Capitulo 5:

-Déjate de bromas, Break… - dijo un chico con el cabello rubio y brillante.

-No seas ingenuo, no estoy bromeando… - siguió tocando el interruptor una y otra vez, comprobando de que no funcionaba.

-Puede ser que se haya cortado la electricidad… - interrumpió Echo, mirando con los parpados caídos hacía el rubio.

-Cállense todos. Tomaré lista para saber quien no ha venido hoy a clases. – subió el tono Gilbert, colocándose sus gafas para leer.

Todos se callaron, esperando a que el profesor comenzara. Por fin iba a saber los nombres de todos…

Pensaba que iba a ser alfabéticamente, pero al parecer no era así…

-Oz…

-¡Aquí! – levanto enérgicamente la mano el chico rubio que mencione antes.

-Alice

-Aquí… - contesto una chica de pelo extenso y marrón, mientras que se cruzaba de brazos.

-Break

-¡Aquí! ~ - respondió el peliblanco payaso, levantando ambos brazos.

-Sharon

-Aquí, Gilbert. – alzo un poco su mano, como lo haría una princesa. Tenía el pelo de un color caramelo y facciones como de la realeza.

-Echo

-Aquí. – dijo fríamente.

Gilbert estaba entreabriendo sus labios para decir el próximo nombre, pero alguien ingreso agitado al aula.

-Y Leo… - escribió un signo en el casillero de su hoja.

-Pre-Presente… - trato de decir el joven, jadeando y aliviado.

Su fleco tapaba extrañamente sus ojos… ¿Cómo hacía para ver a través de esos pelos molestos? Quien sabe…

Mis pensamientos fueron interrumpidos por la tos de fumador proveniente del profesor Gilbert. Esa tos se convirtió en sangre chorreante de su boca…

-¡GILBERT! – gritó Oz, dejando todo lo que estaba haciendo para acercarse a… ¿Su amigo?

-E-Estoy bien… - trato de engañarnos, haciendo como que no estaba pasando nada. Esa mentira no le duro mucho, ya que se desplomo en los brazos del rubio.

Break se levanto de su silla, exaltado y sorprendido. Ayudo a Oz para llevarlo al hospital, ya que la enfermería no sabría darle los auxilios que necesita ese fumador avanzado.

¿Cómo sabía yo que él fumaba día y noche? Su aliento, el color gris de sus dedos y el olor de su ropa. Todo olía a asqueroso tabaco en su ser.

Estaban subiéndolo a una ambulancia, y yo me colé para entrar con él. Mis sentimientos de respeto hacia él como mi profesor durante unas horas se hicieron notar instantáneamente, y necesitaba estar a su lado. Sabía que no podía terminar con un buen diagnostico.

-¿Q-Qué haces tú aquí? … - pregunto confundido Gilbert, mientras que seguía tosiendo y expulsando sangre.

-Hace menos de 5 horas que lo conozco, profesor, pero sé que usted no puede morir… - negué con la cabeza - ¡Pues claro que no puede morir mientras que yo esté aquí!...

Aquel momento épico lleno de emociones fue interrumpido por un toqueteo en mi espalda.

-Oye, niño… - me dijo el albino para llamar la atención – Que bonitas palabras…

-Waaaaaaaah… - dije, mientras que me tiraba en el piso del susto

Él contuvo las carcajadas, y prosiguió:

-Te has ganado mi respeto, ¿sabes? – Saco un caramelo y lo devoro de un movimiento – Pocas personas lo obtienen a la primera…

-¿A qué se debe esto? – me enfadé. De un momento para el otro era mi amigo… Sí, claro, un amigo muy falso…

El payaso bostezó y se recostó al lado del adormecido Gilbert.

-Muchas explicaciones, más tarde te las daré… - estiro sus brazos y se acurruco para echarse a dormir.

-¿Q-Qué? ¡¿TE PONDRÁS A DORMIR EN UNA AMBULANCIA?! – me saco de mis casillas. Maldito albino.

Me puse de pie, consciente de que no debía hacerlo. La ambulancia iba a toda prisa por el hecho de que era un caso de emergencia el de mi profesor.

Una frenada, un choque de automóviles y un golpe en mi cabeza irreparable.

*Visión de Break*

Me recosté al lado de Gilbert. Necesitaba descansar para todo lo que iba a venir después…

Las palabras del mocoso se fueron haciendo lejanas y borrosas, inentendibles para cualquiera que se estaba por dormir.

Qué tranquilizantes que eran las alarmas de las ambulancias. Llámenme raro o lo qué sea, ¡pero eso es lo que pienso!

Tanta paz era imposible, tan imposible que debía producirse un choque para cortar la cinta de la videograbadora que estaba proyectando la historia sin dificultades.

Salí volando y choqué contra el vidrio de la ambulancia, impidiendo que Gilbert salga disparado por una ventana.

Los paramédicos abrieron las puertas y nos encontraron allí. Al parecer el caso era de tanta emergencia que les daba igual que el mocoso y yo estuviéramos allí.

-Uff, esto estuvo cerc—mis palabras fueron cortadas al ver aquel muchacho tendido en el piso y con sangre por todas partes.

Los médicos de urgencia cargaron con él, llevándoselo a otra ambulancia que no se desde cuando estaba allí.

Gilbert estaba en el mismo estado de antes del choque, así que no me preocupe mucho que digamos. Que arduo que se iba a volver mí trabajo, ¿quién diría que aquel mocoso iba a terminar de esa manera tan rápida y sin dolor?

Continuara…