Capítulo 5.

De Compras

Emmett POV

Jasper y Alice se fueron a la cocina y Edward y Bella a la sala, podía oír a mi hermano tocar el piano desde aquí. Suspiré pesadamente y me fui a parar junto a la puerta del baño.

- ¿Rosalie?

- Lárgate – por su voz sabía que seguía enojada, pero no era mi culpa, era de ella.

- Rosalie no te puedes quedar toda la vida en el baño – le dije mientras me recargaba en la puerta.

- Tienes toda la razón – ella abrió la puerta y yo me caí.

Eso lo hizo apropósito sabía que yo estaba recargado y me tiró. Suspiré, me lo merecía. Me levanté y la miré a los ojos, estaban húmedos pero de todos modos ella mantenía su rostro sin expresión. Rosalie jamás dejaba que nadie viera su debilidad y si fingir que yo no lo había notado me aseguraba seguir con vida, no diría absolutamente nada.

- ¿Qué quieres hacer? – le pregunté mientras ataba su tobillo al mío.

- Deshacerme de ti – me respondió malhumorada.

Esa respuesta era obvia, pero no podía deshacerse de mí porque si nos separábamos, reprobábamos educación física.

- El miércoles es tu cumpleaños, estoy seguro que quieres hacer algo especial para esa fecha.

Rosalie me miró sonriendo. Y yo me estremecí.

¿Podía ser peor? Llevaba una hora y media en un salón de belleza ¡¡una hora y media!! Rosalie se había hecho unos cuantos rayos y ahora le estaban arreglando las uñas.

Mientras ella platicaba con la chica que le pintaba las uñas yo escuchaba mi Ipod sin poner atención a lo que me rodeaba. Yo Emmett Cullen estaba metido en un salón de belleza, eso es increíble.

Estaba absorto en mi música que no oí cuando Rosalie me dijo que había terminado, no lo noté hasta que me dio un pisotón.

- ¡¡Ouch!! ¡¡no tenías que hacer eso!! – le reclamé quitándome los audífonos.

- Lo siento, ya terminé – Rosalie me miró fijamente y yo la miré sin comprender – te toca pagar

- ¡¿Qué?!

- Lo que oíste, es mi cumpleaños y tú pagas.

¿Y qué hice? Pagar con mi tarjeta. No podía ser cierto esta mujer me iba a dejar pobre y no fue lo único que quiso hacer esa tarde. Aparte su cumpleaños era en dos días.

- ¿Sabes? quiero comprarme algo – claro, y yo iba a acabar pagando.

- ¿Qué quieres? – le pregunté y ella me miró con una enorme sonrisa.

Definitivamente Rosalie se estaba vengando de mí. ¿Saben a dónde me metió? A una tienda de lencería…¡¡Lencería!! Esto era muy humillante. Me la pasé detrás de ella todo el tiempo mientras ella elegía varios conjuntos y yo deseaba que la tierra me tragara.

Todas las chicas que estaban ahí me miraban divertidas y algunas me dirigían miradas coquetas.

- Vamos al probador – me dijo Rosalie.

- ¿Cómo se supone que te vas a probar eso si yo estoy atado a ti? – le pregunté.

- Fácil

Y me amarró a la puerta del probador. Todas las chicas ahí presentes me miraban con curiosidad, ¿por qué estaba yo atado a Rosalie? Intenté ignorar toda clase de miradas mientras oía como Rosalie se cambiaba.

- ¿Rosalie?

- ¿Qué quieres?

- ¿No crees que alguien debería decirte cómo te ves? – le pregunté "seductoramente"

Yo sabía que me iba a mandar al demonio, pero de todos modos quería preguntarle, nada era más divertido que hacerla enojar.

- Tienes razón Emmett

Rosalie abrió la puerta del probador y a mí casi se me cae la quijada. La había visto miles de veces con sus shorts cortos que usaba para educación física y también la había visto en mil blusas escotadas, pero nada se comparaba con eso.

Rosalie era increíblemente hermosa y ese conjunto morado con flores azul turquesa resaltaba lo nívea e inmaculada que era su piel. Y no era el único que miraba a Rosalie, todas las chicas la miraban pero no de la misma manera que yo, todas la miraban con envidia.

- ¿Cómo me veo?

- Cielos Rosalie ¡¡te ves como toda una barbie!! – le dije mirándola burlón.

Ella me miró enojada y entró al probador nuevamente. Estaba bien que me había dejado deslumbrado, pero no le iba a dar el gusto de decirle que jamás había visto a ninguna mujer tan hermosa y sexy como ella.

Se probó otros tres conjuntos, pero después del primero ya no me dejó ver los otros tres. Se vistió nuevamente y me amarré a ella, nos dirigimos a la caja y la señorita nos contemplaba un tanto sorprendida.

Rosalie ya se había aprovechado mucho de mí el día de hoy así que me tocaba el desquite. La abracé por la cintura y miré a la cajera.

- Es que mi novia no puede vivir apartada de mí, por eso me amarró a ella – le dije y ella asintió.

Rosalie me pisó y se apartó de mi abrazo.

- ¡¡idiota!! – me dijo enojada y yo la abracé de nuevo.

- ¿Mi amor es que te avergüenzas de amarme tanto?

Rosalie me miró con ganas de querer matarme y yo aprendí la lección, jamás bromear a costa de ella.

- Claro que no mi amor, yo entiendo que quieras estar conmigo así amarrados porque no puedes vivir sin mí – Rosalie me dijo con "ternura" y se volteó a la cajera – es que mi novio tiene problemas de atención, se pierde con mucha facilidad, está medio loquito, cree que los maniquís que tienen en los aparadores son de verdad.

¿Ven a lo qué me refiero? Jasper tiene razón, su hermana es muy vengativa. Todas las chicas de por ahí me miraron burlonas y estallaron a carcajadas y ¿qué hice yo? Lo único que podía hacer, pagar para que Rosalie no siguiera echándole leña al fuego.

Salimos de la tienda y como era de esperarse yo cargué las bolsas. Sólo esperaba que Rosalie no quisiera comprar nada más.

- ¿Algo más barbie?

- No, eso es todo – me respondió ella y bajamos al estacionamiento.

Pagamos el estacionamiento en las máquinas de prepago y salí con Rosalie a mi lado. En ese momento miré a ambos lados y entonces caí en la cuenta de que no me había fijado en donde habíamos estacionado el Jeep.

- ¿Ehm…barbie?

- ¿Qué?

- ¿Recuerdas donde estacionamos el Jeep?

No quiero ni contarles la regañada que me puso. Me gritó que era un irresponsable, qué como se me ocurría no fijarme en donde había dejado el coche, bla, bla, bla.

Todas las personas que entraban y salían de la plaza nos miraban sorprendidos. Rosalie me gritaba furiosa y yo me limitaba a no pelarla y a recordar donde había dejado el Jeep.

Dos horas después lo encontramos. Y tuve que pagar más de estacionamiento pero eso ya era lo de menos. Veníamos en el coche y Rosalie volvió a empezar con sus reclamos.

- ¡¡Mira mis zapatos!! ¡¡Eran nuevos!! ¡¡y por tu culpa ya están desgastados!! – me iba gritando.

- ¡¡Rosalie!! ¿Quieres parar ya? – la chica se calló, era la primera vez que en serio le gritaba – el mundo no gira a tu alrededor barbie y ya te dije que lo lamento así que ¡¡basta ya!!

No nos dijimos nada, Rosalie venía enfurruñada en su asiento y yo mantenía la vista la frente, tratando de relajarme.

- ¿Qué hacemos aquí? – me preguntó cuando paré frente a una casa que no era la mía.

- ¿Pues tú que crees? Tal vez Jasper pueda usar ropa de Edward, pero no creo que tú quieras usar la ropa de Bella y no creo que te quede la de mi hermana.

Estaba aún molesto con ella, pero a pesar de ello había pensado en el hecho de que se quedaría en mi casa y que no tenía ropa que usar.

- Espero que traigas las llaves – le dije cortantemente mientras bajábamos del Jeep.

- Sí – Rosalie me dijo sin mirarme y pude notar el brillo de las lágrimas en sus ojos.

Rosalie POV.

Después de que Emmett me gritara me sentí bastante mal, sí había jugado un poco con él, pero se lo merecía, pero cuando me gritó en serio ya no supe que contestarle.

Y todavía que me aproveché de él e hice que pagara todo lo que compré, me llevó a mi casa por mi ropa. El que se interesara por mí me dejó desarmada, nadie salvo Jasper, se había preocupado por lo que pasaba por mi cabeza.

Entramos a mi casa, vacía como siempre.

- Ya que estamos aquí podemos llevarle ropa a Jasper – sugirió Emmett y yo asentí.

Subimos a mi habitación y yo suspiré. Jamás un chico había entrado conmigo a mi habitación, bueno sólo mi hermano obviamente. Prendí la luz resignada a que Emmett vería mi habitación.

Entré y Emmett me siguió. Abrí mi armario y saqué una maleta rosa que tenía bordadas mis iniciales. Me puse a seleccionar la ropa que usaría esa semana.

- ¿y tus papás? – me preguntó Emmett mientras entrábamos a mi baño.

- Están en una conferencia en Suiza – le respondí mientras sacaba mis cremas, mi jabón y todo lo que necesitaba del baño

- ¿No van a venir para tu cumpleaños? – me preguntó Emmett y yo reí irónica.

- No, de los 17 cumpleaños que llevo mis padres sólo han estado en seis – le respondí.

De niña solía llorar mucho por ello, pero ahora ya me daba igual, sabía que a mis padres no les importaba si era nuestro cumpleaños…generalmente nos hablaba su secretaria tres días después para felicitarnos.

Terminé de hacer mi maleta y entramos a la habitación de Jasper que estaba junto a la mía. Emmett ya no me dijo nada acerca de mis padres y yo se lo agradecía mucho, ya no lloraba pero de todos modos me dolía tener que decirlo en voz alta.

Cuando acabé la maleta de mi hermano (le había escogido unos atuendos excelentes) me di la vuelta y choqué contra el pecho de Emmett. Él me abrazó por unos momentos y yo sabía que él esperaba que me echara a llorar.

Pero ya estaba tan acostumbrada que me daba igual, le di unas palmaditas en la espalda.

- Lamento mucho lo de tus padres – me dijo.

- Ya lo superé, no voy a llorar, en serio – le aseguré.

- No me sorprende, jamás he visto a una barbie llorando – Emmett me dijo.

Y ya había vuelto a su "increíble" sentido del humor.

- Vámonos ya – le dije.

Emmett tomó las dos maletas y regresamos a la casa. Ya era de noche así que cuando entramos todos ya nos esperaban para cenar.

- ¿Dónde estaban? – nos preguntó Esme.

- No quieren saberlo – Emmett dijo antes de que yo abriera la boca – pero fuimos por ropa para la barbie y para Jasper.

Emmett bajó las maletas y nos sentamos con los demás a cenar. Ahí me enteré de que Edward y Bella también habían ido a casa de ella por su ropa. Jasper y Alice se habían quedado en casa viendo películas.


¡¡¡Hola chicos!!! Siendo exactamente las 9:04 pm (en México) les dejo el capítulo prometido. Muchas gracias por sus lindos reviews, fueron hermosos, todos y cada uno de ellos. Espero que les vaya gustando y pues aquí les dejo una probadita del siguiente capítulo:

- Bien, gracias – Rosalie me dijo – quiero darme un baño antes de dormirme.

- ¡¿Te vas a bañar a las dos y media de la mañana?! – le pregunté sorprendido.

- No serían las dos y media sino fuera por ti – me replicó enojada.

¿Qué habrán hecho toda la noche?

Se los dejo para que lo piensen y espero mañana actualizar.

Besos

Dayan Hale