Sherlock © BBC/Mark Gatiss & Steven Moffat, based in books of Sherlock Holmes
Aclaraciones: Las personalidades de los personajes pudieron haber sido algo modificadas para fines de este fic.
Advertencias: Spoilers de la serie, Incluye OC
Sherlock x John/ Johnlock
Slash +18
—Diálogos—
[Notas de Autor]
(notas del texto)
De antemano gracias por los reviews.
Daddy
Blue Mr. Holmes era toda una figura, el primer "señor Holmes" fue un hombre de fuerte temperamento pero justo. Era un hombre guapo, de cabello sedoso, nariz pronunciada, y una mirada pesada, la cual usaba para mantener controlados a sus dos hijos. Después de unos años del nacimiento del segundo hijo de la casa, Mrs. Holmes decidió tomar a otro hombre en matrimonio, se despidió del buen primer esposo, y se casó con el segundo, un hombre más bondadoso y cariñoso, poseedor de unos maravillosos ojos azules, un maestro de universidad que enseñaba Historia. Pero, Mr. Holmes, el hombre serio, y Mr. Holmes, de amable sonrisa, no fueron los únicos en la vida de Mrs. Holmes, también existió un hombre diferente, alguien del otro lado del océano, un doctor americano.
—Quiero ir un paseo en Trafalgar Square— señaló Wilson mirando la luna en cuarto creciente, sonrisa de Cheshire. House tardó en contestar, generalmente siempre es más condescendiente sobre el destino, en realidad, ahora estarían en camino, pero había un obstáculo entre ellos y su destino en Londres, sin embargo, debido a la situación actual supuso que no habría ningún inconveniente.
—Estás pensativo... ¿no quieres ir?— cuestionó James, en ese momento se acercó un poco más hacia House, ambos compartían la misma cama, comenzaron a tener esa costumbre desde el comienzo de su aventura.
—No es así— respondió House un tanto evasivo, —... descansa 10 minutos, nos pondremos en camino en seguida— añadió mirando a los ojos a Wilson.
—Si me besas, dormiré— dijo el castaño con una débil sonrisa.
—¿Por qué debería besarte?— preguntó House con una sonrisa picarona.
—Porque te lo pido— respondió James como una verdad absoluta.
—Correcto— dijo House cerrando la discusión con un suave roce en los labios de Wilson.
Trafalgar Square era hermoso, una vista agradable, el clima era perfecto, las personas alrededor, las familias, la risa de los niños, llegaron justo a tiempo para observar la belleza de Londres. James estaba feliz, sin embargo su pecho comenzó a sentirse pesado debido al cambio de aires, comenzó a sudar en frío, su cuerpo se dobló debido al dolor, entonces sintió un toque cálido, House.
—Si te duele debes tomar el medicamento— dijo House sacando una pastilla pero Wilson se negó a abrir la boca. —No seas terco— lo regaño tomando su rostro sobre sus manos, pero Wilson se alejó, aunque el brusco movimiento le provoco mareo, frunciendo con fuerza su ceño. Un suave toque relajó su rostro pero esta vez no era House si no una pequeña niña de cabello negro, ojos azul claro y una bufanda vieja color azul.
—Mi papá es doctor— dijo la niña tratando de calmar su dolor.
—¿Sherly?— llamó la voz de su padre a unos metros de ella.
—Aquí— respondió con fuerza para que su padre escuchará, ella no se alejó del hombre extraño. Cuando su padre apareció sucedieron diferentes cosas, Sherly suplicó a su padre para que ayudará al hombre desconocido, la siguiente fue el rostro de total sorpresa de Sherlock cuando observó al acompañante de aquel hombre enfermo, el hombre castaño se desmayó del dolor, y Sherly comenzó a llorar, mientras John intentaba ayudar a aquel caballero, Sherlock susurraba para sí mismo.
—¿Padre?— exclamo el detective consultor mirando con atención al extraño acompañante.
—Tú… —fue la respuesta del otro hombre que estaba junto al hombre castaño. Un hombre guapo, desaliñado, que usaba un bastón.
—Está persona necesita ir a un hospital… rápido—dijo John con su tono profesional, ignorando las palabras de Sherlock.
—Gracias, tomaré el consejo… Hora de irnos—señalo el hombre del bastón tratando de levantar a su amigo, pero su graciosa huida fue interceptada por la pequeña Watson.
—¡No te vayas! ¡Papá es doctor!—suplico la niña realmente preocupada.
—Sherly, déjalo ir… él también es médico—dijo Sherlock girando sobre sus propios talones, le dio la espalda a la par de hombres americanos perdiendo el interés. Sherly sólo alcanzó a posar la mirada sobre la nuca azabache de su Basil, luego miró a su padre con ojos tristes, John no se resignó.
—Si usted es médico, entonces debe saber lo grave de la situación, permítame ayudarlo… —ofreció amablemente, las palabras de su padre hicieron sonreír a la niña, pero House estaba incomodo.
—¡John! Ese hombre no necesita de nuestra ayuda… ¡Vámonos!—explotó Sherlock mirando a John con ojos severos, pero el soldado no se inmutó ante el acto infantil de su compañero, sintiéndose atrapado House acepto la oferta de John.
Sherlock estaba de un estado de humor insufrible, se acercaron a unas de las bancas más cercanas, ahí descanso el hombre castaño sobre el hombre del caballero con bastón, él explico que no era necesario visitar un hospital, su compañero sólo necesitaba descanso, y en cuanto despertará se irían de Londres. House esperó que su explicación fuera suficiente para hacer desaparecer a la inusual familia, pero la niña era algo terca, no quería separarse del extraño por ningún motivo. House adoptó la misma actitud de Sherlock, era comprensible, después de todo, ambos se reconocieron a pesar del tiempo, aunque al inició Greg House no sabía de la existencia de Sherlock, después de unos años lo conoció en persona, aunque no se presentó era obvio en su rostro que era hijo de Diane Holmes, la mujer con quién tuvo un romance en Londres, y suyo, la genética no miente.
Sherlock era un niño cuando descubrió que el hombre a quién llamaba padre no era su padre biológico, no podía quejarse, esa persona era cariñosa con él, cuidaba de su persona y le daba lecciones de vida, sin embargo, el pequeño Sherlock no soportaba la idea de no obtener una respuesta al misterio de su origen, preguntar a sus padres no era cortés, intentó averiguarlo por parte de su hermano mayor pero mintió, con los años, logró conocer la identidad de su padre usando su propio método de investigación. El padre del segundo Holmes era el doctor Gregory House, especialista en enfermedades infecciosas y nefrología, a menudo le gente a su alrededor lo describía como una persona carente de simpatía o compasión hacia sus pacientes, una práctica que le permitía resolver enigmas patológicos. El joven Holmes se hizo pasar por un estudiante en una de las conferencias de la facultad de medicina, House era el peor maestro o el mejor orador, depende del punto de vista. Después de esa visita, Sherlock entendió que no necesitaba a su padre en su vida.
—Yo te reconocí… ese día en la conferencia—dijo House sacando a Sherlock de su palacio mental. —Sólo necesite 10 segundos para saber la verdad… —agregó House con ese tono de voz característico de su parte cuando presume su genio. —Asumo que sabes la verdad… —inquirió levantando una ceja, Sherlock se acomodo su bufanda.
—Tuviste un romance con mi madre cuando ella estaba casada, ella quedo embarazada de mí, quiso aparentar que su segundo hijo era producto de legitimo de su matrimonio, aunque mi hermano mayor siempre sospecho la verdad—señaló Sherlock sin mirar a nadie, sólo a al horizonte.
—Oh, ese hermano tuyo… —dijo House con la voz pesada, finalmente obtuvo la atención de su hijo. —Tuve el honor de conocerlo, definitivamente es hijo de Diane—el nombre de su madre saliendo de la boca de ese hombre hizo fruncir el ceño a Sherlock, —él me amenazó para nunca volver a Londres… no tenía la intención de hacerlo pero ahora las cosas son diferentes—confesó House. Sherlock casi podía ver la escena en su mente, su hermano mayor ataviado con esa sombrilla suya ofreciendo a House una suma de dinero por alejarse de su familia. Los ojos de House se posaron en el rostro dormido de su compañero de viajes, su amigo.
—Él siempre es así… —respondió Sherlock cediendo terreno hacia su padre biológico. Sherlock se levantó, el hombre castaño estaba volviendo en sí. El joven azabache tomo a su niña en brazos, con un brazo la sostuvo, con el otro atrajo a John, esta vez el médico acepto marcharse.
—Espero que entiendas que nunca me necesitaste—dijo House antes de que Sherlock desapareciera entre la multitud de Trafalgar, el consultor sonrió a modo de respuesta, House respondió el gesto.
Version alternativa.
—Tú… —fue la respuesta del otro hombre que estaba junto al hombre castaño. Un hombre guapo, desaliñado, que usaba un bastón.
—¿Padre?— exclamo el detective consultor mirando con atención al extraño acompañante.
—Espera, ese hombre es tu padre–señaló John que sostenía el cuerpo del hombre castaño, mirando atónito a ambos caballeros, es decir, Sherlock y el americano.
—Es el hombre que tuvo un amorío con mi madre y… —pero antes de continuar con su discurso, fue interrumpido por una voz imperativa, ambos reconocieron el origen de esa voz.
—¡SHERLOCK!–exclamo aquella dama, levantó su voz lo suficiente para ser escuchada por todos los presentes.
—¿Madre?—exclamó Sherlock confundido, entonces a lo lejos divisó uno de los autos dónde viaja Mycroft.
—No quiero escucharte hablarle de esa manera a tu padre…, a ninguno de los tres—señaló Diane Holmes, ella iba ataviada con un hermoso traje de diseñador en tono rosa claro, su sombrilla era de un color neutro, pero tenía el mismo estilo que la utilizada con regularidad por su hijo mayor. Sherlock, era un buen hombre, pero tenía pésimos modales a pesar de los esfuerzos de Mrs Holmes por corregir ese detalle, siempre fue irrespetuoso a cierto nivel con su primer padre, y su segundo padre por igual.
—Diane… —exclamó House ignorando el regaño de la mujer hacia su hijo, escuchar el nombre de su madre salir de los labios de ese hombre hicieron fruncir el ceño a Sherlock.
—Greg—respondió Mrs Holmes con cariño, ella realmente amo a House esa noche, pero era una mujer práctica, lo mejor para ella era permanecer a lado de su amado esposo.
—Él es igual a ti… hermoso y elegante—dijo House con algo de nostalgia, recordando la época en que conoció por primera vez esa grácil sonrisa.
—No, él es igual a ti… tan arrogante—dijo Mrs Holmes mirando a House luego dirigiendo su vista a su segundo bebé.
—Creí… que él estaba muerto—dijo House mirando el rostro inmutable de Sherlock Holmes, había leído la noticia en uno de los periódicos perdidos del hospital.
—Y yo pensé que tú estabas muerto… —señaló Diane con una sonrisa.
—Oh, querida… Yo sigo muerto—respondió House con galantería, Diane soltó una risilla.
—No te preocupes querido, hoy sólo he visto un fantasma—exclamo Diane Holmes con respeto, esas fueron sus últimas palabras.
Diane Holmes tomo del brazo a su hijo, parecía reacio a irse sin una explicación, sin embargo no necesitaba mucha información para deducir la verdad. Sherly se acercó a Diane, a quién llama cariñosamente "mami" por petición de la mujer. La familia se hizo camino a casa.
White Merlín Holmes había sido el joven que explicó a John lo relevante sobre su familia, el joven doctor recordaba haber escuchado menciona r a Quinn que el joven Merlín y él eran hijos de otro hombre, mientras que al parecer Mycroft era el único hijo legítimo del primer esposo de la madre de Sherlock, y el consultor fue el resultado de un affair por parte de Mrs Holmes hacia el padre del hermano mayor, pero el esposo nunca lo supo, John asumió que Merlín era el único que no lo sabía realmente a ciencia cierta. John Watson se quedó callado durante el final de su paseo, los acontecimientos ocurridos lo hicieron reflexionar sobre su propia figura paterna.
El padre de John no era la definición de un buen hombre, en realidad fue un hombre duro, al principio era cariñoso con su esposo e hija pero, cuando la familia cayó en una mala racha económica, el señor Watson perdió su empleo, se dio al alcohol, y su carácter se endureció. La ira era más fácil de expresar a sombra de la bebida, la primera vez fue una cachetada a su esposa cuando trato de arrebatarle la botella, a partir de ese momento, todo se oscureció, el señor Watson aprendió que el miedo era mejor herramienta para manipular a su familia, su esposa era cada vez más sumisa, su hija se encerró en su mundo ignorando a sus padres o hermano, y el pequeño John era el más valiente, él único que le hizo frente, pero la respuesta de su padre fue contundente, fue mucho más violento con su hijo a pesar de la edad.
John tenía miedo del concepto familia, él perdió el sentido de esa palabra, claro, soñaba con encontrar una pareja, pero sus ideas no iban más lejos, su vida cambió por completo cuando conoció a Sherlock Holmes, y después de eso, lo más grande en su vida ocurrió, él obtuvo una hija propia, una hermosa niña destinada a ser amada. Durante la primera noche de su paternidad, sostuvo a la niña con cuidado, le murmuró canciones de cuna que su madre cantaba para él, y la pequeña se retorcía alegre, entonces John supo que estaba bien formar su propia familia.
Blue Su padre es su héroe, el hombre que la sostiene en sus brazos cuando se duerme en su sofá favorito, el hombre que consoló sus lágrimas cuando era bebé, el hombre que la protege del peligro o aleja sus miedos cuando las pesadillas llegan en la noche, la persona que asegura que ella es la luz de su vida. Por otro lado, estaba Basil, su mejor amigo, la persona que hace un desastre en la cocaína y hace enojar a su padre, pero al mismo tiempo, con su seguridad y autoconfianza hace feliz a su padre, aquella persona que se sienta a ver el televisor con ella, la persona que algunas veces la ignora sin poder evitarlo porque es parte de su personalidad, pero el primero en llegar a su rescate cuando lo necesita.
Sherly era afortunada, no sólo tenía un padre, tenía dos padres, el doble de cuidado y amor. Lo mismo aplicaba con Basil, él tuvo tres padres, y ahora ella afortunada de conocer a sus abuelos, dos hombres diferentes entre sí pero maravillosos, además de un tercer hombre único en varios aspectos. El abuelo Snape (Sherly aseguraba que se parecía a Severus Snape, su personaje favorito de la saga Harry Potter) era esa clase de hombre que acariciaba su cabeza de vez en cuando, y tenía una sonrisa escondida en los labios, justo como tío Mycroft. El abuelo Holmes, era un hombre mucho más dulce… literal, le daba caramelos a diestra y siniestra a la pequeña Watson, lo que hacía feliz a la niña. Su tercer abuelo, no pudo conocerlo más allá de esa única vez en Trafalgar Square pero recordaba su figura con cierto cariño. Ninguno de esos hombres estaba relacionado de sangre con ella pero eran los mejores abuelos que una niña puede desear, además, sus abuelos sanguíneos eran hombres que no necesitaba en su vida, su abuelo paterno murió (y su padre nunca dice nada sobre él), y puesto que no conoció a su madre desconoce a su abuelo materno (Uther Pendragon, un hombre duro de corazón, que no se compara con la cariñosa frialdad de Mr. Holmes, padre de Mycroft).
La vida era bella con postres de limón, y un padre que sujetará cada una de sus manos.
Fin
