TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING
¡Otra semana más, aquí estoy!
Sé que les deje con la intriga sobre el rumbo que tomará la historia con el traslado de la castaña, sin embargo, será de suma importancia, prometido.
Con respecto a la parejita problemática de Harry y Hermione falta solucionar unos pequeños detalles formales y muy formales de su relación ¿Cuándo? Faltan algunos capítulos para saberlo.
Ahora el par de primos, hay que decir el juego es bastante extraño y seguirá así hasta que alguno de los dos decida ponerle punto final, sin embargo, a veces terminar el juego no significa que ambos estén de acuerdo.
Cualquier comentario y/o sugerencias y/o hipótesis bienvenidas serán.
Nos vemos. Saludos a todos quienes escriben, les aseguro que leo y escribo las respectivas respuestas.
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
TERCERA TEMPORADA
Capitulo Veinticuatro
"Ha llegado carta II: Harry"
¿Por qué precisamente ocurría aquel descuido? Natalie seguía preguntándose aquello mientras reorganizaba la cocina después de preparar la poción, no parecía necesario subir hasta la habitación para adivinar la expresión de su padre y hermano… todos estaban sorprendidos: sólo bastaba reenviar un sencillo pergamino excusándose sobre la oferta, deseando buenas tardes y agradeciendo el haber pensado en ella para el puesto. Simple.
Tan simple que nunca lo hizo, según propias palabras de la castaña: lo había olvidado por completo. Sin duda, la sorpresa generalizada de Rose y ella fue mayor ¿Cómo podía olvidar algo tan importante? Casi podía adivinar la cara de consternación de Harry Potter cuando lo supiese, después de todo, él conocía a la mujer desde los once años… sabía su responsabilidad y compromiso, sabía que nunca se olvidaría de algo importante y hoy más que nunca trascendental.
La chica lanzó un suspiro secándose las manos después de dejar todo en orden, salió de la cocina dispuesta a subir las escaleras y encontrar la tercera guerra mundial en la habitación de su padre, piso el primer escalón cuando la chimenea anuncio la llegada de alguien. Apenas reconoció la figura del recién llegado se acercó rápidamente hasta él, visiblemente nerviosa.
-¿Qué haces aquí? – Preguntó en apenas un susurro. Observando las escaleras nerviosamente – Mi padre recién llegó y alguien podría bajar.
-Lo sé, lo sé – Dijo él apresurado – Simplemente no podía aguantar otro día más. Nat, debes perdonarme por el beso.
-Te has disculpado lo suficiente – Acusó ella frunciendo el ceño – Lo hablamos, no tiene importancia.
-Sí, lo sé…
-Entonces…
-Natalie…
-Escucha Mike – Suspiró la chica echándole un nuevo vistazo a las escaleras – Si tienes miedo que le diré a alguien sobre el beso. No lo haré. Te lo prometo.
-No se trata de eso – Negó él revolviéndose el castaño cabello – Simplemente, no quiero que pienses algo que no es.
-No estoy pensando en nada – Susurró molestándose de la situación - ¿Por qué insistes? A veces pienso que eres tú quien piensa otra cosa.
-No es cierto – Volvió a negar –
-Entonces… asunto terminado – Sentenció la chica empujando a Mike hacia la chimenea – Tienes que irte. Nos vemos.
-Está bien, está bien – Vociferó él ingresando a trompicones – Nos vemos.
La figura del chico desapareció entre las llamas verdes haciendo suspirar de alivio a Natalie, evito durante las vacaciones omitir aquel episodio en su mente, de alguna manera, bloquearlo. Prefería obviar y no pensar en ello, hacerlo implicaba responderse preguntas ¿Por qué lo hizo? ¿Qué sintió? ¿Qué siente ahora? Etc, preguntas que francamente le ponía los pelos de punta. Preguntas que evidentemente el chico también comenzaba a formularse, y en cambio, evadía por medio de la disculpa y negación.
¿Cómo ocurrió? Natalie regreso a la cocina por un vaso de agua mientras recordaba sutilmente aquel momento, tres semanas después de año nuevo. A pesar de la noticia del pelirrojo y la búsqueda de su padre intentaban continuar el ritmo normal de la escuela, al menos, la castaña estaba tranquila y no volvió al frenético ritmo de trabajo que les sometió por cuatro meses, sin duda, varios agradecieron mentalmente el breve regreso de Harry Potter.
Todo resultaba inusualmente tranquilo, salvo la persistente incomodidad de ellos estando a solas, el pequeño recuerdo de lo ocurrido hace algunas semanas en la torre de Gryffindor les seguía molestando, incomodando. ¡Rayos! No había pasado absolutamente nada, sólo se recostaron sobre el sofá mirándose a los ojos, no hubo besos ni palabras ¡Sólo miradas!
Salvo aquel día en la biblioteca.
-¿Qué ocurre? – Preguntó de sopetón sobresaltando al chico. Después de estar estudiando dos horas, no habían dirigido palabra alguna. Aprovechó la ausencia de Rose para seguirle hasta una repisa alejada del resto –
-No lo sé – Negó él evitando mirarle a los ojos – ¿Por qué lo preguntas?
-Llevamos casi un mes sin hablarnos – Acusó la chica frunciendo el ceño – Después del episodio de la torre…
-Pensé que no querías hablarlo, te incomoda – Susurró él dejando el libro de lado
-Me incómoda más el silencio – Suspiró Nat – Sólo quiero aclarar que resulto ser algo sin importancia… sólo reaccione así por la incomodidad del momento, nada más.
-Igual yo – Musito Mike – No quería presionarte con disculpas o conversaciones extrañas. De verdad, lo siento.
-Yo también – Sonrió tenuemente.
-Sólo…
-Sólo qué…
Natalie movió la cabeza mientras cerraba el grifo del agua, por alguna razón, el chico había tomado la iniciativa de acercarse y rosar ligeramente sus labios, sólo un roce inocente les hizo acercarse todavía más. Sorprendiéndose, casi por instinto de no cruzar una delgada línea se separaron observándose fijamente, está vez, sintiéndose extrañamente a gusto.
-En qué estás pensando Nat – Se dijo dejando el vaso sobre el lavabo y salir de la cocina – No tiene importancia. Punto.
Subió las escaleras lentamente hasta escuchar los murmullos del interior de la habitación, sin duda, el repentino traslado involuntario de la castaña estaba causando estragos y serios problemas a su plan cupido. Tanto que pensó cancelarlo abruptamente, ningún plan estaba en marcha y el escenario estaba dado vuelta gracias a la dichosa carta y el traslado.
Apenas ingreso pudo sentir la tensión y lo complejo de la situación actual, observó a la castaña pasearse por el lugar como fiera encerrada, visiblemente frustrada por lo enorme error que cometió y le llevaría a trabajar fuera de Inglaterra, fuera de Londres, fuera de Hogwarts y lejos del moreno, quien parecía no tener mejor semblante.
-Hermione – Suspiró Harry negándose por décima vez lo relatado por la mujer – Estás completamente segura que no enviaste ninguna respuesta.
-Ninguna – Susurró deteniendo el paso
-¿Por qué descuídate el asunto? – Preguntó él. La castaña le devolvió la mirada, furiosa.
-Harry Potter – Vociferó seria. James y Natalie abrieron la boca sorprendidos, Rose movió la cabeza – En aquel entonces: ocurrió el accidente de James, la pelea con Marcos, desapareciste cuatro meses, ocurrió lo nuestro y volviste a desaparecer ¿Crees que tenía cabeza?
-Oh – Expresó James para luego recibir un sutil codazo de su prima – Es golpe bajo – Susurró alzando las cejas
-¿Quieres un golpe bajo? – Preguntó en apenas un susurro. James lo pensó y luego negó – Bien.
-Está bien, lo siento – Se disculpó Harry cabizbajo – No quería molestarte. Sólo… cuesta creer que hayas olvidado algo así.
-Dímelo a mí – Suspiro sentándose al borde de la cama – Debo hablar con Minerva, tal vez, todavía podemos haber algo.
-¿Cuándo envían las cartas de nuevos profesores? – Preguntó el ojiverde
-Mañana – Suspiró haciendo memoria – Debería estar listo los horarios, asignaturas, etc. Sólo espero no sea demasiado tarde.
-También lo espero – Musito Harry pensativo. Sorprendido por el error de su… ¿Amiga? Un ligero calor en el centro del pecho le indicaba lo contrario, sin embargo, debía aclarar aquel punto – Irás ahora.
-Sí – Suspiró incorporándose – Regresaré pronto, procura tomarte la poción y descansar
El ojiverde asintió observando a la castaña salir rauda de la habitación, rogó internamente porque el asunto se solucionará rápido y logrará quedarse en Hogwarts. Cogió el frasquito sobre la mesilla de noche y bebió a la brevedad sintiendo el usual sabor amargo.
Un ligero escalofrío recorrió la espina dorsal de James apenas la castaña hizo mención del traslado hacia Italia producto de un error, sin duda, la figura de su prima paso por su cabeza e imagino no tenerla aquel año junto a él, después de todo, existía cierto riesgo que también se trasladará a otro lugar. No podía evitar sentirse extraño ya que las últimas esperanzas las tenía centrada en aquel año, la ausencia de Teddy le favorecía enormemente. Cruzó mirada con su padre y pudo leer la misma preocupación, claro, la situación era distinta por los adultos ya habían seudo formalizado algún grado compromiso y expuesto sus sentimientos, en cambio él, continuaba a la espera de alguna señal… una mísera señal de la chica.
-Papá – Susurró él observando a las chicas retirarse del lugar. Sin embargo, Rose le observó de reojo, inquieta – Conseguirá quedarse.
-Eso espero – Suspiró el aludido acomodándose sobre la cama
-Entonces… el tío Ron intentará regresar – Cambio de tema. La exposición de los hechos había quedado en segundo plano - ¿Cómo lo hará?
-Quisiera saberlo – Murmuró pensativo – No es fácil. Sólo espero retrasar al máximo el nuevo estado. No sería justo.
-Comprendo…
-Sólo sé – Siguió Harry – Que comienzo a entender la petición de Ron sobre cuidar a Rose. A mayor tensión, la situación de todos empeorará. Si Hermione no consigue regularizar la situación del colegio y yo continuo en el ministerio… serás el único que podrá cuidar de ella.
-Lo sé – Susurró el aludido
-Todo saldrá bien – Sonrió Harry
Subió las escaleras de caracol hasta llegar a la entrada de la oficina de la directora, la adrenalina recorría su cuerpo y el corazón parecía palpitarle a mil. Se recriminaba una y otra vez el enorme descuido sobre el traslado a Italia, después de todo, aquello implicaba salir de su lugar habitual y bajo circunstancias que requerían su presencia allí… no podía irse, no podía alejarse. No ahora.
-Adelante – Escuchó la voz de la profesora Mcgonagall. La castaña dio un suspiro e ingreso – Que bueno verte, Hermione. Me extrañó tu ausencia…
-Profesora – Cortó sutilmente – Sé que podrá sonar extraño e incluso absurdo pero si hace referencia al traslado a Italia. Ha sido un error.
-¿A qué refieres? – Preguntó Minerva frunciendo el ceño – Pensé que habías confirmado.
-No confirme, me confirmaron – Corrigió ella lanzando un suspiro – No tuve tiempo de enviar una carta de rechazo a la invitación, por ende, sólo asumieron mi llegada.
-¿Cuándo lo supiste? – Preguntó la profesora
-Hace algunas horas – Respondió sentándose frente al escritorio – Me sorprendió la carta, sólo allí pude darme cuenta de la equivocación que cometí.
-Comprendo, comprendo – Musito pensativa – Bueno, debido al malentendido deberemos buscar alguna alternativa. Tienes suerte, Hermione. – Acusó revisando algunos pergaminos – No he enviado solicitud de los nuevos profesores, créeme que el puesto de transformaciones estaba disponible – Menciono echando un pergamino a la basura. La castaña suspiro, aquel pergamino correspondía a su puesto – Pretendía hacerlo hoy.
-Gracias – Suspiró ella - ¿Cómo podré solucionar lo otro?
-Sinceramente, será difícil – Suspiró Minerva – Me comunicaré con el director y explicaremos el error. Sólo espero no sea demasiado tarde.
-También lo espero – Susurró Hermione relajándose en su lugar
-Necesito pedirte un favor – Acusó la profesora buscando un pergamino – Supongo que pronto verás al señor Potter, cierto.
-De hecho, regreso hace algunas horas – Informó
-Mucho mejor – Sonrió ligeramente – Puedes entregarle esto – Extendiendo un pergamino debidamente doblado – La castaña frunció el ceño
-Claro – Susurró intrigada por el pergamino – Se lo haré llegar.
-Gracias – Dijo – Por el problema de Italia llegaré a un acuerdo, pierde cuidado.
-Gracias profesora – Suspiró incorporándose de la silla – Estaré esperando alguna respuesta.
-Por supuesto.
-Hasta luego.
La breve conversación dejo tranquila a la castaña, confiada que podría solucionar aquel pequeño problema en cual se había metido. Bajo las escaleras de caracol observando curiosamente el pergamino entre sus manos, debidamente doblado y estampado por el sello imponente de Hogwarts, sólo por un instante una remota posibilidad cruzo su mente, sin embargo, la desecho al instante… de irse a Italia, no podía tener peor suerte.
-Puedo hablar contigo – Dijo Rose desde la puerta. El ojiverde dejó de escribir sobre el pergamino, asintió. - ¿Cómo estás?
-Mucho mejor – Sonrió él – Y tú, cómo llevas el asunto de Ronald.
-Bien, supongo – Susurró pensativa – Es difícil hacerse la idea…
-Sí, lo sé – Murmuró – Bueno, supongo que es otro el tema. Cierto – Sonrió ligeramente
-Sí – Musitó inquieta – Es difícil hablar de ello. Incómodo.
-No hablarías sino estuviese enterado, cierto – Vociferó él esbozando una comprensiva sonrisa – Sino estás preparada o incomoda…
-Quiero hablar, quiero saber algunas cosas – Interrumpió Rose posando la mirada sobre su tío – Quiero saber porque le ayudo… porque se arriesgó por él.
-Nunca le observé tan angustiado – Suspiró Harry recordando aquel día – Se encontraba entre la espalda y pared, le dije que podía contar conmigo. Que podía confiar en mí. Al día siguiente y después de intentar solucionar el asunto por última vez, acudió a mí.
-Le contó todo…
-Sí – Asintió lentamente. Sonrió ligeramente viendo a la chica sonrojarse – Me sorprendí bastante, nunca lo imagine pero el relato de James parecía sincero. Samantha simplemente se aprovechó de un descuido de ustedes y lo uso para manipular a James
-Nunca tuvimos algo formal – Se excusó
-Si Sam no hubiese intervenido, tal vez, sí – Planteó él seriamente – Piénsalo, la situación podría ser distinta.
-Tío… - Suspiró ella evitando armar algún tipo de escenario – Somos primos, nos conocemos desde niños… no podemos pensar en algo así. Por ello, estoy sorprendida porque sigues guardando silencio.
-Rose – Susurró Harry acomodándose sobre la cama – Si el relato de James tuviese algún atisbo de juego peligroso y donde alguno de ustedes pudiese salir dañado. Aquel día, Hermione lo sabría. – Acusó provocando cierto escalofrío en la chica – Por el contrario, sólo pude encontrar cariño y amor. Por extraño que suene.
-¿Qué le dijo? – Preguntó
-No me corresponde decírtelo – Sonrió él – Supongo que debes hacerte una idea… te quiere – Soltó observando cierta incertidumbre - ¿Por qué lo dudas?
-No es eso – Negó sintiendo la sangre hervir. Recordando las pequeñas citas que el chico mantuvo durante el año escolar – No dirás nada.
-No lo haré – Negó él – Le dije a James que le serviría de apoyo moral, si la situación cambia… serán ustedes quienes deban afrontarlo.
-No…
-No te apresures – Atajó Harry sonriéndole – Dale tiempo.
-¿A quién? James.
-A ti
El moreno entrecerró los ojos evitando cualquier comentario que pudiese confundir todavía más a la chica, no podía evitar decir "te pareces mucho a Hermione" pues la expresión de lucha o negación interna era idéntica en ambas. Negando hasta las últimas consecuencias tal o cual posibilidad, posibilidad que sólo ellas sabían. Sonrió alegremente… no podía evitar sentirse extraño e incluso inmoral por consentir una futura relación entre ambos primos, después de todo, sabía la tercera guerra mundial que se armaría, podía visualizar las posibles situaciones donde un descontrolado Ron gritaría a los cuatro viento la inmensa estupidez de ambos chicos.
Claro, el escenario podía considerarse antes de navidad y bajo las peores condiciones pero y después del breve encuentro que sostuvo con el pelirrojo, podía dar fe que la situación sería abordada desde una perspectiva más madura. Claro está, tampoco podía fabricarse un mundo perfecto, después de todo, Ron Weasley seguía siendo el padre sobre protector de Rose.
-Entonces… habrá que seguir esperando – Acusó James después de escuchar el relato de la castaña - ¿Cuánto tiempo?
-Hoy – Suspiró Hermione – Minerva se comunicaría lo antes posible… la verdad llegue justo a tiempo, de lo contrario, el puesto de transformaciones hubiese sido ocupado.
-Vaya – Acusó Natalie sorprendida – Todavía no enviaban las cartas.
-No – Negó – Al parecer llegarán nuevos profesores.
-Volverá el profesor Snape – Menciono James entrecerrando los ojos. Hermione asintió – Vaya.
-Sólo quedaban dos puestos – Vociferó la castaña – Defensa y encantamientos.
-¿Qué es eso? – Preguntó Natalie observando el pergamino
-Una carta – Musito Hermione – Minerva me pidió entregársela a su padre.
-Oh, vaya – Susurró el chico – Él sigue arriba… platica con Rosie.
-Entiendo – Suspiró – Iré a dejársela.
Se sobresaltó ligeramente al escuchar la voz de su madre pidiendo permiso, la sola de que pudiese enterarse la abrumaba. Nadie negaba lo compresiva y sensata que podía ser la castaña, sin embargo, aquel escenario sobrepasaba cualquier carácter o temple, Rose lo sabía. Ambos observaron a la castaña ingresar de nuevo a la habitación trayendo consigo un sobre entre sus manos, la expresión relajada les hizo sacar un involuntario suspiro, a diferencia de algunos minutos atrás, podían apreciar el pequeño cambio. Un claro indicio de buenas noticias.
-¿Qué ocurrió? – Preguntó Harry sin quitarle la mirada de encima
-Llegué a tiempo – Suspiró ella – Se pensaba enviar una carta a otro profesor para ocupar mi lugar. – Anunció sorprendiéndoles – Hable con la directora sobre el mal entendido… haría lo posible para solucionar el asunto.
-Seguirás en Hogwarts – Sentenció el ojiverde sonriendo. Hermione asintió – Genial, comenzaba a preocuparme.
-Yo igual – Apoyó Rose - ¿Cuándo te confirmará la profesora? – Preguntó
-Lo antes posible – Sonrió la castaña observando el sobre entre sus manos. Observó a su amigo, añadiendo – Esto es para ti. Minerva me pidió entregártelo.
-Una carta – Inquirió él frunciendo el ceño. Según recordaba, las únicas cartas que enviaban correspondían a época escolar y siempre por alguna trastada de James – Vaya… No habrás hecho algo – Vociferó mientras James y Natalie ingresaban – James.
-Nada – Se excusó él alzando las manos – Me declaró inocente.
-Veamos – Susurró él abriendo el sobre y extendiendo el pergamino.
Estimado Señor Potter.
En este período del año le parecerá extraño recibir una carta del colegio, sin embargo, hemos considerado el medio usual para comunicarle la siguiente información, estrictamente laboral: Ocupar un puesto como profesor de defensa contra las artes oscuras…
Parpadeo ligeramente sosteniendo el pergamino haciendo caso omiso al resto de la carta: Agradecimiento, saludos y al agrado de contar en él, etc, etc. Simplemente pudo concentrarse en la palabra "Profesor" la simple palabra que le hizo sonreír y levantar la mirada brillante hacia la castaña, la cual, le devolvió la mirada intrigada intentando descifrar su expresión. Dobló el pergamino por la mitad devolviéndoselo a su amiga.
-¿Qué…
-Léelo…
Sólo por un ligero segundo pudo comprender y leer las intensas miradas de ambos amigos, según Nat, se conocen hace tantos años que ninguno puede ocultarle nada al otro… como un libro abierto o sólo descifrable para una persona en especial. Después de mucho pensarlo, James le dio la razón y pudo comprender las implicancias de lo mismo, después de todo, las intensas miradas – hoy cada vez más habituales – nunca fueron ni cercanas cuando los respectivos amigos estaban casados con otras personas.
Siempre estuvieron allí y pocos lograban percibirlo… tal vez, los hijos de ambos eran los únicos que apenas lograban captar esa chispa que rodeaba a ambos amigos. Observó a la castaña mover la cabeza, entrecerrar los ojos y evitar cierta seriedad que quedaba corta por la insipiente sonrisa.
-¿Qué harás? – Preguntó - Supongo que pensarás sobre ello.
-Sí – Suspiró él sin abandonar su sonrisa – Aunque… poseo el sesenta porciento de la decisión tomada.
-En serio – Alzó las cejas cruzándose de brazos. Los adolescente se miraron extrañados y confundidos - ¿De qué depende el otro cuarenta?
-Un veinte corresponde a la resolución del departamento… le conseguiré el tiempo necesario a Ron – Afirmó dirigiéndose ligeramente hacia Rose – No pienso permitir que le consideren un traidor – Volvió a posar su mirada sobre la castaña, añadió – El último veinte simplemente corresponde a que pueda desempeñar ambos empleos – Conto extrañeza en Nat y Rose, James esbozó una enorme sonrisa. Lo sabía – Minerva no tendrá problemas, claro.
-Me parece bien – Asintió la castaña frunciendo el ceño pero sin perder su sonrisa – Supongo que no quieres perder a tu equipo, cierto. Bryan y Melissa. Te necesitan.
-No lo considere en el porcentaje – Rio Harry – Además… el otro setenta porciento es fundamental.
-¿A qué corresponde? – Preguntó Hermione
-¿Quién es la pregunta correcta? – Refutó
-Un segundo – Interrumpió Natalie callando la pequeña charla en código e intrigante - ¿Qué sucede aquí?
-Primero… - Suspiró el moreno acomodándose sobre la cama – El setenta corresponde a ti – Dirigiéndose hacia la castaña – Segundo… la profesora Mcgonagall me envió un sobre con una propuesta.
-¿Cuál propuesta? – Preguntó ahora Rose
-Seré su profesor de defensa – Vociferó él tranquilamente
-¡Lo sabía! – Exclamó James siendo observando ligeramente por su hermana – Creo que comienzo acostumbrarme…
-¿De qué hablas? – Preguntaron ambos adultos.
-De nada – Dijo sin borrar su sonrisa – Entonces… serás nuestro profesor.
-Así parece – Habló encogiéndose de hombros
-Debes escribirle una carta – Vociferó Hermione – Suficientes malos entendidos tenemos por un día.
-Sí, tienes razón – Suspiró el aludido – Podrían ir por plumas y pergaminos. Por favor.
-Claro – Dijeron ambos hermanos. Natalie le hizo una ligera señal a su prima y juntos salieron de la habitación
-Estás completamente seguro – Acusó la profesora apenas quedaron a solas – Tal vez… lo conveniente es que continues en el ministerio.
-Estoy seguro – Asintió él señalándole a la castaña que se sentará sobre la cama – Sólo debo asegurarme de convencerle a todos sobre la posición de Ron. Ambos sabemos que no es conveniente emprender otra búsqueda… la situación es delicada. Además, aprovecho de cuidar de ustedes.
-Les dirás que viste a Ron – Musito
-No – Negó pensativo – Sólo le daré instrucciones generales e intentaré darle tiempo a él. Es lo único que puedo hacer, darle tiempo.
-Comprendo…
-Todo saldrá bien – Vociferó
Sencillamente… todo volvía a tomar un giro inesperado: hace apenas unos meses sólo optaron por desechar el plan de unir a sus respectivos padres por cuestiones "técnicas" según recordó Natalie, la falta de tiempo e incompatibilidad de sus respectivos trabajos fueron determinantes para la drástica decisión de dejarlo a la "suerte". Pues ahora, la suerte parecía darles un giro y dejar manga ancha a cualquier tipo de plan que se propusiesen, después de todo, trabajarían juntos en el colegio… pasando las veinticuatro horas juntos ¿Qué mejor escenario que ese?
-Marcos – Apuntó James pensativo – Los últimos meses se le vio interesado… siempre encontraba la manera de pasar tiempo con nuestra tía.
-Entonces… hay que hacer algo… - Musito Natalie rebuscando algunos pergaminos
-Un momento – Frenó Rose observando a ambos hermanos muy concentrados. – Quiere decir que lo haremos…
-¿Qué mejor momento? – Preguntó James alzando una ceja – En el mismo colegio… tenemos miles de ventajas.
-Será difícil – Suspiró la chica recibiendo miradas inquisitivas. Se cruzó de brazos y añadió – Precisamente habrá que sacar provecho a las ventajas y concentrados no estamos – Apuntó dirigiéndose hacia Nat – Los últimos meses has estado distraída y tú – Dirigiéndose al chico – Tienes a todo el sector femenino tras de ti ¿Cuándo tendrás un segundo libre? – Reprochó ganándose una mirada fugaz y pícara
-Entonces… - Balbuceo Natalie sacando plumas del escritorio – Procuraré colocar toda la concentración posible en esto. Feliz.
-Y yo mediré tras raya a las chicas – Sonrió James entrecerrando los ojos. Ruborizando a Rose ligeramente – Tendré varias horas disponible. Te lo prometo.
-Tú también Rosie – Apuntó la chica enrollando algunos pergaminos – Procura refutar menos sobre las novias de James y ayudarnos.
-¿Qué? – Exclamaron ambos primos. La chica sonrojándose por completo y el chico sonriendo a más no poder.
-Claro… James esto y lo otro… no puede ser menos evidente, etc, etc – Prosiguió alejándose del escritorio y caminar hacia la puerta – Entonces, lo haremos.
-Claro – Susurraron ambos
-Bien – Sonrió de nuevo saliendo de la biblioteca
-No digas nada, Potter – Silenció Rose – Te lo advierto.
-Claro, claro – Sonrió él caminando tras de la chica – Entonces… que comience el plan cupido. – Dijo en apenas un susurro.
Observó la mirada del chico brillar apenas se adelantó algunos pasos e ingresar de nuevo a la habitación del nuevo profesor de defensa, no pudo evitar sentir cierto escalofrío recorrer su cuerpo ante sus últimas palabras, algo le decía que el plan cupido cumpliría una segunda función… no sólo para Harry y Hermione sino para ella misma.
Se paró bajo el umbral de la puerta observando la sonrisa de su madre y reconociendo lo difícil que hubiese sido sacarle una sonrisa en los ocho meses de ausencia del ojiverde, nadie podía negarlo e incluso su padre pudo dar cuenta de la evidente atracción entre ambos. No podía evitar preguntarse si en algún lapsus de su vida en Hogwarts o en las tantas aventuras vividas sintieron la misma atracción… sí, la sola idea le parecía rebuscada pero algo le decía que la idea no parecía de todo absurda sino bastante lógica.
Se preguntó si valía la pena realizar algún tipo de plan maquiavélico para unirles, después de todo, los últimos acontecimientos parecían hablar por si solos… simplemente la idea de unirlos parecía estar sobrando. Ellos estaban juntos. Pareja, novios, amantes, más que amigos, etc. Sólo parecía cuestión de tiempo.
Lo único que esperaba es que el trío de cupidos… no terminará auto fechándose.
En su propia trampa.
Continuará….
Próximo capítulo "Cambio y Sorpresa"
