Capítulo 11. Ilusiones rotas

Rosalie POV

No podía contener mi emoción, en cuanto esas puertas se abrieran mis padres entrarían. Podía imaginarme la escena en mi cabeza, mis padres entrarían con el pastel y nos abrazarían. Después ellos estarían con nosotros mientras Jasper y yo partíamos el pastel.

Voltee a ver a mi hermano y él me sonrió levemente mientras me tomaba de la mano. La puerta se abrió por fin.

No puedo explicar lo que sentí en ese momento. El pastel era perfecto, tal y como Jasper y yo lo habíamos escogido. Y dos personas iban con él. Esme y Carlisle nos sonrieron y yo sentí que todo mi corazón se rompía.

Sabía que todo el mundo estaba al pendiente de mí, pero no me importó. Salí corriendo de ahí completamente destrozada. Las lágrimas salieron de mis ojos sin control, llegué a un lugar completamente vacío y los sollozos que salían de mi garganta rompían el silencio.

Unos brazos fuertes me abrazaron y en ese momento recordé que Emmett estaba aún amarrado a mí. Ni siquiera lo había notado cuando salí de ahí. En ese momento no me importaba que estuviera enojada con él, que hubiera besado a Heidi en mi cara, me aferré a él con todas mis fuerzas, y en esos brazos me desahogué por completo.

- Ay Rosalie… - Emmett murmuró y me besó en el cabello.

- Ellos…ellos lo prometieron – susurré entre sollozos.

- Lo sé nena, lo sé.

No sé cuanto tiempo estuve abrazada a Emmett, no me importaba ya. Sólo quería sentir sus brazos alrededor de mí, sólo quería sentir sus manos acariciando mis cabellos y sus labios besando mi sien.

Lloré hasta que su camisa estuvo empapada de mis lágrimas y mis ojos quedaron secos. Emmett alzó mi cara y secó las lágrimas restantes en mis mejillas.

- Rosalie sé que tus padres te fallaron, y que te sientes muy mal por ello, pero quiero que te des cuenta de que a pesar de ello, la sala de afuera está llena de personas que te quieren – Emmett me dijo mirándome a los ojos – tu hermano está ahí y siempre lo va a estar, siempre va a estar a tu lado. Tus amigas están ahí porque te quieren y porque eres importante para ellas y yo estoy aquí, sé que no somos los mejores amigos de este mundo, pero estoy aquí y no quiero verte llorando, tú una vez lo dijiste, las barbies no lloran.

A pesar de mi tristeza, Emmett logró hacerme reír y él rió conmigo y luego volvió a abrazarme.

- Nunca dejes que nada rompa tus ilusiones Rosalie – me susurró al oído y volvió a besarme en la frente – ahora vamos porque no pueden partir el pastel sin ti.

- Gracias osito – le susurré débilmente.

Regresamos a donde estaban todos y yo sonreí lo más que pude. Al verme todos se quedaron callados y Jasper fue a abrazarme.

- Cuanto lo siento Rose – me murmuró con la voz llena de dolor y yo sabía que no era por lo de nuestros padres, era por mí.

- Lo sé, yo también, pero es nuestra fiesta y nuestro pastel – le dije sonriendo.

Esme y Carlisle se acercaron y me abrazaron.

- Sabemos que no somos tus padres Rosalie, pero quiero que sepas que te queremos como si en verdad lo fuéramos – Esme me dijo al oído.

- Gracias Esme – le dije a punto de llorar nuevamente. – y Gracias también a ti Carlisle.

- Te queremos muchísimo Rose, eres parte de nuestra familia – Carlisle me dijo – y si estamos aquí es porque Jasper nos lo pidió.

Miré a mi hermano y él me sonrió tímidamente.

- Sabía que había la posibilidad de que mis padres no vinieran – me dijo mi hermano – pero quería que Esme y Carlisle estuvieran con nosotros.

- Gracias Jas – le murmuré con la voz entrecortada y Emmett volvió a abrazarme.

Ya frente al pastel mis amigas me abrazaron al igual que los amigos de mi hermano. Nos cantaron las "mañanitas" y cuando terminaron Jasper y yo partimos el pastel y todo mundo comenzó a gritar: "mordida, mordida". Jasper y yo nos miramos sonrientes y mordimos el pastel.

Obviamente acabamos con la cara llena de crema y esta vez reí con todos los ahí presentes, mientras servían el pastel y lo repartían, Emmett me acompañó a limpiarme la cara.

- ¿Y Demetri? – me preguntó mientras yo le lavaba la cara.

- Se tuvo que ir, tenía una cena con unos diseñadores – le respondí.

Emmett no dijo nada más y pronto oímos como James y Victoria se despedían de los presentes, miré mi reloj, ya eran casi las diez y pronto tendríamos que irnos a la casa.

- Bueno, vamos – le dije a Emmett y él me detuvo.

- No tan rápido Barbie, aún tienes crema en la cara – Emmett sacó un pañuelo y comenzó a pasármelo por toda la cara – listo, como toda una barbie.

- ¿Jamás te vas a cansar de decirme Barbie verdad?

- Jamás – me respondió sonriendo.

Rodé los ojos y salimos nuevamente al salón. Todos comenzaban a despedirse de mi hermano y al verme también lo hicieron de mí. Aún había mucha gente, pero ya no tanta.

Entonces llegó Heidi a despedirse.

- Nos vemos Rosalie, muchas gracias por la invitación – me dijo.

- Claro – le respondí fríamente.

Entonces se acercó a Emmett y lo besó con todo el descaro del mundo. Emmett correspondió al beso y yo aparté la mirada. Cuando se separaron Heidi le dio una tarjeta a Emmett.

- Llámame – le pidió Heidi con "sensualidad"

- Claro que lo haré preciosa – respondió Emmett y se volvieron a besar.

Yo no dije nada, pero me había dolido demasiado el verlos besarse. Conocía a Heidi desde que éramos niñas y siempre me había caído mal, pero sus padres eran amigos de los míos y pues ellos insistieron en que la invitara.

Heidi jamás me cayó bien, era una mala persona y el imaginármela con Emmett me hizo sentir un escalofrío, Emmett no sabía con quien se estaba metiendo, Heidi era una chica convenenciera y estaba segura de que por algo iba tras Emmett.

Finalmente acabó la fiesta, todos nos fuimos a la casa de los Cullen. Una vez ahí nos quedamos todos sentados en la sala por un rato. Alice estaba recargada en el pecho de Jasper y él la acariciaba suavemente. Edward y Bella estaban sentados lo más cerca posible sin tocarse, Esme y Carlisle estaban sentados tomados de la mano y Emmett y yo evitábamos nuestras miradas.

- Bueno chicos creo que ya es hora de que se vayan a acostar – nos dijo Esme y todos nos paramos.

- ¿Jas me cargas hasta mi recámara? – le pidió Alice a mi hermano.

- Claro – mi hermano desató sus tobillos y cargó a Alice por toda la escalera.

Edward y Bella subieron a sus respectivas recámaras y Esme y Carlisle me abrazaron antes de irse a dormir.

Al llegar a la puerta de mi habitación Emmett desamarró nuestros tobillos.

- Buenas noches barbie – me dijo seriamente.

- Buenas noches osito – murmuré y él entró a su habitación.

Al llegar a mi recámara me desarreglé y me puse la pijama. Una vez acostada en mi cama no pude evitar volver a llorar. Jamás pensé que me sentiría así en mi cumpleaños. Mis padres me fallaron nuevamente pero no sólo era eso, Demetri se había ido temprano y Emmett había besado a Heidi, eso era lo que más me dolía.

No quería admitirlo, pero estaba celosa, muy celosa. Yo conocía a Heidi y podía decir que no tramaba nada bueno, algo le iba a hacer a Emmett estaba completamente segura. Y odiaba tener que aceptar que el que él me hubiera gritado y se hubiera enojado conmigo me había destrozado.

No pude dejar de llorar, había sido uno de los peores cumpleaños de toda mi vida, la fiesta había estado increíble, pero esas cosas que sucedieron no me dejaban tranquila. Alguien llamó a la puerta y yo me sequé las lágrimas rápidamente.

- Adelante – dije en voz alta y la puerta se abrió.

-¿Estás bien barbie? – me preguntó Emmett y yo me asomé por las cobijas.

Emmett traía su Ipod en la mano y sólo llevaba el pantalón de una pijama.

- Sí, estoy bien gracias osito – le dije esbozando una débil sonrisa.

- Te oí sollozar – me dijo y entró a la habitación.

- Estoy bien, de verdad – le aseguré.

- Bueno, como quieras – se dio la vuelta y se puso los audífonos de su Ipod.

- ¿Osito?

- ¿Mande?

- Gracias

- Buenas noches barbie.

Emmett cerró la puerta y yo suspiré profundo, claro que no estaba bien, tenía muchas cosas en la cabeza y no podía tranquilizarme. Mis sentimientos me estaban ahogando y muchos eran tan confusos que no lograba encontrar paz.

En ese momento recordé como me había sentido cuando Emmett me abrazó y me consoló en la fiesta, me sentí segura, protegida y sentí que ese era mi lugar. Sin pensarlo salí de mi cama y fui a la habitación de Emmett.

- ¿Osito puedo pasar? – pregunté abriendo un poco la puerta.

- Claro – Emmett se sentó en la cama y me miró - ¿todo bien?

- Sí, es sólo que no…no quería estar sola – le respondí.

Entré temerosa a la habitación y me senté junto a él en la cama con las piernas cruzadas. Él no decía nada y a mí me gustaba evitar los silencios incómodos. Miré su Ipod y lo tomé.

- ¿Qué escuchas? – le pregunté mientras me ponía un audífono – ¡¡argh!! Sigues oyendo música horrible.

- Si te fijaras un poco en la letra no opinarías lo mismo – me replicó con acritud – no toda la música es pop Barbie.

- ¿Y cómo quieres que escuche la letra con tanta batería?

Emmett sonrió y tomó el Ipod y lo conectó a su estéreo. Primero se escuchó sólo el piano y luego la batería y la guitarra.

- Esta canción es muy inteligible Barbie y…me recuerda… - lo que iba a decir, no lo dijo y yo ya no pregunté y me dispuse a escuchar la letra.

Emmett tenía razón, la canción era hermosa. Jamás pensé que esa música pudiera tener letras tan hermosas.

- ¿Me la pasas? – pedí tímidamente y Emmett rió visiblemente complacido.

- Claro que sí barbie – me dijo y se sentó a mi lado.

Nos quedamos escuchando música un buen rato y yo ya me estaba adormilando. Me acurruqué más cerca de Emmett y él me rodeó con sus brazos mientras acariciaba mis cabellos.

Antes de sumirme en un sueño profundo, escuché nuevamente la canción que me había puesto y luego susurró algo.

- Esa canción me recuerda a ti barbie – y en ese momento me quedé completamente dormida


¡¡¡hOLA a todos!!! Ya no les digo nada. La canción que le enseña Emmett a Rosalie se llama The Last Night y es de Skillet

Besos

Dayan