TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING
Gracias a todos por los comentarios… es el motor para seguir escribiendo está historia. Saludos y nos vemos abajo.
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
SEGUNDA TEMPORADA
Capitulo Quince
"Tú presencia I: ¡El diario!"
Obvio, cualquier tipo de comentario o cuchicheo alrededor suyo para evitar perder la paciencia y armar algún tipo de escándalo, después de todo, Hermione le había prohibido perder los estribos sino quería un peor titular en el diario y un colapso nervioso de su padre. No tuvo opción, la experiencia en aquella situación le daba tranquilidad y esperanzado de poder dar vuelta la página lo antes posible, no quería cargar la pesada mochila de ser señalado con el dedo sobre sus gustos amorosos.
La estación del tren llevó el asunto a otro nivel: Sentirse observado parecía algo natural siendo miembro del equipo de Quidditch pero aquello no se parecía a un partido, evito la mirada y la fijo sobre el suelo mientras seguía de cerca a las chicas, algo alejado, Teddy les seguía. Le amenazo tirarle de la escoba si se acercaba a él, no quería más problemas y la castaña profesora lo aprobó. Podía escuchar los murmullos, burlas de los hombres y decepción de las mujeres, sin duda, la situación parecía agravarse.
Sólo por un instante elevó la mirada hacia el frente intentando visualizar los metros que quedaban hacia el carruaje, y tal vez, hallar la figura de la chica para hablar de una buena vez. La castaña le recomendó hacerlo en privado y calmado… un escándalo público es lo último que necesitaba.
¿Cuántas situaciones similares sorteo su padre? Recordó los reportajes relatados por su hermana y supo que siempre estuvo metido en problemas, siendo el centro de atención por alguna u otra situación, mágica o muggle. Si bien los rumores se dispersaban y acababan en algunas semanas, él no podía imaginar aquel calvario y supo entonces cuán importante había sido la castaña para su padre. Después de todo, la mayoría de los rumores parecía protagonizada por ambos y de alguna u otra manera salía airosa.
Subió al primer carruaje en compañía de Rose y Natalie siempre manteniendo el silencio, él se cruzó de brazos observando el exterior algo frustrado y cansado al mismo tiempo. Sentirse tranquilo e incómodo al mismo tiempo no era natural en él, sin duda, la primera acción hubiese sido irrumpir en el compartimiento de la chica y decirle algunas cuantas verdades sin filtro alguno, probablemente hubiese gritado a los cuatro vientos la enorme mentira y reafirmar su gusto por las mujeres.
-Es absurdo – Suspiró él – Mi silencio sólo les confirma los rumores.
-Estás loco – Acusó Rose frunciendo el ceño frente a él – Perder el control no solucionará las cosas.
-Quiero solucionar este problema lo antes posible – Suspiró cruzándose de brazos – Es mucho pedir.
-Claro que no – Concedió Natalie – Sólo ten paciencia, por ir deprisa no significa que llegues primero a la meta.
-Nat
-Tú hermana tiene razón – Apoyó la chica – Si quieres hablar con Sam, hazlo. Sólo procura que sea un lugar privado y sin alborotos.
-Lo intentaré – Murmuró
-Bien
Se quedaron en silencio sumidos en sus propios pensamientos y rogando porque la situación mejorará al pasar los días, sin embargo, todos esperaban el día siguiente y la noticia del año publicada en primera plana del diario. Natalie podía intuir los titulares y algún comentario alusivo hacia su padre, sin duda, atacarían por donde sea y James Potter seria el chivo expiatorio de la prensa.
El trayecto hacia el castillo se hizo corto y hasta cierto punto rutinario cuando debían reunirse en el gran comedor para recibir las palabras de la directora y la selección de estudiantes de primer año, a esto, se sumaba la presentación oficial del profesor de historia de la magia: Marcos.
-Extrañaba el castillo – Musito James cruzando el umbral de la puerta. A la distancia contempló un grupo de quinto cuchicheando entre ellos al verle – Si no fuese por el estúpido rumor.
-Tranquilo – Dijo su hermana
-Vamos a sentarnos – Propuso Rose – No le des importancia
-Será difícil – Susurró él siguiendo a las chicas hasta la mesa de Gryffindor. Cogieron asiento esperando porque el resto llegase pronto.
A los pocos minutos lograron comprobar cuán difícil sería mantener la calma y acallar los rumores sobre el hijo mayor de Harry Potter, el comedor lentamente comenzó a albergar a los estudiantes y la tensa espera por los niños pequeños se hacía extensa por las miradas y sonrisillas dirigidas hacia la mesa de Gryffindor. Sin duda, la paciencia de James estaba llegando a niveles críticos.
La llegada de Samantha hizo incrementar la tensión y la joven castaña tuvo que sujetar ligeramente a su primo para evitar cualquier tipo de arrebato y terminará complicando aun más la situación.
-Rose...
-Un lugar tranquilo y después de la cena, recuérdalo – Interrumpió frunciendo el ceño
-Bien – Suspiro apoyando los codos sobre la mesa – Lo haré.
Los pequeños niños de primer año ingresaron al gran comedor visiblemente intimidados por la magnitud del castillo, y en especial, aquella sala que les daba la bienvenida. La profesora de encantamiento detuvo el andar mientras la directora se incorporaba de su asiento.
-Él es el nuevo profesor, cierto – Acusó Teddy señalando la mesa de profesores
Recién lograron percatarse de la presencia del profesor de historia sentado junto a la castaña, Natalie abrió los ojos sorprendida pensando la posibilidad de un profesor viejo y amargado, sin embargo, la juventud y viveza del mismo llamo poderosamente su atención.
-Lo vimos platicando con mi madre – Susurró Rose
-Papá menciono que le conocía – Indico Nat
-Al parecer trabajo en el ministerio – Dijo James pensativo – Nunca había oído de él.
-Yo tampoco – Susurró la chica encogiéndose de hombros
-En fin – Suspiró Ted – Tenemos otras preocupaciones…
-No me digas – Masculló el chico molesto – Lo único que quiero…
-Silencio – Interrumpió Rose
-Antes de cenar – Decía la directora – Debo hacer algunas presentaciones formales, debido al retiro del profesor de historia, este año nos acompañará el profesor Marcos Oneill – Giró su cuerpo y señalo el puesto que ocupaba junto a Hermione.
La mayoría de los chicos presentes entrecerraron los ojos al escuchar un suspiro generalizado de las chicas, para todos parecía evidente lo guapo y encantador que parecía el nuevo profesor de historia. Obviamente, la intromisión provocaba celos en el sector masculino.
-Están locas – Murmuró James llevándose algunas miradas
-¿Estás celoso? – Preguntaron burlonamente algunos puestos por delante. El grupo de séptimo le mirada de manera airada y bastante intimidante – Ya tienes en la mirada al nuevo profesor, no pierdes el tiempo.
-Eres un imbécil – Vocifero él apretando el tenedor fuertemente, la castaña a su lado pensó seriamente en que se doblaría por la mitad - ¡No hables de lo que no sabes!
-Lo único que sé – Continuó el chico castaño cruzándose de brazos – Son tus gustos.
-¡Idiota! – Exclamó incorporándose de la mesa seguido de Teddy, sin embargo, volvió a sentarse por sugerencia de Rose
-¿Qué piensas hacer? – Le retaron – Mandarme cartas de amor.
-Robert basta ya – Habló la chica y el aludido entrecerró los ojos sonriendo – Que pena Rosie, ser familiar de alguien como él.
-¡Ya basta! – Gritó James
Sólo un ágil salto del chico basto para acortar distancias y propinarle un certero golpe a Robert Gaete de séptimo año, el cual trastabillo lográndose estabilizarse para luego devolverle el golpe sin contemplación.
La mesa de profesores pareció perder la voz mientras los jóvenes peleaban y el griterío de alumnos apostaba por su favorito, la castaña lanzó un suspiro echando por tierra cualquier plan "amigable" por la impulsividad de su sobrino, estaba segura que el altercado aparecería como noticia al día siguiente e implicaba que su amigo lo leería.
-Escuche un comentario – Habló Marcos llamando la atención de la castaña – Es cierto.
-No – Negó observando a la directora acercarse imponente hacia el lugar – Sólo un rumor hecho para perjudicarle.
-Comprendo
-¡Potter, Gaete! – Gritó la profesora deteniendo la pelea y gritos - ¡A la oficina, de inmediato!
-Debo decir que es bastante parecido a su padre – Menciono
-Sí – Susurró la castaña cruzándose de brazos
-¿Estás bien? – Preguntó Natalie limpiándole la sangre proveniente del labio inferior, él asintió magullado – No debiste hacerlo…
-Ya lo sé – Respondió apretando los puños – Maldición…
-Fue estúpido lo que hiciste, lo sabías – Habló Rose regañándole
-No iba a permitir que…
-No me importa – Saltó la chica – Hiciste todo lo contrario
-Olvídalo Rose – Le calmó Ted sujetándole por los hombros – Ya está hecho.
-Iré a la oficina – Masculló el chico pasando de Rose y Teddy – Me las pagará – Pensó caminando hacia la salida del gran comedor entre murmullos
Apenas si logró percatarse y para cuando lo hizo ya fue demasiado tarde, parada bajo el umbral de la inmensa puerta se encontraba la responsable del rumor más comentado aquel día: Con los brazos cruzados Samantha le esperaba, el chico apretó los puños y pensó pasar olímpicamente de ella, sin embargo, la rabia y el coraje le hicieron detenerse y encararla, tal vez, ante la única posibilidad de decirle algunas verdades. De nuevo.
-¿Estarás feliz? – Inquirió seriamente – Todos piensan algo que no es.
-Sólo sume circunstancias – Sonrió la chica acercándose hacia James – Me engañaste y mentiste sobre la supuesta novia, por aquella absurda excusa, no te presentarse esa noche y después de aquel día nunca te vi con nadie. Es bastante obvio.
-Es mentira – Susurró él – Simplemente nunca me enteraste lo suficiente.
-Lo hubiese dicho antes, Potter – Vociferó acortando distancia – Por lo demás, no niego que para gustarte los hombres… besas bien.
-Qué dices…
La exclamación ahogada del gran comedor murió en varios quienes se quedaron boquiabiertos por la escena presenciada: La rubia sencillamente había pegado su cuerpo al chico mientras le besaba fieramente, sólo por un instante, el rumor pareció disiparse encajando simplemente en alguna pelea de pareja de ambos jóvenes… por desgracia, el sencillo gesto de desprecio de la chica les hizo entender otra cosa.
Simplemente quedó parado bajo el umbral de la puerta del gran comedor mientras los comentarios se reanudaban tras suyo, no importaba la defensa ni reclamos, la única opción válida para él era salir de aquel lugar y echar por tierra cualquier tipo de solución diplomática posible.
Natalie movió la cabeza volviéndose a sentar concentrándose en la cena evitando escuchar los cientos de comentarios que circulaban a su alrededor, sin duda, cualquier plan estaba caduco frente a la actual situación. Le parecía increíble hasta el punto el cual habían llegado y lo inevitable que sería la publicación del diario del siguiente día.
-¿Qué estaba pensando? – Suspiró Nat jugando con los cubiertos – No tenía mejor opción que esa.
-Lo mejor hubiese sido seguirle el juego – Apoyó Teddy – Quedarse parado sólo empeoro la situación.
-Le esperaré en la sala común – Acusó Rose volviéndose a incorporar de la mesa - Les veo allí.
-Bien – Respondieron ambos
¡No podía creerlo! El joven Potter se limito a suspirar mientras bajaba las escaleras pensando lo aburrido que serían los próximos cuatro sábados limpiando baños de sexto, castigo "suave" comparado con el labio hinchado de su contrincante y la presunta amenazaba recibida luego de salir de la oficina de la directora. Aquel escenario le parecía irrelevante comparado con lo que sucedería mañana y durante varias semanas sino le ponía fin a los rumores.
El beso recibido de Samantha y el singular desprecio le hacía quedar en pésima posición, acrecentando el rumor y dando pie a cualquier tipo de comentario, literalmente, estaba bajo el escrutinio público del colegio – y mañana – del mundo mágico. A penas podía predecir la actitud de su padre cuando se enterará.
No quería preocuparle y pensaba solucionar el embrollo por sus propios medios, lo último que necesitaba era agregar otro problema a la lista del ojiverde. Por el momento, pensaba considerar la opción de escribirle y ponerle sobre aviso ¿Cómo iniciar el relato? Sin duda, debía meditarlo e introducir el tema de la manera más simple y sutil posible.
Evito regresar al comedor e ingresar directamente a la sala común, necesitaba pensar y reordenar sus pensamientos. Para suerte suya, la puerta estaba abierta y simplemente ingreso llevándose la sorpresa de encontrarse a su prima sentada en el usual sofá de la sala.
-¿Cómo estás? – Preguntó la chica sin moverse de su sitio
-Castigado – Suspiró caminando hacia ella y sentarse a su lado – Cuatro sábados limpiando los baños de sexto.
-James…
-Lo sé – Suspiró interrumpiéndole – No debí ser impulsivo, sin embargo, no lo pude evitar y menos a los imbéciles de séptimo.
-La situación empeoro
-De cualquier manera iba a hacer así – Menciono cruzándose de brazos – Fue inevitable.
-Debes escribirle al tío – Aconsejó la chica preocupada – Mañana será demasiado tarde
-Ni siquiera sé por dónde comenzar – Habló cabizbajo
-Dile la "relación" que tenían con Samantha – Sugirió – Como la situación empeoro y lo que gatillo aquel día cuando quedaste a cenar junto a ella. Dile porque tuviste que mentir.
-Será dificil – Frunció el ceño – Y todavía más cuando aparezca alguna rara imagen del beso de hoy.
-Debiste preverlo o intentar hacer algo más – Regaño la chica – El beso simplemente dio otra imagen.
-¿Qué querías que hiciera? – Preguntó él elevando las cejas molesto – Que le siguiera el juego y continuaran los rumores. Por lo demás, el beso me tomo por sorpresa y apenas pudo reaccionar.
-Entonces realmente la quieres…
-Claro que no – Acusó él incorporándose de su asiento al igual que Rose – No esperaba aquel tipo de acercamiento, quede helado.
-Entonces debes decidirse, si la quieres o no – Insistió la chica – La situación sólo aparenta lo contrario y cada acción sólo reafirma que te gustan los hombres.
-¡Estás loca! – Exclamó frunciendo el ceño - ¡Te dije que no!
-¡No hagas estupideces y compórtate como lo que eres!
¿Cuán impulsivo podía ser James Potter? Sí, mucho. Él suponía herencia de su padre y lo poco racional que solía ser, por lo general, solía pensar las situaciones varias veces antes de actuar pero cuando la presión parecía ahogarle siempre terminaba cogiendo la opción sencilla y acorde a la situación a enfrentar. Y sí, nunca media las consecuencias.
Lo admitía, la opción a considerar parecía retrograda y poco acertada para reafirmar un hecho irrefutable: NO le gustaban los hombres sino las mujeres. Sólo lo pensó y su cuerpo parecía ejecutar el movimiento casi por instinto.
Sólo dos zancadas y estuvo parado frente a la chica, observándose mutuamente, de manera desafiante y retándose en silencio ante el próximo movimiento. Cualquier tipo de alerta consciente se acalló. Cogió a la chica por la cintura acortando la distancia existente entre sus cuerpo para luego unir sus labios en un beso extraño y al mismo tiempo apasionado, prohibido y embriagador.
Un vuelco extraño dio el estomago de la chica sintiendo los brazos de su primo rodeando su cintura y los labios de ambos conociéndose por primera vez, sin duda, la situación no tenía nombre y lo embriagador del momento le hicieron rodear el cuello del chico con sus brazos. Cualquier tipo de racionalidad existente pareció irse de vacaciones y dejarse entregar por las sensaciones.
Porque por mucho negarlo e inventar buscar explicaciones anexas: el beso del comedor le hizo recordar aquel día de navidad donde el chico llegó tarde y la evidencia de un sutil beso de la rubia, le molesto todavía más que la ausencia. Porque hasta cierto punto sintió algo cálido cuando él decidió quedarse junto a ella antes de cenar con Sam.
Sea lo que sea… algo estaba cambiando.
-¡Cola cuernos! – Escucharon desde el otro lado del cuadro. La realidad les golpeó y raudos se separaron manteniendo especial distancia, tal y como, si algún tipo de hechizo les dijera al resto lo que habían hecho.
-Aquí están – Habló Natalie ingresando junto al resto de estudiantes - ¿Qué ocurrió?
-¿De qué hablas? – Preguntaron ambos evitando mirarse, Nat les observó curiosa
-Tu castigo, James – Vociferó – Dudo que la directora te hubiese dejado sin nada.
-Limpiar baños – Susurró él recostándose sobre el sofá.
-En fin – Habló Ted cruzándose de brazos – Le enviarás alguna carta a tu padre.
-Sí, claro – Musitó el aludido incorporándose de su lugar – Iré ahora.
-¿Por qué no te ayuda Rose? – Inquirió el chico – De seguro podrán hacer algo sutil
-Prefiero redactarlo yo – Balbuceo James incómodo – Iré arriba. Nos vemos.
-Nos vemos – Dijeron todos – Bien, iré a dormir – Acusó Rose
-Buenas noches – Dijo Teddy
-Que duermas bien – Siguió Natalie
No podía ni quería evitarlo, la situación sólo ameritaba evaluar de cerca y actuar conforme lo requerían las necesidades de la problemática, en términos sencillos: si no le hacía una visita a la castaña lo antes posible estaba seguro que pasaría la noche en vela imaginándose miles de situaciones y sintiendo unos celos de los mil infiernos. De sólo pensar lo cerca que estaría de aquel fanfarrón de Oneill le ponía los pelos de punta, no le conocía pero los comentarios acerca de su persona y rompecorazones del ministerio le hacía algún tipo de idea generalizada.
El ingreso pareció cuestión de niños, puesto que, los pasillos estaban desprotegidos y la primera noche nadie se preocuparía por salir de las habitaciones, es decir, tenía el camino libre para colarse por los pasillos y llegar hasta la oficina de su mejor amiga sin ningún tipo de problema.
En tanto, el pelinegro lanzó por décima vez el pergamino en la basura en el fallido intento de escribirle algún tipo de carta a su padre, explicándole la pequeña noticia que leería por la mañana junto al desayuno y que por nada del mundo cometiese algún tipo de imprudencia. Sin embargo, la nula concentración le impedía escribir una frase coherente frente al torbellino de pensamientos y emociones que le atacaban.
Los recuerdos parecían insistirle sobre actitudes que hoy tenían justificación: la molestia con Ted Lupin y la cercanía que tenía con Rose, la manera que siempre intentaba llamar su atención y sacarle algún tipo de sonrisa, la protección que emitía y los intentos por buscar su perdón cuando cometía algún tipo de estupidez. ¡Sin duda! La mayor imprudencia fue besarle… permitirse pensar que sería una chica más.
-"Por Merlín, somos primos" – Se dijo incorporándose del pequeño escritorio y tenderse sobre la cama – "Se conocen una vida"
Entonces, ¿Qué sentido tiene aquel beso? No podía comprenderlo ni aceptar alguna conclusión, sólo deseaba atribuirlo a la impulsividad de dos jóvenes y dejar el episodio enterrado por siempre pero algo le decía lo contrario, empeñándose a decirle algo oculto y que todavía no había descubierto.
Hasta el momento, parecía tener más dudas que respuestas y las circunstancias ameritaban prudencia y tranquilidad, por supuesto, todo lo contrario a lo que había acontecido en la sala común de Gryffindor.
Se revolvió el cabello y recostó boca abajo… esa noche sería la más larga de su vida.
Lo tenía todo planeado… tocaría la puerta de su mejor amiga esbozando la mejor de las sonrisas pidiéndole la muda disculpa por colarse por el colegio e ingresaría a la oficina para comentarle alguna burda intuición sobre el bendito diario. Todo perfecto y sencillo. Salvo, por un pequeño problema… el elemento sorpresa: Marcos.
Sí, efectivamente. Toco la puerta de su mejor amiga esbozando la sonrisa, sólo que la persona que abrió no fue la castaña y mucho menos la directora del colegio, el nuevo profesor de historia de la magia le hizo borrar cualquier sonrisa y buenas intenciones, sólo el ceño fruncido y la más profundo indiferencia ante su persona le hicieron marcar terreno, SU terreno.
-Harry Potter – Susurró el hombre sonriendo
-¿Harry? – Preguntaron asomándose a la puerta. La castaña apareció sorprendida por la presencia del ojiverde - ¿Qué haces aquí?
-Quería hablar contigo – Murmuró él indiferente ante la presencia del hombre – No pensé que estabas ocupada.
-Sólo hablábamos – Interrumpió el hombre apoyándose sobre la puerta – De hecho, es tarde – Acusó dirigiéndose hacia la castaña – Mañana será el primer día y no se vería bien estar somnoliento.
-Claro – Sonrió Hermione dándole espacio a Marcos para que buscase su abrigo
-Hablaremos otro día – Dijo colocándose el abrigo – Por cierto, Harry – Habló llamando la atención del ojiverde – Que alegría que hayas regresado al ministerio.
-Gracias – Soltó secamente recibiendo una mirada de reojo de su amiga
-Bien – Sonrió Marcos acercándose hacia la castaña – Hasta mañana – Beso la mejilla de la mujer e hizo un ademán al moreno.
-¿Qué haces aquí? – Volvió a preguntar la castaña en cuanto Marcos se retiro. Harry elevó las cejas cruzándose de brazos
-Si interrumpí algo, discúlpame – Soltó él irónico ¿Qué estaba haciendo? Sin duda, las palabras y actitud parecía una autentica escena de celos – Es decir…
-¿Estás celoso? – Preguntó la castaña robándole las palabras de la boca y el aludido se sonrojo – Harry…
-No estoy acostumbrado a que tengas otros amigos – Se excuso él de manera poco convincente
-Harry Potter – Suspiró – Te conozco bien y la actitud de la estación reafirma que algo sucede. Lo vas a decir o tengo que adivinar.
-No confió en él – Susurró bajando la mirada – He oído rumores cuando trabajaba en el ministerio y no quiero que pueda hacerte daño.
-No somos amigos – Negó ella tranquilamente – Y aunque es guapo… - Menciono tensionando al ojiverde – No me gusta… Contento.
-Sí – Balbuceo él relajándose – Sólo me preocupe por ti
-Tranquilo – Y frunciendo el ceño, agregó – Por cierto, por dónde ingresaste.
-Un pasillo – Respondió esbozando la sonrisa que tenía planeado al principio – No pensarás que apareceré en la oficina de la directora.
-Si quieres visitarme, utiliza la chimenea de la oficina – Aconsejó – Es segura y evitarás que algún profesor de hechice por merodear los pasillos.
-Prometido – Dijo
-Bien, solucionado eso – Suspiró - ¿Qué deseas hablar? Dudo que sólo hayas venido a averiguar sobre Marcos.
-"En realidad, si" – Pensó – Es sobre el diario…
-Él hablo contigo…
-¿Quién? – Preguntó extrañado
-No, nada – Negó la castaña regañando internamente a su sobrino - ¿Qué sucede con el diario?
-Sé que debemos mantener la calma – Meditó él – En cualquier momento publicarán algo y debemos soportarlo, sin embargo, no podemos permanecer eternamente en silencio.
-"Si supieras" – Se dijo la castaña pensando lo que ocurría mañana – En tal caso, debemos pensar qué hacer.
-¿Cuál es el límite?
-Bueno… ninguno de los dos permitiría que atacarán a nuestros hijos – Aclaró Hermione
-Es el límite – Vocifero él – No lo permitiría.
-Entonces…
-No quiero pensar en ello – Negó él recuperando la sonrisa – Ya solucionaremos este embrollo.
-En realidad… - Habló la castaña indicándole a su amigo a tomar asiento – Hay algo que deberías saber. Es James.
-¿Qué sucedió? – Preguntó frunciendo el ceño
-Quiero que escuches atentamente a todo lo que diga – Dijo recibiendo un ligero asentimiento del hombre – Mañana, la portada del diario podría incluir el titular o fotografía de James – Apretó la mano del ojiverde y continuo – El trayecto hacia acá alguien circulo un rumor entre los estudiantes y le trajo ciertas consecuencias durante la cena de selección.
-¿Qué rumor? – Preguntó
-A grandes rasgos – Indicó Hermione dándole a entender que la próxima conversación debe ser con su hijo – Dijeron que James sentía cierta atracción por los hombres – Soltó provocando que el ojiverde abriera y cerrará la boca sin emitir sonido alguno – Durante la cena, algunos chicos de séptimo comenzaron a molestarle y se inicio una pelea, la directora le envió a la oficina y cuando salía se encontró con Sam.
-Ella fue – Acusó siendo corroborado por la castaña
-Intercambiaron algunas palabras y luego le beso – Siguió – La chica desprecio el mismo beso iniciado y le dio a entender al resto una idea equivocada.
-Y ustedes piensas que…
-Es posible que recojan aquel incidente – Completó pensativa – No sería extraño.
-Comprendo –
-Los chicos recurrieron a mí – Suspiró – Sólo les aconseje mantener prudencia y evitar cualquier tipo de problema pero no funciono… En aquel sentido James es igual a ti.
-Sólo por ésta vez, te daré la razón – Murmuró él apenado – Podría hablar con él…
-Debe estar descansando – Meditó – Es preferible que vengas mañana… necesitará algún tipo de apoyo luego de aparecer en el diario. De seguro, no quiso enviarte alguna carta explicándote lo sucedido.
-Entonces… vendré mañana – Suspiró
-Usa la red de la oficina
-Lo haré – Asintió incorporándose del sofá y besar la frente de la mujer – Nos vemos.
-Cuídate.
El moreno asintió abandonado la oficina de la ojimiel y hacer el camino de regreso hacia el pasillo, sin duda, los últimos acontecimientos le dejaron sorprendido por el protagonista menos esperado: su hijo. Sin duda, el problema parecía propio de un Potter adolescente que no sabía de chicas y se metía en el primer lío que encontraba… sólo que ésta vez sería transmitido en primera plana y ciento por ciento peor.
Sólo esperaba poder ayudarle y no ser víctima de algo parecido con cierto profesor de historia dando vueltas.
Al otro día… Natalie Potter nunca presencio un desayuno tan extraño y tenso como aquel, la tensión por el diario parecía afectar a ambos primos quienes apenas se dirigían la mirada y revolvían el desayuno sin ánimo de comer. Lo admitía, la menor de los Potter también se sentía nerviosa por el famoso diario y lo que pondría con respecto a su hermano mayor pero no hasta el punto de enterrarse en su mundo.
Por otra parte, la intriga parecía afectar a todas las casas por igual… para nadie era un misterio sobre el tipo de titulares que ocupaban las respectivas familias y cada nuevo chisme parecía codiciado por todos. Hasta la casa de las serpientes parecía emocionada por el ingreso de lechuzas, sólo la llegada de Teddy sentándose frente a ambos primos logro llamarles la atención.
-¿Cómo durmieron? – Preguntó él cogiendo algunas tostadas
-Bien – Murmuró James ingiriendo algo de café. – "Sólo dormiste 1 hora y por estar pensando en la chica junto a ti, mentiroso" – Se recrimino – Creo…
-Más o menos – Menciono Rose recibiendo la mirada de Teddy – "En realidad, pésimo"
-Queda poco – Susurró Ted pensativo – No podemos hacer nada, la suerte está echada
-Conocerán al profesor nuevo, cierto – Acusó Natalie desviando la conversación – Historia de la magia
-Sí – Dijo la chica
-Todas las chicas están locas – Suspiró Teddy bebiendo jugo – No me decepciones, Rosie. No quiero ponerme celoso.
-Tonto – Sonrió la chica mientras James apretaba el tenedor fuertemente
-No vas a negar que es guapo…
-No he dicho eso…
-Te pille – Rió el chico apuntándole con el tenedor - ¡Te agrada!
-¡Es mentira!
-¡Te gusta!
-Teddy… - Iba a decir James molesto pero el sonido de las lechuzas por el comedor, silencio toda conversación existente.
Frente a los jóvenes cayó un periódico envuelto amarrado perfectamente esperando a hacer leído, eternos segundos y ninguno de los presentes se atrevió a cogerlo. El ligero murmullo alrededor suyo les indico el tipo de noticia allí mostrada y las posibles consecuencias de aquel hecho.
Ted Lupin dejó lo que estaba haciendo y tímidamente desenrollo el periódico, extendiéndolo frente a sus amigos donde el titular no dejaba a dudas ni replicas, sólo la "verdad": ¡Confirmado! James Potter es gay. No había imágenes, sólo letras rojas cubrían toda la hoja dando lugar a un pequeño texto: "Inventó novia para evitar cenar con quien hasta el momento era su pareja".
-Hubiese preferido alguna imagen – Vocifero él
-No lo digas – Susurró Ted – Recuerda que estos tipos se cuelan por cualquier lugar y pueden sacarte cualquier tipo de fotografía y en cualquier lugar.
-¿Qué dices? – Preguntó Rose bajando la voz – Incluso en Hogwarts.
-Hogwarts está protegido – Acusó relajando a la chica – Me refiero fuera.
-"Que alivio" – Pensó Rose – "No sería gracioso tener la fotografía de un beso con tu primo"
-Bueno, podría ser peor – Susurró James leyendo el artículo
-Nada malo.
-Todo – Sonrió él – Al menos, relata todos los rumores que hemos escuchado y lo sucedido aquí con Sam.
-Me lo imaginaba – Contó Natalie – Ahora debes enfrentar la parte dura.
-Sí, lo sé – Suspiró él apoyándose sobre la mesa – Debo hablar con mi padre.
-Pensé que le habías escrito – Indicó la chica a su lado
-Lo intenté – Susurró observando la mesa detenidamente – Lo intenté varias veces pero no podía concentrarme – Confesó observándole a los ojos. Sin desearlo, se sonrojaron.
-De seguro – Habló Teddy sin percatarse de nada – Harry vendrá
-Debes decirle todo – Recomendó Nat
-Lo haré – Asintió James bebiéndose la leche
-Vamos a clases – Soltó Rose percatándose que la hora del desayuno había acabado
Se dirigieron hacia el aula de historia de la magia donde la mayoría de estudiantes se encontraban a la espera del nuevo profesor. Sin duda, el rubio hombre llamaba la atención de la mayoría del sector femenino y no pasaba desapercibido bajo ninguna circunstancia.
Por instante James se quedo solo a la espera de la llegada del profesor debido a que Rose literalmente fue arrastrada hacia un rincón por otras amigas y comenzar a cuchichear. El chico lanzó un suspiro y prosiguió sacar lo necesario para la clase, algo poco habitual en él pero lo considero correcto… no quería más problemas.
-¿Cuál es el cuchicheo? – Preguntó al volver Rose
-Nada de importancia – Susurró sacando las cosas de la mochila
-Sobre lo ocurrido anoche… - Habló en apenas un susurro
-No ocurrió nada – Negó sin mirarle y endureciendo su expresión – No tiene importancia… Un simple arrebato y no volverá a ocurrir.
-Claro – Respondió seco bajando la mirada hacia el pergamino – Tienes razón.
Un extraño malestar recorrió el cuerpo de ambos ante el breve intercambio de opinión con respecto a lo ocurrido la noche anterior, simple y concreto: nunca existió tal episodio y jamás volverían a hablar de ello. Sin embargo, las palabras carecían sentido frente al continuo recuerdo circulando y nadando en sus pensamientos… la chispeante sensación de vértigo y emoción todavía circulaba en sus venas, no tenía sentido e intentaban obviar repetir tal embriagante experiencia.
-Buenos días – Saludaron sacando a todos de sus pensamientos y colocar atención al profesor parado frente a la clase – Mi nombre es Marcus e impartiré historia de la magia durante el año escolar, de modo rápido, les diré que trabaje algunos años en el ministerio de magia junto a los aurores y hace poco decidí retirarme y aceptar la oferta de trabajo de la profesora Mcgonagall.
Las breves palabras del profesor sólo fueron percibidas por el sector masculino del salón mientras que el femenino parecía querer devorarse al joven profesor con la mirada o algo menos eso percibían los hombres.
-Me encantaría saber que le ven - Susurró Mike tras del pupitre de James y Rose – Sólo es rubio, alto, ojos azules y musculoso. En serio, ¿Qué les veis? – Dirigiéndose hacia la chica castaña
-Es guapo – Comentó la chica de manera obvia – Y joven.
-Por favor – Susurró entrecerrando los ojos – Yo también soy guapo y joven, mírame – Pidió y la chica podía darle el visto bueno: Cabello castaño oscuro y ojos negros – James es guapo y joven.
-Bueno – Balbuceo la chica desviando la mirada hacia adelante – No es crío.
-Gracias – Dijeron ambos chicos irónicos.
El chico jugó distraídamente con la pluma observando de reojo de tanto en tanto a su prima, realmente le gustaría saber qué demonios sentía, le abrumaba el cúmulo de sensaciones y hasta cuándo soportaría aquella situación. Debía ser honesto, las palabras de su prima sobre "Nada ocurrió" "Fue un error" etc, dolía peor que los hechizos recibido de Sam y que cualquier caída de escoba, no podía evitar sentirse ofendido y herido por un hecho que debía ser sin importancia.
Los pensamientos se dirigieron hacia aquel día donde se quedó hasta la media noche en la habitación de la chica, a pesar de las pocas palabras que compartieron, sólo espero hasta que se quedó dormida y consiguió recuperar la paz perdida. Definitivamente el castigo recibido hubiese sido extenso si le llegaban a descubrir bajando de la habitación de las chicas, sin embargo, poco le importó el castigo siendo el único motor hacerle compañía a su prima.
Por lo general, tenían problemas, discutían y se sacaban de quicio mutuamente pero aquel día se mantuvieron en silencio después de haber intercambiado todas las palabras necesarias para comprender el nuevo escenario.
De pronto, la imagen del diario le golpeó deteniendo súbitamente el juego de la pluma y paralizándose en el asiento mientras clase de historia continuaba en cámara lenta. Tal vez, la primera fotografía publicada por el diario y de la cual él mismo considero estúpida, por supuesto, la sencillez de la misma contra restaba el titular "cursi" según sus palabras: Silencio de amor, el simple titular en rojo y bajo él la fotografía de Harry y Hermione sentados a la orilla del lago.
Un simple titular que podía llevarle a su situación e incluso la palabra "estupidez" parecía errónea, lentamente la realidad volvió percatándose que sus compañeros se movían de sus lugares y él les siguió todavía aturdido por las emociones que circulaban aún más fuerte que antes.
-James – Habló Rose sujetándole del brazo
-¿Qué pasa? – Preguntó elevando la mirada percatándose de la seña de la chica hacia la puerta. Intrigado se giró y de pronto la boca se seco – Mi padre.
-Te esperaré en pociones – Afirmó dedicándole una sutil sonrisa y titubeando ante el próximo movimiento, le beso la mejilla – Suerte.
-Gracias – Balbuceo él sintiendo un ligero cosquilleo en la mejilla
-Señor Potter – Se escuchó la voz del profesor haciendo que padre e hijo le prestarán atención, sin embargo, él se dirigía hacia Harry – No pensé verle de nuevo después de la visita a la profesora Granger.
-Vengo por asuntos familiares, profesor – Acusó el aludido percatándose la ligera mirada de su hijo, sorprendido por las últimas palabras del profesor – Quedan algunos minutos para la siguiente, no le molestaría darnos un poco de privacidad, cierto.
-Claro – Sonrió Marcos recogiendo la mochila – El lugar es suyo. Con permiso.
-Gracias
Marcos salió del aula dedicándole una mirada indescriptible al moreno y donde James apenas se daba por enterado. Obviamente ambos aurores se conocían pero no comprendía la rivalidad existente.
El chico término de guardar sus cosas y volvió a sentarse mientras el ojiverde se acercaba sentándose en el pupitre del lado. Sólo esperaba el siguiente comentario o movimiento de su padre pero ninguno de los dos apareció.
-Leíste el diario – Susurró él rompiendo el silencio
-No – Negó Harry sacando de la túnica el dichoso diario y colocarlo sobre el pupitre – Sólo vi el titular – Se cruzó de brazos y suspiró – Anoche visite a Hermione y surgió el lío del tren… no quiso darme mayores detalles porque dijo que debía hablar contigo. Aquí estoy.
-Comenzó por el lío del divorcio entre los tíos – Aclaró apoyándose sobre el pupitre – La tía había hablado de ello con Rose después de la clase y se encerró en la habitación bastante destrozada por la noticia. La vi subir las escaleras, la quería seguir pero estaba junto a Sam – Lanzó un suspiro y continuó – Le dije que cenaríamos juntos y fingí subir a la habitación de los hombres sólo para esperar a que ella se fuese y yo poder subir las escaleras de chicas. Estuve bastante tiempo y no pude llegar a la cena.
-Hermione sabe que subiste las escaleras de chicas – Afirmó alzando las cejas y su hijo asintió – Vaya…
-La situación es – Continuó – Que al día siguiente Sam reclamó en medio del comedor sobre la ausencia, no pensaba decirle frente a todos que rompí las reglas subiendo las escaleras y no iba a exponer a Rose, entonces inventé que tenía novia aprovechándole de decir que no sentía nada por ella. Después de ese día comenzaron las amenazas y los hechizos por los pasillos.
-Hasta ayer…
-Nunca tuve novia y nunca me preocupe por salir con alguien – Explicó él – Sam se aprovecho de eso e inventó el maldito rumor – Señalando el diario
-La escena del comedor también fue un plan
-Supongo…
-Bien – Suspiró el ojiverde – Sinceramente… será difícil controlar esto – Apuntando el diario – Usarán cualquier arma, lo importante es mantener las cosas en paz.
-No pienso encerrarme y esperar.
-Lo sé – Sonrió Harry – Sólo evita situaciones como la ocurrida anoche.
-¿A qué te refieres? – Preguntó elevando las cejas alarmado llevándole a la sala común
-La pelea del gran comedor – Soltó de manera obvia – Contrólate.
-Es difícil – Suspiró él cabizbajo - ¿Qué harías tú?
-Sinceramente… no lo sé.
-Genial…
-Tranquilo, solucionaremos esto – Ánimo incorporándose del asiento – Vamos.
-Gracias por venir – Sonrió James abrazando a su padre – Quise escribirte pero no pudo – Musito – No sabía por dónde comenzar… "Y el beso me provoco insomnio" – Pensó
-Descuida
Padre e hijo salieron del aula de historia para dirigirse hacia pociones donde sería la próxima clase de James. A la distancia lograron divisar a los compañeros de este y escuchar algunos murmullos al observar a Harry Potter junto a su hijo, sin embargo, hicieron caso omiso acercándose hacia la joven castaña quien platicaba junto a Mike.
-¿Cómo estás Rose? – Saludo Harry tranquilamente
-Bien, gracias – Sonrió la chica – Todo bien
-Por supuesto – Sonrió él sujetando el hombro de su hijo – Como siempre
-El profesor… - Interrumpió James cambiando de tema
-Todavía no llega – Informó Mike encogiéndose de hombros – Intentamos abrir la puerta pero estaba cerrada.
-Severus llegará el próximo año, cierto – Comentó Harry cruzándose de brazos
-Así es – Asintió Rose – Sólo cogió este año para salir fuera… último minuto.
-Claro – Musitó él pensativo apuntándolo mentalmente – Bueno, ahora que está todo en orden…
-Permiso… - Dijeron tres voces femeninas sorprendiendo a todos.
Sí, literalmente el pasillo quedo boquiabierto ante la escena desarrollada en apenas un minuto y segundo: tres chicas se hicieron espacio entre Mike, Rose y Harry para luego turnarse y besar en los labios a James cogiéndole por sorpresa y de paso dejarle sin aire mientras raudo las chicas – que parecían ser de séptimo – desaparecían por el pasillo, de seguro, contar la hazaña de haber besado a James Potter el declarado gay de Hogwarts.
Tres pares de ojos le vieron sorprendidos, el primero alucinado, la segunda en la extraña mezcla de molesta y sorprendida, y el último visiblemente divertido con la situación donde curiosamente este debía colocar la cuota de seriedad y tranquilidad al asunto. Todavía alucinado lanzó un suspiro revolviéndose el cabello mientras su amigo le golpeaba el hombro y sonreía.
-En serio – Habló Mike divertido – Me inventaré ser gay para conseguir tales besos.
-Idiota – Masculló colgándose la mochila y dirigirse a su padre – Sin comentarios.
-Bien – Soltó él sonriendo – Te veré luego
-Claro – Susurró caminando hacia el aula de pociones, el cual, ya estaba abierto – No puedo creerlo.
-Oye – Habló de nuevo el castaño – Deberías bendecir aquella oportunidad de tener besos gratis y sin compromisos.
-Tú odias los compromisos – Puntualizó él – No le veo la gracia.
-Potter – Suspiró el chico – Todas las mujeres de Hogwarts quieren comprobar por si misma, primero… si eres gay y segundo… si besas bien.
-Magnifico… soy un producto.
-Y varias están dispuestas a probar – Bromeó él sentándose algunos puestos por delante
-Maldita sea – Susurró James y usando la túnica se limpió la boca sutilmente. No quería dar la imagen de hacerle asco a los besos de mujeres – Porque yo… dime – Dirigiéndose a su prima - ¿Qué hice mal?
-Por el momento, saca el caldero – Respondió la chica sin mirarle – Después pensaremos en algo
-Rosie…
-Silencio jóvenes – Acusó el profesor silenciando el salón – Como primer ejercicio y evaluar lo aprendido el año pasado harán algunas pociones sencillas – Hizo un movimiento de varita dando el listado de tres pociones – Escojan dos para entregarlas al finalizar la clase. Pueden comenzar.
Durante los próximos quince minutos sólo el ruido de botellas e ingredientes cortados se escucharon por la clase, si bien, la complejidad de las pociones era mínima cualquier mal movimiento resultaría fatal. Al menos, James lo comprendía así e intentaba concentrarse lo máximo que podía, la situación a pesar de ser cómica le disgustaba… estaba seguro que las chicas de séptimo harían circular lo ocurrido en el pasillo y varias chicas tomarían la iniciativa de besarle.
¡¿Cuántos líos podía tener?!
Hecho los ingredientes al contenedor y espero a oler el aroma a vainilla que supuestamente debía salir del calderón pero sólo un olor a lodo pudo percibir, arrugo la nariz e intento verter algo de ácido para lograr neutralizar los olores y comenzar de nuevo, no pensaba realizar la poción por segunda vez. Sólo algunas gotas y nada cambio, sólo el ligero incremento en la temperatura a lo cual se encogió de hombros y continuo intentando. Lanzó un suspiro y quiso intentar con algo más fuerte.
La castaña arrugó la nariz observando de reojo el caldero de su primo y los vagos intentos por sofocar el mal olor, sin duda, quiso intentarlo con algo mejor cogiendo la botella de clavos de olor pero súbito cambio de color la poción segundos antes del liquido hacer contacto le hizo saber el completo desastre en cual caerían.
Un estallido elevó una nube de polvo que incentivo a varios a arrodillarse e intentar buscar algo de oxigeno puro entre tantos olores. Algunos calderos cayeron al suelo siendo resguardados por el profesor para evitar otra explosión y murmurando un ligero hechizo el polvo se disipo logrando visualizar la magnitud del desastre.
Rose tosió a causa del polvo residual y por inercia dirigió la mirada hacia el chico: Un caldero destruido y James Potter tirado en el suelo, inconsciente y sangre saliendo de su cabeza.
Definitivamente… era el peor día de James Potter.
Continuará…
¡Saludos, saludos y saludos! Disculpen la tardanza… empecé durante el fin de semana y ayer por la noche estaba demasiada cansada para terminar el capítulo.
Algunos elementos para a considerar para el próximo capítulo; veremos las apreciaciones sobre la "turba de besos recibidos por James" presenciada por Rose. Por cierto, la escena de besos de séptimo hacia el chico estaba fuera de libreto y me pareció bastante divertido escribirlo.
Por último, les dejo los títulos de los próximos capítulos.
-Tú presencia II: Impacto
-Aquí estaré I: Miedo
-Aquí estaré II: Mía
Acepto sugerencias sobre lo que podría ocurrir en los respectivos capítulos.
Hasta la próxima semana.
