TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK. ROWLING

HOLA A TODOS NUEVAMENTE!

Quiero pedir las disculpas correspondientes por el enorme atraso en la actualización, sin embargo, compromisos y problemas personales, y el vertiginoso cierre de año me dejaron fuera de las pistas por bastante tiempo. Sólo ahora he logrado terminar el capítulo.

Haciendo un resumen relativamente ejecutivo, la historia.

1.-Después de varios malos entendidos y suspicacias de por medio; Hermione regresa a Hogwarts en compañía de Draco. En aquel instante, James, Natalie, Mike y Rose se enteran del noviazgo de los mejores amigos acallando cualquier tipo de rumor malintencionado.

2.-Con la decisión ya tomada, Rose decide despojarse de sus miedos e inseguridades y finalmente está dispuesta a asumir una relación con su primo, sin embargo, el continuo acoso de parte del sector femenino hacia él, termina por agotarle la paciencia provocando la furia de la chica, y de paso, un castigo.

3.-Por otro lado, Ron descubre la verdad sobre Henry (capitán de aurores y encargado de la zona sur) quien confabulo e ideo el accidente de avión como simple tapadera a los avances de Harry y Ron.

4.-A fin de dejar fuera del camino a Harry y cía. Henry envía un ataque a Hogwarts donde Hermione queda gravemente herida.

5.-Al mismo tiempo, las relaciones de James-Rose y Natalie-Mike finalmente se concretan pero manteniéndose en secreto.

6.-Finalmente, descubren que sobrevivencia de la pequeña hija de Draco y Ginny.

Ahora sí. A leer y disfrutar, a pesar de ser un capítulo de transición, no deja de ser importante.

SALUDOS!

(contestaré los comentarios del capítulo anterior, no recuerdo si lo hice antes, que nadie se extrañe si recibe dos contestaciones XD )

"Frente a ti"

TERCERA TEMPORADA

Capítulo Treinta Uno

"Zona Sur I: Preparación"

Caos mágico.

Sólo una hora y el mundo mágico supo la verdadera naturaleza del ministerio de magia; la infiltración, los nexos con mortifagos, las muertes planificadas, etc. Ningún detalle quedó fuera de ruedo y cuando nos referimos a ningún detalle, es NINGUNO. Porque después de discutirlo por varias horas y en compañía de todas las partes, llegaron a la conclusión que todo debía salir a la luz, puesto que, ocultar algo significaba un elemento bajo el cual Henry y el ahora ex ministro de magia pudiese escudarse.

La oculta relación de Draco y Ginny, la depresión de Harry, las cartas de la pelirroja, los mapas, las cartas entre Henry y los mortifagos, absolutamente todo salió a la luz, a todos les parecía increíble que dos años lograran resumirse en apenas dos hojas del periódico del día siguiente. Aquel simple acto ocasiono un caos en el ministerio: Henry desapareció y el ministro estaba siendo juzgado por traición.

El juicio llevaba aproximadamente una semana y amenazaba con aplazarse por un mes, mientras Henry Lyon estuviese libre cualquier evidencia seguía siendo inconsistente. A pesar de ello, la primera resolución de la corte mágica fue absolver a Ronald Weasley y los demás magos de cualquier cargo de traición, ya no tendría que seguir ocultándose y podría regresar al departamento de aurores sin ningún problema. Por supuesto, la noticia fue recibida por todos con mucha alegría y satisfacción, atrás quedaban los días oscuros e intrigantes, sólo quedaba la última misión y la felicidad estaría completa.

-Puedo pasar – Hablaron desde la puerta entreabierta. El moreno dejó el periódico de lado, asintió - ¿A qué hora sale tía Hermione? – Inquirió sentándose frente al escritorio.

-James – Suspiró entrecerrando los ojos, burlesco – Me sorprende que no lo sepas –

-Papá – Masculló sonrojándose – No es gracioso.

-Lo siento – Se disculpó él recostándose en la silla – Simplemente eres el personaje más buscado – Bromeó cruzándose de brazos – No hay día que no pregunte sobre el novio de su hija.

-¿Qué le has dicho? – Preguntó sorprendido

-Nada – Respondió encogiéndose de hombros - ¿Qué pretendes? Que confiese que eres el novio, me matará.

-Y luego a mí – Suspiró resignado

-No exageres – Sonrió Harry – Simplemente es curioso – Comentó ganándose una mirada extrañada de su hijo – Según él, nunca le vio tan feliz. Ni siquiera cuando salía con Teddy – Confesó pensativo – Le intriga saber quién es el personaje.

-¿Qué piensa? –

-No tiene candidatos – Negó – No conoce a muchos chicos, lo cual le intriga todavía más – Ladeo la cabeza y sonrió – ¿Cuándo piensan decírselo?

-No lo sé – Dijo él inquieto – Coincidimos que lo mejor es después del asunto del ministerio, y claro, primero decírselo a la tía.

-Difícil misión – Apuntó pensativo – ¿Quieres que hable con ella?

-No, gracias – Negó – Es preferible que lo sepa por nosotros.

-Me parece bien – Asintió Harry – Deben ser cuidadosos, no sería agradable que les descubriesen como lo hiciste tú con Nat y Mike.

-Sí, lo sé – Suspiró James de mala gana. Harry rio – No es gracioso, es Nat.

-Comprendo que debe ser incómodo – Sonrió el hombre – Hablé con Mike y la quiere mucho. Sé que es extraño, son amigos y han pasado muchas situaciones, debes darle una oportunidad.

-Lo hago – Suspiró él posando la mirada sobre el techo – Será difícil acostumbrarse.

-Me imagino – Sonrió observando el reloj de pared – Entonces, le dirán después de la verdad.

-Así es – Asintió pensativo – No tenemos opciones y sinceramente, no es el mejor escenario.

-Comprendo – Meditó el hombre, volvió a mirar el reloj apenas tocaron la puerta pidiendo permiso – Adelante – Vociferó.

-Permiso – Hablaron desde el umbral de la puerta. Ambos hombres pegaron un ligero respingo, sorprendidos por la intromisión del pelirrojo – Interrumpo…

-Claro que no – Negó el ojiverde relajándose en el escritorio – Sólo platicábamos del estado de Hermione, ya tiene el alta – Confesó esbozando una alegre sonrisa. A pesar del estado estable de la castaña y la correcta recuperación después de la pérdida de sangre, todos sin excepción, prefirieron dejarle en la enfermería – Otro día y nos hubiese hechizado a todos – Bromeó.

-Me imagino – Río Ron saludando al chico – Precisamente venía a verle, y aprovechar de despedirme de todos. – Musito recibiendo un sobrio gesto afirmativo de su amigo – Supongo que Rose debe estar en la enfermería.

-Creo… - Balbuceo Harry dirigiéndole una mirada a su hijo, el aludido se encogió de hombros.

-Quizás este con aquel chico – Murmuró el hombre rascándose la barbilla, pensativo. Sencillamente, el secretismo de su hija y la alegría plasmada le abrumaba – En serio, Potter – Suspiró entrecerrando los ojos – No tienes la menor idea, quién es.

-¿Por qué me preguntas a mí? – Le devolvió la pregunta alzando las manos. De pronto, la mirada del pelirrojo se posó sobre James, tragó saliva.

-James – Susurró Ronald recibiendo una intrigada mirada – Tú sabes…

-Estás obsesionado – Resopló el profesor de defensa – Lo único que debe importar, es lo feliz que se encuentra. Tú lo sabes.

-Sí, lo sé – Habló el pelirrojo cruzándose de brazos – Ni siquiera han visto algo.

-¿Qué cosa? – Preguntó el ojiverde entrecerrando los ojos – Besos, abrazos, miradas…

-Vale, vale – Interrumpió haciendo ademanes mientras un ligero sonrojo se hacía presente en James – No quiero saber mucho.

-Supongo, te pidió tiempo – Acusó Harry

-Así es – Suspiró él – Me sentiría tranquilo si Hermione lo supiese.

-Confía en ella –

-Claro – Sonrió nervioso – Creo lo único tranquilizador, es saber que está bien.

-¿Qué te ha dicho? – Preguntó James de pronto

-No mucho – Suspiro él meditando, las últimas conversaciones sólo terminaban con la promesa de no insistir y esperar el momento oportuno. Claro, él poseía poca paciencia para esos asuntos. – Se encuentra tranquila.

-No deberías presionarla, se molestará – Aconsejó Harry – No lo demuestra pero posee el mismo carácter de Hermione, lo sabes.

-Sí – Suspiró –

-Nos acompañaras a la enfermería – Propuso el moreno sacando de sus pensamiento al hombre.

-Debo hablar con Minerva – Acusó él – Les veré allí.

-Perfecto – Asintió el profesor incorporándose del escritorio seguido por James – Nos vemos luego.

-De acuerdo.

Sólo necesitaba hojear el diario para percatarse de los últimos sucesos y las enormes repercusiones que seguían rondando: la fragmentación del ministerio, el juicio al ex ministro, el asesinato a Ginny y la historia detrás del viaje… Un ligero escalofrío recorría el cuerpo de la castaña al imaginar tan macabra escena, las últimas horas de la pelirroja y el forzoso nacimiento de una criatura.

Un torbellino de emociones le ataco apenas escuchó la verdad de boca del moreno, la posibilidad concreta sobre la niña le abrumaba y las señales apuntaban hacia la hija de Henry. Dobló el diario de aquella mañana y fijo la mirada sobre su hija: la segunda noticia intrigante la tenía como protagonista y después de varios intentos no podía descifrar el misterio del novio, no importaba la insistencia, el silencio de su hija le provocaba más curiosidad.

-Seguirás en el misterio – Vociferó la castaña atrayendo la atención de su hija. El silencio les atrapo y Hermione supo por fin la razón – Puedes confiar en mí.

-Lo sé – Asintió pensativa – Prefiero hacerlo pasada esta locura. Otro problema, es innecesario.

-¿Por qué lo consideras un problema? – Preguntó frunciendo el ceño. – Se trata de alguien en quién no deberíamos confiar.

-Para nada – Negó colocándose nerviosa – Papá se pondrá histérico.

-¿Por qué? –Volvió a preguntar

-Sólo puedo decirte… - Habló cruzando miradas por primera vez con su madre – Que se trata de una persona de confianza y lo quiero.

-Puedo darme cuenta – Musito la mujer pensativa. Sí, no podía dudar sobre la felicidad de su hija, el rompiendo con Teddy le cambio de manera positiva y no reparaba en mostrar cuán tranquila y feliz se encontraba – Cuando estés preparada para decírmelo, hazlo.

-Por supuesto – Sonrió sentándose sobre la cama – Nos preocupaste mucho.

-Lo sé – Suspiró – El ataque sólo pretendía dañarles.

-Sobre todo al tío Harry – Musito Rose

-Sí – Musito Hermione recordando la posición de descanso del moreno apenas recobro el sentido: Espalda recta, sentado y la cabeza hacia atrás, la sumatoria daría el resultado de un cuello y espalda adoloridos por el resto del día. A la distancia, su hija descansaba sobre el sofá mientras el hijo de Harry le cubría cuidadosamente con mantas y murmuraba palabras que apenas llegó a comprender. – No he podido darles las gracias.

-No tienes porque – Negó la chica – Si fuese necesario, lo haríamos de nuevo.

-Claro que sí – Hablaron desde la puerta - ¿Cómo estás tía? – Preguntó el chico acercándose hacia la cama y saludar a la castaña

-Mucho mejor – Sonrió la mujer – Deseo salir lo antes posible.

-Comprendo – Asintió él

-Me pregunto si realmente estás bien – Musito el moreno pensativo

-Estoy bien – Suspiró rodando los ojos – Me preocupas tú. – Reflexiono mirándole a los ojos, la situación empeoraba y todo indicaba que hoy sería el día límite para finalizar la misión de la zona sur. – Quisiera…

-No puedes acompañarme – Negó él frunciendo el ceño – No puedo arriesgarte.

-Eterna discusión – Susurró James junto a Rose

-No te dejaría ir – Confesó la chica en apenas un susurro. El moreno le devolvió la mirada, brillante

-Yo tampoco

-Sólo prométeme que serás cuidadoso – Acusó la castaña

-Te lo prometo – Asintió acortando distancia y besar los labios de la mujer que amaba

La relación de la pareja salió a la luz sumándose a los rumores y especulaciones, después de todo, el mundo mágico siempre ha tenido una especial predilección hacia ellos. No importaba las causas ni el momento de inicio de la relación, lo importante era que Harry Potter y Hermione Granger estaban juntos después de una vida de amistad y fraternidad.

Aquella particular situación sorprendió al grupo de jóvenes enfrentados directamente al pasado de sus padres: los rumores y suposiciones que salieron a la luz después de tanto tiempo. A pesar de ello, la recuperación de la castaña sólo podía significar buenas noticias para el moreno, perderla – y Henry tenía razón – significaba sacar del camino al auror de manera permanente.

Sonriente, el joven Potter ladeo la cabeza entrecerrando los ojos mientras la palabra "matrimonio" aparecía entre los pensamientos, la idea parecía acertada después de tantos problemas y angustias. Cualquier duda o luto estaba enterrada, los sentimientos de ambos estaban declarados y confirmados, lo único que necesitaban era el siguiente paso.

-¿Por qué no lo piensan? – Preguntó él maldiciéndose por expresar sus pensamientos en voz alta – Lo siento.

-¿A qué te refieres? – Preguntó Rose curiosa. Los adultos se observaron de igual manera

-No, olvídenlo – Sonrió él rascándose la cabeza. El moreno movió la cabeza.

-Hablas de… - Musito el ojiverde entrecerrando los ojos. Su hijo sonrió – Oh…

-Harry… -

-Se podrían casar – Soltó él provocando que tres pares de ojos le observaran, sorprendidos.

-No apresures la situación – Dijo Rose en apenas un susurro

-Sólo decía – Sonrió encogiéndose de hombros

-Ya veremos – Susurró Harry dedicándole una ligera mirada a la castaña

-Por supuesto – Respondió.

Ambos sonrieron sintiendo un ligero hormigueo sobre el pecho.

-¿Por qué regresaste? – Le preguntó apenas estuvieron solos. La respiración de ambos parecía normalizarse después del altercado con el pelirrojo, sin embargo, la sensación del rubio permanecía. Después de todo, seguían en la casa de Potter. – No deberías estar aquí.

-Sí, debería – Acusó él sujetándole por los hombros – No pienso dejarte sola, a ninguno – Musito bajando la mano de derecha y situarla en plano vientre de la pelirroja – No importa lo que pase, estaré aquí.

-Draco…

-Te sigo amando – Susurró el rubio arrodillado frente a la lápida de Ginny

Sí, la seguía amando a pesar del tiempo y las horribles circunstancias por las cuales se separaron, la abrupto del hecho le seguía persiguiendo con ahínco y la sombra de la duda seguía creciendo. Sólo la visita de Ronald y las mudas conjeturas sobre la real causa de muerte de la pelirroja le impulsaron a involucrarse con el único objetivo de hallar la verdad.

Nunca pensó que terminaría descubriendo otro oscuro secreto.

-Entonces – Apresuró él durante la noche. Un pequeño seguimiento de Severus Snape hacia la hija de Henry le diría la verdad. – Severus, por favor.

-Calma – Susurró él hombre vertiendo los últimos ingredientes a un pequeño frasco transparente, lo sacudió para luego colocarlo sobre el escritorio – Un minuto, verde si resulta ser positivo, negro negativo. Te espero fuera.

-Aquí está – Susurró él sacando el frasquito transparente, el acuoso verde claro reposaba – No pienso rendirme… - Apretó la mandíbula dejando escapar algunas lágrimas, carraspeo – No descansaré hasta recuperar a nuestra hija y sabrá cuán valiente fuiste. Te lo prometo.

-No pensé encontrarte aquí…

-A ti tampoco – Vociferó el rubio reconociendo la voz del hombre lobo

-Se hará justicia – Afirmó el hombre observando al rubio incorporarse y colocar una mano sobre la fría lápida – Atraparemos a Henry.

-No tengo dudas – Susurró girándose para encarar al hombre - Volveré al castillo.

-Sólo tienen una hora – Musito Remus sin mirarle – Procuren llegar a tiempo.

-Pierde cuidado – Dijo Draco alejándose de la tumba de la mujer que amaba.

Sólo una silenciosa promesa continuaba sobre aquel lugar; regresar junto a su hija. Recuperar la única conexión entre el pasado y el presente, salir de los recuerdos y el futuro idealizado hacia lo concreto y real.

Llegó hasta la enfermería donde la castaña se preparaba para abandonarla, el nerviosismo del moreno se palpaba en el aire y el silencio de los primos le intrigaba, todos los sabían, pronto debían partir para concluir la misión que hace dos años quedo inconclusa por un terrible accidente que marcó y cambio la vida de todos. Un ligero escalofrío recorrió la columna del pelirrojo, el recuerdo del comunicado anunciando el accidente de avión y la muerte de su hermana menor le volvía a golpear en el centro del pecho.

Apretó los puños mientras despejaba la mente de cualquier doloroso recuerdo, no podía permitirse vagar en el pasado cuando el presente le exigía la mayor lucidez posible: Una hora y el ataque comenzaría. Después del enfrentamiento comenzaría un nuevo período para la comunidad mágica, todo sería distinto.

-Papá – Llamaron volviéndole a la realidad. Su hija se incorporaba del sillón para luego acercarse hasta él, le abrazó firme - ¿Cómo estás?

-Bien – Sonrió él besándole la frente de manera cariñosa – Un poco nervioso, ya sabes.

-Comprendo – Susurró pensativa. No quería admitirlo pero temía por la misión, porque el hombre junto a ella, jamás volviese – Mamá saldrá pronto, te despedirás.

-Claro – Asintió – Se molestará sino lo hago – Bromeó fallando estrepitosamente sobre la sonrisa a proyectar, suspiró. Necesitaba otro plan para relajarse y transmitirle confianza a su hija, ladeo la cabeza entrecerrando los ojos. Lo tenía. – No vas a decirme nada

-Papá – Bufó la chica captando la indirecta, de pronto, podía percibir la atención de Harry y James tras de sí – Apenas termine todo, te lo diré.

-Debes aprovechar que estoy aquí – Bromeó por segunda vez, la severa mirada de su hija le hizo dar cuenta del error – Lo siento.

-Prométeme…

-Volveré – Aseguró él seriamente – No estaré tranquilo hasta conocer al chico que te hace sonreír así – Sonrió provocando un ligero sonrojo en Rose. Después de todo, lo que el pelirrojo no sabía que el chico en cuestión estaba sentado, sonrojado e incómodo – Me alegro verte así, parece increíble que Hermione no sepa nada.

-No siempre puede atar cabos – Soltó pensativa.

-Una pista… - Sonrió Ron cruzándose de brazos – Sólo una pista – Insistió, Harry observaba la conversación entre padre e hija, divertido – Por favor.

-¿Qué quieres saber? – Preguntó

-Lo conozco – Soltó provocando cierto sobre en James. Harry frenó su caminar y Rose suspiró

-Sí, lo conoces – Confesó provocando un profundo gesto de reflexión del pelirrojo – Conforme.

-Un poco – Susurró de manera ausente. Movió la cabeza para luego sujetar los hombros de su hija – Sabes lo que pienso y las correctas decisiones que has tomado, sin embargo, regresaré y deberás decirme la verdad

-Por supuesto – Asintió.

Sin más acorto la distancia para abrazar al pelirrojo, la muda despedida de padre e hija parecía inevitable y todos lo sabían. Pronto, cerrarían un capítulo del pasado para continuar con la vida que eligieron, la cual producto de situaciones inconclusas, seguían obstaculizando su presente y futuro. Sintió la calidez del pelirrojo y sólo por un instante la idea de susurrar el nombre de su primo, le ataco pero refrenó apretando los labios firmemente, después de todo, hacerlo lo significada dejar instalada una idea que más tarde Ronald Weasley descifraría por si solo, debía ser paciente y esperar. Su padre regresaría, vivo.

-Todo saldrá bien – Sonrió Ronald – Cuídate

-Igual tú – Pidió ella deshaciendo el abrazo. Observó la mirada del pelirrojo desviarse, siguió la mirada encontrándose a su madre.

-Se van – Susurró la mujer intercambiando miradas fugaces con cada persona en la enfermería. Titubeante, Harry asintió

-En veinte minutos – Informo Harry mirando su reloj – Debemos estar en el ministerio.

-Comprendo – Musito pensativa, de reojo observó al pelirrojo acercarse hacia James pero el andar de Harry, le distrajo de la despedida. Un ligero malestar se instaló en ella, no importo las razones y las amenazas por hechizarlo, no podía acompañar en esa peligrosa misión al ojiverde. – Harry

-Sé que quieres acompañarme – Susurró sujetándole por la barbilla – Comprendo lo que sientes, te controlas para un escándalo.

-Tú lo habrías realizado – Sonrió sujetando la mano del hombre, asintió – Estás realizando la misión que jamás hiciste.

-Sí – Suspiró recordando lo ocurrido hace dos años: el accidente, la muerte de Ginny, el funeral, el dolor de la perdida y la profunda oscuridad bajo la cual intento refugiarse, los brazos cálidos y fuertes de la mujer frente a él, llevándole a flote dándole sentido a la vida, reafirmando porque es y será siempre la persona ancla en su vida – Y regresaré, te lo prometo.

-Cuídate – Susurró sin percatarse de la expresión sorprendida del joven Potter.

-Otra promesa – Balbuceo el chico ladeando la cabeza - ¿Cuál?

-Sí sucede algo – Habló evitando cualquier réplica del chico – Primero, cuidarás de Rose – Apuntó seriamente, lo cual James asintió – Segundo, sólo una lágrima por novio misterioso y le caerás encima sin remordimientos

-Tío… - Musito inseguro de cumplir la segunda petición

-Promételo – Insistió.

-Te lo prometo – Suspiró aturdido. Sí, la protegería siempre nadie podía dudar de eso pero sería difícil maldecirse a sí mismo, claro, si alguna vez le hacía daño a Rose – Estará segura – Aseguró. Después de todo, prefería auto maldecirse a dañar a la chica que amaba – Cuídate mucho.

-Lo haré – Asintió él tranquilo – Muchas gracias.

-De nada – Sonrió desviando la mirada la pareja. Un beso y abrazo prolongado les decía que pronto debían partir.

-Procura que no cometa una locura – Suspiró el pelirrojo – No recupera todas sus fuerzas y podría tener la genial idea de aparecerse.

-Será difícil prometer algo así – Musito el joven con pesar – Descuida, lo intentaré.

-Disculpen la demora – Acusaron desde la puerta, la presencia del rubio saco a todos de sus pensamientos – Es tiempo.

-Claro – Asintió Harry dirigiéndose hacia la castaña – Volveré.

-Lo sé – Susurró regalándole un segundo beso – Cuídate.

Se alejó de la castaña para luego despedirse de su hijo y sobrina, susurrándoles cuidarse mutuamente. Siguió al rubio observando de reojo a Ronald despedirse de la mujer con un abrazo, sin más, abandono la enfermería. Desde ahora, lo único que debía tener en mente era el siguiente paso para vencer en la zona sur.

-Señor – Hablaron tras de él – Los trasladadores están programados.

-Muchas gracias – Dijo Remus – Necesito que estén preparados todos, partiremos en quince minutos.

-Sí señor – Asintió el joven auror saliendo disparado

-Llegan tarde – Regaño observando al trío de hombres aparecerse por el departamento de aurores – Salimos en quince minutos, repasaron el plan.

-Tranquilo – Soltó Ronald esbozando una ligera sonrisa a pesar de la tensión existente en el lugar – Lo haremos.

-Vamos – Apuró Harry inusualmente rígido – No perdamos tiempo.

-De acuerdo – Suspiro el hombre lobo caminando hacia la oficina de reuniones – Los trasladadores están en posición, por supuesto, realizamos los ajustes necesarios a los datos recuperados hace dos años. No sabemos cuánto ha cambiado la geografía del lugar.

-Debe ser hostil – Masculló Draco mirando el suelo

-Adelante – Habló el auror dándoles paso – Obtuvimos buenas imágenes – Informó señalando varios paneles – Hace dos años los cinco puntos de aparición permitían rodear la extensa zona, ingresando a lugares estratégicos como: túneles, bosques, lago oeste, el borde del acantilado y el desierto.

-Serán cinco equipos – Musito el rubio - ¿Cómo?

-Ronald quedarás a cargo de los túneles – Afirmó observándole, él asintió – No deberías tener problemas.

-Conozco la zona, recuerda – Sonrió él con cierta tristeza. Harry bajo la mirada

-Aparecerás en el bosque Draco – Volvió a hablar el hombre – Harry el lago oeste, procura rodearlo e ingresar al bosque tras Draco. Deben esperar al grupo de Ron, aparecerán frente suya. Yo estaré a cargo de borde del acantilado.

-¿Qué sucede con el punto del desierto? – Preguntó Harry pensativo

-Melissa estará a cargo – Vociferó observando la mirada burlesca de Ron y la esquiva de Harry – Los grupos deben encontrarse en el centro de la zona.

-¿Cuáles son los puntos de conflicto? – Preguntó Draco

-Túneles – Acusó Remus sin mirar a nadie – A pesar del tiempo siguen siendo un punto sensible y por ende posee más vigilancia.

-E inestabilidad – Complementó el ojiverde mirando directamente a su amigo – Será mejor.

-Olvídalo – Masculló el pelirrojo previendo las intenciones del profesor – Escucha, tengo más experiencia en aquel lugar, lo conozco perfectamente.

-Ron…

-No hay tiempo – Suspiró el rubio nerviosamente – No estoy de acuerdo que debas arriesgarte así, sin embargo, confió en tu juicio. ¿Cuánto tiempo nos queda?

-Cinco minutos – Acusó el licantropodo – Vamos – Caminando hacia la salida de la oficina.

-Regresarás conmigo – Vociferó el moreno deteniendo el paso de su amigo – Rose te necesita.

-Lo sé – Susurró él reflexivamente – Vamos Potter.

Un ligero escalofrío ataco al ojiverde apenas toco el trasladador a la espera de emprender la misión más importante del último tiempo, sin duda, los recuerdos les atacaban al pelirrojo y a él. Un viaje que después de dos años recién podían concretar, siempre marcado por el dolor y la angustia por quienes han partido. Un movimiento de Draco le indico cuán nervioso se encontraba y entonces se reprendió mentalmente por dejar fuera al rubio.

Sí, él había perdido a su esposa y la vida por poco se fue el caño, sin embargo, el apoyo incondicional de su mejor amiga le permitió coger la fuerza necesaria para continuar. Draco perdió al amor de su vida y hasta hace algunos días a su bebé. Hoy podía recuperar a su hija y coger al responsable de tanto de dolor y sufrimiento.

-¡Un minuto! – Gritaron a los distintos escuadrones ya posicionados para el traslado

-Sabes qué, Ron – Habló por sobre el hombro. Se daban la espalda sujetando sus respectivos trasladadores – Te mentí. – Confesó nerviosamente.

-¿De qué hablas? – Preguntó frunciendo el ceño – Explícate.

-¡Cuarenta segundos!

-En realidad – Balbuceo esbozando una amplia sonrisa – Sé el nombre del novio de Rosie.

-¿Qué? – Exclamó procurando apretar el trasladador - ¿Por qué no dijiste nada?

-Se lo prometí a ambos.

-¡Hablaron contigo!

-¡Veinte segundos!

-Claro que sí – Habló él enviándole una mirada de "Obvio soy Harry Potter" – Estaban preocupados de sus reacciones, incluyendo a Hermione.

-¿Quién es Harry? – Preguntó sintiendo el estómago vacío –

-No puedo decirlo

-¡Diez segundos!

-¡Dime quién es Harry Potter!

-Te lo dijo, alguien cercano

-¿Cuánto?

-¡Cinco segundos!

-No te lo imaginas – A pesa de la situación y donde tal vez no regresen, río largamente. – No te preocupes, es fiel a las promesas.

-¡Pott…!

El usual tirón de ombligo calló cualquier interpelación o pregunta. Ahora lo importante era regresar a casa. Vivos.

Continuará…

Próximo capítulo… Zona Sur II: Hasta vencer o morir.