Sherlock © BBC/Mark Gatiss & Steven Moffat, based in books of Sherlock Holmes

Aclaraciones: Las personalidades de los personajes pudieron haber sido algo modificadas para fines de este fic.

Advertencias: Spoilers de la serie, Incluye OC

Sherlock x John/ Johnlock

Slash +18

Diálogos—

[Notas de Autor]

(notas del texto)

De antemano gracias por los reviews.

Nightmare

La noche era oscura en Baker Street, las ventanas se empañaban debido al frío. Una pequeña trigueña dormía envuelta en un cobertor alusivo a Doctor Who (su estampado era de T.A.R.D.I.S.), en sus brazos había un peluche de un pequeño puercoespín. Ella no lucía tranquila, su entrecejo estaba fruncido y murmuraba entre sueños. En medio de la noche la pequeña gritó con fuerzas y comenzó a llorar. Una pesadilla. Su Basil fue el primero en llegar a su habitación para envolverla entre sus brazos, detrás de él, siguiendo sus pasos de cerca estaba su padre, quién se unió al abrazo. Sherlock dejo que John consolará a su pequeña. La niña durmió en la cama de su padre con ellos. No era la primera vez que algo así sucedía en la semana, desde que Quinn Holmes permitió que Sherly viera cierto capítulo de Doctor Who (Blink), la niña no ha dejado de tener pesadillas con los llamados "Weeping Angels". Sherlock estaba inquieto, John podía verlo en su rostro, no era algún caso o el aburrimiento que lo acosa, era algo relacionado con las pesadillas de Sherly.

La pequeña Watson estaba dormida sobre el regazo de Merlín, la niña estaba casado debido a que no podía dormir tranquilamente en las últimas noches. Junto al menor estaba sentado su hermano, Quinn. Bond estaba de "viaje", y la presencia de Q no era requerida, así que decidió visitar a la pequeña.

—Nuestro hermano está furioso conmigo—confesó Quinn quitando algunos cabellos de la frente de la menor.

—No es verdad, sólo está preocupado por el asunto de las "pesadillas"…—dijo Merlín tratando de reconfortar a su hermano. —…Arthur también lo está—añadió en un susurró.

— Es normal, ella es su sobrina—declaro Quinn sorprendiendo a su hermano.

Q había investigado todo sobre John Watson, eso incluye en su perfil aquellos años tormentosos después de lo sucedido con Sherlock y aquella caída, entre esa información estaba el nombre de Morgana Pendragon, la madre biológica de Sherly cuya identidad es desconocida para el buen doctor.

Los dos hermanos Holmes fueron invitados a quedarse para compartir una cena tardía, la pequeña Sherly dormía en su cuarto, John la acostó temprano para que descansará más tiempo. Los gritos de la pequeña interrumpieron la cena en su punto final, nuevamente fue Sherlock quien llegó primero a la habitación.

—Vienen por mí, Basil.. No dejen que me lleven—murmuró la niña con ojos llorosos.

—Oi, nadie va llevarte lejos—dijo John entrando en escena, se acercó a la cama de su hija, tomo aquellas pequeñas manos entre las suyas, grandes y fuertes. —Nunca lo permitiré. Yo te protegeré, además no estás sola… Sabías que Mycroft es la reina de Inglaterra—dijo John con una sonrisa, Sherly no pudo evitar soltar una risita.

—Eso no es cierto papá, tío Mycroft no es reina—reclamo la niña con una sonrisa.

—Oh, pero es verdad… además, Quinn, él puede viajar a través de la internet—añadió mirando de reojo al muchacho que se encontraba en el marco de la puerta, Sherly lo miró con ojos llenos de asombro. —Te digo un secreto… la verdad es que Merlín en realidad es ese Merln—añadió John con un susurró en el oído de su hija.

—El mago Slytherin—pronunció la pequeña en voz baja, cubriendo su boca, su padre asintió con la cabeza, la niña sonrió de oreja a oreja.

—Tampoco te olvides de Lestrade, o Bond… y lo más importante, Sherlock… —dijo John contando con sus dedos los nombres, —Cree en Sherlock Holmes—dijo John con solemnidad, —él juro protegerte, va a estar contigo siempre, él te va a encontrar y dónde vaya Sherlock, yo iré junto a él… Te encontraremos y te protegeremos—declaró John acurrando a su niña entre sus brazos para arrullarla una vez más aquella noche.

Los hermanos Holmes salieron del cuarto para dejar que el padre lidiará con su niña, después de un momento salió John de la habitación, entrecerró la puerta para que la luz del pasillo llegará a la habitación, aunque la pequeña Sherly tenía una luz de noche alusiva a Doctor Who. Los trigueños lucían inquietos, algo que molestaba a John.

—Está dormida… se quedo más tranquila después de la charla—declaró John para relajar el ambiente, los tres estaban tensos. —Sherlock… si quieres decirme algo, sólo hazlo, detesto está atmósfera—dijo el rubio algo frustrado mientras se masajeaba la sien.

—Es el asunto de las pesadillas, lo tiene algo nervioso—dijo Merlín para romper el silencio.

—No tiene sentido, son sólo pesadillas, me preocupa el asunto del sueño de mi niña, pero no es nada grave que no se pueda superar…—explicó John mirando directamente a Sherlock, pero el detective no lo observaba a él.

—La madre biológica de Sherly sufría pesadillas—declaró el detective azabache.

—¿Ah? ¿Cómo…? No es posible… acaso… —comenzó a balbucear John tratando de unir piezas, entonces todo tuvo sentido, el día que Sherly llegó a su vida, la canasta, las cartas,…—Oh—exclamo John, justo la misma expresión de Sherlock al descubrir la verdad. —Tú… lo sabías, todo este tiempo, y nunca dijiste nada… —reclamo John apuntando a Sherlock con su dedo en el pecho.

—Doctor Watson, John, no se moleste con mi hermano, él no quería hacer daño ocultando la verdad—exclamo Quinn sin pensar antes de abrir la boca, la mirada de John se volvió dura.

—Tú lo sabes, todos lo saben excepto yo, de nuevo… —se quejó John a punto de quebrar su voz, —…Quiero saber su nombre, ¿quién era ella?—pregunto tratando de hacer memoria de la época hace más de cuatro años.

— Vivienne Morgana Pendragon—respondió Sherlock con voz seca, ni siquiera miró a John.

—¿Pendragon? Como Arthur Pendragon… oh—exclamo por segunda vez en la noche.

—Ah, no te preocupes… él no dirá nada, lo prometió—dijo Merlín, "hundiendo la causa", ahora era más obvio que todos a su alrededor sabían el secreto.

—Todo aquel con el apellido Holmes, largo de aquí… los quiero fuera de la casa—dijo John tragando su ira, no debía alzar la voz, no era necesario despertar a su hija en ese momento.

Quinn fue el único en reaccionar, arrastró a sus dos hermanos fuera del 221 B de Baker Street. No podían sentirse ofendidos con el joven médico pero estaban dolidos, habían lastimado a John, aunque esa no era la intención original. Los tres hermanos se quedaron en las escaleras de la puerta esperando una redención, el único que los acompañaba era el buen Tobby que desde hace noches hacía guardia en la puerta, el noble animal estaba preocupado por la niña Watson.

Después de un rato John abrió la puerta pero no los dejó entrar, exigió saber todo sobre la joven Pendragon, entonces Sherlock explicó la información que tenía a la mano, sus observaciones y lo que ella mismo le confesó, Quinn añadió información técnica, era su trabajo saber todo sobre todos, y Merlín colaboró con algo de información personal que Arthur compartió con su persona. Cuando el relato sobre la vida de Morgana Pendragon termino, John cerró de nuevo la puerta, ninguno de los hermanos se atrevió a irse o entrar a la casa.

Las horas de las noche avanzaron, pero John no podía dormir, estaba realmente preocupado, claro que recordaba a Morgana, esa joven prostituta que le gusto demasiado, la única a quién llamo por su nombre porque lo merecía, aunque sea una noche, ella se ganó su corazón. El sonido de un bastón distrajo los pensamiento de John, cuando levantó la mirada se encontró con el padre de Sherlock, el rubio sabía que no fue enviado por el detective porque ellos no tienen esa clase de relación.

—Tú… ¿por qué?—pregunto John esperando saber qué incluso esa persona sabe la verdad.

—Estar muerto te da ciertas ventajas, puedes ir a vagar por el mundo, eso incluye regresar a Londres y fastidiar a tu hijo–dijo el médico con gestos elocuentes en su rostro. —Por cierto, aquellos afuera se multiplican…—añadió.

—…¿los cuatro?—dijo John en un suspiró, House afirmó con la cabeza. —Estoy preocupado, ella (su madre) sufría terribles pesadilas…—dijo el rubio abriendo su corazón a un extraño, siempre era más fácil hablar con alguien que no conoces completamente.

House camino hacia el cuarto de Sherly, la niña dormía tranquilamente después de un mal sueño, el discurso de su padre hizo su efecto en ella, se sentía segura al cerrar los ojos, nadie iba a llevarla lejos de su familia. John siguió a House hasta la habitación de su pequeña.

—No es una enfermedad, no es terror nocturno, sólo es una niña asustada… —dijo House verificando la respiración de Sherly. —Tú también eres doctor, supongo que en este tipo de situaciones se necesita una segunda opinión—declaró el médico americano. —Haz pruebas médicas, eso es la solución—añadió saliendo de la habitación.

—No quiero estresarla, cómo lo explico—reclamo John con angustia, no quería revelar la verdad de su madre a Sherly, no por el momento.

—Es joven, y astuta… haz lo que tengas que hacer—dijo House haciendo su camino para salir de la casa, John lo siguió de cerca.

En la entrada estaban los cuatro hermanos Holmes, vigilados por el buen Lestrade. John se sonrió suavemente, era difícil vivir sin tener a algún Holmes alrededor de su vida, en todo sentido. House no se despidió de nadie, sólo desapareció entre la neblina, Tobby le hizo compañía en su pesado andar. John decidió que después de la inesperada visita era tiempo de hablar con Sherlock Holmes.

—¿Qué hacen todavía aquí?—pregunto John, aunque era una cuestión para él, no tanto para ellos.

—Creo que los Holmes somos débiles ante los Watson—declaró el buen Merlín con una sonrisa, sin demostrarlo, todos sus hermanos estuvieron de acuerdo con ese estamento. John sonrió abiertamente.

—Correcto, ustedes tres… —señaló a Quinn, Merlín y Mycroft,—vayan a casa, tú…—señaló Sherlock, —puedes entrar…—dijo haciendo a su lado para permitir la entrada de su compañero, amigo, amante.

Los dos adultos volvieron a su cuarto, John se acomodo rápido en la cama, estaba cansado, física y mentalmente, demasiada información en una noche, Sherlock lo siguió de cerca, pero no se atrevió a acercarse al rubio, sólo cuando finalmente entró a la cama, John se apoderó del azabache, hundió su cabeza sobre su pecho.

—Sherlock, no más secretos… no te pido que reveles todo pero, por favor, no guardes ese tipo de secretos…—suplico John con angustia, no soportaba la idea de no tener la confianza de su amigo.

—No más secretos—afirmó el detective, abrazando a John.

—Mañana quiero hablar con Arthur, quiero que escuché mi versión de la historia sobre Morgana…—declaro John levantando el rostro, Sherlock alzó una ceja.

—¿Morgana?—repitió el joven detective algo celoso. "Sólo las personas que amo me llaman Morgana" era el eco de la voz de Vivienne.

—Era su segundo nombre, pero yo la llamaba así—dijo John, la reacción de Sherlock no hizo esperar, abrazó con fuerza a John para no dejarlo ir, no iba a permitir que una mujer se llevará a su amigo, su amante, lejos de su persona.

Esa noche la pequeña Watson soñó con el buen Doctor en su caja azul, pero el Doctor de sus sueños no tenía orejas graciosas como Merlín o vestía una chamarra de cuero, o era delgado y de cabello extravagante, o con gran barbilla y carácter dócil, el Doctor de sus sueños usaba una barba que picaba, y un bastón con acabado en llamas. Las pesadillas se fueron a partir de ese día.

Sherly no entendió muy bien porque debía ir al médico si no estaba enferma pero era algo importante para su padre, hizo todo lo que los hombres de blanco a su alrededor le pidieron, al final, sus resultados fueron perfectos, una niña llena de salud, eso alegró a sus padres, ella estaba feliz de hacerlos sonreír. Esa noche, sería capaz de ver Blink sin sentir terror.

FIN

Extra.

Sherly fue abrazada con fuerza por su padre, y Basil acarició su cabeza como cuando era niña. La familia estaba de fiesta porque la joven estaba embarazada, el padre de su bebé era un buen joven doctor que en su tiempo libre se dedica a escribir historias sobre detectives, el joven y Sherlock tenían una relación cordial, sin embargo, el azabache cedió cuando descubrió que su hija era feliz junto a él, Arthur Wordsmith.

Los padres de la joven no fueron los primero en saber la noticia, ni siquiera su joven esposo, ella compartió ese maravilloso momento con la única persona que podía entenderla a pesar de no estar en ese momento. Sherly se colocó sobre sus talones mirando con melancolía las letras grabadas en la tumba, el nombre de su madre, no era tan pequeña cuando la visitó la primera vez pero era impresionante saber que nunca iba a saber quién era esa mujer, desde ese momento, su tío Arthur trato de llenar ese vacío, él era un caballero en brillante armadura.

—Hola madre—saludó la joven, —tengo noticias, …Artie y yo seremos padres, ¿no es asombroso? Espero que nos des tu bendición…–dijo la muchacha, se quedó en silencio un rato, se levantó con suavidad, y abandonó el cementerio.

Extra. FIN.