TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK. ROWLING
¡Aquí estamos! Otra semana, otro capítulo y muchas novedades.
Agradecer los comentarios recibidos durante la semana, prometo responder en el transcurso de la semana. No les olvido.
Como hemos visto, el asunto de Ginny todavía no cierra y son varios que quieren llegar al fondo de la verdad, llegar hasta el responsable directo o indirecto del "accidente".
Por otro lado, la relación de Harry y Hermione parece fortalecerse (a pesar de los celos y miedos), y el pasado parece no entorpecer el presente.
A varios les gusto la conversación padre e hija de Ron y Rose, al principio, la personalidad del pelirrojo podía avecinar ser un problema pero el cariño de padre pudo más que el orgullo Weasley.
Sin duda, la conversación de padre e hija ocasiono el cuestionamiento de la castaña con respecto a sus propios sentimientos, sin desearlo, la respuesta vino de su padre.
¡Cierto! Una situación comprometedora de Nat y Mike, las sospechas de James poco a poco le guiarán hacia la relación. Relación que los involucrados deseas de alguna u otra manera comunicar antes.
No les demoró. Saludos a todos.
BUENA LECTURA
"Frente a ti"
TERCERA TEMPORADA
Capítulo Veintiocho
"Octubre"
-Entonces, lo dejarás.
-No tengo otra opción, Emma
-Alguien se arrepentirá – Sonrió la chica desviando la mirada mientras le acariciaba el rostro – Ya verás.
Sí, cualquier persona hubiese salido corriendo a decirle a todo el mundo lo que ocurría con los primos Weasley, sin embargo, la chica había demostrado lealtad absoluta. Sólo después de terminar y quedar como simples amigos, decidió sincerarse y contarle la verdad del asunto, desahogarse de la pena que traía consigo y a pesar de sentirse nervioso por lo que diría se sorprendió por la actitud comprensiva y amigable que mostró.
Aquel recuerdo correspondía a minutos antes de ingresar al campo de Quidditch y la noticia de dejarlo por imposible le parecía extraña, le sorprendió la mirada brillante que después le dirigió, no parecía ocultarle nada pero presentía que sabía algo más. Algo bastante difícil considerando que la chica sólo estaba de paso y aprovecharía para disfrutar de un juego.
Sí, sólo un juego de Quidditch pospuesto a mediados de septiembre debido al ataque que sufrió el colegio, suerte suya, la pierna estaba recuperada y podía montar sobre la escoba, los entrenamientos se retomaron y la seguridad se reforzó. En resumen, la historia les llevaba dos semanas después es inicios de octubre y la suerte suya le llevaría a permanecer en tierra por dos semanas ¡dos semanas! Se volvería loco sin volar y sólo la culpa del sucio juego del equipo contrario.
Sólo diez minutos de juego y el equipo de Gryffindor llevaba la delantera gracias al buen juego y manejo de las pelotas, por el contrario, la única dificultad parecía ser conservar la cabeza por el peligroso peloteo de los bateadores de Raveclaw, varias veces se tambaleo peligrosamente sobre la escoba producto del roce de las blugger. Un nuevo punto marcado por el equipo hizo estremecer las graderías y sacarle una sonrisa orgullosa por el buen trabajo que hacían.
Dos segundos. Sólo dos segundos desvió la mirada hacia Gryffindor y el impacto certero de la blugger sobre la cabeza le hizo escuchar un ensordecedor grito de horror, no pudo enfocar la mirada puesto que la visión se tornó negra, el cuerpo le peso plomo y la escoba parecía haberse desvanecido haciéndole caer libremente hacia el suelo.
Lo único reconfortante es que nunca sintió el golpe del suelo.
-Minerva colaboró bastante – Habló la enfermera entregándole la poción – La poción hizo efecto, sólo mantienes el dolor de espalda. El golpe de cabeza es de cuidado, cualquier malestar o mareo debes regresar de inmediato, James.
-Lo sé, gracias – Sonrió él desviando la mirada hacia la chica – No estoy retrasándote, Emma.
-Aunque así fuese, no importa – Dijo la chica sonriéndole – Primera visita y ya estás en la enfermería, me preocupaste.
-Lo siento – Suspiró dejando el vaso vacío sobre el velador – Sólo desvié la mirada por dos segundo cuando la blugger me tumbó.
-El juego fue violento – Meditó la chica sujetándole las manos – Los profesores estaban molestos, tu padre echaba chispas.
-Debe estar enojado – Musito James – Siempre dice que debemos mantener la vista en la pelota, cualquier descuido puede ser el último.
-No te regañará – Negó sonriéndole – Estaba furioso por el juego violento y preocupadísimo por tu estado. Tranquilo.
-Y el resto – Acusó él intrigado
-La enfermera les pidió ingresar luego – El pelinegro nuevamente observó un brillo extraño en su amiga – Pedí quedarme, después de todo, no soy estudiante. No les gusto a tus amigos.
-Se les pasará –
-Quizás
-¿Cuándo podré salir? – Preguntó curioso
-Debemos preguntar – Dijo incorporándose de la silla - ¿Quieres que vaya a preguntar?
-Por favor – Sonrió
-En seguida regreso – Acusó
Por minutos el silencio volvió a inundar la enfermería llevándole a recordar lo difícil que resultaba "continuar olvidando el pasado", las típicas conversaciones entre primos sólo se limitaron hacia lo estrictamente necesario y sólo estando con otras personas, por supuesto, Natalie y Mike apenas se daban cuenta, sin embargo, no podía disimular frente a Harry. Su padre parecía particularmente preocupado pero siempre encontraba la manera de evadirlo, no quería problemas y ya había tomado una decisión.
-Muchas gracias – Sonrió la chica saliendo del pasillo. El chico le miró curioso – Beberás otra poción para el mareo y podrás salir. Reposo de dos días y tres semanas sin subir a la escoba. – Comentó escuchando ruidos y pasos al otro lado de la puerta. – Vienen por ti.
-Ya lo veo – Suspiró él preparándose para cualquier tipo de regaño – Quédate cerca – Susurró
-Claro – Sonrió la chica sentándose sobre la cama y pasar un brazo sobre los hombros del pelinegro
Los primeros en ingresar fueron Natalie y Mike visiblemente preocupados, repaso la mirada sobre ambos recordando el ligero "malentendido" de hace algunas semanas donde les encontró tirados en suelo, riendo y muy juntitos. Nerviosos y balbuceando, sólo le explicaron que se trataba de un juego absurdo sin sentido alguno, claro, él no quería problemas y menos después de la noticia que recibieron aquel día del rubio Malfoy. Sin embargo, lo tenía apuntado.
Detrás de ellos, la castaña caminaba cautelosamente hacia la camilla y con la mirada perdida en algún punto de la pared, podía percibir cuán contenida se encontraba para armar un escándalo por el accidente: reclamar y amenazarle con hechizarle sí volvía a ocurrir. El ligero pinchazo sobre la nuca le decía lo estúpido que resultó su falta de atención.
-Oh! Duele! – Se quejó restregándose el brazo golpeado por su hermana - ¿Quieres matarse, cierto?
-Con gusto lo haría, idiota – Acusó la chica cruzándose de brazos – Verte caer y embarrado de sangre no es grato, sabes
-Lo siento – Balbuceo él sintiéndose apenado, la voz de Nat se quebró ligeramente ante la última palabra – No puse la atención suficiente.
-Nadie pensó que el juego sería así, James – Sonrió Mike sentándose ligeramente en la cama – Nos preocupaste mucho. – Expresó el chico
-¿Dónde está papá? – Preguntó él ansioso
-Sigue platicando con Minerva – Susurró Nat lanzando un suspiro – Está molesto y sólo quiere un buen castigo. Será difícil, recuerda que es parte del juego.
-Lo sé – Susurró él – Descargará su furia en mí.
-No tiene por qué hacerlo – Le tranquilizó Emma apoyando la barbilla sobre el hombro del chico – No es culpa tuya, tranquilo – Susurró besándole el cuello.
-Gracias – Susurró dedicándole una sonrisa
-¿Cuándo saldrás? – Preguntó Mike – Ese vendaje da miedo. – Apuntándole.
-Algunas pociones y podré salir – Aseguró – Aunque tendré días de reposo.
-Entonces… estarás para la fiesta – Sonrió recibiendo un manotazo de Natalie – Sólo pregunto… - Se quejó
-Tiene reposo – Bufó la chica echándole una mirada a su hermano – Ni pienses estar presente.
-Tienen fiesta – Sonrió la chica junto a James
-Sí.
-Estoy de acuerdo, debes descansar – Acusó la chica
-Será difícil estando en la torre – Suspiró esbozando una ligera sonrisa – Ni siquiera podré escaparme donde mi padre.
-Ni pienses en ir a molestar – Acusó Nat severamente – Hoy regresa la tía. Te podrás quedar un rato pero quietecito, James.
-Te lo prometo – Sonrió él recibiendo un gesto de victoria de su amigo
-Señor Potter – Hablaron. La enfermera ingresaba con un frasquito – Veo que llegó la comitiva, no me sorprende encontrarles
-No podíamos esperar – Sonrió Mike
-En fin, aquí tiene – Dijo la mujer – Diez minutos y podrá retirarse, recuerde hacer reposo y cualquier mareo, se presenta aquí.
-De acuerdo – Susurró recibiendo el frasquito, lo destapó para luego beberlo de un solo sorbo – Muchas gracias.
-Cuídese
-Debe hacerlo – Habló alguien desde la puerta de la enfermería – Suficiente susto recibí hoy.
Un susto parecía ser poco para la preocupación y angustia que sintieron al verle caer desde la escoba hasta el suelo, la imagen del chico inconsciente y la cabeza bañada en sangre sería un recuerdo difícil de olvidar para todos. Sobre todo, Rose sentía la piel erizarse ante el recuerdo, no podía comprender cómo minutos antes estaba hablando animadamente con Emma Owen para luego encontrarse en tal deplorable situación.
Observó a Harry abrazar fuertemente a su hijo y susurrarle algunas palabras de cariño, endureció ligeramente la postura, reprimiendo las ganas de realizar lo mismo, bajo circunstancias distintas lo hubiese hecho sin miedo pero la presencia de la chica junto a James le hacía mantener distancia. No podía asegurar ni negar nada, sin embargo, la mirada, pose y actitud de la chica le ponía nerviosa, casi podía asegurar que sabía lo que ocurría o no con ellos.
-Lo siento – Dijo James separándose de su padre
-Olvídalo – Negó sonriendo – Estás bien, es lo único que importa.
-Te lo dije – Susurró Emma apretándole cariñosamente el hombro
-¿Qué sucederá ahora? – Preguntó el chico intrigado – El partido…
-Afortunadamente, ganaron por puntos – Suspiró el ojiverde – Y según la enfermera, no podrás subirte a la escoba por tres semanas o más.
-Será una tortura – Suspiró James cerrando los ojos – Supongo que tendré que aceptarlo.
-Exacto – Afirmó Harry – Ya te puedes ir
-Así es – Asintió él incorporándose ligeramente - ¿A qué hora regresa la tía?
-Ya viene – Aseguró él ayudando a su hijo a ponerse de pie. Mike se incorporó colaborando – No llevará ni un minutos y tendrá preocupaciones – Sonrió
-Ya veo
A pesar de todas la preocupaciones del mundo… el moreno debió aguantar semanas hasta la portada que estalló la comidilla de rumores que circulaban hace cinco días; la castaña regresaría al colegio pero lo haría acompañada por Draco, sugerencia de Ronald, aquella noticia le hizo ser centro de comentarios malintencionados de Marcos y objeto de burlas de Severus. Hace días lo único que tenía en mente era lanzarle una maldición al pelirrojo.
-Estás seguro – Decía Harry al salir de la enfermería – Preferiría dejarte en la torre.
-Estoy bien – Aseguró él – Quiero saludar a la tía, comer algo y luego descansar.
-Es cabezota, tranquilo – Aseguró Natalie lanzando un suspiro
-Estás de buen ánimo, es lo importante – Sonrió Emma cerrando la puerta – Debo dejarles, sólo venía por algunas horas – Anunció acercándose hacia James – Te escribiré para saber de ti. Cuídate mucho.
-Gracias por acompañarme – Dijo él devolviéndole la sonrisa – Te quiero mucho.
-Yo también – Asintió abrazándole cariñosamente y luego besarla la mejilla – Hasta pronto
-No entiendo porque te separaste de ella – Acusó Mike observando a la chica alejarse – Se llevan muy bien.
-Sólo somos amigos – Aseguró James tranquilamente – Lo comprendimos así.
-Nunca es malo, segundas oportunidades – Comentó Natalie
-No le presionen – Intervino Harry – Ya suficiente tiene con el golpe del juego.
-Gracias – Susurró él
Continuaron caminando hacia la entrada del castillo por donde aparecería la castaña y Draco, lograron visualizar la figura de Minerva y Marcos, este último enviándole una burlesca mirada al ojiverde. Lanzó un suspiro y continuó caminando junto a los chicos, suerte suya, hoy le tocaría sonreír a él.
-¿Cómo estás? – Preguntó la directora dirigiéndose hacia James
-Mejor – Resolvió él esbozando una ligera sonrisa
-Nada todavía – Inquirió Harry desviando la mirada hacia la puerta entre abierta
-Falta poco, tranquilo – Dijo la profesora sin mirarle
Un ligero intercambio de miradas se presentó por el cuarteto apenas el ojiverde se revolvió el cabello nerviosamente, la sensación parecía atravesarle hace algunos días y todos parecían percibirla. Los rumores y comentarios malintencionados ya comenzaban a pasarle la cuenta, temían que otra semana y el profesor de defensa se viese en la necesidad de usar la varita.
-Ni siquiera yo estoy nerviosa – Murmuró Rose junto a Nat. Las chicas suspiraron
-No puedo creer que será ayudante de Severus – Acusó Mike cruzándose de brazos - No quiero imaginar esas clases.
-Todos – Musito James sin despegar la mirada de su padre. Las últimas semanas le podía observar pensativo, inquieto y visiblemente incómodo con cada comentario. Hasta cierto punto, le comprendía… coincidentemente el amante de su fallecida esposa paso un mes junto a la mujer que actualmente amaba, el miedo del pasado le abrumaba y hacía revivir aquel oscuro episodio.
De pronto, la puerta principal del colegio se abrió ruidosamente provocando un extraño escalofrío en cada uno de los presentes, la respiración del moreno se agitó violentamente y un sudor frío recorrió su espalda: Una cabellera castaña apareció y la sonrisa generalizada atravesó a todos, dejando una pequeña maleta recibió el abrazo de la directora y luego un ligero beso en la mejilla de Marcos.
Un ligero gruñido salió de sus labios ante la escena, evitó lanzar un ácido comentario y espero, sólo cinco segundos para después obtener la atención de la castaña. Sintió un vuelco apenas la castaña le miró esbozando una amplia sonrisa, nunca necesitaron palabras para comunicarse, la espera valía la pena y él sólo necesitaba dar un paso más.
Acortó distancia abrazando a la mujer fuertemente escondiendo el rostro en su cuello, sintiéndose aliviado de tenerle de nuevo y tener la certeza que estaría segura junto a él, no podía confiarse después de los últimos acontecimientos y la angustia constante de recibir malas noticias de Italia le tenían con el alma en un hilo. Un "Te extrañé muchísimo" le hizo sonreír y reír alegremente mientras le besaba tiernamente la barbilla para después subir hasta sus labios.
¿Cuán distinto sería todo? Se preguntó James observando el apasionado beso de los adultos, intentando visualizar un futuro donde los mejores amigos hubiesen sido pareja en principio; ninguno de los estaban allí, salvo Mike, existiría. Observó de reojo a su prima sintiendo un vacío sobre el estómago, le parecía extraño imaginar una vida sin su presencia, tal vez, el destino les hubiese dado otra oportunidad, tal vez, él y Natalie podrían ser hijos de Hermione, y ella hija de Draco y Ginny.
El chico movió la cabeza esbozando una triste sonrisa, jamás sucedería. Sólo le quedaba olvidarse del pasado y afrontar la realidad. La puerta principal volvió a crujir llamando la atención toda, salvo Harry y Hermione, la presencia del rubio volvió a sorprenderles dejándoles sin habla, sólo la directora salió del asombro y salió al paso para saludarle amigablemente.
-Que bueno verte, Draco – Saludó la directora recibiendo un ligero asentimiento
-Es un placer – Sonrió el hombre tranquilamente – Le agradezco la oportunidad de regresar.
-Pierde cuidado – Negó Minerva – Severus habló muy bien de ti.
-Tal vez exageró – Musitó él esbozando una sonrisa. Desvió la mirada, la pareja parecía sumida en lo propio, ladeo la cabeza y suspiró – Supongo que deberé acostumbrarme, Potter – Soltó. Los presentes rodaron los ojos.
-Supones bien – Soltó de regreso el ojiverde abrazando por los hombros a la castaña – También deberé acostumbrarme a tu presencia.
-No quiero discusiones, se los advierto – Señaló la castaña mirando a ambos hombres. Se alejó de Harry para acercarse a su hija
-Tranquila – Susurró él cruzándose de brazos – Nos llevaremos bien.
-¿Cómo estás? – Preguntó la mujer abrazando a su hija
-Bien – Sonrió refugiándose en los brazos de su madre – Te extrañe mucho.
-Yo igual – Susurró – No pienso volver a separarme de ti. Te lo prometo.
-Lo sé – Asintió besándole la mejilla
El ojiverde sonrió alegremente observando la reencuentro entre madre e hija, después de tantos problemas, sentirse reconfortada por la mujer parecía la mejor de las soluciones, el ataque al castillo y la separación de James le causaron un verdadero martirio, él lo sabía y apenas podía hacer algo.
Entrecerró los ojos apenas la castaña abrazó a James y un quejido salió de sus labios, sólo allí la chica pudo percatarse del vendaje y los restos de sangre que poseía el uniforme de Quidditch. Hermione abrió la boca atorándole con preguntas y regaños sobre lo peligroso que era montarse en escoba.
-Estoy bien – Se apresuró a decir antes de recibir un segundo regaño – Sólo debo hacer reposo.
-James – Suspiró la castaña volviéndole a abrazar. Le beso la mejilla y sonrió – Gracias.
-De nada…
-Deberías estar descansando
-Lo haré después – Sonrió – Quiero comer y luego recostarme.
-Es testarudo, ya lo conoces – Acusó Natalie saludando amistosamente - ¿Cómo has estado?
-Muy bien – Dijo saludando ahora a Mike – las últimas semanas se han hecho eternas. No hallaba la hora de regresar.
-Para todos – Sonrió James desviando la mirada hacia su padre – Otra semana y pagaríamos las consecuencias – Bromeó.
-No seas mentiroso – Balbuceo Harry sonrojándose ligeramente
-Lo importante – Habló Marcos dando algunos pasos hacia adelante – Es tenerte de regreso, te extrañábamos mucho. Comenzamos a pensar y creer en todos los rumores.
-La verdad…
-No tiene importancia – Habló el moreno caminando hacia la castaña. Evitando coger el sentido contrario y lanzarle una maldición al profesor de historia – Habrá otros motivos por los cuales hablar, lo mejor es que será verdad.
-¿Cuáles motivos, Potter? – Preguntó el rubio presintiendo las intenciones del hombre. Le observó abrazar por los hombros a la mujer y esbozar una enigmática sonrisa, junto a él, la castaña sonreír de igual manera
-Es realmente desesperante – Decía Harry dando vueltas por la oficina de la castaña. Simplemente no aguantó más y salió disparado hacia Italia – Otro titular y les haré trizas.
-Cálmate – Susurró besándole la frente - ¿Quieres un café?
-Por favor – Dijo él inquieto. Durante días tenía unas palabras asfixiándole y los diarios poco favor le hacían – Hay algo que quiero comentarte.
-Dime – Susurró sin mirarle. Él se acercó lentamente - ¿Cuánto quieres de azúcar?
-¿Quieres ser mi novia? – Contra preguntó a espaldas suya. La castaña dejó las tazas a medio a hacer, sorprendida se giró hacia el moreno – No puedo negarlo, siento inseguridad por la presencia de Draco y lo ocurrido hace algún tiempo. No puedo aguantar los comentarios y rumores malintencionados.
-Continuarán…
-Si, lo sé – Susurró sujetándole suavemente el rostro – Sin embargo, los prefiero soportar con la verdad. Te amo.
-Te amo.
-Entonces, aceptas – Sonrió
-Claro que sí – Rio la castaña besándole
-Somos novios – Afirmó él desviando la mirada hacia la castaña y volver a besarle, ésta vez, tomándose todo el tiempo del mundo.
¡Son novios! Gritaba la vocecilla consternada por la noticia en los pensamientos de los chicos, literalmente quedaron con la boca abierta y embobados observando el nuevo beso de los adultos, la noticia cogió a casi todos por sorpresa y la enigmática sonrisa del rubio les hacía imaginar que sabía el nuevo estado de los amigos desde hace mucho.
-Vaya noticia, los felicito – Soltó la directora esbozando una ligera sonrisa – Se lo merecen.
-Gracias – Susurró Harry abrazando a la castaña
-Digo lo mismo – Apuntó el rubio lanzando un suspiro. Equivocada, apresurada o no la pelirroja le había mencionado sobre la atracción que existía en los amigos. – Felicidades.
-El almuerzo está preparado – Anunció Minerva señalando el pasillo – Lo mejor es caminar hacia el comedor.
-Claro – Asintieron todos
Sólo por precaución la castaña cambio de lado para evitar algún comentario entre Marcos y Harry, este último sonrió de lado agradeciéndoselo, no podía confiar de ese par. Escuchaba el cuchicheo del cuarteto tras ellos, la noticia les resultó sorpresiva y nadie lo esperaba, después de todo, tuvieron especial cuidado de mantenerlo en secreto, hasta ahora. Ahora estaban juntos y nada podía herirles de manera directa, sin duda, tendrían que enfrentar la prensa mágica, los comentarios, especulaciones, etc, pero estaban dispuestos a correr cualquier riesgo.
El pasado estaba latente y posiblemente algún tipo de conexión podría ser cierta: las verdaderas razones del viaje de Ginny, la aparición de Draco, el divorcio, desaparición y paraderos de Ronald. Absolutamente todo podía tener o no algún sentido, no estaba segura, lo único que deseaban era poder disfrutar de aquello. Juntos.
¿Qué harían? Se preguntó James rezagado de cualquier conversación, realmente ingresarían abrazados al comedor o actuarían sólo como amigos, la curiosidad le inundaba ante los próximos metros. Observó de reojo al rubio platicar cordialmente junto a la profesora, sólo en aquel punto se preguntó cuál serían sus sentimientos después de dos años, seguiría amando a su madre o se encontraba en otra etapa, el recuerdo de hace dos semanas y su compartimiento le refutaban la segunda opción.
Las puertas del comedor permanecían abiertas y la expectación creció dentro de él, tuvo la tentación de parar y observar la acción pero el ligero jalón de túnica de su hermana le obligó a continuar caminando, siguiendo la pequeña comitiva hacia interior del gran comedor donde la mayor parte del alumnado se encontraba almorzando, tranquilamente.
-El chisme del mes – Vociferó Natalie sentándose a la mesa. Mike le ofreció un vaso de jugo – Gracias
-De nada – Sonrió él llevándose una ligera mirada del pelinegro
-Quizás del año – Susurró James sin perder detalle. Por alguna razón, las miraditas y gestos de buena crianza le parecían muy, dulces. Otro apunte mental – Están juntos, es lo único que importa.
-Lo gracioso es – Río el castaño llevándose un sorbo de jugo – Que nunca realizamos nuestro plan cupido.
-Es cierto – Meditó Nat
-Cupido hizo efecto – Soltó el chico llamando la atención de Nat y Mike. Se sostuvieron la mirada por largos segundos y luego él carraspeo – Es decir, son pareja – Señalando la mesa de profesores
-Un segundo plan sería interesante – Masculló la pelirroja bajando la mirada. El anterior silencio y miradas sostenidas le ponía nerviosa – Ha pasado tiempo, son novios y tal vez…
-Piensas lo mismo… – Interrogó James alzando una ceja. Su hermana sonrió – Estás loca…
-Quizás lo piensen – Argumentó encogiéndose de hombros – Se quieren y sería lo normal.
-Nuestra circunstancia es anormal, Nat – Suspiró él – Si llega a ocurrir, será en varios meses.
-¿Quieres apostar hermanito? – Preguntó Natalie entrecerrando los ojos
-Contigo, no gracias – Negó, la experiencia le decía que su hermana podía ser buena prediciendo acontecimientos.
-¡James! – Gritaron a escasos metros, sobresaltándoles. El chico se giró encontrándose al menos diez chicas de distintas casas – ¿Cómo estás? Nos preocupamos demasiado.
-Estoy bien – Sonrió él recibiendo sonoros besos en la mejilla. Natalie rodó los ojos
-Es patético – Susurró la chica. Mike y Rose asintieron ligeramente
-Nunca pensamos que el golpe sería grave – Habló una morena observando el vendaje del chico – Necesitas ayuda, lo que sea estamos para ayudarte.
-Estoy bien – Repitió él sintiéndose ahogado por tantas preguntas – Sólo necesito días de reposo.
-¿Cuántos días?
-Podríamos ayudarte…
-No sería problema…
-Después de todo tienes que recuperarte
-Haz comido
-O necesitas algo más…
-Un pastel
-Otro tipo de jugo
-Jamie cariño…
Un estruendo acalló las conversaciones del gran comedor e incluso varios profesores alrededor suyo interrumpieron lo que hacían, las miradas estaban posadas sobre la mesa de Gryffindor y la figura de cierta castaña sobresalía entre todos, parada apoyando las manos sobre la mesa conteniéndose de atravesar la madera y lanzar algún tipo de maldición. Un ligero movimiento de Hermione le hizo reaccionar, evitando interferir en la escena, de pronto, la tensión se dejó sentir y tuvo que tragar saliva pesadamente, presentía lo que sucedería… lo observó desde hace meses y el testarudo de su hijo jamás le hizo caso.
-Harry – Susurró la castaña zafándose.
-No – Negó tranquilizándole – Sea lo que sea, lo resolverá.
-¡Lo único que necesita es reposo! – Soltó la chica evitando pensar sobre la existencia de su varita, la cual, no dudaría en usar – Déjenle en paz.
-Oblíganos – Le retaron.
Sí, la chica podía soportar la presencia de Emma Owen por simple cortesía, le colocaba los pelos de punta cada vez susurraba o mostraba algún gesto cariñoso con el chico, le enfureció no poder estar junto a él sufrida la caída y el traslado hacia la enfermería, la opresión en el pecho le asfixió viéndole caer de la escoba hacia el vacío, la sangre brotar y verle levitar casi muerto. Aguantó la espera e hizo verdaderos esfuerzos para evitar lanzarse a los brazos del pelinegro, simplemente el orgullo – digno de Weasley – le impedía comportarse normal.
¿Cómo hacerlo? Si estaba enamorada y recién ahora podía decirlo sin rodeos, llevaba días intentando buscar el momento idóneo para decírselo, claro, temiendo llegar tarde por la determinación del chico pero estaba dispuesta a correr el riesgo. Consecuencia del silencio estaba dado por las escenas de chicas pidiéndole salir y hacerles constantes insinuaciones, sin duda, gestos que finalmente tocaron fondo, haciéndole explotar: las miradas retadoras simplemente las opaco con un rápido movimiento de varita y cientos de pasteles volar hacia el objetivo propuesto.
Una sonora carcajada de Natalie y Mike hizo despertar al gran comedor, apoyándoles con risas y silbidos hacia la chica. Los hombres de Raveclaw se incorporaron haciéndole una ligera reverencia que sacó otras carcajadas, todo esto, mientras las chicas en cuestión salían indignadas del comedor.
-¡Excelente Rose! – Exclamó Mike aplaudiendo - ¡Que puntería!
-¡Eres magnifica! – Apoyó Natalie riéndose. Varios en Gryffindor asintieron - ¡Bien merecido!
-Creo que exageré – Susurró observando la entrada del comedor
-Estás de broma – Río el castaño bebiendo del vaso – No hay exageración ante el grupito ese. ¡Bien hecho!
-Mike…
-Señorita Weasley – Hablaron acallando los comentarios. Minerva estaba a escasos metros, detrás suya, Hermione y Harry – Cincuenta puntos menos y queda castigada. Venga conmigo, ahora.
Sorprendido giró el rostro hacia el moreno quien sólo se encogió de hombros, tal vez, tan sorprendido como él. El estruendo, el intercambio de palabras y el hechizo que sacó al sequito de chicas del comedor le dejaron boquiabierto, sorprendido por la actitud de la chica que pareció explotar de un momento al otro, sólo recordar su mirada encendida y determinada le provocaba un escalofrío placentero, sólo un segundo, pudo percibir la actitud mostrada en las vacaciones de navidad cuando supo su escapada con Emma.
Regresó la mirada sobre la entrada del comedor negando la posibilidad, entonces, porque armar tal escándalo y ser castigada ¡Merlín, castigada! Rose Weasley castigada por armar un escándalo en el gran comedor hechizando a un grupo de chicas, nadie en sano juicio podría preverlo. Se apoyó sobre los codos sintiéndose mareado, intentando comprender los últimos acontecimientos.
-¿Quieres ir a la sala común? – Preguntaron junto a él. El aludido alzó la cabeza encontrándose a su padre, asintió – Te acompaño. Les veré luego – Dirigiéndose hacia Nat y Mike.
-¿Cuál será el castigo? – Preguntó apenas salió del comedor
-Quisiera saberlo – Masculló el ojiverde – Hermione retomó la jefatura. Aunque el castigo vendrá desde Minerva. – Hizo silencio y luego preguntó - ¿Qué ocurrió? Nunca le vi reaccionar así. Ni siquiera por Samantha.
-Crees que es eso – Le miró intrigado. Su padre rodó los ojos – No lo creo, imposible.
-James – Suspiró subiendo lentamente las escaleras – Estuviste allí. Suficiente aguante tuvo con la presencia de Emma.
-Hace dos semanas dejamos el tema zanjado, papá – Acusó él pensativo – Tal vez, perdió la paciencia con el tumulto de chicas y reaccionó así.
-Te lo dije – Sonrió Harry parando a medio camino del retrato – Si continuabas así, llegaría un instante donde explotaría.
-Papá, si piensas que siente celos…
-Pienso que está celosa – Concluyó él continuando el camino – Se dio el tiempo necesario para pensar sobre sus sentimientos y está segura.
-Seguro…
-Completamente – Sonrió pronunciando la contraseña e ingresar a la sala común – Es igual a Hermione, apenas pierde la paciencia se deja llevar por los impulsos – Sujetó el hombro de su hijo, añadió – Última oportunidad.
-Papá – Acusó girándose, el aludido se giró bajo el umbral – Te felicito, te lo mereces después de tanto tiempo.
-Gracias – Susurró – No ha sido fácil.
-Hemos dejado el pasado atrás, lo olvidaste – Reprochó James cruzándose de brazos – Sin ella, hubiese sido imposible recuperarte y nosotros seríamos un desastre. Aún más – Bromeó mirándose.
-Lo sé.
-Ahora – Apuntó entrecerrando los ojos – Sólo queda una tarea pendiente.
-¿Cuál tarea? – Preguntó Harry frunciendo el ceño
-Obvio – Resolvió esbozando una amplia sonrisa – Matrimonio.
-Estás adelantando hechos…
-Papá, escuché esa frase y mírate – Habló riéndose – Son novios.
-Descansa – Río Harry saliendo de la sala común
Se recostó sobre el sofá intentando hallar explicación coherente a lo ocurrido en el comedor, a pesar de negarlo, la única respuesta coherente parecía ser la expuesta por su padre, sin duda, las conjeturas del ojiverde le ponía los pelos de punta… la sola posibilidad de recuperarla le emocionaba. Sin embargo, imaginar cualquier posibilidad le obligaba a colocar la cuota de cautela y sigilo ante las expectativas.
No quería salir lastimado, otra vez.
¿Quién lo diría? Después de meses de incertidumbre, peleas, malos entendidos, rupturas y varios tragos amargos, podía asegurar la relación de los primos. El comportamiento de la chica lo aseguraba y le daba la razón con respecto al tiempo, sólo el necesario para finalmente poner los sentimientos en orden, por desgracia, el apresurado de su hijo decidió cortar por lo "sano" y no precisamente por lo correcto: dejarlo por la paz.
Literalmente todos quedaron boquiabiertos con la reacción de la chica, incluso la directora quedó sorprendida y tardó varios minutos en recuperarse del espectáculo obrado por la Gryffindor. Si Harry lo pensaba detenidamente, pocos se atrevían a interrumpir el ceremonial momento del comedor.
-¿Cómo está? – Preguntó apenas la castaña ingreso a la oficina. Cerró el libro que leía dejándolo sobre el escritorio y se acomodó sobre el sofá
-Apenada – Suspiró sentándose junto al moreno – Limpiará trofeos durante tres días.
-Nada mal – Sonrió abrazándole por los hombros – Menciono algo, algún motivo.
-Acusó sentirse enfadada por la intromisión a la mesa – Murmuró pensativa – Puede ser comprensible, sin embargo, no justifica haber realizado el hechizo.
-Comprendo – Susurró
-Harry – Le miraron – Sabes algo…
-¿Cómo qué?
-Cualquier cosa – Habló desviando la mirada. Gesto que agradeció – Me sorprende la reacción que tuvo, explotó por algo pequeño. Me preocupa que pueda tener otros problemas.
-Si hubiese algo grave – Comenzó él apoyando la barbilla sobre el hombros de la castaña – Lo sabrían Nat o James. Tranquila, estará bien.
-Eso espero…
-Las cartas que escribían – Habló – Notaste algo extraño
-No
-Entonces… - Le miró sonriendo – Pierde cuidado.
-Por cierto – Volvió a hablar después de minutos en silencio – Gryffindor tendrá fiesta.
-¿Cuál fiesta? – Preguntó él haciéndose el desentendido. La castaña bufó amagando incorporarse del sofá – Espera, espera – Atajó abrazándole – Sí, lo llevan planeando hace semanas, coincide con el juego y tú llegada.
-Mi llegada – Repitió entrecerrando los ojos – No pensarás que celebran mi regreso.
-Según ello, sí – Sonrió evitando reírse por el comentario - ¿Quién te lo dijo?
-Minerva – Suspiró y riéndose ligeramente, añadió – Lo olvidas, todo se sabe.
-Por supuesto – Suspiró
Pasaron el resto de la tarde disfrutando del otro, platicando de trivialidades y riéndose de alguna u otra travesura realizada en el pasado; el ojiverde pensó seriamente sobre las palabras de su hijo pero prefería obviarlo y simplemente disfrutar del ahora, no deseaba proyectarse y luego golpearse contra algún murallón, el último, el accidente quebró cualquier plan o proyección, la vida de todos giró trecientos sesenta grados y ahora sólo deseaba disfrutar aquel presente, la compañía de Hermione y el ligero respiro después de semanas angustiosas.
Se sobresaltó ligeramente ante un cojín puesto sobre su estómago, lo sujetó lanzando un suspiro mientras observaba los arreglos de la sala común; la fiesta comenzaría después de la cena pero los "organizadores" ya decoraban todo trayendo comida y alcohol, grandes parlantes probando música tras música.
A pesar del ambiente relajado el chico sólo tenía puesto los pensamientos sobre cierta chica, todavía sorprendido por lo ocurrido en el comedor y confundido por la conversación con su padre, la ilusión tener otra oportunidad se difuminaba con la realidad de los hechos: sí, se querían pero eran primos… él prefirió hacerse a un lado por el bien de los dos, ella tenía un novio al cual pretendía amar y olvidar el pasado. Volvió a cerrar los ojos pensando en su madre y lo difícil que debió ser aceptar amar a otro hombre, estar embarazada y tomar decisiones tan radicalmente.
Según podía recordar ningún mago o bruja apostaría por alguna relación Malfoy-Weasley, enemigos declarados durante la guerra por su posición con respecto a la sangre pura. Hoy, la situación parecía distinta y después de tantos años ocurrió, se enamoraron. Pretendían iniciar una vida juntos y el destino dispuso de otra cosa.
-¿Qué opinas James? – Preguntaron, él parpadeo varias veces – Ahora que son novios, Melissa deberá guardar distancia.
-Debe hacerlo – Apoyó Mike riendo recordando a la guapa auror – De lo contrario, se expone a algún espectáculo igual de gracioso ocurrido en el comedor. Y tía Hermione, da miedo.
-Idiota – Suspiró Nat volviendo a sus quehaceres
-Sentirá celos – Susurró James incorporándose del sofá, quedando sentado. Pensativo
-Claro que sí – Dijo Mike sin percatarse que las reflexiones de su amigo estaban dirigidas hacia Rose – Tiene el derecho absoluto, están juntos.
-Sin estarlo, igual los tenía – Apuntó la chica sabiamente – Se quieren, es suficiente – Tambaleo ligeramente de la silla al escuchar un ruido, se giró encontrándose a su hermano pidiendo disculpas por tirar algunas cosas de la mesa - ¿Dónde vas?
-Regreso en seguida – Apuntó sin mirar atrás
-Le acompaño – Miró Mike
-Déjalo – Suspiró continuando con la decoración de la sala.
A pesar del punzante dolor de cabeza generado por el golpe corrió rumbo al pasillo de trofeos dispuesto a tomar la última oportunidad, siempre y cuando las conjeturas formuladas estuviesen en lo correcto, la expectativa generada le hacía apresurarse disparándole el pulso y los latidos del corazón. Giró sobre la esquina encontrándose a la chica sacando varios trofeos de los estantes, dejándolos sobre el suelo perfectamente alineado, murmurando palabras y sin perder aquella pose ofuscada del gran comedor.
"Tres noches" Pensó resignada sacando los últimos trofeos del estante, sin duda, pudo ser peor y la ligera intervención de su madre le ayudó. Al salir de la oficina no quiso hablar con la castaña, no pensaba decirle el real motivo del espectáculo montado en el gran comedor, de sólo pensarlo se sonrojaba. ¿Cómo decirle la verdad? Decirle que actuó así por celos, por su primo.
Se cruzó de brazos decidiendo lo que haría primero; limpiar y luego llenar cubeta de agua o viceversa, se encogió de hombros optando por lo primero. Cogió el sucio paño dispuesta a iniciar la ardua tarea de limpiar los trofeos de modo muggle, instrucciones de Minerva, el primer castigo desde que ingreso a Hogwarts y no podía postergar por nada.
-¿Qué haces? – Preguntaron tras ella. Un escalofrío recorrió su columna, cauta le miró de reojo
-No parece obvio – Suspiró desviando la mirada – Estoy castiga por tres días.
-Sé que estás castigada – Habló el chico pensativo – Sólo no puedo comprender lo ocurrido en el comedor.
-Es obvio – Repitió soltando el paño en la pequeña cubeta. Se giró encarándole, decidida – Tu séquito de chicas es fastidiosa.
-¿Qué insinúas? – Preguntó frunciendo el ceño – Explícate – Tensiono – Porque no puedo comprender, después de semanas e incluso meses, recién ahora parezco importante. Ahora que estamos separados.
-Porque – afirmó lanzando un suspiro – Quise engañarme y fingir seguridad, ocultar lo que siento levantando murallas, por alguna razón, lograbas colar haciéndome dudar deseando manar todo al demonio. Sucedió en varias ocasiones y siempre termino ganando la razón, repitiéndome una y otra vez lo incorrecto de nuestros sentimientos.
-Rose
-Parece irónico – Interrumpió sonriendo – Antes, tú decisión me dejó a la deriva y sólo una conversación circunstancial con mi padre – Nombró sorprendiendo al chico – Me hizo aceptar los hechos: No puedo ni quiero seguir negando lo que siento por ti, no quiero seguir ocultando cuán importante eres para mí – Dio unos pasos hacia adelante, observándole
-¿Qué quieres decir? – Volvió a preguntar inseguro, temblando por las palabras de su prima, emocionado – Olvidarás tus temores y afrontaremos las consecuencias; nuestras familias, amigos y todo el mundo.
-Sí – Asintió mirándole fijo – No puedo negar que siento temor pero negar lo siento es todavía peor. No más. – Afirmó dando otro paso hacia delante.
-Si das un paso más – Habló sonriéndole – No habrá vuelta atrás, no te dejaré ir.
-¿Quién dijo que pensaba huir? – Preguntó esbozando una sonrisa dando otro paso, el chico se adelantó y le abrazó firmemente por la cintura.
Observó el rostro sonriente de la chica y juró por todos los magos que jamás le dejaría ir, la confesión hizo que el corazón latiese fuerte y la sangre circulará rápido por las venas, la cabeza le daba vueltas pero poco le importó. Acarició la mejilla de Rose y acortó la distancia besándole los labios, reencontrándose después de tanto tiempo, prometiéndose silenciosamente permanecer juntos a pesar de todos.
A partir de aquel momento deberían luchar juntos por cuidar y conservar el amor que sentían de los comentarios y miradas malintencionadas. Procurando buscar el momento idóneo para decirle la verdad a las personas más cercanas: padres y amigos, los primeros representaban un verdadero reto, si bien contaban con la ayuda de Harry, la reacción de la castaña se volvía impredecible y el pelirrojo completamente predecible.
-Te amo – Escuchó James. Sorprendido, observó detenidamente a la chica – Ahora puedo decirlo sin sentirme confundida.
-Entonces, no dejes de decirlo – Sonrió él besándole tiernamente la frente y abrazarle – También te amo.
-Seguiremos ocultos – Suspiró contra el pecho del chico
-Sí – Susurró deshaciendo ligeramente el abrazo y sonreír – No pienses que será igual, porque no permitiré que nadie nos separé y seremos más cuidadoso que la última vez – Guiñándole divertido
-Debo hablar con él – Menciono refiriéndose a Ted. El pelinegro asintió.
-¿Cuándo piensas hacerlo? – Preguntó intrigado
-Nos veremos en la próxima salida – Confesó. Faltaba un mes
-Le dirás la verdad
-Prefiero esperar – Suspiró pensativa – Sólo terminaré la relación, no quiero hacerle daño.
-Comprendo – Juntó las manos de la chica, las besó – Tranquila, todo saldrá bien.
-Sí, lo sé – Sonrió. Observó de reojo los trofeos y suspiró – Debes irte, tengo trabajo.
-Te ayudaré – Sacando la varita del bolsillo, la chica negó – Rosie, soy medianamente responsable del castigo… sólo por hoy. – Suplicó
-Presiento que lo volverás hacer – Musito y el aludido se encogió de hombros – Si Minerva o mi madre se enteran
-Asumiré el riesgo – Interrumpió sonriéndole de oreja a oreja. Sólo un movimiento de varita y los trofeos estuvieron perfectamente alineados en el estante, relucientes – Perfecto, vamos por la varita.
-James – Suspiró moviendo la cabeza – Está en la oficina de la directora, vamos.
-Vamos.
"Está sospechando" la conclusión de Mike le hacía estremecer y ponerse nerviosa, llevó hacia los labios un vaso de jugo observando el ceño fruncido del chico, parecía perdido entre los pensamientos, obviando por completo estar en la sala común donde la fiesta estaba plena marcha y varios alumnos comenzaban a sentir los efectos del alcohol. La posibilidad de conocer su relación le ponía ansiosa, la reacción del chico podía ser variada y la obvia hacía suponer un completo desastre cuando comprobará que su hermana pequeña y mejor amigo estaban saliendo.
Natalie lo sabía y a pesar que el chico no lo demostrará siempre ha sido receloso, protector y cauteloso desde que ingresó a primer año, aconsejado por su padre, siempre estaba al pendiente de ella, procurando que nada ni nadie le hiciera daño. Podía comprender la preocupación de su novio, después de todo, él sabía lo que el chico podía hacer, a pesar de lo complejo, le reconfortaba saber que Mike sopesaba la posibilidad de decirle la verdad a terminar la relación.
-No existe momento oportuno – Suspiró él llevándose un sorbo de cerveza – Ahora la situación está centrada en el tío y posiblemente en Draco.
-¿En qué piensas? – Preguntó intrigada acercándose ligeramente, la música les impedía hablar tranquilamente – Decirle de sopetón la verdad.
-Sería peor – Negó llevándose otro sorbo – Debemos prepararle…
-Si hablamos con mi padre – Susurró insegura – Son mejores las condiciones y tendremos la compresión de Hermione.
-Podría ser… - Meditó dejando el vaso de lado y mirarle a los ojos – Sólo espero que James pueda entenderlo, es mi amigo y no quiero perderle.
-No lo harás – Aseguró la chica – Es testarudo, lo sabemos e incluso así lo comprenderá.
-Eso espero – Suspiró observando la sala común – ¿Dónde estará? Salió hace rato y parecía preocupado.
-También lo estoy – Expresó – Debería estar descansando y no dando vueltas por allí.
-Rose todavía no regresa.
-Debe estar terminando el castigo – Musito pensativa – Me pregunto qué le sucedió, pocas veces pierde la paciencia.
-Y cuando la pierde es terrible – Sonrió Mike – Ya regresará.
-Eso espero.
Un poco de wisky de fuego para el frío y amenizar la conversación de aquella noche, le agradaba estar de regreso después de tantos años y entablar dialogo con la persona que le ayudó en el peor momento de su vida como estudiante. Se acomodó sobre la silla dejando el vaso de alcohol sobre el escritorio y observar al profesor de pociones imitarle, recostándose sobre la silla y devolverle la mirada tranquilamente, por un segundo, el rubio llegó a pensar que estaba leyendo su mente.
-Quería agradecerle por aceptarme – Susurró él rompiendo el silencio – Hubiese sido fastidioso estar aquí y no realizar nada.
-Te entiendo – Sonrió ligeramente – Me imaginé algo así, la petición de Weasley ayudó bastante y sinceramente tengo una obligación.
-Comprendo.
-¿Cómo has estado? – Inquirió Severus mirando al ex Slytherin – Te has logrado recuperar.
-Es difícil recuperarse por completo – Suspiró bebiendo lentamente. Al igual que Harry se sumergió en el alcohol y apunta de coraje logró salir del agujero – Los recuerdos siguen jugando malas pasadas… el futuro que nunca será.
-Estabas enamorado, cierto – Musito recibiendo un gesto afirmativo – Por ello, sigues aquí.
-Sólo quiero saber la verdad – Aseguró él pensativo – Si existe la remota posibilidad de que el accidente fuese provocado, quiero saber cómo, porque y quién lo hizo.
-Weasley les dio luces – Suspiró él – Es obvio, la orden viene desde el ministerio y por personas afines al grupo de mortifago. Sólo deben descubrir quién es.
-Tienes algún tipo de información.
-Sé lo mismo – Dijo apoyándose sobre el escritorio – La persona involucrada y los mortifagos borrarán cualquier evidencia, lo sabes.
-Así es – Murmuró preocupado
-Debemos darnos prisa – Suspiró Severus bebiendo el contenido del vaso – Dilatar la situación sólo podría ocasionar que personas inocentes salgan lastimadas.
-Todos estamos en peligro, Severus – Sopesó Draco
-Así es, Draco – Asintió reflexivo – Así es.
Continuará…
