TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK. ROWLING
¡Un nuevo capítulo!
Después varias semanas, les traigo la continuación de "Zona sur" les pido disculpas por el atraso, ya termine el semestre y estoy vacaciones, por fin.
No quiero entretenerles demasiado, sólo dejarles con el capítulo.
Les espero al final! Saludos a todos.
"Frente a ti"
TERCERA TEMPORADA
Capítulo Treinta Dos
"Zona Sur II: Lágrimas por el "tal vez""
¿Cuánto tiempo transcurrió? Sí, lo recordaba perfectamente. Una hora, el tiempo suficiente para posar la mirada preocupada sobre la profesora de transformaciones, impecablemente sentada junto a la directora del colegio, la inusual tranquilidad y la mirada fija sobre el almuerzo le inquietaba. Después de todo, la persona a quien amaba se hallaba a miles de kilómetros, luchando y bajo condiciones que nadie se atrevía a imaginar.
…regresaré y deberás decirme la verdad…
Sí, le diría la verdad a pesar del temor que generaba tal confesión, no podía desconocer el cambio del pelirrojo y la nueva visión que presentaba ante la vida pero desconocer la verdadera naturaleza de un padre y más si se trataba de Ron, era subestimarle. Un nudo se apoderaba de su estomago de solo pensar la situación, ¿Cuál sería su reacción? ¿Qué les diría? Sólo esperaba que el tío Harry pudiese ayudarles, necesitaban apoyo moral.
Desvió la mirada hacia el chico sentado frente a ella, la última hora apenas intercambiaron palabras ni comentarios acerca de lo ocurrido en la enfermería, la despedida con el pelirrojo le tenía preocupado, lo podía percibir. Estaba convencida que el chico tuvo que prometer cuidar de ella, sin embargo, ya lo había prometido antes y la preocupación no se expresó como ahora.
-Deberían comer – Habló Natalie llamando la atención de todos – Estarán bien.
…si sucede algo, cuidarás de Rose…promételo.
Había prometido cuidar de la mujer que amaba y estar a su lado siempre, sin embargo, el tono y las palabras del pelirrojo le tenía preocupado, intentando descifrar el escenario tras las palabras. No podía dejar de pensar y llegar a la conclusión que la última promesa hecha al pelirrojo se trataba sobre un futuro donde él y todos a quien amaba estuviesen en peligro, como si la misión en aquel lugar, fracasase.
Un ligero escalofrío recorrió su cuerpo, y si todo resultó un verdadero desastre, la sola idea le llevó a desviar la mirada hacia la mesa de profesores donde la castaña observaba la puerta del gran comedor, sorprendida. Frunció el ceño, girándose sobre el asiento e intrigándose por no visualizar algo anormal, la entrada del gran comedor estaba desierta y ningún estudiante parecía sorprendido, después de todo, cada quien se encontraba metido en sus propios problemas.
-¿Qué ocurre? – Preguntó Rose captando la mirada intrigada de su novio.
-No lo sé – Susurró inclinándose hacia atrás para obtener mejor visión de la entrada, por desgracia, las estatuas molestaban su cambio de visión.
Volvió la mirada hacia la mesa de profesores y la abrupta incorporación de Hermione y la directora le hizo imitarles. Por inercia, retrocedió varios pasos donde finalmente visualizó lo que hizo reaccionar así a ambas mujeres, de pronto, las palabras del pelirrojo cobraron sentido y el miedo le inundo, el miedo de que efectivamente todo hubiese resultado un desastre, el miedo de – por primera vez – no cumplir la promesa del padre de Rose.
-Mamá – Susurró Rose incorporándose de la mesa. Natalie y Mike le siguieron – Algo ocurre – Se dijo.
-Espera – Acusó la pelirroja cogiendo a su hermano por la muñeca, de pronto, parecía paralizado sin apartar la mirada de la entrada, ¿Qué estaba pasando?
Apenas atravesaron la puerta del gran comedor la imagen de una mujer rubia, alta y a pesar de poseer un cuerpo atlético parecía desplomarse en el suelo de un momento a otro, la carrera de ambas mujeres se apresuró ante este último pensamiento: Melissa parecía salida de un infierno y la herida situada al costado izquierdo, de seguro una maldición peligrosa, daba cuenta de lo difícil que resulto salir de allí.
-Melissa – Susurró la castaña sujetándola antes de caer al suelo - ¿Qué ocurrió? – Preguntó observando el deplorable estado de la mujer
-Nos tendieron una trampa – Contesto con dificultad, la herida sobre el costado le cortaba el aire – Los puntos de aparición estaban cubiertos apenas aparecimos…
-¿Dónde… - Balbuceo Hermione temiendo formular la pregunta, evitando imaginar posibles escenarios para nada tranquilizadores – Los aurores, el equipo…
-Perdí contacto – Susurró buscando algo en la maltrecha túnica – Logramos realizar un trasladador de emergencia, el plan original contemplaba regresar el ministerio pero Ron sugirió que regresará a Hogwarts. No podemos confiar en nadie.
-Henry debe tener contactos – Meditó la directora temerosa de los próximos movimientos del ex capitán de aurores – Intentaré averiguar lo que sucede en el ministerio, traslada a Melissa a la enfermería.
-Así lo haré – Asintió la castaña visiblemente preocupada – Melissa, qué ocurrió exactamente
-Te ayudo – Se ofreció James saliendo de sus pensamientos
-Espera – Dijo la mujer extendiendo un pergamino, Hermione lo recibió. Sorprendida por la simple e intrigante frase.
…Van a Hogwarts…Cuidado…
-Oh no… - Susurró cruzando una alarmada mirada con James, quien de reojo había leído la nota – Natalie ve donde la directora y dile que Hogwarts está en peligro
-Mamá – Dijo Rose intrigada
-Natalie – Apuró la mujer sacando de sus pensamientos a la pelirroja.
-Debemos llegar a la enfermería – Caminando lo más rápido posible - ¿Dónde está el resto?
-Atrapados en la zona – Soltó – Gracias a un descuido pudo escapar.
-Crees que puedan atacar el castillo – Musito James preocupado – Es decir, tienen la fuerza necesaria para realizar un ataque así.
-Es posible – Suspiro Melissa a pocos metros de la enfermería – Quien dirige sus filas es el capitán del escuadrón de aurores, la autoridad máxima de quienes deben proteger a la comunidad mágica y ahora dirige a un gran números de locos asesinos. Conoce nuestras estrategias y movimientos
Un incómodo silencio les hizo sopesar la posibilidad real de un ataque al castillo, sin embargo, el pequeño pergamino del pelirrojo les decía que el plan original de Henry siempre fue apoderarse de Hogwarts y no del ministerio. Si así fuese solo les quedaba confiar en el mensaje y prepararse de la mejor manera para defenderse.
¿Cuál sería el plan de Ron? Se preguntó la castaña ingresando a la enfermería para luego llamar rauda a la señora Iris, la entrada de la enfermera se ejecutó mientras Severus Snape hacía aparición en el lugar, frunciendo el ceño y la mirada visiblemente preocupada. Casi por instinto Hermione le enfrento cortándole el paso, después de todo, si alguien sabía de infiltrarse en el bando contrario, era él.
-¿Qué haces aquí? – Preguntó sin rodeos.
-No tenemos mucho tiempo – Acusó el hombre – Pronto atacarán la escuela y prácticamente somos los únicos quienes podrán defenderla.
-¿De qué hablas? – Volvió a interrogar
-Henry no es el único que posee infiltrados – Confesó Severus observando a cada uno de los presentes – Weasley sabía que podrían ser traicionado y antes de partir hablo conmigo, necesitaba un segundo plan.
-Un hechizo que intervenga el trasladador – Preguntó el profesor de pociones sorprendido por la petición del pelirrojo – Realmente estar en la zona sur te afecto el cerebro. Comprendes que un hechizo de aquel tipo puede matarte.
-Habrá una trampa, lo sé – Habló seriamente – Está misión corresponde a fuerzas similares y lo sabes, necesito anticiparme e idear otro plan para salvar a las personas que quiero
-¿Qué quieres exactamente?
-Trasladar a la mitad del equipo a otro punto – Soltó seguro del plan que tenía en mente – De esa forma, me aseguraré
-¿De qué?
-Que Hogwarts seguirá de pie
-Poción multijugos – Suspiró el mago sacando a todos de sus pensamientos – Uso la poción en dos aurores para evitar sospechas pero – Observó el reloj de pared – los efectos ya terminaron, ya deben estar sobre aviso.
-¿Quiénes conformaba el segundo grupo? – Preguntó James intrigado
-Potter y Malfoy – Musito pensativo – Ya deben estar organizando y desvinculando a todos los espías de Henry.
-Comprendo – Susurró Hermione girándose hacia Mike – Busca a Natalie y Minerva, por favor
-Enseguida – Acusó el chico saliendo del lugar a toda prisa
-Entonces… debemos prepararnos – Meditó la castaña observando un ligero asentir de Severus – ¿Cuánto tiempo tenemos?
-No mucho…
Sólo la explosión de la entrada principal del ministerio de magia les coloco sobre aviso: las preocupaciones de Ron hechas realidad apenas la primera maldición imperdonable fue pronunciada, la sola posibilidad de estar enfrentándose a un número alto de mortifagos locos le abrumó, tal vez, la segunda preocupación del pelirrojo podía hacerse realidad, Hogwarts.
Esquivando hechizos, maldiciones y cuerpos inertes producto de la abrupta intromisión de los mortifagos, Harrry y Draco se unieron a la lucha. Sí, lo admitían ambos… los reparos y discusiones quedaron sepultadas ante las suposiciones del pelirrojo, la posibilidad real de una trampa y el ataque a Hogwarts parecían inminente, sin embargo, a pesar de desear estar allí, el ministerio de magia sería el elemento ancla.
Desarmo al oponente para luego prestar ayuda a otro grupo alejando cualquier pensamiento referente a Hogwarts, sólo por un segundo se permitió sonreír de solo pensar la expresión de Hermione ante la presencia de Melissa, tal vez, preguntándose qué hacía allí. Movió la cabeza alejando tales pensamientos, dirigió la mirada hacia el rubio quien parecía tan o más preocupado que él, claro está, los motivos parecían ser diferentes, él buscaba a Henry.
-¡Cuidado! – Gritaron colocándole en alerta, la pared lateral de las oficinas se desplomaban rápidamente
-¡Teddy! – Gritó el moreno reconociendo a su ahijado entre los aurores. Se acercó hasta él rápidamente - ¡¿Qué haces aquí?!
-Solicitaron refuerzos – Acusó el chico esquivando varias maldiciones - ¡Un grupo se dirige a Hogwarts!
-¡¿Qué dices?! – Exclamó sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo
-¡Minerva solicito ayuda! – Confesó él - ¡Está alertado de un posible ataque!
-¡Debes ir! – Dijo Harry mirándole de reojo - ¡No podré quedarme tranquilo!
-¡No puedo ir! – Gritó desarmando a su oponente - ¡Obedezco ordenes, lo sabes!
-¡Te estoy dando una orden, ayuda a Hermione! – Bramó sintiendo el corazón latir a mil por hora
-¡No puedo! – Insistió
-¡CUIDADO!
Un grito desgarrador, explosiones atronadoras y la ligera sensación del suelo moverse bajo sus pies, sólo sensaciones a la cruda realidad del ministerio de magia.
Un juego de espías.
Sólo un juego de quien desplegaba la mejor estrategia para ganar, valiéndose de los peores trucos en caso de ir por debajo del marcador; el ataque al avión resultó ser la medida correcta para confundir a todos y luego la infiltración sacaba del juego a la única pieza potencialmente peligrosa, después de todo, los años parecieron realizar por si mismo los efectos colaterales necesarios. Sí, lo admitía abiertamente… siempre estuvo por delante de ellos y les mantuvo a la defensiva, esperando resistir de la mejor manera los ataques del bando contrario, incluso ahora, cuando les dio la falsa ilusión de desear adelantarse a los hechos les hizo fallar estrepitosamente.
Apretó los puños deseando romper el hechizo que le mantenía cautivo y le impedía aparecerse en el castillo donde su hija se encontraba en peligro, la paciente mirada del licantropodo le pedía esperar, confiar que saldrían de aquel lugar custodiado por diez mortifagos. Un suspiro de exasperación salió de sus labios, recriminándose, jamás espero que los mortifagos aumentaran su número de manera tan exponencial capaz de atacar dos lugares al mismo tiempo.
-Todo saldrá bien – Acusó Remus – Aguanta un poco más.
-Hogwarts.
-Conoces la historia – Sonrió él orgulloso – Ha enfrentado ataques durante años y siempre ha logrado mantenerse en pie. Minerva está allí, Severus conoce los trucos, los profesores saben que hacer y los estudiantes, están acostumbrados. Son los mejores.
-Remus…
-Se encuentra bien – Habló refiriéndose a Rose – No está sola, lo sabes.
Sí, lo sabía. Confinaba plenamente en las habilidades de la castaña y las de su propia hija, confiaba en el colegio que les acogió por siete años y soporto la segunda guerra contra el mago más oscuro de toda la historia, podría soportar la intromisión de la última cola de ese monstruo.
Estuvo a punto de exteriorizar otro miedo pero las ráfagas de hechizo y cuerpos caer como peso muerto al suelo le hizo lanzar un respiro de alivio. Los hechizos desaparecieron logrando incorporándose de la pequeña cueva sin evitar cojear después de caer al suelo producto de un hechizo, se apoyó en Remus y juntos salieron de aquel lugar en compañía de otros quince aurores.
-Necesitarás un buen hechizo para caminar – Escuchó el pelirrojo burlescamente – Albert has el honor – La figura de Alan Mir se hizo presente.
-¿Qué noticias tienen? – Preguntó él haciendo una mueca de dolor ante el hechizo aplicado
-No buenas – Musito Albert sin mirarle – Gran parte del ministerio de magia se derrumbó producto de las explosiones, la situación es crítica y los aurores no dan abasto.
-Harry y Draco – Preguntó Remus preocupado
-No sabemos – Negó incorporándose del suelo – Lo último que comprobamos fue la intromisión de la academia de aurores – Soltó sorprendiendo al licantropodo, Ronald le miro sorprendido
-De seguro está en Hogwarts – Apremió el pelirrojo sintiendo la preocupación del hombre, la misma que le oprimía el pecho – Debemos prestar ayuda en el colegio.
-Debo regresar al ministerio – Acusó Remus
-Te entiendo – Susurró él observando a todos – El capitán de aurores es nuestra prioridad, recuérdenlo.
Cerca de treinta magos asintieron.
Al gran comedor. Decirlo parecía ser más fácil que hacerlo, los hechizos volaban y los mortifagos parecían maniáticos salidos de algún psiquiátrico de mala muerte, sin embargo, la orden firme, sin lugar a replica y la significativa mirada de la castaña le hizo coger de la mano a Rose y sacarla de aquel infierno lo antes posible, por delante la pelirroja cabellera de su hermana le indicaba que estaba bien e iban por buen camino.
-¡Cuidado! – Gritó la chica tirándole al suelo - ¡Desmaius!
-Gracias – Suspiró el chico incorporándose a duras penas – Vamos, pronto llegaremos.
-BOMBARDA –
Salieron expulsados golpeándose contra la pared, la visión borrosa del chico producto del golpe le hace buscar a ciegas la varita pero antes de encontrarla, la sensación de mil agujas clavándose sobre su cuerpo le hizo gritar desesperadamente, apretando los puños deseando que aquel insoportable dolor abandonase su cuerpo. Los gritos de la chica pudo escucharlos a la lejanía, los hechizos se escuchaban atronadores y mientras recuperaba el aliento la figura alta y ágil de un hombre logro enfrentarse al mortifago en cuestión.
-¡James! – Escuchó él la voz nítida de la chica. Le sujetó por la cintura intentando estabilizarle – Te encuentras bien
-Sí – Dijo atorado con la respiración, agitado observó la presencia de Teddy - ¿Quién demonios era?
-Henry – Suspiró el chico magullado apenas le nombro James deshizo el abrazo – Deben refugiarse
-Mató a mi madre – Soltó él frunciendo el ceño – No pienso dejarle escapar.
-No pienso que quiera escapar, te busco – Dijo él – Harry y Draco se encuentran en el castillo, lo encontrarán.
-¿Cómo están? – Preguntó Rose preocupada – Mi padre…
-No lo sé – Negó él – Sólo les he visto a ellos… el ministerio resulto gravemente dañado.
-Teddy.
-No importa lo que digas – Negó James tozudo – No pienso refugiarme mientras el asesino de mi madre anda por allí.
-No pienso permitirlo – Acusó Ted interponiéndose, le sujeto el hombro pero la negativa del moreno le hizo enfurecer - ¡James!
-¡Suéltame! – Exclamó zafándose del agarre – Sí… sí quieres ayudar, guía a Rose al gran comedor.
-No voy a dejarte solo, James – Manifestó la chica dando un paso hacia adelante –
-Debo ponerte a salvo, si voy tras Henry…
-Entonces iré contigo…
-Corres peligro
-Igual tú
-¡Sé defenderme perfectamente! – Gritó la chica - ¡Te quiero y no pienso perderte!
-¡También te amo pero…! – Se interrumpió percatándose frente a quien discutían por la seguridad del otro, descubriéndose.
Una mirada indescriptible les atravesó.
Sintió la delgada espalda de alguien apoyarse contra la suya cubriendo un franco débil producto de la herida en la pierna de apoyo, la seguridad y el alivio le inundo. La posibilidad de salir disparado a algún lugar del pasillo poco le importaba, le presencia de Hermione tras suyo le indicaba que todo estaba bajo control. Observó de reojo el cabello castaño inconfundible y aquel ceño fruncido característico cada vez que algo le molestaba, a pesar de la situación, lo sentía.
-No te alegras de verme – Acusó el ojiverde esbozando una sonrisa – Melissa…
-¡Casi mueres en el ministerio, Harry! – Exclamó la mujer - ¡Tuviste suerte de sobrevivir!
-¡Dale las gracias a Teddy! – Sonrió él tranquilamente - ¡Tiene buenos reflejos y convoco un excelente escudo!
-Idiota – Susurró dándole un codazo que hizo sonreír al hombre – Te amo.
-Igual yo –
-¿Dónde está Draco? – Preguntó inmovilizando a varios mortifagos, parecía que nunca terminaría de pelear
-Fue por Henry – Masculló él con cierto tono de voz, frustrado – No pude acompañarle…
-Estará bien…
Omitió cualquier comentario, no le preocupaba las habilidades del rubio… le preocupaba que la rabia y la venganza pudiese ganarle, después de todo, Draco Malfoy poseía un pasado oscuro del cual podría desatarse en cualquier momento. Apretó la varita fuertemente, teniendo la esperanza que su mejor amigo llegase a tiempo.
Un suspiro de alivio salió de sus labios ante la intromisión de Teddy, la angustia se apodero de él cuando el maleficio ataco al joven Potter quien desesperadamente intentaba coger la varita y buscar desesperadamente a la chica. Iba a ayudar cuando el hijo de Remus les ayudo, alejando la presencia de Henry – para desgracia para él – le perdió de vista, sin embargo, le inquietaba la discusión que mantenían ambos primos.
Quiso acercarse y ordenarles salir de aquel foco de batalla buscando un lugar seguro, estuvo tentado a gritarles cuando el último intercambio de palabras les hizo observarse consternados, podría jurar que estaban paralizados. Impaciente bajo algunos escalones dispuesto a apurar el paso y él mismo buscar un refugio.
Un intimidante paso del ahijado de Harry Potter le hizo colocar tras suyo a su novia, apretó la varita advirtiéndole significativamente con la mirada, pudo sentir la pesada respiración del metamorfo y el enorme esfuerzo por controlar la rabia que sentía en aquel momento, sólo un rápido movimiento: ambos magos se cogieron por el cuello de la túnica con la mano derecha, desafiantes, dispuestos a enfrentarse si fuese necesario. Sin desearlo, la vieja rivalidad – hoy, con claras luces del porque – volvió a resurgir con fuerza, la batalla alrededor suyo dejo de tener sentido.
-Basta – Susurró Rose sujetando el tenso hombro del moreno – No es momento.
-Es… - Balbuceo Teddy sin apartar la mirada del chico
-Ahora no – Interrumpió de nuevo, suplicante – No niego que debemos hablar…
-Es claro – Masculló dolido – Se involucraron – Soltó con desprecio
Un certero golpe cruzo el rostro del auror.
-¡James! – Gritaron dos voces, ambas sorprendidas
De pronto, la respiración de la chica se cortó mirando boquiabierta la figura de su padre y la extraña situación que estaba presenciando. Ambos jóvenes se mantenían sujeto por las túnicas mirándose desafiantemente a los ojos, el pánico se apodero de Rose y el miedo que la verdad saliese a la luz, de todas las posibles formas de decirlo, ésta parecía ser la peor.
-¿Qué ocurre? – Preguntó agitado por la carrera – Atacan el castillo y ustedes pierden el tiempo peleando.
-Estoy enamorado – Dijo en susurro apenas audible para el chico – No lo sabe, hazlo por ella.
-Quiero respuestas – Volvió a decir frunciendo el ceño
-Henry nos atacó – Repuso James soltando lentamente al auror – Quise ir tras él.
-Se lo impedí – Habló Ted cabizbajo – Deben buscar un refugio
-Estoy de acuerdo – Susurró Ronald acercándose hacia el trío – Capturaré a Henry, escucha – Interrumpió sujetándole por los hombros – Sé lo que sientes pero tienes otra misión sumamente importante, lo recuerdas – Mirándole significativamente
-Lo sé – Suspiró él apretando los puños. Sí, debía cuidar de la mujer que amaba pero el asesino de su madre… - Mi madre…
-Estaría orgullosa de ti – Sonrió el pelirrojo – Vayan al gran comedor, no permitan que ningún mortifago ingrese. Permanezcan juntos – Dirigiéndose hacia su hija
-Vamos – Susurró Rose sujetándole por la muñeca – Cuídate – Le pidió a su padre.
-Pierde cuidado
-Ron… - Susurró Teddy sin apartar la mirada de ambos jóvenes – Estás seguro…
-Veló por la seguridad de quienes amo – Suspiró él – Busca a Harry
-De acuerdo – Dijo corriendo por el pasillo; sí, la noticia le sorprendía y dolía al mismo tiempo, a pesar del enojo y extraño de la situación, no podía dudar sobre un hecho irrefutable, la hija de Ron era feliz.
…No lo mates, debe pagar por lo que hizo…
Un ligero movimiento de varita le hizo volar varios metros hacia atrás y golpearse contra la pared, la sangre acumulada en la boca la escupió mientras intentaba incorporarse y enfocar la figura del hombre que asesinó a la mujer que amaba. No podía pensar ni reflexionar la petición del pelirrojo, la sola idea de dejar con vida a aquel sujeto le parecía una burla versus a la sangre derramada.
-Expell…
-CRUCIO
…Sabes los peligros de hablar por teléfono subida a un avión…Dijo burlescamente
…Sabes que podría bajar ahora mismo, Malfoy…Contesto de vuelta
…No lo harás…Aseguró del otro lado de la línea…Me amas.
…Estás seguro que te amaré siempre…Escuchó seguro de estar contemplando una sonrisa
…Siempre…
-Llegué a pensar que presentarías mejor pelea – Escuchó la voz decepcionada de Henry – Después de dos años sigues devastado por la muerte de Ginny, patético.
-¡No la menciones! – Gritó él sintiendo las últimas convulsiones de la maldición
-No presentas ni la mitad de resistencia de ella – Sonrió cruzándose de brazos – Su sobrevivencia momentánea nos sorprendió a todos y sólo por aquella niña.
-¡Avada Kredabra! – Exclamó el rubio tambaleante sin llegar a impactar el cuerpo del auror
-¡Expelliarmus! –
-¡Protego! – Gritó otra voz - ¡Expelliarmus!
El potente hechizo de Ron le aventó por la ventana hacia los jardines donde el auror se incorporaba del suelo, la contienda entre ambos aurores se desarrollaba sin tregua y con gran habilidad, digna de dos aurores altamente experimentados. Un ágil movimiento le permitió a Henry desestabilizar al pelirrojo y desprenderle de su varita, la cual cayó varios metros de él.
-CRUCIO – Escuchó el pelirrojo más el hechizo jamás llegó, el cuerpo de Henry se retorcía de dolor afectado por la maldición – CRUCIO
-¡Draco! – Acusó él incorporándose lentamente - ¡Basta, lo tenemos!
-¡Jamás será suficiente! – Gritó el aludido - ¡Te has olvidado! ¡Asesinó a Ginny!
-¡Lo sé! – Exclamó – Escucha, necesitamos llegar al fondo de esto… el ministerio de magia ha sido destruido, no podemos permitir que esto vuelva a ocurrir.
-CRUCIO
-DRACO – Gritó
-Un minuto – Soltó bajando la varita – Consigue algo bueno, de lo contrario, lo mataré.
-Que sean quince – Habló Harry tras ellos. Sorprendidos, observaron la llegada del ministro, esposado gracias a un hechizo
Suspiró, sería difícil con ese par.
Sujetó la mano del chico cariñosamente negándose a cualquier atención extra, comprendiendo su preocupación pero exculpándole de toda responsabilidad, le miró conteniendo el deseo de besarle y decirle que todo estaría bien. No podía arrepentirse de apartarle del hechizo de aquel mortifago.
-Tu padre me matará – Susurró apenado volviendo a la tarea de curar el brazo de la chica – Lo siento.
-Ambos nos protegimos – Sonrió siempre hablando entre susurro. A pocos metros se encontraban Natalie y Mike, el comedor estaba repleto de estudiantes y profesores – Mi padre menciono que también necesitabas protección.
-Cuando esto se calme, le necesitaré – Bromeó – Quizás sospeche, la escena del pasillo.
-No lo creo – Negó incorporándose del suelo – Necesito hablar con él – Acusó señalando a Teddy platicar con la directora
-Te acompañó
-No, debo hacerlo sola – Sonrió tranquilamente. A pesar de los reparos, asintió
-Me quedo tranquilo, profesora – Escuchó – Muchas gracias.
-De nada
-¿Cómo estás? – Preguntó observándole
-Tranquilo, papá se encuentra en el ministerio – Suspiró con alivio – Te encuentras bien – Acusó acercándose - ¿Qué ocurrió?
-Un rasguño – Dijo sujetando el vendaje – Protegía a James
-Comprendo – Repuso rápidamente, pensativo.
¿Cómo comprender tal situación? La pérdida mirada del chico le indicaba lo difícil de aquella situación, rememorar la ruptura dándole un nuevo significado, su verdadero significado, tal vez, encontrando pistas o situaciones que sólo ahora tenían sentido, intentando comprender mínimamente del porque su ex novia rompió para estar junto a su primo.
-Quiero pedirte disculpas – Susurró sintiendo el incómodo silencio del chico – Nunca quise engañarte y no decirte los verdaderos motivos por cuales deseaba romper la relación, recién él y yo…
-Y antes – Musito mirándole - ¿Qué ocurrió antes?
-Antes de salir – Suspiró sin bajar la mirada, estaba siendo sincera y no podía arrepentirse del pasado – No quería admitir lo que sentía, tenía miedo. Cuando comenzamos a salir, lo dejamos… - Cerró los ojos un instante y luego continuo – Siempre te quise, simplemente llegué a confundir el amor fraterno con amor real.
-Son primos – Suspiro sin mirarle de ninguna manera especial – Se dan cuenta de las consecuencias…
-Siempre lo pienso – Sonrió levemente – Cada día pienso en la reacción de mis padres, nuestra familia. Antes de aceptarlo, no podía dejar de reprenderme por pensar de esa manera de mi primo.
-Entonces… - Masculló frunciendo el ceño – Conociendo las consecuencias, seguirán adelante.
-Mirarme Teddy – Pidió mirándole - ¿Qué ves ahora? ¿Qué puedes percibir?
¿Qué veía de diferente? No, jamás se referiría al aspecto físico… estaba preciosa. Siempre ha sido preciosa, la ruptura le desconcertaba hasta el punto de preguntarse constantemente qué hizo mal, cuál había sido el error, quién la enamoró para desencadenar el quiebre entre ambos. A pesar de las recriminaciones y reflexiones continuas no podía dejar de apreciar aquel detalle: el mismo que llevó aquel día y llevaba ahora.
Sus ojos. Brillantes y llenos de vida, proyectando toda la felicidad que recorría su cuerpo a pesar de la adversidad, nadie podía negar cuán feliz se encontraba.
-Eres feliz – Confirmó sin quitarle la mirada de encima
-Mucho – Habló – Sabemos que será difícil pero vale la pena asumir el riesgo.
-Comprendo – Musito bajando la mirada - ¿Quién lo sabe?
-El tío Harry se enteró hace algunas semanas – Argumentó vagamente, no quería mentirle pero tampoco quería comprometer a su padrino – Le pedimos guardar silencio.
-Entiendo – Sonrió haciendo un ademán de tranquilidad – Sí necesitas ayuda, lo que sea. Cuenta conmigo.
-Gracias Teddy – Dijo devolviéndole la sonrisa
-Cuídala – Soltó él mirando tras Rose – Cuídala James
-Así lo haré – Asintió colocándose junto a Rose – Siento la escena del pasillo.
-Descuida –
Cogió algo de agua ofreciéndosela a su novio sin dejar de observar la extraña escena de aquel trío: James, Rose y Teddy. Apenas la chica se incorporó del suelo para caminar hacia el auror se preguntó qué discutirían, recordó que estaban separados y sólo después de la ruptura ésta parecía ser la primera vez que se encontraban de nuevo, la presencia de su hermano hacía incluso la escena más intrigante, no necesitaba hacer memoria sobre lo pésimo que ambos hombres se llevaban, generalmente, por líos de Quidditch.
Sorprendida, les vio darse la mano y sonreír amigablemente.
Observó el rincón ocupado por ambos primos para recuperarse de tan agobiante lucha, el chico parecía terriblemente acongojado por el profundo corte de la chica sobre el brazo producto de un hechizo dirigido hacia él e interceptado por ella. Se preguntó el afán por protegerse y mostrarse tan preocupados el uno por el otro, según seguía recordando, el último mes parecían perro y gato, ignorándose.
-Sucede algo – Inquirió Mike sacándole de sus pensamientos.
-Descuida – Sonrió la chica desviando la mirada – Nada importante.
O eso pensaba.
-Siempre la primera opción fue Hermione – Decía Henry escupiendo sangre – Por desgracia, el trabajo en Hogwarts dificultaba las acciones.
-Fueron por Ginny – Acusó Ron secamente - ¿Cómo sucedió? – Preguntó a sabiendas que diría la verdad, un poco de poción de la verdad proporcionada por Severus ayudaba
-Sencillo – Sonrió él observando la bronca del rubio – El trabajo de Ginny no representaba mayores problemas, salvo, los continuos viajes que realizaba a Italia y otros lugares. Casualmente, descubrimos que tenía un amante
-Les seguían…
-A veces – Soltó encogiéndose de hombros – Sólo dos semanas y conocimos las rutinas, horarios de viaje, etc. Lo suficiente para ejecutar el plan, supongo que deben saberlo… necesitábamos aire fresco para respirar y evitar ser aniquilados por el ministerio de magia.
-¿Por qué la zona sur? – Preguntó Harry sujetando firmemente la mano de la castaña - ¿Qué pretendían desde allí?
-Si quieres tomar el poder – Contesto él – Debes realizarlo desde todas las áreas: capitán de aurores, ministerios, departamentos, ministros, etc. Éramos resistencia, sólo ejecutamos los planes paso a paso.
-Existen otros focos – Masculló Remus
-Son pequeños – Bufó sintiéndose ofuscado
-El bebé de Ginny – Se aclaró el pelirrojo conteniéndose de golpearle – Tu hija de dos años es su bebé.
-Sí – Respondió sin apartar la mirada
-Ya escuche suficiente – Acusó Draco apuntándole con la varita
-¡Espera! – Se interpuso Ron – No puedes matarle, debe pagar.
-Su muerte lo pagará – Siseó él – Quítate Ron.
-No vale la pena – Negó sujetándole la muñeca – No manches tus manos con sangre.
-¡Y él! – Exclamó provocando un escalofrío entre todos. Un grito desgarrador y lleno de dolor - ¡Sus manos poseen la sangre de Ginny! ¡Tú hermana!
-¡Crees que no lo sé! – Respondió exasperado – Deseo vengar su muerte pero no es la manera…
-Dime la manera – Susurró frunciendo el ceño – Cualquier opción salvo Azkaban…
-No puedo decidirlo.
-Hazte a un lado – Pidió sujetándole de la túnica
-Matarías por ella – Habló mirándole significativamente, sin inmutarse. – Sabes que nunca lo diría.
-No compares situaciones…
-Es igual…
-Sabe que estás aquí – Inquirió él sirviéndose un poco wisky de fuego – Ya veo – Susurró recibiendo una negativa – Sé que la lealtad que posees con Potter…
-No vengo por ello – Negó Ron apoyándose sobre el brazo del sofá – A veces los lazos sanguíneos pesan más, puedo ver el cambio y lo feliz que es – Confesó sorprendiéndole – Su situación es difícil y no podrán ocultarse por mucho tiempo, lo saben.
-Sí – Suspiró él consciente que un embarazo no podría ocultarse y menos la paternidad de la criatura – No pienso dejarla sola, te lo dije, la amo.
-Te mataría si le dejases – Vociferó seriamente y Draco supo que no bromeaba - ¿Cuánto estás dispuesto a arriesgar? Eres Malfoy, posee una gran fortuna y reputación. Buena o mala.
-No me importa…
-Estás seguro
-Completamente.
-Matarías por ella – Inquirió sin despejar la mirada de él, retándole. Se tomó su tiempo, dejó la copa de alcohol sobre la mesilla de centro, sonrió. – Contesta Malfoy.
-Sí, mataría – Confesó cruzándose de piernas de manera elegante, propio de él – Si Ginny lo pidiese, lo haría sin dudar.
-Buena respuesta – Suspiró el pelirrojo.
-No es igual – Resopló Draco forcejeando con el pelirrojo
-Confía en ti, maldición – Escupió él – Jamás le importó tu pasado, sin embargo, jamás permitiría que fueses un asesino.
-Escucha…
-Nunca te pediría matar – Aseguró Ron sintiendo la resistencia del rubio ceder – Si existe algo que pudiese pedirte y prometerle – Sonrió amistosamente – Sería amar y cuidar a esa niña, su hija.
Sintió la mano de Hermione apretar la suya con fuerza, transmitiendo la seguridad necesaria para seguir de pie y no derrumbarse como lo estaba haciendo Draco, sollozando y moviendo la cabeza de un lado hacia el otro. Sí, podía sentir la impotencia recorrer sus venas, la amargura por el simple hecho de aceptar la indudable verdad: Muerto o no, la pelirroja jamás regresaría a la vida y sólo los recuerdos de un "pudo ser" seguirían siendo la vía de escape para encontrarla nuevamente.
Sí, también deseaba matarle porque el daño causado a sus hijos y el tormento por cual tuvo que pasar día y noche, las preguntas sin responder y las incógnitas que le volvieron loco hasta por fin encontrar su propia tabla de salvación. Si hubiese sido distinto, tal vez, la pelirroja seguiría viva junto al rubio… la noticia le hubiese dolido y posiblemente buscaría el alcohol como refugio, la mujer junto a él hubiese llegado a su rescate, lo sabía
Sólo una significativa mirada a Severus y Remus les dedicó, los sollozos de Draco continuaban mientras trasladaban a Henry y Lucas a Azkaban, no podía matarles pero se aseguraría de las peores penas. Observó la perdida mirada de su amigo, la situación le superaba y lo comprendía, no podía dejar de lado aquel pasado que tanto dolor les causo.
Sonrió con ironía mirando el cielo… Sólo un pequeño cambio en el curso de la historia causo tal resultado.
Su hermana y Draco podrían haber sido felices, lo sabía.
Su amigo habría sufrido pero se recuperaría, lo sabía.
Su entonces esposa hubiese corrido en la ayuda de su mejor amigo, no tenía dudas.
¿Cuál hubiese sido el resultado?
Desvió la mirada hacia el abrazo de ambos… siempre juntos.
Un suspiro tranquilo salió de sus labios… sí, igual se hubiesen enamorado.
Continuará…
Próximo capítulo: Después de la tormenta
Si alguien quedo con la garganta apretada e imaginando los "tal vez", tranquilos que también lo hago.
Si observan el capítulo pueden darse cuenta que varias escenas o momentos están dedicados hacia Ron, Draco y Ginny, el motivo es bastante simple, este cierre corresponde a la idea inicial del accidente y todo lo que implico. Si bien, tuvo repercusiones en Harry y sus hijos, estos mismos poseen algo o alguien a que aferrarse.
Digo "Cierre" porque la línea principal y la cual hilo la última parte de la temporada y los capítulos corresponde a este capítulo.
Por otro lado, también cierro el cabo suelto de Teddy y abre la pequeña duda en nuestra perceptiva Natalie.
Por último, decir que quedan tres capítulos más epilogo.
Cualquier comentario sobre el capítulo y expectativas sobre el próximo, escriban, escriban, los espero ansiosa.
Me despido deseándoles un excelente año, lleno de éxitos, aprendizajes y alegrías (si existen penas) sólo decirles que confíen en sí mismos, refugiándose en las personas que aman y nunca olvidarse de quienes son. Un abrazo.
