Sherlock © BBC/Mark Gatiss & Steven Moffat, based in books of Sherlock Holmes

House MD©Fox, David Shore & others

Aclaraciones: Las personalidades de los personajes pudieron haber sido algo modificadas para fines de este fic.

Advertencias: Spoilers de la serie, Incluye OC

Multipairing: Sherlock x John/ Johnlock. Hilson.

Slash +18

Diálogos—

[Notas de Autor]

(notas del texto)

De antemano gracias por los reviews.

Doctor

153 días pasan volando como el viento, el tiempo no se detiene para nadie, siempre avanzando, sólo las personas son las que se detienen en el camino, estancados en un momento, en un sentimiento, en una frase, creencia u oración. El cuidador se marchó aquel día gris de primavera, la gentil lluvia caía sobre las moradas de aquellos que no se encuentran en este mundo, en medio de aquella escena se escuchó una extraña melodía que no encajaba en el cuadro... «You can dance, you can jive, having the time of your life. See that girl, watch that scene, diggin' the dancing queen». El sonido provenía de un celular, el hombre que lo sostenía era una figura miserable… su ropa raída, sucia, una chaqueta con agujeros, una playera que no podía protegerlo del clima frío de Londres, sus tenis estaban totalmente desgastados, su aspecto físico era el reflejo de su alma atormentada, a su lado estaban algunas botellas de medicamentos variados, el frío empeoraba el dolor en su pierna, y cerca su bastón favorito. El teléfono celular no dejo de sonar por un largo tiempo, pero su mente estaba jugando con su persona desde hace días, no podía simplemente responder, sabía que al otro lado nadie iba a responder, ese "tono" en particular, Dancing Queen… Cuánto tiempo había pasado desde que lo escogió especialmente para él.

«You're a teaser, you turn 'em on. Leave them burning and then you're gone. Looking out for another, anyone will do»

Su mente adoraba tortúralo, o acaso comenzó a alucinar con la melodía, el simple hecho de escucharla sonar tan cerca provocaba en él esperanzas pero, …eso no era necesario, la esperanza era para los débiles, él no necesitaba de sentimientos mundanos para vivir su duelo. «You are the dancing queen»—Tienes que responder House— decía una voz femenina, Amber, odiaba su voz interior.

—…Déjame en paz, intento dormir—respondió finalmente House cuando puso cabeza en orden, no tenía nada que perder en realidad.

—¿Dormir? Si duermes en un sitio así seguro… —una voz respondió al otro lado, a pesar que sus palabras eran de alguien preocupado su voz era plana, sin interés.

—¿Moriré?—respondió House con un deje de burla.

—No… tú ya estás muerto—declaró la voz, uso las mismas palabras que esa persona para declarar aquella cruel verdad, entonces House se rió, finalmente su cerebro maltrecho descubrió el rompecabezas, por supuesto, esa voz no era el fantasma o la alucinación de Wilson, era su hijo.

¿Billy boy?—exclamo House con un deje de burla, casi podía sentir el ceño fruncido de Sherlock al otro lado del teléfono.

No hubo respuesta, sin embargo la llamada no fue cortada, en su lugar, House podía escuchar los sonidos al fondo, lluvia, viento, autos pasando, el sonido de una ciudad viva, y una caminata apresurada, los zapatos haciendo ruido al pisar por todos aquellos charcos, la textura del suelo, la piedra que era diferente en el exterior, con los ojos cerrados imaginó a Sherlock en una carrera contra el tiempo alrededor de Londres, cuando abrió los ojos él estaba ahí, empapado y un poco jadeante, con el ceño fruncido.

—Estaba seguro que el tú tono era "¿Dónde estás Yolanda?"… o quizá "Oh what a night"…—se burló House, pero no hubo risas o regaños, en silencio Sherlock se agachó frente a él.

153 días, en realidad no era difícil saberlo, la última vez que se conocieron él estaba sin compañía pero ahora estaba… solo. Cáncer, lo dedujo al instante, aunque su rencor cegó sus acciones en aquel encuentro en Trafalgar Suare, su hermano menor fue quién dio luz a su razón, lo hizo ver un escenario dónde John estuviera en la misma situación, o quizá Sherly, alguno de sus hermanos, incluso Mycroft. "Sherlock, tú fingiste tu muerte… pero para John fue real, un sentimiento que no se borra, oscuro lleno de crueldad". Por primera vez en su vida Sherlock hizo algo que jamás se imaginó en el pasado,… abrazó a su padre, no era un abrazo eufórico, o un abrazo amoroso, era un simple abrazo, una conexión. House no respondió el gesto pero no pudo evitar llorar, las lágrimas no eran su estilo pero la suave lluvia primaveral eran un buen disfraz, ni siquiera Sherlock Holmes podría distinguir la humedad de la lluvia a la humedad de las lágrimas de una persona, por el contrario, él era capaz de sentir la diferencia.

Pasos en la lluvia, cuánta angustia por un miserable perdido al otro lado del mar, una mano fría toco el rostro de House, no era Sherlock, era dedos pequeños los que se restregaban sobre su barba, su mente se nubló por completo, en unos minutos iba a perder el conocimiento, el festín de drogas dónde el vicodin era rey estaba haciendo efecto en su persona.

—Doctor… por favor, Doctor… debes regenerar—suplico una suave voz en su oído, entonces aprendió lo que Sherlock ya sabía con anterioridad, la diferencia en la humedad de su rostro. Pasos fuertes hicieron eco en su cabeza llevándose lejos aquella calidez.

"Doctor" repitió esa pequeña voz.

"Papá... te he dicho mil veces que me llames papá, papi, padre o viejo, pero no doctor" regaño House sobando sus sienes, su hijo era una criatura terca, idéntico a su madre, House no comprendía por qué decidió tomar a ese niño, sangre de su sangre, bajo su custodia pero ahora esa era su realidad.

"¡House!" gritó una mujer bella en tacones justo después de entrar en su oficina. "House.. lo hiciste de nuevo" reclamo la mujer desafiando con la mirada a su colega. House sonrió, adoraba sus retos.

"Doctora Cuddy" saludó el pequeño sentado en el escritorio, era un niño inteligente, educado… la mayoría del tiempo, incluso algo más maduro que su propia figura paterna.

"William, querido… " dijo Cuddy sonriendo al pequeño, "podrías dejarnos solos, por favor" pidió la mujer, el niño se levantó y espero afuera, en las manos tenía unas de las pelotas favoritas de su padre.

"No le gusta que lo llamen 'William'…"replicó House algo molesto, aunque su apodo favorito para su hijo era 'Billy boy', prefería llamarlo por su segundo nombre… Sherlock.

"Oh, el señor sabe lo que es ideal para su hijo" dijo Cuddy con sarcasmo, estaba enfadada. "Entonces, House, dime la razón por la cual un niño de cuatro años pasa la mitad del día encerrado en la morgue o en la habitación de uno de nuestros pacientes comatosos… ¿eh, House?" escupió Cuddy intentando no levantar la voz, no quería que William escuchará su reclamo, aunque no era la primera vez que regañaba a House por esas mismas razones.

"Te lo he dicho antes, no hay mejor niñera con un comatoso, y… Sherlock adora la morgue", si tan sólo las palabras de House fueran mentira, excepto por la parte del pobre hombre comatoso, el resto era una realidad, Sherlock era un niño peculiar. Cuddy dejo la oficina sin haber obtenidos resultados, Sherlock se quedó en el pasillo.

"Sherlock, puedes entrar" dijo House levantando la voz para que su hijo lo escuchará, el pequeño se hizo camino hacia su padre.

"¿La doctora Cuddy está furiosa con nosotros?" preguntó Sherlock algo preocupado.

"No, nosotros, conmigo" corrigió House.

"Pero yo soy la razón" debatió Sherlock, House soltó un gran suspiro.

"Si, lo eres" respondió House, era una ley en su vida que las personas mienten, pero al menos quería aprender a ser franco con su hijo, y que él creciera siendo franco (lo más honesto posible) con los demás a su alrededor. Sherlock tal vez era un genio maduro, pero al final seguía siendo un niño, con sus pequeños brazos se enredo en el cuello de su padre.

"Lo siento" dijo el pequeño con voz apagada.

"No seas ridículo, no es gran cosa…" exclamo House sobando la espalda de su niño. "¿Sherlock?".

"Papá, lo siento… lo siento mucho" el lamento de Sherlock se repitió en su cabeza, de esa voz suave se transformó en la voz de un hombre.

—No mueras, Doctor… debes regenera, yo… nunca te olvidaré—dijo una pequeña voz sosteniendo su mano, ese cabello negro rebelde, esos ojos claros… sus visiones estaban empeorado.

—Vamos Sherly, John está esperando—dijo Sherlock poniéndose de pie, la niña no obedeció.

—No quiero irme… —dijo la pequeña al borde del llanto.

—No morirá Sherly, regenerará… —dijo Sherlock alzando su mano hacia la niña, la pequeña lo observo insegura, —¿Crees en el Doctor?—preguntó el mayor, ella asintió con suavidad, —¿crees en mí?—insistió el detective, la niña repitió el gesto anterior, en ese momento se dejó levantar por su segundo padre.

El paso de Sherlock al caminar era suave, siempre andaba así cuando tenía a Sherly en brazos, la pequeña evitó llorar, se trago su tristeza porque no era justo que ella se pusiera derramar lágrimas cuando Sherlock no iba a hacerlo. John estaba esperando al pie de la entrada del cementerio, un taxi los esperaba, cuando Sherlock estuvo más cerca de John, el rubio deslizó un poco el paraguas hacia él, tocó la mejilla de Sherly, después el rostro de Sherlock, los dos estaban fríos por la lluvia.

—Ambos están helados… —susurró John con preocupación, —suban al taxi, hay que irnos a casa—añadió abriendo la puerta del auto.

John tuvo un pequeño deja vú, con su hija soñolienta en brazos, y un callado Sherlock acurrucado a su lado, la lluvia se detuvo, y el frescor primaveral cubrió la ciudad, a lo lejos se escuchaba la sirena de una ambulancia que se dirigía al cementerio. John no quiso entrar al cementerio, tantas tristes memorias le traía ese lugar, la lápida de Sherlock Holmes seguía erguida en la tierra burlándose de él, prefirió quedarse a esperar al retorno de Sherlock, ni siquiera evitó que Sherly fuera detrás de su "Basil", el rubio fue el responsable de llamar una ambulancia para el padre de Sherlock.

—John…—llamó Sherlock saliendo de su "palacio mental", su voz era un tono serio. —John, tú… realmente eres alguien importante para mí—confesó el detective acurrucándose sobre el rubio, juntando su cabeza con John. El rubio sonrió conmovido.

—Lo sé, yo también te amo—respondió John en voz clara, hace tiempo que dejo de importarle lo que otros pudieran pensar, en ese momento enterró su rostro en el cuello de Sherlock.

House despertó después de muchas horas, estaba en estado crítico, detestaba estar el periodo de abstinencia, todo el dolor físico y mental cayó sobre su cuerpo en el momento que sus ojos se posaron con las luces del techo, era un cuarto de hospital privado. «Sherlock». Sus cosas privadas estaban en una mesita de noche, su celular comenzó a vibrar un momento, entonces volvió a escucharse aquella melodía… «You can dance, you can jive, having the time of your life. See that girl, watch that scene, diggin' the dancing queen». Esta vez House no respondió, entendió que al otro lado del teléfono no estaba su mejor amigo, su alma gemela, Wilson no estaba alrededor, no iba a estarlo nunca más… Jimmy boy estaba muerto.

«You are the dancing queen»

Epilogo. House estaba dormido, los últimos días habían sido realmente díficiles, Wilson estaba agradecido, su mejor amigo nunca lo llevó a un hospital o lo obligó a ir a ver a un doctor para un tratamiento, por los últimos 150 días ha sobrevivido viviendo una aventura alrededor del mundo, al parecer Londres era la última parada, él sabía mejor que nadie que hoy era su "buen último día", ese momento entre la vida y la muerte en dónde Dios te regala lucidez para despedirte de tus seres queridos pero, el único al que quería decir "adiós" estaba plácidamente dormido a su lado. Wilson jugó un poco con el celular de House, era un aparato nuevo, recordó el último mensaje que recibió de House en su anterior aparato.

«Wilson, tu tono es Dancing Queen.»

« ¡Qué chico tan descuidado, mira que poner su teléfono celular en internet. Escogeré un tono para él, sólo por diversión… ¿Qué paso Yolanda? o Oh, what a night… la segunda será»

Wilson presionó el botón de editar, dejo sonar un poco la canción… «Oh, what a night, late December back in sixty-three… What a very special time for me As I remember what a night.

», en ese momento Wilson supo que Sherlock Holmes iba a realizar esa llamada que House no esperaba, editó la canción para Sherlock, de esa forma no habría duda que House iba a responder. Wilson contuvo su llanto, pero no logró hacerlo, se acurrucó cerca de House para dejar libre sus lágrimas, unos momentos después un brazo los sostenía por la noche. El final de su "último buen día".

«You are the dancing queen»

FIN