Capitulo 6:

*Visión de Garry*

¿Por qué demonios veía todo blanco? ¿A caso estaba ciego? No lo creo, sino tendría que ver todo negro…

La vista se me fue aclarando. Estaba feliz por eso, pero… ¿Por qué me veía a mi mismo postrado en una cama, sin movimiento ni pulso?

Me senté en un banco que estaba enfrente de la ventana en aquella sala de hospital… Mejor dicho, intente sentarme, pero no pude. Mi trasero traspaso el mueble.

-¡¿QUÉ?! – grité asustado, mientras que me levantaba del piso.

Miré a mí alrededor, y lo que pude ver es que mi madre entraba sollozando hacia mi habitación.

-¡MADRE! – exclamé felizmente, y di unos pasos para mirar su rostro.

No me escucho, ¿tan sorda estaba? ¡Jaja! Caray, mi madre siempre tan distraída…

-¡Má, escúchame! Aquí estoy, estoy bien… - seguía sin ni siquiera mirar mi rostro.

Toco el rostro de mi yo adormecido en la cama, y se echo a llorar. Lloraba desconsoladamente, mientras que tomaba mi mano y la acercaba a su rostro, besándola y mojándola con sus lágrimas.

Quedé perplejo, tan perplejo que caí de rodillas y no sentí dolor.

Empecé a darme cuenta de la situación en la que estaba y mi cerebro estaba realmente confundido.

-¿E-Estoy muerto?... – Tomé mi cabeza entre mis manos. - ¿Verdaderamente lo estoy?...

Mi madre le dio un beso al cadáver y se retiro rompiendo en un llanto inconsolable.

Afuera había un hombre… Un hombre con el cabello negro y ojos dorados.

-¡PROFESOR GILBERT! – grité emocionado y corrí hacia la puerta, donde desafortunadamente la cerraron en mis narices.

Traspase la puerta, me daba igual. Ahí estaba mi profesor, al parecer estaba recuperado después de desmayarse.

-¡Ey, profesor!... – seguí insistiendo, y de tanta euforia toque su hombro.

-¿No sentiste un escalofrío? … - le pregunto el profesor a mi madre, frunciendo un poco el ceño.

-N-No… - trato de contestar mi madre, quebrada por mi muerte.

Siguieron su rumbo, y yo me quede ahí, mirando cómo se alejaban, en un hall principal de un hospital… Yo y la muerte, esperándolos a que se dieran vuelta y me vieran ahí…

Me eche a llorar, ya que de todas formas, nadie podría verme u oírme…

"Cuando todo esté perdido, otra luz vendrá…"

Volví a pensar en esa frase que había escuchado de un cantante, si mal no recuerdo…

Me reacomode mentalmente, y me puse a reflexionar sobre todo lo que podría haber hecho…

Podría haberme amigado con Break, aquel payaso tan extraño pero a la vez tan sabio, si mal no he escuchado…

Podría haber entablado una amistad con mi profesor Gilbert, al parecer conocía mucho sobre libros y arte tal como yo…

Podría haber conocido más a Echo, Oz y los demás... Quién sabe, podría haber encontrado novia.

Y sobre todo… Podría haberme despedido de Ib…

Más llanto desconsolado. Más fuerte se hacia ese dolor en mi pecho inexistente.

Estaba tan metido en mi mundo que no me di cuenta que enfrente mío estaba aquel inútil albino…

-Levántate, mocoso. – ordeno entre risas

¿Me hablaba a mí? ¿A caso podía verme?

Levante mi cabeza mientras que las lágrimas se deslizaban por mi cuello.

Una sonrisa suya afirmo que me podía ver.

La emoción fue tanta que abracé sus piernas y me puse a reír de felicidad, como un loco o algo así.

-Caray, nunca creí que te abrazaría… - dije, algo avergonzado por mis acciones afectivas tan fuertes y frecuentes.

-Sabía que lo harías, por eso no me negué… Se lo que se siente morir, ¿sabes?

-¿Q-Qué? ¿Estás mu-muerto? – tartamudeé.

-Meeeeeh, algo así… - Hizo un movimiento de columpio con sus manos cubiertas por unos blancos y luminosos guantes. – Cambiando de tema, yo seré tu guía en tu nueva experiencia, jeje… - sonrió macabramente.

-¿Mi guía? ¿Para qué necesito una guía? – separé mi cuerpo de sus piernas, quedándome de rodillas.

-Ya verás, hay cosas que… No ocurren en el mundo de los humanos… - Saco un bastón de quien sabe donde – Ven… - se dio media vuelta y traspaso la puerta del hospital

Fui corriendo para no perderlo de vista, aunque se me olvido traspasar la puerta…

BONK, un frentazo contra la puerta de vidrio.

-¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! – explotó entre risas el albino.

Bufé y salí del hospital.

El afuera estaba lleno de tonos grisáceos y directamente otros negros.

-¿Por qué esta todo en blanco y negro?... – pregunté curiosamente.

-Estamos "muertos", ¿recuerdas? – sonrió con obviedad.

-Buff, si vas a tomarme de tonto todo este tiempo, paso de tenerte como guía… - lo miré con parpados caídos.

-Para tu desgracia, no puedes negarte a tenerme como guía. Me tendrás que aguantar hasta que reviv… - dejo de hablar.

-¿Revivir? ¿PUEDO REVIVIR? – sonreí y salte de felicidad hacia su lado.

Él en cambio, suspiro y contesto

-Así es… No sé ni para qué te lo dije… Demonios… - tomo su ceño con su dedo índice.

Estaba por empezar mi misión para revivir, ¡qué emocionado que estaba!...