Capítulo 34.

Edward POV

En la mañana me desperté en la habitación del hotel, abrí los ojos lentamente y me senté en la cama. Mientras mis ojos se acostumbraban a la luz, miré la habitación detenidamente. Era azul con cortinas blancas, había una pequeña mesa y frente a la cama había un mueble para guardar ropa y una televisión. La cama junto a la mía estaba desocupada, era la de Emmett.

- Edward…

Oí el suspiro a mi lado y voltee mi mirada al otro lado de mi cama y sonreí. Mi hermoso ángel de cabellos castaños aún dormía. Cuando regresamos de la fiesta la noche anterior, acompañé a Bella hasta su habitación – la de Alice más bien – le di un beso de buenas noches y me dirigí a la mía – la de Emmett, da lo mismo. Me di un baño y ya estaba a punto de acostarme, cuando tocaron a mi puerta. Abrí y me llevé la sorpresa más hermosa al ver a mi ángel en bata y con sus cabellos mojados.

- No me gusta quedarme sola en los hoteles – me dijo mientras sus mejillas adquirían un color rojo intenso - ¿puedo dormir contigo?

- Claro que sí, mi amor, pásate

Bella entró a la habitación y se sentó con las piernas cruzadas sobre la cama que yo estaba a punto de usar. Yo me senté junto a ella y la abracé mientras inhalaba el delicioso olor de sus cabellos. Ella me dio un tierno beso en el cuello y me sonrió.

- ¿Sabes? Me dio gusto poder venir a ver a Rose y a Jazz, pero me dio aún más el haber podido venir contigo

- Bueno, eso hay que agradecérselo a tus padres – le dije mirando sus hermosos ojos

- ¿Estás seguro que a tus papás no les molesta? Digo, ya estuve en su casa dos semanas y ahora me vengo de colada a sus vacaciones – Bella se sonrojó y yo reí mientras la abrazaba

- Mis papás te adoran, créeme les encanta tenerte con nosotros – le aseguré mientras besaba sus dulces labios – te amo Bella

- Yo también te amo Edward

Nos acostamos abrazados y comenzamos a ver una película que estaban pasando, Bella se acurrucó en mi pecho y yo estaba acariciando sus hombros. No sé en que momento se quedó dormida, cuando terminó la película la miré y ya dormía tranquilamente. Besé sus cabellos y yo me dormí con la mujer más hermosa entre mis brazos.

Me levanté silenciosamente, no queriendo despertarla y fui al baño. Al salir, Bella estaba ya despierta, mirando por la ventana. Sonreí, siempre me la encontraba así. Bella no era como las demás chicas, a ella no le gustaba ir de fiesta en fiesta, era más hogareña. Disfrutaba un buen libro, era más sencilla que la mayoría de las chicas que yo conocía; y me volvía loco.

- ¿Te han dicho alguna vez lo excepcionalmente adorable que eres? – le pregunté mientras la abrazaba y besaba su dulce cuello

- No, pero podrías ser el primero en hacerlo – me respondió ella acariciando mi cabello

- Eres excepcionalmente adorable, mi dulce Bella y no puedo mas que agradecer al entrenador esa semana que pasamos amarrados, gracias a ello te conocí, me di la oportunidad de amarte y ¿sabes? No me arrepiento

- Yo tampoco me arrepiento de estar a tu lado Edward – ella se dio la vuelta y acarició mi pecho – jamás me arrepentiré de haberte dicho que sí

Nuestros labios se fundieron en un dulce beso mientras mis manos se enredaban en su cintura y ella acariciaba mi cabello. Cuando nos quedamos sin aliento, nos mantuvimos abrazados por un buen rato, sintiendo la presencia del otro y eso era suficiente para nosotros.

Bella tenía su cabeza apoyada en mi pecho y podía sentir sus manos acariciar mi espalda, mientras que yo acariciaba la suya y aprovechaba para enredar mi dedo en sus cabellos. El teléfono de la habitación nos sacó de nuestra burbuja.

- ¿Sí, diga?

- Hola mi amor buenos días

- Buenos días mamá

- ¿Cómo dormiste?

- Muy bien y ¿ustedes?

- También bien cielo, oye tu papá y yo vamos a bajar a desayunar y quería ver si Tú y Bella nos alcanzan

- Claro, ahorita voy por ella a su habitación – miré a Bella y ambos sonreímos

- Bueno, ahorita te vemos mi amor

Colgué con mi mamá y fui a abrazar a Bella. Ella me dio un beso y me dijo que iría a su habitación a cambiarse, yo le sugerí que se pusiera un traje de baño abajo, por si después de desayunar quería ir a nadar a la alberca un rato. Yo me vestí y bajé a su habitación. Bella salió con un hermoso vestido playero de color azul cielo, se veía divina. La besé por un dulce momento y luego tomé su mano mientras bajábamos al restaurante.

Entramos y vi a mi mamá y a mi papá sentados en una mesa cerca de la ventana que daba a la alberca, Bella y yo nos acercamos a saludarlos. Nos sentamos con ellos y platicamos un poco antes de ir a servirnos al buffet. Yo abracé a Bella por atrás y nos fuimos juntos a servirnos.

- Que bueno que pudiste venir Bella – le dijo mi madre

- Sí, nos da gusto tenerte con nosotros – Mi padre le dijo sonriendo y yo tomé su mano

- Gracias, pero siento que ya me aproveché demasiado

- No digas eso, cariño. De verdad nos encanta tu compañía, además de que cuando estás tú, Edward está siempre sonriendo – mi madre le dijo a Bella y yo sonreí - ¿lo ves?

Bella me volteó a ver con sus mejillas sonrojadas y yo me incliné sobre ella para darle un dulce beso.

- Bella no sólo es por Edward, eres la mejor amiga de Alice y eres una niña encantadora – mi padre también le dijo

- Te queremos Bella, eres una más en esta familia – Esme le dijo a mi novia y ella se sonrojó aún más – si se podía.

- Gracias a los dos – susurró Bella

Seguimos desayunando y cuando terminamos, mis padres dijeron que se irían un rato a su habitación y que se reunían con nosotros en la alberca más tarde. Bella y yo apartamos unos camastros y ella se quitó el vestido inocentemente y yo no pude mas que observar lo hermosa que era, su piel era suave y blanca. Traía un traje de baño de dos piezas, pero no era un bikini, la parte de abajo era blanca y la de arriba azul, se veía preciosa.

Yo me quité la playera que traía y me acosté boca abajo en el camastro junto a ella y la miré sonriente.

- ¿Me pones bloqueador en la espalda por favor, mi amor?

- Claro

Entonces sentí las manos de Bella untándome el bloqueador en la espalda, me estremecí al sentir esas caricias tan suaves. Bella se tomaba su tiempo, creo que en vez de sólo untarme eso, me estaba dando un masaje. Sus manos se deslizaban por toda mi espalda y yo creí que eso era el cielo, entonces pasó sus manos por mis brazos y luego sentí su aliento en mi oído.

- ¿Así está bien, mi amor?

- Perfecto – murmuré mientras me sentaba – pero ahora déjame que yo te ponga a ti, no quiero que te quemes mi amor.

Bella me dio la espalda y se detuvo el cabello en lo alto de su cabeza, yo me puse tras ella y antes de ponerle el bloqueador, me acerqué a ella para besar su cuello y acariciar sus brazos. Ella rió y me dirigió una hermosa sonrisa por arriba del hombro.

Me puse un poco de bloqueador en las manos y comencé a untarlo sobre la espalda de Bella, ella se estremeció y yo reí silenciosamente mientras le ponía el bloqueador. Yo no quería dejar de acariciar su piel, pero ya me había demorado lo más que podía así que me levanté, tomé su mano y nos metimos a la alberca, afortunadamente el agua estaba tibia.

- Te ves muy hermosa con ese traje de baño – le comenté a Bella mientras ella me abrazaba

- Gracias, tú te ves muy sexy sin camisa, aunque no me gusta como te ven las chicas del hotel – me dijo mi novia celosamente y yo rodee su cintura con mis brazos

- No me importa que me miren, yo sólo tengo ojos para ti – la recargué contra ¿la pared? Y besé sus labios dulcemente

- ¿Sabes? Me encanta cuando me besas así

- Entonces lo haré otra vez, y otra y otra más – ambos reímos antes de volver a besarnos.

Nada nos podía sacar de esa burbuja, una burbuja donde sólo estábamos ella y yo, donde lo único que importaba era estar juntos. Pero cuando creí que nada podría separarnos, oí unas carcajadas, unas conocidas carcajadas.

- ¡¡EMMETT NO LO PIENSES SIQUIERA!! – oí la voz de mi hermana

- Ya lo pensé

Entonces oí como Alice caía a la alberca y Emmett se tiró tras ella. Desganadamente, me separé de Bella.

- ¡¡Oye!! Aún no había terminado de besarte – y Bella me jaló hacia sí y yo reí

- Soy todo tuyo mi amor – y volví a besarla.

- Oigan tengan un poco de decencia ¿no? – Oí la voz de Emmett y sentí la sonrisa que curvaba los labios de Bella que no dejaban de besar los míos.

- Ay mira que tú y Rosalie seguro se pusieron de calientes – oí la voz de Alice – pero ya en serio, hagan caso ¡¡Edward!! ¡¡Isabella!!

Bella se separó de mí y murmuró "condenada Alice sabe que odio que me diga Isabella" yo reí y la besé dulcemente en la frente y nos dimos la vuelta para ver a mis hermanos, los dos con sendas sonrisas en sus labios.

Rosalie POV

Miré la corbata entre los dedos de Victoria y yo sentí que empalidecía. Pensé miles de cosas, pretextos, excusas, pero nada brillante.

- Creo que es del chico que durmió aquí anoche, contigo – Victoria dijo sonriendo maliciosamente – y el chico que se estaba bañando esta mañana

- ¡¿Lo viste?! - ¡¡Rayos!! Tenía que ser la novia celosa

- No mucho, pero sí lo suficiente para saber que está como quiere – Victoria olió la corbata de Emmett y yo ahogué mis impulsos de matarla – vaya, me sorprende Rosalie, tienes buenos gustos, aunque yo creí que tenías novio, ¿le pusiste el cuerno?

- Lo creas o no, el chico que pasó la noche conmigo es Emmett – respondí

- Seguro

Decidí que no valía la pena seguir hablando con Victoria, si no creerme, que no lo hiciera, no me importaba. Salí de la habitación y me dirigí al comedor, moría de hambre. ME senté con unas chicas que eran más amables que Victoria. Nos las pasamos hablando del baile, poco después vi a mi compañera de dormitorio. Menos mal que cada una tenía una habitación diferente, gracias a ello pude disfrutar mi noche con Emmett con tan sólo ponerle seguro a la puerta de mi habitación.

Estuvimos un rato en el jardín platicando cuando decidí subir un rato a mi habitación. Sobre mi cama estaba mi osito y había muchas rosas por toda la habitación. Junto a mi osito había una foto, ¡¡una foto que Emy y yo nos tomamos ayer en la fiesta!! Había una tarjeta, yo la tomé y la leí:

"Catorce rosas hay en tu habitación, catorce fueron los días que pasamos separados. Cada rosa es un te amo…aunque no hay demasiadas rosas en este mundo para expresar el amor que siento por ti. Te amo, mi única, divina, encantadora y excepcional Barbie.

Emmett (tu osito, hoy y siempre)"

Sonreí y sentí una lágrima correr por mi mejilla, mi amado osito. ME senté en la cama y abracé a Emmie (sí, mi osito se llama Emmie). Junto a mi ventana vi varias cajas de cigarros así que me acerqué y los vi, eran de chocolate.

"Si tienes ganas de un cigarro, ¿por qué no uno de chocolate? Dulce como lo son tus labios y tus besos"

¿Había otro hombre mejor que él? Yo lo dudaba. Me puse a investigar toda mi habitación, deseando encontrar más notitas de mi Emy. Encontré una en mi almohada.

"Cómo desearía ser la sábana de tu cama, para poder cubrirte con mi amor todas las noches frías"

No podía creerlo, de verdad, Emmett era demasiado para mí. Y me sorprendía aún más ver cuánto me amaba. Entré al baño temerosa, si había dejado algo ahí, Victoria lo descubriría, no había nada. Volví a mi habitación y conté las flores, efectivamente eran catorce y bajo la última – una azul, por cierto – tenía una carta debajo.

"Mi hermosa Barbie:

Te amo, mi princesa, eres lo más importante que tengo en esta vida (bueno, junto con mi familia y mis amigos) cuando me dijeron que tenía que estar amarrado a ti debo admitir que no lo quería, eras tan ególatra y arrogante, pero una parte de mí, estaba encantado con la idea, porque jamás había visto a una chica tan hermosa como tú.

No sé como, no sé por qué, pero poco a poco fuiste haciéndote un lugar en mi corazón…ahora todo te pertenece. No quiero hablar de los momentos en los que nos lastimamos el uno al otro. Yo te amo y nada podrá cambiar eso.

Esos catorce días sin ti fueron una tortura, y lo fueron para Alice también. Lo que nos han hecho los gemelos Hale que nos tienen extrañándolos desesperadamente. Nunca sabrás cuanto cambiaste mi vida mi amor, pero quiero que sepas que ni un continente se interpondrá entre nosotros, mi corazón siempre estará contigo.

Escogí esta rosa para dejarte la carta, porque el azul me recuerda tus hermosos ojos. Te prometo que volveré a verte antes de regresar a Phoenix, no sé cómo, pero lo haré.

¿Sabes? Si viviera cien años, la noche que pasamos juntos siempre permanecerá viva en mi memoria, porque fue el momento más especial de toda mi vida. Gracias por ser mi Barbie favorita, mi amor.

Te ama,

Tu osito.

- Yo también te amo, mi osito – murmuré con un nudo en mi garganta.

Definitivamente, haría lo que fuera por salir de este infierno para volver con mi osito a Phoenix, lo que fuera.


¡¡Hola a todos!! me puse de romántica...otra vez jajaja. Espero que les haya gustado el capítulo, fue dedicado a todas las que me pidieron más Bella y Edward, en cuando a ALice y JAsper, en el próximo capítulo les pongo lo que Alice le hizo a JAsper y x fin conocerán el plan de Alice.

Besos

Dayan HAle