TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING
¡He regresado!
Sí, seguimos en el escenario del accidente de James y todas las pequeñas historias paralelas que comienzan a desarrollarse.
Sin más…
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
SEGUNDA TEMPORADA
Capitulo Dieciocho
"Aquí estaré II: Mía"
"Entonces… ven más seguido" Sí, lo pensó por eternos segundos antes de decirlo y la sonrisa del moreno literalmente le puso la piel de gallina, no podía evitar pensar que la imagen de su mejor amigo bastante provocativa para cualquier mujer. A pesar de mantener la compostura y evitar cualquier tipo de enfrentamiento, podía percibir la tensión de Marcos y Harry, la inusual riña de los hombres le colocaba en difícil situación.
Movió la cabeza mientras subía las escaleras de caracol hacia la oficina de la directora, la situación de James le preocupaba y la evidencia parecía apuntar hacia algún tipo de broma pesada. Ya tenían suficientes problemas para agregar otro conflicto a su lista.
Últimamente estaban bajo el ojo del huracán con el mundo mágico atento a cualquier movimiento en falso, la diversión y morbo por conocer las penurias de la familia y amigos del niño que vivió parecía ser el nuevo pasatiempo después de la guerra. Y el último tiempo las circunstancias habían apuntado hacia ellos.
Aprovecho que la puerta de la oficina estaba entre abierta e hizo ingreso anunciando su llegada llamando la atención de la profesora, sentada detrás del usual escritorio revisando una pila de documentos del colegio o ministerio de magia.
-Vienes a tratar el tema del señor Potter, cierto – Acusó la directora bajando el pergamino que leía concentradamente. Hermione asintió – Estuvo el profesor de pociones aquí y notifico la situación, está preocupado.
-También lo estoy – Admitió la castaña – La explosión pudo ser peor y dañar a otros estudiantes.
-Lo sé – Suspiró apoyándose sobre el escritorio, pensativa – Los resultados de la investigación estarán por la tarde y daremos con él o los responsables.
-Comprendo.
-¿Cómo se encuentra? – Preguntó Minerva
-Ya despertó – Contó esbozando una ligera sonrisa – Si todo marcha bien, saldrá a la hora de la cena.
-Son buenas noticias – Dijo la directora – Espero se recupere pronto.
-Por supuesto.
-Y Harry – Menciono sorprendiendo a la castaña – Escuché que estaba en el castillo.
-Sí – Asintió recomponiéndose de lo último – Estaba preocupado. Volverá a la hora de cenar.
-Entiendo – Susurró pensativa – Sé los problemas que tienen y lo expuesto que están, cuídense.
-Es dificil – Murmuro la profesora recordando el diario de aquella mañana – Ahora es James el perjudicado.
-Sí – Suspiró la directora recostándose en la silla y observarle sobre las lentillas – Deben recordar que el objetivo principal de los diarios son ustedes, procuren apaciguar los comentarios.
-Claro – Asintió Hermione pensativa – Pierda cuidado.
-Por cierto – Cogiendo una carpeta del escritorio y mostrárselo a la profesora – Por la mañana llegó esto – Hermione abrió la carpeta donde su nombre aparecía entre los papales – Solicitud de Italia, vacante en un colegio.
-Un traslado…
-Sólo si lo deseas – Aclaró la profesora encogiéndose de hombros – Debes responder positiva o negativamente al finalizar el curso.
-Mucho tiempo para pensar – Murmuró cogiendo la carpeta y colocarla bajo el brazo – Lo pensaré. Con respecto a James…
-Descuida – Negó Minerva – El hecho es grave y no podemos permitirlo, haremos lo posible por encontrar al responsable.
-Gracias – Sonrió la mujer para luego proceder a retirarse de la oficina.
La carpeta bajo el brazo le hacía caminar con un extraño peso sobre los hombros, innecesario. No deseaba salir de Hogwarts y alejarse de las personas que amaba, sin duda, la petición le incomodaba.
Se revolvió el cabello mientras salía de la chimenea del segundo piso y bajaba las escaleras rumbo a la oficina de la castaña, simplemente había dado aviso al hombre lobo y mandado una nota a los departamento a su cargo sobre la ausencia del día – posiblemente dos días – por motivo de fuerza mayor. Cualquier papeleo lo mando directo al escritorio de su casa y había regresado al colegio, no podía perder tiempo.
El pequeño intercambio de palabras y miradas declarando la "guerra silenciosa" entre el profesor de historia y él le decía que apurar el camino, desplegar cualquier herramienta y alejar al "mosquito" del perímetro de la castaña. Sería el mejor amigo de Hermione, sin embargo, sabía la evidente desventaja con respecto al tiempo que pasaban juntos y debía aprovechar las pequeñas oportunidades que poseía.
Bajaba el último escalón cuando la voz altanera y egocéntrica del rubio Marcos le detuvo en seco. Enderezo la postura girándose para encararle esbozando una sonrisa despreocupada y burlona, sin duda, el primer intercambio real de ambos hombres sería en aquel pasillo.
-Desea algo profesor – Acusó él alzando las cejas
-No habíamos tenido oportunidad de intercambiar puntos de vista – Respondió el rubio cruzándose de brazos – Sólo ligeros matices.
-¿Cuál sería el tema? – Inquirió Harry ladeando la cabeza – No fuimos compañeros de división en el ministerio, no hay cuentas pendientes ni temas en común.
-Se equivoca señor Potter – Refutó Marcos sonriéndole – Sólo existe algo en común.
-Sería…
-Hermione… - Aclaró sin tapujos y la tensión volvió a generarse entre ambos
-La profesora Granger – Menciono él – Es mi mejor amiga y ustedes son conocidos.
-Aquel concepto cambiará en algunas semanas – Sonrió de manera autosuficiente – Por lo pronto, espero pueda acostumbrarse señor Potter.
-Aléjate Marcos – Siseó Harry endureciendo la postura – No intentes nada.
-¡Vaya! – Expresó divertido entrecerrando los ojos – Nunca imagine presenciar a Harry Potter, posesivo. Y con pésima razón, claro.
-¿Qué sabes? – Picó él intentando mantener la compostura – Simplemente eres un desconocido.
-Te lo dije – Suspiró Marcos dando ligeros pasos hacia el moreno – Sólo espera algunas semanas y verás cuanto la profesora Granger conocerá de mí.
Sabe Merlín cuánto el ojiverde intento contenerse y romperle la cara al profesorcillo delante suyo, sin embargo, la insinuación de este pudo quebrar cualquier prudencia y simplemente le atesto un puñetazo en el rostro para luego cogerle del cuello de la túnica y tumbarle contra la pared. La sonrisa altiva de Marcos sólo hizo hervir – todavía más – la sangre del moreno.
No, no podía soportar insinuación alguna con respecto a la castaña y otro hombre. No, por ningún motivo podía atribuirlo a fraternidad… los últimos meses habían sido demasiado relevadores para despreciar la sencilla verdad. Estaba loco. Atraído hacia la castaña, deseoso por probar nuevamente sus labios y sentir la extraña corriente cuando discutieron aquel día en casa.
-Escúchame – Susurró Harry – No pienso repetirlo dos veces: Aléjate de Hermione.
-Estás fuera del juego, Potter – Dijo sin perder la sonrisa, cosa que enfurecido todavía más al ojiverde - ¿Qué harás fuera del colegio? Lo siento, la conquistaré de igual manera.
-Te equivocas, es mía – Respondió ligeramente sorprendido por sus palabras. Contrariado por denominar a la castaña de su propiedad ¡Ni siquiera su fallecida esposa poseía aquel apelativo! – Imbécil – Soltándole bruscamente. – Estás advertido.
-Ya quisieras.
Se giró sobre los talones y continuo camino hacia la oficina de la castaña preguntándose sobre lo ocurrido hace segundos atrás ¿Por qué dijo aquellas palabras? No, nunca las había usado para referirse a su amiga, y lo que le abrumaba, nunca las uso con su fallecida esposa: Ginny. No podía comprender el arrebato y la sangre todavía hervirle ante la posibilidad que el idiota de Marcos pudiese concretar algo con la castaña.
Siempre, siempre recrimino la expresiones de posesivas de Ronald para referirse hacia Hermione, siendo amigos y pareja, y ahora él hacía exactamente lo mismo. La comparación le abrumo y al mismo tiempo comprendió de sobre manera justificando, menor o mayor medida, los arranques del pelirrojo: Podía sentirlo recorrer cada fibra de su piel… inseguridad, amenaza. La posible pérdida de la mujer que amaba…
Su corazón dio un vuelco a centímetros de girar el picaporte de la puerta e ingresar a la oficina de la castaña, no pudo evitar estremecerse por el escalofrío que recorrió su espalda y el acelerado ritmo que poseía su corazón, la palabra amor cayó como un balde de agua fría intensificando el cúmulo de sensaciones que traía consigo desde aquel día de navidad hasta entonces. La simple atracción pareció quedar atrás por la inmensidad de sensaciones que le atraparon y cautivaron en apenas segundos.
De pronto, la puerta se abrió de golpe sobresaltándoles a ambos, la castaña por encontrarse de frente sin aviso a su amigo y el moreno literalmente sin palabras por el último descubrimiento: estaba enamorado de la mujer frente a él. La amiga, confidente, compañera de aventuras y malos ratos… la única persona – bien descrita por James y Natalie – que podía cautivar y ser la esposa, amiga y amante del moreno.
Y ahora Harry Potter se daba cuenta.
-Imbécil – Acusó Natalie sentada en el gran comedor junto a Mike – Por tu culpa vi a James algunos minutos.
-Oye niña – Aclaró él apuntándole con el tenedor – Me empujaste y la puerta crujió. No me culpes.
-No me llames "niña" – Corrigió fulminándole con la mirada – Tengo trece, el próximo mes cumplo catorce… sólo me llevas dos años.
-Un año – Masculló el chico y Natalie alzó las cejas – Te llevó un año.
-¿Qué dices?
-Ingrese antes – Respondió él encogiéndose de hombros – Tengo quince cumplidos.
-Niño – Sonrió entrecerrando los ojos
-Da igual – Suspiró – No soy culpable. Punto – Zanjó llevándose a la boca un trozo de pavo, la chica iba a contestarle cuando un ruido estridente le hizo callar.
Todos los estudiantes observaron sorprendidos la turba de lechuzas sobrevolando las mesas dejando la entrega del día, segunda entrega. Sabían que sólo aquel ritual se realizaba por las mañanas, la situación les hizo coger la entrega y desplegar la noticia.
-¿Por qué el diario? – Preguntó Natalie observando la mirada divertida del chico - ¿Qué ocurre, qué pone?
-James tiene suerte – Vocifero girando el diario para observar la portada. La escena de la enfermería paso por la cabeza ambos chicos; el sorpresivo jalón de túnica de la castaña hacia el ojiverde, desde fuera, parecía sugerente, intima, dejando a la imaginación cualquier tipo de especulación y por sobre todo la aparente sensación de complicidad.
Por un instancia la imagen careció sentido y Natalie pudo recordar la intensa mirada de ambos mientras intercambiaban palabras entre susurros, ligera conversación que finalizo con un inesperado beso en la mejilla de su padre hacia la castaña y una pequeña sonrisa de triunfo plasmado sobre su rostro.
Intuitivamente dirigió la mirada la mesa de profesores intentando localizar a la castaña, sin embargo, el puesto vacío le indico su ausencia elevando los comidillos y comentarios que comenzaban a esparcirse como la pólvora en el comedor. Lanzó un suspiro y observó el pequeño pie de página.
-"Round uno: Auror versus Profesor" – Leyó en voz alta sorprendiendo al chico que giro la página hacia sí - ¿Qué diablos?
-Espera – Susurró hojeando el diario hasta llegar a la noticia indicada, leyó – "La cercanía de los amigos después del accidente académico del joven Potter, supone el nivel de intimidad de ambos y los pocos esfuerzos por desear ocultarlo del público, después de todo, cualquier tipo de compromiso marital no es tal." Esto molestará a los tíos – Comentó pensativo y Natalie le dio la razón – "En espera de la recuperación de James Potter todavía es posible ver caminar a Harry Potter por los pasillos y en especial entrar y salir de la oficina de la profesora Granger. Un alumno aplicado"
-Esto enfurecerá a la tía – Susurró Nat moviendo la cabeza
-Escucha – Dijo Mike – "Al parecer la nueva situación sentimental de la profesora de transformaciones le hizo ganar puntos y ganar nuevos admiradores, por ende, competidores de Harry Potter; la incorporación del joven profesor de Historia Marcos Oneill hace presumir un duelo interesante por la atención de la castaña. Un duelo que saco chispas tempranas y coloco a ambos hombres en el primer round; un pequeño intercambio de palabras de ambos y un puñetazo del auror hicieron marcar líneas. Auror 1 Profesor 0" – Concluyó mostrándole la escena les golpe.
-No puede ser – Apoyando los codos sobre la mesa – No tienes idea de cuánto costó convencer a la tía para evitar un escándalo.
-Según James, el tío le convenció – Murmuró esbozando una ligera sonrisa burlona
-Habló en serio – Bufó evitando esbozar cualquier tipo de teoría. No ahora
-Los tíos sabrán resolver el asunto – Midió el chico tranquilizando a Natalie – Queramos o no esto es un respiro para James.
-¿Estás seguro? – Le miró escéptica – Todavía está el rumor sobre sus gustos por los hombres y el embrollo de las cien chicas.
-¿De qué diablos hablas? – Preguntó alucinando ante lo último
-Han besado a James, chicas
-Sí – Balbuceo él – Antes de ingresar a clases tres chicas de séptimo le besaron en fila ¿Por qué?
-Sam – Suspiró Nat – Corrió el rumor que James volvería a su lado cuando besará a cien chicas. Debo suponer que es mentira.
-Claro – Asintió él alucinado – Retiro lo dicho… estamos en serios problemas.
-Exacto.
Ajenos al "rumor" y respirando por algunos minutos, James y Rose se encontraban recostados sobre la cama – aprovechando la ausencia de la enfermera, claro – observando detenidamente la fotografía que poseía el diario de mediodía. Sin duda, la situación de sus respectivos padres les preocupaba, el pequeño pacto de no agresión estaba literalmente roto, la tensión volvía a existir pero alejaba el foco sobre el chico dejándole un considerable espacio para moverse.
Cualquier rumor quedaba congelado y podía disfrutar sin presiones de la compañía de la chica junto a él. Sí, parecía egoísta y no podía arrepentirse. Hojeo el diario por segunda vez observando la segunda imagen y que podía provocar la tercera guerra muggle entre Harry y Hermione: la pelea del pasillo y lo que dejaba entrever el periódico podía perjudicar seriamente a par de amigos, y por cierto, despertar la molestia de la directora de Hogwarts.
-¿Qué habrá ocurrido? – Se preguntó Rose preocupada – Estando fuera parecía… normal.
-¿Estás segura? – Inquirió – Esto demuestra lo contrario.
-No lo sé – Negó apoyando la cabeza sobre el hombro del chico – Es decir, nunca intercambiaron palabra… prácticamente se ignoraban.
-Es extraño – Murmuró James – Y todo lo que costó convencer a la tía.
-Será difícil – Suspiró pensativa
-Veámoslo por el lado positivo – Dijo él doblando el periódico – Se desvió la atención pública hacia otro foco, dejándome tranquilo.
-¿Qué significa eso? – Preguntó frunciendo el ceño
-Podremos estar juntos – Susurró mirándole a los ojos – No apuntarán sus cámaras hacia mí.
-La comunidad mágica no estará enfocada, sin embargo, lo estará el colegio – Contradijo – Estamos bajo la lupa, James.
-No estamos bajo lupa – Comentó observando la enfermería y sonreírle a la chica – Aquí no.
-Quizás tengas razón – Susurró Rose mientras recibía un nuevo beso del chico.
No estaba segura. Cientos de sensaciones parecían viajar velozmente… Sí, no podía negarlo, sentía o comenzaba a sentir una fuerte atracción por el chico: la discusión de navidad y la molestia que sintió por las chicas que le besaron, despertaron algo en ella. Los últimos acontecimientos le hacían cuestionarse y sobre todo cuando paraba a pensar ¿Quién era el chico frente a ella? Nada más y nada menos que su primo, el chico con el prácticamente había crecido y vividos situaciones límites en el último tiempo.
Cuestionamientos y perjuicios que parecían desaparecer cuando se entregaba al amor y cariño que sentía.
En la calidez y tranquilidad en contraposición con el enojo y frustración de Harry, la última edición del diario le había molestado sobre manera e intentaba salir de la oficina de la castaña a como dé lugar en dirección a la editora del diario mágico, acción retenida por Hermione.
-Hicimos una promesa – Le recordó por enésima vez
-Traspasaron un límite – Acusó él tenso
-Un límite – Habló frunciendo el ceño – Aquí quién traspaso el límite fuiste tú.
-¿A qué refieres?
-Golpeaste a un profesor, Harry – Explicó rodando los ojos de manera obvia – No puedes hacer algo así y sin motivo alguno.
-Claro que tenía motivos – Aclaró cruzándose de brazos – Escucha, lo que suceda con él, no importa. Aquí lo importante es solucionar el tema del diario ese.
-¿Y qué planeas? Hechizar a medio mundo.
-Buena opción – Sonrió él
-Escucha – Suspiró la castaña – Primero, no irás a ninguna parte porque la prioridad es James. Segundo, mañana pensaremos qué hacer. Y tercero, tienes cinco minutos para explicarme detalladamente qué sucedió para que golpearás a Marcos.
-Bueno… - Balbuceo él. No, no podía decirte porque se sentía terriblemente celoso y molesto por las intenciones o pretensiones que poseía el profesor de historia. – Hermione…
-No me mientas – Suspiró
-No confió en él – Bufó desviándole la mirada – Presiento que no tiene buenas intenciones contigo.
-Harry
-Me preocupo por ti – Interrumpió encogiéndose de hombros – Si observaras malas intenciones en una mujer que pretende acercarse a mí ¿Qué harías?
El ceño fruncido de la castaña le dio una ligera idea de lo que haría, sin embargo, sabía que no lo verbalizaría. Cierta satisfacción se apodero de él lanzando una ligera carcajada que saco de sus pensamientos a la castaña. Sin duda, hubiese actuado de la misma manera.
-No es la forma – Acusó en un susurró – Lo conozco hace dos días, no entiendo tus celos de hermano mayor
-"Golpe bajo, Potter" – Reconoció una vocecilla molesta – "solo eres su hermano" No puedo sentirlos – Cuestiono
-No lo sé – Masculló retirándose de la puerta. La tormenta había pasado y el ojiverde estaba calmado – Hay algo que quiero comentarte – Cambio de tema sentándose tras el escritorio, Harry pudo percibir algo extraño – Llegó una solicitud desde Italia, vacante para trabajar en un colegio.
-¿Qué? – Parpadeo él varias veces sorprendido, observó la carpeta frente suyo – Te marchas…
-No lo he decidido – Negó Hermione – Sólo es una propuesta. Simplemente quería compartirlo contigo.
-¿Qué vas a hacer? – Volvió a preguntar cerrando la carpeta, no quería pensar ni imaginarse a la castaña alejada de él – Es decir, Rose…
-Precisamente – Suspiró la mujer – No quiero separarme de ella.
-Entonces, no aceptes – Resolvió
-Eso pienso hacer – Dijo sacando un involuntario suspiro del ojiverde
-Volviendo al tema – Menciono Harry sentándose - ¿Qué haremos con el diario? No pienso quedarme de brazos cruzados
-Bien – Habló incorporándose de golpe del asiento y rodear el escritorio hasta quedar parada frente a su amigo – Vamos – Extendiéndole la mano – Terminemos con esto.
El moreno le observó ceñudo y algo temeroso por el repentino impulso de la castaña, por lo general, sopesaba las acciones y luego de coger la mejor la ejecutaba. Inquieto sujetó la mano dejándose arrastrar fuera de la oficina, de seguro, rumbo hacia la editorial del diario donde tendría alguno que otro problema pero les urgía resolverlo lo antes posible. Suficiente habían tenido de las fotografías e historias mal intencionadas.
-¿Cómo pretendes decírselo? – Preguntó Mike parado frente a la puerta de la enfermería – No todos los días le dices que tendrás noventa y siete chicas esperando el momento oportuno para besarle.
-Tampoco pienso ocultárselo – Suspiró Natalie
-Vale, vale – Concedió él cruzándose de brazos observando a la distancia a la enfermera – Ya viene
-Debo suponer que sabrán comportarte, Natalie, Mike – Habló mirándoles fijamente, los aludidos asintieron – Bien, confió en ustedes.
-Gracias – Dijeron ambos esbozando una sonrisa
La breve conversación de la enfermera junto a los chicos les permitió a James y Rose guardar la compostura y parecer platicar de cualquier situación sin importancia. No podían ni deseaban arriesgarse a ser descubiertos, después de todo, ¿Cómo les decían la verdad sin espantarlos?
-¿Cómo te sientes? – Preguntó Natalie abrazando a su hermano
-Mucho mejor – Sonrió él dándole la mano a su amigo – Debo quedar hasta la cena
-Comprendo – Asintió la chica observando el diario a los pies de la cama – Leyeron el diario – Supuso siendo corroborada por James – No le agrada a la tía.
-Lo sé – Suspiró él pensativo – Deberán solucionarlo ellos. Por el momento, quedo en segundo plano.
-Bueno – Balbuceo Nat llamando la atención de su prima – Hacia fuera sí.
-¿A qué te refieres? – Preguntó Rose frunciendo el ceño
-Es difícil de explicar – Intervino Mike sonriendo nerviosamente – En realidad, no estaba enterado.
-Cobarde – Masculló la chica lanzándole un codazo – James… hay algo que debes saber. Hoy recibirte tres besos, cierto.
-Sí, porque – Dijo él removiéndose incómodo
-Es parte de un rumor – Soltó sorprendiendo a ambos chicos – Se dice que prometiste recibir cien besos
-Un segundo – Interrumpió James incorporandose ligeramente de la cama - ¿A quién y para qué prometí eso?
-Samantha – Dijeron Nat y Mike lanzando un suspiro – Lo harías para regresar junto a ella. Fingiendo que nada sucedió y todo rumor generado sólo era mentira.
-¡Es rídiculo! – Exclamó el chico agitándose siendo tranquilizado ligeramente por la castaña – No pienso, bajo ningún motivo recibir besos…
-Si comienzas a rechazar a chicas pensarán cosas extrañas – Acusó Mike pensativo – En tu lugar, aprovecharía.
-¿Estás loco? – Interrogó James revolviéndose el cabello
-¿Qué harás entonces? – Preguntó de regreso Natalie cruzándose de brazos – Quedarte aquí y acrecentando los rumores
-Buena opción – Masculló él pensando la manera correcta de afrontar la situación – No puedo, no pienso hacerlo…
-Tienes alguna opción.
-Creo que sí –
-¿Cuál? – Inquirió Rose
-Primero debo hablar con mi padre – Menciono sonriendo enigmáticamente – De seguro nos ayudará – Y posando la mirada sobre su amigo, prosiguió – Al igual que Mike
-¿Qué estás pensando? – Preguntó devolviéndole la mirada a su amigo. Por alguna razón, el chico prefirió quedarse callado y no avivar las locas ideas del pelinegro.
Gesto que había llegado tarde porque él tenía la decisión tomada.
Continuará…
Siento dejarla allí porque pienso hacer un capítulo largo (próximo), recompensa por los días de atraso y el anterior capítulo que estuvo bastante cortito. No os preocupéis, tengo algo de tiempo – fin de semana largo : ) – y podré dedicarme a escribir. Sí, señor.
En el próximo capítulo podremos observar el plan de James para zafarse de las chicas, el viaje de Harry y Hermione, Samantha – varios ya la odian – , la continuación de James y Rose, etc, etc.
Sólo decir y agradecer los comentarios recibidos, trato de responder a todos. Espero seguir recibiéndolos. Muchas gracias.
Próximo Capítulo… Navidad I: Brindis
