NOTA: Otro capítulo más, porque quien sabe en cuanto tiempo vuelva a subir uno, tengo tantas cosas que hacer , espero les guste y dejen sus comentarios

CAPITULO lV: Miembros y Pizza

( watch?v=aw8l6x9FUcE)

-Hola –dijo, con voz suave, casi tímida-. ¿Puedo pasar?

Me mantuve en silencio unos segundos, resoplé y me hice a un lado, invitándola a pasar. Traía un poco de nieve en las botas; se las quitó a la entrada, donde dejó también su mochila y su chaqueta. Le echó un vistazo a todo el piso hasta llegar al sillón. Elsa se sentó. Carraspeé, y la rubia se levantó. Me crucé de brazos.

-¿Qué haces aquí? –pregunté, ladeando la cabeza-
¡Sólo quería saber cómo estabas, joder! –mustió, -. Mira, cuando vi toda esa sangre… no sé qué me pasó. Me sentí mal, ¿vale? Me preocupaste.

-Ah, que ahora te preocupas por mí. -Genial–abrí los brazos, y sentí su mirada de arriba abajo-. Ya ves que estoy bien, sano y salvo, calientito y a punto de irme a dormir. ¿Puedes irte ya?

Pero ella hizo caso omiso. Se quedó dónde estaba, mirándome, con vergüenza. Removí la cabeza, presa del cansancio, y me senté en el sofá. Ella hizo lo mismo.

-Le pregunte a Iván por ti y él me dijo que paso pero dormías, así que no quise molestar hasta ahora. –hubo un silencio de por medio.- Iván y Gale están en una junta con algunos de la logia, no tardaran.

-Ya –asentí, empezaba a molestarme. Bueno, no sabía qué tenía dentro.

Ésta era la conversación más larga que habíamos mantenido, y estaba fomentada por su presunta preocupación y odio por mi parte.

Quería que se fuera, y que me dejase tranquilo, para que la pudiera ignorar y olvidarla; pero por otra, no quería que pusiera un pie fuera de esta habitación-

¿Quieres quedarte a cenar? –sugerí, mirando al suelo y luego me rasqué la coronilla. Noté cómo ella se encogía, pero yo le sonreí y le hice ver que todo estaba bien. –Mejor regresa a tu edificio más tarde, no querrás que los demás chicos noten o alguna monja que hay una chica en el edificio.

-Gracias, dijo rápidamente.

Hablamos de todo un poco pero de manera muy cortada, al poco rato se nos unió Iván y Gale. Y después se marchó.

( watch?v=6vopR3ys8Kw)

Somos 14. Conmigo se ha cerrado el círculo. Nadie entraría ni saldría a no ser que alguno de la "logia" fuera expulsado. Sin embargo, y a pesar de ser tan pocos, Elsa era la única que sabía quién era cada componente y el uso que podía tener en esta logia, además, claro, de las únicas personas cuya identidad como uno de los "miembros" eran las que nos proveían a los demás de alcohol, tabaco y anticonceptivos; es decir, Iván, Hans y Emily. De esa forma, yo solo tenía por compañero y confidente a Gale, que me habló de que habían pasado el último año siendo trece, porque su antiguo compañero había sido cazado fumando en la habitación por una de las monjas. Entonces, para mí, había nueve identidades desconocidas en la organización.

….

El hecho de que Iván me introdujera en el grupo era algo que aún molestaba a Elsa a pesar de haber pasado una semana desde mi llegada, una semana en la que apenas la vi, y me pesaba en el alma, porque esa chica era una de las mejores cosas que tenía el lugar. Pero, dado que no podía expulsarme ya que a estas alturas yo contaba con información muy perjudicial para ella, desahogaba su rechazo ignorándome y degradándome sutilmente cuando nos encontrábamos en el mismo lugar.

-Pensé que Elsa te caía mal. -Aproveché para decirle a Iván ahora que nos habíamos quedado solos en mi habitación, recordándole su reacción jocosa al ver a Elsa el día que me la presentó.

-Me cae muy mal, y yo a ella. Nos odiamos. -Respondió encogiéndose de hombros, acostado sobre el sofá. -Pero ambos nos necesitamos, así que fingimos que nos queremos.

-Ya veo. -Nunca te fíes de la hija del Director. Me dije a mí mismo reclinándome sobre la silla y arrugando un papel sobre el que antes había estado haciendo cálculos para la tarea de matemáticas, porque eso sí, para pertenecer a la logia hay que ser impecable. En todos los sentidos. No puede haber espacio para las sospechas o investigaciones de ningún tipo.

-Sabes. -Sentenció volviendo a recostarse. -Hay alguna que otra del clan que ya te ha echado un ojo. -Me sentí inevitablemente halagado, y preocupado a la vez.

-Pero se supone que yo no tengo que conocer a las demás componentes del grupo. No querrás enfadar aún más a Elsa, ¿no?

-Me decepcionas. -Repuso haciendo una mueca divertida. -Pensé que tú eras el tipo de persona a la que no le importa la obediencia, o la opinión de la gente.

-Bueno, por algo me han mandado a un internado.

-¿Entonces por qué te importa lo que piense Elsa? -Yo me encogí de hombros. No iba a decirle a Iván por qué me importaba tanto la opinión de Elsa. Ni de lo que había pasado hace una semana.

-No quiero molestar a la jefa, me siento privilegiado teniendo acceso a tabaco y a alcohol.

-Tú no te preocupes, Elsa no tiene por qué enterarse. -Sonrió. -Todos tenemos derecho a divertirnos. Te mandaré a la chica esta noche. –Guiño el ojo

-Haces que suene como una prostituta, o una pizza.

-¿Y tienes algún problema con eso?

-No. En realidad me encanta la pizza.