TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK. ROWLING

HOLA A TODOS! Creo que es costumbre pedir disculpas, lo siento mucho.

¡A la historia! Aquí veremos el estado de Hermione después del ataque, la preocupación de los chicos y Harry, la llegada de Ronald y algunas situaciones propias de ciertas parejitas. De verdad, espero lo disfrutes mucho.

Un detalle… después de mucho pensarlo y re pensarlo, decidí agregar, dentro de las posibilidad de la historia misma un "detalle anexo". Opiniones (bien/mal), sugerencias, etc no olviden enviarme un comentario.

Otro aviso, según mi propio cronograma de capítulos queda seis capítulos para concluir. Así que ojala no pierdan el hilo.

Nos vemos. Saludos.

BUENA LECTURA

"Frente a ti"

TERCERA TEMPORADA

Capítulo Treinta

"Lucha o Muere"

Oscuridad.

Se sentía transportado hacia el pasado y el punzante dolor en el corazón le quemaba el pecho, la sensación de cerrar los ojos y olvidarlo todo se instaló a tal punto de desear sostener alguna botella de alcohol y perder el conocimiento, morir. Porque incluso la sensación parecía multiplicada por miles, porque perder a la mejor amiga y mujer que amaba no tenía comparación, porque estaba seguro que perderle significaba automáticamente no volver a levantarse por segunda vez.

Del cielo al infierno, un segundo. Sólo bastó el estruendo del hechizo atravesar el gran comedor y ocasionar un gran estallido para que la tranquilidad del día se hiciera añicos, la reacción del profesor se limitó a cubrirles mientras golpeaban duramente el suelo envueltos en escombros y pequeños atisbos de incendio. El humo, gritos y la voz desesperada de Draco lanzando hechizos a quien fuese el responsable del ataque, le hicieron despertar del embobamiento, de prisa, giró hacia el lugar donde esperaba encontrar la figura de la castaña devolviéndole la mirada preocupada y alerta a otro ataque similar, otro segundo le bastó para comprobar cuán equivocado estaba, la mirada de la mujer jamás llegó y la figura peligrosamente inerte le reflejaba la magnitud del ataque, y lo peor, jamás logró esquivar el hechizo.

¡Papá, llévala a la enfermería! El grito desesperado de su hijo le devolvió a la realidad, la castaña se desangraba en el suelo y dependía de él llegar a salvarla o no, de reojo y mientras cargaba a la mujer, pudo observar el esfuerzo de su hijo por contener a Rose y evitar que siguiera el camino del rubio. Sin más, y siguiendo el gentío de estudiantes, salió del gran comedor hacia la enfermería.

Allí estaba. A los pies de la camilla sujetando los barrotes visiblemente afectado por la situación, y como no estarlo, la mujer que amaba estaba inconsciente siendo revisada cuidadosamente por la enfermera, la ligera brisa del lugar le produjo escalofríos y la delgada camisa que portaba poco ayudaba, después de todo, las manchas de sangre se extendían por ella, pegándose a su cuerpo recordándole la gravedad del asunto.

-Cámbiate – Susurró Draco ofreciéndole una camisa limpia, el aludido asintió

-Lograste atraparle – Musito él sin apenas mirarle, toda la atención estaba puesta en la mujer.

-Después…

-Ahora – Masculló apretando los barrotes hasta hacerse daño. El rubio observó los nudillos blancos del moreno, asintió

-Le perseguí por el pasillo principal, huía con otros – Contó pensativo

-¿Cuántos? – Preguntó desabotonándose la camisa para quitársela

-Cinco tal vez siete – Meditó observando preocupado la manchada camisa – Sólo seguí al mago que ejecuto el hechizo.

-Lo atrapaste

-Casi

Sentía las pulsaciones a mil mientras perseguía al autor del hechizo que termino por impactar a Harry y Hermione, la situación parecía salirse de control y de pronto se vio envuelto en un torbellino de hechizos y maldiciones, a duras penas logró esquivarlas y continuar, siempre teniendo a la vista al responsable. Sólo cuando logró apuntar hacia el suelo y hacerlo explotar, el sujeto trastabillo cayendo estrepitosamente al suelo. Sujetó la túnica y le estampo sobre la pared sin dejar de apuntarle con la varita, amenazándole.

-¡¿Quién te envió?! – Gritó este observando de reojo el retorno de los mortifagos - ¡Contesta!

-No tiene importancia – Sonrió el aludido torcidamente. El rubio apretó el cuello del sujeto, asfixiándole – Confórmate con la muerte de Granger, un favor.

-¿De quién? – Preguntó - ¿DE QUIÉN?

-Deberías intuirlo, lo hicimos con tu amante…

-¡USTEDES FUERON! – Gritó colérico mientras empujaba al suelo al hombre, le apuntó con la varita vociferando una maldición. Un alarido inundo el lugar y el regreso de los magos se detuvo, expectante - ¡Dímelo! – Acusó volviéndole a incorporar

-Sólo lo planeamos… no lo ejecutamos

-¿Quién lo hizo? – Susurró sin quitarle la mirada de encima

-El capitán de aurores, Henry – Masculló.

-BOMBARDA – Escuchó, acto seguido la pared lateral se desplomó.

-Quise seguirles – Decía él apretando los puños – Sin embargo, se alejaron rápidamente.

-Henry – Susurró Harry pensativo. El nombre del capitán de aurores llegaba a completar el enigma, el boicot de la zona sur tenía sentido - ¿Por qué Hermione? – Preguntó ofuscado

-Has protegido a Ron – Dijo Draco – No tienen libertades, sólo es cuestión de tiempo.

-Ahora es ella, quien no tiene tiempo – Habló desviando la mirada hacia la camilla. Los exámenes de rutina parecían terminar y la incertidumbre se agolpó el él – Enfermera.

-Quisiera que ingrese el resto – Manifestó la mujer. El rubio asintió y corrió hacia la puerta de la enfermería, nadie quería incomodar y los chicos se vieron obligados a esperar afuera.

Poco le importaba la mirada extrañada de Natalie ante el férreo abrazo hacia Rose y los constantes susurros, lo único que deseaba era poder aminorar el ligero temblor de su cuerpo y apaciguar los constantes sollozos. Necesito de voluntad para contener a la chica que deseaba salir corriendo del gran comedor, a pesar de desearlo, no podían salir a perseguir a mortifagos, ya suficiente tuvieron con Draco.

-Lo siento – Susurró Rose tranquilizándose – No quería golpearte, sólo…

-Sí, lo sé – Sonrió el aludido. El forcejeo del gran comedor le llevó manotazos – Descuida.

-Si sucede algo…

-Estará bien – Interrumpió tranquilamente – Mi padre la trajo enseguida.

-Sangraba, perdía demasiada sangre – Musito. Sintió el abrazo del chico afianzarse

-Rose.

-Ya pueden ingresar – Dijeron desde la puerta. Rose y James se separaron, el extraño semblante del hombre les hizo temer

-¿Cómo está? – Preguntó la castaña acercándose

-Nos lo dirá pronto – Susurró Draco señalando el interior de la habitación – Adelante.

Apenas ingresaron a la enfermería, el semblante reflexivo y compungido del moreno les erizó la piel y les hizo temer lo peor, por breves segundos, los hijos de él llegaron a recordar su peor época y donde estuvo al borde del precipicio: el accidente y la muerte de Ginny simplemente fueron las vacaciones al infierno que jamás deseaban repetir. Observaron el rostro pálido de la castaña y un ligero escalofrío recorrió la columna de los cuatro chicos.

-Es grave – Vociferó Rose sin quitarle la mirada de encima a su madre

-Es magia oscura – Suspiró la enfermera. Harry apretó los puños y el resto quedó sorprendido – El hechizo no dio de lleno, sin embargo, lo suficiente para perder gran cantidad de sangre, sólo minutos y no hubiese logrado detener la hemorragia – Vociferó señalando tenuemente el brazo de la profesora.

-Necesita transfusión – Susurró Draco pensativo, la enfermera asintió

-Sí, bastante – Afirmó pensativa – El hospital puede suministrarnos sangre, sin embargo, se necesitan dadores.

-Tiene uno – Habló Harry

-Dos – Dijo James

-Tres – Siguió Rose

-Nosotros igual – Mencionaron Natalie y Mike

-Sólo aceptaría a Harry y Rose – Sonrió la mujer tranquilamente. El resto se miró, extrañado – Harry es adulto y Rose es hija de Hermione, debo hacerles pruebas – Les miró – Y ustedes son menores.

-Podrías autorizarnos – Acusó el chico observando al ojiverde – Por favor.

-De acuerdo – Aceptó el hombre – Haremos las pruebas.

-También lo haré – Susurró Draco

-Servirá la transfusión – Indago el moreno - ¿Cuánto tiempo?

-Es relativo, Harry – Susurró la mujer – Primero, enviaré un mensaje al hospital y después les haré la prueba de compatibilidad, es necesario. Si todo sale bien, podremos tener resultados durante la mañana.

-Bien – Asintió él revolviéndose el cabello – Gracias.

-Tranquilo, tened fe

-Últimamente ha sido esquiva – Susurró Draco haciendo una mueca de desagrado. El ojiverde le observó, pensativo

-Es difícil ser paciente – Suspiró mirándole fijamente – Sé que quieres salir e ir a buscarle…

-No podemos esperar, el maldito escapo y de seguro él conoce la verdad – Argumentó llamando la atención de los jóvenes – El único objetivo es desviar la atención, tal y como lo hicieron hace dos años.

-¿Qué sugieres?

-Dar aviso…

-Un segundo – Interrumpió Natalie mareándose con la discusión de los adultos - ¿Qué ocurre? – Preguntó generando cierto grado de tensión - ¿Qué tipo de información tienen?

-Salió persiguiendo al atacante – Intervino James - ¿Quién era?

-Adelante – Susurró el moreno lanzando un suspiro

-Sí – Asintió – Sólo seguían ordenes, logré retener al mortifago.

-¿Qué dijo? – Inquirió Nat

-Fueron enviados por Henry – Confesó Draco

-El capitán de aurores – Menciono el hijo de Harry rodeando la camilla – Es la persona que dio la orden, ¿Por qué lo hizo?

-No lo sé – Negó el rubio – La única conjetura que logro sacar de esta locura, es desviar el centro de la información a cualquier punto. Tienen libertad para culpar a quien le plazca: zona sur, el grupo descolgado e incluso a Ron.

-Entonces, debemos dar aviso – Apuró James dirigiéndose hacia su padre – No podemos quedarnos con los brazos cruzados, el ministerio…

-No lo entiendes – Interrumpió Malfoy observándole serio – El ministerio es cómplice de esto, el continuo fracaso por desarticular la zona sur, no pudo ser obra de un solo hombre. Cualquier tipo de información podría perjudicarnos.

-De hecho – Suspiró el ojiverde paseándose por la sala – Haber interrogado y soltado a ese mago, nos coloca en peligro. A todos.

-Con mayor razón…

-No podemos permitir que ingresen de nuevo – Volvió a interrumpir Draco

-¿A quién acudimos? – Preguntó Rose observando fijo al rubio – Si el ministerio no es de fiar, qué nos queda. Han ingresado con facilidad y lo volverán a hacer, la única opción que tenemos es resguardarnos con el grupo de mi padre.

-Sería un suicidio – Apeló el hombre

-Casi asesinaron a mi madre, profesor – Vociferó la chica señalando la camilla. Sintió las manos de James sujetarle de los hombros, tranquilizándole – Comparto las palabras de James – Menciono colocando una mano sobre la del chico – No puedo quedarme de brazos cruzados.

-No me malentiendas – Negó el rubio sumamente por la situación. Harry lo sabía, el hombre moría por salir del castillo y cobrar justicia por cuenta propia, sin embargo, el sentido de la prudencia y la poca racionalidad le obligaba a permanecer allí. Por lo menos, hasta la evidencia de un plan mejor. – Quisiera acudir al ministerio y poner en regla a ese hombre, gritar a los cuatro vientos sus vinculaciones y sucio pasado, y lo único que puedo hacer es quedarme aquí, sin más, sólo esperando por más información.

-¿Qué tipo de información? – Inquirió Mike intrigado

-Aquel hombre – Continuó Draco intentando controlar el tono de voz – Dejó entrever el accidente de Ginny – Soltó provocando sorpresa y curiosidad – Es posible que tuviese directa relación en el atentado.

-No es posible – Negó James alejándose ligeramente de la chica, sin embargo, rápidamente fue sostenido, tal vez, leyendo la seria posibilidad de salir corriendo de la enfermería – No puede ser…

-Tranquilo – Susurró la chica – Mírame – Pidió cautelosa – Sé paciente.

¿Cuándo ocurrió? Con dificultad lograba responder la pregunta, las sutiles pero significativas miradas y gestos de los primos no dejaban de sorprenderle, le costaba creer que la relación de ambos chicos hubiese comenzado hace un año y hasta anoche se hubiese concretado, después de lágrimas, malos entendidos y miedos. El ojiverde desvió la mirada hacia la camilla donde se encontraba la castaña: pálida y dormida, a pesar del dolor y odio que sentía, no podía permitirse actuar de manera precipitada, arriesgando al resto de las personas amaba.

De pronto, la puerta de la enfermería se abrió de par en par dejando ingresando a un hombre alto, cabello castaño, vestido con una túnica azul oscuro y semblante preocupado. Sorprendido, vio de reojo a su hijo poseer el mismo semblante: Ted Lupin llegaba al lugar, por inercia y tan sorprendida, la joven castaña se acercaba hacia el joven para abrazarle fuertemente, rogando internamente por el chico detrás de ella comprendiera.

-Estás bien – Susurró el chico sujetando a su novia por el rostro y besarle lentamente. El ojiverde pudo comprobar lo herido que sentía su hijo, suspiro. – Mi padre vendrá enseguida, tiene algunos problemas – Informó a todos. Su mirada se cruzó con Harry - ¿Cómo se encuentra?

-Débil, perdió demasiada sangre – Acusó él sin retirar la mirada – Descuida, todo saldrá bien.

-Comprendo – Musito frunciendo el ceño – Me parece increíble que hayan ingresado dos veces, el ministerio quiere tomar cartas en el asunto.

-¿Cuáles? – Interrogaron ambos adultos

-Es el rumor de la academia – Completó él – Se dice que resguardarán las zonas de riesgo las veinticuatro horas del día, es decir, el ministerio de magia y Hogwarts.

-Es peligroso – Murmuró el rubio revolviéndose el cabello. Una severa mirada del ojiverde, le mando a callar.

-Es el problema que posee Remus – Acuso Harry preocupado, Ted asintió – Comprendo.

Observó el semblante preocupado y contenido del ojiverde, la información del hombre junto a ella le preocupaba profundamente por las posibles consecuencias. Pensativa, la posición rígida del chico a unos metros le entristecía… ninguno de los dos estaba preparado, de pronto, sólo una pequeña cuota de valentía y coraje se encendió, apretó los puños y dio un paso atrás llamando la atención de su novio.

-Necesito hablar contigo – Susurró Rose

-Claro – Asintió dándole espacio para salir de la enfermería – Con permiso – Se excusó ante el resto y luego seguir a su novia

Un extraño escalofrío recorrió cada célula del cuerpo del joven Potter apenas la puerta de la enfermería se cerró, la petición suave y firma de la chica le hacía presentir el próximo movimiento y aquello le ponía nervioso, sin más, busco la mirada de su padre y una sincera sonrisa le reconfortó. Cualesquiera que fuese el resultado, presentía que algo positivo estaba a punto de ocurrir.

-Las donaciones de sangres están en camino – Habló la enfermera apenas ingreso a la sala – Comenzaremos con las muestras.

-Iré primero – Soltó Draco caminando

-Gracias – Susurró el moreno acercándose lentamente hacia su hija – Estás segura sobre donar.

-Claro que sí – Asintió Natalie – Espero que todo resulte bien.

-Yo también – Musito él dirigiéndose hacia un distraído James – Serás el siguiente James – Acusó asustándole

-Bien – Dijo sin prestarle demasiada atención. Sus pensamientos estaban puesto detrás de aquella puerta

-Quédate aquí – Ordenó Harry leyendo las intenciones del chico – Pronto la enfermera volverá.

-Necesito aire fresco – Repuso frunciendo el ceño

-Todos – Le miro – Ten paciencia.

"No podemos seguir juntos". Una sencilla frase que daba termino a la relación con el joven Lupin, la frase que tenía atorada desde el momento en que acepto ser su novia y no tuvo el valor de negarse a pesar de estar enamorada de otro, sólo la confusión y el miedo le arrinconaron hacia la decisiones equivocadas y de las cuales pretendía remediar poco a poco: este parecía ser el primer paso.

Observó el semblante tenso y desencajado del chico parecía ser reflejo de la confusión, la intriga por saber el origen de tal decisión. Un ligero escalofrío recorrió el cuerpo de la chica intentando buscar las palabras correctas ante las mudas preguntas, sin embargo, sólo llegó a la conclusión que no podía decirle los verdaderos motivos, hacerlo significaría empeorar la situación y lo último que deseaba era que todos se enterarán de la relación que sostenía con su primo.

-¿Por qué? – Preguntó Teddy en apenas un susurro – No lo entiendo, pensé que estábamos bien.

-No es eso – Negó la chica – Siempre te he querido mucho, siempre.

-No me amas – Soltó él mirando la afirmación de la chica.

-Confundí el cariño con amor – Confesó Rose sinceramente – Que algún día te amaría, me equivoque.

-¿Cómo sabes que no te equivocas, de nuevo? – Indagó Ted descifrando las palabras atoradas en el pecho – Estás enamorada de otro, cierto – Suspiró.

-Sí – Aceptó sosteniéndole la mirada – No puedo seguir negándolo y lo último que deseo es hacerte daño.

-Lo conozco…

-No tiene caso – Negó Rose

-Comprendo – Sonrió él tristemente. Se abrocho la túnica intentando reconfortarse, la decisión de la mujer que amaba le sorprendió y golpeó al mismo tiempo, sin embargo, podía comprobar cuán sincera y decidida estaba la chica.

Coloco las manos en los bolsillos de la túnica sin quitarle la mirada de encima, no importaba la determinación o los argumentos que presentará: Rose tenía la decisión tomada. A pesar de la situación, el brillo y alegría seguía impreso en su mirada llenándole de calidez y confianza. Un signo que pocas veces logro conseguir y le demostraba cuán feliz se encontraba.

-Siempre estaré aquí – Susurró él esbozando una ligera sonrisa – Sólo deseo que ese chico pueda hacerte feliz – Suspiró sujetándole por los hombros.

-Gracias – Sonrió Rose reconfortada por las palabras del chico – Te quiero.

-Yo igual –

-Realmente puedo contar contigo – Inquirió nerviosa

-Siempre – Afirmó tranquilamente – No importa el problema que tengas, somos amigos.

-Lo sé – Asintió abrazándole.

Un abrazo sincero y sin mentiras, reafirmando la secreta promesa de estar allí para el otro a pesar de los años. A pesar de las dificultades.

-Disculpen – Susurraron. Ambos chicos se separaron, sorprendidos visualizaron la figura de Ronald Weasley – Rose…

-Papá – Musito la chica rompiendo el abrazo con el chico para acercarse hasta él. Abrazándole - ¿Qué haces aquí? Es peligroso, los aurores podrían venir.

-Descuida, estaré bien – Sonrió tenuemente, desvió la mirada hacia el chico - ¿Cómo estás Teddy?

-Bien – Respondió él incómodo – Debo regresar, lo siento. Cualquier noticia que tengas, házmela saber.

-Claro – Dijo la chica – Cuídate.

-Tu igual – Acusó Teddy – Hasta luego – Se despidió discretamente para luego alejarse de padre e hija.

-¿Cómo está Hermione? – Preguntó el pelirrojo obviando la incomodidad de los chicos

-Perdió bastante sangre – Informó Rose – Por suerte, el hechizo no le dio directamente.

-Comprendo – Suspiró él ligeramente aliviado - ¿Dónde está?

-En la enfermería –Señaló la puerta y antes de que el hombre avanzará, habló – Hay algo debes saber.

-Ustedes también – Respondió Ron sorprendiendo a su hija – Es sobre el ataque.

-¿Qué ocurre? – Preguntó intrigada

-Vamos – Dijo caminando hacia la enfermería.

Un ligero sonido de frustración salió de los labios de Natalie: sólo James y Harry podrían ser donantes de sangre, el pedido hacia el hospital todavía no llegaba y el tiempo parecía pasar lentamente. Comprendía que la paciencia en aquel caso sería de suma importancia, sin embargo, el semblante triste y preocupado de su padre le recordaba los peores tiempos, aquel donde estuvieron a punto de perderle y si no fuese por la mujer tendida sobre la camilla nunca le hubiesen recuperado, le debían tanto. De algún modo, la castaña paso a hacer la madre cariñosa y comprensiva que necesitaron cuando estuvieron a la deriva, perderle ahora, sería un golpe que difícilmente podrían sobrellevar. Sobre todo el moreno.

-No es justo – Vociferó de pronto llamando la atención de su padre – No debería estar así. Necesita ayuda y no podemos dársela.

-Sé cómo te sientes – Suspiró Harry escuchando los pasos de James, la siguiente en donar sería Rose – Quisiera hacer algo más, por desgracia, es lo único.

-No puedo conformarse con eso – Refutó la chica apretando los puños. Hizo un amago de salir de la enfermería, sin embargo, el abrazo protector y cariñoso de su novio, lo impidió – Mike…

-Calma – Susurró él besándole el cabello – No pierdas la paciencia, ya verás que se recuperará.

-Es que… - Balbuceo

-Siento lo mismo – Confesó el castaño – No es grato estar de brazos cruzados.

-Nada grato – Suspiró la chica recibiendo un sutil beso en los labios. Cerró los ojos apoyando la cabeza sobre el pecho del castaño calmando sus pensamientos y emociones.

Un ligero pinchazo y el cosquilleo sobre el brazo le indicaron al chico que la transfusión estaba en marcha, la sangre circulaba por pequeños tubitos plásticos llevándolos hacia una bolsa de pequeño tamaño, tal vez, un cuarto de litro de sangre. Mantuvo la mirada sobre el techo mientras el procedimiento terminaba y un pequeño parche de algodón quedaba de recuerdo donde antes estuvo la aguja.

Bajo la manga de la camisa y salió de la pequeña habitación habilitada para la ocasión, la siguiente en realizar aquel proceso sería Rose. Se preguntó si la chica seguiría platicando con su novio, dicha respuesta le incomodaba, sintiéndose nervioso por el tipo de plática que estarían llevando a cabo, sólo por un segundo pudo percibir cierta determinación en sus palabras y las verdaderas intenciones de ella.

Camino por el corto pasillo hasta la sala principal donde las voces de Natalie y Mike llegaron hasta sus oídos, de seguro, sintiendo cierta congoja por estar inhabilitados para donar sangre. De seguro, él mismo se hubiese sentido peor de no haber ayudado, después de todo, Natalie y él le debían demasiado a la castaña por todo el tiempo que les ayudo y acompañó durante la muerte de su madre, y evito que su padre se hundiera en el dolor.

Abrochó el botón de la muñeca mientras salía del pasillo esperando encontrarse a su padre consolar a la chica, explicándole las razones por las cuales no puede donar y tenga paciencia ante la evolución de la castaña. Sorpresa suya; su mejor amigo abrazando a la pelirroja para luego darle un sutil beso en los labios, sin romper el abrazo y quedándose en silencio.

Silencio que parecía reventarle los oídos y armar las piezas del rompecabezas, comprendiendo las miradas, palabras y gestos muy diferente a como deben comportarse dos amigos. Sintiendo las fuerzas regresar a su cuerpo, avanzo algunas zancadas dispuesto a alejar al chico de su hermana, sin embargo, la intromisión de su padre y su insistencia escandalosa coloco en alerta a la pareja.

-¿Qué significa esto? – Preguntó el chico alzando ligeramente la voz. De pronto, la puerta de la enfermería volvió abrirse: Padre e hija ingresaban quedando confundidos con la escena. – Respondan.

-Cálmate – Acusó Harry severamente – No es el lugar apropiado, lo sabes.

-James – Habló Mike avanzando algunos pasos – Puedo explicarlo.

-Si desean hablar, háganlo fuera – Volvió a decir el moreno dirigiéndose hacia los tres chicos - James – Habló llamando su atención – Igual se quieren – Susurró mirándole significativamente, el aludido relajo los hombros asintiendo.

-Vamos – Soltó él entre dientes caminando hacia la puerta. Saludando escuetamente al pelirrojo, salió

-Voy contigo – Se apresuró a decir la chica

-Bien – Susurró Mike siguiendo el mismo camino del chico

-Mike – Acotó Harry haciéndoles girar – Más tarde platicaremos nosotros – Informó esbozando una sonrisa

-Claro – Balbuceo el chico saliendo de la enfermería.

-Padre e hijo, exagerados – Suspiró Draco

-¿Qué ocurrió? – Preguntó Rose saliendo del asombro, visiblemente confundida por el semblante de James

-Al parecer – Comenzó Harry cruzándose de brazos – Natalie y Mike son novios, obviamente la noticia poco le agradó a James.

-Vaya – Susurró la chica, pensativa – Nunca pensé que Mike y Nat tuviesen algo.

-Al parecer nadie – Suspiró el moreno. Movió la cabeza dirigiendo la mirada hacia el pelirrojo, visiblemente afectado por la imagen de la castaña tendida sobre la camilla, tal vez, recordando las visitas adolescentes en la enfermería en segundo año. Tragó saliva, con pesar también las recordaba. - ¿Cómo supiste?

-En el ministerio – Acusó llevándose varias miradas sobre él. El rubio apretó los puños, furioso.

-¿Qué hacías allí? – Preguntó Draco bruscamente.

-Investigaba – Respondió él

-Lo correcto es platicar en otro lugar – Interrumpió el ojiverde – La enfermera te espera, Rose – Menciono señalando el pasillo continuo

-Claro – Asintió la chica

-¿Cómo está? – Preguntó el pelirrojo volviendo a posar su mirada sobre la castaña

-Atacaron el gran comedor – Conto el moreno – Un hechizo dirigido hacia Hermione, le golpeó de manera indirecta. No cumplieron el cometido pero le dejaron grave, por ahora, lo primordial es esperar la transfusión de sangre y la evolución que posea en las próximas horas.

-Comprendo – Musito Ron.

-¿Dónde está Teddy? – Preguntó el ojiverde después de algunos minutos – Pensé que platicaba con Rose.

-Se marchó – Respondió el pelirrojo sorprendiendo a su amigo – Estaban abrazados cuando llegué, le salude y después se marchó excusándose de regresar a la academia.

-Vaya – Vociferó Harry, apuntándolo mentalmente. Tal vez, la situación volvía a cambiar.

"Igual se quieren" ¡Merlín! Podía verlo a cien metros y las manos entrelazadas de ambos chicos le llevó hacia realidad, claro que se querían, el comportamiento en la enfermería y semanas anteriores se lo confirmaba. Un ligero malestar se apoderó en él recordando las palabras previas de su padre, después de todo, parecía ser el menos indicado para vociferar reclamos, sermones u otros, no cuando la noche anterior se estuvo besando con su prima.

Movió la cabeza concentrándose en ambos: le esquivaban la mirada intentando buscar las palabras adecuadas para iniciar la conversación, tal vez, demasiados nerviosos para iniciar la misma. Se revolvió el cabello para luego aclarar la garganta, sólo quería conocer la situación, el resto… se lo dejaría a su padre.

-Sé que debí decírtelo, James – Habló Mike ganándole la palabra – Nunca quisimos ocultarlo, sin embargo, buscábamos el momento oportuno. Claramente – Señalando la enfermería – No clasificaba como el mejor.

-Claro que no – Susurró él pensativo - ¿Cuánto tiempo?

-Dos semanas – Respondió Natalie cuidadosamente – El día del primer ataque.

-Cuando les vi – Suspiró haciendo memoria. Aquel día, pudo percibir la incomodidad de la pareja, después de todo, les vio tirados en el suelo riéndose. Mike asintió ante el comentario – Ahora lo entiendo – Musito.

-Necesitabamos tiempo – Acusó Mike – Todo parece un caos y sencillamente presentarnos con una noticia así, sería incómodo

-Mike – Susurró el chico cruzándose de brazos. No podía negar las afirmaciones de ambos pero tenía la obligación de preguntar – Eres mi mejor amigo, te conozco – Le miro significativamente – Has pasado casi siete años vociferando el rechazo hacia el compromiso, cómo quieres que confíe.

-Cuando nos besamos por primera vez – Acusó el chico recibiendo una mirada cautelosa de su amigo, la cual obvio – El primer impulso que tuve fue alejarme, principalmente, porque no quería perderte como amigo. En aquel entonces, sólo deseaba aceptar el error que cometí y que no volvería a suceder, sin embargo, no podía dejar de pensar en ello… - Hizo una pausa. Analizando las siguientes palabras – Puedes pensar cualquier cosa, no me importa. Estoy enamorado.

-Eres mayor –

-En realidad, lo soy yo – Apuntó Nat – por pocos meses, lo sabes.

-Mi padre… -

-Hablaremos con él – Apuntó Mike

-Caso contrario, tía Hermione le convencerá – Acusó la chica sonriendo

-Y tío Ron – Menciono recibiendo una mirada extrañada de la chica – Casi eres su segunda hija.

-James – Suspiró la chica entrecerrando los ojos – Ni siquiera para el noviazgo de Rose puso reparos – El chico bufó y Nat supuso que ya no tenía excusas

-Sí le haces daño – Habló obviando la última frase de su hermana – Te hechizaré, lo prometo.

-No tendrás que hacerlo – Aseguró el aludido tranquilamente. Observó al chico girarse dispuesto a ingresar a la enfermería, inquieto le llamó – Seguimos siendo amigos, cierto.

-Cambiaría algo – Respondió señalándoles. El aludido negó – Entonces… seguiremos siendo amigos – Acusó sonriendo.

Aquel peso sobre los hombros literalmente se había esfumado apenas logró sincerarse con Teddy, continuar la mentira sólo significaba alimentar un sueño que nunca se convertiría en realidad: no podía enamorarse del chico. No importaba cuánto lo intentará, los sentimientos estaban puestos en otra persona y después de varias situaciones, lo comprendió.

Ahora, la insistente mirada de su padre le imploraba realizar un simple gesto de confianza hacia él, sin duda, había percatado el incómodo momento apenas él interrumpió el abrazo y Teddy se marchó del castillo. Si bien, la situación del ministerio y el estado grave de su madre les tenía preocupados, el pelirrojo sentía la necesidad de escuchar y ayudar a su hija.

-Me sorprendes con la noticia – Acusó él apoyándose sobre la pared. Alejados del resto – No pensé que habían terminado, siento interrumpir – Se disculpó apenado, la chica negó lentamente – Discúlpame, no puedo dejar de preguntar qué ocurrió – Indagó - ¿Cuál fue el motivo? Acaso él…

-No – Negó la chica sintiéndose observaba por su tío, el cual, estaba estratégicamente sentado leyendo unos papeles, a pocos metros – Yo le pedí terminar, lo último que deseó es hacerle daño, no lo merece.

-¿Qué quieres decir? – Preguntó intrigado y sorprendido por las palabras de la chica. Sólo un segundo le bastó para comprender – Hay alguien más, cierto – Afirmó ganándose una mirada sorprendida. Sonrió – Al igual que Hermione, no saben mentir – Bromeó divertido – Hay alguien – Repitió

-Sí – Confesó sintiéndose nerviosa. A duras penas podía soportar la mirada inquisitiva de su padre – Hay alguien.

-Comprendo – Meditó él cruzándose de brazos – Estás enamorada, lo quieres.

-Sí, mucho – Afirmó

-¿Quién es? Lo conozco – Habló de pronto. El corazón de la chica latió furioso, la sola posibilidad de pronunciar el nombre de su primo le dejaba sin aliento. No estaba preparada para aquello, todavía no.

-No puedo decírtelo – Vociferó volviendo a sostener la mirada – Hace poco estamos juntos y por el momento, deseamos llevarlo con calma.

-Ya veo – Susurró ladeando la cabeza – No puedo juzgarte, sé que hiciste lo correcto – Musito pensativo – Es valiente y sincero lo que hiciste con Teddy – Acarició la mejilla de la chica y sonrió – Por otro lado, puedo ver que eres feliz, lo veo – Desvió la mirada hacia la entrada de la enfermería donde Mike, Natalie y James ingresaban – Supongo que puedo estar tranquilo.

-Claro que sí – Sonrió Rose besando la mejilla de su padre – Cuando todo se calmé, serás el primero en saberlo.

-Hermione… -

-No, todavía no –

Un ligero hormigueo se apodero del ojiverde al escuchar la conversación entre el pelirrojo y Rose, sí parecía cotilla pero la información valía la pena. Al menos, el auror sabía la situación de su hija y podía abstenerse a cualquier sorpresa, incluso, le parecía sorprendente que el hombre no siguiera insistiendo sobre el nombre del chico ni cuestionando las intenciones del mismo, después de todo, Ron seguía siendo Ron.

Apenas Mike, Natalie y James ingresaron a la enfermería se reincorporó de la silla, expectante, la ligera sonrisa de su hijo mayor y semblante resignado le hizo sentir aliviado. El ligero intercambio de miradas le hizo saber que ahora le tocaba su turno, resignado asintió, más tarde tendría que hablar con el novio de su hija menor. Suspiró.

-Necesitamos hablar – Habló Ronald aprovechando que todos estaban reunidos – Es urgente.

-Claro – Vociferó Draco cruzándose de brazos - ¿Qué hacías en el ministerio?

-Investigaba – Repitió él recordando la pregunta de hacer algunos minutos – Necesitaba averiguar cuán involucrado estaba el capitán de aurores en la zona sur, su verdadero rol.

-¿Cómo ingresaste? – Volvió a preguntar

-Poción multijugos – Respondió de nuevo. Observó a Harry y continuo – Durante la mañana le pedí un mechón de pelo a Harry, es la única manera ingresar sin levantar sospechas – Menciono – Fue sencillo subir hasta el departamento de aurores y colarme en la oficina de Henry, buscaba documentos, mapas, cartas, lo que sea que pudiese levantar sospechas o suspicacias con el rol que jugaba actualmente en la zona sur. No fue sencillo, cuando logré averiguar el posible lugar, ingreso en compañía del ministro de magia – Acotó sorprendiendo a todos.

-No significa nada, cierto – Apuntó Mike observando el semblante serio de los adultos. Un ligero escalofrío recorrió su cuerpo, al parecer, la mención del ministro de magia no podía ser casualidad.

-Me oculte bajo una capa de invisibilidad – Comentó el pelirrojo después de unos minutos – El ministro estaba desesperado porque a dos semanas del ataque al colegio y no existían responsables, apresuraba a Henry para que culpará a los desertores de la zona sur. Claro, él respondió que gracias al recurso de Harry la acusación sería infundada.

-El recurso será válido por dos meses – Complementó el ojiverde, pensativo

-Sí, el ministro estaba enfurecido – Sonrió ligeramente – No tenía culpables y la opinión pública ejercía presión; la situación estaba fuera de control… la zona sur estaba divida y amenazaba con causar más problemas. Henry parecía tranquilo y relajado por la situación, no parecía molestar el hecho que su propio puesto y reputación estuviesen en juego.

-Cualesquiera estaría asustado… - Menciono Draco

-Menos él – Suspiró Ron sentándose sobre la silla anteriormente ocupada por el moreno – Le recordó al ministro sobre peores situaciones saliendo airosos… específicamente hace dos años cuando el ataque hacia la zona sur estaba casi listo, sólo faltaba confirmar los puntos de aparición – Contó evitando dirigirle la mirada al moreno. Tal y como lo sospechaban hace algunas semanas – De aquella situación, se jactó de haber sacado a varios personajes del camino a pesar de las consecuencias.

-Se refería a… - Balbuceo el rubio apretando los puños. El aludido asintió

-Henry pretendía realizar la misma maniobra – Vociferó posando la mirada sobre Hermione – El nuevo ataque cumpliría los objetivos de desviar la atención del público y desestabilizarnos emocionalmente – Volvió a desviar la mirada, ésta vez, hacia Draco – Siempre lo supo, el riesgo de que alguno de ustedes cobrará venganza poco le importaba, los años le dieron la razón, pues ninguno logró recuperarse a tiempo.

-Conseguiste información – Balbuceo el ojiverde

-Sí – Asintió registrando su túnica, la pequeña cajita – Logré extraerla de la oficina y salir, necesitaba llegar a tiempo. Por desgracia, no pude hacerlo.

-Sólo tenías dos horas – Acusó Harry mirándole – El ataque se realizó al mediodía y nos encontramos pasada las ocho.

-¿Qué más averiguaste? – Preguntó Draco sin recibir gestos – Ronald.

-Síganme – Habló el pelirrojo dirigiéndose hacia ambos adultos. Intrigados Draco y Harry salieron de la enfermería dejando bajo el manto de la duda al cuarteto de chicos.

Sí, podía tomar el camino fácil y no empeorar la situación actual realizando la misma acción de hace algunos años: guardar silencio. Esperar el paso del tiempo y los recuerdos fuesen simplemente un mal sueño, sin embargo, el tiempo continuaría y los recuerdos podrían tomar el presente en cualquier momento, no podría perdonarse tal acción ni jamás recordar la memoria de su hermana menor.

Aquel instante cuando corría hacia el ascensor, chocó de frente con el licantropodo quien pareció reconocerle aún con la poción multijugos. Sólo le saco del ascensor llevándole hacia un pasillo continuo, visiblemente molesto, la aparición en el ministerio sin duda sería un acto verdaderamente estúpido para quien estuviese bajo sospecha y acusado de traición mágica. Poco valía, la única urgencia considerable era llegar al colegio y evitar el ataque hacia Hermione.

-No tengo tiempo – Susurró él zafándose del agarre del licantropodo – Necesito llegar a Hogwarts, es urgente.

-Te das cuenta del error – Reprochó sin hacerle caso – Estás arriesgando tu libertad y lanzando por la borda la protección de Harry.

-Remus…

-Capitán Lyon – Escucharon ambos hombres. Guardaron silencio – Aquí se encuentra la carpeta que solicito

-Gracias Susan – Agradeció el auror

-De nada – Dijo la mujer. Hizo una pausa y continuo – Su hija crece cada día – Menciono - ¿Cuánto años tiene?

-¿Cuántos preciosa? – Preguntó el hombre alegre. El pelirrojo rodó los ojos y sólo por un segundo se atrevió a mirar.

Dos pequeños dedos señalando su edad

Una pequeña niña de dos años abrazándose de su padre.

De pronto, la cajita que traía sobre el bolsillo de la túnica se hizo más pesada.

-¿De qué hablas? – Preguntó Harry parpadeando algunas veces – Explícate.

-Léelo – Susurró Ron extendiéndole un pergamino al rubio

-Ron – Apremió el moreno desesperado

-Es imposible – Vociferó Draco con la voz estrangulada. Cruzó miradas con el pelirrojo, incrédulo – No juegues con esto, Weasley

-Te parece que puedo jugar, Malfoy – Respondió frunciendo el ceño – Dime… - Retó - ¿Cuántos meses de embarazo tenía Ginny? – Preguntó sorprendiendo al moreno. Consternado, le arrebato el pergamino para leer

Señor Lyon.

En la inspección de cuerpos nos encontramos con algo inusual y sorpresivo: el cuerpo de Ginny Potter está moribundo a pesar de la gravedad de las lesiones, investigando resolvimos que la mujer presenta un embarazo de – Siete meses, reflexiono Draco – el cual parece debilitarse a medidas que las horas avanzan. Esperamos órdenes.

Septiembre 1

-Estás bromeando – Habló Harry sin poder despejar la mirada del papel – Es imposible…

-Hay varias cartas de aquel día – Musito el pelirrojo – Henry contesta. Pide recuperar al bebé, le informan que la muerte de Ginny es debido a las lesiones y graves quemaduras, cumpliendo la misión establecida.

-¡Estás hablando del bebé de Ginny! – Explotó el ojiverde depositando el pergamino sobre las manos del rubio – ¡Hablas sobre la posibilidad de…!

-Este asunto es mío – Aclaró Draco dirigiéndole una severa mirada – Si existe la remota posibilidad, asumiré el riesgo. – Dobló el pergamino - ¿Dónde está el resto?

-Lo traigo conmigo – Dijo el pelirrojo – Escuchen… - Suspiró – En algunas horas, Henry se dará por enterado del robo de documentos donde quedará expuesto. Comenzará una persecución y los primeros en caer serán ustedes: hoy fue Hermione, mañana puede ser James, Natalie, Rose, Mike o cualquiera. Debemos atacar.

-¿A quién? – Preguntaron ambos

-Debemos concluir el trabajo, la zona sur no puede seguir existiendo – Acusó Ronald – No podremos ganar jugando las reglas de un ministerio totalmente corrompido.

-Estoy de acuerdo – Suspiró el rubio sintiéndose con renovadas energías

-No podemos – Negó el ojiverde pensativo – Si fallamos, nadie podrá sacar a la luz está información – Señalando la carta

-Lo haremos – Confirmó Ron firmemente – Simplemente debemos adelantarnos, ser precisos y actuar paso a paso. Sé que esto debe afectarte, recordar el pasado es difícil – Acusó, tal vez por primera vez, leyendo los pensamientos y temores de su mejor amigo – El único culpable de la muerte de Ginny es Henry y todavía podemos recuperar a aquella niña. Si Hermione hubiese muerto estarías donde comenzaste, sin embargo, sigue viva junto a ti. Harry, hazlo por ella – Pidió.

Un torbellino de emociones y sentimientos abordaban el cuerpo del ojiverde, la reciente noticia de la pelirroja le abrumaba y entristecía profundamente, aferrándose a la vida hasta el último momento, sólo para morir entregando lo más preciado para ella y el rubio junto a él, su bebé. Apretó los puños fuertemente, la situación le asfixiaba profundamente causándole un ligero mareo, después de todo, nadie estaba preparado fielmente para recibir tal noticia.

Por un instante recordó la promesa de la mujer antes de partir: Debemos hablar. Sí, debieron hablar del matrimonio prácticamente roto, de las ilusiones de ella por otro hombre y el pequeño bebé que llevaba en su vientre. Siempre se preguntó cuál sería su reacción ante tal noticia, llegó a cuestionarse la importancia y relevancia que le daría a aquella situación, incluso convenciéndose que llegaría a superarlo.

Observó la puerta de la enfermería convencido de las palabras de su mejor amigo: si la castaña hubiese muerto, él la hubiese seguido porque nadie sería capaz de levantarle del agujero y del dolor. Todos los presentes sabían aquella realidad y por la misma razón es que se preocupaban por el estado de la castaña, sobre todo, sus hijos.

No tenía opción, si debía vivir, esconderse no parecía ser opción.

-Hagámoslo – Soltó Harry decidido - ¿Cuánto tiempo tenemos?

-Poco – Acusó su amigo – Debemos actuar rápido.

Debían completar la misión pendiente de hace dos años.

Continuará…