TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK. ROWLING
¡Penúltimo Capítulo!
Aquí les dejo los últimos escritos de esta historia comenzada hacia aproximadamente 1 año y un mes. Un largo tiempo de imaginar, reír y escribir está maravillosa historia… tranquilos no estoy despidiéndome – quedan dos capítulos por publicar (último capítulo y epílogo) –
Bueno, no quiero aburrirles por lo cual pasaremos directamente a nuestra historia.
Un enorme saludo a todos.
"Frente a ti"
TERCERA TEMPORADA
Capítulo Treinta y Cuatro
"Un baile"
¿Qué estaba ocurriendo? Se preguntaba por enésima vez la pelirroja paseándose por el salón de menesteres en compañía de su novio, hermano y prima. No comprendía la razón de aquel cambio tan brusco y estresante para todos, de mantenerse la situación después de navidad, esto acabaría con alguna explosión o maldición en los pasillos. Sopesaba las posibles razones y después de fallar estrepitosamente a la razón número uno, suspiró frustrada.
Se sentó en el suelo repasando las miradas preocupadas de sus amigos, extrañándose, sintiendo que algo andaba mal. Después de preguntarle varias veces, no obtuvo respuesta, jurando desconocer el motivo de aquel lío descomunal. Se cruzó de brazos frunciendo el ceño, echando cuentas del tiempo.
¡Merlín, casi un mes enojados! Bueno, Hermione continuaba enojada con el profesor de defensa.
Simplemente un día la castaña decidió desayunar a tres puestos alejada de quien se suponía era su novio. Al principio nadie le cogió importancia, posiblemente la típica discusión de pareja que podía solucionarse para la cena, por desgracia, la acción continuo durante la semana y les alarmó darse cuenta que apenas se hablaban. Literalmente se agolparon en la oficina del ojiverde preguntando por la situación, su padre se encogió de hombro y suspiró resignado: No lo entenderían, señaló.
Un mes después seguían sin entenderlo.
-¿Qué hacemos? – Preguntó inquieta – No podemos volver así, Rose. – Llamó
-Te lo dije, llegaremos sólo a la cena – Suspiró pensativa. No podía dejar de pensar que esto era culpa de ellos – He insistido bastante y sólo recibo negativas.
-Si siguen así, los siguientes meses serán horribles – Musito Mike ofuscado – Será difícil realizar algo sino sabemos qué ocurrió. Aunque la visita de Melissa realmente le enfureció
El cuarteto rodó los ojos recordando la escena.
Una semana después de la "ley del hielo" de la jefa de casa hacia su pareja apareció Melissa buscando a este último. Una breve conversación en la entrada del gran comedor y un beso posesivo de la mujer, que dejo a medio comedor boquiabierto, ocasiono que la paciencia de Hermione Granger se fuese por un caño, además de enterrar cualquier tipo de reconciliación, y los estudiantes pagando los platos rotos.
-Hablaré con ella – Suspiró James incorporándose – Si resulta un fracaso aplicaremos plan B.
-¿Cuál plan B? – Preguntó su hermana – No pensarás poner muérdagos y hacerles beber alcohol para navidad.
-Resulto la última vez, cierto – Sonrió él saliendo del salón
-Nunca lo planeamos – Susurró apenas la puerta se abrió dejando salir a su hermano
-Ojala supiéramos la verdad – Acusó Mike pensativo - ¿Qué ha dicho el tío?
-No mucho – Dijo la chica cruzándose de brazos – Elude el tema diciendo que lo solucionará a su tiempo. Creo que no solucionaremos nada, por ahora.
-Entonces…
-Hay que planear lo que haremos en casa – Argumentó decidida – Y debemos planearlo rápido porque mañana regresaremos.
-En realidad, regresan hoy – Apuntó su novio – Mañana no habrá clases y quienes deseen podrán partir por red flú.
-Sí, lo sé – Meditó la chica – No hemos conversado con papá. Rose…
-Hoy nos iremos – Afirmó resignada – Nos reuniremos con mi padre, trabaja en navidad y no podrá estar.
-Comprendo – Dijo Natalie – Muy bien – Se ánimo incorporándose del sofá – Sé lo que haremos y necesito tu ayuda – Observando a la chica quien le miro de regreso – Sólo activarás una pequeña señal y mi hermano hará el resto.
-No lo sabe, cierto – Sonrió Mike ladeando la cabeza
-Se lo diré mañana – Afirmó – No podrá negarse.
-Supongo que no – Rio el castaño
-Un segundo – Acusó Rose observando a su prima - ¿Qué planeas?
-Es sencillo – Sonrió encogiéndose de hombros – Te explico…
…Si pretendes hablar con Hermione Granger, sé sincero y concreto…
Conocía la castaña de toda la vida y le agradecería toda la vida por la ayuda brindada hace dos años, prácticamente era su segunda madre. Sin duda, la relación que sostenía con su hija podría confundir y volver loco a cualquiera, suerte suya, la jefa de casa había comprendido de buena manera la situación aceptándoles sin reparos. Otro motivo por el cual estar eternamente agradecido.
Por desgracia, la situación derivada de su relación con Rose complicaba el actual escenario y amenazaba con quebrar la confianza. No existía día que se lamentará por descuidar ese aspecto tan importante de ese proceso, descuido por cierto, casi olvidado porque nadie le cogió importancia. Nadie excepto, Hermione.
-Dime James – Acusó la mujer detrás del escritorio. Dejó el último pergamino de lado para prestarle atención al chico - ¿Qué deseas conversar?
-Quiero pedirte disculpas – Soltó él sin pensarlo demasiado. Observó la confusión de su tía, por tanto, aclaró – Si hubiese sido firme y menos indeciso, Samantha habría aceptado nuestro rompimiento sin reparos ni chantajes. Nunca tuvo que involucrarse mi padre.
-No podemos echar cuenta atrás, James – Negó apoyándose sobre el escritorio – Aquel instante puedo recordarlo perfectamente: preocupado, confundido y sin ninguna salida, salvo confiar en Harry. Su decisión de coger cartas y tomar la acción de borrarle la memoria a una adolescente, es suya.
-Nunca lo hubiese echo…
-Te entiendo – Sonrió Hermione haciéndole una señal de paciencia – Si la situación se hubiese tensado, sin el apoyo de Harry, habría estallado sin remedio. Se desconoce aquel futuro donde tal vez su relación estaría cortada. – Comentó provocando cierto malestar en el chico – Hoy pueden decir lo contrario
-Entonces… - Balbuceo el chico nervioso - ¿Por qué sigues molesta con él? Sé que la decisión es incorrecta pero ya no hay vuelta atrás…
-No estoy enojada por eso – Interrumpió dejando al chico de una pieza intentando procesar la afirmación de la profesora - No puedo negar haberme molestado por Sam y el silencio que mantuvo con ustedes, sin embargo, comprendo la difícil situación por la cual pasaron.
-Tía…
-Ni siquiera el motivo es la escena del comedor con Melissa, ya es pasado – Acotó confundiendo aún más al chico – Se trata de otro asunto.
-Otro asunto – Susurró James pensativo, echando cuenta atrás – ¿Qué hizo ahora? – Se preguntó así mismo arrancándole una sonrisa a su tía –
-Supongo que también tengo la culpa – Suspiró la mujer llamando la atención de James
-No lo entiendo –
-Lo resolveremos nosotros, tranquilo – Sonrió la castaña incorporándose con algunos pergaminos – Nos veremos mañana.
-Sí – Suspiró imitando el gesto de Hermione. Caminaron juntos hasta la puerta – Irán juntos al baile.
-Es posible – Dijo a pesar que el tono de voz delataba lo contrario – Y ustedes – Inquirió devolviéndole la mirada mientras abría ligeramente la puerta –
-No lo hemos decidido – Expresó preocupado. Recordando que a pesar de sentirse liberados con sus respectivos padres, todavía persistían miedos: el baile, a celebrarse después de navidad, le colocaba la difícil decisión de asistir juntos o continuar fingiendo – No queremos apresurar la situación pero nos pone de malhumor presenciar invitaciones de otras personas – Aceptó sonriendo
-Comprendo – Susurró abriendo la puerta saliendo hacia el pasillo – Con tantas invitaciones rechazadas será obvio que posees novia.
-Sí, lo…
-¡Tienes novia! – Exclamaron tras Hermione y James. Asustados, la figura de Natalie poseía el ceño fruncido y las manos sobre las caderas – Contestame, James Potter.
-Natalie… - Susurró el chico nervioso – No creo que sea el mejor lugar.
-Entonces la sala común será – Bufó caminando
-¿Qué hago? – Se preguntó observando a su hermana caminar a paso firme – No puedo…
-Si crees que no es tiempo, no lo hagas – Aconsejó Hermione sujetándole el hombro – Son hermanos, entenderá.
-Eso espero – Musito el aludido – Hasta luego – Se despidió emprendiendo camino hacia la conversación más incómoda del día.
Su hermano tenía novia. Se sentía contenta por aquel hecho después de tantos problemas y obstáculos que tuvo por culpa de Samantha, sin embargo, decidir ocultar su relación sólo podía ocasionar repetir la historia, y justo en el baile, encontrar a alguna psicópata provocando los males pasados. No conocía a la chica en cuestión pero repetir la historia por segunda vez podía ocasionar una ruptura definitiva. Claro, si la chica seguía siendo la misma.
-¡Natalie! – Gritó su hermano dándole alcance en las escaleras. Le ignoró – Espera, necesitamos hablar…
-Las escaleras no son buen lugar – Bufó sin mirarle – Comienza a formular un relato porque no pienso tragarme la excusa, no es lo que piensas.
-No pienso negarlo – Vocifero a las afueras de la sala común
-Dragones – Mascullo la contraseña para luego ingresar – Es buen inicio, caso contrario, te hubiese hechizado.
-Simplemente… Un segundo – Se interrumpió a punto de ingresar a la sala común – Estás contenta…
-Claro que sí – Soltó escuchando murmullos a medida que avanzaban – Me alegro que tengas novia, te felicito. Sin embargo, me parece increíble que quieras repetir la historia.
-Wow, novia! – Exclamaron llamando la atención de ambos hermanos. Mike y Rose les miraban desde el sofá, el primero sorprendido y la segunda preocupada – Un segundo es la chica por la cual Samantha te chantajeo.
-¿Cuál chantaje? – Preguntó Natalie alzando las cejas - ¡James dímelo!
-Sí lo es – Suspiró sin mirar a su amigo, la actitud amenazante de su hermana le preocupaba – Nos vio hace algún tiempo y quiso decírselo a todos sino seguía con ella.
-Entonces si quieres repetir la historia – Vociferó Nat cruzándose de brazos – Quieres seguir ocultándola mientras otra chica psicópata te invita al baile, intentarás alejarte, les descubrirá… - Continuó con un ademán de la mano
-No comprendes – Negó él sintiéndose incómodo con la situación – No pienso repetir la historia. Nosotros… - Suspiró evitando desviar la mirada hacia Rose – Iremos juntos.
-Estás seguro… - Habló Rose recibiendo la mirada del chico –
-Claro que sí – Suspiró esbozando una ligera sonrisa – No le he propuesto pero…
-¿Quién es? – Preguntó Natalie y ante la negativa de su hermano, añadió – Entonces tienes hasta la tarde para proponerle ir al baile sino quieres que se canse y opte por otro chico.
-No lo haría, cierto – Meditó observando a su hermana, amigo y novia. Sorpresa suya, ésta última se encogió de hombros – Vale, vale... ya lo hago.
-Espera – Atajó la chica antes de que subiera las escaleras - ¿Qué averiguaste?
-O sí – Musito rascándose la cabeza – No está molesta por la escena de Melissa – Soltó dedicándole una significativa mirada a su novia, afirmación válida por el hechizo de Harry – Al parecer ocurrió algo más y no precisamente nuestro padre tiene ciento por ciento de responsabilidad.
-En serio – Dijo Mike sorprendido al igual que sus amigos – Esto cambia el escenario.
-Habrá que averiguar qué es – Susurró Rose pensativa – Una alternativa sería ir donde el tío Harry y la otra seguirles.
-Seguiremos a la tía – Vociferó observando el reloj de pared – Tenemos cuatro horas para averiguarlo.
-Buscaré al tío – Imitó Rose – Llevaré la capa
-Voy contigo – Dijo James
-Al único lugar que irás – Interrumpió la pelirroja – Será con tu novia. Habló en serio. – Cogió el mapa del sillón y añadió – Nos encontraremos en el gran comedor, Rose.
-Claro – Asintió la chica observando a la pareja salir de la estancia. Cogió la capa de invisibilidad dispuesta a colocársela encima cuando las manos de James le frenaron
-Voy contigo – Insistió él esbozando una ligera sonrisa
-Ya escuchaste a Natalie – Suspiró frunciendo el ceño mientras la capa era arrebatada de sus manos – Debes ir con ella.
-Con mi novia – Acusó cubriéndoles tranquilamente con la capa – Con quién crees que estoy – Rio.
-¿Cómo lo supo? – Preguntó seriamente – Casi muero del susto cuando les escuche.
-Dímelo a mí – Susurró recordando la exclamación de su hermana – Hablaba con Hermione donde preguntaba lo que haríamos para el baile, le comente los problemas que teníamos con las invitaciones. Menciono que el castillo podría sospechar de mi noviazgo si seguía rechazando a chicas.
-Escuchó – Afirmó
-Así es – Asintió nervioso – Supongo que aceptas ir conmigo al baile…
-No quieres repetir la historia…
-Sí, no quiero perderte – Comentó sujetándole por las mejillas – Y no quiero que el tío piense que quiero esconderte. Y porque te amo.
-Yo también – Susurró besándole los labios – Vamos, hay que seguir a tu padre – Separandose para molestia del chico.
-Sí, lo sé – Bufó caminando ocultos bajo la capa – Hermione comentó tener dudas sobre asistir al baile con él.
-Entonces el asunto es grave – Musito pensativa - ¿Dónde estará?
-De seguro en la oficina – Acusó bajando las escaleras
-O quizás discutiendo con Marcos – Resopló señalando a unos metros a ambos profesores. A medida que avanzaban por las escaleras las voces se escuchaban nítidamente
-No tengo demasiada paciencia – Bufó el ojiverde – Sabemos que no quiere ir contigo, sólo lo hizo…
-Porque estabas besándose con tu amiga, Potter – Completó esbozando una sonrisa – Si Hermione se arrepiente de ir conmigo al baile, lo aceptaré. Claro, si lo pide.
-Lo pedirá, profesor – Masculló el moreno girándose bruscamente. Algo aturdidos por la breve conversación, James y Rose le siguieron hasta la oficina. – Si quieren hablar, hagamoslo ahora. No quiero regresar y hechizar a ese engreído.
-¿Cómo sabías? – Preguntó su hijo sorprendido doblando la capa
-Siete años bajo la capa – Comentó encogiéndose de hombros mientras cerraba la puerta - ¿Qué hacían?
-No tiene importancia – Negó él restándole importancia al asunto - ¿Qué ocurrió? No irán juntos al baile.
-Al parecer no – Masculló molesto – Es complicado…
-Queremos entender – Menciono Rose observando al moreno suspirar. De seguro echado memoria a un recuerdo poco agradable.
-Después del beso con Melissa – Comenzó sentándose detrás del escritorio – Me dirigí hacia su oficina para aclarar el asunto, lo último que quería era una discusión, ya había aclarado la situación con Melissa y esperaba hacer lo mismo con Hermione. Apenas llegué le vi platicar con el tonto de Marcos, le hablaba sobre el baile después de navidad e intentaba convencerle de ir con él.
-¿Qué hiciste? – Preguntó su hijo, parecía regañarle y con justa razón
-Discutimos – Suspiró apenado – Me restregó el poco derecho que tenía, por engañar a Hermione y pretender arreglar las cosas así sin más. Estuvimos a punto de irnos a los golpes cuando ella nos paró, argumentando que aceptaría la invitación de Marcos.
-Entonces, dejarás que vaya con él – Acusó Rose sorprendida por el relato – Como pueden enredar el asunto.
-Me pregunto lo mismo – Musito James dándole la razón a su novia. El aludido les miro algo ofendido – Debes admitir que la discusión con el profesor era innecesaria.
-Lo sé, lo sé – Bufó revolviéndose el cabello – Mañana por la noche pienso arreglarlo.
-¿Qué harás?
-Debo pensarlo – Suspiró sentándose pesadamente – Nos iremos después de la cena, procura avisar a tu hermana
-Claro – Asintió el chico – Hasta la cena – Dijo a modo de despedida.
-Nos vemos
Salieron de la oficina del moreno sin preocuparse por ocultarse con la capa, la situación parecía empeorar con los últimos antecedentes y la pareja estaba distanciada, según ellos, por estúpidas discusiones y escenas de celos que francamente no venían al caso. Y la poca capacidad de desear arreglar la situación les dejaba en un mal pie.
-Natalie tiene un plan – Acusó la chica subiendo las escaleras. Su novio le miró interesado – Por lo visto, no habría mayores cambios.
-¿Cuál sería el plan? – Preguntó intrigado doblando la capa de invisibilidad a medida que subían
-Es extraño pero podría funcionar – Meditó diciendo la contraseña e ingresar a la sala común
-Por fin – Suspiró Natalie enviándole una analítica mirada a su hermano - ¿Qué haces con Rose? Se supone que deberías…
-Ya lo hice – Interrumpió él – Cálmate, quieres.
-Vale, vale – Dijo restándole importancia - ¿Qué averiguaron?
-Algo interesante – Acotó Rose
¿Cómo se podía complicar una relación? El pelirrojo se cruzó de brazos intentando asimilar el relato de su mejor amigo, buscando algo lógico y realmente serio que explique el origen de esa – según él – estúpida pelea de niños de once años. Claro, él tampoco parecía ser el señor maduro pero sabía diferenciar una discusión – con motivos reales – de una jugarreta de niños pequeños. Un sonrisilla se asomó por su rostro, ladeo la cabeza.
-Si quieres burlarte…
-Tranquilo – Dijo él sin dejar de sonreír – No quiero burlarme. Sólo intento comprender la situación, graciosa por lo demás.
-¿Qué te parece gracioso? – Preguntó frunciendo el ceño. El aludido se acomodó en el asiento
-Veamos – Musito reflexivo – Sorprendente, la verdad – Aclaró – Que Hermione siga molesta por la escena del gran comedor, es extraño. Considerando que nunca te reclamo.
-Estaba molesta por el hechizo a Samantha, lo recuerdas – Bufó el ojiverde
-Sí, lo sé – Asintió – Y estoy seguro que comprende la decisión tomada. No niego su molestia por ocultarle un detalle realmente importante pero después de una semana – Le miró alzando las cejas
-Si lo que dices es verdad entonces porque acepto ir al baile con él – Acusó con cierto tono de niño pequeño.
-Discutiste con Marcos – Resolvió Ron rodando los ojos. Harry pareció no entender
-Estaba molestándola.
-Siempre lo hace y lo mantiene a raya – Vociferó algo ofuscado. La poca comprensión del moreno le ponía de mal humor
-Le proponía ir al baile…
-Harry – Llamó enderanzadose en la silla - ¿Cuántas veces me reclamaste? Hermione puede perfectamente rechazar una invitación de un hombre porque está contigo, te parece lógico.
-Un poco…
-Un poco – Suspiró observándole con una sonrisa – Mi humilde opinión es que acepto para darte una lección y como siempre, tiene la razón.
-Genial – Suspiró el ojiverde apoyándose en el escritorio - ¿Qué hago?
-Un buen comienzo sería pedirle disculpas, lo has pensado – Sonrió alegre – Hazlo mañana. Ya verás que acepta.
-¿Qué pasará con el baile? – Preguntó inquieto – No quiero…
-Si todo resulta bien – Aclaró señalándole – Estoy seguro que podrá encargarse de Marcos. Caso contrario, procura no agobiarle.
-Me lo aconsejas tú – Acusó entrecerrando los ojos. El pelirrojo rió de buena gana – No debe ser buen augurio.
-Tenle paciencia – Habló incorporándose del asiento – Intentaré hablar con ella. Mientras tanto, ensaya una disculpa.
-Claro.
-Iré por Hermione y Rose, cuídate – Anunció caminando hacia la puerta – Hasta pronto.
-Hasta pronto – Se despidió lanzando un suspiro
Un chantaje. Una sucia jugada empleada para retenerle y cumplir sus caprichos, no importaba cuánta resistencia podía presentar ni otros motivos para alejarse de esa mujer. Muchas veces le vio angustiado, deseoso de encontrar una solución para ese problema pero siempre pareció fracasar, regresando al punto de inicio: vacío.
Antes de saberlo, le cuestiono su actuar y la obstinada decisión de permanecer junto a una chica con tildes psicópatas, no importaba la ayuda prestada y los consejos, siempre los deshecho, causando sorpresa e indignación. Ni él ni su propia hermana suponían el real motivo y posiblemente las consecuencias de aquel secreto.
Después de tanto tiempo y la simple percepción, logró comprenderlo.
¿Cómo nunca lo sospecho? Claro, él estaba preocupado de la relación con Natalie y los hermanos se encontraban ad portas de hallar la verdad con respecto a la muerte de su madre, nadie tenía cabeza para aseverar algo así. Además, él estaba – en aquel tiempo – en período de prueba por parte de su mejor amigo, plantearle tal situación le llevaría un buen hechizo.
Se sentó sobre la cama cruzando las piernas mientras dejaba de lado la revista de Quidditch. Sonrió; las peleas dentro y fuera del campo tenían explicación.
-No me convence el plan de Nat – Vociferó James guardando sus cosas, pronto partiría a casa – Sobre todo porque no menciono cuál sería mi papel. Sólo menciono estar relacionado con el baile de navidad.
-Confía en ella – Acusó Mike sin apartar la mirada de su amigo – Nunca se equivoca.
-Sí – Suspiró ingresando al baño
-El baile será interesante – Habló mirando el baño, sin verle, pudo percibir la creciente tensión del muchacho – Veremos si los tíos se reconcilian o Marcos se sale con la suya.
-Optó por lo primero – Menciono James saliendo del baño. Sin mirar a su amigo coloco las últimas prendas – Tampoco quisiera ver a Marcos junto a la tía.
-También sabré quien es la novia de mi amigo – Soltó recibiendo una escueta mirada. El pelinegro se giró para recoger algunos pergaminos – Ahora comprendo el chantaje de Sam – Vociferó – No importaba si fuese Sam u otra loca psicópata: la situación se podría solucionar con alguna presentación oficial en el gran comedor, pasillos, jardines e incluso en el juego de Quidditch. Presentación de la chica, listo. Algo sencillo…
-Nunca fue sencillo… - Masculló dándole la espalda.
-Claro, jamás fue alguien común – Sopeso pensativo – Un chantaje se propicia sobre la base de que la víctima o alguien alrededor suyo pueda verse afectado por algún secreto. Aquel secreto que Sam descubrió cuando te vio besando a Rose.
-Mike…
-Me pareció curioso que tuviesen novios secretos – Comentó encogiéndose de hombros – Me parece increíble que Natalie lo ignoré.
-Yo también – Musito él
-Escucha, no pienso hacerte un juicio de valor – Sonrió incorporándose de la cama y situarse junto a su amigo – Si soportaron tanto tiempo… sólo demuestra cuanto se aman.
-Gracias – Sonrió James – Nunca quise ocultarles nada, por aquel entonces, la situación era compleja.
-Lo sé – Asintió haciendo un gesto de despreocupación – El baile será una gran prueba, están seguros.
-Sí – Suspiró él – Sólo restaría Natalie y estaremos listos para dar este paso.
-La visita del tío Ron – Musito recordando el ir y venir de todos – Bien, te deseo suerte.
-Gracias Mike – Dijo recibiendo un abrazo de su amigo – De seguro te enterarás cuando recibas carta de Natalie.
-Es probable – Rio él palmoteándole el hombro – Te veo abajo.
-Bien.
Apenas cerró el baúl un alivio generalizado se agolpó sobre su cuerpo: sólo quedaba Natalie. No dejaba de sorprenderle que todavía no supiese nada, ninguna sospecha. De todo el grupo sólo ella parecía tener un poco más de piel para aquellos asuntos, incluso Mike lo sospecho. Sin duda, la noticia le sorprendería después de tanto tiempo.
Su hermano y prima envueltos en amoríos.
Sin dudas, la cena de aquella noche previa a la nochevieja les resultó silenciosa, extraña y ausente. Cada uno de los integrantes Potter metidos en sus propios pensamientos.
La menor de los Potter parecía repasar el sencillo plan para la noche siguiente, si resultaba bien, la comunicación esquiva de ambos adultos se resolvería y retomarían su relación. A pesar de las discusiones y malos entendidos en el camino, después de todo, ninguno de ellos tuvo la culpa de tales sucesos.
Al menos James coincidía tal apreciación de su hermana, sin embargo, la mente del mayor de los hermanos estaba divida. Aceptaba estar preocupado por la situación de su padre y tía pero la verdadera preocupación estaba sobre la persona frente a él. Su hermana. ¿Cómo decirle estar enamorado de su prima? Considero la idea de pedirle ayuda a su padre pero ya suficientes problemas tenía, sólo caía la responsabilidad en él y nadie más.
Caso distinto: Harry. Lejos de las preocupaciones de sus hijos y gracias a la pequeña charla con su amigo, sabía lo que debía hacer. No podía permitir alejar a la persona que amaba por escenas absurdas y malintencionadas, simplemente no existía la idea de perderle y mucho de alejarse. Ansiaba porque llegará la siguiente noche y tuviese la oportunidad perfecta para disculparse.
Al día siguiente, la situación no cambió demasiado salvo porque Harry y Natalie se entretenían horneando algunas galletas sin mayores diálogos, simplemente la acción de estar juntos y compartir algo juntos les agradaba. Un agradable aroma inundaba los rincones de la casa ni siquiera la habitación de James se escapaba a ese exquisito aroma.
El muchacho repasaba mentalmente años anteriores: la muerte de su madre, el dolor de su familia, la desesperante angustia de su padre y el ahogo en el alcohol, la ayuda incondicional de su tía y la indiferencia del – aquel entonces – esposo de ésta, la sorpresa del amante y posteriormente la hija de su madre, la zona sur y la traición de Henry, la búsqueda de justicia de Draco y el regreso desesperado de Ron – acusado de traición -, los inicios de la relación de Harry y Hermione, la relación de su hermana con su mejor amigo, los líos con Sam y el chantaje, las peleas con Teddy, los ataques a Hogwarts, y como olvidar, la relación con Rose.
Sucesos que cambiaron la vida de todos, las pequeñas decisiones que pavimentaron un camino determinado. Tal vez, el transcendental fue la muerte de su madre.
Después de eso, nada volvió a hacer igual.
-¿Qué haces aquí? – Preguntó Natalie desde la puerta semi abierta
-Es mi habitación – Repuso él de manera obvia. Su hermana entrecerró los ojos algo molesta – ¿Qué ocurre?
-Es tiempo – Acusó alzando las cejas – Ya terminamos. Papá está abajo y pronto llegarán.
-¿Cuál es el plan? – Preguntó cruzándose de brazos
-Sólo debes pedirle una pequeña clase de baile – Vociferó sorprendiendo a su hermano. Lo conocía, sabía que iba a negarse y por ello guardo silencio
-Un baile – Repitió confundido – quieres que papá me dé clases de baile.
-Claro – Sonrió – Dices haber invitado a tu novia misteriosa y te haces un lío. Hermano, lo tengo todo planeado.
-Natalie – Suspiró James abatido por el plan – Quieres recordarme porque lo hacemos y porque lo hago yo.
-Primero, eres hombre – Enumero la chica observándole – Y segundo quién mejor que papá para darte consejos.
-Vale, vale – Suspiró incorporándose de su lugar – Espero resulte, procura llamarle.
-Claro – Asintió dejándole el camino libre: esto sería interesante.
Sólo un movimiento de varita y los implementos utilizados para realizar las galletas ya comenzaban a lavarse, dejo el paño de cocina sobre la mesa de centro y salió hacia el comedor donde un hermoso árbol de navidad le saludaba, la chimenea crepitaba dándole un cálido ambiente a la casa.
Se recostó sobre el sofá mientras esperaba la aparición de Hermione y Rose buscando las palabras correctas para disculparse de tremendo error. Se sentía igual o peor que aquel día donde quiso alejarla de su lado, bastante ebrio y adolorido, negándose a hacer ayudado. A partir de aquel episodio dio cuenta de cuán importante era la mujer para él, lo eternamente agradecido que estaría y cuáles eran sus sentimientos, de cuanto la amaba.
Después de todos los problemas llegó a la conclusión de querer compartir el resto de sus días junto a la castaña: despertar juntos todas las mañanas y amarla con toda su alma, no quería seguir cometiendo errores. Si la vida estaba dándole una segunda oportunidad de ser feliz, lo tomaría sin pensarlo dos veces.
Aunque primero, debía conseguir el perdón de la castaña.
-Lo siento – Se disculpó James sentándose en el sofá frente a su padre. El moreno estaba tan sumido en sus pensamientos que apenas se dio cuenta de su presencia
-Descuida – Acusó el aludido observando a su hijo algo tenso. Le miró - ¿Cómo estás?
-Bien… supongo – Susurró esto último, se revolvió el cabello algo nervioso – En realidad, estoy algo preocupado – Se confesó sin devolverle la mirada – Será el baile de navidad – Concluyó llevándose una mirada comprensiva del moreno.
-Irán juntos – Dijo él en apenas un susurró, conocía la situación de ambos jóvenes y las peticiones de salida hacia ambos se hacía insostenible – James.
-Sí – Soltó pensativo. La conversación no estaba dentro del plan pero serviría como coartada – Será complicado considerando que Natalie sabe que iré con mi novia.
-Comprendo – Musito Harry pensativo - ¿Quieres que hable con ella?
-No, prefiero hacerlo yo – Acusó el chico
-Bien – Suspiró – Cualquier cosa que necesites, pídemelo.
-Bueno, hoy necesito algo – Sonrió él viendo la posibilidad perfecta de atacar – Sonará extraño pero necesito ayuda para bailar.
-Bailar – Repitió el moreno sorprendido. Ladeo la cabeza confundido, siempre pensó que su hijo era mejor bailarín que él – Estás seguro, bailas mejor yo.
-Está situación es diferente, lo sabes – Le miró James significativamente
-Soy pésimo bailando, lo sabes – Balbuceo él removiéndose incómodo de su asiento. Pocas veces bailo en su vida, algunas con Ginny y otras con Hermione. Sonrió - ¿Por qué no le pides ayuda a Hermione?
-Papá, necesito TU ayuda – Recalcó James algo inquieto por la negativa de su padre – Después de todo, el baile también será de ustedes y si tía Hermione te perdona, bailarán juntos. Consideralo práctica.
-James – Suspiró obviando la imagen de Marcos y Hermione bailando en gran comedor, negó – Está bien, te ayudaré.
-Genial – Sonrió el chico incorporándose del asiento ante la mirada dudosa de su padre, añadió – Hagamoslo ahora.
-Estás seguro – Acusó inseguro – Pronto llegarán Hermione y Rose
-Sólo serán unos minutos – Soltó haciéndole señas para que se levantará del sofá
-Vale, vale – Suspiró colocándose junto a James casi al centro del salón. Sintiéndose incómodo para bailar y enseñar a hacerlo. Algo apenado se acomodó e hizo que bailaba con alguien imaginario, sin embargo, paro observado a su hijo – Ven aquí. Aprenderás mejor si lo hacemos juntos.
-Está bien – Masculló James maldiciendo internamente las locas idea de su hermana menor, ya las pagaría - ¿Qué hago?
-Sólo sigue un ritmo – Habló cogiéndole la mano izquierda y la suya propia colocarla bajo el brazo derecho de su hijo. El aludido dio unos hacia atrás – Sino cooperas no podré hacerlo, James.
-Sí, lo siento – Balbuceo incómodo – Luego…
-Intenta llevar un ritmo, hazla girar – Menciono haciendo girar a su hijo algo torpe puesto que el chico tropezó – Cuidado…
-Disculpa, no es fácil – Murmuró el chico apenado - ¿Por qué no haces de mujer?
-Soy tu padre y tú estás aprendiendo – Repuso el hombre tampoco sintiendo en la mejor posición. – Por otra parte, también la puedes coger la cintura.
-No pensarás sujetarme por la cintura – Dijo abriendo los ojos. Harry suspiró – Hablo en serio.
-James…
-¿Qué se supone que hacen? – Preguntaron a pocos metros de padre e hijo. Algunas risillas ahogadas se escucharon. Ambos hombres se separaron sonrojados – James haz buscado al peor maestro de baile. – Continuó Hermione seguida de – ahora – carcajadas de Rose y Natalie.
El muchacho entrecerró los ojos mientras llevaba las manos hacia los bolsillos observando a su tía, hermana y novia reírse, sin duda, la situación era humillante para los hombres y les perseguiría por algún tiempo pero él estaba dispuesto a hacer el sacrificio. Una ligera mirada hacia su hermana y novia le indicaba que siempre le recordarían aquel episodio vergonzoso de su vida.
-Sólo intentaba ayudarme – Vociferó el aludido y fingiendo ser iluminado por una idea, añadió con aspavientos – Tengo la idea perfecta – Observando a ambos adultos - ¿Por qué no bailan juntos? Así aprenderé mejor. Nos darás una clase práctica.
-No soy bueno – Habló el ojiverde observando las intenciones del chico – Soy pésimo, lo sabes – Mirando a la castaña – Sólo lo hice porque James parecía desesperado.
-Enserio – Acusó Hermione y casi lo hizo Rose con un brillo en los ojos – Entonces… lo haré – Aceptó dejando el pequeños bolso sobre el suelo.
Se acercó hasta el moreno quien parecía particularmente nervioso. Sonrió. Casi por instinto el ojiverde le sujetó por la cintura apegándole hacia su cuerpo mientras los brazos de Hermione le rodeaban el cuello, por supuesto, completamente contrario a lo ocurrido con James. Gesto que el chico agradeció.
-¿Por qué esa forma? – Preguntó James sin poder ocultar su sonrisa
-Depende – Menciono la castaña observando a los chicos – Si recién le conoces, ocupas la postura anterior, es respetuosa. Al contrario, si le conoces y el mejor de los casos son novios, esto estará bien. – Los aludidos asintieron tales alumnos – Se mueven lentamente siguiendo el ritmo de la música. Si quieres – Observando el muchacho – Le puedes susurrar cosas o mantenerse en silencio.
-¿Qué cosas? –
-Eres lento hermano – Se burló Natalie
-Depende – Reitero, ésta vez Harry, girando para mirar sus hijos – Si recién se conocen dices lo hermosa que es. – Dio otro giro parar mirar a la castaña – Si son novios puedes decirles cuanto la quieres y lo importante que es para ti, sólo cosas concretas.
-También depende de cómo recibe tus palabras…
-Sí están peleados – Interrumpió Harry subiendo su mano derecha para luego sujetar la mejilla de la mujer, suave – Es la instancia perfecta para pedirle disculpas…
-Harry…
-Incluso sino quiere escucharte – Sonrió colocando un dedo sobre sus labios – Insiste hasta captar su atención, reiterándole, cuán arrepentido estás de tu compartimiento: absurdo, infantil y celoso. Que nunca debiste dudar y haber echado por tierra todos los miedos, en especial, de perderla ahora que la has encontrado. Después de ser la única mujer que estuvo a tu lado a pesar de todo y de todos, la mujer que se coló en tu corazón cuando apenas eras un crío – Giró sintiendo la sorprendida mirada de Hermione sobre él, continuo – Cuando apenas eran niños y sólo la amistad les unía. Hoy la amabas y no concibes un mundo donde no estuviese, porque literalmente morirías.
Sintió el poco amistoso jalón de su hermana indicándole subir al segundo piso para dejar a sus respectivos padres solos, a regañadientes subió evitando hacer demasiado ruido. Apenas estuvo en el segundo piso se coloco junto a Rose para luego darle un sutil beso en los labios – claro – sin la mirada de Natalie quien ingresaba al pequeño estudio.
-Discúlpame – Susurró Harry sin apartarse – Nunca quise…
-Descuida – Sonrió mirándole - Sólo hasta hace algunas horas coloque las cosas en orden, gracias a Ron.
-¿Qué hiciste? – Preguntó entrecerrando los ojos
-No iré al baile con Marcos – Contó haciendo que Harry esbozará una amplia sonrisa – No des por sentado que iré contigo, Potter.
-Entonces debo invitarte – Rio alzando las cejas. Hermione se encogió de hombros – Hermione Jane Granger me darías el privilegio de acompañarte al baile de navidad en Hogwarts. – Dijo sujetándole la mano
-Señor Potter – Musito la castaña riendo – Se da cuenta que deberá bailar con la jefa de casa de Gryffindor cuando apenas si logró enseñarle lo básico a su hijo.
-Mi hijo es buen bailarín y su novia no presentará quejas – Bromeó él relajado – Si te soy sincero y como ocurre hace algunos meses, somos nuevamente victimas de nuestros hijos.
-Sí, lo sé. – Asintió sonriendo – Supongo que aproveche la instancia.
-Somos dos – Rio - ¿Qué dices? Me permites ser tu acompañante.
-Siempre lo has sido – Susurró rodeando nuevamente el cuello del ojiverde
-Es afirmación…
-Por supuesto.
Se encontraron de nuevo con un beso deliciosamente embriagante: la necesidad de las semanas entremezclada con el miedo primerizo de estropearlo todo. No necesitan perderse en un desbordante beso apasionado, para ello, tenían una vida entera. Un largo camino el cual recorrer juntos sin miedos ni angustias, con la tranquilidad de haber superado todos los obstáculos de por medio y dejar por la paz aquel duro pasado que tanto dolió pero que les enseño a amar una vez más.
Un extasiado ojiverde cogió la decisión de unir para siempre junto a la mujer que sostenía entre sus brazos: sería su esposa.
Lejos del comedor y el estudio, el joven Potter sujetaba la fotografía de su madre: reunidos en el jardín junto a sus hijos, felices. De pronto, las manos de su novia se posaron en sus hombros, estudiándole.
-Por fin, es feliz. – Susurró él dejando el retrato sobre el pequeño escritorio.
-Su padre lo merece…
-Me refería a mi madre – Sonrió él mirándole – No importa cómo, sólo debe importarle que somos felices después de su muerte.
-Estoy segura – Vociferó
-James, Rose – Hablaron apenas ingreso a la habitación – Muero de hambre, podemos bajar.
-Dijiste que debíamos esperar
-Lo dije cuando no tenía hambre – Explicó cruzándose de brazos – Podemos bajar – Suplico.
-Claro, bajemos – Apoyo James
Su estómago también le pedía separar – por el bien alimenticio de todos – a ese par de enamorados.
Continuará…
Último Capítulo: ¿Quieres casarte conmigo?
