TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK. ROWLING
¡ÚLTIMO CAPÍTULO!
Mis comentarios al finalizar el capítulo.
"Frente a ti"
TERCERA TEMPORADA
Capítulo Treinta y Cinco
"¿Quieres casarte conmigo?"
-¿Quién es? – Preguntó por enésima vez sentada sobre el baúl de su hermano. Ya pasaban de las doce y todos dormían, salvo ellos – Somos hermanos, necesito saber quién es la chica que logro soportar tanto tiempo – Menciono sin ningún atisbo de broma o burla, después de todo, sabía cuán difícil resulto el camino – Por favor, James.
-Quiero decírtelo – Suspiró él sentándose sobre la cama, cansado – Incluso antes del baile…
-Entonces – Acusó inquieta entrecerrando los ojos
-Mañana – Soltó decidido – Antes de regresar al castillo, lo sabrás.
Hace bastante los rayos del sol les invitaba a despertar e iniciar un nuevo día; su padre pareció madrugar porque apenas piso el pasillo volvió a encerrarse, ésta vez, en el escritorio y ya transcurría una hora. Por otra parte, su hermano dormía o simplemente permanecería encerrado hasta tener el valor suficiente para salir y decirle de una buena vez el nombre de su novia. Particularmente, le intrigaba conocer a la chica quien todo el mundo – salvo ella – conocía y parecía aceptar. Al menos, la conocía la persona "clave": Su padre.
Su mente voló hacia la noche anterior y la amena cena de navidad sostenida por los cinco: charlas, recuerdos y risas. Después de la pequeña reconciliación de la pareja de adultos la situación parecía mejorar, no podía recordar cuándo su padre y tía sonrieron tanto.
Natalie se alejó de la ventana dispuesta a abandonar la habitación e ir en búsqueda de su hermano, necesitaba con urgencia respuestas y no estaba dispuesta a esperar hasta el mediodía. Necesitaba comprender porque las dudas o recelos que sostenía, sentimientos que guardaba y prefería guardar.
Principalmente hacia ella.
-No lo entiendo – Susurró un joven Harry Potter de casi veinte años - ¿Por qué lo debo conservar? Pensé que lo usarías en el compromiso con Tonks.
-Y sería un honor, ya sabes – Sonrió Remus Lupin tranquilamente – Sirius te lo habría entregado, eres su ahijado. Sé que usarás el anillo de tus padres…
-En realidad… - Balbuceo el chico algo incómodo – Estoy algo inseguro, tal vez, lo mejor es comprar otro.
-Hablas en serio – Balbuceo el hombro lobo alzando las cejas - ¿Por qué?
-No lo sé – Menciono pensativo – Sólo quisiera conservarlos para otra ocasión, ambos.
-Tus hijos – Inquirió Remus
-Tal vez – Musito él pensando que sería una buena opción – Con respecto al anillo de Sirius…
-Estoy seguro, créeme – Sonrió entregándole la pequeña cajita verde claro
Un escalofrío recorrió la columna dorsal del ojiverde obligándole a llevar treinta minutos paseándose por el escritorio, aquel recuerdo, le impulsaba a resolver porque prefirió comprar otros anillos de matrimonio y los anillos de sus padres y de la familia Black, en especial Sirius, bajo llave. Por lo general, siempre lo atribuía al respeto de la muerte de sus padres, por algún tiempo, la nueva vida y la llegada de sus hijos sepulto el recuerdo de los anillos.
Hasta ahora.
Sí, lo pensó durante toda la noche y no pensaba echar pie atrás: le pediría a Hermione Granger ser su esposa. El sentido común le decía que sólo tenían algunos meses de ser novio pero ¡se conocían desde los once años y se amaban! No quería esperar e incluso dejar la pasar la oportunidad de unir su vida con la persona que amaba.
Llevaba casi hora y media metido en aquel estudio y pronto todo el mundo estaría en pie, necesitaba idear algún plan para proponerle matrimonio y elegir los anillos que usaría, según él, lo indicado sería utilizar los anillos de sus padres pero le entristecía dejar guardado el regalo de su padrino, después de todo, el hombre lobo continuaba negando la opción de ocuparlo y dárselos a Teddy no lo consideraba apropiado.
Cogió del escritorio la cajita roja para luego seguir paseándose nerviosamente ni quisiera recordaba el modo de pedir matrimonio y sus pensamientos se agolpaban rápidamente en su mente. Jugó distraídamente con la cajita sintiéndose asfixiado por la situación.
¿Cómo le hablaría de frente?
-Vamos Harry – Se dijo ansioso – Somos amigos, los mejores… - Habló abriendo los brazos y negando casi instantáneamente – Muy sencillo – Sentenció, volvió a pasearse – Han existido dos mujeres… No, es patético y terminará hechizándote – Se regañó - ¿Qué diablos? – Se preguntó dándole la espalda a la puerta donde Natalie la abría silenciosamente. Después de mucho meditarlo prefirió hablarlo directamente con su padre – Voy a terminar pidiéndoselo de rodillas – Dobló las rodillas colocando la izquierda sobre el suelo. Natalie abrió los ojos – Hermione Granger, te casarías conmigo – Vociferó hablándole al aire sosteniendo la cajita.
-¡Genial papá! – Chilló la chica aplaudiendo, sonriente – Felicidades, ya era hora.
-Natalie, se toca la puerta – Bufó el ojiverde dejando la cajita sobre el escritorio – Y gracias – Dijo ligeramente sonrojado.
-Hemos esperado la noticia durante semanas – Comentó cruzándose de brazos – Comenzamos a desesperarnos.
-Vale, vale – Se sonrojo esbozando una sonrisa - ¿Por qué me buscabas?
-Bueno… - Balbuceo indecisa. Después de conocer los planes de su padre, no quería añadir preocupaciones sin importancia – Quería preguntarte…
-Es grave – Interrumpió
-No, tranquilo – Sonrió negando – No tiene importancia, siento interrumpir
-Segura
-Sí – Asintió - ¿Cuándo se lo pedirás?
-Quisiera decírselo después del baile – Musito pensativo – Si tengo el valor.
-Vamos – Ánimo abrazándole afectuosamente – Debes estar tranquilo, estoy segura que aceptará la propuesta.
-Yo también – Sonrió él lanzando un suspiro – Estás segura que no quieres hablar, Nat – Acusó recordando la intromisión de su hija.
-Bueno… - Dudó – Estoy preocupada por James – Menciono llamando la atención del ojiverde – No quiero que cometa el mismo error.
-¿A qué te refieres? – Preguntó Harry intrigado
-Sé que tiene novia y la llevará al baile de navidad – Musito reflexiva – Me intriga saber quién es, conocerla me indicará porque prefiere mantener la relación oculta. Por otro lado, no quiero que siga ocultándose… la última vez término junto a una loca y su relación hasta ese entonces paso por difíciles momentos, por lo menos, es lo que supongo. Me equivoco – Inquirió.
-No – Susurró sonriendo – Comprendo tu preocupación, el baile de navidad será un importante paso para ellos. Está preocupado por eso y por tu reacción.
-Mi reacción – Repitió sorprendida
-Eres importante para él, lo sabes – Sonrió el ojiverde apoyándose en el escritorio – Han estado juntos en difíciles situaciones, no quiere perderte.
-Papá – Dijo la chica – Puede sonar cursi pero no puede perderme, somos hermanos.
-Me alegra saberlo – Dijo él sin quitar su sonrisa – Procura decírselo, le tranquilizará cuando tenga que decírtelo.
-De acuerdo – Asintió Natalie escuchando pasos acercarse hasta el estudio. De pronto, la figura de Hermione apareció bajo el umbral de la puerta. Algo incómodos y tropezando entre ellos, padre e hija ocultaron el anillo de compromiso tras sus espaldas. Sonrieron.
-¿Qué les sucede? – Preguntó la castaña ladeando la cabeza
-Nada – Respondieron ambos. Se miraron – Natalie está algo celosa – Argumentó Harry dedicándole una significativa mirada a su hija – James irá al baile con su novia, ya sabes.
-Comprendo – Susurró la castaña pensativa – Todavía no hablas con James.
-Espero salga de la habitación – Bufó la chica recordándolo
-Acabo de encontrarme con él – Señaló sorprendiendo a la chica – Salía del baño.
-Oh vaya – Exclamó tapando cuidadosamente el bolsillo de la túnica de su padre, el cual guardo la cajita rápidamente – Entonces iré con él.
-Claro…
-Natalie recuerda lo que dije – Habló el hombre esbozando una sonrisa.
-Sí, gracias papá – Dijo saliendo del estudio
-¿Cómo lo tomará? – Se preguntó la castaña pensativa
-Pierde cuidado – Sonrió Harry acercándose hacia la castaña, le beso – Es posible que se ponga furiosa pero comprenderá, estoy seguro.
-Rose estaba nerviosa – Musito – El baile parecía pasar a segundo plano.
-Es normal, esos chicos han compartido experiencias difíciles – Reflexiono él abrazando a la ojimiel por los hombros y salir del estudio hacia la cocina – No será sencillo asimilar tal noticia.
Hermione asintió dándole la razón al hombre, la situación de ambos primos sería difícil después del baile de navidad, sería la noche de poner a prueba todo el coraje y valor de aquella relación.
Nada sería igual.
¿Cómo decírselo? Se preguntaba una y otra vez paseándose por la habitación bastante nervioso por la conversación con su hermana, la pequeña ducha no lograba aclarar su mente y el paso de los minutos le ponía ansioso. Quería salir de la habitación y hablar con su novia pero la presencia de Natalie en la casa le recordaba lo peligroso e incómodo que sería si le descubriera ante de poder hablar.
El baile de navidad había pasado a segundo plano y la energía del chico estaba concentrada en la plática que sostendría con su hermana dentro de poco, porque de alguna manera su opinión era sumamente importante y por nada del mundo quería perder su confianza. Por alguna razón, el destino quiso que sea la última persona importante en conocer la verdad, saber quién era su novia.
-Esto será difícil – Susurró sentándose sobre la cama
-James – Hablaron desde el otro lado de la puerta – Sé que estás despierto, abre la puerta.
-Natalie – Susurró sorprendido incorporándose lentamente. Sintió la respiración agitarse a medida de que se acercaba hasta la puerta, cogió el picaporte fuertemente – Lo siento, estaba duchándome – Dijo abriendo la puerta.
-Ya veo – Musito la chica ingresando a la habitación – Estaba esperándote.
-Sí
-Si tienes problemas…
-Quiero hacerlo – Afirmó sentándose pesadamente sobre el borde de la cama. Natalie le imitó sacando una silla del escritorio y sentarse frente a él – Necesito explicarte todo y necesito hacerlo sin interrupción – Pidió recibiendo un gesto afirmativo, suspiró.
-Te escuchó.
-Aquel día de la escena en el gran comedor con Samantha – Comenzó fijando la mirada sobre el suelo – Aunque no éramos novios ni teníamos una relación, estábamos juntos la noche anterior – Confesó provocando cierto grado de confusión en la chica, según Natalie, porque todos sabían que estuvo con Rose. Quiso intervenir pero recordó la promesa de permanecer en silencio – Como sabes, todo se complicó y pasaba mucho tiempo huyendo de Sam y sus hechizos. Sólo al siguiente año iniciamos una complicada relación.
-Samantha… - Acotó.
-Cuando inicio el rumor de mis gustos sentimentales – Sonrió él – Movidos por los ánimos, el tono de la discusión y la frustración, nos besamos por primera vez. Apenas acabo no sabíamos cómo actuar, estábamos confundidos y atemorizados por lo que comenzábamos a sentir. – Desvió la mirada hacia su hermana y comprobar la mirada de confusión. Suspiró – A pesar de los miedos y reparos, el accidente de pociones aclaró la situación. Quisimos iniciar una relación.
-Nunca te vimos… - Carraspeo la chica intrigada
-Samantha nos vio – Acotó él apenado – Aquel trayecto de la enfermería hacia el gran comedor estaba decidido a acabar con eso, lo sabes. Cuando pensé que estaría fuera de su alcance, lo menciono; observó el beso y la persona en cuestión, sin tapujos amenazo con decirle a todos. – Natalie retrocedió en el tiempo y recordó la angustia reflejada en su rostro después de ingresar del brazo con la chica – Nos alejamos por varias semanas a pesar de la testarudez de ambos; ella no quería saber nada y yo la seguía para explicarle lo sucedido. Por mucho tiempo parecía una vaivén, volvíamos y discutíamos por diferente razones – Hizo una ligera pausa para mirar a su hermana – Mi mundo se derrumbó cuando supe que tenía novio y no podía reclamar porque cuando al fin pude deshacerme de Sam, era tarde.
-¿Quién es? – Preguntó Natalie sintiéndose abrumada por tanta información.
-Cuando los ataques comenzaron – Dijo sorprendiendo a la chica, quien no comprendía el cambio de tema – Le prometí alejarme e intentar olvidar lo ocurrido entre nosotros, tarea difícil si considerábamos encontrarnos siempre en reuniones familiares.
-¿De qué estás hablando? – Inquirió abriendo los ojos – James.
-Mi novia es Rose – Soltó observando el gesto de sorpresa e incredulidad de su hermana – Mi relato anterior cobra sentido, después de todo, siempre estuve a su lado y nunca me viste con otra chica.
-Hablas… hablas en serio – Balbuceo Natalie pestañando varias veces – Estás hablando de nuestra prima…
-Sí Nat
Su hermano y prima, novios. Un extraño sentimiento se apodero de la chica mientras recordaba todos los sucesos mencionados por su hermano, dándole la razón: durante el divorcio de los padres de Rose nunca se separó de ella, las pequeñas peleas no verbales, el resentimiento hacia Teddy y la verdadera razón por la cual soportó la presencia de Samantha. Sí todo hubiese salido a la luz, el escandalo sería desproporcionado y las consecuencias inimaginables, tal vez, la relación se hubiese quebrado para siempre.
Un presentimiento le decía a Natalie que aquella posibilidad quedaba relegada a un segundo plano, principalmente, porque la relación estaba lo suficientemente fortalecida. Los obstáculos finalmente fueron los responsables de aquello.
De pronto, recordó el misticismo de la chica ante el pelirrojo sobre la identidad del novio. Después del encierro de Henry y la solución de Draco, el pelirrojo no dejaba de insistir sobre la identidad del chico, incluso ella, sentía curiosidad por conocerle.
-Tío Ron… - Balbuceo Natalie preocupada. James sonrió – No te lastimo
-Estoy bien – Acusó él restándole importancia. Enternecido por la preocupación de su hermana ante el padre de Rose – Nat, jamás tuvimos la intención de mentirte.
-¿Por qué Rose? – Preguntó sorprendiendo al chico – Tal vez recibieron la charla pero no puedes desconocer que son familiares, son primos.
-Es cierto – Sonrió revolviéndose el cabello – Incluso pude optar por la loca de Samantha y Rose por ahijado de nuestro padre, no funciono así. Simplemente, sentimos que aquel lazo estuvo antes de besarnos por primera vez o inventar esa tonta excusa cuando le acompañé en la habitación por el divorcio de los tíos. No puedo explicártelo.
-Hermano…
-La amo – Se sinceró él – Me conoces, incluso sin saberlo… siempre percibiste cuanto estaba sufriendo, la angustia que sentía por continuar con Sam y también el cambio en mi humor cuando las cosas comenzaron a mejorar.
-Aunque nunca supe el motivo…
-Ahora lo sabes – Susurró James.
-Todos los saben…
-Nuestro padre lo supo primero… - Musito apenado – Estaba desesperado por resolver el asunto de Sam, tuve que decírselo para luego recibir su ayuda. – Movió la cabeza ligeramente evitando recordar el hechizo – Durante el ataque al castillo le siguió Teddy y después de algunas semanas, Ron y Hermione. El último en saberlo o descubrirlo por si mismo fue Mike – Confesó
-Comprendo – Musito la chica desviando la mirada hacia el suelo. Se incorporó de la silla sorprendiendo al chico – Necesito tiempo para pensar…
-Natalie…
-Te veo abajo – Interrumpió caminando hacia la puerta.
Apenas si alcanzó a reaccionar cuando su hermana salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Se incorporó de la cama con intenciones de seguirle, sin embargo, no podía obviar que estaban todos en la casa y no quería armar un escándalo antes del baile de navidad. Frustrado, volvió a coger asiento en el borde de la cama pensando seriamente en quedarse encerrado hasta el día siguiente.
-¿Quién es? – Preguntó en apenas un susurró. La puerta se volvió a abrir dejando ver la cabellera rojiza de su hermana – Natalie.
-Por cierto, papá piensa pedirle matrimonio a la tía – Comentó esbozando una ligera sonrisa – Está algo nervioso, ve y dale ánimos. Es importante.
-Claro – Susurró correspondiendo a la sonrisa de su hermana. Con energías algo renovadas se dispuso a bajar a la cocina.
Matrimonio.
Casi dos años y su padre volvería a casarse, tal vez y si la situación hubiese sido distinta, la idea le parecería una verdadera locura y más si se trataba de su mejor amiga. Durante algún tiempo lo pensaron largamente y llegaron a la conclusión que sería difícil encontrar a la mujer perfecta para él, después de todo, Harry Potter era complicado.
Con el tiempo, comprobaron que la mujer que hacía perfecto a su padre era precisamente la incondicional amiga que siempre estuvo junto a él, en las buenas y en las malas, ayudándole de todas las maneras posibles por superar el dolor y la angustia, por desaparecer aquel pasado tan trágico y que les cambio la vida a todos.
Hoy, la situación estaba tranquila y la normalidad del mundo mágico les permitía rehacer sus vidas. A juicio del chico, el auror y profesor de pociones ya comenzaba a tardarse en la petición de matrimonio a su mejor amiga, siendo además, su novia hace algunos meses. Hasta cierto punto, comprendía la indecisión del hombre.
-Muero de hambre – Habló él apenas cruzó el umbral de la cocina. Una mirada alegre de su padre y tía le recibieron – Buenos días.
-Buenos días – Soltó Harry ofreciéndole asiento – Ya pensábamos que estarías todo el día en la habitación.
-Claro que no – Rio este sentándose entre su hermana y novia. A pesar de la situación un secreto pacto de omisión "primos" se hizo presente para concentrarse en "matrimonio" – No pensarás que deseaba perderme tal evento – Bromeó recibiendo un ligero codazo de su hermana
-No pensé que el desayuno lo considerabas un evento – Curioso Harry – Parece que las costumbres de Ron son contagiosas – Acusó entrecerrando los ojos. Una mirada significativa de la castaña le hizo encogerse de hombros – De cualquier manera, hay tiempo. Debemos volver a las ocho.
-Comprendo – Musito el chico - ¿Qué harás?
-Supongo que nos quedaremos aquí
-Yo debo regresar al castillo – Acusó Hermione llamando la atención de los adolescentes – Volveré pronto.
-¿Por qué? – Inquirió James intrigado.
-Nada importante – Sonrió
-Tú irás – Le habló Natalie a su padre, negó.
-Regresaré pronto – Dijo incorporándose de la mesa. Se acercó hasta Harry besándole ligeramente los labios, sonrieron.
-¿Qué ocurre? – Preguntó James confundido
-Debe hablar con Marcos – Musito Harry jugando con los cubiertos – Desistirá de ser su pareja para el baile e iremos juntos.
-Vaya – Soltó el chico dejando el vaso vacío sobre la mesa – Espero lo acepté.
-Debe aceptarlo – Murmuró el ojiverde molesto
Los adolescentes se encogieron de hombros mientras continuaban desayunando evitando realizar cualquier comentario. Si bien el asunto de sus padres y Marcos les preocupaba, la relación de James y Rose seguía en el aire.
Después de desayunar y siguiendo estrictas ordenes de Natalie, James subió hasta el escritorio para platicar con su padre. Un poco de apoyo moral para el ojiverde sería de gran ayuda sino querían que se arrepintiera en el último minuto, por alguna razón, el moreno parecía demasiado asustado para dar aquel paso.
-"Sería absurdo" – Se dijo él apunto de golpear la puerta del estudio – "Estuvo casado" – Volvió a pensar mientras tocaba la puerta. De pronto, este último pensamiento le golpeó de lleno, tal vez, comprendiendo la inusual indecisión de su padre.
-Adelante – Dijeron desde el interior del estudio. El chico cogió aire e ingreso – James
-Hola – Saludo esbozando una inocente sonrisa – Estás ocupado…
-Para nada, pasa – Dijo él haciendo un gesto con la mano – Hablaste con Natalie, cierto.
-Eh, claro – Musito dándole poca importancia a ese asunto. Continuaba pensando el motivo de su padre y lo reconsidero como "absurdo", según él, la historia no podía repetirse, imposible. – Natalie me comentó tu decisión – Soltó sin rodeos recibiendo un gesto de sorpresa de su padre, sonrió tranquilizándole – Me alegro que hayas tomado esa decisión, te felicito.
-Gracias – Dijo devolviéndole la sonrisa. Una ligera sombra de duda fue visualizada por el chico
-Te sientes bien –Inquirió ladeando la cabeza, sobre el escritorio, visualizó una pequeña cajita roja y otra verde – Son los anillos.
-Sí – Balbuceo Harry
-No te sientas nervioso – Susurró acercándose hacia su padre – Se conocen hace años y se quieren mucho, recuérdalo.
-Sí, lo sé – Suspiró este incorporándose de su asiento y mirar por la ventana, pensativo
-Papá – Musito este – No ocurrirá lo mismo… - Soltó observando cierta tensión en la postura de su padre, suspiró – Escucha… - Susurró recordando las locas ideas de su hermana cuando apenas comenzaban a rehacer sus vidas – Con Natalie siempre especulamos cuánto tiempo te tomaría iniciar una relación, lo pensamos durante un tiempo prudente para llegar a la conclusión que sería complicado. Tus obligaciones y recuerdos serían obstáculo seguro para cualquier mujer.
-Hermione no es…
-No es cualquier mujer, lo sé – Afirmó sonriendo – Después de algún tiempo, lo comprendimos. Sólo la tía Hermione podía lidiar con aquellas complicaciones: tus temores, recuerdos y pasado. Se conocían desde los once años convirtiéndose en los mejores amigos, sorteando miles de aventuras y luchando contra la muerte. ¿Quién mejor que ella?
-Nadie – Susurró el moreno esbozando una ligera sonrisa
-Así es – Dijo James – Sólo teníamos la duda si realmente llegarían a enamorarse: el divorcio con el tío era reciente, se visitaban de vez en cuando y todavía existían las complicaciones de la zona sur. Supongo que el accidente en pociones facilito las cosas.
-Algo así – Confesó mirando a su hijo. El ligero recuerdo de aquel primer beso bajo el muérdago en casa de Remus, le asaltó – Creo que tienes razón, es absurdo tener tales dudas.
-Claro – Asintió alegre – Te quiere mucho. – Afirmó desviando la mirada la cajita verde – Son estos, verdad.
-No – Negó acercándose nuevamente al escritorio, cogió la cajita roja – Estás son.
-Vaya – Musito el chico frunciendo el ceño - ¿Qué harás con estos? – Preguntó curioso, abrió la cajita donde unos lindos anillos bañados en oro y una pequeña incrustación de esmeralda lleno su campo visual. El ojiverde se cruzó de brazos esbozando una pícara expresión.
-Quieres casarte joven – Soltó recibiendo una apenada expresión de su hijo. Sonrió
-Papá – Musito sonrojándose mientras dejaba la cajita sobre el escritorio – No digas eso.
-¿Por qué no? – Preguntó este confundido – Su relación es normal, nunca lo olvides.
-Sí…
-Estos anillos serán tuyos – Acusó Harry sorprendiendo a su hijo – Muchas gracias
-¿Por qué?
-Por estar aquí – Confesó
El muchacho simplemente asintió.
Con la llegada de la castaña – muy molesta – las siguientes horas transcurrieron de manera lenta, sin mayores problemas a la espera de regresar a Hogwarts. El paso de las horas y el ajetreo del segundo piso generado por los chicos sólo ponía nervioso al ojiverde, sin embargo, debía disimularlo lo mejor posible frente a la castaña quien parecía divertirse con la discusión verbal.
-James Potter – Decía Natalie desde el segundo piso – Si pretendes pasar por el umbral con tu maleta de un tiempo, estás equivocado.
-Pasaría perfectamente sino estuvieses metida aquí, Nat – Se escuchó a James – Se supone que soy el último en bajar las maletas, porque imitas mi ejemplo.
-Será porque eres mi hermano mayor – Supuso sacando una sonrisa de Hermione. Harry rodó los ojos
-Se solucionaría todo si encogieran los baúles – Habló Rose
-Vaya escandalo – Musito Harry revolviéndose el cabello – Dejen los baúles luego los llevaron al castillo, procuren cambiarse de ropa.
-De acuerdo – Dijeron a coro. Un nuevo sonido de baúles caer al suelo, empujones, risas y puertas cerrarse dio paso al silencio.
-Haré lo mismo – Sonrió la castaña subiendo las escaleras mientras Harry le devolvía el gesto.
Un escalofrío recorrió el cuerpo del moreno apenas piso el comedor luego de cambiarse de ropa: túnica negra al igual que el traje, camisa blanca, corbata azul oscuro y el cabello desordenado era el atuendo a usar aquella noche. Se sentía ansioso porque recién había decidido proponerle matrimonio a la castaña al finalizar el baile y la pequeña cajita guardada en la túnica parecía pesarle a cada minuto.
Un ruido proveniente del segundo piso le puso la piel de gallina, atento escuchó el paso pausado de su hija bajar las escaleras haciéndole suspirar aliviado, vestía elegantemente un vestido verde claro con tirantes y una ligera capa de brillo, tacos bajos y una pequeña cartera del mismo color.
-Te ves bien, papá – Sonrió la chica – Supongo que no olvidas los anillos – Musito en apenas un susurro.
-Claro que no – Negó este devolviéndole la sonrisa – Te ves hermosa.
-Gracias.
-Espero Mike llegué a tiempo – Dijeron desde las escaleras. Una sonrisa insidiosa se extendía por el rostro del chico, Harry rodó los ojos ante el comentario de su hijo
-James –
-No quiero discusiones – Intervino él – Hablo en serio. No hoy.
-De acuerdo – Dijo Natalie observando a su hermano: túnica y traje gris, camisa blanca y corbata roja – Cuida a Rose – Soltó de pronto llevándose consigo dos pares de miradas, suspiró – Muchas chicas sentirán envidia – Explicó para luego apuntar al chico – Si le haces algo o repites lo ocurrido con Samantha, te hechizaré.
-Nunca, lo prometo – Habló él acercándose hacia su hermana para abrazarla – Te quiero mucho.
-Yo igual – Rio escuchando a alguien bajar. Un pequeño codazo al chico les hizo separarse – Compórtate – Susurró sin dejar de sonreír.
Cualquier tipo de comentario murió en los labios del pelinegro apenas la castaña bajo las escaleras donde cualquier tipo de comentario o acción pareció congelarse porque no consiguió moverse hasta el sutil codazo de su hija y empujón de James le sacaron a la realidad. Unos pasos le permitieron quedar frente a ella deshaciendo cualquier temor e inseguridad, después de todo, llegar a pensar que la castaña le rechazaría le parecía ser la idea más absurda del universo. Sin dejar de sonreír sujeto las manos de su novia y las beso dulcemente.
Estaba tan embobado que apenas si reparo en la presencia de Rose, sólo salieron de aquel estado cuando un quejido de James les llamó atención. Ambos adultos se giraron observando al chico frotarse la nuca – producto era que no – de su hermana, al parecer, alguien más había perdido el habla y la capacidad de reacción.
-Eres malvada – Musito el chico acercándose hacia su novia. Natalie fingió no escucharle
-Estás hermosa tía – Sonrió Natalie reparando en el vestido rojo ceñido a la cintura, la pequeña pulsera regalada por Harry parecía resaltar y el cabello suelto le sentaba bastante bien
-Gracias – Sonrió la mujer
-Es hora – Acusó Harry – Es mejor darnos prisa.
Todos asintieron.
¿Cuál sería el final de aquel baile? Se preguntaba constantemente Mike apoyado sobre la pared a la espera que llegará su novia y amigos, la carta recibida al mediodía anunciándole la propuesta matrimonial del profesor de pociones a la jefa de casa le dijo casi sin palabras, si sumaba a la noche donde oficialmente la pareja de primos se daría a conocer: Vaya sorpresas les esperaban a todos.
Una suave música se escuchaba desde el gran comedor y la ansiedad se apodero del chico apenas visualizó a su novia, amigos y profesores acercarse mientras ya buena parte del colegio estaba metido allí dentro a la espera de las palabras de la directora. De pronto, el agarre de Harry hacia Hermione le hizo recordar porque el profesor de historia de la magia se encontraba de mal humor.
Suspiró anticipando una sorpresiva noche.
Se adelantó varios pasos para saludar a su novio y escuchar la música del gran comedor, supuso que varios estarían dentro a la espera del inicio. Una amplia sonrisa del chico y sus ojos brillantes le recibieron, la túnica azul oscuro y la camisa blanca le hacía verse bastante bien a opinión de Natalie.
-Si hubiesen llegado por separado sería menor sorpresivo – Musito el chico observando a las parejas caminar hacia ellos – Acabo de ver a Marcos, está de pésimo humor.
-Me lo imagine – Susurró Nat pensativa – Es mejor ingresar primeros
-De acuerdo – Dijo ofreciéndole el brazo a su novia. Con un ligero saludo a sus amigos, ingresaron tranquilamente al gran comedor.
-Natalie – Llamó Harry frenando a la pareja – Ingresaremos todos juntos.
Apenas iniciaron los últimos metros hacia la entrada del gran comedor, Harry le dio un ligero apretón de hombro a su hijo intentando transmitir seguridad y confianza, gesto que el chico agradeció internamente. De pronto, el bullicio del lugar comenzaba hacer más audible, sin más, ingresaron por las enormes puertas llamando la atención de quienes se encontraban allí.
Un suspiro involuntario salió de los labios de la joven pareja al comprobar que la atención se dirigió hacia sus respectivos padres, después de todo, antes de navidad se mostraron distanciados a causa de bulladas escenas. Por el momento, lograron conseguir un tiempo valioso antes de iniciar formalmente el baile de navidad donde no podían ocultarse de las miradas.
Quienes realmente no podían escapar de las miradas y en especial de cierto mago eran Harry y Hermione. Por un lado, los estudiantes se mostraban felices y hasta cierto punto aliviados porque los profesores favoritos del colegio siguieran juntos, sin embargo, la expresión dura y fruncida del profesor de historia les seguía continuamente.
-Marcos parecer echar humo – Comentó Mike – Será difícil alejarle, parece cazador.
-Hay que intentarlo – Susurró Natalie a su lado
El grupo de jóvenes camino hacia las pequeñas mesas dispuestas alrededor de la pista de baile donde cogieron asiento a la espera de las primeras palabras de la directora, la cantidad de estudiantes que regresaron para el baile parecía considerable y el ambiente era lo suficientemente distendido. De pronto, la profesora Mcgonagall comenzó a dar la bienvenida a todos, pidiéndoles disfrutar de la pequeña cena y el baile propiamente tal.
Mientras algunos estudiantes cenaban tranquilamente en compañía de sus parejas y amigos, otros se incorporaban de sus asientos para bailar. En el primer grupo se encontraba el cuarteto: el nerviosismo de James y Rose, la empatía de Mike y Natalie, y las miradas posadas sobre Harry y Hermione le impedían pasar a la segunda fase.
-Crees que estarán bien – Susurró la castaña preocupada
-Estarán bien, tranquila – Sonrió él sujetando la mano – Y si algo sale mal, estaremos allí.
-Sí…
-Ven – Acusó incorporándose de la mesa de profesores – Es el baile de navidad y ya recibí tus sabios consejos. Vamos.
-Pensé que no eras bueno – Musito Hermione entrecerrando los ojos
-Si eres mi pareja haré mi mejor esfuerzo – Soltó guiándola hacia el centro del gran comedor. A lo lejos, la señal suficiente para el grupo de jóvenes
Por otro lado, la postura rígida de James Potter fue percibida por su hermana – a juicio de él – la chica ya le hubiese sacado a patadas hacia la pista de baile, sin embargo, todos comprendían lo difícil que sería aquel primer paso y la importancia que sean precisamente los involucrados quienes lo diesen.
Desde la distancia, Harry y Hermione observaron los siguientes movimientos de sus respectivos hijos comprendiendo la incertidumbre por la cual pasaban, agradeciendo que su situación fuese algo "normal" y evitar pasar por aquella episodio. Un repentino movimiento del chico les hizo detener su baile, alguien había decidido dar el primer paso.
-Vamos – Soltó James incorporándose de la mesa mientras extendía la mano hacia su pareja – Bailemos.
Un segundo. Sólo un segundo duro el atisbo de duda de la chica mientras aceptaba la mano de su pareja y caminaba como cualquier otra pareja normal hacia la pista de baile levantando las miradas de los estudiantes cercanos, después de todo, la presencia de ambos primos sin parejas no podía pasar desapercibida del todo.
-Debo suponer que la escena del baile es falso – Meditó la castaña. Harry se encogió de hombros – Harry, es mejor bailando.
-Oh, ya entiendo – Suspiró este haciéndose el ofendido - ¿Quieres bailar con él? Te puedo ir a dejar…
-Tonto – Rio ella – No querrás armar otro escándalo…
-No, gracias – Sonrió – Ya aprendí mi lección.
-Yo igual – Susurró
-En realidad – Musito Harry pensativo – No hubiese sido buena pareja en cuarto año, comparado contigo era patoso.
-Haz mejorado – Respondió la castaña sonriendo – Quizás la espera valió la pena.
-Tienes razón –
-Creo que seguiré el consejo de mi padre – Decía James del otro lado del comedor. Rose le miró confundida – Te pido disculpas por lo ocurrido con Sam – Soltó de pronto e imitando lo ocurrido la noche anterior con sus padres, subió la mano derecha para sujetarle la barbilla – Cometí demasiados errores y puse en riesgo nuestra relación varias veces, incluso sin saberlo – Sonrió.
-Es pasado – Susurró devolviéndole la sonrisa – Sé consciente que tenemos varias miradas sobre nosotros.
-Crees que puedo intimidarme – Habló alzando las cejas, la chica se encogió de hombros – Estás equivocada.
-Demuéstralo.
-Con gusto – Susurró él
Apenas la pareja inicio el baile, Mike y Natalie se incorporaron de la mesa para caminar sigilosamente hasta la mesa principal, aprovechando que la atención estaba centrada en otras personas conjuraron un vaso, lo llenaron con alcohol y un líquido transparente, cuidadosamente lo dejaron junto al vaso que ingería Marcos. Otro movimiento de varita y dicho vaso desapareció.
Ambos novios se miraron satisfecho por el trabajo realizado, iban de regreso hasta la mesa cuando los murmullos alrededor suyo se dispararon, intrigados dirigieron la mirada hacia la pista de baile y lo vieron: Un suave y seguro beso protagonizado por la joven pareja de primos levanto cuchicheos y miradas, nadie podía dar crédito a lo recién acontecido.
De pronto, las miradas se concentraron insidiosamente hacia dos puntos: Natalie, Harry y Hermione. Tal vez, esperando algún tipo de comentario o escándalo hacia la pareja, sin embargo, tal escándalo jamás ocurrió y el desconcierto se posiciono sobre todos.
-No cayó el mundo – Murmuró Harry sin inmutarse por lo ocurrido. Hermione sonrió – Me alegro por ellos.
-Yo igual – Susurró apoyando la cabeza sobre el hombro del moreno
-Supongo que podrás retener tus instintos
-¿Por qué?
-Corazón de bruja… - Musito recibiendo un resoplido – Oh, vamos Hermione. Nuestros hijos acaban de mostrar su relación ante todos, no pretenderás ocultarlo al exterior.
-¿Qué supones entonces? – Preguntó ladeando la cabeza – Ser el centro de atención… - Observó la mesa de profesores y suspiro – Porque te informó que Marcos está fuera del juego.
-Ya lo sabía – Comentó esbozando una enorme sonrisa – No me culpes, la idea es exclusiva de Natalie – Suspiró recordando las palabras de su hija: Nosotros nos preocupamos de Marcos – Bajo ese punto de vista, habrá que buscar otro pretexto.
-¿Cuál? – Preguntó Hermione curiosa; conocía al hombre frente a ella y él le ocultaba algo – Harry…
-Bueno…
-¡Un segundo! – Gritó alguien muy cerca de ellos. Sorprendidos, la figura de Marcos se materializó a pocos metros, tambaleante y visiblemente ofuscado
Un ligero intercambio de miradas entre los hermanos les confirmo el fracaso del plan: poner a dormir a Marcos. Al parecer, la poción sólo genero mareo y desorientación.
-Lo mezclaste con alcohol – Afirmó James acercándose hacia su hermana, la aludida asintió – Entonces sólo se encuentra mareado. – Bufo
-Lo siento
-No importa – Susurró sin quitarle la mirada a su padre – Supongo que no podíamos evitarlo.
-Y si comete alguna estupidez – Habló preocupada.
-Tranquila – Sonrió él abrazándola por los hombros – Es astuto.
A pesar de encontrarse molesto por la interrupción y la totalidad del colegio pendiente de ellos, la tranquilidad estaba impresa sobre su rostro y no permitiría verse provocado por algún comentario malentendido de aquel hombre. Evitando ser objeto de sus propios impulsos, abrazo por los hombros a la castaña mientras ocultaba su mano derecha en el bolsillo de la túnica, apretando la cajita con el anillo.
-Estás ebrio – Acusó él siendo abrazado por la cintura, tal vez, un gesto de calma que agradeció – Debería sentarte.
-Venías conmigo al baile – Reprochó señalando a la castaña y los murmullos comenzaron – Me engañaste.
-Te lo explique, Marcos – Acusó la mujer tranquilamente – Solo acepte porque estaba molesta con Harry.
-Claro… Después de navidad…
-No te atrevas – Amenazó Harry en apenas un susurro – No quiero problemas contigo pero si sigues provocando
-Me hechizarás.
-No – Negó esbozando una sonrisa – Debes recordar que somos profesores y debemos dar el ejemplo.
-Ejemplo – Reclamo burlescamente – Miren a sus hijos – Nombro provocando cierto tensión en Harry y Hermione – Recuerda que son primos.
-Bueno.. – Suspiró el ojiverde sin perder su posición – Si lo son. Y como acabas de ver, se aman. No es ningún crimen – Afirmó defendiendo a su hijo – Por otro lado, Hermione te ha dado las explicaciones pertinentes sino quieres comprenderlo, no es problema mío.
-Eres… - Balbuceo sujetando la camisa del moreno. Todos esperaron reacciones: golpes, manotazos o amenazas pero se mantuvo igual.
-No pienso caer – Susurró Harry frunciendo el ceño – Suéltame Marcos.
-Basta – Habló la castaña – Marcos, estoy con Harry. Siempre hemos estado juntos y lo sabes.
-Como quieras – Susurró él soltando al ojiverde.
Sintiendo la respiración agitada y observando a Marcos salir del gran comedor, los pocos murmullos que continuaban se silenciaron apenas la música reinicio. Harry lanzo un suspiro mientras sorpresivamente recibía un beso en la mejilla de la castaña.
-Vaya – Soltó él – Debo comportarme mejor más seguido – Sonrió.
-Supones bien…
Después de la discusión la normalidad pareció regresar al gran comedor salvo por las miradas hacia la reciente pareja. Miradas obviadas por la pareja dedicándose a disfrutar de aquel momento, al parecer no todo estaba funcionando mal, lo único que faltaba de aquel cuadro parecía ser la propuesta de matrimonio. Al menos, así lo pensaba el cuarteto de jóvenes.
En la pista de baile las últimas canciones comenzaban a sonar mientras Harry y Hermione platicaban amenamente junto a las enormes puertas del gran comedor, la situación se normalizaba y todos los estudiantes olvidaron por algunos minutos el pequeño espectáculo de los profesores, sin duda, un hecho que mañana la directora del colegio les haría reproche. Situación que a los involucrados, y sobre todo Harry, poco le importaba por la sencilla razón que la ansiedad comenzaba a aumentar a medida que el baile culminaba.
…Ni quiera cuando le propuse matrimonio a Ginny estaba tan nervioso…
Se preguntó el porqué de aquel sentimiento; sí, consideraba las comparaciones absurdas y sin sentido. Observó a la mujer que le acompañaba aquella noche, visualizando a la mujer que estuvo toda una vida a su lado, arriesgándose miles de veces para salvar su pellejo, siguiéndole no importando cuantas veces le dijo hacer lo contrario.
La mujer frente a él siempre estuvo allí.
No, no existía comparación.
-Harry – Llamó la castaña sacándole de sus pensamientos, parpadeo – Te sientes bien.
-Sí – Asintió
-Casi termina – Dijo observando la última canción – Quieres comenzar a caminar.
-Claro – Asintió de nuevo mientras se incorporaba de la mesa. Suspiro, ahora o nunca – Vamos.
Hace un año la relación de amigos había cambiado drásticamente producto de un hecho puntual y doloroso, inevitable y sorpresivo llego aquel primer beso pretendiendo derribar la muralla de la amistad, reflotando las posibilidades enterrradas hace años y floreciendo aquel amor latente. Un beso que partió desde el juego y pronto evoluciono hacia lo verdadero y real, porque finalmente aquel simple roce siguió en sus mentes.
Porque el pasado jamás fue un obstáculo decidieron emrprender aquella aventura. Y porque ninguna aventura es segura, al menos, necesitaban un para siempre. Graciosamente un salto hacia el vacio sin red seguridad más que la compañía del otro.
-Una vez le dije a Ron que pensaba enamorarte – Comentó recibiendo una mirada sorprendida de la ojimiel – Cuando te golpeó y le reclame en el ministerio, recuerdas – Sonrió apenado – Estaba tan furioso que simplemente lo dije.
-No estábamos juntos…
-Sí, lo sé – Suspiró él – No quita que pudo ser verdad.
-Harry
-Claro – Sonrió llegando hasta el umbral de la puerta – En aquel entonces todo parecía reciente y realizar aquella insinuación solo cabía en la impotencia.
-Quieres decirme que me enamoraste – Preguntó Hermione intrigada
-Cuando todo se tranquilizó – Explicó – Nos dimos cuenta de nuestros sentimientos… siempre estuvieron allí. Aquel beso producto del muérdago solo hizo patente algo que sentíamos hace mucho pero que nunca dejamos salir.
-Hasta la navidad siguiente… - Sonrió Hermione.
-Muchas cosas cambiaron – Suspiró pensativo
-Sí lo sé – Musito escuchando la música terminar - ¿Por qué recuerdas eso? – Inquirió.
-Te amo – Soltó sonriendo – Eres importante para mí, imaginar que puedo perderte es horrible. No quiero pensar que deje algo inconcluso, ahora no.
-No pienso irme a ningún lado – Sonrió Hermione – Incluso si me lo pidieras.
-Hoy, deseo pedirte algo distinto – Acusó sacando de la túnica la cajita roja para luego abrirla ante la sorpresa de la castaña – Hermione Jane Granger aceptarías casarte conmigo.
-Harry… - Comenzaba a decir mientras los primeros estudiantes iniciban la salida del gran comedor. Sin duda, observar a ambos profesores les pareció curioso y el anillo exibido les llamó poderosamente la atención.
Al parecer la reacción generalizada del comedor acudía a guardar silencio ante la expectativa, la intención del profesor de defensa parecían claras y nadie pretendía perderse la respuesta de la jefa de Gryffindor. No después de la conocida historia protagonizada por ellos, después de todo, y como varios estudiantes pensaban era predecible tan decisión.
Por otra parte, la castaña comenzaba a percatarse de cuán observados estaban y la expectación que generaba su respuesta. Más su atención continuaba centrada en el hombre frente a ella y el anillo de compromiso, de inmediato, logró reconocerlo como los anillos de los padres de Harry.
-Estos anillos – Balbuceo Hermione desviando la mirada hacia el moreno - ¿Por qué…?
-Eres la mujer que amo – Confesó él – He esperado demasiado tiempo para decidir este paso; el miedo a perderte y caer de nuevo me atormentaba pero sé que el amor que siento por ti es aún mayor. Quiero pasar el resto de vida junto a ti, ¿Quieres casarte conmigo, Hermione? – Volvió a preguntar bajo el enorme silencio del gran comedor.
Un silencio roto sólo por una frase.
-Sí, quiero casarme contigo – Confirmó esbozando una enorme sonrisa, emocionada.
Segundos después, el gran comedor estalló en aplausos y gritos emocionados de quienes presenciaron aquel momento tan esperado por todos: el amor de años desembocado en aquel simple beso que sellaba finalmente el compromiso de una vida juntos, ésta vez, unidos de la manera que de algún modo u otro, siempre debió ocurrir.
No importando el largo y duro camino.
Sólo estando uno al lado del otro.
Hoy, frente a frente... enamorados.
Fin de Temporada III
Fin
Hola a todos!
Después de un año y dos meses he finalizado este proyecto llamado "Frente a ti", la historia nacida de un simple capítulo sin publicar y que después de releerlo varias veces identifique muchas situaciones que podían extenderse y dar forma a ésta historia. Como referencia la idea de Natalie durante el capítulo anterior para reconciliar a Harry y Hermione fue la idea inicial de dicho capítulo sin publicar, relatando el accidente de Ginny, el mal pasar de Harry, el divorcio y los atisbos de la relación entre primos.
Sin duda, finalizar un ciclo es nostálgico puesto que más de algún párrafo o dialogo está basado en mi estado de ánimo.
Por ello, quiero agradecer a todas las personas que tomaron la molestia de escribir y publicar sus emociones y reflexiones después de cada capítulo. Un abrazo a cada uno de ustedes, son lo máximo.
Por último, y no crean que lo olvide: el epilogo está pensado y estará basado en la noche anterior a la boda de nuestros personajes.
Sin más, me despido y espero leerlos en otra historia… porque sí.
Mi mente ya trabaja en otra historia.
