TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING

Otra semanas más!

Desde ya agradezco los comentarios recibidos, son grandes!

Como mencione en algunas respuestas (por interno) a comentarios… el capítulo nos servirá para darle un ligero giro a la historia, atrayendo elementos anteriores y/o sugerencias que deje anotadas por allí. Hoy las retomó (no al azar) y comenzamos a darle sentido a los primeros pasajes de la historia.

Nada más, no leemos abajo. Saludos.

BUENA LECTURA

"Frente a ti"

TERCERA TEMPORADA

Capitulo Veinticinco

"Cambio y sorpresa"

Del cielo al infierno. Un instante.

El anuncio recibido aquella tarde cambio por completo la dinámica de las próximas semanas, la ligereza del ambiente cambio hacia la tensión y resignación total. Nunca esperaron el acuerdo al cual llegaron ambos directores de colegios, por supuesto, la decisión era "tómalo o pasa un año alejada de todos", no tuvo que pensarlo dos veces para convencerle que tomará el acuerdo, prefería tenerle alejada un mes a doce meses.

En el papel el acuerdo parecía sencillo… el colegio de Italia tenía serios problemas de personal y mientras conseguían a alguien permanente para el cargo, la castaña debía permanecer un mes, sólo un mes como profesora. En Hogwarts, la profesora Mcgonagall se haría cargo de la asignatura y luego todo volvería a la normalidad. Sí, sencillo en el papel pero difícil para el ojiverde quien literalmente – según él – estaría abandonado por treinta días.

¡Un mes! Se decía constantemente. Estaba seguro de aguantar, sin embargo, podía visualizar los continuos comentarios malintencionados de Marcos y la siempre frase inquisidora de Severus Snape.

En las últimas semanas intentaban omitir el 1 de septiembre y pensar lo que harían el 1 de octubre… sobre todo porque Rose parecía bastante decaída por la noticia. Si bien, barajaron la posibilidad de que también viajara a Italia – según Hermione – pero el moreno – aconsejado por James – aconsejo que lo mejor fuera que la chica se quedará junto a ellos. Sí, la decisión no fue fácil y la manifestación de la chica por quedarse en Hogwarts ayudo bastante.

El moreno coloco los últimos libros al interior del baúl para luego cerrarlo con cierta nostalgia, después de todo, parecía retroceder en el tiempo y regresar de nuevo al colegio, claro está, ésta vez bajo un rol completamente diferente y sin su compañera eterna. Una mezcla de sentimientos encontrados pero que le tranquilizaba enormemente.

-Tengo todo listo – Acusó Natalie asomándose por la puerta - ¿Cómo vas?

-Empacado – Sonrió él ligeramente – Tu hermano.

-Creo que todavía no termina – Suspiró

-Apresúrale, casi es hora – Apuntó observando su reloj de pulsera. Diez y cuarto

-De acuerdo… - Musito pensativa – Por cierto, irá la tía a la estación.

-Supongo – Balbuceo él - ¿Por qué?

-Curiosidad – Dijo encogiéndose de hombros para luego desaparecer

Curiosidad. Últimamente la curiosidad de sus hijos y sobrina pareció atacarles repentinamente, preguntando y recordando historias de Hogwarts… haciendo particularmente énfasis en la parte donde él y Hermione se enfrentaban a algún problema. Por instantes le parecía ser interrogado constantemente y nadie le haría creer lo contrario sobre algún tipo de plan maquiavélico de ese trío.

-Adolescentes – Suspiró él cogiendo la túnica. Pronto volvería a Hogwarts.

¡Vaya plan! En realidad, no tenían otro y las posibilidades actuales estaban en contra. A pesar de sentirse incómodo le cogía el gusto al rol de detective: había perdido la cuenta de las historias y pequeños datos curiosos que todos tenían anotado en pequeñas libretas, la idea sólo apuntaba a buscar el momento preciso para que el par pudiese concretar algo formal, ya que, se encontraban en un vaivén o juego simpático de abrazos, besos fugaces y miraditas que a todos le entraba un escalofrío extraño. "Muy dulce" Recordó James el comentario de su hermana.

A pesar de lo "dulce" de las últimas semanas también le había servido a él para estar cerca de Rose, la última semana podía acercarse y abrazarle por hombros sin ser apartado inmediatamente. Todavía existía incomodidad y recelo, sobre todo, cuando recibían la visita de Teddy Lupin, sin embargo, podía soportarlo.

Caso contrario, Rose. Cuando todo parecía paz y tranquilidad disfrutando un fin de semana, el "día cero" según Natalie donde dejarían el juego del detective, ocurrió un pequeño percance que le hizo sonreír y desear que ocurra más seguido: Él había salido de casa respondiendo la carta de una amiga – casi novia – durante la tarde, pasando olímpicamente de la mirada de reproche de Rose y cautelosa de su padre, sí, no estaba de acuerdo en que jugará el juego que le tuvo entre las cuerdas un año, sin embargo, no estaba dispuesto a cometer el mismo error.

En resumen, llegó pasadas las ocho sentándose a la mesa con una flamante sonrisa frente a la chica, podía sentir la mirada penetrante sobre sí y no necesitaba leer la mente por las miles de maldiciones que deseaba depositar sobre su cuerpo. Lo que ocurrió después sencillamente era digno de dejar para siempre en un pensadero.

-¿Con quién estuviste? – Preguntó Rose cerrando la puerta de la habitación. Suerte suya que tuvo la precaución de insonorizar el lugar.

-Pides explicaciones – Vociferó él sorprendido. Antes de aquella salida lo había hecho, sin embargo, sólo recibías miradas reprobatorias – Estás bromeando.

-Te parece que estoy bromeando – Contraatacó dejándole con la boca abierta – Supongo que fuiste a despedir a Emma Owen, cierto.

-Mi correo…

-Natalie lo encontró por casualidad en la cocina ¿Qué esperabas? – Soltó de carrerilla

-Bueno, sí lo hice – Balbuceo él sin poder quitarse el asombro - ¿Por qué estás molestas? Sólo somos amigos… bueno, salimos una semana pero quedamos como amigos.

-Y supongo que suele mancharte la camisa, cierto – Soltó enviándole una inquisitiva mirada hacia el cuello. Él cogió el cuello comprobando la marca labial, sonrió - ¡No te rías!

-Rosie – Volvió a reír caminando hacia la chica – Sólo nos despedimos en la estación, la abrace y de seguro allí manchó.

-Sí, seguro…

-Un segundo… - Apuntó deteniéndose frente a Rose y mirarle fijamente – Estás celosa.

-¡No lo estoy! – Exclamó frunciendo el ceño

-No deberías estarlo… sabes que…

Un intenso beso. James Potter todavía sonreía al recordar la intensidad del beso compartido con Rose, la sorpresa inicial fue reemplazada por la misma intensidad, diciéndole cuanto la amaba y lo que estaba dispuesto a hacer. No podía olvidar que aquel acto había sido el primero… el primero desde que salía con Teddy, el primero donde el encuentro lo propiciaba e inicia él, en aquel instante, las riendas las sujeto la chica y él lo agradecía inmensamente. Aquel simple acto parecía ser el oxígeno que necesitaba para seguir adelante.

-Ya voy, ya voy – Manifestó después de sentir por quinta vez el sonido de la puerta, cortesía de su hermana - ¡Natalie!

-¿Qué pasa? – Preguntó asomándose por la ventana – Estás loco o qué…

-Sólo quiero saber qué haremos – Acusó él colocándose un suéter – Nunca concretamos nada…

-Sí, lo hicimos – Suspiró ingresando a la habitación – Procuramos guardar energías para el regreso de la tía. Mientras tanto actuaremos superficialmente: preguntar cómo se encuentra, si se escriben, si algún día o momento se reunirán e incluso si vendrá a Hogwarts. Simple.

-Simple… - Suspiró él – Siento que ellos van mejor encaminados que nosotros.

-Ni que lo digas – Susurró Nat pensativa

-Pienso que sospechan – Soltó moviendo la cabeza – Les hemos interrogado miles de veces.

-Se llama recuerdos de infancia, James – Aclaró

-Vale, vale – Sonrió este negando – No logró entenderlo… se quieren, están juntos, todos los saben…

-Todos – Repitió la chica alzando las cejas – Cuando el mundo mágico lo sepa… no tendrán un segundo de paz. Créeme. Será la noticia más publicitada en décadas.

-Lo dudo… -

-¿Qué dijiste?

-Nada, nada – Negó él recogiendo su mochila – Bajemos.

"Si todo funcionará". No podía dejar de pensar lo que sería aquel hecho, si realmente deseaban estar juntos, él y Rose deberán afrontar las miradas y escrutinio de todo el mundo. Quizás la peor prueba, hipotéticamente hablando, sería conversar con los padres de la chica. Podía suponer la reacción prudente de Hermione: recogiendo la información, sopesando escenarios y soluciones.

Caso distinto sería Ron. ¡Merlín, podía escuchar los gritos! Reclamando a los cuatro vientos la desfachatez de él por acercarse más de la cuenta a su hija, después de todo, en navidad y luego por una carta, le pedía expresamente cuidar de la chica.

-Se nos hace tarde – Apuró Harry observando a sus hijos bajar las escaleras

-Lo siento – Se disculpó James bajando el baúl

-Bien, vamos.

Se colocó el abrigo al tiempo que su padre y hermano preparaban las cosas; sólo un movimiento de varita del primero haría aparecer las cosas en Hogwarts, evitando mayores problemas de traslado. Regresar al colegio suponía barajar situaciones que comenzaban a salirse de control, algo que ella odiaba, las últimas semanas se dedicó a continuar el "interrogatorio"… algo divertido que le daba tiempo para no pensar en otras cosas: el traslado de Hermione poco les ayudaba pero observaban el lado bueno, preferían un mes a un año. Sin duda, no permitirían pasar por un calvario parecido a cuando el moreno desapareció por cuatro meses.

Suficiente castigo habían tenido.

Un mes lejos de Hogwarts. Se reconfortaba al pensar que podía ser peor, un año. Sin embargo, la ausencia de las personas que quería le tenía tremendamente ansiosa, deseando que el tiempo pasará lo más rápido posible… extrañaría al ojiverde, sus sobrinos e hija. Por un instante, tuvo la idea de llevarla a Italia pero la insistencia del moreno por que permaneciera en el colegio cuidada por todos, le tranquilizaba. Además, Rose le manifestó la intención de quedarse, lo cual aceptó.

-Estás segura – Había preguntado por décima vez. Apenas llegaron de casa de Harry había pedido hablar – Sé que será un mes pero…

-Precisamente… - Interrumpió ella. A pesar de la seguridad que trasmitía, una pequeña parte lo dudaba – Sólo será un mes, estaré bien. Sé cuidarme, siempre han dicho que el colegio es el lugar más seguro. Además, no estaré completamente sola.

-Sí, lo sé – Suspiró dándole la razón, tenía a Harry, Natalie, James y la directora. Incluso Marcos y Severus – Bien, podrás quedarte. Sólo escríbeme seguido.

-Por supuesto mamá.

Sí. Confiaba plenamente en todos, no tenía por qué sentirse nerviosa… salvo, la carta de Ronald: después de varios meses se comunicaba directamente con ella y aquel hecho le preocupo apenas reconoció la caligrafía del pelirrojo, la pequeña marca en el extremo izquierdo le decía que quitará el hechizo de seguridad, sin duda, podía ser interceptada por alguien.

Hermione.

Sé que no tendrás problemas para quitar el hechizo de seguridad, la situación aquí sigue siendo "complicada". He intentado regresar por varios meses y esclarecer el asunto pero constantemente todo se derrumba y debemos volver a empezar… No lo niego, parece extraño e incluso sospechoso, llámame paranoico o con síndrome de persecución pero tengo y tenemos la sensación que alguien lo impide y hace el mayor esfuerzo para evitar que regrese al ministerio. Según he averiguado, Harry logro congelar mi situación a "desaparecido", lo cual me da algunos meses de respiro… dale las gracias. No quiero arriesgarme a enviarle una carta y comiencen a levantar una cacería de brujas.

Actualmente, estoy con diez magos… paradójicamente somos tres infiltrados. Sí, aurores… digamos que soy el tercer intento fallido de infiltración, el cual se rebeló y a quien hay que castigar con las penas del infierno. De cualquier manera, sólo quiero terminar con esto.

No quiero agolparte con preocupaciones ni temores, sin embargo, debo preverte… puedes suponer que tenemos dos enemigos acuestas, el primero es el grupo de mortifago de la zona sur y el segundo aquella red que pretende darme caza, llamase departamento de aurores, ministerio de magia, etc. Quien sea, estará al tanto de cualquier movimiento de las personas que quiero y son importantes, buscará la oportunidad de atacar por ellos.

Por ello, quiero pedirte que tomen precauciones… todos. Sobre todo, en Rose. Debes saber que le pedí ayuda a James… le pedí que cuidará de ella, sé que lo cumplirá pero quiero que vuelvas a pedírselo. Más aún cuando estarás fuera de Hogwarts.

Cuídate e intentaré escribir más a menudo.

¿Cómo podía conocer el traslado? Por más que pensaba en algún método, no tenía lógica y Harry sólo llegó a la conclusión que el pelirrojo pudiese estar en Italia, bajo la protección de alguien cercano al colegio en cuestión. Teoría bastante rebuscada pero parecía ser la única que le tranquilizaba, lo único que podía hacer era confiar y esperar: Confiar en el lugar más seguro del mundo y las personas que acompañarían a su hija.

-Todo listo – Acusó la castaña viendo a Rose salir de la cocina

-Claro – Sonrió la chica tranquilamente – No llegarás tarde, cierto.

-Claro que no – Negó ella – Además, quiero despedirme de todos.

-Bien

Cogió la mochila de mano observando a su madre enviar el único baúl al colegio, la nostalgia le llegó recordándole que éste viaje sería distinto, éste viaje sería sin la castaña y debía esperar un mes para poder compartir como usualmente lo hacían. A nadie le parecía el trato al cual llegaron los respectivos directores, sin embargo, desechar el trato significaba tenerle lejos durante un año complicando aún más la situación. Su situación.

Y pensar que estuvo a punto de irse del colegio por un mes… a diferencia de su madre podía optar por irse o quedarse. Durante varios días presencio las conversaciones de su madre y tío donde este último apelaba porque se quedará argumentando que estaría protegida por todos, lo cual en cierta medida era cierto, pero podía observar cierto dejo de influencia de James, lo sabía.

La incomodidad de días anteriores comenzó a superarle producto del plan de unir a sus respectivos padres, unir en el sentido formal, porque informal la situación parecía bastante obvia. En cualquier caso, se y le permitía ciertas demostraciones de cariño propias de dos primos, por fuera, porque por dentro la situación era distinta. Ambos lo sabían.

Por varios días continuaron así hasta que el chico tuvo la genial idea de salir para acompañar a su amiga/casi novia Emma Owen. Durante varias horas evito preguntar sobre la carta a Natalie u otra persona, sobre todo, sí Harry andaba por allí… no quería dar segundas lecturas pero la bendita carta le molestaba enormemente. Sólo la incursión a la cocina de su prima y la carta entre sus manos le permitió realizar la usual pregunta ¿De quién era?

Emma Owen resonó por su cabeza y las palabras de Natalie le pusieron de peor humor "Linda chica", si nadie lo negaba y no cabía duda sobre la buena persona que era. Sólo una semana estuvo con James, quedando sólo como amigos… buenos amigos, según Nat. Denominación que le tuvo intrigada durante la mayor parte de la tarde hasta la cena donde el chico apareció esbozando una enorme sonrisa y la camisa ligeramente manchada por labial.

Sujetó la mano de su madre mientras aparecían fuera de la estación… la sonrisa enigmática de Harry le colocaba nerviosa y enfurecían al mismo tiempo. Lo pensó cientos de veces antes de subir las escaleras, luego de la cena y sin que nadie le viese, hasta la habitación del chico donde ingreso sin pedir permiso, sorprendiendo a James, dejando salir la frustración, enojo y molestia que sentía.

Lo negaba una y mil veces… no estaba celosa pero si celosa significaba sentir la sangre hervir y el estómago encogerse por imaginar al chico con otra. Entonces, sí. Lo estaba. No lo manifestó de manera verbal pero el arrebato le impulso a acortar distancia y besar a su primo intensamente, bajando las barreras sólo por un instante. Un instante, bajo el cual a ambos le daba el oxígeno necesario para continuar… con lo que sea que estaba haciendo.

-Rose – Acusó Hermione sacándole de sus pensamientos – Tu primero.

-Claro – Balbuceo sorprendiéndose de haber llegado tan pronto. Por un segundo dudo en ingresar, teniendo el presentimiento que al finalizar al año escolar, nada sería lo mismo. – Te espero del otro lado.

-Por supuesto.

A pesar de los años la estación parecía no cambiar con nada y cada año le daba la bienvenida a los estudiantes de Hogwarts, nuevos o antiguos el lugar siempre mantenía ese toque especial de magia, el enorme reloj marcaba la próxima salida del expreso. Diez minutos. Suficientes para la despedida momentánea entre padres e hijos y reencuentros entre viejos amigos y compañeros de clases; Harry pagaría el reencuentro permanente y para siempre pero la situación le decía constantemente que debía esperar para ello, le frustraba no poder embarcarse en aquel tren junto a la castaña, olvidarse del estúpido compromiso en Italia.

-Sólo será un mes, papá – Acusó James observándole. Sencillamente, el moreno no podía ser más expresivo… beneficios del detective. Sonrió – El tiempo pasa rápido en el colegio, lo verás.

-Ojala tengas razón – Suspiró él pensativo. De pronto, la carta de Ron hacia la castaña le hizo recordar – Procura cumplir con Ron. De acuerdo.

-Claro – Asintió él seguro – Crees que ocurra algo.

-Puede ser – Susurró frunciendo el ceño – En estas circunstancias, no podemos confiarnos.

-Lo sé

-¡James! – Exclamaron desde la derecha, el aludido se giró y sonrió ampliamente.

-¡Mike! – Soltó sobresaltando todavía más a Nat. - ¡¿Cómo estás?!

-Bien – Sonrió él saludando al padre de su amigo – Señor Potter…

-¿Cómo estás, Mike? – Saludó él

-Bien, largas vacaciones – Suspiró dirigiéndose hacia Natalie – Hola Natalie – Saludo para besarle la mejilla - ¿Qué han hecho?

-Lo de siempre – Musito el chico echándole una mirada significativa a su amigo

-Oh, claro, claro – Sonrió el aludido enterado de la situación de Harry y Hermione - ¿Cómo va?

-En realidad…

-Allí vienen – Interrumpió Natalie observando a su tía y prima llegar.

Cualquiera lo hubiese dicho a ciencia cierta… Harry y Hermione aparentaba más que la amistad adolescente, el prolongado abrazo y con atisbos de convertirse en otro beso, además de la mejilla, les indicaba a todos el nuevo estado de los amigos. Sin embargo, la mayor parte de las personas estaban enfrascadas en sus propios asuntos para darse cuenta y suponer algo más, en cierta medida, el par de amigos lo agradecía.

Según Natalie el dúo de amigos parecía jugar peligrosamente con los límites: El brazo de su padre permanecía sobre los hombros de la castaña y cada cierto tiempo se miraban intensamente ¡ciego e iluso mundo mágico! Pensó esbozando una sonrisa, el diario mágico tenía la evidencia frente a sus ojos y prefería inventar noticias morbosas. Suspiró.

-Piensas lo mismo – Susurraron tras suya. Asustándole – Lo siento.

-Mike – Suspiró Nat dándole un codazo amistoso – Si es sobre la noticia más obvia del mundo, entonces sí, pensamos lo mismo.

-Lo suponía – Musito encogiéndose de hombros – Me sorprendí cuando leí la noticia, no pensé que su padre sería el profesor de defensa.

-Todos – Afirmó ella pensativa – Lo sorprendente fue saber el traslado de la tía.

-Oh, entiendo – Susurró – Me da gusto verte – Soltó de pronto, sorprendiendo a la chica – La última vez… sólo te cause problemas.

-No importa – Negó – No tienes por qué seguir disculpándote

-Lo sé

-Hazlo ahora – Susurró Harry observando a su hijo platica con Rose – Será extraño pero lo comprenderá.

-Hablaste con él – Dijo mirándole

-Algo – Musito pensativo – No pierdas tiempo.

-Claro – Susurró Hermione alejándose del hombre – James - Vociferó llamando la atención del chico, le hizo una ligera señal para que se acercará

-Sí – Musito él intrigado. Observó a su padre alejarse ligeramente, lo cual, le puso nervioso

-Necesitaba hablar contigo – Soltó provocando más nerviosismo en el chico. Sonrió – No es malo, te lo prometo.

-Claro, claro – Sonrió él nerviosamente – Entonces..

-Necesito pedirte un favor – Contó tomando seriedad. James borró su sonrisa. Atento – En realidad… saber si lo cumplirás.

-¿El qué?

-La plática que sostuviste con Ron – Soltó sorprendiendo a James – Le prometiste que…

-Cuidaría de Rose – Continuó él girándose ligeramente hacia la chica. Se tensó al observar a Remus y Teddy llegar, este último para abrazar y besar los labios de la chica. Su novia. – Así lo haré.

-Puedo confiar en ti – Presiono

-Por supuesto – Asintió James escuchando el agudo llamado del tren. Pronto regresarían a Hogwarts. – Te lo prometo.

-Gracias James – Sonrió Hermione sujetando cariñosamente el rostro del chico – Significa mucho para mí.

-Para mí también – Pensó devolviéndole la sonrisa a su tía. – Es hora – Musito.

-Sí. Vamos.

Un pesado vuelco sintió en su corazón apenas los labios de Ted hicieron contacto con los suyos, recordándole de nuevo quién era su novio y el chico tras suya junto a su madre, sólo se trataba de un primo. Que por más que quisiera estar junto a él, no podían… debían permanecer separados por el bien de todos. Se abrazó por algunos segundos más al chico para luego sonreírle y besarle ligeramente, el tren hacía el último llamado para partir.

-Te escribiré seguido – Acusó Ted sujetando su rostro – Te lo prometo.

-Haré lo mismo – Susurró ella sonriéndole – Te quiero mucho

-Yo igual – Soltó volviéndola a besar intensamente – Cuídate.

-Tú debes cuidarte – Río la chica – No quiero saber que estás herido.

-Lo mismo digo – Vociferó Remus

-Estaré bien, tranquilos – Se defendió él

-Eso espero – Saltó Harry despidiéndose del hombre lobo – Cualquier cosa, me avisas.

-Claro – Asintió él – Pierde cuidado.

-Bien – Susurró y dirigiéndose hacia Ted, añadió – No dudes en escribirme. De acuerdo.

-Claro que sí – Asintió el chico abrazando a su padrino – Que tengas buen viaje.

-Eso espero – Susurró él

El moreno se dirigió hacia la castaña conteniendo las ganas de besarle enfrente de todos, sin embargo, la razón pudo en él. Le abrazo fuertemente rogando porque estuviese bien y regresará sana y a salvo, la aparente tranquilidad parecía romperse lentamente y no quería estar lejos para cuando eso ocurriese. Lanzó un suspiro, beso la mejilla de la castaña y se alejó lentamente dispuesto a abordar el expreso.

¿Cuándo habrá un comienzo de año tranquilo? Pensó el cuarteto abordo, Remus y Teddy: literalmente la escena de navidad parecía repetirse, la castaña impidió el avance de Harry sujetándole la muñeca, obligándole a acercarse de nuevo para besarle en la comisura de los labios. Cualquiera sea el caso… ninguno intento buscar mayores implicaciones, estaban acostumbrados a ese tipo de escena y tal vez, sólo tal vez… está sería la única noticia verídica del diario mágico, independiente del título por debajo, claro está.

Observó el tren hasta perderse a la distancia deseando con todas sus fuerzas el bienestar de todos, pudo comprobar las miradas pícaras de Remus y Ted pero movió la cabeza ligeramente. Se despidió de ambos hombres para luego salir de la estación, a diferencia de Hogwarts, debía presentarse ante el director del colegio y luego recibir indicaciones básicas a la espera de la llegada de los estudiantes.

Cogió la primera chimenea disponible para luego aparecerse en el enorme despacho del director del colegio Italiano; muros blancos y pulcros, estatuas a tamaño real de los últimos directores, retratos móviles y cientos de objetos misteriosos y que apenas logro identificar, le sorprendía lo cálido del ambiente a pesar lo amplio que era. En medio de todo eso, el escritorio del director le recibía… ligeramente más pequeño que el de Minerva pero igualmente elegante. Muy elegante.

-Director Lyon – Saludo la castaña recibiendo una sonrisa amable del anciano director – Disculpe si demoré… debía despedirme de mi hija.

-No se preocupe – Sonrió el director incorporándose de su silla, dejando caer una túnica purpura brillante – Lo entiendo, debe ser difícil separase de su hija.

-Lo es – Susurró pensativa

-En fin – Suspiró él rodeando el escritorio – Sé que será poco tiempo pero es necesario que conozca el funcionamiento del colegio. No difiere demasiado de Hogwarts, claro está.

-Por supuesto – Asintió ella

-Entonces – Sonrió haciéndole una seña para que caminará – Me tomé la atribución de asignarle un pequeño guía… espero no le moleste.

-Creo que no – Negó Hermione saliendo al exterior de la oficina. – Es profesor.

-Así es – Asintió – Llegó hace seis meses, para ser primerizo es bastante hábil… al igual que a usted deberá partir.

-Comprendo.

Se detuvieron en la primera esquina a la espera del mago en cuestión, pudo observar las similitudes entre ambos castillos y lo fuerte que aparentaban ser, sin duda, la nostalgia por su hogar le haría muy larga la estadía en aquel lugar. Escucharon pasos acercándose, la castaña evitó girarse y continuar conversando con el afable director, después de todo, nadie le aseguraba que la persona en cuestión sería su guía.

-Entonces… Oh, aquí está – Sonrió el director desviando la mirada tras suya – Señorita Granger, le presento a su guía. – Acusó indicándole al personaje en cuestión. La aludida comenzaba a girarse cuando reconoció aquella voz que hace casi dos años no escuchaba. Sorprendiéndole.

-Buenos días, profesora Granger – Escuchó el timbre de voz. Como siempre arrastrando las palabras en un burlesco y típico siseo.

Continuará…

Próximo capítulo Hogwarts I: Ataque

Un adelanto…

"Sí, eres un cobarde. Regresemos a la sala común. Vamos."

"Si quieres estar con él, lo respetaré. Por ello, no pienso seguir presionándote."

"La presencia de otra persona abrazando los hombros de la castaña le puso los pelos de punta y le hizo apretar los puños"

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