TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING
UN MILLÓN DE DISCULPAS!
Los últimos días he tenido muchísimas cosas que hacer y cuando he logrado escribir, solo redacto algunas ideas porque luego el sueño me pone a cabecear.
No os preocupéis… seguiré escribiendo y actualizando.
EN LA HISTORIA…
Podemos observar un Harry Potter algo nervioso, el accidente de su hijo y la presencia del profesor en el perímetro de la castaña, le colocan los pelos de punta.
Por otra parte, el dichoso profesor parece tener verdaderas intenciones con Hermione y pretende aprovechar cualquier instancia para estar cerca de ella.
Y el pequeño enredo de James y Rose – justo aquí – parece resolverse lentamente pero NO permanentemente.
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
SEGUNDA TEMPORADA
Capitulo Diecisiete
"Aquí estaré I: Miedo"
La tensión que existía a las afuera de la enfermería podía ser percibida por todos, si bien el estado del chico era de cuidado, la situación no podía adjudicarse ciento por ciento el origen de la tensión entre los adultos, la postura tensa y frustrada del ojiverde podía ser atribuida a simple pataleo de niño pequeño y la sonrisa fanfarrona y fresca del profesor de historia a niño mimado.
En medio del par… Hermione. No podía evitar sentirse incómoda por la situación y cada cierto tiempo le enviaba miradas de advertencias al moreno, lo último que quería era otra portada de diario y sin razón aparente. Negar la incomodidad de su mejor frente a Marcos era tapar el sol con un dedo.
Por otra parte, secretamente, disfrutaba de la situación… sí, parecía ridículo considerando el aparente y peligroso limite con el cual estaba jugando ¿Cuál juego? Ni siquiera lo sabía, por alguna razón, no existía inicio, desarrollo, lógica y final.
Continuaba platicando junto al profesor cuando la enfermera volvió a abrir la puerta ante la expectativa de todos, necesitaban recibir buenas noticias y acabar con aquel calvario por el cual estaban pasando.
-¿Qué ocurrió? – Preguntó Harry olvidándose por completo del profesor
-No hubo problemas – Sonrió la enfermera sacando suspiros involuntarios – Todavía duerme y despertará próximamente.
-Podemos verle – Inquirió Mike siendo apoyado por Nat
-Deberán ingresar solos – Acusó la señora Iris
-Papá – Aclaró Natalie haciéndole una señal – Tu primero.
-Bueno…
-Te esperaremos – Apoyó la castaña
-No nos iremos – Complementó Marcos mientras el moreno apretaba los dientes
-¿Quieres ingresar primero Rose? – Preguntó de pronto observando a la chica descolocarse – Necesito tranquilizarme. Por favor.
-No lo sé…
-Vamos – Apuró Natalie dándole un ligero empujón a su prima
-Bueno – Asintió todavía confundida por el cambio del ojiverde
-Cinco minutos – Apuntó la enfermera dándole espacio para que ingrese
Se sentía confundida por la actitud del hombre y sumado a los nervios que sentía, la coherencia al pensar quedaba en segundo plano. Titubeando ingreso a la enfermería seguido de la amable sonrisa de la señora Iris.
El torbellino de pensamientos le abrumaban hasta el punto de salir corriendo y perderse por algunas horas, alejarse de esa realidad que comenzaba a asustarle. Después de todo, la noche anterior seguía fresca y no tuvo el tiempo suficiente para reflexionar, intentar buscar alguna solución o camino.
-Sólo cinco minutos – Recordó la enfermera
-Gracias – Sonrió la chica sentándose junto al chico
No podía evitar sentir miedo por lo ocurrido hace algunos minutos atrás cuando las ligeras convulsiones atacaron al chico, por alguna razón, la sola idea de perderle le abrumo hasta el punto de paralizarse y ser sacada sin oposición por la enfermera. El ligero y firme movimiento de su madre le ayudo a salir del trance y explicarle a duras penas lo ocurrido en el interior de la enfermería.
Observar al chico dormir ajeno a todo le hacía sentir tranquila y de alguna manera comenzar a preocuparse por lo que sentía, lo quiera o no debía hablar con James y llegar a alguna solución, debían aclarar lo sucedido.
Un profundo suspiro del chico le hizo pegar un salto y aguantar la respiración mientras observaba a James moverse bajo las sabanas, lentamente recobrando la conciencia y regresando al mundo real. Sutilmente le sujeto la mano haciéndole sentir que había alguien junto a él, por un instante, el apretón se hizo fuerte y el ligero parpadeo del chico le hizo esperar eternos segundos por algún tipo de palabra, sin embargo, todavía parecía sumido en el mundo de morfeo.
-Te quiero – Balbuceo y Rose pareció despertar de la burbuja. Percatándose que el chico estaba despierto, observándole fijamente. – Te quiero Rose.
-¿De qué hablas? – Preguntó en apenas un susurro
-De amor – Susurró intentando incorporarse de la cama pero la chica volvió a recostarle – No puedo explicarlo bien pero es lo que siento.
-James – Murmuró negando ligeramente – Lo que ocurrió anoche simplemente fue un arrebato de ambos. El simple hecho de habernos besado, no significa que debemos sentir algo profundo.
-De verdad, lo crees – Inquirió entrecerrando los ojos – No puedo negarte aquel punto pero sé que esto no surge sólo por el beso. Es el simple resultado del tiempo.
-Somos primos, no podemos.
-Nuestros padres son casi hermanos – Rebatió él ligeramente contrariado por sus palabras – Es una locura pero es la verdad – Apretando la mano de la chica
-Lo que sentimos es incorrecto – Insistió
-¿Qué sientes? – Preguntó sorprendiendo a la chica que quiso alejarse de él pero lo impidió – Rose.
-No tiene importancia – Negó
-No para mí – Dijo él incorporandose ligeramente hasta quedar sentado – Necesito saber que sentirte anoche.
-No puedo responder a eso – Volvió a negar – No lo sé.
La situación parecía clara y sencilla, ridículamente sencilla y obvia; los celos de hermano y la preocupación constante simplemente sobrepasaron la línea fraternal llevándoles al terreno amoroso de dos simples adolescentes. Por desgracia, el vinculo les señalaba como primos pero él estaba dispuesto a insistir por lo que sentía.
Contrario a lo que ocurrió la noche anterior: Acarició la mejilla izquierda de la chica sin perder el contacto visual para luego lentamente comenzar a acercar su rostro, percatándose que ambos se acercaban, buscando compartir por segunda vez un beso, sin duda, paciente, lento y disfrutando de las miles de sensaciones que comenzaron a circular por sus venas.
Simplemente negarse ante la posibilidad de compartir un beso parecía ser una vil mentira, lo deseaban ambos. Conciliar el sueño se les hizo imposible ante el deseo de un próximo beso, por supuesto, conscientemente parecía poco lógico pero en lo profundo de su ser lo sentían así.
En lo concreto, sólo un caprichoso beso que jamás volvería a repetirse… el pensamiento y las emociones sólo deseaban que la experiencia se repitiera otra vez. Ésta última, se empeñaría por cielo, mar y tierra por convertirlo en lo concreto, botar barreras y seguir el curso normal de los sentimientos.
El chico lo entendía así y haría lo imposible por hacérselo saber a su prima quien parecía negarse y mantener distancia. No sabía las próximas palabras terminado el beso ni cuán dificil sería el muro que colocaría por delante, sin embargo, aprovecharía cada instante para hacerle saber cuán importante era para él.
-Esto no puede ser – Susurró la chica separándose algunos centímetros
-Pues lo es – Respondió James para luego volverle a besar.
No podía ser, sin embargo, estaba pasando y lo estaban sintiendo.
-Harry – Le llamó la castaña observando al ojiverde pasearse - ¿Por qué enviaste a Rose? No estás tranquilizándote
-Lo sé – Susurró él apretándose el brazo por donde la aguja pincho – Sólo que…
-Tienes miedo – Murmuró alejándose del profesor de historia y apartar a su amigo de allí – Cuando caminábamos y viste a Rose llorando ¿Qué pensaste?
-Que estaba muerto – Balbuceo clavando la mirada en la castaña, expresándole el terror que sentía imaginar perder a su hijo – Recordé el accidente y todo lo ocurrido después… el funeral…
-No sigas – Susurró colocando un dedo sobre los labios del moreno – Aquello es parte del pasado. James está bien.
-Sí, lo sé
-¿Pero? – Indagó observando las dudas sobre el rostro del hombre
-No quiero perder a nadie – Susurró
-No lo harás – Sonrió. De pronto el sorpresivo jalón de la castaña por el cuello de la túnica del moreno hizo que el corazón de éste último se agitará furiosamente, quedando frente a frente – Estoy aquí y no pienso moverme.
-¿Cómo puedes asegurarlo? – Preguntó sonriendo ligeramente – Trabajas aquí y esporádicamente nos vemos
-Entonces… - Meditó la castaña por ligeros segundos re pensando las siguientes palabras – Ven más seguido.
Sí, Harry Potter no podía ni deseaba negar las inmensas ganas que tuvo de acortar la distancia y besar a la castaña frente suyo, sin embargo, la atenta mirada del profesor de historia y los demás le hizo colocarse sobre aviso, evitando colocarse en evidencia. Además, no quería echar a perder la relación de amistad que poseía con su amiga por un arrebato del momento.
Optó por simplemente dedicarle una sonrisa amistosa y alzar las cejas de manera divertida, después de todo, las últimas palabras de Hermione le daban pie para aparecerse por allí las veces que quisiera y sin reclamo alguno. En pocas palabras, según él, tenía plena licencia para alejar al mosquito rubio del perímetro de su mejor amiga.
-Con prudencia – Susurró
-Prometido – Siguió él para luego besar la mejilla de la mujer – No sé que haría sin ti
-Idiota – Masculló dándole un cariñoso empujón mientras le soltaba
-¿Qué paso? – Escucharon la pregunta de Natalie haciendo que ambos adultos prestarán atención a Rose
-Está bien – Sonrió la chica ligeramente sonrojada. Nada anormal considerando que hace poco estuvo llorando – Está despierto.
-En serio – Dijo Mike lanzando un suspiro – Vaya que alivio.
-Bien – Suspiró Natalie girándose para encontrarse con su padre - ¿Quién?
-Pues…
-Ingresaremos ambos – Habló Hermione observando a la enfermera – Por favor.
-De acuerdo – Suspiró la señora Iris –Pueden pasar
-Gracias – Habló Harry
El miedo de la pérdida nubló cualquier sentido común del ojiverde llevándole a la época oscura por la cual se dejo consumir, ésta vez, el cable a tierra de la castaña le trajo de regreso fundiéndole la paz y esperanza necesaria para hacerle pensar que todo saldría bien. Aceleró ligeramente el paso hasta quedar junto a su hijo, vendado de la cabeza y mejor semblante de hace algunos minutos.
-¿Cómo estás? – Preguntó él sentándose junto a James
-Mejor – Susurró esbozando una sonrisa – Pensé que te habías ido.
-Estaba en la oficina de Hermione – Acusó – Tu amigo llegó para avisar lo ocurrido en clases.
-Entiendo – Suspiró él pensativo. No había reparado en lo ocurrido en clases - ¿Qué sucedió? Recuerdo, el caldero hizo explosión
-Sí – Habló Hermione situándose al otro lado de la cama – Te golpeaste fuerte y perdiste mucha sangre.
-Ya veo – Murmuró
-Estábamos preocupados – Dijo Harry
-Lo siento – Sonrió James – Quisiera explicar lo ocurrido en clases pero apenas puedo comprender lo que ocurrió.
-Parece una broma pesada… - Indicó la castaña
-Mala broma – Bufó el chico - ¿Quién pudo ser?
-El profesor lo investigará – Argumentó Hermione – Por ahora, descansa lo suficiente.
-¿Cuándo podré salir? – Preguntó de nuevo incómodo por estar allí
-La señora Iris lo resolverá – Menciono el ojiverde – No te preocupes.
-Espero salir lo antes posible
-Si sigue las instrucciones señor Potter – Se escuchó la voz de la enfermera – Podrá salir a la hora de cenar. Por ahora, bébela – Ofreciéndole un frasquito de poción
-Que bien – Susurró evitando pensar sobre el sabor de la poción
-Debemos irnos – Murmuró Hermione dirigiéndose hacia su amigo, el aludido asintió – Sólo podemos estar cinco minutos. Mike y Natalie están fuera.
-De acuerdo
-Te quedarás en el castillo – Afirmó James observando a su padre
-Sí Hermione lo permite – Sonrió él echándole una mirada a la mujer
-Supongo que no tengo opción – Suspiró cruzándose de brazos fingiendo aburrimiento – Vamos
-Vendré en la tarde – Acusó el moreno
-Bien – Asintió el chico despidiéndose de su padre y tía
El ojiverde beso la frente del chico y salió de la enfermería en compañía de la castaña, observar a su hijo despierto y sano le alegraba profundamente. Los fantasmas del pasado volaron lejos de su mente y corazón por las palabras de su amiga y buen estado de ánimo del chico.
-Pueden pasar – Acusó la castaña – Sin mucho ajetreo, debe descansar.
-Por supuesto – Dijeron ambos atropellándose para ingresar - ¡Cuidado!
-Niños – Suspiró Rose - ¿Cuándo saldrá?
-Posiblemente durante la cena – Informó Harry - ¿Dónde irás? – Preguntó observando a su amiga
-Debo hablar con Minerva – Meditó – Hay que investigar que sucedió y quién es el responsable del accidente.
-Bien – Murmuró él observando su reloj – Volveré al ministerio para avisar que permaneceré aquí. ¿Dónde estarás?
-Ve a la oficina – Recomendó
-A tus órdenes – Sonrió él
Por alguna razón la felicidad le embargaba y deseaba demostrarlo a todos, simplemente acortó la prudente distancia entre ellos besando le la mejilla y despidiéndose burlonamente del profesor de historia, testigo del oculto coqueto del moreno e intenso intercambio de miradas. Sin duda e indirectamente el auror estaba marcando territorio.
-¿Quieres que te acompañe? – Preguntó Marcos
-No, gracias – Negó la mujer – Iré sola
-De acuerdo – Susurró – Nos vemos.
-Nos vemos
Se giro sobre los talones rumbo hacia su propia oficina, la presencia del ojiverde poco le importaba, después de todo, él tenía el privilegio de vivir bajo el mismo techo y pasar varias horas junto a la castaña, sólo debía ser estratégico y buscar los momentos oportunos.
La premisa del trabajo de Harry Potter le daba ciertas ventajas: Estaba fuera del castillo, trabaja en el ministerio y salvo casos excepcionales – como aquel – aparecía por el lugar algunas horas y después se marchaba a lugar de trabajo u hogar. En resumidas cuentas, sólo parecía cuestión de tiempo para conquistar a la castaña.
En tanto, el alboroto inicial de Natalie y Mike sólo provoco una situación: Expulsados de la enfermería deseándole a la distancia la pronta recuperación al chico que parecía confundido por la intromisión del par y la enfurecida reacción de la enfermera. Sin duda, James tenía extrañas visitas.
-Volverán para la cena – Acusó Rose sujetando la mano del chico. La enfermera sólo le había permitido la entrada por algunos minutos – Intentarán comportarse.
-Espero – Susurró él sonriendo ligeramente - ¿Cómo estás?
-Yo debería preguntar eso – Sonrió mirándole a los ojos – Sufriste un golpe delicado y recién te recuperas.
-Sabes que no refiero a eso – Musito serio
-Tengo miedo – Susurró desviándole la mirada – Si alguien…
-No ocurrirá – Negó
-¿Por cuánto tiempo? – Preguntó – Ni siquiera sé lo que siento.
-Yo sí
-James…
-El tiempo lo decidirá – Afirmó apretándole la mirada – Podrá ser complicado…
-Es complicado…
-Todo saldrá bien – Aseguró levantándole la barbilla y mirarle a los ojos – Te lo prometo.
¿Cómo saber si hacían lo correcto? Miles de sensaciones recorrían las venas de la chica empujándole a un laberinto de cual no hallaba salida. Sí, tenía miedo. Miedo de que todo resultará un desastre y sólo por una confusión de adolescentes con las emociones a flor de piel. Y miedo a descubrir que sentía algo más que atracción por el chico.
Miedo a enamorarse…
Continuará…
Sí, lo sé. Cortito.
No quiero profundizar mucho… lo quiero dejar para el próximo capítulo. ¿Qué sucederá? Pues, deseo adelantar materia y después de algunos roces podremos observar un pequeño cara a cara de Marcos y Harry.
Próximo Capítulo "Mía"
Saludos!
