TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK. ROWLING
HOLA A TODOS!
Comenzamos este nuevo año con un nuevo capítulo de nuestra historia.
Comentarles que estamos en la recta final y los pocos cabos sueltos comienzan a atarse, cerrando la historia.
Situamos el capítulo tres semanas después del ataque a Hogwarts y el ministerio (finales de noviembre) donde se relatará lo acontecidos durante estas semanas, ingresando de lleno a la temática que ocupará gran parte de este capítulo.
Por último, los siguientes capítulos estarán enfocados ciento por ciento a nuestra pareja.
"Frente a ti"
TERCERA TEMPORADA
Capítulo Treinta tres
"Después de la tormenta…"
Ninguna victoria es completa.
Cualquier resultado parece insatisfactorio incluso si éste beneficiara a la gran mayoría de las personas, tal vez, porque de algún modo u otro siempre intentamos satisfacer nuestras ambiciones o sueños. Sostener algo palpable para dar cuenta del esfuerzo realizado. Aquel trago agridulce se encuentra presente después de la victoria y permanece algunos días, recordándonos el esfuerzo extra que debimos realizar para conseguir un mejor resultado y evitar sentirnos frustrados.
Sí, las victorias no pueden celebrarse.
Algo nos impide contagiarnos con la alegría generalizada de las personas, por ende tendemos a aislarnos y buscar reparos por los cuales el resto "no debería celebrar". Nuestra actitud se vuelve dura y nuestros comentarios tienden a dañar a quienes amamos, les hacemos cargo de un malestar que jamás generaron.
Por alguna razón, las victorias tienden a celebrarse con el tiempo.
Apenas el luto interno y la reparación material de cualquier conflicto logran sanar, el sabor dulce de la victoria aparece trayendo consigo pequeñas sonrisas. Cualquier cuestionamiento queda relegado a un segundo plano y sólo importa la persona a nuestro lado, la razón por quien la celebración cobra sentido y las heridas del pasado ya dejan de doler.
Después de tres semanas, los pequeños ojos azul claro mirándole y los cortitos brazos alrededor del cuello de Draco Malfoy concluía un ciclo lleno de angustia, dolor y soledad, la decisión de custodia de la pequeña se apresuró debido a circunstancias excepcionales. Un calor se apodero del pecho del rubio extendiéndose al resto del cuerpo, la sensación de recuperar un trocito del amor perdido y la misión de cuidarlo a pesar de todo pasaban a hacer sus nuevas directrices.
Si existió algún rastro de tristeza o la sensación de llanto por parte de Draco, no importaba. El pelirrojo supo que intento reprimirlo porque la tristeza no cabía en aquel cuadro y mucho menos cuando la sonrisa del hombre le hacía brillar los ojos grises, aquella sonrisa y brillo sólo pudo contemplarlo cuando estaba cerca de su hermana o se refería a ella. Sonrió de igual manera, convencido que la pelirroja podía descansar en paz porque su familia estaba reunida.
Como siempre debió ser.
-Señores – Habló el abogado cerrando el maletín – Todo en orden, recuerde señor Malfoy – Le miró tranquilamente – Cualquier inquietud, escríbame.
-Lo haré, gracias – Asintió él cargando a su hija – Se lo agradezco mucho.
-Hago mi trabajo – Sonrió el hombre – Hasta luego – Se despidió cogiendo su abrigo para salir de la oficina del pelirrojo.
-¿Qué harás? – Preguntó Ron
-Regresaré a Italia por algún tiempo – Confesó pensativo – Haré algunos arreglos y volveré a Inglaterra, no pienso alejarte – Bromeó
-Más vale – Dijo entrecerrando los ojos – No te olvides, tiene abuelos y otros tíos.
-Sí, lo sé – Suspiró
-No te preocupes – Acusó sabiendo la preocupación del rubio – Comienzan a asimilarlo, ya sabes. Además, nadie puede resistirse a esta princesa – Sonrió acariciando la mejilla de la niña, suspiró – Gin Malfoy Weasley – Sí, podría acostumbrarse – Cualquier cosa que necesites, aquí estaré.
-Gracias Ron – Sonrió él – Gracias por todo.
-De nada – Habló – De todas formas, soy yo quien debe agradecer: la amas y sigues amando – Se explicó esbozando una sonrisa.
-Siempre – Susurró mirando a su hija, Gin – Somos familia
-No me digas – Resopló con cierto gesto cansino
Charlaron algunos minutos para luego despedirse prometiendo encontrarse nuevamente, a pesar de las bromas mutuas eran familia y aquel lazo fraternos les uniría para siempre. El pelirrojo era consciente sobre las heridas del pasado que permanecerían por largos años, tal vez, para siempre pero también estaba convencido que tal segunda oportunidad de rehacer sus vidas les permitiría sobrellevar cualquier tipo de dolor.
No le gustaba pronosticar hechos pero incluso la vil figura de aquel hombre pronto formaría parte del pasado, vivir en la amargura sólo sería ensuciar la memoria de quienes amaban, lo mejor sería olvidarlo. El capitán de aurores había cumplido la sentencia establecida: el beso del dementor parecía ser suficiente para pagar por la traición y muertes realizadas.
Sólo les quedaba seguir viviendo.
Dobló el pergamino dejándolo sobre el escritorio mientras recapitulaba las últimas semanas: el ataque a Hogwarts, la destrucción casi total del ministerio de magia, la captura y posterior sentencia de Henry y Lucas, la tranquilidad y esperanza renovadas de las personas por la eliminación del último gran foco de oscuridad. El zonal sur estaba completamente destruido, los mortifagos tras las rejas y el extenso terreno celosamente custodiado por aurores. Volvía la normalidad al mundo mágico después de tanto caos y dolor, los participantes aquel día recuperaban la alegría robada y la justicia deseada por fin había llegado.
El ministerio de magia poco a poco era reconstruido, los departamentos ya comenzaban a funcionar y los nombres de potenciales ministro de magia se especulaban por la prensa y los pasillos del mismo ministerio. Claro, procurando indagar hasta el último detalle de la vida del mago en cuestión, no podían permitir otro descuido después del último ministro.
Al mismo tiempo, Hogwarts recuperaba la normalidad y ritmo de clase usual, las risas y bromas de los estudiantes volvían a los pasillos, los jardines daban espacio a la dispersión y el campo de Quidditch recuperaba el ritmo de práctica de las distintas casas. Incluso, la imposición del castigo a la casa de Gryffindor por la fiesta de hace tres semanas continuo su curso haciéndole sentir culpable, después de todo, había prometido rebajar el castigo.
Se apoyó sobre el escritorio moviendo la cabeza de manera negativa, le preocupaba el retraso de la conversación entre Ron, James y Rose, estaba convencido que el pelirrojo se molestaría por el continuo retraso de aquella platica. Varias veces guardo silencio ante el bombardeo de preguntas de su amigo, la pequeña conversación antes de trasladarse hacia la zona sur le dio el aliento necesario para acosarle con preguntas, comenzaba a cansarse de la situación. Sin embargo, debía armarse de paciencia y respetar los tiempos de la pareja, nadie tenía derecho a presionarlos.
Sólo hace algunas semanas había recibido la visita de su ahijado, la previsión de Rose le permitió afrontar de mejor manera la conversación, intentando buscar respuestas sobre la relación de ambos primos y de manera indirecta, reprochando la actitud del hombre por guardar silencio. Con paciencia y colocando la situación en perspectiva logro apaciguar los ánimos del chico, disculpándose por el silencio.
-¿Cómo estás? – Preguntaron apenas abrieron la puerta
-Bien – Suspiró saliendo de sus pensamientos – Pensé que tendrías clases.
-Hoy terminan los castigos – Sonrió la castaña cerrando la puerta tras de sí – Estaban agotados.
-Debí buscar la rebaja – Musito recostándose en la silla, la castaña negó – Casi lo conseguí.
-Casi – Afirmó ocultando su sonrisa – Son grupos grandes y repartían las tareas.
-No me hagas sentir mejor – Bromeó haciéndose el ofendido – Me lo reprocharán hasta el fin del curso.
-Es posible – Rio observando el diario sobre el escritorio – La custodia…
-Todo resultó bien – Sonrió él incorporándose del asiento – Pudo intervenir y ayudarle.
-Me alegro – Musito Hermione doblando el diario – Casi todo está resuelto.
-Casi – Inquirió él preocupado por el semblante de la castaña - ¿Qué ocurrió?
-Se trata de Ron – Suspiró cansada – Supongo que te acosa deseando saber el nombre del novio de Rose – Soltó sorprendiendo al ojiverde – Lo sabes, cierto.
-Sí – Susurró apenado tal niño pequeño descubierto en alguna travesura – No quise ocultarlo, simplemente Rose…
-Sí, lo entiendo – Interrumpió quitándole importancia – Simplemente se encuentra inquieto y las responsabilidades del ministerio le han impedido venir.
-Dales tiempo – Habló tranquilamente – Sus tiempos no calzan y cuando lo hagan, sabrán entenderse – Aseguró, deseando Merlín alguien escuchase su petición.
Sin saberlo Harry, la castaña rogaba porque así fuese.
Apenas cruzó el umbral de la habitación de las chicas de séptimo año se desplomo sobre la cama de su novia, la agotadora jornada de castigo – la última – le dejaba pocas opciones de acción, pensó dar un paseo en escoba pero los ojos se les cerraban solos producto del cansancio. Dormitando la imagen de Ronald Weasley apareció nítidamente, por diferencias de horarios y responsabilidades no lograban fijar la esperaba reunión, los días pasaban y el nerviosismo de ambos aumentaba.
Por otro lado, el presentimiento de que Hermione sospechaba sobre ellos le preocupaba, podía sentir la mirada clavada sobre ellos durante las clases, castigos y comidas, buscando la mínima señal que les delate. Sí, posiblemente estaba paranoico pero la duda seguiría latente hasta platicar con el pelirrojo, sólo allí estaría tranquilo.
…Abre los ojos y sales volando James Potter…
Una sincera sonrisa adorna el rostro del chico apenas la puerta del baño se abrió dejándole paso a la chica, coloco las manos sobre el estómago esperando pacientemente mientras tarareaba una antigua canción muggle. Después del ataque, la situación se normalizó permitiéndoles disfrutar su relación y los pequeños momentos como aquel, silenciosos. No pudo evitar recordar cuando tuvo la osadía de subir hasta allí y recostarse junto a la chica después de enterarse de la separación de sus padres, brindándole la compañía necesaria sin necesidad de palabras.
-Habrá salida a Hogsmeade – Habló la chica llamando su atención. Alzó las cejas haciéndole saber que le escuchaba – Quiero escribirle una carta.
-Será mañana – Susurró tranquilamente – Quieres citarle en el pueblo o Hogwarts.
-No lo sé – Murmuro abrochándose el último botón de la blusa – Hogwarts estará vacío, ya puedes ver – Anunció dedicándole una sonrisa
-Los jardines sería un buen lugar – Reflexiono correspondiendo a la sonrisa – Se podría armar un escándalo en el pueblo…
-Crees que lo haga…
-Prevenir que curar – Suspiró sosteniéndose sobre los codos – No puedo imaginar el cuadro ni predecir cuál será su reacción.
-Estará ansioso, le di algunas pistas.
El chico rodó los ojos.
-¡De verdad, lo siento! – Se disculpó Ronald Weasley girándose avergonzando por interrumpir a la pareja – ¡Demonios! Podrían hacer eso en privado, qué pensarán los alumnos…
-¡Debiste golpear, Ron! – Reclamó la castaña abrochándose la blusa - ¡Es lo básico!
-En realidad, lo básico es trancar la puerta y silenciar la habitación – Acotó él sintiendo la fulminante mirada sobre su cabeza.
-Vale, vale… tranquilos – Habló el ojiverde arreglándose la túnica y el cabello – Sólo fue un accidente. Cierto, Ron.
-Cierto – Afirmó el auror girándose cuidadosamente hacia sus amigos – Sólo venía de paso, necesitaba saber dónde está Rosie.
-Han quedado – Repuso Harry sorprendido, el hombre negó
-Pedí la tarde libre – Acusó encogiéndose de hombros – Estoy cansado y la verdad he postergado la conversación con Rose mucho tiempo.
-Ya veo – Musito pensativo
-Hace poco terminó el castigo – Habló la castaña más tranquila después de la intromisión del pelirrojo – Supongo que debe estar descansando.
-Puedo pasar a la sala común – Pidió este
-Claro, sólo evita armar escándalos – Advirtió Hermione sin quitarle la mirada a su ex esposo – Sé que hablarán sobre el novio y no quiero problemas, lo entiendes.
-Sí, lo entiendo – Suspiró este – No causaré problemas… sólo vengo a platicar y a conocer al novio de mi hija.
-Ron…
-Lo intentaré – Dijo levantando la mano derecha y colocándola sobre el corazón – Si algo sale mal, vendré por ti – Afirmó señalando al ojiverde quien dio un respingo – Tú sabes la verdad…
-No pensarás desquitarte conmigo – Dijo él con cierto tono de temor – No soy responsable directo del novio de Rose. Ella lo eligió.
-Escucha…
-Basta – Habló Hermione evitando una segunda pelea – Debe estar en la habitación, puedes seguir.
-Gracias.
Asintió ligeramente para luego salir de la oficina de su mejor amigo, sonrojándose por recordar la incómoda situación. Apenas abrió la puerta observó a la castaña sentada sobre el escritorio besándose con el ojiverde mientras la ropa de ambos estaba a punto de ser removida de sus cuerpos, lejos de sentir celos o enojo un escalofrío recorrió su propio cuerpo al imaginar haber llegado algunos minutos después.
Nota mental para cuando visitará a sus amigos, tocar la puerta por lo menos tres veces.
Subió las escaleras intentando idear la manera de introducir el tema del noviazgo de su hija, de seguro, estaría poco preparada para platicar del tema y recelosa por su propia reacción. Sí, admitía tener un genio de los mil demonio si se trataba de la seguridad de su hija y tender a desconfiar de cualquier chico, incluso tuvo reparos cuando inicio su relación con el ahijado de Harry, ojala logrará controlar su genio y evitarle molestias. Sólo deseaba conocerle, lograr ver con algún gesto cuán enamorado o no estaba de su hija, necesitaba saber si podía prometerle cuidar de ella.
El único antecedente que tenía – gracias a Harry – era aparentemente conocerle, tal vez, alguien cercano. Además, la manera de Rose de referirse a él y como el brillo de sus ojos cambiaba le daba luces que no podía ser tan malo.
Aprovechando el ingreso de algunos niños de primer año se coló hacia la sala común: vacía. Se encogió de hombros y subió las escaleras rápidamente antes de ser expulsado, le inquietaba que estuviese con otras chicas y le regañará por no avisar, tal vez, haberle enviado una carta hubiese sido lo mejor, lo pensó durante algunos segundos hasta que decidió seguir con el plan. Iba a tocar la puerta cuando se percató que la misma estaba entre abierta, quiso abrirla y preguntar por su hija pero su voz le dejo parado.
-Abre los ojos y sales volando James Potter – Escuchó el pelirrojo intrigado por la presencia del chico en la habitación. La pequeña abertura de la puerta sólo le permitía visión hacia las camas donde James estaba recostado con los ojos cerrados.
Una ligera intuición le dio indicios sobre la estricta instrucción de su hija, se molestó.
-Habrá salida a Hogsmeade – Oyó de nuevo provocando cierta reacción en el chico – Quiero escribirle una carta. - ¿De quién hablaban? Se preguntó él intrigado, podría estar refiriéndose al novio.
-Será mañana – Habló James sin perder la posición, tranquilo. – Quieres citarle en el pueblo o Hogwarts.
-No lo sé – Se escuchó a Rose dudar, según él, preocupada – Hogwarts estará vacío, ya puedes ver.
-Los jardines sería un buen lugar – Observó a James sonreír – Se podría armar un escándalo en el pueblo… - Expresó preocupado.
-Crees que lo haga…
-Prevenir que curar – Suspiró sosteniéndose sobre los codos – No puedo imaginar el cuadro ni predecir cuál será su reacción.
-Estará ansioso, le di algunas pistas. – Abrió ligeramente la boca percatándose que hablaban de él, observó la reacción del chico, rodó los ojos para luego esbozar una sonrisa
-Rose – Suspiró con cierto cansancio – No puedes negar que las pistas son bastante universales, "lo conoce" "es cercano" – Haciendo comillas con los dedos – No son precisamente pistas.
-Son acertadas, acéptalo – Acusó doblando las toallas para regresarlas al baúl – Quiero resolver esto, no quiero seguir ocultándolo.
-Comprenderá – Afirmó dándole cierta seguridad. Se sentó en la cama y le hizo una señal a la chica para cogiera asiento junto a él – Lo menciono alguna vez, no puede negar lo feliz que eres… - Sujetó sus manos – No niego que pueda molestarse, de lo contrario, sería extraño. Te quiere.
-Comienzo a sentir la resignación – Bromeó Rose empujándole cariñosamente, rieron.
-Soy objetivo – Dijo encogiéndose de hombros – Señorita, posiblemente reciba alguna maldición por ser su misterioso novio – Acortó distancia para abrazarla y regalarle un sutil beso en los labios – No tengo problemas con eso. Ya sabes, después de la tormenta… -
-Sí, viene la calma – Suspiró completando la frase del chico. De pronto, sintió los brazos de James rígidos y la respiración pareció agitarse por momentos, intrigada le devolvió la mirada.
El instinto primitivo le decía soltar a la chica e incorporarse del sitio pero la tensión de Rose le invitaba a sujetarle y brindar la mayor seguridad posible. No pudo evitar sentirse intimidado por la fría e intrigante mirada del pelirrojo, indescriptible por el cumulo de sensaciones que debía estar experimentando al conocer la indudable verdad. Se preguntó cuánto lograría escuchar.
Un torbellino de recuerdos y emociones le embargo apenas los labios de ambos primos hicieron contacto, comprendiéndolo todo: los líos del chico y las pegas que poseía para cortar su antigua relación, la salida abrupta de su hija con el ahijado de su amigo y el posterior quiebre alegando estar enamorada de otro, la extraña escena durante el ataque a Hogwarts, etc. Cada acontecimiento y palabras cifradas poseía un sentido, la imagen del ojiverde le obligo a fruncir el ceño, ya pronto ajustaría cuentas con él, no lograba comprender su permisividad y criterio.
Casi por instinto dio un paso hacia adelante provocando la inmediata reacción en ambos jóvenes, incorporándose de la cama sujetándose de las manos. Abrió la boca dispuesto pedir explicaciones pero la mano alzada, pidiendo tiempo, de Rose se lo impidió.
-Papá – Susurró la chica sacando la varita para cerrar la puerta y silenciar la habitación – Déjame explicarte, necesito decirte esto a pesar que el escenario no es el ideal.
-Creo que es obvio – Respondió sin moverse del sitio
-Quiero decirte los motivos…
-Quisiera hablar con él – Susurró James obteniendo una desconfiada mirada de la chica. Sonrió, tranquilizándole – No deja de mirarme, si va a maldecir… es mejor conmigo.
-No quiero…
-Estaré bien – Asintió él seguro, dirigió la mirada hacia el pelirrojo – Estarás de acuerdo en hablar conmigo, a solas.
-Supongo que sí – Masculló Ron apretando los puños. Agradeciendo internamente la ocurrencia del chico, la paciencia se agotaba y temía decir palabras hacia su hija que más terminaría arrepintiéndose.
-James… - Girándose hacia el chico, bajando la voz – Voy a buscar al tío, te quiero.
-Yo igual – Susurró besándole el dorso de la mano
Un ligero resoplido del pelirrojo le indico que había sido el movimiento equivocado.
Sin preámbulos abandono la habitación para dirigirse rápidamente hacia la oficina de Harry, las luces del pelirrojo le inquietaban y la situación parecía indicar que podría explotar en cualquier momento. Sin duda James lo palpó bastante bien pidiéndole salir de aquel sitio, no podía olvidar lo hiriente e irracional que podía ser. Salió de la sala común sin percatarse que Mike bajaba de la habitación de los chicos.
Corrió por los pasillos hasta girar sobre la última esquina donde visualizó a su madre salir de la oficina junto al ojiverde, las risas inundaron sus oídos y no pudo evitar recordar la última "incursión de campo visualizador de matrimonio", idea de Natalie, para espiar a sus respectivos padres, suerte suya, tuvieron que seguirles.
-Allí vienen – Acusó asustada sobre un pasillo sin salida - ¿Qué hacemos?
-Ven – Susurró su acompañante sujetándole por la muñeca para caminar hasta un armario – Silencio.
-Por favor, Harry – Escucharon la voz de Hermione pasar cerca del armario – Siempre les salvaba el pellejo, lo sabes.
-No lo niego – Rio el aludido – Eres mi salvadora.
-Se fueron – Suspiró James aliviado
-La próxima vez – Habló a modo de regaño – Trae la capa
-Lo haré – Dijo regalándole un beso en la mejilla.
Demás estaba decir que nunca terminaron la misión…
-Tío Harry – Habló apenas estuvo cerca, las miradas verde y castaño le observaron intrigados
-Rose… - Susurró el aludido mirando la pequeña carrera de la chica. Un ligero presentimiento se apoderó de él y la aparición del pelirrojo podía explicarla – Te has encontrado con tu padre, iba a subir…
-Subió – Confirmó normalizando su respiración – Ya lo sabe…
-¿Dónde…? – Balbuceo Harry
-Hablando con él – Musito preocupada
-¿Qué ocurre? – Preguntó la castaña viendo la conversación de lado a lado – Rose.
-Conoce a mi novio – Soltó sintiendose pequeña ante la mirada de su madre – Platicabamos sobre cómo decirle…
-Debo subir – Cortó el moreno cerrando la puerta de la oficina
-Baje porque él lo pidió – Vociferó apenada – Presintió que podría explotar por la noticia…
-Lo sé, lo sé – Susurró este – Les veo arriba.
-Harry Potter – Habló la castaña severamente deteniendo las intenciones del hombre – Tú lo sabías.
-Mamá, puedo explicártelo – Interrumpió Rose
-No quise mentirle – Negó este – Me pidieron ayuda y no pude negárselas.
-¿Quién es? – Preguntó dirigiéndose hacia su hija – Me preocupan con el misterio y el secretismo de ustedes.
Un silencio casi tortuoso se apodero de todos, expectantes por las siguiente palabras atoradas por casi un año de líos, lágrimas, miradas y besos robados. Una relación que nadie pensaría podría concretarse sino fuese por las circunstancias y vueltas de la vida. Un ligero intercambio de miradas entre tío y sobrina le permitió, a ésta última, ganar el coraje necesario para pronunciar el nombre del chico de quien estaba enamorada.
-James – Soltó en apenas un susurro – Mi primo.
Por primera vez, Harry no supo interpretar la mirada de Hermione Granger.
¡Sí lo vio venir! Un certero puñetazo le hizo tambalear buscando apoyo sobre el velador de noche y prepararse para el siguiente golpe, no demoro demasiado cuando cayó sobre la cama de Rose siendo sujetado por la camisa. No pudo evitar sentirse como un vil criminal cometiendo el peor de los errores, siendo ajusticiado y señalado por su mal comportamiento. Una ligera punzada sobre el pecho le hizo fruncir el ceño y sostenerle la mirada al pelirrojo, desafiante.
-No lo escucharás – Negó saboreando la sangre del labio
-¿Qué? – Preguntó levantándole
-No escucharás decirme… - Continuó agitado – Que dejaré a Rose, lo siento mucho.
-¡¿Por qué?! – Preguntó él soltándole abruptamente - ¿Qué te sucede? Te aprovechas de la confianza que deposite en ti, maldición.
-Jamás lo haría – Susurró recuperado el aire perdido – Enamorado o no siempre la protegería…
-¡No lo digas! – Explotó señalándole amenazadoramente - ¡No digas estar enamorado!
-¡No puedo mentirte! – Gritó de igual forma – Me conoces, sabes el problema que tuve la navidad pasada. Samantha lo sabía, pensaba decírselo a todos si no seguía con ella y luego ocurrió la relación con Teddy. Intente alejarme…
-¡Hazlo! – Dijo él - ¡Aléjate de ella! ¡No puedes entender que son primos!
-¿Cuánta veces dijiste, no elegir de quienes enamoramos? – Soltó mirándole fijamente – Me dijiste jamás rendirse y permanecer juntos.
-¡Se trata de mi hija! – Gruño apuntándole con la varita. A pesar de lo intimidante James se mantuvo firme – Dicen estar enamorados cuando en realidad sólo es un juego de niños. Dime, cuánto tiempo durará el juego…
-Ron – Suspiró intentando recordar las palabras que ensayo varias veces, esperando ese preciso momento. – Compartimos la misma sangre y los lazos son similares a los hermanos, no elegimos enamorarnos, no somos victimas de las circunstancias y jamás abusaría de tu confianza. Mírame… - Pidió abriendo los brazos – Hace aproximadamente un año parecía cargar con el peor de los malos, ahogado por la indecisión y el miedo… miedo de perder a la mujer que amaba y de llegar tarde cuando todavía podía. Ahora, no puedo ser más feliz. – Un ligero titubeo del pelirrojo le permitió quemar el último cartucho de esperanza, suspiró – Léeme, no tengo nada que ocultar.
Ronald Weasley apretó la varita con fuerza.
…Hace dos años, discutiendo graciosamente por un asiento en el tren…
…Un niño de quince años llorando en abrazos de su prima, la razón: la muerte de Ginny…
…Las bromas y miradas durante las clases…
…Su ofuscación y recelo secreto cuando Rose asistió al baile junto a Teddy, causándole el primer error de aquel ciclo: Samantha…
…Los celos mutuos y sin sentido…
…Aquel día donde subió las escaleras de las chicas dispuesto a saber del estado de Rose, la compañía brindada mientras le confesaba sobre el divorcio de ellos…
…El primer beso, impulsivo, nuevo, embriagante y decidido…
…Su desazón al saber que Rose era novia de Teddy…
…El beso de Rose, lleno de celos y pasión por pensar que James podía tener una relación con su antigua novia…
-Sabes que te amo – Decía James sentado sobre la cama, herido sobre la pierna – Intente desesperadamente solucionar el asunto con Samantha, quise que lo nuestro o lo que sea que tuvimos funcionará a pesar de los rumores y malos entendidos. El chantaje a cuestas podía incluso con las salidas que comenzaban a tener con Ted, no pienso reprochártelo… estás en tu derecho y lo respeto. Solucioné el asunto demasiado tarde, estás con Ted y debo aceptarlo.
Quiso salir de los recuerdos del chico, sin embargo, otro lo absorbió.
-Porque – Suspiró su hija estando frente a James. Solos en un pasillo del castillo con varios trofeos en el suelo – Quise engañarme y fingir seguridad, ocultar lo que siento levantando murallas, por alguna razón, lograbas colarte haciéndome dudar para desear mandar todo al demonio. Sucedió en varias ocasiones y siempre termino ganando la razón, repitiéndome una y otra vez lo incorrecto de nuestros sentimientos.
-Rose… - Intento decir el chico sin embargo Rose continuo.
-Parece irónico – Sonrió – Antes, tú decisión me dijo a la deriva y sólo una conversación circunstancial con mi padre – Menciono provocando un ligero escalofrío en el aludido – Me hizo aceptar los hechos: No puedo ni quiero seguir negando lo que siento por ti, no quiero seguir ocultando cuán importante eres para mí – Dio un paso hacia adelante sin quitarle la mirada de encima a James.
-¿Qué quieres decir? – Preguntó el chico ligeramente inseguro casi con miedo, tal vez, porque temía que fuese a perderla de nuevo – Olvidarás tus temores y afrontaremos las consecuencias; nuestras familias, amigos y todo el mundo.
-Sí – Asintió decididamente – No puedo negar que siento temor pero negar lo que siento, es peor. No más –
-Si das un paso más – Atajó sonriéndole de oreja a oreja – No habrá vuelta atrás, no te dejaré ir.
-¿Quién dijo que pensaba huir? – Preguntó esbozando una sonrisa dando otro paso, el chico se adelantó abrazándole por la cintura, no dispuesto a dejarle ir. Nunca.
Se besaron.
Con el corazón latiéndole a mil por hora, después del regaño del año de la castaña y las disculpas pertinente de Rose, abrió la puerta de la habitación expectante por saber lo que ocurría: Con la varita en alto, inmóvil y el rostro serio la imponente presencia del pelirrojo le obligó a colocar en guardia y seguir la mirada del hombre, a pocos metros, la figura arrodillada de su hijo le precipito hacia él, parecía agotado y respirando grandes bocanadas de aire, tembloroso. Un alarme pensamiento cruzó su mente y dirigiéndole una mirada a su amigo, le habló.
-¿Qué hiciste? – Preguntó sacando de sus pensamiento al pelirrojo – No habrás… ¡Ron! – Exclamó observándole salir raudo de la habitación
-Estoy… estoy bien – Susurró él – Sólo leyó mis pensamientos…
-¿Por qué lo hizo? – Inquirió sorprendido
-Se lo permití – Suspiró incorporándose devolviéndola la mirada a su padre. Pudo observar la mirada preocupada, los golpes se hacían visibles – Es lo mejor, ahora podrá platicar con Rose.
-Comprendo – Susurró sujetándole por el hombro. Negó impidiéndole bajar – Se encuentran en la sala común, Hermione lo sabe.
-Lo siento – Acusó apenado por el seguro problema que tendría. Harry sonrió – De seguro estará enfadada.
-Conseguiré su perdón – Bromeó guiñándole un ojo. James rio
-Le pedirás matrimonio – Casi afirmó observando el silencio de su padre – Papá…
-Nunca se sabe – Suspiró tranquilamente – Vamos por parte, primero lo tuyo.
Apenas piso la sala común la mirada de su hija le recibió, preocupada e intrigada por lo ocurrido en la habitación. Quiso decir algunas palabras pero la mirada de advertencia de su ex esposa le hizo mantenerse en silencio, tampoco deseaba armar un escándalo en la sala común.
-Mi oficina está disponible y podrán hablar – Susurró la castaña recibiendo un gesto afirmativo de padre e hija – Hablaré con James – Dirigiéndose hacia las escaleras.
Escuchó el retrato de la dama gorda abrir y cerrar detrás suya, le preocupaba la reacción del pelirrojo con su hija, le conocía lo suficiente para afirmar el poco tacto que poseía para situaciones de presión. A pesar de la incertidumbre continuo subiendo las escaleras intentando ordenar sus ideas y emociones, la breve conversación con su hija sólo conseguía afirmar que pasará lo que pasará: no estaba dispuesta a abandonar su relación con James.
-No debiste hacer eso – Escuchó la voz de Harry – Recuerda que es auror, ningún recuerdo es misterio.
-Soy franco, papá – Habló James – No escuchaba razón…
-Cualquier recuerdo dudoso y te hubieses hechizado…
-Papá – Suspiró mientras abría la puerta entreabierta. Se sorprendió al observar el rostro de su sobrino magullado y visiblemente cansado - ¿Qué ocurrió? – Preguntó incorporándose de la cama
-Se encuentran a mi oficina, platicando – Musito acercándose hacia el chico – Te encuentras bien.
-Sí – Asintió – Necesito bajar…
-No es prudente – Negó obligando al chico a sentarse – Harry puedes bajar y acompañarla, por favor – Pidió observándole
-Claro – Asintió él saliendo de la habitación
-¿Por qué? – Preguntó el chico después de algunos minutos. Hermione había aparecido una pequeña fuente con agua y algunos ungüentos – El tío Ron podría…
-Yendo tú, le pondrías ansioso y ya estás herido – Musito sentándose en una silla – Harry podrá defenderse.
-Comprendo – Susurró sintiendo el ardor del alcohol sobre el labio
-¿Qué sucedió con él? – Preguntó refiriéndose a la conversación anterior
-Le permití leer mis recuerdos – Acusó recibiendo una sorprendida mirada – Estaba furioso y la única opción que tuve fue esa.
-Que vio
-Casi todo – Suspiró sintiendo la poción cicatrizante hacer efecto – Comprendió la rivalidad con Teddy, confusa en sí, pero que inicio todo. El lío con Sam hasta el día que decidimos estar juntos. Lo sentimos mucho – Musito observándole – No quisimos ocultar nada, la situación de Henry y el ministerio tenía a todos preocupados. Otra situación simplemente nos hubiese colapsado.
-Comprendo varias cosas – Suspiró apoyándose en el respaldo de la silla – Su comportamiento lejano y reacción impropia en el gran comedor – Menciono sacando una sonrisa en el chico – Su cambio repentino y felicidad mostrada fue sorprendente. En aquel entonces recién rompía relaciones con Teddy y a pesar de esperar algún signo de tristeza, sólo vi alivio. Supuse que estaba saliendo con otro chico, le pregunte varias veces a Harry qué ocurría no obteniendo nada claro, todo parecía ser confuso: no podía unir cabos estando siempre a tu lado.
-Es decir…
-No lo fueron para el resto pero sí – Suspiró tranquilamente – Fueron obvios.
-¿Cuándo..?
-Les vi discutir con Teddy hace tres semanas – Soltó provocando sorpresa en el chico – Sabía que Harry se encontraba en el castillo y le buscaba, les vi discutir y enfrentarse.
El chico asintió sintiéndose observado por la castaña, cual conejillo, mientras repasaba sus palabras. Sin duda, Hermione habría unido cabos y concluido.
-Estás enamorado – Habló Hermione sacándole de sus pensamientos – Son conscientes que serán días difíciles.
-Desde los primeros días que han sido difíciles, tía – Musito algo nervioso. Sí, preparo y ensayo un relato para el obstinado de Ronald pero jamás se preparó para la castaña – Estoy enamorado de Rose y quisiera expresar con palabras lo que siento, explicar el momento exacto cuando todo ocurrió y deje de verle como mi prima. Sólo tengo la convicción de amarla y no permitir que nada le suceda.
-Eres idéntico a Harry – Sonrió Hermione y sin dejar de mirarle le beso la mejilla – Son sinceros y jamás mienten.
-Se siente culpable – Menciono apenado – Varias veces tuvo el presentimiento que ya lo sabías.
-Posiblemente – Suspiró incorporándose de la silla, indicándole acompañarle
-El tío…
-Denle tiempo, le será difícil asimilarlo – Susurró bajando las escaleras hasta la sala común – Con tus recuerdos debió sentirse abrumado y la plática con Rose será difícil.
El chico asintió dándole la razón a la castaña, padre e hija parecían ser fuego cuando discutían por algo.
Se revolvió el cabello visiblemente preocupado por el encierro de padre e hija en la oficina de la castaña, cerrada y silenciada. Conocía al pelirrojo y su temperamento si la situación se salía de control las consecuencias se las llevaría su hija. Quiso quitar los hechizos e ingresar pero sabía que sólo podría empeorar la situación, después de todo, él guardo el secreto de los jóvenes a pesar de la insistencia de Ron por conocer la verdad.
Sólo debía esperar.
-¡Son primos! – Insistía el pelirrojo caminando por la oficina - ¡Sus recuerdos simplemente son hechos que jamás debieron pasar!
-Son mis recuerdos también, papá – Habló la chica evitando elevar su timbre de voz – Me viste terminar con Teddy, comprendiste porque lo hacía.
-Si hubiese sabido la verdad, jamás…
-Me sentí aliviada, lo sabes – Acusó observándole fijamente – Sabes que lo hice porque estaba enamorada de otro chico, quien reconoces, me hace feliz.
-No quiere decir que estés en lo correcto – Musito moviendo la cabeza
-¿Qué es correcto? – Preguntó alzando las cejas – Continuar engañándome, ocultar mis sentimientos hacia mi primo e intentar enamorarme de otro chico. Me conoces, no podía hacerlo.
-Sólo te pido recapacitar…
-No papá – Negó Rose junto al escritorio de su madre - ¿Cuántas te escuche? No elegí enamorarme de James. Quizás te lo dijo, intentamos alejarnos y sólo conseguimos ser infelices. Buscamos olvidarnos involucrándonos con otras personas, lastimándonos.
Sí, desconocer el sufrimiento de su hija sería olvidar todas y cada una de las conversaciones que sostuvieron e incluso obviar los pequeños reparos cuando se entero de la relación con Teddy. Por alguna razón, la decisión de su hija no le convencía del todo. Y el tiempo le dio la razón.
Se preguntó si el tiempo también le daría la razón.
-Papá – Llamó Rose
No tenía la razón. Simplemente porque la decisión de su hija parecía inquebrantable y los sentimientos que lograba transmitir eran verdaderos, tal y como lo eran los recuerdos de James, logrando derribar cualquier prejuicio o problema. Sortearían los problemas y él estaría para ayudarles a pesar de todo.
-Una lágrima por él y lo mató – Aclaró con las manos en la cintura – Lo prometo.
-Siempre dices lo mismo – Vocifero frunciendo el ceño pero esbozando una sonrisa
-Es distinto – Suspiró resignado – Sé que lo amas.
-Tienes razón…
Un ligero escalofrío recorrió el cuerpo del chico apenas la puerta se abrió dejando pasar al pelirrojo y luego a la chica que se colocó junto a su novio. Se sentía preocupado por la decisión del auror y las posteriores repercusiones, no podía negar la posibilidad de ser advertido sino se alejaba de la chica y continuaba la relación. Posible advertencia que asumiría porque no pensaba alejarse de Rose.
Observó a la pareja sin poder evitar lanzar un suspiro de resignación, cualquier objeción pasaba a segundo plano, convencido que su hija sería feliz junto aquel chico, su primo. Comprendió que continuaría cumpliendo, como el primer día, la promesa de cuidarla siempre no importará la situación ni las circunstancias. Coloco la mano izquierda sobre el hombro de James, apretándolo.
-Cuídala – Soltó haciendo sonreír a Harry y Hermione – Prométeme, hacerla feliz. Que no debo preocuparme.
-Lo prometo – Asintió James sonriendo
-Gracias papá – Acusó Rose abrazándole – Muchas gracias.
-Te quiero – Susurró besándole la frente. – Se lo dije… - Musito dirigiéndose hacia el chico – Una lágrima por tu culpa y lo pagarás.
-Ron – Suspiró la castaña
-Déjale, se quiere asegurar – Habló Harry llamando la atención de su amigo
-Potter – Llamó soltando a su hija, el aludido le devolvió la mirada. Una ligera señal hacia el interior de la oficina le dio luces de lo siguiente – Tenemos una conversación pendiente.
-Oh, ya veo – Suspiró el aludido revolviéndose el cabello – Claro… Hermione…
-También tengo un pendiente, Harry – Dijo la castaña cruzándose de brazos – Le dejaré el espacio a Ron.
-Gracias – Sonrió el hombre indicándole entrar a su amigo
Murmurando algunas escusas ingresó a la oficina mientras escucha las risas de su novia, hijo y la novia de este, decidido a escuchar los regaños de su amigo pero satisfecho de conseguir la felicidad de la pareja fuera de la oficina. Aliviado porque su amigo hubiese comprendido y evitar algún escandalo mayor.
-¡Harry Potter! – Escucharon ambos amigos desde fuera, la voz de la castaña les hizo temblar - ¡Cómo pudiste borrar la memoria a un estudiante!
El brillo travieso del pelirrojo le hizo comprender que estaba en serios problemas.
Continuará….
Próximo capítulo: Un Baile
Un saludo a todos y que sea un excelente año. Abrazos.
