus labores como profesor de historia de la magia, después de estar largos cinco años en el ministerio necesitaba un cambio, ¡vaya cambio!
No le importaba en lo más mínimo los reportajes, chismes y fotografías de mala calidad de los diarios sensacionalistas, él tenía por objetivo conquistar a Hermione Granger le pesará a quien le pesará, no pensaba rendirse ni doblegarse por ningún hombre. Por supuesto, le tomaría su debido tiempo porque no se conocían, por lo demás, estaba dispuesto a esperar el debido tiempo.
Sin duda, el cambio le ayudo a encontrar el amor.
"Nunca pensaría en quitarle la esposa a su mejor amigo" Sí, el pensamiento lo tuvo hace varios meses después de una fuerte discusión con el pelirrojo, le provocó e hizo pensar acciones que jamás concretaría, el enfrentamiento termino a los golpes y separados por el licantropodo. No había sido la mejor estrategia y el pensamiento del moreno trabaja a mil por hora, después de todo, el golpe propinado de Ron a la castaña le hacía perder los estribos.
Lo había pensado durante algunas semanas… los últimos acontecimientos habían cambiado diametralmente la situación y le ofrecía una óptica distinta: El accidente había quedado atrás y él se encontraba recuperado en todo sentido, sus hijos y sobrina iniciarían el colegio, la castaña continuaría en Hogwarts, Ron seguía en misiones de campo y el divorcio estaba concretado. Sólo un hecho provocó que las piezas comiencen a moverse y él parecía encontrarse en medio de dos caminos.
No, no podía negarlo pese a lo incómodo de la situación… los últimos meses sólo hizo crecer y fortalecer la unión entre él y su mejor amiga, las dificultades les hicieron acercarse y apoyarse mutuamente, la necesidad de sentir su presencia – en un principio propia del dolor – paso a tener otro sentido, más profundo, para lo cual las reuniones o simples visitas se hicieron cada vez más necesarias.
La primera opción sólo se remitía a dejar de pensar estupideces y continuar la vida tal y como estaba: seguir trabajando en el ministerio y olvidarse de cualquier tipo de sentimiento anexo a la amistad.
La segunda opción implicaba aceptar lo que sentía y dejarse llevar por aquel sentimiento que lentamente comenzaba a crecer dentro de él. Sí, parecía una autentica locura y podía agradecer al maldito diario por relatar – por una vez – la verdad o insipiente realidad.
¿Cuál camino seguir? Sinceramente, no lo sabía.
-¿Papá? -
-Natalie – Susurró él intrigado por la intromisión de su hija en la biblioteca - ¿Qué sucede?
-Debemos irnos o llegaremos tarde – Anuncio observando la confusión de su padre – Hogwarts
-Sí, sí vamos – Repuso incorporándose de la silla – Empacaste todo
-Claro – Sonrió – James se encuentra abajo
-Bien – Suspiró – Cualquier tipo de publicación en el diario, no duden en avisarme.
-Pensé que confiabas en la tía
-Y siempre lo he hecho – Sonrió él – Simplemente la situación podría complicarse y podría ser peor.
-Entiendo – Susurró la chica – Estaré pendiente, pierde cuidado.
-Gracias
-Todo está listo – Anunció James
-Vámonos o nunca llegaremos – Dijo el ojiverde
El hijo mayor del moreno asintió deseando salir al aire fresco lo antes posible, la mayor parte de la mañana se vio bombardeado por cientos y cientos de relatos, titulares e imágenes que Natalie le había leído, todas y cada una, referidos a la colección de diarios de Rose y que había leído durante la noche. No podía negar su existencia y desconocer lo escrito en las páginas, si bien, los relatos podían malinterpretarse y el contexto era diferente, las imágenes sólo mostraban los hechos: El juego en segundo, el vuelo del hipogrifo durante tercero, el torneo y las casi cien fotografías tomadas, la incursión al ministerio y la última batalla, etc. Fácilmente perdía la cuenta y la cabeza giraba sin descanso alguno por el exceso de información.
-James – Le llamaron – Sigues tú
-Sí, claro – Asintió para luego correr hacia la pared y seguir el rumbo de su hermana – Llegamos a tiempo – Suspiró faltando diez minutos para abordar el tren
-Eso es bueno – Suspiró el ojiverde siguiendo a su hija. A la distancia pudo visualizar la plática sostenida por sus amigos.
Las últimas noticias del pelirrojo le dejaban a la deriva de especulaciones e imágenes bastante intrigantes, la preocupaba el hermetismo del ministerio y de la unidad sobre la información diaria de lo que acontecía en aquel lugar. Sólo un grupo reducido de personas conocía los detalles y las decisiones sólo quedaban en el aire sin ningún tipo de papel que lo respalde, la única información confiable y posiblemente verdadera venía de las escuetas líneas que escribía el pelirrojo una vez por mes.
El último mensaje sólo hacía referencia a un período de tensión en la única fracción del grupo, principalmente, por cuotas de poder y liderazgo. Por lo demás, expresaba que se encontraba bien y algo cansado por los duros días de entrenamiento… en este punto el licantropodo no pudo evitar preguntarse qué tipo de entrenamientos ejecutaba las fracciones mortifagas.
Recordando algo relevante de la carta de su compañero apenas se percato sobre la llegada a la estación junto a su esposa e hijo, por un segundo se sorprendió: Hace exactamente un año había fallecido Ginny desencadenando el desequilibrio de todo.
-¿Cómo has estado? – Preguntó la castaña sacándole por segunda vez de sus pensamientos
-Bien – Balbuceo él enfocándose en la conversación – Llegaron temprano
-Algo así – Sonrió encogiéndose de hombros
-Ya veo – Murmuró observando el reloj. Sólo quedaban cinco minutos - ¿Dónde estará Harry?
-Hola a todos – Escucharon la voz de Natalie seguida de James y Harry
-Pensábamos que no llegaban – Acusó el hombre lobo
-Tonterías – Sonrió el ojiverde
-¿Qué han decidido? – Preguntó Remus elevando una ceja mientras los amigos fruncían el ceño, confundido – El diario…
-Pues… - El ojiverde se cruzó de brazos mirando a la castaña, sonriendo.
-No haremos nada – Suspiró la mujer echándole una furtiva mirada a su amigo – No debemos precipitarnos.
-Es lo mejor – Concilió el licantropodo – En este caso actuar implicaría más problemas.
-Veremos cómo evolucionan las cosas – Argumentó Hermione – Mientras tanto esperaremos.
-Tía Hermione – Hablaron, los adultos se giraron encontrándose a Natalie – Es cierto.
-¿A qué te refieres? – Preguntó la mujer frunciendo el ceño
-Sobre el nuevo profesor – Acusó Rose
-Así sí – Asintió – En realidad, se pensaba contratar un profesor de defensa por la edad avanzada de él pero decidió quedarse un año más entonces se considero a un profesor permanente para historia de la magia. Recuerden que la persona que dictaba el curso no vivía en el castillo y faltaba bastante a clases.
-Sí, tiene razón – Murmuró la chica pensativa
-Lo has visto antes – Inquirió Teddy
-La última semana de clases – Afirmó – Lo encontré bajando las escaleras de la oficina de la directora y sólo cuando hable con ella lo menciono.
-Entonces contratarán un profesor de defensa el próximo año – Afirmó Teddy – Vaya tenía la esperanza de un cambio.
-Denle paciencia – Sonrió Remus – Por cierto, cómo se llama el profesor
-Marcos Oneil – Contó
-Lo conozco – Habló de pronto el ojiverde atrayendo la atención de todos, esperaban algún comentario mas pero el fuerte estruendo del tren les sobresalto
-Arriba – Acusó Remus despidiéndose de todos los muchachos y Hermione – Harry te espero fuera
-Claro – Respondió despidiéndose de sus hijos, sobrina y ahijado – Se les hará tarde
-Nos vemos – Dijeron – Te escribiré cuando lleguemos – Dijo Natalie
Entre trompicones y murmullos ingresaron al tren que hacía las últimas llamadas para abordarlo, camino a buscar un compartimiento, Teddy se separo para ir junto a sus amigos dejando al trío abordando los compartimientos del medio.
Por la ventana podían ver que todavía faltaban alumnos por abordar y lograron percatarse sus respectivos padres intercambiaban algunas palabras a modo de despedida. Entre el alboroto James tropezó con Rose llevándose un empujón de regreso y una pequeña pelea verbal inicio.
-Niños – Suspiró Natalie observando la ventana
-No te metas en problemas – Acusó la castaña dedicándole una sonrisa
-Confía en mí – Contesto él encogiéndose de hombros – Cuídate, lo último que quiero leer en el diario es tu nombre por hechizar a alguien.
-¿Quién no confía? – Acusó Hermione entrecerrando los ojos y revolverle cariñosamente el cabello – Te escribiré…
-Espera – Atajó tomándole de la muñeca a pesar que los últimos alumnos se embarcaban en el tren – En serio, cuídate.
-¿Qué sucede? – Frunció el ceño por la aparente preocupación de su amigo – Harry.
-Nada – Negó sonriendo – No tiene importancia
-Estás seguro…
-Debes partir – Señalando el tren a sus espaldas – Te escribiré, lo prometo
Sólo el ligero movimiento del moreno hizo alzar las cejas de Natalie sorprendida, ¿Por qué debía sorprenderse? Sin duda, la pregunta asalto su mente mientras la castaña subía al tren y este lentamente comenzaba su marcha, no podía sorprenderse siendo que varias veces a lo largo de los años había presenciado aquella escena, el típico beso sobre la frente de su padre hacia su mejor amiga. Un gesto simple y sin ningún tipo de doble lectura, sin embargo, aquella vez pareció diferente, sólo un poco considerando que el moreno seguía sujetando la muñeca de su amiga y se había tomado unos sutiles segundos para prolongar el contacto.
Si, Natalie considero la posibilidad que estaba imaginando situaciones donde no las había y sólo podía atribuirla al exceso de imaginación e información recibida en pocas horas. Las posibilidades parecían muchas y la situación comenzaba a abrumarla sobre todo porque ninguno de sus testarudos familiares le creía.
-¡De acuerdo! – Exclamó James llamando la atención de su hermana – Dejémoslo por la paz. Yo soy culpable de haberte empujado por perder el equilibrio. Estás feliz.
-Idiota – Suspiró la chica sentándose
-Ambos – Resopló Nat cruzándose de brazos, pensativa
-¿Qué sucede? – Preguntó James sentado junto a su hermana – Nat
-Nada, no lo creerás – Negó resoplando
-Como quieras – Suspiró él encogiéndose de hombros – Por cierto, porque no habías mencionado nada sobre el nuevo profesor – Menciono dirigiéndose a su prima
-No preguntaron – Dijo abriendo un libro – No tiene nada de especial.
-Claro que si, tengo curiosidad – Alegó apoyándose sobre el respaldo – Aunque si lo pienso bien… es posible que las horas de sueño queden suspendidas.
-Siempre te duermes – Corrigió Natalie – Al igual que todos.
-En fin, ya veremos.
¡¿Cómo no lo recordó?! Sí, Harry Potter se sentía frustrado, colérico y, aunque lo negara, celoso… un sentimiento distinto a la simple molestia de sentirse desplazado por tu amiga, no parecía ser el caso, pero el sentimiento estaba allí y le enfurecía. A regañadientes soltó a la castaña para que lograba subir al tren y marcharse hacia Hogwarts donde sería colega del nuevo profesor de historia: Marcos Oneil.
Ex jefe estratégico de la división inferior de aurores que decidió renunciar hace año y medio para dedicarse a otro oficio, sin duda, de todos los oficios posibles debía llegar al colegio a enseñar. Él le conocía sólo por medio de charlas formales e informales entre las cuales siempre destacaba por el porte, elegancia y, según varias mujeres, imposibilidad para resistirse ante sus encantos… un adonis y rompecorazones.
-Lo único que tendrá roto será su cuello – Vocifero lanzando la túnica al escritorio al tiempo que su amigo ingresaba
-¿Qué sucede? – Preguntó Remus intrigado por el mal humor del moreno – No me digas que tuviste una discusión con Hermione.
-No – Respondió secamente – Descuida
-De acuerdo – Suspiró él extendiéndole una carpeta – Debes revisarla y si todo está en orden, darle el visto bueno.
-Bien – Susurró tomando la carpeta y colocarse tras el escritorio – Por cierto… tienes noticias de Ron.
-Ninguna – Negó incómodo – Después del divorcio se aboco de lleno al trabajo…
-Sí, lo sé – Suspiro – Le escribe algunas veces a Rose… ¿Qué piensas que ocurre? En la última misión los mortifagos tenían gran organización para contenernos
-Los ataques han mermado – Dijo Remus pensativo
-Se reagrupan – Susurró el ojiverde sentándose – Es la única explicación
-Un ataque…
-Es posible
-Lo sabríamos – Acusó el licantropodo
-Hace varias semanas los informes se detuvieron – Sonrió burlescamente – Y lo único que llegan son informes de divisiones inferiores… la última reunión sólo estuvo el jefe de ingreso y contrabando. Algo no está bien.
-Harry – Suspiró Remus intentando quemar el último cartucho para frenar las conjeturas de su amigo – No te corresponde esa división, la dejaste y le prometiste a Hermione no volver.
-Sólo mientras recuperaba mi estado – Habló dejando la carpeta sobre el escritorio
-Harry…
-Está bien, está bien – Vocifero revolviéndose el cabello – Un mes – Aclaró – Si no hay informes ni reuniones sobre la situación en la zona sur, pediré explicaciones y regresaré.
-Estás loco – Soltó sorprendido
-No pienso quedarme de brazos cruzados
-Haz lo quieras – Murmuró
Se giro sobre los talones abandonando la oficina del moreno, le preocupaba la actitud de él y lo arriesgado que resultaría su presencia en la zona sur. Sin duda, pondría el grito en el cielo por la nueva misión de su mejor amigo y las implicaciones de este, sin embargo, también debía confesar la compartida preocupación por saber qué sucedía y qué estaban planeando hacer.
Por el momento, lo único que podía hacer era esperar algún tipo de noticias y rogar por el pelirrojo estuviese bien, después de todo, pensar que el ojiverde retomaría las misiones sería bastante difícil considerando que primero debería enfrentarse a los regaños de Hermione y preguntas de sus hijos.
Dejó por imposible la planificación de clases apoyándose sobre los codos mientras observaba por la ventanilla del tren el paisaje que poco a poco comenzaba a oscurecerse, le intrigaba e inquietaba el comportamiento de su mejor amigo durante la despedida en el tren. No quiso decírselo pero sin duda algo le molestaba… la sutil manera de sujetarle por la muñeca y besarle la frente a modo de despedida.
Debía admitir que aquello sólo pasaba a hacer el último elemento del conjunto… los acontecimientos del divorcio, el diario y rumores le hacían recordar la escena de navidad; el beso del muérdago simplemente había sido transitorio y anecdótico pero los últimos meses le daban un significado todavía desconocido por ella. Evitaba pensar sobre ello y cuando lo hacía un ligero cosquilleo recorría su espina dorsal.
"Su esposo tiene suerte" Había recordado el comentario de aquel hombre en el supermercado hace un año cuando Harry y ella fueron de compras después la crisis de él. En aquel entonces se había sonrojado por la mención y sólo lo atribuyó al coqueto del hombre.
Movió la cabeza al tiempo que volvía la mirada hacia los papeles recriminándose por llevar sus pensamientos tan lejos. No podía obviar un hecho irrefutable, la unión entre ellos se intensifico durante el último tiempo después de la muerte de Ginny.
¿Qué podía hacer? Nunca se le paso por la cabeza dejar a su mejor amigo tirado a su suerte, nunca lo haría y repetiría la acción las veces que sean necesario, pese a quien pese, la muerte de la pelirroja había sido un golpe duro y lo que supieron después pudo devastarse a cualquier persona. La existencia de un amante y un bebé no nato calaron hondo sobre el ojiverde.
El abrazo de aquel día inundo su mente dejándose atrapar por la misma, después de todo, no podía negar que la fotografía del diario parecía mostrar a una pareja de novios; el abrazo intenso y prolongado, las miradas y sonrisas mutuas. La realidad dictaba de aquello pero subliminalmente ¿Cuál podría ser el significado real? Cariño, deseo o amor…
-Tía – Llamaron sacando a la castaña de sus pensamientos, la mujer se giro encontrándose a Natalie asomándose por la puerta - ¿Estás ocupada?
-No, pasa – Invitó sonriéndole amablemente – Sucede algo…
-En realidad… - Titubeo la chica pensativa – Es sobre papá – Aclaró llamando la atención de la profesora – No he dejado de pensar en ello.
-Sobre qué – Ánimo Hermione intrigada por la mención de su amigo - ¿Qué sucede con él?
-A él nada – Negó – Sólo que ha pasado un año, él se encuentra bien, retomo el trabajo y parece todo en orden… tú crees que podría enamorarse de nuevo.
-Tu padre – Titubeo. Sorprendida por las palabras de su sobrina y desorientada por la posibilidad – No lo sé, cada persona es distinta y posee algunos tiempos para recuperarse emocionalmente, si lo está, sólo él tomará la decisión de iniciar otra relación – Jugó distraídamente con la pluma para luego preguntar - ¿Porqué lo preguntas? Acaso piensas…
-No lo sé – Negó pensativa – Con James llegamos a la conclusión que papá es complicado
-En realidad, sólo debes darle espacio – Sonrió Hermione dándole secretamente la razón a la chica – ¿Porqué te preocupa?
-No me preocupa – Negó – Sólo es curiosidad.
-Entiendo – Suspiró
-En fin – Dijo Natalie – Volveré al compartimiento, gracias tía.
-De nada
Observó a la niña salir del compartimiento dejándole nuevamente sola sumida de nuevo en sus pensamientos, sin duda, todavía más caóticos que los anteriores. Después de todo, las inquietudes de la hija del ojiverde también el intrigaba ¿Por qué preguntar algo sin indicios de nada? A menos claro que hubiese algo y lo ocultará al momento de preguntar pero le conocía lo suficiente para saber que nada extraño sucedía en él – excepto claro la insistencia porque estuviese bien – nada malo o bueno parecía afectarle más de lo común.
Se recostó sobre el asiento perdiéndose sobre la noche que se hacía más notoria, claro indicio que estaban próximos a la estación y luego al castillo. Lo único que quería era tener un año tranquilo… sólo esperaba no estar pidiendo un imposible.
Lo aceptaba. Ahora podía tener la certeza que estaba imaginando cosas… podría haberse precipitado y llevar las inquietudes al extremo después de todo siempre han sido los amigos, el cambios brusco de sus vidas no necesariamente podía implicar un segundo vida en su relación de amistad. Entonces ¿Qué significaba el súbito cambio de su mirada? Sin duda, la pregunta hecha le sorprendió pero algo seguía persistiendo y rondando dentro de sus pensamientos.
-Pobre equipo de Quidditch – Escuchó Natalie parando para buscar algunas golosinas del carrito. Junto al mismo se encontraba dos estudiantes mayores comprando – Ya pensaría en cambiar de guardián o decirle que busque otro vestidor – Continuaron para luego reírse – Gracias – Le dijeron a la señora del carrito y antes de cerrar la puerta del compartimiento, añadieron – No me sorprende que a Potter les gusten los hombres…
-¿Qué deseas? – Le preguntó la mujer amablemente
-Unos chocolates – Susurró pensativa intentando procesar la información – Gracias.
Apresuro el paso hacia el compartimiento deteniéndose súbitamente al observar a Teddy cruzado de brazos frente a la puerta cerrada. No importaba quién había sido… el rumor estaba esparcido por todos los estudiantes del colegio e inevitablemente había ido a parar al capitán del equipo y por supuesto a su hermano.
-Ted – Susurró Nat acercándose hacia el chico – Escuche…
-Sí, también yo – Suspiró él desviando la mirada desde la puerta hacia la chica – Al parecer Samantha se cansó de los hechizos y uso la excusa de tu hermano contra suyo.
-¿A qué te refieres? – Preguntó
-Cuando quiso terminar con ella dijo tenía novia – Habló – Nunca se le vio con nadie y constantemente huía de la chica, antes del episodio, nunca hubo nada. Suma el total de episodios e inventa que el chico gusta de otros chicos.
-James…
-Ya lo sabe – Murmuró Teddy – Quise saber de él pero apenas logre abrir la puerta.
-Debes entender a mi hermano…
-No fue él – Negó – Lo hizo Rose, inventa convencerle de lo que queda de viaje de no cometer un error. Va a necesitar bastante fuerza de voluntad.
-Orgullo
-Por supuesto
-Maldición – Suspiró Natalie
¡Santo cielo! ¿Por qué le pasaba esto? No podía entender lo que había hecho mal… no le gustaba esa chica pero tampoco podía ser evidencia para decir que le gustaban los hombres y todo por la mentira de hace algunos meses. Sí, tenía la culpa, debió ser honesto y simplemente decirle que cualquier relación no estaba en sus planes porque sencillamente no estaba enamorado ni se sentía atraído por ella. Todo por ser un maldito considerado.
Hasta los niños de primer año lo sabían… no podía sentirse más humillado al ser interrogado por un pequeño niño de once años sobre sus gustos. Literalmente quiso echar la puerta del compartimiento abajo cuando llegó a la conclusión que había sido Samantha la culpable, sin embargo, la chica castaña le jaló del brazo cerrando la puerta literalmente en las narices de Teddy – sin quererlo, claro – sólo con la intención de calmarle.
Aunque no lo estaba consiguiendo.
-Sal – Dijo él dando un paso hacia adelante – No pienso permitir ese tipo de comentarios.
-Hombres – Bufó Rose cruzándose de brazos – Ustedes y la maldita hombría. Si armas un escándalo sólo darás pie a más comentarios.
-No daré pie a nada, Rose – Aclaró él frunciendo el ceño – Gritaré a los cuatro vientos la inmensa mentira, la cual sólo hizo por despecho y usando elementos circunstanciales para su beneficio.
-¿Qué dirás? – Inquirió la chica alzando las cejas – Que no lograste llegaste a cenar porque te quedaste en el cuarto de tu prima hasta la media noche. Claro. Apagas el fuego con bencina y de paso le darás comidillo al maldito diario… otra preocupación para nuestros padres.
-No pienso quedarme de brazos cruzados – Explicó – No me gustan los hombres…
-Si estás seguro entonces cálmate.
-¿Qué insinúas? – Inquirió entrecerrando los ojos y la chica supo que había cometido un error, el chico no estaba para bromas pesadas – Que quiero desmentirlo para ocultar algo.
-No malinterpretes las cosas – Negó Rose – Simplemente tienes la maldita manía de reafirmar tu hombría cuando la colocan en duda. Si eres hombre siéntate y piensa mejor las cosas.
-Soy hombre – Afirmó dando otro paso hacia la chica
-Ya lo sé – Afirmó mirándole a los ojos – Siéntate.
-Bien
-Lo siento – Se disculpó la chica – No debí molestarte…
-Olvídalo – Negó lanzando un suspiro – Será mejor que dejes pasar a Teddy, le cerraste la puerta en las narices.
-Tienes razón – Suspiró ella acercándose hacia la puerta
Cualquier estúpida idea a hacer salió de su cabeza al tiempo que abría la puerta del compartimiento y dejaba paso al chico que se encontraba junto a Rose. Ambos visiblemente preocupado por el nuevo chisme del colegio y la entretención del viaje, volvió a cerrar la puerta y hechizarla para darle algo de privacidad a su conversación.
-Supongo que estás enterada – Acusó James a su hermana
-Sí
-Ahora tenemos un problema anexo – Suspiró Ted recostándose sobre el asiento – A vuestros padres le dará un ataque.
-Eso no…
-James – Interrumpió él – Conocemos cómo funciona esto… el diario publicará un titular afirmando el rumor e inevitablemente lo leerá todo el mundo.
-Magnifico – Suspiró tomándose la cabeza - ¿Qué hago entonces? Quedarme de brazos cruzados.
-No necesariamente – Murmuró pensativo – Sólo que cualquier actitud que tomes sería peor
-Callar sería afirmar – Repuso James molesto - ¿Cómo puedo meterme en estos líos?
-Eres igual al tío – Confesó Rose pensativa llamando la atención de todos, al sentirse observada, se sonrojo – Sólo repito lo que comentó mi madre.
-Vaya
-¿Qué hacemos? – Preguntó Natalie percibiendo la proximidad de la estación
-Hablaré con ella – Dijo él decididamente – No importa las consecuencias.
Los presentes rodaron los ojos mientras se encogían de hombros, sin duda, el chico apenas si había tomado en consideración sus opiniones. Todos concordaban que acercarse a la chica sólo representaba más problemas, por otra parte, las nulas opciones sólo les dejaban a la deriva.
El tren perdía velocidad anunciando la inminente llegada hacia la estación y el rumor sobre el joven Potter circulaba en todas las conversaciones de los estudiantes, incluso dentro de los más pequeños, la situación tenía al joven inquieto y bastante molesto. Sólo la mala decisión de no ser sincero con la chica le ocasiono aquel embrollo y ahora todo el mundo tenía una imagen errónea de él.
¿Qué pensaría su padre? Sin lugar a dudas recibiría una carta de él exigiendo explicaciones, sopeso la idea de enviarle algún recado para prevenirle pero lo descartó porque no sabía por dónde comenzar. Por lo pronto, sólo recurriría a su tía… confiaba que podía darle algún consejo sobre qué hacer y cómo salir airoso de esa situación.
-Sólo toca e ingresa – Le ánimo Rose dándole una palmada en el hombro
-Está ocupada
-Somos nosotros, descuida.
-De acuerdo – Suspiró él dando un paso hacia adelante y tocar ligeramente la puerta. La conversación al interior del compartimiento cesó y la silueta de la castaña apareció – No quería molestar – Se disculpó echándole una mirada a la segunda persona y regresar hacia su tía – Lo siento.
-No te preocupes – Sonrió la castaña – Te importaría… - Dirigiéndole la mirada a su acompañante, el cual, negó mientras se incorporaba de su asiento – Chicos, les presento a Marcos Oneil será su profesor de historia – Y dirigiéndose hacia el hombre, añadió – Ella es mi hija, Rose y él mi sobrino James
-Un gusto – Saludo él recibiendo un ligero asentimiento de ambos primos, sorprendidos: No le habían mencionado que el profesor sería joven, cuando mucho treinta años, cabello rubio, ojos azules, contextura atlética alto. – Les dejo. Hasta luego, Hermione.
-Hasta luego – Se despidió
-Papá lo conoce – Habló James ingresando
-Abandono el ministerio hace un año – Contó la castaña cerrando la puerta – Puede que hayan trabajado juntos
-Tal vez…
-¿Qué sucede? – Inquirió sentándose frente a ambos primos
-No te has enterado – Susurró Rose haciendo que el chico se removiera incómodo – Dile…
-¿De qué debo enterarme? – Preguntó está vez frunciendo el ceño – James
-Bueno… - Comenzó manteniendo la mirada fija sobre el suelo – Es algo complicado… Debe estar enterada de la excusa y lo que sucedió aquel día en el comedor, cierto.
-Lo recuerdo
-Samantha invento el supuesto gusto que tengo por los hombres – Menciono de carrerilla sonrojándose al máximo – Uso la excusa sobre la novia que nunca tuve y nula seriedad que poseía hacia ella.
-No sabemos qué hacer – Apoyo Rose – La situación es difícil y todos lo comentan.
-Has intentado hablar con ella
-Pienso hacerlo pero no creo que funcione – Dijo cabizbajo – La única respuesta que recibiré es un hechizo.
-Está herida – Sopeso la profesora pensativa – Le dijiste en frente de todos que eran nada y que tenías novia. Por lo demás, nunca te vieron con nadie.
-Nunca pensé que pasaría a mayores – Se excusó él – Ahora inventa tal mentira y ya no sé qué hacer.
Lanzó un profundo suspiro recordando los cientos de líos que su mejor amigo atravesó, precisamente, los malos entendidos y problemas le afectaban de igual manera que a su hijo. Sin duda, padre e hijo tenían el talento natural de meterse en problemas.
-Tienen que hablar – Suspiró la castaña – Y aunque lleguen a un acuerdo… tendrás que seguir esperando.
-¿Por qué? – Inquirió el aludido
-Para cuando pisemos la estación – Comentó – El diario de mañana llevará un titular con tu nombre y dependiendo de la reacción de tu padre, veremos el siguiente paso.
-Maldición – Exclamó el chico
Continuará…
Un aviso IMPORTANTE… No, no piensen que dejaré la historia ni pienso tomarme un tiempo de vacaciones. Simplemente haré un cambio en las publicaciones semanales, del viernes y a veces sábado, trasladaré las actualizaciones a este día LUNES. Principalmente porque durante la semana tengo poco tiempo para escribir y el fin de semana dispongo precisamente de ese tiempo. Desde ya, gracias por la comprensión y sigan leyendo que seguiré escribiendo.
Como ven necesitaba de este nuevo personaje llamado Marcos – invención mía – y la pequeña introducción que tomará los próximos dos capítulos con respecto a James y Rose, por supuesto, sin descuidar a nuestra pareja principal.
Debo recordar que Harry no sabe el motivo de la invención de novia de su hijo, es resumen, podría eventualmente tomarse en serio el rumor.
Creo que nada se me escapa.
Recuerden, la próxima publicación será el LUNES.
Saludos a todos.
Nos olviden dejar sus comentarios… sobre todo del nuevo personaje.
