TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK. ROWLING
Nueva semana, nuevo capítulo!
Muchos dieron en el clavo con respecto al nuevo compañero de Hermione en Italia. Sí, así es… de nuevo tenemos la presencia de Draco Malfoy ¿Por qué? ¿Y para qué? Todas las preguntas tendrán la respectiva respuesta, ya verán.
Hay varios puntos a considerar en este capítulo, espero haberlos explicitado debidamente y no perder el hilo del asunto.
No les doy lata, a leer.
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
TERCERA TEMPORADA
Capítulo Veintiséis
"Hogwarts I: Ataque"
El pasado deseaba regresar… Quería resistirse a aquel antiguo escenario lleno de dolor y sufrimiento, lo último que necesitaba sería ajustar cuentas con aquel pasado, el cual le hubiese tenido al borde de la locura sino hubiese sido por la incondicional ayuda de la mujer que aprendió a amar más allá de la amistad. No, no quería regresar y conocer algún otro escabroso detalle de la vida de su difunta esposa y amante, todo lo que descubrió y supo por medio de este último, le parecía suficiente para dejarlo por la paz e intentar continuar la vida. Él en compañía de sus hijos y personas que amaba, y el rubio bajo el parámetro que quisiese.
¡Claro está! Aquel parámetro le golpeó en la boca del estómago cuando se enteró de la "nueva vida" de Draco Malfoy: profesor de pociones en Italia y compañero de la castaña, la noticia apareció en el diario sorprendiéndole, ganándose significativas miradas de sus hijos y sobrina, cartas de Remus y Teddy y cautela de la directora. No podía rendirse a los impulsos por viajar hasta Italia y sacar a la castaña de aquel lugar… no podía, no podía confiar en el rubio después de casi dos años de ausencia.
Sólo pudo limitar su accionar a escribirle una carta pidiéndole la mayor cantidad de información, necesitaba sentirse seguro de que ella estaba bien. Que no existía motivo alguno por el cual preocuparse ni preocupar a su hija… ahora más que nunca no podía fiarse de nadie. La respuesta llegó durante la tarde y le dejó todavía más sorprendido e impactado, inquieto por la información recibida y las pulsaciones a mil.
Harry
Comprendo la preocupación de todos por la presencia de Draco y aunque parezca absurdo, está aquí para protegerme. Conoce de la situación de Ron y está dispuesto a ayudar.
Te quiere, Hermione.
¡Merlín, protegerla! Había pensado de manera irónica apenas termino de leer y el pergamino fuese arrebatado de sus manos por los jóvenes, la expresión de confusión del trío le hizo dar ligeras explicaciones sobre el asunto, principalmente, la carta enviada del pelirrojo a la castaña durante el verano y los indicios de que él estuviese cerca de Italia, por el momento, parecía ser la única respuesta lógica sobre el porqué Draco estaba en el colegio acompañando a Hermione, la protección encomendada por el pelirrojo.
-Porque aceptaría Draco – Preguntó Natalie pensativa. El ojiverde lanzó un suspiro, la suspicacia de su hija le abrumaba – No lo entiendo.
-Es complicado.
Complicado e incómodo. Después de tanto tiempo debió sumergirse en los recuerdos y relatar brevemente el vínculo que existía entre Ron y Draco, el rol que jugó en aquel período donde descubrió primero la relación de Ginny y el rubio y el silencio posterior que guardó. Claro, la revelación volvió a sorprender a todos… llevándoles a recuerdos sepultados que gracias a la presencia del rubio volvían a florecer.
No despreciaba la ayuda del rubio pero le intrigaba que se hubiese involucrado por el simple hecho de proteger a Hermione en favor a Ronald. Lo pensó varias veces y llegó a la conclusión que podía protegerla desde fuera… no parecía necesario estar juntos las veinticuatro horas al día. O sí.
-Tienes un aliado, papá – Musito James después de relatar la historia.
Se removió incómodo detrás del escritorio a la espera de que el examen semanal finalizará, pudo observar la distracción de Mike y el ligero cabeceo de James. Sonrió tranquilo… la situación parecía incómoda pero las últimas dos semanas lograron retomar el ritmo habitual de Hogwarts. Incluso él y salvo pequeñas excepciones.
Literalmente, los continuos rumores, reportajes e imágenes sobre algún de tipo de relación "a espaldas" del niño que vivió entre Draco y Hermione, le tenía de mal humor y bastante sensible sobre cualquier comentario malintencionado alrededor suyo. Cada día atacaban con alguna fotografía o espectacular reportaje sobre la "vida oculta en Italia" de los profesores, la situación por supuesto repercutía en aquel castillo mediante más comentarios y miraditas molestas de los demás. Sin duda, pareció retroceder en el tiempo y situarse en época de estudiante.
Por si fuese poco debía lidiar constantemente con los personajes de turno y le recordaban de vez en cuando las noticias de la semana anterior: Marcos y Severus, el primero recordándole las intenciones de retomar "asuntos pendientes" cuando volviese la castaña y el segundo sacándole de quicio con algún comentario del pasado… la mayoría sobre su padre y padrino y otros relacionados con su actual situación.
-Casi veinte años y recién te diste cuenta, Potter – Comentó en apenas un susurro mientras dejaba el periódico del primer día de clases sobre la mesa.
¡Por todos los magos y brujas! Acaso él previo algún tipo de sentimiento entre ellos… la sola idea le abrumaba, no quería darle segundas interpretaciones pero algo de razón tenía las palabras del mago. A pesar del historial poco amigable de ambos magos, lograban sobrellevar una relación estrictamente profesional, además, le tranquilizaba tenerle de regreso ante cualquier tipo de problemas.
El ruido de sillas y pupitres moverse le saco abruptamente de sus pensamientos, aturdido se incorporó del escritorio para recepcionar los exámenes y despedirles hasta la próxima semana: A pesar del fin de semana tenía bastante trabajo fuera del colegio y necesitaba concentrar todas sus energías en ello.
-Hasta luego – Se despedía recibiendo los últimos exámenes
-Irá al juego – Preguntó Mike entregando su pergamino - Es el inicio de temporada…
-No estoy seguro – Negó él sonriéndole ligeramente a Rose – Tengo demasiado trabajo.
-Oh… vamos, será emocionante – Insistió el chico
-No le presiones – Acusó James – Aunque deberías ir… hace cuánto no asistes a un juego.
-Bastante tiempo – Suspiró frunciendo el ceño. – De hecho hace bastante que no monto una escoba.
-Entonces… debe ir – Apuntó el castaño emocionado - ¡Bien! Hora de almuerzo, vamos.
-Quisiera hablar contigo – Dirigiéndose hacia su hijo. El aludido asintió – Te alcanzará en el comedor.
-De acuerdo – Asintió Mike colgándose la mochila – Nos vemos.
-¿Qué sucede? – Preguntó James preocupado
-Solo deseaba preguntarte cómo estás – Acusó el ojiverde apoyándose sobre el escritorio – Pensé que llegar a Hogwarts, te alegraría. Que el ánimo mejoraría.
-No es importante – Negó bajando la mirada. Sí, estaba feliz por regresar hace algunas semanas pero la escena de la estación hace dos semanas le tenía con demasiadas dudas. Sencillamente, hubiese preferido quedarse en casa – Debo solucionarlo solo, papá.
-La última vez que escuche eso, termine sorprendiéndome – Sonrió el auror cruzándose de brazos. El chico se sonrojo – La situación no mejora, cierto.
-No – Susurró lanzando un suspiro – A veces pienso que lo hace pero luego todo retrocede… comienzo a barajar la opción de dejarlo.
-Entonces… desistes – Suspiró Harry observando la inseguridad y contradicciones de su hijo – Desistes de buscar gestos y continuar sus vidas, tal cual.
-Gestos existen – Suspiró mirando a su padre – Y dudo que logremos fingir "nada sucedió" y continuar así sin más.
-Entonces…
-Intentaré resolverlo – Interrumpió cogiendo la mochila – Intentaré hacer lo correcto.
Observó a su hijo realizar una fallida sonrisa para después salir del aula de defensa, lanzó un suspiro mientras movía la cabeza disconforme con la breve conversación. Deseaba ayudarle pero la situación parecía un continuo vaivén: pudo apreciar el día que encontró a la chica sonrojada después de salir de la habitación de James y luego el súbito cambio en el ambiente durante el paso por la estación del tren.
Recogió los pergaminos enviándolos hacia la oficina para después caminar hacia el comedor, por el pasillo, visualizó a James siendo arrastrado por Mike y Natalie, y seguidos de cerca por Rose. Observó la escena bastante curioso por el actuar de ese cuarteto, el cual, podía asegurar se traía algo entre manos.
-Bien, bien – Decía James zafándose del agarre de su hermana y amigo – Ya estamos solos ¿Qué les pasa?
-Hay que hablar – Soltó Natalie de manera obvia.
-Podríamos esperar a la noche – Pidió sintiendo el estómago vacío – Tengo hambre y no estoy de ánimos.
-Siempre quedamos y luego nadie se queda – Acusó Nat cruzándose de brazos. Mike asintió – Urge platicar lo que haremos en dos semanas.
-¿Por qué lo preguntas? – Inquirió el chico. Nat rodó los ojos
-En serio hermano – Suspiró la chica pelirroja – No podemos olvidar la presencia de Marcos y lo que pueda pretender.
-Suma los rumores – Apuntó Mike esbozando una sonrisa.
-¿Cuáles rumores? – Preguntaron James y Rose
-¡Merlín! – Suspiró la chica - ¿En qué mundo viven? Se dice que la tía podría regresar en compañía del rubio Malfoy.
-Hablas en serio – Soltó Rose incrédula – Es imposible… he recibido cartas y nunca menciona a Draco.
-En realidad…
-Creo que estamos adelantando hechos – Acusó el pelinegro cruzándose de brazos – Sinceramente, es inútil el plan si están enamorados. La lógica dice que estarán juntos.
-¿Cómo puedes afirmarlo? – Preguntó Mike alzando las cejas – No podemos dar algo por zanjado.
-Estoy de acuerdo… - Susurró Rose
-Bueno… entonces nunca lo estuvieron – Musito el aludido observando a la chica fijamente – O alguno de los dos simplemente se confundió.
-Oh vamos! Confundidos – Exclamó Nat sonriendo – Los hemos visto durante el verano y sabemos lo que sienten.
-Como sea – Suspiró el chico moviendo la cabeza – En serio, dejémoslo. Veamos la evolución apenas regresa la tía.
-¿Dónde vas? – Preguntó Mike intrigado por la actitud de su amigo - ¡James!
-A comer – Habló sin mirar hacia atrás y salir del aula vacía
-¿Qué le sucedió en clases? – Inquirió Natalie observando a sus amigos
-Tuvimos examen, nada más – Habló Rose pensativa
-En realidad – Musito el castaño llamando la atención de las chicas – Después habló con el tío Harry.
-Entonces algo ocurrió – Meditó la menor del grupo – Hablaré con él.
-Con calma – Susurró él preocupado – Si lo presionas estallará… lo conoces.
-Sí, lo sé.
Salieron del aula vacía de regreso hacia el comedor para acompañar al pelinegro, evitando hacer mención a la conversación anterior y mucho menos hacerle preguntas incómodas. A Mike y Natalie le preocupaba el estado del chico donde le podían observar más reservado y pensativo, suponiendo lo contrario a causa de la expulsión de Samantha, afirmaban que volvería el chico travieso, alegre y amante del Quidditch, faltaba un día para el primer juego y no existía el usual ambiente que colocaba siempre.
Ni siquiera asumir como capitán del equipo le ponía de buen humor, después de todo, durante varios años y producto de la poca diferencia de edad, él parecía ser la sombra del antiguo capitán Teddy Lupin. Por alguna razón, según ellos, las peleas siempre parecían armarse por algún desacuerdo entre capitán y cazador.
Ante las conjeturas de ambos amigos acertadas o no… Rose parecía intuir la reacción del chico y la posible decisión tomada hace ya varios días, la pequeña pelea solo afirmaba las conjeturas y colocaba en difícil situación. Si las suposiciones estaban acertadas, la próxima vez que ambos primos cruzaran palabra… sería definitiva. Sí, podía cambiar el escenario y arriesgarse pero algo dentro de ella se lo impedía.
Durante dos semanas evito cualquier acercamiento no propio entre ellos; deshizo abrazos, salía corriendo o evitaba hablar del tema. Estaba decidida a terminar con aquel juego, comenzar de nuevo y sacar de su corazón cualquier tipo de sentimiento amoroso de su cabeza, por el bien de ella, de él y Ted.
Si debía sufrir, lo haría.
-Dos semanas, Potter – Acusó Marcos apenas el ojiverde cogió asiento – Pronto regresará Hermione.
-Sí, lo sé – Masculló el aludido cogiendo algo ligero. El rostro cabizbajo de su hijo le preocupaba, observó a la hija de Hermione y no parecía mejor. - ¿Por qué lo pregunta profesor?
-Nada en especial – Sonrió encogiéndose de hombros – Sólo simple curiosidad, ya sabes, los rumores son pólvora.
-¿Qué rumores? – Inquirió por seguir la corriente. Su cabeza estaba dirigida hacia James y Rose. Temía porque el chico cometiera una locura
-Al parecer la profesora viene acompañada – Soltó de manera incisiva. El ojiverde apretó la mandíbula evitando lanzar alguna grosería – Hizo buena amistad con Malfoy.
-En realidad, profesor – Susurró recogiendo una fruta – La profesora Granger prefiere a Gryffindor. Buen día. – Saludo retirándose de la mesa. Dejando al profesor de historia literalmente con la boca abierta.
El almuerzo concluyó sin mayores problemas y los estudiantes se retiraban rumbo a sus respectivas clases. James, Rose y Mike se despidieron de Natalie, el trío sólo se dirigió a la única clase de la tarde: Historia de la magia y ya sentían un pesado sueño recorrer sus cuerpos. No lo negaban, el profesor hacía lo mejor para que nadie se aburriera pero la costumbre pesaba mucho más.
-¡Mike! – Exclamaron de un extremo de la sala - ¡Ven aquí!
-Ya regreso – Acusó el chico a sus amigos
-¿Qué traman? – Preguntó James observando al castaño
-De seguro alguna fiesta – Suspiró Rose encogiéndose de hombros
-Rose – Susurró el chico sentándose a su lado – Quería pedirte perdón.
-¿Por qué? – Preguntó sin mirarle. Sacó el pesado de libro de historia y coloco algunos pergaminos sobre la mesa
-Lo que ocurrió en la sala…
-No tiene importancia…
-Para mí, sí. Escucha – Rebatió apretando los puños. Dándose valor para lo siguiente – Necesitamos…
-¡Adivinen qué! – Saltó Mike sentándose frente a los primos – Habrá fiesta.
-Te lo dije – Susurró James
-Primero de octubre – Sonrió el chico levantando los pulgares – En la torre de Gryffindor ¿Qué opinan?
-Un suicidio – Murmuró la chica observando al profesor ingresar al aula – Llega la jefa de Gryffindor ¿Qué quieren? Dejar los puntos en cero.
-Llámalo bienvenida – Musito el castaño sonriendo – Además querida Rose… nuestro gentil profesor de defensa le dará la bienvenida…
-Date la vuelta, Mike – Regaño sonrojándose ligeramente. James sonrió – Idiota.
Sacando cuentas faltaban dos semanas para el regreso de la madre de Rose y ya los rumores comenzaban a pulular por el castillo, el reciente: la llegada de Malfoy al colegio para reformar la asignatura de pociones, por supuesto, la apreciación general dictaba que Severus Snape no necesitaba ayuda alguna, salvo si pensaba dejar el puesto. Sin duda, la idea estaba instalada, estudiantes, profesores y el diario mágico esperaban ansiosos aquel día.
La comunicación entre madre e hija no representaba mayores altercados, se escribían a menudo relatando brevemente sus días, pidiendo mutuamente cuidarse y recurrir – en caso de Rose – al ojiverde o directora en caso de cualquier situación sospechosa, sin embargo, todo parecía tranquilo. Se sentía protegida por todos… sobre todo por el chico sentado a su lado. Lo cual, agradecía.
Perdió el hilo del relato del profesor para sumergirse en los recuerdos y aquel día donde el chico se quedó hasta la media noche junto a ella. Cuidándole, cuando la noticia de separación de sus padres le abrumó… a pesar de desear estar sola, le permitió quedarse y guardar el espacio necesario para pensar y sentirse reconfortada. Movió la cabeza ligeramente, gracias o no a ese episodio desencadeno la reacción de Samantha, las peleas, los hechizos, las mentiras, los rumores y finalmente el impulso que les llevó a besarse en la torre de Gryffindor.
-Mike – Susurró James sacando a la chica de sus pensamientos. Observaron un papelito sobre la mesa
"Irán a la fiesta, sí o no" – Leyó James y luego la chica. El primero cogió un pedazo de pergamino y escribió. Lo lanzó sobre el hombro del chico.
"Creo que sí" – Sonrió Mike apenas dobló el papel, cayó otro.
"No lo creo. Rose" – Bufó rodando los ojos. Saco otro papel y escribió
"Oh, vamos! Sólo algunas horas… tampoco pensarás que será hasta la madrugada"
"Conociéndole, si"
"Todo Gry irá. Incluso Natalie" – La chica golpeó el codo de su primo, señalando. El chico abrió los ojos.
"¡Estás loco! No señor" – Mike lanzó un suspiro.
"Que delicado"
"Es pequeña"
"Sólo me lleva un año, James"
"Ni hablar, Mike. No le menciones nada."
"A estas alturas… ya lo sabe"
-Mike – Habló James llamando la atención del profesor.
-Silencio, señor Potter – Acusó Marcos frunciendo el ceño – A menos que quiera aportar algo.
-No señor, lo siento – Se disculpó sonrojándose ligeramente. Lanzó un suspiro y escribió otro papel, para Rose.
"Irás"
"Tal vez no"
"Necesito… hablar contigo" – Leyó de regreso causándole a la castaña una opresión en el pecho.
"¿Cuándo?"
"Te parece, hoy después de la cena… en la torre de astronomía."
"Bien"
¿Cuán preparada estaba para la conversación? No, nunca lo estaría. Podía intuir la decisión del chico y la comprendía profundamente, sin duda, parecía ser la mejor opción para todos, la opción lógica y correcta. No importaba lo que pensará o lo que sentía en aquel momento, lo único que podía hacer era aceptarlo e intentar continuar, sería difícil pero no existía nada que el tiempo no logrará curar. Nada.
Entonces… ¿Por qué sentía aquel ligero temblor? Sí, podía argumentar la indecisión sobre aceptar o no aquella conversación que llevaba días evitando, la incomodidad sería evidente cuando las palabras estuviesen dicha y los caminos de ambos inevitablemente separados, incluso la excusa de perder a su primo saldría a flote. Sin embargo, sólo existía una razón por la cual sentía aquel temor, el miedo de contestar sola una pregunta y la respuesta que intentaba mantener ocultar entre pecho y espalda. Tal vez y sólo tal vez estaba cediendo.
¿Cuánto tiempo paso? Casi dos años desde la última vez que piso aquel castillo y sólo movido por los celos y el descontrol, insultando a lo más preciado que tenía y por quien daría la vida si fuese necesario, su hija. Se sentó sobre la hierbas ocultándose entre arbustos mientras esperaba el momento oportuno para aparecer, el corazón le latía a mil, la piel sudaba y sujetaba fuerte el mango de la varita, debía actuar rápido y evitar que cualquier indeseable se acercará a la chica, confiaba plenamente en su sobrino… él la cuidaría.
Cientos de kilómetros recorridos persiguiendo a aquel grupo, sin duda, el pronóstico certero de su proximidad con el colegio le hizo colocarse en alerta y movilizar a sus compañeros. Varios tenían hijos, sobrinos, etc en aquel sitio, no podían permitir que niños inocentes fuesen víctimas de los mortifagos.
Observó al resto de sus compañeros y asintió ligeramente, se incorporó colocándose en posición al igual que el resto: llegaron demasiado lejos y saldrían de aquel enfrentamiento como grupo. El pelirrojo frunció el ceño detectando velozmente las rápidas figuras negras dirigiéndose hacia el legendario castillo, segundos después, la violenta explosión le hizo apretar la mandíbula contando mentalmente hasta sesenta, rogando internamente porque el pelinegro se mantuviese junto a su hija.
Veinte. Movió graciosamente la varita mientras un haz de luz salía disparada hacia arriba, la señal llegaría en treinta o cuarenta minutos a Italia y colocaría en alerta al rubio y por ende a su ex esposa. Sí, podía pedirles ayuda pero la peor estrategia sería colocarles en posición de blanco, arriesgarle sería innecesario.
Cincuenta. Una segunda explosión reventar lo que sería la torre de astronomía le puso la piel de gallina.
Sesenta.
-¡VAMOS! –Gritó Ronald desplazándose ágilmente por los jardines de Hogwarts.
Para Harry Potter los exámenes semanales se convirtieron en la peor estrategia a utilizar, le aburría y perdía demasiado tiempo, le gustaban las clases prácticas… siempre fue así y pensaba planteárselo seriamente a la profesora Mcgonagall. Por ahora, lo único que podía hacer era sentarse tras del escritorio y esperar que los estudiantes de cuarto año terminarán la evaluación, después de ello, quedaría libre solo para continuar la investigación de su amigo pelirrojo.
Observó el bolso con los documentos y pensó seriamente en adelantar trabajo. Apenas cogió la correa del bolso para abrirlo una explosión cercana hizo mover los cimientos del aula asustando a los estudiantes, levantando rumores y cuchicheos. El ojiverde frunció el ceño y camino raudo hacia la puerta llevando consigo la varita, apenas se acercó y la puerta se abrió de golpe dejando pasar a Severus Snape.
-Sev…
-Están atacando el castillo – Habló provocando la algarabía de los alumnos – Hay que sacarlos de aquí.
-¿Dónde? – Preguntó
-Salas comunes – Apuntó el profesor de pociones. El aludido asintió – Potter es nec…
Los grandes ventanales explotaron violentamente provocando el descontrol total de los estudiantes, por inercia, Severus abrió la puerta diciéndoles a todos dirigirse hacia sus respectivas salas comunes y permanecer allí. El ojiverde hizo desaparecer el bolso del destruido escritorio y posar la mirada sobre su hija, la cual, intentaba salir del salón lo antes posible.
-Escúchame – Alzó la voz producto de los gritos – No te detengas… tu hermano y el resto deben llegar a la sala común.
-Sí, lo sé – Asintió la chica asustada por la preocupación de su padre. - ¿Qué harás?
-Debo asegurarme que estén bien. Descuida – Sonrió él besando la frente de su hija – Recuerda, sigue adelante.
Observó a Natalie asentir y salir junto al resto hacia el pasillo, Severus y Harry le siguieron encontrándose con humo, polvo y gritos de cientos y ciento de estudiantes que intentaban refugiarse de los hechizos y maldiciones. Avanzaron hacia la entrada del castillo encontrándose a varios profesores y alumnos de último año haciéndole frente a los mortifagos que ingresaban libremente por los pasillos, apretó la varita iniciando un enfrentamiento esquivando hechizos, los cuales, pasaban a centímetros de su cabeza.
Apenas noqueo a un mortifago sintió a alguien cogerle de la pierna y botarle al suelo rápidamente, la espalda choco duramente contra el suelo logrando identificar la mascará oscura y una varita apuntándole directamente. Cogió la muñeca del mago desviando el hechizo para luego ser derribado por un tercero, se sintió mareado y un hilo de sangre resbalar por el cuello.
-¡Bombarda! – Escuchó el ojiverde provocando que la estatua cercana explotará distrayendo a ambos mortifagos.
-¡Expelliamus! – Exclamó Harry aprovechando la distracción para noquearles. Se incorporó del suelo encontrándose a James, Rose y Mike – Gracias.
-Estás bien – Acusó James preocupado
-Sí, lo estoy – Asintió él observando cautelosamente el lugar – Deben dirigirse a la sala común.
-Y Natalie – Acusó el chico
-Se dirige hacia allá – Informó él – Vamos, rápido. No pierdan tiempo.
-Bien, vamos – Acusó Rose
-Quiero ayudarte – Dijo James serio.
-James – Dijeron Mike y Rose preocupados.
-No – Negó Harry sujetando los hombros de su hijo – Tu misión es otra – Apuntó alzando las cejas y sonreírle significativamente – No le falles.
-Sí, tienes razón – Meditó el aludido. Se giró hacia sus amigos, añadiendo. – Vamos.
El ojiverde sonrió observando a su hijo y amigos salir corriendo hacia la sala común, lugar prácticamente acordonado por los aurores y mortifagos impidiendo el paso de los estudiantes, ya dispersos, intentando buscar alguna alternativa para refugiarse. La explosión de la escalera principal hizo a Natalie retroceder junto a otros amigos hacia el pasillo principal. El humo, los gritos y hechizos les desorientaban, la batalla campal provocaba explosiones y gritos desgarradores que colocaban la piel de gallina a varios alumnos, todos, ajenos a la guerra de hace varios años.
A la distancia logró visualizar la carrera apresurada de su hermano y amigos, el primero pareció apurar el paso al verle y abrazarle fuertemente mientras posaba la mirada sobre los enfrentamientos ocurridos metros más allá. Le vio observar la escalera destruida y la otra bloqueada por escombros pareciendo disconforme con la situación, le jaló la túnica exigiéndole saber cuál sería el siguiente plan, sin embargo, el chico negó algo frustrado y de alguna manera pidiéndole paciencia.
-Debe existir otra forma – Acusó Mike respirando profundamente – Algún pasillo alternativo.
-Otro refugio – Susurró Rose agitada por la carrera.
-Sólo nos queda la sala de menesteres – Masculló el chico seriamente – Tal vez…
-SALGAN DE AQUÍ – Gritaron tras suyo y todos los alumnos se sobresaltaron – FUERA, SALGAN DE AQUÍ.
No reconocieron al mago pero las continuas ráfagas de hechizos les hicieron moverse y situarse en la peor de las situaciones: acorralados. Simplemente se encontraban en medio y varios de sus compañeros resultaron heridos, el chico apretó la varita lanzando hechizos de protección siendo ayudado por Mike, Rose y varios amigos, huir no parecía ser opción.
"Vayan por Weasley" Su corazón dejó de latir y provoco la distracción suficiente para ser lanzado por los aires sujetando el costado izquierdo de su cuerpo, sintió la sangre manchar su mano y el suelo. De pronto, la turba de mortifagos dejó el enfrentamiento con los profesores y salió disparado por el pasillo, sintió la visión nublarse y las piernas volverse gelatina. Apretó la mandíbula y lentamente se incorporó del suelo mirando al resto correr desenfrenadamente.
-Maldición – Susurró apoyándose en la pared. Severus se puso frente a él, extendiéndole un frasquito. – Gracias.
-Apresúrate – Continuó iniciando la carrera. El ojiverde bebió el contenido y las fuerzas parecieron regresar, a pesa de seguir sangrando.
Sujetando el costado izquierdo del cuerpo comenzó a correr hacia la sala común de Gryffindor, si antes tenía dudas después de la orden explicita, no dudo. Debía buscar a la chica y colocarla a salvo…
¡Por el pasillo! Se replegaban espalda a espalda con los aurores sin posibilidad de huir, el acercase hacia el pasillo lateral conectando hacia los invernaderos les brindó la oportunidad de salir y refugiarse, sin embargo, el peso de los hechizos recaía sobre James y Mike, Rose y Natalie retrocedían hacia el pasillo, y la ayuda de Remus les facilitaba el asunto pero parecía que el grupo de magos estaba decidido a derrotarles.
Ofuscado, el pelinegro convoco un escudo
-¡Corran! – Ordenó siendo Natalie la primera en correr seguido de Mike, Rose lanzó un último hechizo e ingreso al pasillo. - ¡Vamos, vamos! – Sintiendo los hechizos rozar su cabeza - ¡Continúen! – Dijo parándose en la esquina y enfrentar los mortifagos.
-¡James! – Gritó Rose retrocediendo - ¡No podrás solo!
-¡Huye, sal! – Le miró - ¡Rose!
-JAMES – Gritó la chica observando al chico caer. Un hechizo le pegó sobre el muslo derecho
-No te quedes, sal de aquí
-No pienso moverme – Susurró incorporando al chico y hacerle caminar
-Allí vienen…
-BOMBARDA – Escucharon tras suyo. El pasillo hizo explosión - ¡Protego! – Observaron la figura de un hombre colocarse frente al pasillo y sellarlo. Se sorprendieron al reconocer la pelirroja cabeza de Ronald apenas la capucha cayó. – Nunca piensan hacerle caso a un Potter, cierto. – Sonrió él ganándose una mirada confusa. - ¿Cómo estás?
-Creo que puedo caminar – Balbuceo él siendo sostenido por la chica
-Papá, qué haces aquí – Inquirió Rose sintiendo infinitas ganas de abrazar a su padre. Recordó que sus brazos estaban alrededor de la cintura del chico
-Larga historia – Suspiró él – Busquen un lugar seguro… Intentaré comunicarme con contigo.
-Papá…
-Te quiero mucho – Sonrió besando ligeramente la frente de la chica. Desvió la mirada hacia el chico para después apretar su hombro afectuosamente – No pensé que llegarías a esto para cumplir tu promesa. Gracias.
-No te preocupes – Negó él devolviéndole la sonrisa - ¿Cuándo regresarás?
-Pronto – Habló girándose precavidamente al escuchar pedazos de cemento caer – Ya vienen. Salgan de aquí.
-Sí, vamos – Asintió Rose sonriéndole cariñosamente a su padre
Escuchó la fuerte explosión por el pasillo donde varios estudiantes huyeron, logrando visualizar al par de primos introducirse seguidos de varios mortifagos. Quiso seguirles pero otros le impidieron hacerlo, por varios minutos estuvo enfrascado en un duelo y ya comenzaba a perder la paciencia, necesitaba colocar a salvo a la chica y hasta el momento sentía el cuerpo desfallecer. De pronto, sintió la espalda de otra persona y la voz de los hechizos sorprenderle de sobre manera, desvaneció a su atacante y le observó de reojo, el cabello pelirrojo salir de la capucha le indicaba la llegada de su amigo.
-¿Qué haces aquí? – Preguntó él protegiendo y protegiéndose
-Ayudar – Expuso él
-Si quieres ayudar, ve por el pasillo – Acusó Harry – Los chicos…
-Ya lo hice, tranquilo – Informó desviando una maldición – Sólo James está herido.
-¡¿Qué dices?!
-Está bien – Sonrió ligeramente – Sabe cumplir promesas.
-Idiota – Sonrió este evitando hacer cualquier comentario. No quería que el chico terminara con otro hueso roto por culpa del pelirrojo – Por cierto… ¡Por qué confías en Malfoy!
-¡Potter, no es lugar!
-¡Claro que sí! – Gritó el ojiverde. Otra explosión se escuchó - ¡No sabes…!
-¡¿Estás celoso?! –
-¡Ronald, vamos! – Le dijeron apenas derrotaron al último mortifago - ¡Vamos, los aurores nos detectaron!
-Después hablamos – Acusó Ron sonriendo
-¡Persíganlos! – Escuchó el moreno
-¡No lo hagan! – Rebatió Harry apoyándose en la pared
-Tranquilos – Dijo Remus llegando junto al hombre - ¿Cómo estás?
-Mal – Susurró él siendo ayudado por el licantropodo
-¡Reúnan a los estudiantes en las salas comunes! – Ordenó Minerva - ¡Si alguno se encuentra herido, trasladarlos a la enfermería! ¡Rápido!
Caminaba desesperadamente por la sala de menesteres, preocupada por el bienestar de James y Natalie, todavía recordando la explosión del pasillo y los gritos de ambos primos. Quiso regresar pero el fuerte agarre de Mike se lo impidió, trasladándole a aquel lugar, le preocupaba el estado de su padre y el resto.
-Cálmate – Habló Mike incorporándose del sofá – Esperemos algunos minutos.
-No puedo calmarme – Suspiró frunciendo el ceño - ¿Qué quieres que haga?
-Tener paciencia – Susurró observando la mejilla de la chica – Tienes un corte – Sujetándole el rostro y luego limpiar cuidadosamente.
-Mike…
¿Qué le impulso? Preguntarle al chico los motivos parecían tan inútil como precisar la razón coherente de la pelirroja de continuar el beso, rodeándole el cuello y dejarse abrazar por la cintura firmemente. Simplemente siguió el instinto que refrenó cuando le vieron en el pasillo, la presencia del hermano mayor apaciguó el deseo de abrazarla y besar sus labios, de experimentar otra vez aquella sensación.
¡Por todos los magos! Él jamás se comprometía con las chicas… sólo se dedicaba a disfrutar y pasarlo bien, el concepto hoy parecía estar pasándolo Muy Bien y la denominación le preocupaba. Súbitamente recordó a su amigo, el contacto le pareció quemar y sutilmente se separó de los labios de chica, agitado y con la visión nublada.
-No está bien – Negó él alejándose tres pasos – Tu hermano…
-Mi hermano…
-Es mi amigo – Susurró agitado y desviándole la mirada. – No puedo hacerle eso.
-Hacerle qué –
-No puedo besar a la hermana pequeña… no podemos.
-Escucha Mike – Suspiró sintiendo el corazón latirle a mil – Sé que te dije… que lo olvidáramos el beso. No he logrado hacerlo… no quiero hacerlo.
-Natalie – Susurró él respirando hondo – Sé lo que dijiste…
-Me gustas – Confesó apretando los puños – No entiendo cómo paso… sólo…
-Nat – Balbuceo inquieto – Confieso que no eres indiferente… te aprecio mucho, te quiero pero no puedo. Tu hermano.
-Mi hermano siempre será mi hermano – Acusó ella frunciendo el ceño.
-No, Natalie – Negó pensativo – Lo siento, llámame cobarde o lo que quieras.
-Sí, eres un cobarde – Bufó Natalie girándose hacia la puerta y abrirla – Regresemos a la sala común. Vamos.
El castaño lanzó un suspiro sintiendo el cuerpo temblarle de pies a cabeza, alucinado por la confesión de la pelirroja y la suya propia. Temblaba de pies a cabeza de la emoción transitoria y la tristeza que comenzaba a invadirle después de despreciar a la chica, le observó caminar decidida frente a él… la conocía, sabía que estaba herida y lo probable es que le quitará la palabra por varios días. Lanzó un suspiró subiendo las escaleras hacia la sala común, no quería hacerle daño, sólo intentaba alejarla de él y evitar cualquier conflicto entre ambos hermanos.
Permanecía con los puños apretados sintiendo la respiración normalizarse a medida que subía las escaleras y se aproximaba hacia la sala común de Gryffindor. Escuchaba los pasos tras de ella y debió refrenar las ganas de volverle a besar, después de todo, el chico parecía dejarlo todo claro… La quería, sentía algo por ella pero temía por la reacción de James. Sí, nadie dudaba que el chico pondría el grito en el cielo y posiblemente tuviese instintos asesinos durante varias semanas, y Mike tuviese ese aire de "no compromisos" sin embargo, le conocía.
Ingresaron a la sala común donde varios alumnos se encontraban recuperándose de la enorme persecución por el castillo, ayudando a heridos y preocupándose porque nadie faltará en la sala. Inquieta buscó con la mirada a su hermano y prima, le preocupaba que estuviesen heridos y todavía estén deambulando por el castillo, escondidos.
-Thomas – Llamó a su compañero de curso – Has visto a James y Rose.
-Sí – Dijo sacándose la corbata - Llegaron hace poco, subieron a la habitación de chicos.
-Herido…
-Algo…
-Subiré – Anunció dirigiéndole una ligera mirada a Mike.
Se recostó en la cama siendo ayudado por la chica conteniendo un quejido de dolor, sentía la sangre resbalar y manchar las sábanas. El muslo comenzaba afiebrarse y molestar, miró a la castaña dirigirse hacia el baño y luego salir con una toalla húmeda, la piel se erizó apenas hizo contacto con la pierna.
A duras penas subieron las escaleras del pasillo y luego la que conducía a la habitación, obvio el comentario sobre dirigirse a la enfermería. Observó la expresión de la chica y pudo leer perfectamente la interrogante que durante todo el camino le molestaba, sin duda, necesitaba respuesta ante los últimos acontecimientos… lanzó un suspiro de alivio sintiéndose mejor.
-Quiero llevarte a la enfermería – Musitó Rose sin mirarle – Se podría infectar.
-No quiero preocupar a nadie…
-Estoy preocupada – Soltó mirándole a los ojos – Quiero preguntarte algo.
-Dime – Susurró él intuyendo la pregunta
-¿Qué significo eso? – Preguntó limpiando la herida del chico. Se estiró para coger una tijera y romper el pantalón – ¿Cuál promesa?
-Sabía que preguntarías eso – Sonrió ligeramente apoyando la cabeza sobre las almohadas – El tío Ron tuvo la idea – Suspiró ganándose la confusión de la castaña – En navidad, le prometí a tu padre protegerte… no permitiría que nada te pase. Se encontraba preocupado por tu seguridad, no lo comprendí hasta el siguiente día.
-Te lo pidió – Afirmó ganándose un gesto afirmativo del chico
-Tu madre me lo recordó – Musito sorprendiendo a la chica – Supo de la promesa por medio de él. El traslado le preocupaba.
-Comprendo – Susurró ella – El tío Harry…
-Se lo conté.
-No quiero que te arriesgues – Habló seriamente – Podría haber sido peor – Observando la pierna del chico
-No importa – Negó serio – Lo haré.
-James…
-Necesito decirte algo – Apuró él cabizbajo – Sé que acordamos reunirnos en la noche pero dudó que podamos salir.
-Sobre qué – Murmuró Rose sujetando la toalla
-Nosotros… - Hizo un gesto de silencio, lo cual la chica aceptó. – Sabes que te amo, por inesperado o sorpresivo que resultó el proceso, te amo. Intente desesperadamente… solucionar el asunto de Samantha, quise que lo nuestro o lo que sea que tuvimos funcionará a pesar de los rumores y malos entendidos. El chantaje a cuesta podía incluso con las salidas que comenzabas a tener con Ted, no pienso reprochártelo… estás en tu derecho y lo respeto. Esto se convirtió en una olla a presión y recurrí a mi padre – Cogió algo de aire porque sentía la garganta apretada – Solucioné el asunto demasiado tarde… estás con Ted y debo aceptarlo. No quiero seguir cuestionando si lo amas o no… si quieres estar con él, lo respetaré. Por ello, no pienso seguir presionándote. – Confesó apretando la mandíbula – Somos primos y no cambiaremos eso.
-No sé… que decir – Susurró la chica temblando ligeramente. Cientos de sentimientos se agolpaban sobre su garganta
-No importa – Sonrió él sujetándole las manos y luego acercarlas a sus labios. Las beso – Intentemos… seguir caminos separados.
-Como siempre – Balbuceo
-Siempre…
-¡Potter! – Exclamaron sobresaltando a la pareja de primos - ¿Qué demonios haces aquí? ¡Por merlín! ¡Tú pierna!
-Estoy bien – Habló James evitando que su hermana tocará la herida - ¿Cómo estás? Mike…
-Estamos bien – Cortó la chica frunciendo el ceño – Debemos llevarte a la enfermería, tiene pinta de infección.
-Estoy bien…
-James Potter – Suspiró Natalie colocando las manos sobre las cadenas – Vamos a la enfermería ¡Ahora!
-Vale, vale, vale – Acusó él asustado por las ordenes de su hermana – Vamos.
-Iré por Mike – Informó la chica saliendo de la habitación
-James – Susurró Rose llamando su atención – No sigas con la promesa.
-Rose – Suspiró él mirándole fijamente – Con o sin promesa… sienta o no lo que siento, seguiré protegiéndote.
-No quiero hacerte daño.
-Si me alejas, lo harás.
-¡Amigo mío! – Escucharon los chicos - ¿Qué te sucedió?
-Un hechizo – Suspiró el aludido incorporándose de la cama – Vamos a la enfermería… no quiero recibir maldiciones de Nat.
-Bien merecido lo tendrías, Potter – Sulfuró la pelirroja siguiendo a los chicos – Ni siquiera tenemos noticias de nuestro padre.
-Sí, tienes razón
-Hermanos – Suspiró Nat
Apenas bajaron las escaleras lograron visualizar la figura de Minerva platicar con los alumnos, sólo el quejido de James (culpa de Mike) llamó la atención de todos. Lograron comprobar la molestia de la profesora por el hondo suspiró que lanzó; el pelinegro se apoyó en el hombro de su amigo y esbozo la mejor sonrisa que pudo, sonrisa que sólo se convirtió en un gesto de dolor por el ligero golpecito de su hermana.
-¿Quieres matarme? – Acusó él molesto
-Señor Potter – Acusó la directora seriamente – Debería estar en la enfermería.
-Nos dirigíamos hacia allá – Intervino Rose bajando las escaleras – Lo sentimos.
-Bien – Suspiró la profesora. Desvió la mirada el resto – Permanecerán aquí hasta nuevo aviso. En caso de ser necesario, la cena se servirá aquí… les ruego puedan comportarse. Acompáñenme – Dirigiéndose hacia James y compañía.
-No quisimos desobedecer – Decía Mike bajado las escaleras – Recién llegábamos a la sala común.
-Ya lo sé, despreocúpense – Dijo la profesora – Alguien de ustedes se encuentra herido.
-Rasguños – Informó Natalie recordando el ligero corte sobre la mejilla – Nada importante – Soltó colocando tenso al chico castaño
-Profesora – Musito James bajando el último escalón – ¿Cómo está mi padre?
-Está herido – Respondió preocupando al grupo – Recibió un fuerte hechizo y perdió algo de sangre… está siendo atendido en la enfermería.
-Está consciente – Vociferó Natalie
-Sí – Asintió la directora - ¿Cómo ocurrió?
-Una persecución – Informó el chico – Intentaba cerrar el pasillo cuando un hechizo golpeó el muslo.
-No debió exponerse así – Reprochó Minerva mirándole de reojo – No son cualquier mago o bruja. Son peligrosos y dispuestos a matar. No lo olvide.
-¿Cómo salieron de allí? – Interrogó de pronto Natalie – Sí estabas herido.
-Yo cerré el pasillo – Intervino Rose recibiendo la afirmación de su primo – Nos dio tiempo para escapar.
-Comprendo – Musito Minerva sujetando el picaporte de la puerta
Apenas ingresaron a la enfermería se percataron del caos del lugar; los heridos parecían multiplicarse y el espacio reducirse cada vez más, los aurores interrogaban a cada herido y la enfermera iba y venía con pociones, cremas, etc. A la distancia, observaron al licantropodo caminar hacia ellos visiblemente preocupado sin apartar la mirada en el pelinegro.
-¿Qué ocurrió? – Preguntó Remus
-Un profundo corte – Acusó James acercándose hacia una camilla. Con dificultad cogió asiento
-Señor Potter, agradecería si se quitase los pantalones – Apuntó la enfermera de carrerilla – Están lo suficientemente rotos.
-Bien – Suspiró
-¿Cómo está el tío? – Preguntó la castaña
-Mejor – Contó el aludido – Se encuentra allá – Señalando el otro extremo de la enfermería – Está siendo interrogado y sermoneado.
-¿Por qué? – Preguntó James frunciendo el ceño
-No intentó capturar a Ron – Susurró bajando considerablemente la voz – Luchaban juntos e intercambiaron algunas palabras… intentan averiguarlo. Cuestionan su actuar.
-También seremos interrogados – Vociferó Mike llevándose un gesto afirmativo del hombre lobo
-Es probable
-Es absurdo – Masculló James haciendo un gesto de dolor – ¡Quema!
-No se queje – Dijo la enfermera – La herida estaba casi limpia y la sangre paro, el hechizo rozo la rodilla por eso cojea.
-Tuviste suerte – Meditó Remus – Me asuste bastante ante la explosión.
-Cerramos el pasillo – Musito él recibiendo la poción de la enfermera – Gracias.
-Estudiantes, cierto – Hablaron a espalda de Remus – Señor Potter…
-Henry – Suspiró Remus rodando los ojos – Son estudiantes, no necesitas interrogarlos.
-Necesito la mayor cantidad de información – Rebatió el capitán de aurores – Acabo de terminar la interrogación de Harry Potter… la herida le impedía realizar la captura y sólo platicaron sobre la presencia del otro en el castillo. Sólo por ello, no le suspendí.
-Me parece – Susurró él frunciendo el ceño – Sólo te pediré que seas breve – Señalando al grupo de jóvenes.
-Por supuesto – Asintió el aludido – Sólo necesito algunos detalles, lo primero es saber dónde estaban cuando comenzaron las explosiones.
-En clases – Contesto Mike de manera obvia – James, Rose y yo en historia.
-Defensa – Complementó Nat
-¿Qué ocurrió? – Dirigiéndose hacia la menor del grupo
-Me encontraba en examen – Habló la chica – Escuchamos la explosión, el profesor Snape llegó al salón para avisarle a mi padre sobre el ataque. Una segunda explosión nos movilizó hacia el pasillo. Por seguridad, debíamos dirigirnos hacia la sala común.
-Comprendo – Meditó el mago - ¿Qué ocurrió en el pasillo?
-Las escaleras estaban desechas – Soltó James agradeciendo con la mirada los pantalones nuevos – Un nuevo grupo llegó a nuestras espaldas y decidimos protegernos, logramos llegar hasta el pasillo… dejé el paso a mi hermana y amigo después le siguió Rose y cerré el paso. Intentaba cerrar el pasillo cuando recibí el hechizo.
-¿Quién selló el pasillo? – Preguntó Henry
-Yo lo hice – Menciono la castaña – Los mortifagos nos alcanzaban.
-No llegaron juntos a la sala común – Menciono observando a Nat y Mike
-Cuando James cayó – Apuntó Rose frunciendo el ceño – Me devolví sin avisar a Natalie y Mike, ellos continuaron. Nos refugiamos en los invernaderos y luego subimos la sala común, cogimos algunos pasillos ocultos… el estado de James no le permitía caminar.
-Con Natalie nos ocultamos en la sala de menesteres – Apuntó ahora Mike – Llegamos después a la sala común y nos enteramos del estado de James.
-Otra pregunta – Habló James ajustándose el cinturón – Necesito ver a mi padre.
-Sola una – Acusó el capitán cruzándose de brazos – Vieron a Ronald Weasley. Señorita – Vociferó dirigiéndose hacia la castaña, el pelinegro iba a interferir pero las puertas de la enfermería volvieron a abrirse.
¿Cuántas ganas tenía de golpear al capitán de aurores? Las ganas sobraban y estaba seguro que lo hubiese hecho sino fuese por el intenso dolor del lado izquierdo. Debió soportar las curaciones del torso y el interrogatorio del auror, suerte suya, las heridas abalaban que no estaba en condiciones para realizar una captura. Apenas las preguntas acabaron le observó dirigirse hacia un grupo de jóvenes, sorprendido, comprobó que se trataba de sus hijos, Mike y Rose, le miró intercambiar palabras con Remus y luego quedarse junto a ellos.
Tuvo el amago de incorporarse pero el dolor persistía, ofuscado sólo se limitó a observar: el pelinegro estaba herido, el parche blanco lo confirmaba y la poción que bebió le hizo sonreír por la mueca que emitió. El moreno lo sabía, Henry les interrogaba y los chicos respondían casi por inercia, lograba percibir la molesta de James y Rose, sin duda, cualquier pregunta con respecto al pelirrojo les molestaría.
Observó la molestia de James apenas el auror dirigió la mirada hacia la chica, sin duda, preguntando por Ron. Notó el amago de intervenir por la chica cuando el grupo giró la cabeza hacia la puerta de entrada, ofuscado el ojiverde quedó a la espera, el ángulo le impedía ver a las personas que llegaban. La mezcla de alegría y sorpresa de su hijo le coloco ansioso.
A la distancia Harry Potter observó la reacción inmediata de la joven castaña de abrazar a alguien y provocar tiernas sonrisas en todos. Observó el perfil de Henry ofuscado y recibir la respuesta del recién llegado, la insistencia del hombre y la presencia de la persona en cuestión: Ceño fruncido, abrazo protector y determinación pura, la figura de la mujer que amaba le hizo pegar un brinco y desear correr a ese lugar, por desgracia, el ligero pinchazo le aguo los planes.
Por desgracia, la insistencia de Henry le puso de mal humor y quiso gritar que le dejase en paz, sin embargo, la presencia de otra persona abrazando los hombros de la castaña le puso los pelos de punta y le hizo apretar los puños. Sí, sorprendido pero por sobre todo, celoso.
La llegada de Hermione y Draco les sorprendió a todos… la presencia de la profesora de transformaciones imponía respeto y les hizo sacar un suspiro de alivio. Sobre todo a James, la insistencia del auror le comenzaba a molestar y estaba a punto de perder los estribos.
-Mamá – Susurró Rose caminando raudo para luego abrazarle. Sus amigos sonrieron felices - ¿Cómo supiste?
-Buena pregunta – Soltó el auror cruzándose de brazos
-No pienso ser objeto de sus interrogaciones, señor – Vociferó la castaña abrazando fuertemente a su hija
-Entonces… sólo espero respuesta a la última pregunta
-No vimos al tío – Respondió James
-Hubo personas que le identificaron…
-Interróguelos a ellos, Henry – Masculló la castaña dando un ligero paso hacia adelante – Ya basta de persecuciones.
-Tranquila – Susurró Draco abrazándole por los hombros. Gesto que sorprendió a todos – Contestando a su pregunta… Recibí un aviso del profesor Snape.
-Supongo que es todo – Apuró James – Como le dije, necesito ver a mi padre.
-Por supuesto – Masculló el auror retirándose de la enfermería
-¿Qué ocurrió con Harry? – Preguntó Hermione preocupada
-Según Remus le goleó un hechizo – Argumentó Natalie
-Allí está – Apuntó Mike iniciando el camino.
Un ligero quejido salió de los labios del moreno apenas sus hijos le abrazaron, le alegraba verles a salvo después del ataque, dirigió ligeramente la mirada la hija de la castaña y pudo comprobar lo bien que cumplió James. El ligero cojeo del chico así lo demostraba.
Sólo por inercia poso la mirada sobre la castaña la cual desvió ligeramente hacia el vendaje del torso, no necesitaba segundas interpretaciones, estaba molesta. Sin embargo, recordó ligeramente la suya propia y desvió la mirada hacia el hombre parado junto a ella, frunció el ceño y quiso gritar cuando observó a la mujer, sonreír.
Un nuevo pinchazo le mantuvo quietito sobre la cama.
Continuará…
Próximo capítulo… Hogwarts II: Fácil o correcto
