Capítulo 24.

Emmett POV

¿Así que el condenado de Jasper quería meterse con mi hermanita no? Pues le iba a costar, Alice era mi hermanita y no iba a dejar que cualquiera se metiera con ella. ¿Preferirías que cualquier otro patán estuviera a su lado? Mi conciencia me reclamó. Entonces volví a meditarlo, Jasper conocía a mi hermana bastante bien y yo sabía como era Jasper con las chicas. Si había alguien en este mundo que jamás lastimaría a mi hermana y la trataría bien, ése era Jasper.

Pero no le diría eso por ahora…si quería a mi hermana quería ver qué tanto sería capaz de hacer por ella. Quería comprobar si no era sólo un capricho de mi amigo, que estaría a su lado pasara lo que pasara. Así que lo dejaré sufrir por un tiempo.

- ¿Emmett?

- Creo…que deberías tratar de conquistarla – le respondí a mi amigo y él sonrió – pero…aún no he dado mi permiso para que andes con ella

- ¿Qué?

- Que no, no puedes andar con Alice, aún no – le dije – no hasta que yo les dé permiso

- No debí de haberte dicho nada ¿sabes? – Jasper replicó molesto – al fin y al cabo sólo eres su hermano y no su papá.

- Y hablando de ¿Cómo les van a decir a mis papás?

- Eso es problema de Alice y mío – dicho esto se fue molesto

No me gustaba enojarme con mis amigos, pero era necesario esta vez. Como dije antes, no cualquiera iba a estar con mi hermana. Aunque sabía que ambos terminarían juntos y que Jasper cuidaría de mi hermanita como nadie más lo haría.

Entré al vestidor, me di una ducha y salí a esperar a Rosalie para amarrarnos e irnos a nuestra siguiente clase. Mientras caminaba a su lado sabía que yo me estaba metiendo en la boca del lobo diciéndole a Jasper que no podía estar con mi hermana, yo me moría por estar con la suya y después de lo que le dije de Alice no creo que me acepte muy bien como cuñado.

Ya casi llegábamos a nuestro salón cuando una titular se nos acercó

- Rosalie, la directora desea que vayas a la oficina un momento – le dijo a mi compañera

- Gracias profesora – Ella me miró con sus hermosos ojos azules - ¿me acompañas?

- Ya qué – le respondí de broma y los dos nos encaminamos a la oficina.

La secretaria nos dijo que esperáramos ahí sentados, que la directora saldría pronto y nos atendería. Me quedé sentado ahí junto a Rose sintiendo su brazo pegado al mío, su pierna pegada a la mía y cuánto desee estrecharla entre mis brazos, bajar mi cabeza y besar sus dulces labios.

Ahora que lo pensaba sólo la había besado una vez, el día de su cumpleaños. Antes de seguir con mis pensamientos, la puerta de la dirección se abrió y tras la directora salieron los padres de Rose. La chica se tensó y yo tomé su mano instintivamente.

- ¡¡hija!! – Su mamá se acercó a nosotros y nosotros nos pusimos de pie

- mamá, papá ¿Qué hacen aquí? – les preguntó Rose a sus padres mientras ellos la besaban en las mejillas.

- Tenemos que hablar de ello, podemos pasar a mi oficina para que tratemos el asunto – dijo la directora que en seguida me vio - ¿se le ofrece algo señor Cullen?

- No, vine a acompañar a Rosalie

A decir verdad, yo no tenía nada que hacer ahí. Sí, sí tenía, tenía que estar con Rose, la conocía y sabía que ella sola no podría con las emociones del momento, porque a pesar de todo, sus padres ni siquiera le dijeron nada acerca de su ausencia el día de su fiesta ni nada.

- Pues señor Cullen vaya a clases – me ordenó la directora.

- Pero, si nos ven separados nos van a reprobar – interrumpió Rosalie – además a mis padres no les molesta ¿verdad que no?

- Claro que no tesoro, como quieras – su padre le dijo sonriendo y la directora ya no dijo nada más.

Me sorprendió que tampoco preguntaban nada de por qué Rosalie y yo estábamos amarrados. A pesar de llevar pocos segundos de conocer a sus padres, podía entender la soledad que ambos habían pasado. Antes de entrar detuve a Rosalie de su esbelta cintura y le dije unas cuantas palabras al oído.

- Eres una chica fuerte Rosalie, yo estoy aquí contigo y no voy a dejar que te caigas nunca

Sólo había dos sillas en la oficina, por lo que Rosalie y su madre se sentaron mientras que su padre y yo nos quedamos parados. Yo coloqué mis manos en los hombros de Rosalie, incluso podía notar que sus mejillas habían perdido un poco de color debido a la sorpresa. Mientras más cerca estuviera de ella mejor.

- Hija, nos enteramos de lo de la droga y alguien nos informó que Heidi fue la que trajo las pastillas a la escuela así que hablamos con la directora y ya la dieron de baja en la escuela – la señora inició y tomó la mano de su hija entre las suyas

- ¿Quién les dijo que fue Heidi? – preguntó, y a mi también me extrañó según yo eso sólo ella y yo sabíamos eso.

- Tu hermano – le respondió su padre – nos habló ayer por la noche así que decidimos venir a ver lo que ocurría.

Claro, Rosalie le había contado eso a Jasper la noche anterior. Por una parte me alegraba que lo hubiera hecho, Heidi sólo había querido acercarse a mí para poder ayudar a Demetri con su venganza contra mí. Eso me había dolido demasiado, no porque yo quisiera a Heidi, pero me había utilizado para hacerme daño

- Como también nos preocupa la firma, hemos cancelado el contrato de Heidi – le dijo su madre a Rose

- ¿En serio?

- Sí, mi amor, no íbamos a permitirle la entrada a la droga a la firma

Pobre Heidi, por ayudar a Demetri en una venganza estúpida había perdido su trabajo.

- Lo malo es que ahora nos quedamos sin modelo y estamos vueltos locos porque necesitamos una urgentemente – su padre comentó y entonces comencé a sospechar la razón por la que estaban ahí, la verdadera razón y si estaba en lo cierto, Rose me necesitaba ahí más que nunca.

- Por lo que decidimos que serás tú la modelo para las fotos que necesitamos – su madre dijo, lo sabía, lo sabía – ya hablamos con la directora así que te vas con nosotros desde ahorita para que volemos a Suiza y podamos tomar esas fotografías lo más pronto posible.

Si Rosalie estaba tensa, ahora no podría decir como estaba, no dijo nada por unos minutos y yo acaricié su cuello tratando de relajarla aunque fuera un poco. Pero Rosalie no se calmaría hasta que sacara todo lo que tenía en su pecho. Y no lo iba a hacer de buena manera.

- ¿Sólo para eso vinieron? – preguntó Rose tratando de serenarse, aunque yo sabía que era un esfuerzo en balde

- Claro que sí mi amor, estábamos preocupados por lo de las drogas – la señora Hale no parecía sospechar ni siquiera una mínima parte de los sentimientos de su hija.

- Claro que no USTEDES SÓLO VINIERON POR LAS ESTÚPIDAS FOTOGRAFÍAS – Rosalie se levantó de la silla gritando - ESO ES LO ÚNICO QUE LES IMPORTA

Me puse nuevamente atrás de ella, deteniéndola de los brazos, listo para abrazarla en cuanto fuera necesario.

- Hija…

- NO NOS FELICITARON EN NUESTRO CUMPLEAÑOS, NO VINIERON ANUESTRA FIESTA, Y AHORA QUIEREN QUE ME VAYA A SUIZA SÓLO PARA QUE ME TOMEN UNAS ESTÚPIDAS FOTOGRAFÍAS PARA SU MALDITA FIRMA- la directora y yo no dijimos nada, sólo contemplábamos la escena en silencio.

- Rose, tesoro, si queremos que tú seas la modelo es para que todo mundo conozca tu belleza – su madre acababa de arruinar aún más las cosas.

- ¿MI BELLEZA? SÓLO ESO, YA NI SIQUIERA PORQUE SOY SU HIJA, SÓLO PORQUE SOY HERMOSA - ¡oh! ¡oh! Vienen las lágrimas - ¿SABEN QUÉ? VÁYANSE A SUIZA Y BUSQUEN A UNA MODELO, YO NO VOY A HACER NADA POR USTEDES

- Rosalie – dijo su padre en tono autoritario – no nos vas a hablar así jovencita.

- NO ME INTERESA, USTEDES JAMÁS HAN ESTADO CON NOSOTROS. NO NOS CONOCEN, NI A JASPER NI A MÍ, SIEMPRE ESTAMOS SOLOS PORQUE USTEDES JAMÁS HAN PASADO TIEMPO CON NOSOTROS ¡¡LOS ODIO!! – las lágrimas salieron de los ojos de Rosalie y yo pasé un brazo por su cintura brindándole todo mi apoyo.

Sabía que las cosas iban a salirse de control, pero las últimas palabras de Rosalie habían dejado la oficina en un silencio sepulcral. La directora fingió irse a mirar por la ventana, mientras que yo estaba junto a Rosalie. Los señores Hale estaban más que sorprendidos.

- Si nosotros trabajamos tanto Rosalie es para que tú y tu hermano tengan una vida decente – inició su padre – todo lo hemos hecho por ustedes. Ahora quiero que vayas a tu salón, recojas tus cosas y te reúnas con nosotros en el estacionamiento. ¿Me oíste?

- No pueden obligarme a ir – Rosalie les dijo con sus mejillas surcadas de lágrimas y su hermosa nariz roja – no voy a irme con ustedes.

- Por supuesto que lo harás señorita, así te tengamos que llevar a rastras harás lo que nosotros te digamos que hagas – su madre le ordenó fríamente.

Jamás podría imaginarme a mis padres hablándonos así, a ninguno de los dos. Menos a mi mamá, si viera como estaban tratando a Rosalie, se enojaría mucho. En ese momento decidí que era mi turno intervenir.

- Vamos Rose, te acompaño por tus cosas – le dije mirándola a los ojos, ella me miró con furia pero después me siguió.

- Gracias Emmett – susurró la directora.

Una vez en el pasillo abracé a Rosalie y ella lloró aún más desconsolada que antes. Yo besé sus cabellos y la acaricié tiernamente. ¡Ahora entendía por qué era tan dura!

- Rose, sé que lo que te voy a decir no te va a hacer gracia – le advertí y me advertí a mí mismo – pero debes irte con ellos

Antes de que ella me protestara, tapé su boca con dos dedos.

- Escucha princesa, te juro que yo sería el primero no dejar que te fueras con ellos, pero eso sólo los enfurecerá más – acaricié sus cabellos con la otra mano – sé que estás enojada y tienes todo el derecho y la razón al ponerte así, pero lo que menos necesitas en estos momentos es hacerlos enojar más.

- No quiero ir con ellos Emmett, no puedo, no sola – hundió su cabeza en mi pecho.

- ¡¡Por supuesto que puedes!! Eres la mujer más fuerte en este mundo, tú puedes hacer lo que sea – le dije secando sus lágrimas con mis dedos – y estés donde estés cuentas con la fuerza de tu hermano y con la mía. Puedes hacerlo Rosalie. Confío en ti.

- ¿No puedes acompañarme, verdad?

Su pregunta me dejó desarmado. Si pudiera, me habría ofrecido a ir con ella sin que me lo hubiera pedido. Pero todo el equipo de fútbol contaba conmigo para el juego del sábado.

- Lo lamento Rose, pero es algo que tú debes enfrentar sola, tienes que demostrarte a ti misma que eres lo suficientemente fuerte para aguantar cualquier situación por ti misma.

Arreglamos sus cosas, gracias al cielo no había nadie en el salón, todos estaban en el auditorio por las exposiciones, y la acompañé hasta el estacionamiento, sus padres ya estaban junto a su camioneta. Metí la mochila de Rosalie a la cajuela, desamarré nuestros tobillos y ella se arrojó a mis brazos una vez más. La recibí con toda la alegría del mundo, esperando las dos palabras que moría por oír de sus labios lo siento.

- Gracias Emmett – Sus brazos soltaron mi cuello mientras se daba la vuelta y entraba a la camioneta.

Me quedé ahí mirando como se alejaba con el corazón hecho pedazos, era la única cosa que Rosalie quería de mí, consuelo. Me alejé pesadamente hasta nuestro salón y me quedé en mi banca sentado, aún con la esencia de Rosalie pegada a mí.

Edward POV

Estaba en clase de biología, con el profesor que me odiaba, pero eso ya no me importaba, nada me importaba en realidad. Sólo el tener a la hermosa chica con cabellos castaños a mi lado. Bella y yo seguíamos sentados juntos y su mano estaba entrelazada con la mía por debajo del pupitre.

Ella parecía estar completamente enfocada en tomar apuntes y yo sólo podía mirarla con admiración, no había criatura más hermosa en este mundo. Al notar mi mirada, sus ojos me miraron y pronto su sonrojo comenzó a invadir sus mejillas, ya sabía yo que eso pasaría y sonreí completamente alegre.

- ¿Señor Cullen?

- Sí profesor

- ¿Qué lo hace sonreír como estúpido?

- Nada profesor, que estoy aprendiendo cosas muy útiles – no pude evitar contestarle, pero ya nada me podía hacer enojar.

El profesor me miró seriamente y volvió a dar su clase. Yo arranqué un pedazo de papel y escribí algo en él. Se lo pasé a Bella y ella lo abrió y se sonrojó. Escribió algo más y me pasó el papelito de nuevo

Te amo Bella.

Y yo a ti Edward

Sonreí aún más, no podía irnos mejor de cómo estábamos ahora y yo no deseaba cambiar lo que teníamos por nada.

Al sonar la campana indicando el segundo receso, Bella y yo nos levantamos de nuestros lugares, yo tomé su mano. Nos fuimos a la mesa donde nos sentábamos siempre y nos dimos cuenta de que sobraba un lugar.

- ¿Dónde está Rosalie? – preguntó Bella sentándose junto a Alice.

- Sí, ¿Emmett dónde está mi hermana? – preguntó Jasper abriendo su refresco

- ¿Qué no sabes? – preguntó Emmett sorprendido

- ¿Saber qué? – Jasper le dio un trago a su bebida.

- Tus padres vinieron por ella y se la llevaron con ellos a Suiza

- ¿¡¿¡QUÉÉÉÉÉÉÉ?!?!

- Tus padres se la acaban de llevar, creí que habían hablado contigo

Voltee a ver a Jasper, se veía bastante pálido.

- ¿Vinieron y ni siquiera preguntaron por mí?

- No, al parecer sólo venían para llevarse a Rosalie para que fuera la modelo de no sé qué – Emmett respondió furioso.

A juzgar por las caras de mis amigos, de todos los ahí sentados, estábamos furiosos.

- ¿O sea qué solo vinieron para llevársela para las fotos? – preguntó Alice indignadísima

- Sí – respondió Emmett entre dientes – no sabía que a ti ni te habían saludado.

- ¿Cómo estaba Rosalie? – le pregunté a Emmett aunque podía imaginarle una respuesta.

- Muy mal, les gritó horrible, les dijo que los odiaba

Todos nos quedamos callados.

- Se lo merecen – murmuró Jasper

Yo lo miré sorprendido, jamás, jamás había oído a Jasper decir ni una sola palabra en contra de sus padres. A Rosalie muchísimas veces, pero ¿Jasper? Sin embargo lo entendía. Aunque no podía imaginarme que unos padres pudieran preocuparse tan poco por sus hijos. O al menos se me hacía inconcebible porque nosotros tenemos unos padres maravillosos.

Alice acarició el hombro de Jasper y luego lo abrazó tiernamente y él hundió el rostro en el cuello de mi hermana. Bella y yo nos miramos, todos estábamos muy, muy impresionados por esto. Más que sorprendidos, estábamos furiosos.

- ¡¡Rosalie no es ninguna cosa para que se la lleven así!! – Mike dijo golpeando la mesa con los dos puños

- No tienen una idea de lo que fue estar ahí – Emmett dijo en un susurro, sumido en sus propios pensamientos – lo que fue verla llorar, oírla decir esas cosas, fue…difícil.

Y sabía por su expresión que difícil se quedaba corto. Jasper usualmente, jamás dejaba a traslucir sus emociones, pero dos lágrimas silenciosas escaparon por sus ojos.

- Ni siquiera pude despedirme de ella…no pude irme con ella – Jasper murmuró lleno de rabia.

- Jasper, tu hermana es una mujer muy fuerte, estará bien – intentó animarlo Alice – además podremos hablarle mientras esté allá demostrándole todo nuestro apoyo.

Después del receso más…desgastante de toda mi vida, nos fuimos al salón. Al terminar las clases, lo que queríamos todos era ir a casa a contarle lo sucedido a mis padres. Aunque ya me imaginaba la reacción de mi madre. Este día simplemente era horrible, no podía ponerse peor.

Con lo empático que es, todos estábamos llenos de furia sin poder evitarlo, y más Bella y Alice que se habían vuelto grandes amigas de Rosalie, y Jasper, Emmett y yo que considerábamos a Rosalie una hermana…bueno yo sí la consideraba una hermana. Emmett aún más. Emmett la amaba.

Bella fue al baño y yo la esperé afuera. Mientras ella salía, pensaba en lo que haríamos esa tarde, intentaríamos hablar con Rose y después quería tener a mi novia entre mis brazos a solas. Sólo con ella podría calmar la tormenta en mi interior.

- Hola Edward – la voz de Tanya me hizo voltear a verla

- Hola Tanya – le respondí secamente

- ¿Por qué tan solito? – Tanya se me acercó y rodeó mi cuello con sus dos brazos

- Bella está en el baño – le contesté intentando quitármela de encima – Tanya por favor ¿podrías dejarme en paz?

- Vamos Edward no niegues que te gusto, que me deseas

De hecho sí, sí iba a negarlo, pero los labios de Tanya sobre los míos no me permitieron decirle nada. Intenté zafarme y tomé a Tanya de la cintura para apartarla de mí, pero ella no me soltaba. Después, lo único que vi, fue un destello castaño pasar rápidamente fuera del baño.


¡¡¡hola a todos!!! cha, cha, chan otra vez los dejo atónitos??? jejejeje si soy mala pero es para que se hagan sus propias espectativas. Espero que les haya gustado...o por lo menos q los haya emocionado.

nos leemos pronto

Dayan Hale