TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK. ROWLING
¡De regreso! Muchas gracias por los comentarios, suben el ánimo y animan a seguir escribiendo.
Sin duda, varios se quedaron pegados con la seudo escena de celos de Harry Potter, hoy habrá respuesta, espero puedan disfrutarlo.
No puedo dejar de mencionar que el desarrollo de la historia dará un ligero giro, cambiando algunos escenarios, pero siempre apuntando hacia la recta final… ANTES! Se deberán solucionar algunas situaciones, después de leer el capítulo, lo sabrán.
No les retraso más. A LEER
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
TERCERA TEMPORADA
Capítulo Veintisiete
"Hogwarts II: Fácil o Correcto"
-Es imposible – Susurró él negando toda posibilidad – Saben las consecuencias… lo que implicaría de ser verdad.
-Cobrará sentido cuando sepamos quién fue – Soltó su compañero, Albert Portman – Sé que es difícil aceptarlo, sin embargo, ¿Qué explicación razonable das?
-Albert tiene razón, Ron – Apoyó el otro hombre, Alan Mir – Lo hemos analizado cientos de veces, todas las piezas parecen encajar.
-Nadie lo creerá – Suspiró apoyándose sobre la improvisada mesa – Que el ministerio encubre los hechos de la zona sur, significa…
-Que mató e involucro a personas inocentes – Interrumpió Alan cruzándose de brazos – Tu lo sabes perfectamente y lo sospechaba, de lo contrario, nunca hubieses involucrado a Malfoy.
-Sí – Masculló empuñando las manos. Algo dentro de él negaba aquella posibilidad, le dolía pensar que los últimos años de dolor y sufrimiento se pudieron evitar. – Le enviaré instrucciones a Severus.
Selló el pergamino recordando la última conversación con sus compañeros, las conclusiones sólo parecían ser parte de una película muggle de conspiraciones mundiales y aceptar aquella realidad, dolía. Dolía recordar los últimos años… intento imaginar el "sino" y se preguntó cuál sería su situación actual: seguiría casado o el inevitable rumbo seguiría.
Dejó la lechuza emprender el vuelo rumbo a Hogwarts donde pronto la verdad sería revelada y removería cientos de sentimientos hasta ahora sepultados. Cerró los ojos apaciguando la rabia y dolor que sentía, intentando borrar de su cabeza la hermosa imagen de una mujer pelirroja sosteniendo un bebé, tal vez, que pudieron vivir sin problemas.
Sí, Harry Potter sentía la mirada de diversión de la castaña y la burlesca del rubio, el flujo de la enfermería se normalizó y los chicos acompañaban a James al cambio de vendaje. Por ende, se encontraban los tres observándose detenidamente, visiblemente divertidos – salvo Harry – por la situación, sin duda, la más comentada en los diarios mágicos durante los próximos días. Sintiéndose molesto cruzó los brazos y suspiró, no importaba lo que dijese la castaña o lo gracioso de la situación, podía admitir libremente que estaba celoso.
¿Quién lo viera? En el colegio parecían enemigos declarados después la indiferencia total y luego de dos semanas ¡Dos semanas! Se trataban amigablemente y se defendían… pensó seriamente estar en algún mundo paralelo o los golpes del ataque afectaron seriamente su raciocinio. No podía olvidarlo y tal vez allí, la molestia: El rubio parado detrás de la castaña se involucró con su fallecida esposa.
-Debes tomar la poción – Argumentó la castaña apretándole el brazo al ojiverde. El aludido desvió la mirada – Aunque el sabor sea malo. Iré por ella.
-Bien – Soltó él sin emitir emoción alguna. Inevitablemente, Malfoy se quedó - ¿Qué haces aquí? – Preguntó dejando la cortesía de lado.
-Pensé que serías directo – Sonrió el aludido molestando todavía más al hombre – Acompaño a Hermione. Pensé que lo sabías, Potter
-Sí, lo sé – Suspiró frunciendo el ceño. No podía creerlo, le decía "Hermione" – Sé que es necesario pero no lo comparto. – Admitió - ¿Por qué confió en ti?
-Deberías preguntárselo a él – Repuso cruzándose de brazos – Incluso, la respuesta debería dártela Hermione – Y antes de ser interrumpido, añadió – A pesar de estar sorprendida, no opuso reparos. – Picó sonriendo.
-Entonces… no debió confiar, cierto
-¿Qué crees? – Preguntó entrecerrando los ojos
-Malfoy
-Escucha – Susurró Draco sentándose en el lugar de la castaña – Lo hago por Ron, si supieras los motivos te abstendrías de criticar e imaginar estupideces.
-Después de dos años – Vociferó él sin perder la postura rígida – Sigues siendo el hombre que enamoró a Ginny. ¿Qué esperabas? No puedo ser ingenuo e imaginar que vienes en son de paz, te conozco.
-Potter – Sonrió él. Harry visualizó una ligera sombra ante la mención de la pelirroja – Me halaga que lo digas y puedo comprender tu prevención – Observó a la castaña de reojo y añadió – Sin embargo, las castañas no van conmigo. Y aunque quisiera… la profesora prefiere al león negro, idiota.
-Aquí tienes – Habló la castaña entregándole la poción al hombre – Te arriesgas demasiado. Sea lo que sea que hayas hecho.
-Colocándonos serios – Susurró el rubio - ¿Qué buscaban?
-Rose – Masculló bajando la voz. Hermione alzó las cejas – Él lo sabía y vino a ayudar.
-Vino solo – Susurró Hermione. El aludido negó
-Desconozco el grupo – Dijo él pensativo – Me ayudo durante la pelea.
-También a ella – Apuntó la mujer – Rose lo comentó… les ayudó cuando James cayó herido. Él cerró el pasillo dándole tiempo para escapar.
-Lo imaginaba – Suspiró el moreno – Es obvio, desean eliminar a Ron. Ocuparán cualquier medio para conseguirlo.
-Él nos avisó del ataque – Confesó la ojimiel dejando el frasco vacío – Nos preocupamos por ustedes, no pensé que intentarían realizar algo tan pronto.
-Ninguno estaba preparado – Admitió Harry apretando los puños – Tuvimos suerte.
-Dudó que ataque pronto – Meditó Draco – Planearán el ataque… buscarán puntos débiles e intentarán ser efectivos. Sólo reconocieron el campo y la resistencia del castillo.
-Parece lógico – Suspiró la mujer
-Mione – Soltó el rubio llamando la atención de Harry – Buscaré a Severus, tal vez pueda decirnos algo más.
-Bien – Asintió observando al hombre salir de la enfermería. Volvió la mirada hacia el ojiverde, el ceño fruncido regreso. – Bien, qué ocurre. – Interrogó llamando su atención. El gesto de sorpresa le causo gracia pero supo mantener la seriedad y continuar interrogándole con la mirada.
-Desde cuándo es Mione – Soltó él cruzándose de brazos – Los abrazos y sobreprotección, parece tu sombra – Reparo.
-Calma, calma – Vociferó esbozando una sonrisa – Primero trabajó con él, segundo lo hace por Ron, tercero lo aprendí a conocer, silencio – Acotó al observar el amago de protesta – Cuarto tiene razones para hacer esto y quinto… estás haciendo una escena de celos por los diarios – Preguntó más que afirmó. El ligero sonrojo del hombre lo confirmó. – Te parece que pueda enamorarme de Malfoy
-Pues…
-Harry
-Claro que no – Soltó alzando ligeramente la voz – Él estuvo con Ginny… - Suspiró intentando verbalizar su temor – No puedo evitar, recordar. Sé que lo supe tiempo después pero verle cerca de ti, es extraño.
-Piensas que tiene intenciones conmigo – Completó recibiendo un ligero asentimiento – Harry Potter – Soltó apoyando los codos sobre la cama – Aunque tuviese intenciones. Te quiero a ti.
-Estás segura – Balbuceó sosteniéndole las manos – La última vez, estabas insegura.
-Siento algo por ti – Afirmó ella sonriendo. Gesto que contagió al moreno e hizo rodar los ojos de los chicos, ligeramente apartados – Dije que debíamos esperar… si queríamos colocarle nombre a esto.
-¿Qué es esto? – Preguntó sonriendo
-Alguien tiene ideas para apresurar esto – Menciono Mike señalando disimuladamente a ambos profesores – Realmente es desesperante.
-Que poco romántico, amigo – Se burló James golpeándole el hombro
-Una cosa es ser romántico y otra es ser práctico – Apuntó el chico cruzándose de brazos – Y sus padres son poco prácticos.
-¿Quieres que se besen aquí? – Preguntó Natalie entrecerrando los ojos
-No, quiero que sean novios – Puntualizó el castaño – Hasta el momento, amigos con derechos.
-Bien cupido, qué sugieres – Rio James alzando las cejas
-Un muérdago sería bueno – Susurró Natalie.
-No pensarán convocar un muérdago en la enfermería – Habló Rose
-Ya pensaré algo – Musito él pensativo
-Me preocupa lo que sucederá estos días – Susurraba la castaña, al margen de la discusión de los chicos, preocupada por el ataque reciente – Quedan dos semanas para regresar.
-Estaré preparado – Sostuvo Harry seriamente – No volverán a ingresar.
-Ocuparán el tiempo para perfeccionar los puntos débiles del colegio, tu lo sabes – Acusó la mujer preocupada – Saben el tiempo de reacción de los profesores, los refugios de los alumnos, la reacción de aurores y el apoyo de Ron.
-Tranquila – Susurró sujetándole el rostro – Todo saldrá bien. Me preocuparé de la seguridad del colegio, regresarás y nos cuidaremos. Juntos.
-Sólo dos semanas – Suspiró la castaña observando de reojo a James – Creo que tienes otra ronda. – Sonrió
-Maldición – Masculló el ojiverde mirando a su hijo traer una poción humeante – No puedo creerlo. – Recibiendo la poción - ¿Cuántas?
-No lo sé – Susurró James sonriéndole divertido – Depende de la enfermera.
-Bien – Suspiró
-James – Habló Hermione dirigiendo hacia su sobrino. El aludido le miró – Quería darte las gracias, resultaste herido.
-No te preocupes – Sonrió él tímidamente – Hubiese sido peor sin la ayuda del tío.
-Sin la tuya hubiese resultado herida – Apuntó el ojiverde haciendo un gesto de desagrado por la poción
-Harry tiene razón – Asintió la profesora – Te pido, continuar haciéndolo.
-Lo haré – Habló – Pierde cuidado.
-Estará en buenas manos – Apoyo el ojiverde recibiendo una ligera mirada de su hijo. Hizo un nuevo gesto de desagrado, añadiendo – En serio, qué diablos es esto.
-Dejame ver – Susurró Hermione oliendo la poción – Cicatrizante… le colocaré algo de dulce u otra cosa
-Gracias – Sonrió el hombre observando a la mujer alejarse – Hiciste un buen trabajo, hijo – Admitió cariñosamente.
-Gracias – Sonrió este. Observó su alrededor para añadir – A pesar de todo, la seguiré cuidando.
-¿A qué te refieres? – Preguntó él frunciendo el ceño – No me digas… - Susurró recibiendo un gesto afirmativo - ¿Por qué lo hiciste? Tú la quieres y ella también.
-Sí – Suspiró apenado – Supongo que así es pero no quiero seguir presionándole. Ha tomado una decisión y debo respetarla.
-No será fácil, lo sabes – Habló el ojiverde observando el malestar reflejado en sus ojos – No es simple… se verán en reuniones familiares, Ted es parte de la familia y la situación será compleja cuando Hermione y yo…
-Ustedes – Saltó el chico cambiando su expresión. Sus ojos brillaban por la picardía y la sonrisa cruzaba su rostro, Harry suspiró – Serán novios, vivirán juntos, se casarán... un pequeño…
-Un segundo – Paró el moreno sonrojándose – Recién comenzamos…
-Entonces son novios… -
-No exactamente – Balbuceo él pensativo
-Ahora entiendo los diarios – Suspiró el chico – Sino te decides y lo guardan, seguirán los rumores con Malfoy.
-No quiero hablar de eso – Negó frunciendo el ceño. James sonrió – Vale, vale… lo solucionaré a su regreso. Contento.
-Contento.
-Volviendo a lo tuyo – Señaló él volviendo su semblante serio – Si hubiese algún cambio… cuenta conmigo.
-Gracias – Sonrió James
-Aquí tienes – Escucharon la voz de Hermione – Bébela, la enfermera dice que pasarás la noche aquí. Mañana podrás regresar a tus actividades.
-De acuerdo – Dijo él bebiendo el contenido de la poción. Pudo percibir un ligero sabor a vainilla, lo cual agradeció internamente.
Le preocupaba la decisión de su hijo, de continuar, le haría tremendamente infeliz viendo a su prima, la chica con la cual compartió algo más que la amistad, junto a otro chico proyectándose hacia un futuro bastante incierto. Por desgracia él no podía interferir, sólo mantenerse en la silla de espectador silencioso.
-Viene Draco – Vocifero Hermione desviando la mirada. El rubio atravesó la enfermería hasta reunirse de nuevo con ellos. - ¿Qué ocurrió?
-Tiene novedades – Suspiro él - Llegó una carta, desea reunirse con nosotros por la noche.
-Hoy – Acusó Harry sorprendido, Draco asintió - ¿Dónde?
-Sala menesteres – Susurró serio – Todos deben venir – Dirigiéndose hacia el chico
-Entonces lo haremos – Asintió el moreno
-Debemos irnos – Menciono el rubio dirigiéndose hacia la mujer
-Sí – Susurró ella dirigiéndose hacia Harry – Sólo tenemos una hora, volveremos en la noche – Explicó
-Entiendo – Sonrió él – Hasta la noche.
-Cuídate – Musito para luego besarle ligeramente los labios.
-No se necesitaba muérdago – Musito James sonriendo
-Claro que no – Suspiró el rubio cruzándose de brazos
-Vamos – Apuró Hermione ligeramente sonrojada – Dile al resto, por favor – Observando a su sobrino.
-Claro – Asintió él
El ojiverde les observó despedirse del resto de los chicos, señalar hacia ellos y abandonar la enfermería sin mayores problemas, la presencia del rubio le parecía amenazante e intrigante, la noticia a principio de año sobre su aparición como profesor le seguía sorprendiendo y más cuando la persona intermediaría había sido el pelirrojo. Tenía el poderoso presentimiento que cualquier duda sería aclarada por la noche.
-Será prudente – Escuchó él viéndose rodeado por los chicos. Rose fruncía el ceño y fijaba la mirada sobre su primo – El castillo estará bajo vigilancia.
-Sí, lo sé – Suspiró acomodándose en la cama. El dolor lentamente desaparecía, lo cual agradecía – Supongo que Severus le ayudará a ingresar.
-El profesor – Preguntó Natalie sorprendida
-Es parte de los aurores – Recordó él pensativo – No lo niego, cada movimiento de él es sorprendente. No puedo explicar porque contacto a Draco.
-Lo mencionaste – Acusó James frunciendo el ceño – El tío les ayudó a estar juntos.
-Ya saben los motivos – Soltó él molestándose, lo último que deseaba era cuestionamientos – Comprendo que Draco pueda hacerlo agradecimiento e incluso respeto.
-Pero – Acusó Rose
-Conozco a Malfoy desde hace varios años – Susurró Harry fijando la mirada sobre las sábanas – Hay otro motivo.
-Me perdí – Vociferó Nat preocupada – ¿Cómo puede estar relacionado? Una cosa es el embrolló del espía y otro es el accidente de mamá.
-Tal vez…
-¿Qué sucede Mike? – Preguntó su amigo
-No, nada – Negó sonriendo ligeramente – Entonces… debemos ir.
-Supongo que sí – Suspiró Harry
Salió de la chimenea principal a la espera que la castaña hiciera lo propio, regresar de Hogwarts le colocaba los pelos de punta y tener que regresar en la noche le volvía ansioso. Recordó el motivo por el cual aceptó las condiciones del pelirrojo, tuvo varios reparos de aceptar ser profesor y cuidar de la ex esposa del hombre pero todo cambio apenas el hilo de la conversación cambio, revelando el motivo principal de Ron.
-Habló en serio – Decía Ron incorporándose de la silla y seguirle hacia el salón – Necesito ayuda, es urgente.
-Te escuchas – Sonrió él sarcástico – Me pides probarme para profesor de pociones en el colegio de magia y de paso cuidar a tu ex esposa. Realmente el divorcio te fundió el cerebro, Weasley.
-Draco…
-Nadie asegura que ingresará a ese colegio – Le miró ceñudo. Pensar que la castaña se iría de Hogwarts sería afirmar la locura total – Supongo que soy tu plan B
-Piensa lo quieras – Se molestó el pelirrojo – Sería sospechoso que ingresarás apenas lo hiciera ella.
-De igual manera sospechará – Bufó él – Pensará que eres un psicópata… supongo que has leído los diarios, está con Potter. Me caerá a golpes.
-No lo hará… - Dijo ligeramente inseguro
-Lo siento – Suspiró incorporándose del sofá y caminar hacia las escaleras – Estoy fuera.
-Hazlo por Ginny – Masculló deteniendo su paso y hacerle girar lentamente, le observó mirar fijo el crepitar de las llamas, pensativo – Hazlo por ella.
-No juegues sucio – Murmuró él frunciendo el ceño. El hombre negó y le devolvió la mirada
-No lo hago – Negó serio – Necesito cuidar de ellos, intentarán buscar a los míos y hacerle daño. Necesito tiempo para colocar las piezas en orden y averiguar la verdad.
-¿Sobre qué? – Preguntó él sintiendo un intenso cosquilleo en el estomago –
-Estos meses prófugo – Aclaró Ron – Me llevaron a pensar y dudar sobre el accidente en avión, tal vez, alguien lo provoco.
Las llamas de la chimenea le sacaron de sus pensamientos observando a la castaña aparecer, no importaba que sólo fuese especulaciones o supuestos del pelirrojo… si existía algo oculto en la muerte de la pelirroja, él deseaba saberlo no importando abrir de nuevo la herida y pasar de nuevo por aquel proceso, si todavía quedaban cabos sueltos debía cerrarlos completamente. Se lo debía, se lo debía a la mujer que seguía amando.
-Procura descansar – Decía Harry a su hijo marcharse de la enfermería. El ligero malestar de la pierna continuaba – Hasta luego.
-Draco y Hermione – Comentó Remus acercándose
-Se fueron – Suspiró él – Regresará en la noche… él quiere vernos. Sería bueno que vinieras.
-Lo haré – Asintió intrigado por la noticia - ¿Qué crees que sucede, hoy?
-No lo sé – Negó el ojiverde inquieto – Me preocupa lo que ocurrirá en las próximas dos semanas. Los mortifagos sólo reconocieron el campo, la próxima vez conocerán los procedimientos y los puntos débiles. Bueno, es lo que piensa Hermione.
-Estoy de acuerdo – Susurró el licantropodo – Debemos prepararnos.
-Espero sea suficiente – Dijo – Cuando regrese Hermione… estaremos ligeramente seguros. Los mortifagos buscarán otros medios.
-¿A qué te refieses? – Preguntó Remus confundido
-Tú – Le miró seriamente – Podrían atacarte. Incluso Dora y Teddy
-Dora trabaja en el ministerio y Ted se encuentra en la academia – Acusó él – Están seguros, no tienen motivos para involucrarse.
-Eso espero – Susurró el moreno
-Tranquilo – Sonrió ligeramente – Dos semanas y estarán seguros. Se cuidarán.
El ojiverde asintió sin tener plena convicción sobre los supuestos de su amigo, la posible seguridad apenas estuviesen todos reunidos le parecía lejana, lo sabía. Sabía lo fácil y sencillo que podía ser acorralarlos en el castillo usando pasadizos secretos, bloqueándolos. Sin ir más lejos, el comedor podía ser el perfecto escenario.
Por otro lado, la seguridad de su amigo le preocupaba a pesar de la tranquilidad que este aparentaba, la esposa e hijo estaban involucrados a los aurores y por ende serían blancos… su ahijado podía involucrarse y se involucraría apenas supiese del ataque, después de todo, estaba con Rose.
Consciente o inconsciente. El ojiverde estaba en lo correcto en la última parte, sólo treinta minutos necesito Teddy Lupin para aparecerse en el castillo e ir en búsqueda de su novia, la cual halló en la sala común. Ambos chicos abandonaron la sala despidiéndose del resto, la prohibición de Minerva había terminado y todos los alumnos habían abandonado el lugar, buscando amigos y comunicándose con familiares.
Sólo Natalie y Mike se quedaron sentados en los sofás después de que James subiera silenciosamente las escaleras. El silencio les abordó de manera incómoda, después de todo, apenas transcurrieron minutos desde la estadía en la sala de menesteres, los besos, las confesiones mutuas y el seudo compromiso de callar lo ocurrido. Al menos, Mike deseaba omitir el ligero hormigueo del estómago y entablar una plática sin perder el hilo.
-Conocían a Draco – Susurró él rompiendo el silencio. La pelirroja a su lado, asintió
-El tío Ron lo mencionaba – Habló la chica pensativa – Nunca se llevaron bien. Él colaboro con mortifagos durante la guerra, finalmente ayudó a nuestro padre siendo absuelto de cualquier cargo. Se veían esporádicamente, principalmente en la estación por su hijo Joel.
-Comprendo – Suspiró pensativo – La noticia debió sorprenderlos, es decir, el accidente y luego la relación con él.
-Por supuesto – Sonrió tristemente – Un balde de agua fría recibimos. Las cartas que encontramos después sólo mostraban cuán enamorada estaba de él.
-Nunca le cuestionaron…
-Al principio, sí – Musito Nat – Luego comprendimos que cualquier juicio, no valía la pena. Sólo se querían y el accidente sólo fue cuestión del destino… No eligieron enamorarse. – Suspiró desviando ligeramente la mirada hacia el castaño – En verdad, te gusto. – Soltó sorprendiendo a Mike. El aludido desvió la mirada guardando silencio – Mike…
-Sí – Balbuceo cogiendo valor para mirar a la chica. Suspiró – Te quiero.
-Entonces…
-Tu hermano.
-¿Qué podría hacerte? – Preguntó sonriendo ligeramente. El chico se acercó un poco y suspiró
-Me hechizaría – Confesó llegando hacia la pelirroja – Dolería bastante, lo conozco.
-No estarías solo – Sopeso pensativa sujetando una mano del chico – Creo que podrá comprenderlo.
-Realmente lo crees – Le miró entrecerrando los ojos, apretó su mano delicadamente – Es testarudo… eres su única hermana menor y soy mayor.
-Lo hablamos un día – Musito – Sólo nos lleva un año.
-Él verá los grados…
-No importa…
-Nat
-¿Quieres dejar de buscar excusas? – Rio la chica – Lo admites… me quieres. Es suficiente.
-Miedo al compromiso – Alzó la mirada
-Si realmente lo tuvieras… nunca lo hubiese admitido.
-Natalie – Suspiró el castaño – Ni siquiera sé cuándo te vi diferente – Desvió la mirada hacia las escaleras de chicos y luego regreso hacia la chica. Sonrió – Tu hermano me matará, lo soportaré.
-Me alegro.
Sin poder evitarlo emitió un ligero sonido de dolor apenas se sentó a la mesa de Gryffindor, la pierna dolía le molestaba y la poción ofrecida por la enfermera le parecía asquerosa para ingerirla, suficiente mal sabor tenía al recordar a Ted sujetar la cintura de Rose y besarle desesperadamente. Sin duda, él hubiese hecho lo mismo estando en su lugar.
Comenzaba a recriminarse por la decisión tomada hace algunas horas, a proyectar lo difícil que sería en algunos años. La plática de Natalie y Mike le distrajo ligeramente, les miró reír por algo que apenas captó, se encogió de hombros y decidió comer algo: la próxima conversación les exigía la máxima concentración y la llegada de su tío le indicaba la seriedad del evento.
-James – Susurraron. El aludido se giró encontrándose con su padre – Es hora.
-De acuerdo – Acusó el chico incorporándose al igual que Nat y Mike
-Ya llegó la tía – Comentó Nat saliendo del comedor. El moreno asintió ligeramente - Rose
-Se encuentra allí – Dijo él pensativo – Necesitaba hablar con él, antes.
-Comprendo – Susurró la chica. Manteniendo silencio hasta llegar a la sala.
Apenas ingresó a la sala de menesteres abrazó fuertemente a su hija, producto de la adrenalina y preocupación, evitó hacerlo hace algunas horas. Besó la frente de la chica con infinita ternura para luego esbozar una ligera sonrisa, tímida y emocionada a la vez: ¿Cuántas noches imagino aquel momento? Muchas. No podía dormir pensando sobre la posibilidad certera de regresar o morir en el intento, la única razón para regresar era su hija, sólo ella.
Desvió la mirada ligeramente y pudo observar a la castaña, sonriéndole esbozando un ligero "Gracias", él simplemente negó devolviéndole la sonrisa. No necesitaba recibir gracias cuando se trataba de su hija. Junto a la mujer se encontraba el rubio, brazos cruzados y ceño fruncido, visiblemente impaciente por las próximas palabras, después de varios intentos, logró convencerle de involucrarse en aquella situación donde él debía conocer la verdad.
-No estás herido – Afirmó la chica observando a su padre. El aludido negó tranquilizándole
-Estoy bien – Susurró él sonriendo - ¿Cómo se encuentra James?
-Mejor, el hechizo le ocasiono un corte – Contó ligeramente – Vendrán enseguida.
-Me alegro – Suspiró aliviado
-¿Qué ocurre?
-Todo tendrá explicación. Te lo prometo –
-Y ellos – Susurró observando a los acompañantes del pelirrojo
-Buenos amigos, lo sabrás pronto – Sonrió él
-Ya llegamos – Anunciaron desde la puerta. El pelirrojo se irguió encontrándose a Harry y la pequeña comitiva de estudiantes, percibiendo la desconfianza instantánea del grupo ante la presencia de dos desconocidos
-Son amigos – Acusó él cruzando una fugaz con el moreno. Visiblemente confundido – Esperamos a alguien más.
-A nadie – Interrumpió Remus Lupin al moreno. El pelirrojo asintió pidiéndole cerrar la puerta
Un ligero temblor recorrió su columna vertebral de la sola expectación que sintió apenas el pelirrojo tomó asiento, colocando los codos sobre las piernas y fijando la mirada sobre algún punto del suelo. Concentrado, buscando las palabras idóneas para comenzar el relato, podía observar la seriedad e incluso años que recayeron sobre sus hombros en casi un año, si quedaba rastro de su ex esposo lo ocultaba perfectamente.
Cogió asiento junto al rubio imitando la posición de su mejor amigo, sin embargo, el ligero pinchazo sobre el costado izquierdo le hizo erguirse y colocar la espalda sobre la silla. Observó a los dos acompañantes del pelirrojo coger asiento cerca de él, ligeramente tensos y ansiosos por la situación, todavía no podía creer de quienes se trataba y lo que hacían allí.
-Alrededor de dos a tres años – Soltó él sin perder la posición. Necesitaba ordenar la historia pero sólo lo hacía de manera, sutil – La zona sur se convirtió en prioridad para el ministerio de magia, por ende, el departamento de aurores asumió la responsabilidad de dispersar y capturar a los mortifagos ocultos. Siempre ha existido el miedo de re agrupación de las fuerzas oscuras, permitirlo nunca fue opción. – Suspiró elevando la mirada hacia los presentes, confundidos – Por desgracia, los esfuerzos empleados han sido en vano, la ubicación, geografía, tiempo y otros factores hacen casi imposible su acceso de manera frontal, para cualquier es una trampa.
-Por ello, decidieron infiltrar a aurores – Suspiró Remus cabizbajo. Harry le apoyó
-Así es – Suspiró Ron eludiendo la mirada de su hija – La misión consistía en reunir la mayor cantidad de datos, de tal modo, permitía elaborar estrategias alternativas y proceder de mejor manera. En algún punto, logramos establecer puntos de aparición estratégicas, las cuales serían el elemento sorpresa… prácticamente, no existía vigilancia. – Añadió dirigiéndole la mirada hacia su amigo. El moreno alzó las cejas, sorprendido – Las conjeturas, estaban correctas.
-¿De qué habla? – Preguntó Hermione junto al ojiverde
-Traje los documentos – Recordó el moreno llegando a la antigua oficina que compartía con su amigo. El día que Ginny falleció. – El lugar es bastante alentador, por lo menos, tenemos seis punto de aparición y muy bien ubicadas en la geografía del lugar ¿Qué dices?
-Una información recogida por los aurores en terreno – Balbuceo pensativo ligeramente afectado por el recuerdo y el contexto – Los datos parecían alentadores pero nunca lo comprobamos.
-¿Por qué? – Volvió a pregunta la castaña
-Aquel día – Susurró apretando los puños – Ocurrió el accidente de Ginny – Soltó sorprendiendo a todos – Desaparecí del ministerio y Ron inicio el trabajo de campo
Un incómodo silencio se plasmó en la sala, nadie pretendía o pensaba sacar aquel episodio a la conversación, recordar aquella época oscura sólo les traía dolorosos evento que nunca debieron ocurrir. Sin embargo, el pelirrojo necesitaba hacerlo a pesar de cuán doloroso fuese, nunca descubrirían la verdad de no hacerlo así. Dirigió sutilmente la mirada hacia el rubio, podía comprobar su incomodidad y tensión plasmada sobre su rostro, después de todo, el directo implicado de aquel viaje y decisión de la mujer sólo se debía a él.
-Las investigaciones cesaron – Habló Ron rompiendo el silencio – La posibilidad de ataque sólo paso en engrosar la lista de estrategias desechadas y durante varias semanas, el equipo en terreno disminuyó su actividad – Se apoyó sobre la silla, continuando – Después de varias conversaciones y el regreso de Harry al ministerio, la elaboración de estrategias continuaba, los túneles parecían una excelente opción de ataque…
-Resultó un fiasco – Aclaró el moreno frunciendo el ceño
-Hubiese resultado – Contra atacó el hombre sentado a la izquierda del pelirrojo – Alguien saboteó el plan original.
-Fuiste tú – Soltó el ojiverde con amago de incorporarse de la silla. Ron le hizo un gesto de tranquilidad
-Albert tiene razón – Acusó el pelirrojo – Sabotearon el plan original, sólo algunos detalles nos desviaron hacia la trampa, errando el lugar de ingreso y de salida.
-Es imposible…
-Harry – Suspiró él – Sabes que todo el material se revisa antes, no eres tú quien aprueba el plan, sólo lo diseñas.
-Yo proporcione los datos – Habló el hombre cruzándose de brazos – Lo investigue durante meses antes de enviarlo.
-¿Quién eres? – Preguntó James intrigado por la conversación
-Albert Portman – Se presentó el hombre – Fui el segundo infiltrado hace dos años aproximadamente, después del incidente en la zona sur… desaparecido. – Confesó sorprendiendo a todos. Incluso Harry y Remus.
-¿Qué insinúan? – Preguntó Remus confundido por la información – Que el ministerio es culpable de los fallidos intentos por ingresar a la zona sur. Es imposible, no pueden ocultar algo así por tanto tiempo, con qué objeto.
-El objeto no puedo precisarlo, Remus – Suspiró el pelirrojo mirando a su compañero de la derecha – Y sus planes sólo permanecen ocultando, desapareciendo y matando a personas. Manchando sus manos con sangre.
-¿A qué te refieres? – Preguntó Hermione sin apartar la mirada del pelirrojo. Sólo pocas veces podía leer o percibir las emociones del hombre, ésta vez no tuvo problemas: dolor y venganza acompañaban su mirada – Ron.
-Alan… - Balbuceo él
-Sí – Susurró el hombre – Soy Alan Mir, infiltrado hace tres años. Les proporcione los puntos de aparición, los cuales con otros aspectos, apuntaban a idear una estrategia sólida para ingresar a la zona sur. Quién sea él o los responsables… no podían evitarlo, interferir abiertamente les delataría, exponerse sería un pase directo a Azkaban. Necesito un método sutil, nadie objetaría.
-¿Cuál sería? – Preguntó ahora el moreno
-Desviar la atención de quienes ejecutarían el plan – Menciono ladeando la cabeza – No bastaba con atacar un pueblo o Hogwarts. Se necesitaba de algo radical y dejará fuera del campo de batalla a él o los magos como mínimo, un mes. – Hizo una pausa observando la sorpresa de todos, en especial, Harry – El día del accidente de tu esposa, declaré ausencia de movimiento mortifago en la zona haciendo hincapié de agentes externos. A la semana, aparecía muerto.
-El accidente no fue casual – Murmuró Ronald fijando la mirada sobre el rubio. El aludido apretaba los puños con fuerza, evitando quebrarse. – Un movimiento acertado para sacarnos del camino y seguir aquel circulo vicioso. Ninguna estrategia funciono después del accidente, lo sustancial de las investigaciones yacía enterrado y a pesar de cualquier planificación posterior la hicieron fracasar – Posó la mirada sobre el hombre lobo, continuó – Mi infiltración sólo fue resultado de eso. Harry decidió ocuparse de otros deberes en el ministerio y sólo yo quedaba en la oficina, en aquel punto, ocurrió el ofrecimiento para infiltrarme. Me negué al principio, sabía los riesgo y luego ocurrieron otras situaciones – Miró a la castaña, sonriendo ligeramente – Que hicieron tomar la decisión.
-¿Quién lo hizo? – Preguntó el ojiverde apretando la mandíbula – Involucraron a alguien inocente, no tenían derecho.
-Sólo tenemos conjeturas – Negó Alan pensativo – Cualquier persona involucrada con la zona sur, es sospechosa.
-Y ustedes – Menciono Mike – Los buscan.
-Oficialmente estamos muertos – Suspiró Albert – Lo hicieron apenas tuvieron indicios de traición, fundada o no.
-¿Qué haremos? – Preguntó Draco frunciendo el ceño – Los buscan para asesinarlos, no tenemos indicios de quién o quienes fueron los culpables y hoy realizaron un ataque a Hogwarts
-¿Cómo saben del accidente? – Soltó James ligeramente afectado por la noticia
-Al principio sólo suposiciones – Suspiró Alan sacando de la túnica un viejo pergamino – Cuatro meses después del accidente logré interceptar una carta, no posee sello ni firma. – Fijo la mirada sobre el escrito, leyéndolo – "El trabajo está realizado, el avión de la señora Potter se precipito a suelo. Seguiremos en contacto."
-¿Qué fecha tiene? –
-Tres de septiembre – Vociferó él pasando el pergamino al resto – Al poco tiempo ingresaron a la zona Albert y Ron. No teníamos autorizado desvelar nuestra identidad, sólo hicimos contacto durante la emboscada al grupo en terreno. Obviamente, deseaban una masacre así. Lo pensarían dos veces antes de volver a enviar escuadrones e infiltrados.
-¿Qué hacemos? – Volvió a preguntar Draco – Ronald.
-Continuar investigando – Resopló recibiendo la desaprobación del rubio – Entiendo lo que debes sentir, sin embargo, cualquier paso en falso nos coloca en riesgo.
-No tengo nada que perder – Acusó él incorporándose de la silla. Paso del pelirrojo y salió de la sala
-¡Draco! – Llamó el pelirrojo saliendo de la sala
Sintió el pecho ser oprimido por un enorme peso inexistente y la sangre recorrer su cuerpo vertiginosamente, la noticia le golpeó en el estomago dejándole sin aire y terriblemente mareado, negando una y otra vez el nuevo escenario sobre la muerte de la mujer que amaba y su bebé que nunca llegó a nacer. Siempre conformó su alicaído corazón al accidente involuntario del avión, azar, falla humana, etc, dejando descansar en paz la memoria de la pelirroja e infundirse la tranquilidad necesaria para continuar viviendo sin ellos.
Ahora sólo descansaría cuando asesinará al culpable.
-¡Draco! – Escuchó al pelirrojo darle alcance – Encontraremos a los culpables. Te lo prometo.
-¿Por qué? – Preguntó ido - ¡Era inocente! ¡Ella y nuestro bebé!
-Lo sé, lo sé – Apoyó él abrazando al rubio. Sintiendo la misma frustración y dolor apenas supo y asumió la verdad del accidente, ahora, asesinato – Sé cuanto la amabas. Que hubieses hecho cualquier cosa por ellos.
-Sólo quiero matar a quien lo hizo – Balbuceo Draco sobre el hombro del auror – No voy a descansar.
-Escucha – Susurró deshaciendo el abrazo y sujetar por los hombros al profesor – No sólo está implicado los altos mandos de los aurores sino el ministerio. Debes tenerlo claro, no sólo existe un implicado.
-Quiero a quienes dieron la order y quién descompuso el avión, sólo eso – Acusó él frunciendo el ceño. El pelirrojo asintió
-Los atraparemos – Aseguró Ronald serio – Sólo te pido tiempo y puedas seguir ayudándonos.
-Así lo haré – Asintió él esbozando una ligera sonrisa – Muchas gracias, Ron – Soltó tímidamente. Lanzó un suspiro – Dile a Hermione que le esperaré en la chimenea del colegio.
-Lo haré – Asintió este observando el rubio caminar por el pasillo – Draco – Llamó haciendo el hombre se girará – Gracias a ti.
El rubio asintió haciendo un gesto sin demasiada importancia, el pelirrojo negó con la cabeza emprendiendo el rumbo de regreso hacia la sala de menesteres y apenas dobló la esquina se encontró con su hija, esperándole de brazos cruzados, actitud muy Hermione que coloco ligeramente nervioso al hombre. Continuó caminando hasta finalmente quedar frente a frente, inquieto coloco las manos en los bolsillos de la túnica y sonrió ansioso.
-Supongo que quieres explicaciones – Suspiró él recibiendo un ligero asentimiento – Dispara.
-Nunca quise preguntarte – Vociferó Rose suavizando sus gestos – No quería saber los motivos por los cuales ocurrió el divorcio. Ahora quiero saberlo, quiero entender porque tomar la decisión cuando estabas a punto de divorciarte de mamá.
-Infiltrarme significaba abandonarlo todo –
-Me mentiste, nunca lo mencionaste – Interrumpió
-No tenía opción, hija – Suspiró él apenado – Cuando tu madre me pidió el divorcio, lo considere de inmediato. Ser espía no es excusa sino porque era lo correcto. No podía continuar sujetando una relación sin futuro, tú lo sabes… incluso te hice daño.
-Entonces…
-Quiero a Hermione – Confesó él sonriendo - Siempre la he querido, sólo que está vez como amiga. Sí, intenté luchar y recuperarla pero también debo considerar su opción. Sé que a pesar de todo, ella sigue queriéndome como amigo… perderla de esa manera es peor que el divorcio. Créeme.
-Papá
-Nunca quise mentirte ni hacerte daño – Negó Ron sujetando a su hija por los hombros- He soportado esto gracias a ti. Te quiero y no pienso perderte.
-No lo harás – Susurró esbozando una sonrisa. Abrazó al pelirrojo sintiendo su cálidez y amor. Amaba a su padre y tampoco estaba dispuesta a perderle. - ¿Qué ocurrirá ahora? – Preguntó deshaciendo el abrazo sutilmente
-Quisiera asegurar que estarán a salvo – Musito pensativo – Sólo podré estar tranquilo hasta que tu madre y Draco regresen a Hogwarts.
-Él igual – Dijo sorprendida recibiendo un ligero asentimiento de su padre – Vaya, no lo esperaba.
-Nadie – Sonrió graciosamente – No te preocupes, estarás bien – Aseguró.
-Papá – Masculló cruzando miradas – No quiero que James corra peligro.
-Yo tampoco – Suspiró él
-Entonces…
-Rosie – Susurró este cruzándose de brazos – Si se lo digo, crees que aceptará. – Sopeso recibiendo un ligero movimiento de cabeza – No le dejes solos – Soltó sorprendiendo a la chica, sólo por instante pensó que sabía la verdad – Tal vez, él necesite protección. Quien fuese… no le tembló la mano para matar a tu tía.
-Lo sé – Balbuceo sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo de sólo pensarlo - ¿Cómo está Draco? – Preguntó cambiando de tema. No quería profundizar en el chico – Salió exsaltado
-Es difícil – Murmuro pensativo – Comprendelo, cerró las heridas pensando que la mujer que amaba murió en un accidente de avión. Ahora, sabe que sólo se trato de asesinato, truncando planes de vida.
-Realmente la amaba – Susurró intrigada, tuvo dudas pero las palabras convencidas de su padre, le hacían dudar
-Sí, la amaba – Dijo en apenas un susurró, cabizbajo – No podía creerlo, lo dude varias veces.
-¿Por qué se lo ocultaste al tío? – Preguntó
-Entiendo tú pregunta – Sonrió apoyándose sobre el marco de la puerta – Tuve la opción de decirle la verdad a Harry, dejar en evidencia el engaño. Por el contrario, opté por guardar silencio y el secreto de mi hermana y Draco… en apenas segundos miles de pensamientos pasaron por mi cabeza cuando les vi besarse. Estaba sorprendido.
-¿Qué cambio?
-Estaba a punto de hechizar a Draco – Sonrió recordándolo – Lo tenía sujeto por la camisa, los gritos de Ginny imploraba que le dejará libre, decía desesperadamente que lo amaba – Suspiró sintiendo la garganta anudarse – No escuche hasta que sollozando confesó estar embarazada de él.
-Aquel día lo supiste – Susurró la chica. Ron asintió – Fue la razón.
-Una razón – Meditó – Con el tiempo, comencé a observar los cambios de Ginny: radiante, alegre, viva. Me convencí sobre el amor que sentía por él y él simplemente estaba dispuesto a todo. – Lanzó un suspiro y continuó – Sí, podía decirle a Harry la verdad pero siempre me preguntaba ¿Qué cambiaría? Mi amigo abriría los ojos e intentaría recomponer la relación… sólo tuve un diagnostico; nada cambiaría.
-No se amaban.
-Sí – Asintió él – Sólo armaría un escándalo y la relación se hubiese roto de igual manera. Claro, la opción que cogí no hizo demasiada diferencia. – Observó a su hija algo confundida y luego de lanzar un profundo suspiro, añadió – Confieso que cuestione la elección miles de veces e incluso culpe a Harry del engaño, sin embargo, finalmente acepté que tomé la decisión correcta.
-A pesar del dolor -
-No eligieron enamorarse – Sonrió él acariciando la mejilla de su hija – No elegimos de quienes enamorarnos, Rose. Tenlo en cuenta.
El pelirrojo abrió la puerta de la sala encontrando a su amigo fulminándole con la mirada, alzó las cejas visiblemente sorprendido, la noticia parecía afectarle sin embargo sentía que existían otros motivos. Motivos por los cuales, el moreno estaba conteniéndose de lanzar hechizos y armar escándalos, tal parece, la presencia de los jóvenes le impulsaba a mantener la compostura. Claro, ayudado por la castaña.
-Te sugiero que evites cualquier comentario – Repuso Remus tenso
-¿Qué ocurre? – Habló observando al pelinegro incorporarse de la silla.
-Draco estará en Hogwarts – Soltó Harry en apenas un susurro. Ron asintió - ¿Qué estás pensando?
-Nada en especial – Murmuró restándole importancia – Servirá como ayudante de Severus. Estarás de acuerdo que él tiene el derecho a involucrarse.
-Claro que lo estoy – Dijo este sin disminuir su mal humor – Sólo pienso que es exagerado tenerle aquí.
-Harry – Sonrió él dispuesto a picarle, sin embargo, la mirada seria de la castaña le mantuvo quieto – Debemos estar preparado. Cualquiera de nosotros puedes ser el blanco, lo entienden – Observó al resto. Asintieron. – Es tarde, debemos irnos.
-Cuídate – Se despidió Natalie seguida de Mike
-Ustedes igual – Dijo él
-Tío – Musito James acercándose – Te veré pronto.
-Claro – Sonrió Ron abrazando al chico – Después de lo que paso – Susurró sin apartarse – Te pediría romper la promesa, sin embargo, sé que continuarás.
-Así lo haré – Susurró separándose del pelirrojo
-Siento lo ocurrido… nunca quise…
-Está bien, lo entiendo – Sonrió él callando cualquier disculpa. Le dolía hablar del tema pero comprendía la situación, las decisiones y el camino que siguieron – Hiciste lo correcto, tío. No hubiese soportado ver infeliz a mis padres… ella lo fue y él – Señalo al moreno murmurar con la castaña – También lo es, aunque…
-Tranquilo – Negó sonriéndole. Desviando la mirada hacia la pareja – Es lo correcto.
-Te quiero –
-Yo igual
Volvieron a abrazarse cerrando cualquier pequeña herida del pasado o presente, luchar contra lo inevitable no estaba en manos de nadie y no comenzarían ellos. El pelirrojo revolvió el cabello de su sobrino despidiéndose finalmente de él, deseándole el mejor binestar para los próximos días donde cualquier cosa podría ocurrir. Se acercó hasta el licantropodo para luego estrechar las manos amigablemente, después de todo, el hombre ocupo el rol de cable a tierra que varias veces necesito con urgencia, la mano amiga que reprocho su actitud y estuvo allí cuando más lo necesito, sólo podía ofrecerle y aquello era gratitud.
-No puedo creerlo – Decía Harry cruzándose de brazos
-Esto es más importante – Reprochó la mujer sosteniéndole la mirada – Lo sabes, sé que es difícil. Serán dos semanas inquietantes… sólo a partir de octubre estaremos reunidos y podremos apoyarnos.
-Lo sé, lo sé – Suspiró él inquieto – Sólo estoy algo nervioso – Murmuró recibiendo una mirada entrecerrada de la castaña, volvió a suspirar – Lo aceptó, siento recelo compartir de nuevo con él y contigo lejos.
-Quítate esos fantasmas – Sonrió revolviéndole el cabello – Ni quisiera pienses que podría ser jugarreta de Ronald, no hagas caso a nada. Confía en mí, te quiero.
-Dos semanas – Suspiró él sujetando las manos de la mujer y besarlas – Más le vale al hurón cuídate bien.
-Lo hará bien – Interrumpió el pelirrojo esbozando una sonrisa – Tranquilo.
-¿Qué pinta Severus? – Preguntó Harry – Parece enterado de todo.
-Nos proporciona información – Confesó Ron – Nunca pensé en recurrir a él pero es el único que tiene contactos.
-Comprendo
-Debo irme – Acusó él despidiéndose de la castaña con un beso en la mejilla y apretón de manos a su amigo – Cuídate. – Señalando su costado.
-Por supuesto – Susurró él – Gracias
El aludido asintió para luego acercarse hacia su hija y abrazarle a modo de despedida, seguro de volverle a ver sin el peso de ser perseguido, sólo necesitaba tiempo para hallar a los culpables y hacer justicia, por él, sus compañeros y su hermana. Se separó ligeramente haciéndole una señal a sus amigos para después salir silenciosamente de la sala de menesteres, la noche de descubrimientos terminaba al fin.
No elegimos de quienes enamorarnos, Rose. Tenlo en cuenta. Sí, lo tenía en cuenta y apenas ingreso de nuevo no dejó de pensar en ello, el abrazo de su padre y primo martillaba su cabeza, confundiéndole. Se sentía abrumada por la nueva sensación agolpada en el centro de su pecho, la sensación que oprimió y estrujó hasta el limite de lo soportable: esperanza. Volvía a crecer haciéndole temblar nerviosamente, sólo mostrándole posibilidades y echando por tierra cualquier tipo de negación.
Había observado la escena cariñosa de la pareja y las palabras de su padre sólo cobraron sentido real, ninguno eligió enamorarse de su mejor amigo… las circunstancias gatillaron el nacimiento de sensaciones más profundas que la amistad. E incluso, sopeso la posibilidad de enamorarse sin sus padres separados, porque el amor, no reconocía aquel sutil lazo.
Quiso pensar ilusamente tener la facultad de elegir a quién o cómo amar, despertar algún día y sentir aquella sensación por tal o cual persona. Nunca tuvo ni tendrá aquel poder, de alguna manera, estaba cometiendo el mismo error de su padre… retener a una persona pensando que podría seguir amándola cuando realmente sólo quería y apreciaba como un buen amigo, lo último que deseaba era causar más daño.
¿Cuál sería la consecuencia? Varias. Sentía un ligero temor recorrerle al pensar la reacción de todos, sin embargo, no podía dejar que aquel miedo gobernará el resto de su vida, estaba dispuesta a hacerle frente. Cualquier miedo dejaría existir incluso la ilusión de la sangre.
Sólo la conversación padre e hija le hizo comprender la relación sobre elecciones fáciles y correctas, todo el tiempo cogió decisiones fáciles y sólo le causaban un daño peor. Simplemente debía cambiar el foco y comenzar a considerar las decisiones correctas, difíciles y complejos pero jamás imposibles de cumplir, ahora lo sabía e iba a luchar.
Ahora le tocaba luchar a ella.
Un cojín quedo prácticamente estampado contra su cara derribándole graciosamente, escuchó la risa alegre de su novia. Sí, novia y con todas sus letras. Observó a Natalie subirse al sofá y mirarle desde la altura mientras él permanecía en el suelo riendo de igual forma, la mirada de la chica y el ligero borde del cojín tras su espalda anticipaba un nuevo ataque.
-¿Cuándo te rindes? – Preguntó la chica dejando caer algunos mechones pelirrojos – Te quedan pocas vidas.
-Sí, lo sé – Sopeso él sonriendo – Por desgracia, debo decirle señorita que no me rendiré.
-Lástima señor – Sonrió Nat maliciosamente – Respuesta equivocada.
Sujetó el cojín con las palmas de las manos empujándolo hacia arriba con relativa facilidad, la chica empujaba hacia abajo pero sin presión alguna. Sólo aprovecho un ligero suspiro de Natalie para desviar el cojín sobre su cabeza, provocando su caída del sofá y ser sujetada por él mientras las risas continuaban inundando la sala común de Gryffindor.
-Te rindes – Susurró Natalie
-Nunca – Respondió él acortando distancia y besarle suavemente. Apenas se separaron, la puerta de entrada de la sala abrió dejando ingresar una figura masculina que apenas le dio tiempo para incorporarse del suelo.
-¿Qué ocurre aquí? – Preguntó James observando a su amigo en el piso sujetando la cintura de Natalie.
Ambos chicos tragaron saliva.
Continuará…
Próximo capítulo: Octubre
