TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING

¡Estoy de regresoooooooooooo!

Muchas gracias a las personas que siguen enviando sus comentarios, en serio, disfruto enormemente leyéndolas. Me alegran el día.

Vámonos a lo nuestro… Con respecto a las parejitas, aquí algunas respuesta y momentos ¡Por supuesto! Nuestra pareja principal tendrá SU momento.

Con respecto a la parejita naciente sólo decir que falta mucho para concretizar algo, la verdad, todavía no tengo nada definitivo. Podría considerarse, en proceso.

¡Bien! No quiero aburrirlos, les veo abajo. Claro… si todavía quieren leerme.

BUENA LECTURA

"Frente a ti"

SEGUNDA TEMPORADA

Capitulo Veinte

"Navidad II: Brindis"

Un oscuro túnel sin salida. No podía evaluar de otra manera la actual situación, la aparente ayuda del diario de la mañana quedó coaptada por las amenazas de la rubia, negar cualquier orden estaba fuera de toda lógica.

Lo peor de todo es que la situación comenzaba a molestar a Natalie y Mike, este último podía comprender las inquietudes del chico producto de una mentira piadosa, estaba al tanto del chantaje pero desconocía la chica en cuestión. Sin embargo, apenas lograban comprender la situación, por instante, él tampoco pareció comprenderla.

James necesitaba colocar en orden la situación, de lo contrario, debía acostumbrarse a mirar las multiples cartas de chicos pidiéndole salir a la castaña. Por alguna razón, la salida a Hogsmeade de hace algunos meses junto a Teddy Lupin despertó un sentimiento generalizado en todo el sector masculino.

¡Merlín! James Potter prácticamente quedo alucinando cuando vio a su prima bajar las escaleras, la molestosa túnica quedo de lado y lo reemplazo un jeans ajustado dejando entre ver que la niña de primer año había desaparecido dejando paso a una mujer. Nadie en la sala común y luego en el pueblo quedo indiferente.

-En serio, Nat – Acusó Mike dejando la lectura de deporte – Rose puede leer las cartas sin problemas.

-Silencio – Rebatió ignorándole sentada frente al chico en el tren – Por cierto, James – Observando a su hermano – Estás seguro que volvió papá.

-Sí – Asintió él devolviéndole la mirada a la chica –Tía Hermione recibió carta

A pesar de las fantasías de la chica… James no podía desconocer la suerte de colapso y nerviosismo por el cual atravesaba la castaña desde que el ojiverde se marcho al trabajo de campo, la tensión se podía sentir durante cada clase y los más perjudicados en aquel proceso de cuatro meses habían sido ellos. Sin embargo, especular sobre las actitudes de la profesora de transformaciones parecía un campo completamente desconocido, al menos, desde el punto de vista objetivo.

-Creen que invite a esa mujer – Escuchó hablar a Mike sacando a todos de sus pensamientos – Melissa

-Sería una estupidez – Menciono Natalie frunciendo el ceño – Es provocar la guerra.

-¿Por qué lo dices? – Preguntó James observando a ambas chicas rodar los ojos – No creo que sea…

-Importante. Sí lo es – Acusó Rose

-Sigo sin entender – Vociferó el chico cruzándose de brazos. Por alguna razón, no captaba el punto

-Olvídalo – Suspiró Nat regresando a lo suyo

El chico movió la cabeza mientras desviaba la mirada hacia las cartas que recientemente había recibido su prima, la situación le hacía desesperarse y desde la salida del comedor no habían cruzado palabra alguna, sólo se gano indiferencia y hasta cierto punto obligado a presenciar la lectura de cartas de chicos deseosos por salir con ella.

"El romance hecho realidad" Así titulaba un pequeño recuadro de la portada del diario de la mañana, nadie podría notar la noticia siendo que la primera página la ocupaba el hijo del niño que vivió, sin embargo, la castaña si logro notarlo y leer rápidamente la noticia en cuestión; la chica sosteniendo el brazo del hombre mientras ambos sonreían felices luego de concluir la misión.

No podía negar la indudable verdad y la profesora de transformaciones se enfrentó a la conocida – hace cuatro meses – sensación de celos. Algo había cambiado y aunque internamente todavía no podía aceptarlo, sabía que los sentimientos habían superado con creces la simple fase de la atracción.

Apoyo la cabeza sobre el respaldo del asiento reconociendo el usual cambio de velocidad del tren, clara señal de que pronto llegaría a la plataforma y reencontrarse finalmente con su mejor amigo, después de todo, pasarían la navidad juntos.

"Sí quieres podemos pasar la navidad juntos" Ofreció la chica esbozando una sonrisa, intentando de alguna u otra forma convencerle, sólo por un ligero segundo lo considero factible pero la idea de sobre pasar una línea y ganarse miles de maldiciones le reconsiderarlo y negar la oferta de manera caballerosa.

Después de todo… Lo último que deseaba hacer sería provocarle más molestia a la castaña, podía presentir el enorme regaño que recibiría; el trabajo de campo, la poca comunicación durante cuatro meses, las noticias del diario que podía suponer eran muchas y por qué no, la compañía de Melissa.

Observó el reloj de pulsera esbozando una sonrisa mientras recordaba las últimas cartas de su hija menor: "¿Cuándo regresas? Nuestra tía está molesta y el diario no ayuda mucho". Sí, la situación parecía graciosa y la intromisión de Melissa en el juego había causado ciertos efectos en la castaña… no podía asegurar cuáles pero estaba dispuesto a averiguarlo.

-"Podría estar celosa" – Pensó revolviéndose inquieto en su abrigo. La posibilidad le emocionaba y el fuerte pitazo del tren a la distancia le puso la piel de gallina.

El sonido del tren anunciando la llegada a la plataforma le puso la piel de gallina y la ansiedad le atacó, la sola posibilidad de encontrar a su mejor del brazo de la mujer le ponía nerviosa. Ni siquiera sabía exactamente qué hace y cómo actuar… los meses le habían cambiado y lo sabía.

-¿Por qué no fueron al baño? – Preguntó Nat en el pasillo esperando a que los hombres terminarán de cambiarse - ¡James!

-No grites – Vocifero Mike saliendo del compartimiento ajustándose la chaqueta – Ya termina y podrán pasar. Voy al baño

-Como quieras – Suspiró la chica cruzándose de brazos

-¡Maldición! – Bufó Rose acortando distancia e ingresar al compartimiento – James Potter podrías apresurarte.

-¡Oye! – Exclamó el aludido sacando la cabeza por la camiseta – Pervertida – Susurró entrecerrando los ojos

-Idiota – Rebatió sacando una pequeña maleta – Sólo vengo a buscar la maleta…

-No te hagas ilusiones – Rió cruzándose de brazos y colocándose serio, preguntó - ¿Con quién saldrás?

-No te importa – Soltó

-Claro que sí

-Rose…

-¡Permiso! – Anunciaron ingresando al lugar – El tiempo termino y ya estás listo, salga Jamie.

-Vale, vale – Soltó el chico saliendo a empujones del compartimiento – No tarden.

El tren lentamente disminuyó la velocidad hasta detenerse en la plataforma donde los padres esperaban ansiosos la llegada de sus hijos, después de todo, la época navideña ya comenzaba y todos daban inicio a la celebración en familia. La ojimiel cogió el pequeño bolso de mano y salió del compartimiento, la mirada de la chica pareció desorientarse al pisar el pasillo, sólo la afluencia de estudiantes salir del tren le indico por habitual camino por cual debía descender.

Un evento trágico había marcado para siempre las vidas de todos, las circunstancias parecían incluso peor que el accidente mismo causando un enorme daño. Profundas heridas les sumergieron en el dolor y algunos a pasos de un abismo sin fin, sólo la compañía mutua hizo que ambos amigos lograrán superar sus propios problemas, recuperando y sanando las heridas del pasado, comprendiendo y experimentando sensaciones nuevas e intensas… sensaciones dejadas en el pasado y hoy volvía al presente.

Se conectaron las miradas de ambos amigos esbozando una ligera sonrisa; la distancia se hizo menor quedando frente a frente esperando el siguiente movimiento de su amigo, la verdad es que lo único que deseaban estaba lejos de ocurre… por el momento.

-Lo siento – Habló el ojiverde en apenas un susurro – Nunca quise preocuparte.

-Te extrañe – Susurró la castaña para luego abrazar al hombre por el cuello – Nunca vuelvas a hacerlo. Por lo menos, déjame despedirme.

-Lo haré – Rió él escondiendo su rostro en el cuello de la mujer – Te lo prometo. Ha sido mucho tiempo fuera.

-Cuatro meses – Habló separándose del hombre y golpearle ligeramente el brazo – Eres un irresponsable y apenas si recibía noticias de ti. El maldito diario parecía saber de tu vida.

-¿Cuándo el diario es confiable? – Inquirió alzando las cejas – No me digas que le creíste – Se burló observando cierto atisbo de enojo y porque no, celos

-Eres…

-Hermione – Suspiró – Te lo repito de nuevo… Melissa es hermosa pero no estoy interesado en ella.

-¿Por qué das explicaciones? – Se escuchó la voz de la castaña y masculina. Sorprendidos identificaron al licantropodo esbozar una sonrisa

-Remus – Dijeron ambos

-¡Papá! – Gritaron James y Natalie

-Le pides explicaciones – Vocifero de nuevo el auror mirando a la castaña

-No seas ridículo – Acusó la castaña observando al ojiverde ser abrazado por sus hijos – Sólo estaba preocupada.

-Entiendo

-¿Cómo has estado? – Preguntó Natalie – Nos tenías preocupados.

-A varios – Apoyó Teddy junto a su padre – En realidad, todo Hogwarts.

-¿A qué te refieres? – Preguntó el moreno frunciendo el ceño

-Te lo explicaremos en casa – Dijo James sonriendo

-Bien – Rió Remus – Nosotros, nos vamos.

-Nos vemos – Se despidió Harry tranquilamente

-Espera – Soltó James – Me voy a despedir de Mike. Vamos – Apurando a las chicas

-Me lo explicarás – Pidió el ojiverde no quitándole la mirada de encima a su amiga

-Te lo explicarás luego…

-Prefiero oírlo de tus labios.

-Vamos a casa – Sugirió

-Hermione – Susurró Harry intrigado – No creas que no lo sé.

-Entonces, no necesitas respuestas.

-Vaya, vaya – Rió él – Pensé que refutarías la acusación de sobre explotar a los estudiantes con deberes por molestarte conmigo.

-No estaba molesta – Se defendió ella cruzándose de brazos

-Inquieta – Añadió sonriendo – Podría ser…

-Vamos – Dijo el trío esbozando una sonrisa. Natalie observó las intensas miradas de ambos adultos y supo que interrumpieron algo

-Vamos – Respondió la castaña sonriendo, dejó pasar a los chicos y luego, antes de caminar, acortar distancia y besar la barbilla de su amigo tiernamente. Un gesto que Harry adoro.

El ojiverde se encogió de hombros y siguió a la pequeña comitiva que salía de la plataforma, la próxima parada sería su casa donde pasarían la navidad. No podía evitar emocionarse por saber más detalles de los meses de ausencia y los pequeños arrebatos de la castaña según contaban las cartas de su hija menor, por alguna razón, sentía que algo había cambiado.

-¿Cómo has estado? – Preguntó de pronto esperando turno en una chimenea

-Preocupada – Susurró evitando mirarle – No te despediste…

-No quise preocuparte – Confesó apenado – Nos necesitaban de manera urgente… Remus recomendó la nota. Al parecer no quería tus regaños.

-Pensé hacerlo – Murmuró Hermione sonrojada – Es la primera salida que tienes y no estaba segura de cómo reaccionaría tu cuerpo.

-Tranquila – Negó sonriendo – Confieso sobre lo cansado que fueron los primeros días pero logre recuperarme y seguir un ritmo. Estoy bien.

-No vuelvas a hacerlo, Potter - Amenazó la mujer apuntándole con el dedo.

-Supongo que el diario no ayudaba – Comentó con doble intención

-Sabes el tipo de noticia que vende – Murmuró

-Lo sé – Sonrió observando a James y Rose desaparecer. Natalie se metió a la chimenea a la espera de la castaña - ¿Cómo está Marcos del golpe?

-Bien – Habló devolviéndole la sonrisa y caminar hacia la chimenea. Antes de desaparecer, añadió – Sigue guapo.

-"Mala jugada, Potter" – Se dijo mentalmente

¿Por qué simplemente no lo decía? Seguir aquel innecesario y delirante juego parecía estúpido, la castaña lo sabía perfectamente pero prefería continuar adelante, después de todo, la situación parecía regresar nuevamente a su lugar. Dejó las cosas en el piso observando a su hija y sobrinos subir las escaleras de la casa, el estruendo detrás suyo le indico la llegada del moreno.

Por otro lado, la incertidumbre y miedo tendían a apoderarse de ella; la situación volvía a ser normal. Sí. Sin embargo, no podía desconocer dos simples hecho, la primera referente a la reciente viudez del hombre y la segunda su también reciente divorcio, además la prensa del mundo mágico tenía posadas sus cámaras ante cualquier movimiento.

No, el riesgo parecía mucho y por ningún motivo quería causarle más problemas a su mejor amigo e hijos. Lo peor de todo, es que no podía ocultarlo… lo intentaba, Merlín sabía que intentó ocultar sus sentimientos durante cuatro meses y cuando parecía controlarlos, aparecía el ojiverde nuevamente.

-Los chicos…

-Arriba – Acusó la mujer saliendo de sus pensamientos – Comencemos a preparar todo, te parece.

-Claro – Asintió él sacándose la túnica y arremangarse la camisa hasta los codos – Vamos a la cocina.

-Bien

-Leí el diario de ésta mañana – Comentó él sacando ingredientes de la nevera – Supongo que James soluciono el problema…

-No lo creo – Negó la castaña recordando la portada y ligero intercambio de palabras antes de salir del comedor – Parece que siguen juntos.

-Comprendo – Murmuró él pensativo – Algo grave debe estar ocurriendo

-¿Qué te ha dicho Nat?

-Que es idiota – Sonrió él – No comprende la actitud de su hermano y piensa que le oculta algo. Hablaré con él.

-Es lo mejor

Se tendió sobre la cama algo mareado por las últimas conjeturas de su hermana; Sí, podía estar de acuerdo sobre la evidente atracción de su padre y tía donde el último tiempo pareció acrecentarse por la ausencia del primero, sin embargo, ¿Cómo diablos podía captarlo Natalie y el resto no? ¡El diario! Pero esto quedaba descartado.

-En serio, Nat – Suspiró él observando detenidamente el techo – Podría pasar la noche mirándoles y nunca entendería nada.

-Hombre – Bufó la chica cruzándose de brazos – Rose…

-Siento decirlo pero tampoco lo entiendo – Reconoció

-¿En qué diablos están? – Preguntó entrecerrando los ojos llamando de golpe la atención de ambos aludidos. Temerosos porque la chica hubiese descubierto algo – Es realmente sencillo y no pueden verlo.

-Nat – Dijo James apoyando los codos sobre la cama y mirarle suavemente – Simplemente no tenemos la facilidad que posees tú.

-Entonces – Habló frunciendo el ceño – Concentrense hoy.

-De acuerdo – Suspiró ambos chicos

Si lo colocaba en perspectiva podía darle la razón a la chica, sin embargo, estaba tan sumergido en sus problemas que la capacidad receptiva hacia otros "líos amorosos" viajaba en segundo plano. No podía quitarse de la cabeza la evidente amenaza de la rubia y lo cerca que estaba de romper cualquier tipo de relación con su prima. Sí, la amaba y temía porque la chica terminará con él, después de todo, la única libre de los dos parecía ser la chica.

-Iré a la habitación – Anunció la chica girándose para dirigirse hacia la puerta. Antes de salir, añadió – ¿Cuándo saldrás con él? – Preguntó desconcertando a James, rápidamente giró la cabeza en dirección de la aludida

-Después de año nuevo – Vociferó Rose evitando mirar al chico - ¿Por qué?

-Curiosidad – Dijo encogiéndose los hombros – Nos vemos.

El joven Potter frunció el ceño sin apartar la mirada hacia la chica e intentando adivinar su siguiente movimiento, sin más, Rose quiso caminar hacia la puerta y salir de la habitación pero el rápido movimiento del chico le detuvo en seco. Evitando vociferar cualquier comentario le sujeto la barbilla obligándole a mirarle a los ojos.

-Después de año nuevo – Repitió él percatándose la sequedad de su boca – Saldrás con alguien.

-No pienso responderse eso – Susurró la chica desafiándole con la mirada – Déjame pasar.

-Un segundo – Acusó sujetándole de los hombros - ¿Con quién saldrás? Dímelo.

-Robert – Soltó mirandole fijamente

-Robert – Susurró James alzando las cejas – Robert… el idiota de séptimo.

-Sí, saldremos juntos – Afirmó desviando la mirada – Te importa – Atacó observándole de reojo

-Claro que sí – Afirmó frunciendo el ceño para luego sujetar el rostro de la chica con sus manos – Él seguirá soñando con acercarse a ti

-Sales con Sam – Argumentó Rose retándole con la mirada – Saldré con cualquier chico

-Sabes porque sigo haciéndolo – Refiriéndose a la escena de la mañana – No importa cuanto pueda besarle. Yo te quiero a ti.

-Supongo que tengo el mismo derecho – Rebatió la chica

-No voy a permitirlo – Negó fieramente

-James – Suspiró sujetando las manos del chico – No podemos continuar así. Continuar significaría hacernos daño, no podemos…

-No lo digas – Susurró él

-Lo siento…

-No, no espera – Insistió sujetándole de la muñeca antes de dejarle marchar – Nos prometimos encontrar una solución, juntos. Lo olvidaste.

-James…

-Encontraremos la solución. Te lo prometo – Dijo firmemente – Sólo hasta año nuevo, de lo contrario, seguiremos con nuestra vida normal.

-Podemos seguir una vida normal…

-Nada es normal – Susurró James observando el ramillete de muérdago sobre ellos

-¡Estás loco! – Exclamó Hermione arrebatándole tardíamente la varita al moreno luego de que convocará siete muérdagos - ¿Qué pretendes?

-"Besarte" – Pensó el ojiverde encogiéndose de hombros – Que poco espíritu navideño.

-Olvidalo – Suspiró la mujer ingresando a la cocina

-¿Por qué tantos muérdagos? – Preguntó Natalie desde las escaleras

-Es navidad – Acusó Harry siguiendo a la castaña hasta la cocina – No entiendo el alboroto. Tu hermano.

-Arriba – Señalo Nat tranquilamente

-Iré hablar con él – Dijo

-Estaba con Rosie…

-Estaba – Acusó la chica apareciendo por el umbral de la cocina - ¿Qué sucede?

-Iba a hablar con James – Respondió el moreno

La chica asintió con tranquilidad mientras Harry subía las escaleras sin mucha prisa, debía admitir que nunca fue bueno para hablar de chicas y mucho menos con su hijo, después de todo, el mismo tenía serio problemas con cierta castaña y no sabía de qué manera abordarlo.

-James – Habló tocando la puerta – Puedo pasar.

-Sí – Respondieron. Él ingreso observando a su hijo sentarse al borde la cama - ¿Qué sucede?

-Me gustaría saberlo – Rebatió sorprendiendo a su hijo – Al parecer el diario escribió los problemas que no te atreviste a escribir en tus cartas.

-Es diferente – Masculló desviando la mirada hacia el suelo

-¿Por qué? – Preguntó el ojiverde cogiendo una silla para sentarse – No estás enamorado de Samantha, porque seguir.

-Escucha – Suspiró él deseando contarle la verdad, sin embargo, el "pero" parecía sobrepasarle y seguir guardando silencio – Dame algunos días para solucionar este enredo, si fracaso entonces te diré la verdad.

-No quiero presionarte.

-Lo sé – Asintió James – Pero debo colocar un límite.

-Está bien – Sonrió Harry tranquilamente – Cuando necesites ayuda, sólo dímelo.

-Bien – Susurró devolviéndole débilmente la sonrisa a su padre – Gracias.

-De nada – Negó

-¡Papá! – Escucharon ambos hombres desde el pasillo. Natalie corría por este hasta ingresar por la puerta emocionada - ¡Adivina!

-¿Qué ocurre? – Inquirió él

-¡Rose va a salir con Teddy!

-Saldré con Teddy – Susurró Rose apenas rosando los labios del chico – En realidad saldré con él.

-Hablas en serio – Habló James sorprendido por la palabras de la chica – En plan de amigos, cierto

-No – Negó alejándose algunos pasos de James. El aludido tuvo que parpadear algunas veces – Posiblemente algo más.

-No puedes hacerlo – Balbuceo él inmóvil – No puedes darle esperanzas…

-Quiero hacerlo – Rebatió la chica firmemente – Entiende, no podemos estar juntos. No por Sam sino por lo que somos.

-Rose no puedes.

-Lo siento… - Susurró para luego abandonar la habitación y dejar al chico a solas. James camino hasta la cama y se recostó observando el techo, abatido.

La expresión de Natalie dictaba demasiado al semblante de James, Harry pudo percatarse de ello pero sólo pudo atribuirlo a los propios problemas del chico, no podía levantar sospechas cuando algo más importante circula a tu alrededor. Aturdido por la noticia camino detrás de su hija abandonando la habitación de James, podía escuchar la ligera plática entre madre e hija.

-Vaya sorpresa – Habló Harry bajando las escaleras – Me ausento cuatro meses y pasan miles de cosas – Rió provocando cierto sonrojo de la chica

-No molestes Potter – Rebatió Hermione – La cena pronto estará lista.

-Oh vamos – Reía el moreno siguiendo a la castaña hasta la cocina – No dirás que es falso. Admite que han pasado muchas cosas desde mi partida – Presiono apoyándose sobre el lavabo

-Lo admito – Habló –Aunque no depende exclusivamente de tu viaje.

-¿Qué cosas?

-Cosas…

-Hermione – Bufó él

-La mesa está puesta – Dijeron desde la sala

-Te lo diré después – Susurró la castaña

El moreno asintió dejando la respuesta para después; podía colocarle el nombre que sea pero algo le decía a gritos que su mejor amiga estaba diferente y no precisamente en un sentido malo o trágico sino todo lo contrario. Por desgracia, él no tenía el "sexto sentido" para determinar exactamente lo que ocurría con la castaña y la situación le intrigaba profundamente, necesitaba saber qué ocurría.

Natalie estaba a punto de coger asiento cuando su padre salió de la cocina con un ligero empujón de Hermione, sólo fueron segundos en que las miradas de los adultos se cruzaron de manera intensa, sólo segundos que aparentemente ni James ni Rose colocaron atención. Gesto que hizo lanzar un ligero suspiro de exasperación.

¿A qué se refería Natalie? Cogió asiento junto a la chica observando a los adultos sentarse a la mesa, riendo por algo que él apenas logro percatarse y le hacía gracias a ambos. Coloco un poco de jugo de calabazas en el vaso escuchando las conversaciones de la mesa y las risas de todos mientras la ofuscación crecía al no percatarse de algo anormal en la plática y risas.

Echo cuenta atrás: el comportamiento del moreno parecía haber cambiado. Sí. La pelea del pasillo con el profesor de historia y los rumores del diario daban cuenta de cambio… recordó la posibilidad y las circunstancias bajo las cuales el ojiverde podía enamorarse de nuevo, sólo contadas mujeres podrían congeniar con su padre y apenas si ocurría con una mujer.

¿Cómo podía percatarse de algo tan intimó? Trozó la carne lentamente escuchando las conversaciones de la mesa a lo lejos. Sí. Podía aceptar las locas conjeturas de Natalie pero no tenía evidencia de nada y lo único que lograba observar de ambos adultos era la entrañable amistad de dos viejos amigos. ¡Merlín! Se conocían desde los once años y nunca se habían separado por mucho tiempo. Tal vez, la preocupación de su madre se debía a ello.

Se llevó la copa de zumo de calabazas recordando los últimos meses; la castaña literalmente había perdido la compostura y la situación pareció ser percatada por todo el colegio, el mal humor y nerviosismo cada vez que el diario aparecía por la mañana explicitando alguna noticia referente al moreno, sólo podía significar un suplicio a nivel escolar, todos los sabían.

¿Cuál podía ser la explicación?

Escucharon la petición del ojiverde de realizar un ligero brindis y el cual Nat secundo; cogieron las copas y el sutil "Salud" se escuchó seguido de la reunión de las copas en el centro de la mesa. Un segundo sonido de copas se volvió a escuchar llamando ligeramente la atención de los tres chicos… Sólo segundos bastaron para percatarse de lo que Natalie hablaba todos los días y sólo hasta hoy James y Rose lograron darse cuenta.

El ligero intercambio de miradas de los adultos bastó para resolver todas las dudas posibles y evidenciar lo muchos hablaban: la atracción de ambos amigos sobrepasaba la amistad y lo único certero parecía ser el sentimiento que comenzaba a crecer por el otro. De pronto, los últimos meses parecían tener sentido y lógica; los celos, peleas y rumores.

El joven Potter no aguanto la sorpresa y derramó el zumo de calabazas sobre si mismo mientras intentaba buscar el aire perdido. Sintió las palmaditas de su hermana y las palabras de preocupación de los demás.

-Estás bien – Habló Rose preocupada

-Sí – Tosió él recobrando la postura

-Me crees – Afirmó Nat sonriendo de manera enigmática

-Totalmente – Balbuceo cogiendo un sorbo de agua

Un ligero intercambio de mirada del trío les hizo confirmar que todos daban cuenta de lo sucedido hace pocos segundos, la evidente sonrisa de Natalie y la evidente sorpresa de los primos indicaba una charla pos cena. Después de lo ocurrido debían pensar lo que harían, claro, si deseaban realizar algo.

Después del "incidente" la cena continuó sin mayores problemas y cada cierto tiempo, los jóvenes podían evidenciar aún más los gestos de ambos adultos. A veces se miraban, reían, platicaban o simplemente se quedaban en silencio… silencio por ningún motivo incómodo o extraño, incluso para ellos parecía algo natural.

-No pueden abrir los regalos por la mañana – Acusó Harry dándole un último sorbo a la copa de vino

-Son regalos, papá – Refutó Nat saliendo disparada después de cenar – No pueden esperar.

-Como sea – Dijo encogiéndose de hombros

-Vamos arriba – Susurró James abriendo su regalo – Hay que hablar.

-Después Jamie – Respondió la chica – Primero los regalos.

-Vale, vale – Suspiró

-¿Qué les parece? – Preguntó Natalie

-No dijiste que primero los regalos – Regaño él alzando las cejas

-Sólo responde

-No lo sé – Suspiró – Extraño.

-No hay que darle muchas vueltas – Susurró Rose – La situación es; realmente es lo que pensamos o simplemente lo imaginamos.

-Los tres lo vimos – Comentaron – Es imposible equivocarse.

-Mejor lo hablamos arriba – Vociferó James pensativo

-Bien – Dijeron ambas chicas.

Conservando la emoción de los regalos y el reciente descubrimiento continuaron celebrando sin mayores problemas, sólo tanto en tanto los jóvenes no podían evitar dirigir discretas mirada hacia sus respectivos padres. La situación les parecía extraño pero lógico, no existían mayores explicaciones y lo aceptaban así.

-Hablaste con James – Susurró la castaña cerca de las escaleras

-Sí – Suspiró Harry dirigiendo la mirada hacia su hijo – Es difícil.

-¿Por qué? – Preguntó intrigada

-No me quiso decir – Negó bebiendo el contenido de la copa – Quiere resolverlo por sí mismo. Le dije que podía contar conmigo. ¿Qué opinas?

-Dale tiempo – Aconsejó Hermione – Si fuese grave, te lo diría.

-Sí, tienes razón – Sonrió él lanzando un suspiro

-¿Qué te preocupa? – Volvió a preguntar

-No tiene importancia – Negó él sonriendo. Quizás comenzaba a preocuparse demasiado

-Vamos arriba – Anunció James siendo arrastrado por su hermana

-Cuidado con las escaleras – Aconsejó Hermione observando tropezar al chico

-Todavía no contestas – Habló Harry observando a la castaña caminar hacia el sofá. Él cogió la copa de vino siguiéndole – Supongo que Marcos no guarda rencor.

-Claro que no – Susurró tambaleándose ligeramente al sentarse. El licor comenzaba a marearle y por el ligero desequilibrio del moreno, él poseía los mismos efectos – Admite el error que cometió.

-Comprendo – Sonrió él

-En serio, Harry – Masculló ella – No vuelvan a armar un espectáculo así. Minerva perderá la paciencia

-Depende – Suspiró haciendo una mueca

-Depende de qué – Interrogó escudriñándole con la mirada. El aludido termino de beber la copa de vino y luego le devolvió la mirada

-De que mantenga distancia – Vociferó él sin manifestar rastro de estar bromeando

-Estás loco, Harry – Rio la castaña incorporándose del sofá para acercarse a la mesa, sin embargo, el ojiverde se lo impidió cogiéndole del brazo

-Espera – Susurró acercándose

-Harry – Masculló sorprendida por lo que sobrevolaba en sus cabezas – Te advertía sobre la pésima idea de esto.

-Bueno… el muérdago tiene predilecciones por nosotros – Balbuceo Harry sintiéndose mareado. Dejar el alcohol solo para festividades parecía cobrarle la cuenta, el cuerpo no estaba preparado.

-No debiste beber – Acusó ella sujetándole por el brazo – Vamos arriba… debes tenderte.

-Espera – Vociferó bajando la mirada hacia los labios de la castaña. Gesto que hizo estremecer a la profesora – Debemos cumplir la tradición…

-Harry…

¿Cuánto tiempo desearon aquel beso? Sí, lo estaban esperando hace aproximadamente un año donde el sencillo y ligero de roce de labios encendió una llama que no lograban apagar con nada, la sensación persistía y crecía. Simplemente las circunstancias les llevaron a re plantearse la situación y observarse en dinámicas que colocaron a prueba su paciencia, sentimientos y emociones.

Un año después de aquel primer roce la llama continuaba encendida, avivada de nuevo por un beso ansiado por ambos… el muérdago había desaparecido y los adultos apenas si lo notaron. No, el alcohol parecía no tener efectos sobre sus acciones sólo les hacía aumentar la adrenalina que circulaba por sus venas de manera vertiginosa.

-¡Par de ciegos! – Apuntó Natalie esbozando una radiante sonrisa. La habitación de James estaba hechizada, ajenos a lo ocurrido en el primer piso - ¡Que les dije!

-Esta bien – Aceptó James sentándose sobre la cama – Tienes razón.

-¿Qué pretendes que hagamos? – Preguntó Rose – Es decir, son amigos.

-Quieres que hagamos de cupido – Afirmó el chico entrecerrando los ojos. Su hermana le devolvió la mirada - ¡Hablas en serio! – Exclamó incorporándose de la cama – No pienso hacerlo. Si se quieren entonces que sean pareja. Punto.

-James Potter – Acusó Nat cruzándose de brazos – No te pido permiso. Lo haremos. Si estuvieses en su lugar, necesitarías ayuda.

-"No me digas" – Pensó él burlonamente – No hay condiciones para realizar algún tipo de plan.

-Tiene razón – Meditó Rose evitando cruzar mirada con el chico – Hay que recordar que apenas se ven durante el año. No podemos pretender armar un plan en una noche y conseguir algo para el año nuevo.

-Papá trabaja en el ministerio – Apuntó James

-Y tía Hermione en el colegio – Musito Natalie pensativa. Sí, la situación no parecía favorable para hacerle de cupido – Muy complejo.

-Lo ves – Acusó el chico – No será fácil.

-Por ahora – Apuntó

-Lo importante es que se quieren – Concilió Rose extrañada por sus propias palabras – Ya veremos luego.

-Claro – Suspiró James

-Cuidado Harry – Escucharon de pronto y el trío guardo silencio – Apóyate bien, sube.

-¿Qué ocurre? – Susurró Nat intrigada

-De seguro están mareados…

-Debe ser – Habló Rose pensativa – Mamá casi no bebe y el tío de vez en cuando.

-Mala práctica – Murmuró James

-Silencio – Pidió la chica haciendo callar a ambos primos

-E-En serio – Sonreía el moreno subiendo las escaleras después de separarse. Simplemente sonrieron mutuamente. – Eres hermosa.

-Silencio Harry – Susurraba la castaña sonrojada por lo acontecido y las palabras de su mejor amigo – Tus hijos están despiertos

-Deben… deben enterarse – Musito deteniéndose a mitad de la escalera

Por alguna razón… el trío estaba pegado a la puerta escuchando la conversación de los adultos, intentando averiguar y descifrar las frases, imaginando qué había ocurrido allá abajo en su ausencia.

-Estás mareado – Respondió la castaña intentando despejar su mente. El alcohol también le había afectado – No estamos en condiciones…

-No estoy ebrio – Negó él bajando un escalón para quedar a la altura de la chica – Sé perfectamente lo que hago.

-¿Qué haces? – Preguntó

-Esto… - Susurró volviéndole a besar. Sin muérdago, sin tradición… simplemente dejándose llevar por el deseo.

-¿Qué hacen? – Preguntó James en apenas un susurro. La única respuesta que recibió fue bufido de ambas chicas, sólo allí reacciono. - ¡Se besan! – Casi grito. Si el hechizo no estuviese activo hubiese asustado a ambos adultos y enfurecido a las chicas – Es enserio.

-Claro que sí – Acusó Natalie conteniendo las ganas de abrir la puerta y comprobarlo con sus propios ojos.

-Podrán recordarlo mañana – Comentó Rose

-No están ebrios – Negó James pensativo – Sólo mareados.

Se pegaron a la barandilla para evitar caer y continuar besándose, ésta vez, suavemente sin prisas ni arrebatos y todo el tiempo por delante. No podían evitar sentirse en una nube y el cúmulo de emociones multiplicarse, los meses sin verse y bajo la incertidumbre de rumores sobre la vida intimida de ambos les tenía ansiosos, inquietos porque podrían perder la única posibilidad de demostrarse cuán importante eran para ellos.

-Debo confesarte algo – Susurraron al unísono cuando tuvieron tiempo de coger oxígeno. Agitados y las miradas brillantes por la emoción.

La alegría.

Continuará…

¿Quieren matarme, cierto? Sí, lo sé. Soy lo peor =)

Calma, calma. Os prometo tener la continuación lo antes posible y terminar el tortura de saber que sucedió. Se acepta ideas o situaciones posibles, sobre todo, por el trío espía detrás de la puerta escuchando/imaginando que sucede con sus respectivos padres.

Espero recibir sus comentario, sugerencias, ideas, pensamientos, etc, etc.

Saludos a todas y todos.

Hasta la próxima.

Próximo capítulo… Navidad III: El plan