NOTAS:

Antes que nada GRACIAS por sus comentarios en realidad no me esperaba ninguno mas que el de Kriz, y eso me motiva a continuarla y seguir mi debraye :D.

Quiero aclarar ciertas cosas:

-No sé escribir, así que disculpen si me equivoco o no tiene coherencia, gramática que se yo.

-Aclarado esto, confieso que tampoco conozco mucho sobre Frozen,Rise of the Guardians, simplemente me gusta el personaje de Elsa y Jack

-Es un Jelsa (Jack -Rise of the Guardians, Elsa -Frozen) Para quien pregunta quien narra es Jack (por el momento)

-Los personajes aparte de Elsa y Jack me los invente xD

-El formato si esta todo raro y descuadrado es porque en realidad este fic lo escribía en mis notas de Facebook y una amiga me ánimo a subirlo.

-No sé porque coño no me deja poner links de youtube (o si alguien sabe hagamelo saber), en lo personal a mi me gusta ponerle a todo soundtracks asi que cada fic lleva una canción por si quieren escucharla mientras lo leen( peguen el link al final de youtube).

-Sigan comentando por favor 3

CAPITULO lll: El universo no conspira a mi favor y los torpes van al suelo.

Me observo por un instante, poco a poco vi como su entrecejo se fruncía y luego volteo a ver a Iván a quien le dedico una mirada fulminante.

–No te tomes esas libertades, eso no te corresponde a ti. – tomo sus cosas y se salió bastante enojada. Yo no supe que decir y por simple impulso salí tras de
ella.

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–¡Oye espera!- Grite antes de caerme de frente y pegar con el filo de la puerta. Si así de idiota soy yo creo que la mitad de mi vida he vivido en el suelo. Me repuse rápidamente y ella volteo a mirarme con su inexpresivo gesto facial.

-¿Por qué me odias tanto, Elsa? –creo que era la primera vez que su nombre salía de mis labios, la primera vez que me atrevía a nombrarla. Ni tan siquiera en mi mente, allí donde soy dueño y señor de todo, ni tan siquiera allí, era capaz de nombrarla. Así que cuando susurré su nombre, apenas un murmullo, sentí algo extraño en el pecho, como si acabase de romper una cadena, y algo se liberase. Pero cuando algo está atado de tal manera, significa que es peligroso, una especie de bestia que destruye todo a su paso.

-¿Odiarte? –dijo ella, en un tono que no supe clasificar. Rio de forma nerviosa, y camino acercándose a mí, el viento removió su cabello,
una oda al sol que me consumía cada vez que la tenía cerca, y que sólo el temple del agua que simulaban sus ojos eran capaz de calmarlo, o quizá la nieve que casi tenía por piel, y su lindos labios delicados que le restaban seriedad a su enfado, o a cualquier expresión que tuviese-.

-No… no es eso. -Es que… -suspiró, miró al frío patio cubierto de humedad por la lluvia de hace unas horas y luego fijó sus orbes azules en mí-. ¿Por qué tienes esa fijación conmigo?

Yo abrí la boca para contestar pero… ¿qué decir? Era casi incapaz de hablar cuando ella estaba a un metro de mí; y ahora era lo más cerca
que había estado de ella en todo el día, incluso más allá de mis pensamientos.

Bueno, no es que en pensamientos fuese muy cercana, pero al menos… al menos no me gruñía, Y me hablaba, en vez de gruñirme.

-Mira… -alcé las manos, como si me tratase de un criminal, y me di la vuelta. Ahora la encaraba-… Mejor dejemos esto como está. Hagamos que
esta conversación no ha pasado. Tú seguirás en tu mundo y yo en el mío, no quiero estar en tu "club de lectura" , sigue ignorándome y todos felices, ¿de
acuerdo?

–di un par de pasos hacia el edificio de donde había provenido, quería irme a mi habitación. Después de este bochorno, lo último que quería era dar
explicaciones.

¡Jack! –ella gritó mi nombre. No niego que el corazón prácticamente se me sale, había bombeado tan rápido que sentí un calambre por dentro. Pero
había sido firme en mi decisión; yo también la ignoraría, se acabaría ese estúpido jueguecito por mi parte de pasarme las horas mirándola. Así sería
menos doloroso-. ¡Jack, **** sea, mírame!

-¡Creí que habíamos acordado no volver a hablarnos!
–respondí sarcastico, ya a medio camino de la biblioteca y el edificio.

Entonces sentí a alguien correr, acercarse. Alguien que me agarró por la espalda y me impidió seguir andando. Alguien que me obligó a darme la vuelta, y
observar el charco de sangre que se me había formado en la frente que escurria hasta mi mandibula.

-¿Estás herido?

Entonces yo la miré como ella suele mirarme, con ese odio y ese rencor sin razón, una mirada de hielo como mis ojos, azules como el cielo al amanecer.
Suspiré, me llevé la mano derecha a la frente, y lo dejé pasar. Sonreí de forma fría.

-Ah, parece que si, solo es un poco de sangre, debo ir a lavarme. Ahora suéltame.

-No.

-¡Que me sueltes! –gruñí, moviendo el brazo con violencia y dejándola
caer al suelo. Entonces me fui.

Llegue directo a la ducha. Abrí el grifo, y mientras esperaba a que el agua se calentara, me desvestí. Ah, con la sangre seca daba asco. Me metí a la bañera y el agua caliente me hacía daño en la frente pero me incomodaba a un mas pensar en Elsa y en lo patán que me vi, decidí dejar de pensar en eso y me duché, me puse un pantalón y una camiseta vieja, y me tiré en el sofá.

En el patio empezó a nevar. Me sentía cansado, y con el reciente baño, me quedé dormido. Desperté un par de horas después, todavía
nevaba. Eran cerca de las ocho de la noche, Gale aun no había llegado. Estaba aburrido. Y odio los días así, aunque quería salir a jugar con la nieve, me sentia
adolorido. Así que hice un trato con el universo, y me traía distracciones cada vez que no podía con mi alma.

...

Alguien llamo a la puerta y pensé que era Gale, me levante y abrí.

De todas las personas en el mundo que podían llamar, ha tenido que ser ella.