Coleccionista de muñecas
Summary: Hermosos ojos como esos no debían de ser mostrados en público, eran solo de él, los había autoproclamado y a él no le gustaba que vieran lo que era suyo sin permiso.
Capítulo 3: Hermosos ojos de cristal
Cuando Kakashi decidió reunirlos a los tres para una "tarde de estudios" nunca pensó que sería tan entretenido.
Sakura se encontraba bailando una música mental de forma sexy, a veces subía su falda y repentinamente cambiaba el ritmo.
Sasuke estaba sentado viendo futbol americano que, a pesar de que no le gustara el deporte, era lo mejor que había para ver.
Kakashi debía de estar encerrado en la habitación de Jiraiya con alguna chiquilla al azar, el era un pedófilo a pesar de que su historial estuviera limpio, tenía un peculiar gusto de chicas entre 15 a 22, nunca más, nunca menos.
Él estaba recostado en el mueble mofándose mentalmente de Sakura, le gustaba verla bailar, pero cuando cambió su ritmo campirano a saltos y movimientos de cabeza frenéticos casi explota de la risa, no quería que tuviera uno de sus ataques emocionales, no ahora por lo menos, así que lo mejor era quedarse como si nada hubiera ocurrido.
De un momento a otro Sakura discutía con Sasuke, recriminándole que la estaba engañando con "alguna puta de bar" y Sasuke solo seguía respondiendo al mensaje de texto que alguien le envió.
Ellos eran una pareja, pero eso no significaba que había amor entre los dos.
Sasuke era un vividor por excelencia, desde que la familia Uchiha había perdido toda su fortuna a causa de los vicios de casino que compartían sus padres, no acostumbrado a la vida del pobre ¿y qué opción mejor que buscar mujeres con dinero? ¿Quién mejor que Sakura Haruno? Heredera de una de una de las empresas petroleras más grandes del mundo, claro que ella no era la única en sus redes, como él siempre decía "mientras más, mejor".
Sakura era una chica linda y le gustaba ayudar a las personas, la mitad de su tiempo libre lo pasaba en algún hospital, refugio o acilo, la otra mitad la pasaba con Sasuke, siguiéndolo como un perrito faldero detrás de alguien con comida. Pocos sabían de los problemas psicológicos y emocionales, ambos causándole una ceguera temporal cuando explotaban.
—Naruto… ayúdame
Miró hacia la pareja, percatándose de que Sakura extendía las manos hacia delante de forma desesperada y daba pequeños pasos, arrastrando los pies.
De forma rápida tomó un cojín y lo apretó fuertemente contra su cara, evitando que la carcajada que había soltado pudiera llegar a oídos de ella.
—Naruto…— ahí estaba de nuevo, le encantaba el tono lastimero en el que llamaba su nombre.
Al quitarse el cojín de la cara pudo notar como Sasuke caminaba hacia la puerta, abriéndola y cerrándola detrás de él luego de salir.
—Naruto… —la escuchó sollozar.
Poniéndose de pie y caminó hasta ella, le tomó el rostro y examinó sus ojos de cerca.
Hermosos.
Ese color verde era tan irreal aun estando frente a él, más hermosos que cualquier joya.
—Son míos… —susurró.
— ¿Qué dices?
—Nada —le respondió y la encaminó hacia el mueble que en el que momentos antes estaba recostado.
Solo era cuestión de tiempo, y la verdad ella le ponía las cosas tan fáciles que dolía.
Eran las tres de la mañana y Naruto recién llegaba a su casa con extrema felicidad, por fin los tenía en su poder.
Miró la cajita que traía en manos y la abrió momentáneamente apreciando dentro de ella los ojos que tanto había anhelado, contuvo un grito de felicidad pues no quería despertar a sus sufridos vecinos que aún buscaban el cuerpo de su hija.
La volvió a cerrar y bajó al sótano sin limpiar los rastros de sangre en su camisa, se dirigió a una pequeña gaveta de uno de los tres escritorios que estaban ahí abajo y tomo un contenedor de glicerina y otros tres conservantes más, una brocha, una jeringuilla, una pinza, una bandeja, un molde y un bote de silicón.
En el molde vertió el silicón y lo mescló con glicerina, con la jeringuilla tomó un CC de cada uno de los otros conservantes y movió un poco, para que mezclaran, abrió nuevamente la caja y agarró uno de los ojos pero no lo levanto, en cambio lo aseguró suavemente para poder inyectar la solución e hizo lo mismo con el otro, luego tomó un ojo entre su dedo pulgar y el índice, en la otra mano tomó un pañuelo de seda y limpio la parte de atrás pues tenía un rastro de sangre, lo puso dentro del molde que contenía el silicón y glicerina, con la brocha pasó un poco del preparado y lo pasó a la bandeja para luego repetir el mimo procedimiento con el otro ojo.
Esperó cerca de una hora hasta que estuvieran lo suficientemente secos y los despegó de la bandeja, con una lima limó las partes sobrantes y como toque final pasó un esmalte transparente sobre estos, dando por terminada su tarea.
Caminó hacia la puerta que estaba más allá del pasillo y al abrir la puerta se encontró con unos cuantos libreros que empezó a mover, quitó un par de sabanas que protegían a su muñeca de la suciedad, la miró para luego empezar con su próximo trabajo.
Introdujo uno de los ojos superficialmente y con un cuchillo de mesa –que había bajado días antes para cuando este momento llegase– fue introduciendo el ojo lentamente pues de esta manera era más sencilla y maltrataba menos el ojo, cuando estuvo lo suficientemente dentro introdujo el otro y cuando este también estaba listo solo le quedó poner ambos ojos en la posición correcta, como si lo estuviera mirando a él.
Sonrió complacido y colocó todo como antes que él hubiera llegado, apagó las luces, se dio un baño y volvió al lugar en el que había estado antes de cometer su crimen.
Cuando por fin calló en el sueño tuvo un "deja vu" de lo que había sucedido y podía sentir la misma sensación que sintió cuando quitó los ojos de su víctima.
Esa misma noche, a eso de las diez y treinta había recibido un mensaje de Sakura y luego una llamada.
—Naruto…
No respondió.
—Discutí con Sasuke
Siguió sin contestar.
—Estoy en alguna parte cerca de su casa, tengo miedo…
—Ve a tu casa
—No puedo… tengo mucho miedo
Entendió lo que quería decir.
Sonrió…
—¿Qué quieres que haga?
—Ven por mí
—Estoy fuera de la ciudad, no puedo hacer nada por ti, llama a tus padres
—Yo… entiendo.
Terminó la llamada, pero Naruto ya se encontraba saliendo del pequeño motel –en el límite de la ciudad siguiente al norte de la suya– en el que se encontraba con una chica francesa a la cual había dejado dormida en aquél lúgubre lugar dejando con ella su teléfono celular.
Era consciente de que al ser él una de las últimas personas con las que se contactaría esa noche sería automáticamente considerado sospechoso, pero con una cuartada convincente y la colaboración de la chica que dormía con él se libraría fácilmente.
Tomó su motocicleta y se puso uno de los dos cascos que llevaba con él, el azul para ser específicos y luego unos guantes.
Cuando llegó al barrio donde Sasuke vivía –siendo ya casi media noche- observó todo el perímetro para tratar de encontrarla, pero no tuvo éxito.
Por su mente pasó que tal vez alguien ya había atacado a su presa y esa idea lo puso de mal humor.
Se desmontó de la motocicleta pero no se quitó el casto y empezó a rodear los bares.
Quince minutos luego él la seguía buscando ya un poco irritado hasta que escuchó un sollozo que reconoció inmediatamente, sacó una navaja y se acercó sigilosamente.
Al verla como caminaba agarrada de la pared y un poco agachada supo inmediatamente que estaba ciega.
La tomó por detrás y le tapó la boca, ella gritaba y lo mordía pero a él no le importaba, mientras más asustada estuviera menos probable era que recuperara la vista.
Sin remordimientos clavó la navaja por debajo de sus parpados delineando la forma del ojo, los gritos empezaban a escaparse y de un rápido movimiento dejó de hacer su labor principal y le cortó la garganta, justamente donde estaban las cuerdas vocales y luego siguió con su cometido.
Cuando por sin tenía todo el perímetro del ojo cortado tomó el ovulo ocular y lo haló un poco cortando unos pocos nervios de esa forma, pero teniendo los otros que ser cortados con la navaja.
Cuando terminó su tarea con ambos ojos la dejó tirada.
A pesar de que pensó en dejarla viva, casi toda la sangre de su cuerpo había sido drenada por las graves heridas que tenía.
Bueno. Pensó. No hay nada que hacerle.
Y volvió a donde había dejado su moto no antes sin tirar la navaja al lado del cuerpo.
Al día siguiente él y la chica francesa salieron del motel y empezaron a pedir aventón en la carretera.
La chica no sabía que él tenía una motocicleta ya que ambos habían llegado por vías propias al lugar, y según las declaraciones que él le daría a la policía si llegaran a interrogarlo "su moto había sido robada hace un par de semanas".
Cuando por fin encontraron a alguien que los llevara a la ciudad más cercana decidieron entrar a comer a un local cercano.
Mientras comían Ramen y una pequeña variedad de Sushis, un reportaje del noticiero llamó la atención de ambos.
"La madrugada de hoy dos hombres que caminaban por este barrio encontraron el cuerpo de una chica bañado en sangre y con los ojos extirpados horriblemente, la chica fue identificada como Sakura Haruno, una estudiante de preparatoria de un prestigioso colegio de esta ciudad.
La chica llegó con vida al hospital, pero momentos después murió, los doctores dicen que la cantidad de sufrimiento que experimentó la joven debió de ser tan horroroso como para desear morir al instante.
Los habitantes de la comunidad piensan que es obra del asesino en serie que ha estado aterrorizando la ciudad desde hace ya varios meses, a quien se le atribuye la muerte de Ino Yamanaka, de quien solo se ha encontrado la cabeza y de la desaparición de Hinata Hyuga, los familiares de esta ultima dicen estar esperanzados, puesto a que acostumbra a desaparecer de vez en cuando.
El modus operandi del asesino en serie aún no ha sido descrito por completo, pero se cree que puede ser alguien aledaño a la zona, lo cual explicaría la similitud de edad de estas tres chicas y la coincidencia de que las tres estudiaran en el mismo colegio.
Pedimos por la paz de los restos de estas dos chicas y la pronta aparición de Hinata Hyuga"
—Nunca pensé que en Japón hubiera gente tan mala —dijo la chica que estaba con él de forma preocupada.
—No te preocupes —le dijo poniendo una mano sobre la de ella —Mientras yo esté contigo nada te pasara, de veras, Shion —Naruto se acercó a ella para besarla, haciendo ella lo mismo, ambos juntaron sus labios por unos cuantos segundos hasta que se separaron.
—tu boca huele a Ramen —rió ella.
—Y la tuya a pescado — ambos empezaron a reír.
Solo si ella supiera que tan horrible asesino del que hablaban en la noticia era él…
Y pues sí, yo se que todos pensaron en Sakura y la verdad era muy predecible, pero aún falta una y dejaré que piensen que es Shion, pero ¿Qué tomará de su próxima víctima?
Gracias por sus RR y sus animos, me gusta que les de miedo o al menos espanto (?)
