TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING
Mil perdones por el atraso entre pruebas y otras actividad casi no tengo tiempo, ni siquiera el fin de semana.
Saludos a todos y responderé durante la semana – posiblemente mañana – los comentarios recibidos.
Ahora les dejo el capítulo… pequeño pero importante para la continuación de los demás capítulos.
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
SEGUNDA TEMPORADA
Capitulo Dieciséis
"Tú presencia II: Impacto"
Cuán extraño le pareció presenciarlo. En realidad, en alguna ocasión lo presencio y nunca le cogió mayor importancia ni relevancia como si fue hace algunos minutos antes de ingresar a pociones, la imagen de las tres chicas abalanzándose hambrientas para robarle un beso al chico le produjo cierto malestar y enojo que provoco que apenas le dirigiera la mirada durante los minutos previos a la explosión. Por lo cual, seguía dando vueltas y vueltas hasta que la explosión nublo cualquier pensamiento y le hiciera resguardarse de cualquier peligro.
Por desgracia, la peor parte la había llevado el chico quedando tendido sobre el suelo, sangrando, inconsciente y la respiración apenas perceptible, lo cual le alarmó haciéndole reaccionar para acercarse hacia él. La presencia del profesor le hizo medir los movimientos y ejecutar las órdenes de este para luego trasladar a James a la enfermería mientras el resto limpiaba cuidadosamente el lugar, el amigo de ambos: Mike, se ofreció a dirigirse hacia la jefa de casa, Hermione.
Minutos eternos transcurrieron hasta finalmente llegar a la enfermería y dar aviso a la señora Iris quien apenas observó el estado del chico, se puso a trabajar. Lo primero que realizó fue aplicar un hechizo para revisar cualquier otro inconveniente y luego procedió a limpiar y vendar la cabeza de James.
-No tiene nada – Acusó la chica observando la cabeza vendada del chico
-Es bueno que haya sangrado – Vociferó la enfermera guardando los implementos usados – No se produjo ningún golpe interno y la hinchazón pasará por algunas pociones.
-Sigue inconsciente – Afirmó más que pregunto
-Le aplique algunos hechizos y ahora duerme – Sonrió incorporándose del borde la cama – Debe descansar y reponer energías, la verdad. Tuvo suerte – Menciono seriamente.
-¿Porqué lo dice? – Preguntó Rose
-Por la magnitud del golpe sólo chocó contra el suelo – Informó paseándose por el lugar buscando ingredientes y frasquitos – Los golpes en la cabeza son delicados… el objeto, ángulo y fuerza mal ubicados podría implicar daños mayores.
-Ya veo – Susurró evitando imaginarse cualquier posible escenario, suficiente tenía con la reciente imagen – Y pensar que sólo fue un caldero
-El profesor tenía sospechas sobre el caldero – Habló la señora Iris pensativa – Menciono sobre los ingredientes que usaba el señor Potter y ninguno de ellos podría causar algún tipo de explosión de tal magnitud, a lo más un pequeño estallido, pero especula sobre la densidad del caldero.
-Son calderos promedio – Dijo la chica intrigada – El profesor los revisar siempre y recién hemos comenzado el año.
-En efecto…
-Es decir…
-Si es algún tipo de broma, es pesada – Manifestó la enfermera recogiendo algunos trastos para luego añadir – Volveré enseguida, puedes quedarte.
-Gracias
Procurando hacer el menor ruido posible cogió asiento junto a la cama del chico que parecía dormir profundamente, no podía ocultar lo temerosa que se sintió al pensar lo peor al verle tirado en el salón de pociones después de la explosión. No importaba los problemas que podían tener o no, el temor recorrió cada célula de su cuerpo y todavía podía sentirlo.
Sí, todavía estaba molesta. ¿Por qué? Realmente, no lo sabía a ciencia cierta. El recuerdo de la noche anterior todavía circulaba por la mente de la chica y evocarlo le producía un escalofrío por la columna, no pudo dormir a raíz de lo mismo y la mención del chico durante la clase de historia le hizo responder lo más frío e indiferente que pudo, no quería observarse temerosa o dar la impresión que el asunto le importaba, prefería ser quien zanjará el asunto sin mayores conversaciones o análisis.
Sólo había sido un beso producto de la frustración e impulsividad de ambos… no requería de mayores análisis. Sin embargo, la chica paso gran parte de la noche pensando lo agradable y dulce que resulto, la extraña sensación de haber hecho lo correcto cuando la realidad dictaba otra cosa.
¡Son primos! Se repitió durante toda la noche y gran parte de la mañana… no podía pensar ni sentir esas cosas. Se conocían desde siempre y las circunstancias les unió todavía más en el reciente año… la confusión podía atribuirlo a ese hecho sin embargo verle dormido en aquella cama le hacía observar la situación de manera más nublosa.
Intrigado. Sólo así podía observar la mirada pensativa de la castaña mientras tomaba un café en la oficina de ésta, el segundo bloque de la mañana lo tenía libre y le había encontrado camino a la chimenea. La noticia del diario, si bien pausada, ocasiono cierto malestar en la profesora y la tenía intranquila, él llegó a pensar las posibles consecuencias y temió por la integridad del equipo de edición del dichoso diario mágico.
Él confiaba en la castaña y le daría la vida si fuese necesario pero el carácter y determinación de la mujer sin duda haría temblar a cualquier mago, si el trato de aquel día no hubiese sido concreto a estas horas alguien estaría convertido en cucaracha.
-Podrá resolverlo – Habló él dándole un sorbo al café
-Lo último que relataste no da esperanzas – Susurró apoyándose sobre el escritorio y el moreno agarró firme la taza, sin duda, el recuerdo del otro día seguía fresco – Dijiste tres.
-Sí – Murmuró desviando la mirada – Séptimo sino estoy mal.
-Esto comienza a salirse de control – Suspiró
-Hermione – Le miró entrecerrando los ojos – No es grave. Llámalo humorada de adolescentes.
-Te parecería humorada que tres chicas te besen – Vociferó cruzándose de brazos y el aludido lo pensó - ¡Harry!
-Vale, vale – Sonrió bebiendo otro sorbo – Es incómodo y bastante vergonzoso.
-Entonces…
-¿Qué quieres que haga? – Inquirió dejando la tasa sobre la mesilla – Que hechice al chico con algún repelente o me ofrezca en su lugar.
-No digas tonterías – Bufó llamando la atención del ojiverde – Me refiero a qué vamos a hacer con el diario.
-No pensarás ir a lanzar hechizos, cierto
-Por supuesto que no
-Entonces
-Que vayamos no significa que sea para lanzar hechizos – Refutó pensativa – Simplemente a platicar.
-Advertirles – Corrigió él ligeramente divertido incorporándose del sofá – No es mala idea.
-¿Estás de acuerdo?
-Sólo si voy yo – Acusó él
-Harry
-No habrá trato si llegas con la varita – Explicó cruzándose de brazos - ¿Qué dices?
-No lo sé… - Susurró al tiempo que desviaba la mirada hacia la puerta – Adelante.
-Disculpe, profesora – Habló Mike asomándose por la puerta – Es urgente, sucedió un accidente en pociones y James resultó herido.
-¿Qué dices? - Preguntó la castaña
-El caldero que manipulaba estalló y él se golpeó la cabeza – Informó de prisa saliendo al pasillo junto a ambos adultos – Lo llevaron a la enfermería.
Por un instante el moreno tuvo que ser jalado por la mujer para salir de la oficina y apurar el paso hacia la enfermería para saber el estado de su hijo, la cabeza le giraba a mil por hora y no podía prestar atención al chico por cualquier pensamiento estaba destinado a James. Giraron sobre la esquina observando a la distancia la figura de Rose fuera la enfermería, apoyada sobre la pared llorando desconsoladamente… de pronto, las piernas de Harry fallaron y detuvieron el paso súbitamente quedando atrás, paralizado.
Las manos le temblaron y cerró los ojos recordando exactamente esa fecha, el día posterior al accidente donde irremediablemente su esposa estaba muerta. De pronto, sintió la misma sensación recorrerle el cuerpo, la sensación de pérdida.
A lo lejos pudo escuchar voces acercándose hacia él pero no les hizo caso… simplemente la sensación de vacío absoluto permanecía envolviéndole, invitándole a sumergirse de nuevo en tal calvario. Sintió las manos de alguien sujetarle el rostro exigiéndole abrir los ojos, el sonido se hizo cada vez más agudo y cercano. Junto a él.
-¡Abre los ojos, Harry! – Exclamaron haciéndole volver en sí y percatarse que la castaña mantenía la mirada fija sobre él, decidida – Está bien.
-James – Balbuceo
-Está bien – Repitió dedicándole una ligera sonrisa – Recayó en su estado pero sólo producto de la pérdida de sangre. Tranquilo.
-Hermione – Susurró él apretando los puños – No… esto…
Rodeó la cintura de la castaña atrayéndole hacia él para luego refugiarse sobre su cuello, intentando aplacar el miedo que por breves minutos sintió. Pudo escuchar las palabras de aliento y las caricias sobre su espalda brindándole la seguridad perdida.
-Va a salir bien – Sonrió Hermione separándose ligeramente – Ven
-Sí – Susurró caminando hacia el par de chicos que permanecían sentados – Rosie…
-Tío – Dijo la chica abrazando al moreno – Está siendo atendido por la enfermera.
-¿Qué ocurrió exactamente? – Preguntó la castaña cogiendo asiento
-Estábamos preparando algunas pociones sencillas – Respondió Rose – Después de algunos minutos, la poción de James comenzó a oler mal e intento arreglarlo, de hecho iba bien, de pronto la temperatura del caldero aumento produciéndose la explosión… cuando el humo se disipo James estaba tirado en el suelo, inconsciente y herido.
-Se golpeó la cabeza – Añadió Mike preocupado
-La enfermera le vendó la herida y le aplico algunos hechizos – Continuo la chica – Estaba preparando algunas pociones y de pronto él comenzó a quejarse, sudo frío y tuvo algunas convulsiones. Salí por ordenes de la enfermera.
-¿Cuándo podremos ingresar? – Preguntó Harry
-Supongo que hasta estabilice a James – Murmuro la chica desviando la mirada hacia la puerta
-¿Qué pudo ocurrir? – Se preguntó Hermione pensativa
-Eran pociones sencillas – Acusó su hija – Pocos ingredientes a temperatura normal… la enfermera cree que pudo ser el caldero.
-Todos los implementos están en regla – Dijo la ojimiel
-Alguna jugarreta – Supuso Mike
-Vaya tontería – Bufó Rose
-Habrá que dejarle aquel trabajo al profesor – Meditó la castaña – Después hablaré con él.
-¿Cuánto tardará en recuperarse? – Preguntó Harry observando detenidamente la puerta
-No lo sé – Negó la chica
-Debemos estar tranquilos – Aconsejó Hermione abrazando al moreno
No parecía el momento pero la sutil caricia de la castaña hacia el ojiverde llamó poderosamente la atención a la chica sentada junto a ellos. Un abrazo simple y al mismo tiempo intenso, no existía algún tipo de intercambio de palabra o miradas.
Sí, siempre se pregunto o tuvo la curiosidad sobre la manera de comunicarse sin emitir palabra alguna, le sorprendía. Para quienes les conocían desde jóvenes la situación parecía natural y cotidiana pero para otros era excepcional.
-Gracias – Susurró Harry observando el suelo del pasillo – No sé… no puedo explicarlo.
-No lo intentes – Negó la castaña manteniendo el abrazo sobre la espalda del moreno y apoyando la barbilla sobre el hombro de este – El estudiante que haya hecho la broma, lo tiene pesado. Ahora, debemos concentrarnos en James.
-Lo sé – Asintió él girando la cabeza para mirar a su amiga a los ojos - Hermione…
-Señores – Escucharon desde la puerta de la enfermería. Por inercia los cuatro se incorporaron acercándose raudos hacia la puerta – Señor Potter.
-Enfermera – Asintió él preocupado - ¿Cómo está James?
-El primer registro indico un golpe en la cabeza – Informó paciente – Perdió bastante sangre y a raíz de lo mismo tuvo pequeñas convulsiones… logre controlarla y por ahora continua inconsciente.
-¿Qué sigue? – Volvió a preguntar – Despertará pronto.
-Necesita transfusión de sangre – Comentó – Es poco, sólo un donante.
-Lo haré – Dijo Harry
-De acuerdo – Sonrió la enfermera – Espere aquí mientras preparo todo.
-Podremos verle – Indago Mike
-Cuando la transfusión se concrete y pasen algunos minutos, lo harán – Dijo
-Bien
-Enseguida regreso – Anunció cerrando la puerta dejándoles de nuevo en el pasillo.
El moreno se quitó la túnica y el chaleco gris que portaba dejándolo en mano de la castaña, nervioso se arremango las mangas y aflojo el incómodo nudo de la corbata que parecía asfixiarle a cada segundo que transcurría. Odiaba las agujas y el olor a químicos de las enfermerías y hospitales, sin embargo, estaba dispuesto a pasar por ello si podía ayudar a su hijo.
Observó impaciente la puerta de la enfermería deseando ingresar lo antes posible, no quería perder tiempo. A juicio propio, sumamente importante.
-Voy a buscar a Nat – Susurró Mike observando el reloj – Es cambio de hora.
-De acuerdo – Asintió Rose
-Ya puede pasar – Dijo la señora Iris dejando pasar al moreno
-¿Crees que todo salga bien? – Indagó Rose preocupada
-Seguro – Afirmó la profesora manteniendo fija la mirada sobre la puerta
-Mamá, el diario podría…
-Lo hará – Interrumpió frunciendo el ceño – Tenlo por seguro.
-¿Qué harán? Habían acordado dejarlo por la paz.
-La situación cambiará si publican algo – Meditó la mujer – Existen varias opciones y caminos a seguir, la primera es el accidente y lo segundo es la maratón de besos – Bufo esbozando una ligera sonrisa – Podría incomodar a James pero la segunda opción es lo mejor, desvía la atención.
-Entiendo – Susurró la chica desviando la mirada
-Lo platicaré luego con Harry – Suspiró Hermione sujetando las prendas de su amigo – Por ahora, es asegurar la salud de James.
-Sí.
Abría y cerraba la mano izquierda al tiempo que un pequeño tubito hacia circular la sangre desde el brazo a una bolsita. Sólo un sencillo hechizo realizo la compatibilidad de sangre y agilizó la situación.
-¿Cuándo volverá en sí? – Preguntó observando a su hijo a la distancia
-Quizás a la hora de cenar – Repuso – Necesita descansar y mantenerlo dormido es lo mejor.
-Comprendo.
-Bien – Dijo la enfermera acercándose con unas tijeras y cortar el tubo de plástico – Con esto será suficiente.
-Podría quedarme
-Sólo unos minutos – Acotó – Mientras preparo la transfusión.
-Gracias.
Se sentó sobre la silla observando detenidamente el rostro pálido de su hijo, no pudo evitar, y por algunos segundos, pensar en perder al chico frente suyo. La idea le hacía derrumbar todo lo que logro reconstruir después del accidente de su esposa. Cogió la mano del chico apretándola firmemente rogando por la pronta recuperación y seguro que pronto terminaría ese negro día.
Había echo oídos sordos a cualquier comentario hasta la llegada repentina de Mike al salón de historia informándole lo ocurrido a James. Dejo todo de lado y salió junto al chico rumbo a la enfermería escuchando atentamente lo ocurrido en clases y en la enfermería, la presencia de su padre le hizo saber sobre la gravedad del asunto.
-En realidad – Aclaró Mike de pronto doblando la esquina – Cuando di aviso a la profesora Granger, estaba sentado.
-Entiendo – Murmuró la chica reconociendo a Hermione y Rose -¿Cómo está? – Preguntó apresuradamente, la profesora iba a comenzar el relato cuando la puerta de la enfermería se abrió dejando pasar a Harry – Papá.
-Natalie – Susurró él abrochándose los puños de la camisa
-¿Qué sucedió? – Volvió a preguntar
-Se encuentra bien – Dijo tranquilamente – Perdió sangre pero está controlado. Debemos esperar.
-¿Quién fue?
-No lo sabemos – Negó la castaña – Es posible que el caldero estuviese manipulado.
-Solo un caldero…
-Sí
-No lo entiendo.
-No podemos descartar a nadie – Meditó Mike preocupado
-Entonces
-Después nos ocuparemos de ello – Apuntó Hermione seriamente – Nos corresponde a nosotros observar esa situación. Tranquilos.
-Hermione – Hablaron deteniendo la conversación. El ojiverde cambio de postura colocándose rígido y serio frente a la presencia de Marcos – Me enteré lo que ocurrió.
-Está mejor – Acusó Hermione
-Comprendo – Musito él – Me sorprendió escuchar un accidente relacionado con una explosión. Se sabe algo.
-Todavía no – Negó – Debemos platicarlo con el profesor de pociones y la directora, no es usual.
-Sí
No podían hacerse la idea pero el dicho "la tensión podía cortarse con cuchillo" caía perfecto ante la escena presenciada por los tres estudiantes, la presencia del profesor de historia de la magia descolocaba y enfurecía a Hermione y Harry respectivamente. No conocían razones ni argumentos simplemente los hechos y emociones hablaban por si solas.
Por primera vez y de manera certera Natalie podía comprobar cierto celos por parte de su padre, después de todo, el profesor de historia no perdía oportunidad alguna para coquetear abiertamente con la castaña. Sólo bastaba observar su expresión y contención por la cual estaba pasando.
Emociones que en cualquier momento podían salir a la luz.
Emociones que podrían ser peor que cualquier explosión.
Continuará…
Próximo capítulo… Aquí estaré I: Miedo
