Coleccionista de muñecas
Summary: Su mentor le había enseñado a tener la mayor delicadeza con las cosas que apreciaba, le enseñó a conservarlas en perfecto estado, pero ¿y si podía crear algo mejor? Algo que a todos les gustara, pero que solo sería para su deleite personal.
Capítulo 2: El rostro de la belleza
Desde que la conoció sabía que era la indicada, solo que no sabía para qué, pero ahora estaba más que seguro, ella era indicada como la parte más esencial de su muñeca perfecta.
Su rostro era aterciopelado, en forma de corazón, pálido y sonrojado, perfecto, único.
La había conocido cuando su tutor personal, Kakashi, le había pedido que le llevara un libro que había dejado en su casa la noche anterior a su lugar de trabajo.
Él recibía educación en casa, así que era algo nuevo –por así decirlo –entrar al colegio. Se encontró con "amigos" de su calle y zonas cercanas, pero a ella, a ella la veía por primera vez, era de baja estatura, tenía curvas muy desarrolladas, su caminar era suave y la forma en la que agarraba sus libros hacía que se notara su naturaleza tímida.
Ella no parecía sobresalir entre los demás, al menos no para ellos, tal vez por eso ellos no conocían su verdadera personalidad, pero él, él sí.
Él sabía lo arpía que podía llegar a ser, una manipuladora por excelencia, solo que con él esos trucos no funcionaban, pero le siguió el juego, la complació y de cierta forma ella lo complació a él sexualmente.
Ella no negaba sus sentimientos ante él, pero eso no le interesaba, estaba curioso, quería saber que era lo que le atraía de ella, pero entonces, no encontró nada, se aburrió y "rompió" con ella, ignoró sus textos, sus llamadas y sus amenazas.
Pero entonces ahora ella estaba aquí, con él, desvistiéndose provocativamente y él la miraba con placer, ansioso y deseoso de poder acariciarle el rostro.
Se encontraban en una pequeña cabaña perdida entre un par de montañas nevadas, nadie a excepción de él y su mentor conocían este lugar, tenían su propio generador silencioso de energía eléctrica y agua proveniente de un baño termal natural no muy lejos de donde estaban.
Él mismo le había propuesto personalmente a ir a ese lugar en específico durante toda una semana para "pasarla bien" y ella aceptó de forma rápida, sin duda y aparentemente feliz de su repentino cambio de opinión.
Ella lo había estado tocándolo durante todo el camino, le desabrochó y pantalón y le hizo una felación de diez minutos, él la había agarrado por el pelo obligándola a tragarse todo su pene, le encantaba escucharla atragantarse con su miembro, despertaba esa parte psicópata en él que recordaba que no podía sacar en una vía pública.
Recordarlo solo lo hacía ponerse duro e impaciente, la tomó del pelo y la tiró a la cama, ella gemía creyendo que era parte del juego erótico que habían compartido antes, se paró por un instante y buscó algo entre los cajones de la mesita de noche, al regresar a la cama la obligó bruscamente a ponerse boca abajo y le cubrió los ojos con una cinta negra, en la misma posición le amarró las muñecas al espaldar de la cama y los tobillos en la dirección opuesta, teniéndola a su total disposición la penetró por detrás, duro, sin miramientos ni remordimientos, decidido a darle el ultimo placer de su vida.
Minutos después ella pedía entre gemidos y jadeos que la soltara, pero él solo se hundía en ella con más fuerza y rapidez. Empezaba a segarse, pero no de placer sexual, al escucharla gemir y ahogarse en su propia respiración le hacía emocionarse hasta que ya no pudo más y tomando el hilo nilón que había sacado junto con la venda y las curdas, envolviendo un extremo en su mano, rodeó su cuello y con la otra mano tomó y envolvió el otro extremo, apretando en el proceso.
Ahora ella se movía bajo de él frenéticamente y él hacía lo mismo sobre ella, pero ambos con distintos motivos, pronto la carne se fue partiendo y las lagrimas de ella cayendo, gritando de forma desesperada, pero minutos despues ella dejó de luchar y su cuerpo se quedó inmóvil, ahora lo único que detenía a la cabeza de caer era el hueso que atravesaba al cuello, con un fuerte jalón de ambas manos la cabeza calló a la cama al mismo tiempo que él terminaba dentro del ahora cadáver.
Exhausto, salió de su interior y se sentó en la cama, tomó la cabeza y la alzó por encima de él, la miró por un momento y luego la atrajo hacia sí, posicionó sus labios sobre los de ella y a simple vista parecía un beso dulce, no le importaba que la sangre cayera sobre su cuerpo o sobre la cama, no le importaba que la sangre que salía del cuerpo decapitado deslizándose desde las sabanas hasta el piso.
Por fin es mío.
Pensó.
Por fin el rostro más bello… me pertenece.
—Naruto
Naruto miró hacia atrás de él.
—Viejo… —volvió a poner su mirada al frente, continuando con lo que hacía —llegaste
—Estuviste en la cabaña —afirmó —te he dicho que debes limpiar el lugar cuando termines
—Ummm… lo haré la próxima semana
—No es necesario, ya lo hice
Naruto sonrió.
—¿Quién era la chica?
—Hinata Hyuga —respondió mientras seguía maquillando el rostro, por alguna razón, ya no seguía sonrojado.
—Pareces que la hiciste pasar un buen tiempo antes de… ya sabes
—Se fue haciendo lo que más le gustaba
Ambos se quedaron callados viendo la nueva "adquisición" de Naruto.
—Me gusta como está quedando, pero esos ojos son aterradores ¿Sabes?
—Tienes razón —dijo el rubio —Pero se quien tiene unos más bonitos
—Muy bien, pero limpia al terminar
Y Jiraiya subió las escaleras, saliendo del sótano.
—No me gusta el pelo largo —murmuró Naruto mientras extirpaba los ojos —pero eso tiene solución.
Y pues bueno, aquí el segundo capítulo, espero que les guste y gracias por sus RR.
¿Quiénes serán las siguientes?
