Los personajes pertenecen a la gran S. Meyer... la historia es mía.
Sumary: Bella y Jasper cometieron errores en el pasado dando paso a una pequeña he inocente niña, sin saberlo ¿Qué pasará cuando Jasper en un viaje de estudios consiga a su gran amor, trayendo consigo también al de Bella? ¿Qué pasará con la relación de él cuando descubra a esta pequeña?
Y por sobre todo ¿Qué pasará con Edward cuándo se entere de que esa pequeñita que le ha robado el corazón es hija de su ahora mejor amigo, con la mujer que empieza a amar?
¿Seguirá siendo lo mismo?...
Capítulo 2: No puede ser
Bella POV
FLASH BACK
Estaba realmente nerviosa, me encontraba en la sala de espera junto a mi padre y Sue, hoy por fin sabría el sexo de mi bebé y eso me ponía eufórica.
-Isabella Swan-
-Aquí- respondí yo realmente emocionada, pero creo que la enfermera/recepcionista no compartía mi alegría, más bien su expresión y su forma de mirarme me decían algo así como "otra adolescente embarazada", debo admitir que eso hizo que mi alegría bajara un poco, pero seguí adelante por mí y por mi bebé .
Después de haber pasado por ese mal trago afuera, entre con Sue a ver a mi bebé, a pesar de haberme desanimado un poco allá afuera, mi alegría interna seguía allí, dando batalla para no dejarme caer.
-Buenos días Isabella, soy la doctora Alexander, Karen Alexander y voy a ser tu doctora, por hoy- me dijo ella con una amble sonrisa y a simple vista se notaba que con ella no volvería a pasar por el trago amargo, que me hizo pasar la estúpida esa de la enfermucha esa, por Dios soy yo la embarazada, soy yo la de las "consecuencias", la de que "sufre" que le importa a ella si estoy o no embarazada, otra cosa sería que se preocupara por mí, pero ni eso, era simple soberbia.
-Muchas gracias doctora, soy Isabella pero preferiría que me llamara Bella, me siento más cómoda con ello-
-Claro cómo no, ¿Qué te parece si comenzamos con las preguntas de rutinas y luego podremos pasar a ver a tu pequeño o pequeña?-
-Usted mande doctora que yo obedezco- le dije con mi característica alegría que al parecer pareció agradarle. Comenzó a hacerme preguntas de rutinas sobre mis cuidados ahora embarazada, mis síntomas y un montón de cosas más a las que yo trataba de responder con la mayor sinceridad posible, no quería poner en riesgo a mi bebé, de ninguna manera.
-Bien y ahora lo que todos estamos esperando vamos a ver a esta o este chiquitín- después de decir ello me recostó en una camilla, claro ya tenía la bata puesta, me hecho una gel demasiada fría o era que yo estaba demasiado nerviosa, no lo sé pero estaba muy fría, y empezó a pasarme un aparatito (el cual no recordaba el nombre por causas de los nervios) en el abdomen, por la pantalla aparecía imágenes, las cuales no distinguí en lo absoluto – cuatro meses de embarazo, muy bien mamá,Mira allí está - traté de enfocar mi vista hacia donde me señalaba la doctora, hasta que al fin pude ver a mi bebé, era como si todos los puntitos se unieran para darme a ver la forma de mi bebé –Y es una preciosa niña, felicidades mamá- UNA NIÑA, UNA PRINCESITA
-Una niña- susurre con mucha alegría y gracias a ello por mis ojos caían puras lágrimas de felicidad –Una bebita- dije un poco más calmada, justo en ese preciso paso por mi mente una imagen de Jasper, ¿Qué pensaría él con respecto a esto? ¿Se pondría feliz? ¿Un poco triste? Eso nunca lo sabría o por lo menos no por ahora, ni mis padres ni nadie ha podido contactarlos, además de que no teníamos el dinero para hacerlo.
Pero a pesar de todo aquello, no dejé que nadie y nada se interpusiera en mi felicidad… Si no podíamos contactar a Jasper, pues lo siento por él, se perderá todo lo que tiene que ver con el bebé, además de que por algo debe de ser, digo no, las cosas pasan por algo, o por lo menos eso dicen.
Salí del consultorio verdaderamente alegre, para mi nada podía ir mejor, tenía a mi bebita, eso era el paraíso. Fue tan increíble el rato que pasé con la doctora que definitivamente, arregle mis citas para que todas fueran con ellas, e incluso para que fuera ella la mujer que trajera al mundo a mi bebé.
FIN DEL FLASH BACK
Sabía que estaba totalmente nostálgica, y prueba de ello, era el hecho de recordar ese momento tan alegre, aun cuando ahora estoy en una situación tan triste.
Había subido las escaleras a toda prisa como si mi vida dependiera de ello, pero en mi puerta no había nadie esperando, incluso abrí la puerta en un acto de desesperación, pero nada, no había nadie allí y por si fuera poco salí nuevamente al pasillo para cerciorarme de que mi vista no me estuviera jugando una mala pasada, pero nada.
Luego de ello vi al ascensor detenerse y abrirse en mi piso, sentí como si mi corazón se detuviese, pero no nada de Jasper, solo salían de él la vecina del departamento de al lado junto a su hijo de 20 años. Me fije en él… no, no podía ser tan ciega ni tan estúpida como para confundirlos, por Dios este chico era moreno, bajito y de pelo negro, en cambio Jasper era todo lo contrario, no podría confundirlos, ni un poco.
Regresé a mi departamento totalmente abatida, ¿Realmente estaba allí? ¿Acaso lo imaginé todo? No estaba segura de nada, pero algo me decía que no había imaginado nada, que todo era verdad… sólo que no estaba totalmente segura de creerle a esa parte de mí, juro que no lo estaba.
Respiré profundamente y empecé a armar un plan en mi mente, para distraerme y olvidar ese pequeño inconveniente que tanto me había torturado, por lo menos en la última hora. Lo mejor que se me ocurrió hacer, era seguir el plan que anteriormente tenía, acomodar la casa, escribir un poco y todo aquello… Sin perder nada de tiempo empecé a hacer oficio, pero aun así no lograba sacarlo de mi mente.
Hice casi todo lo que tenía propuesto, pero aun así seguía constantemente en mi mente. Es decir si estuviera aquí ¿Me reclamaría por no haberlo buscado? ¿Por no hablarle de la niña? Claro que sí, claro que lo haría, pero lo busque, le envié innumerables correos diciéndole que era urgente que nos comunicáramos, y jamás obtuve respuesta, mi teléfono no servía para hacerle llamadas a tan larga distancia y las que logré hacer por teléfonos alquilados me decía que ya el teléfono no servía, cosa que no me extrañó, cambiaba de teléfono cada año, por qué no hacerlo ese año también y todos los siguientes, bienaventurado el que puede cambiar de teléfono y línea cada año.
Otra pregunta que me rondaba por la cabeza si ellos están aquí ¿Qué tal si me quitan a mi niña? Inmediatamente dejé lo que estaba haciendo y me puse a dar vueltas por toda la casa.
-No pueden quitármela, es mi bebé- me dije a mi misma en un susurro. –Claro que no Bella, Jasper no sería capaz, podríamos llegar a acuerdos y todo quedaría bien- esa idea me tranquilizó, respiré profundo, pero otra idea rondó mi mente ¿Su familia me la quitarían? Jasper no sería capaz, pero su familia es muy influyente, ¿La madre de Jasper? No, no lo creo, le caía muy bien a la señora Lillians ¿Y su esposo? Bueno él no hace las cosas sin consultarlas con su esposa.
Creo que estaba a salvo con mi familia, por los momentos…. Además Bella deja de divagar, posiblemente sólo fue tu imaginación y no están aquí, claro eso era lo más posible, estoy segura. Me volteé involuntariamente hacia el reloj y me di cuenta de que estaba sobre la hora para ir a buscar a Lizzie, apenas reaccioné tomé mis cosas y salí volando hacia el ascensor rumbo a buscar a Lizzie.
Iba por el estacionamiento del edificio en busca de mi auto, cuando siento un fuerte golpe en mi cabeza y empecé a sentir a mi cuerpo caer hacia atrás, aterricé en el suelo prácticamente espalda contra piso.
-Mierda- exclamé llena de furia en busca de mi agresor, pero frente estaba un espécimen increíble, un Dios Griego y estaba tan en Shock que ni mi mente podía ser una descripción coherente de su fabuloso cuerpo, simplemente era perfecto. Me le quedé viendo por un buen tiempo hasta que al fin pude recobrar el sentido. –TÚ- dije señalándolo con el dedo índice, cosa que logró captar su atención, ya que anteriormente estaba apoyado a un carro sobándose la parte central de su increíble pecho.
-¿Es que acaso no ves por donde caminas animal?- le dije más furiosa que antes, y empecé a levantarme – Y me tumbas y eres capaz ni siquiera ayudarme a levantarme- vaya di en el clavo, porque al parecer ese comentario logró traerlo de vuelta a sí… Acaso me estaba mirando con una sonrisa ¿pícara?... imposible
-Disculpe usted bella señorita- Dios que voz, era simplemente increíblemente sexy, basta Bella todos estos años en celibato te están pasando factura –Permítame disculparme por tan terrible inconveniente- me dijo con su maravilloso acento de caballero inglés, tendiéndome su mano. Y pareciese que mi cuerpo cobraba vida por sí mismo porque le tendí la mía, para que luego él se la llevara a la boca para plantearle un delicado beso.
Estaba totalmente aturdida por lo que acababa de pasar, guao, acaso este hermoso caballero inglés, me había tumbado, mirado tan seductoramente y besado de manera tan delicada… Increíble…. LIZZIE… mi mente se recompuso de inmediato, desvié mi vista del espectacular Dios Griego, para ver el reloj de mi muñeca, SANTA MIERDA, pero si voy tarde, en 8 minutos habrían las rejas del portón de la guardería, no podía llegar tarde, normalmente los niños salen corriendo en busca de sus padres, no quería que volviera a pasar lo de la última vez.
Mi mente volvió a mi cuerpo, y rápidamente me agaché para recoger todas mis cosas que ya hacían en el suelo, tenía que llegar a tiempo pero luego desvié mi vista al Dios Griego y éste también estaba en el suelo recogiendo mis cosas conmigo, ¿Se comportaba como un Caballero? Y yo que creí que de esos ya no existían.
-Muchas gracias por ayudarme, pero necesito irme en este momento, gusto en conocer extraño- y sin darle tiempo tomé mis cosas y salí prácticamente volando, había algo en él que me hacía querer hacer cosas que jamás había hecho en mi vida, y ante eso, mejor correr.
-Espera- dijo tomándome del brazo y atrayéndome hacia él, vaya acaso eso que sentí ¿fue una corriente eléctrica? –No se tu nombre- me dijo cuando estábamos lo suficientemente cerca, muy cerca. Mis sentidos se nublaron casi de inmediato, mi mente me gritaba que corriera, CORRER, LIZZIE.
-Lamento mucho, pero creo que te quedarás con las ganas por el momento porque de verdad tengo que irme- era totalmente cierto, la guardería quedaba a 10 minutos y tenía 6 minutos para llegar. Me desasí de sus brazos sintiéndome extrañamente vacía, cosa que me extrañó y entre rápidamente a mi auto.
-Espera soy Edward- Edward o por lo menos eso me pareció escuchar cuando ya estaba saliendo del estacionamiento, Edward, vaya el nombre le quedaba, después de todo es un nombre de realeza, o por lo menos eso me demostró esa bonita película que vi junto a Lizzie, Encantada, ese era el nombre. Edward, mi caballero inglés o por lo menos el de mis fantasías, Edward.
Con ese último pensamiento llegué a la guardería con 7 minutos de retraso… suspiré calmadamente al darme cuenta de que Lizzie seguía en la entrada esperando por mí junto a otros niños.
-Hola bebita sube- le dije a mi pequeña desde el auto, abrí la puerta y esperé a que entrara para cerrarla y luego ayudarla a colocarse el cinturón de seguridad. – ¿Cómo te fue bebita?-
-Súper mami hoy aprendí muchas cosas- me dijo mi pequeña con un gran entusiasmo –Hicimos figuritas con plastilinas y aprendí hacer un delfín, la maestra dijo que era el delfín más bonito que jamás había visto-
-Enserio bebita y dónde está ese hermosos delfín… yo también quiero verlo- le dije terminando con un puchero que mi niña caracterizaba como gracioso.
-Lo siento mami, pero la maestra dijo que debíamos dejarlos en el salón- terminó un poquito desanimada –Pero también dijo que el miércoles había una reunión y que los papás van a poder ver nuestros trabajos ese día, así que vas a poder ver mi delfín- su alegría volvió de repente al pronunciar esa última frase.
El miércoles, claro el miércoles debía ir a la guardería a llevar el bauche que consta que he depositado la mensualidad en el banco, las maestras de la guardería siempre hacían esas reuniones al final del mes, para entregar los bauche y para enseñarnos los trabajos de los niños, claro algo así como "miren les estamos dando que hacer" o como "miren los estamos educando páguenos" Si, eran burdas de interesadas.
El resto del camino lo aprovechamos cantando algunas canciones que tenía en los CD de mi auto y claro Lizzie contándome y yo escuchando lo que había hecho en la guardería. Además aprovechamos para pasar por una pequeña panadería para comprar algunas bebidas para el almuerzo.
Llegué al edificio y sentí una extraña corriente eléctrica por todo mi cuerpo, en el momento en que entramos al estacionamiento, en mi mente se recrearon imágenes de lo que había pasado anteriormente… Edward, ¿sería él el causante de estas sensaciones? Posiblemente, porque era en lo único que podía pensar.
Estacioné en el mismo lugar de siempre, claro después de todo era mi puesto de estacionamiento, baje del auto y ayudé a Lizzie a bajar también, tome las compras y me dispuse a entrar directamente al ascensor para poder llegar a mi departamento, moría de hambre.
-Claro ahora comprendo tu prisa, lamento muchísimo haberle quitado su tiempo, bella señorita- NO-PUEDE-SER esa voz, simplemente era reconocible para mis débiles oídos… Edward… me di vuelta lentamente, y si ahí estaba él con esa hermosa sonrisa torcida… Impresionante… -Un placer conocerla a usted también princesita, mi nombre es Edward- le dijo a mi pequeña, aun sonriendo.
-Hola Edward me llamo Lizzie y ella es mi mami- le respondió mi bebita en el tono más inocente que jamás había escuchado, o bueno si, cuando planeaba alguna travesura –Edward ¿tienes esposa?- Usp, tan directa como yo, y tal parece que Edward pensaba lo mismo porque prácticamente se atragantó con su saliva.
-No pequeña no tengo esposa…-
-¿Hijos?-
-No…-
-¿Novia?-
-Tampoco…-
-Ves mami está disponible, ¿por qué no sales con él?- abrí mis ojos como platos… No, no, no, no, mi hija no podía estar haciéndome esto, Dios santo, en estos momentos maldigo el que haya sacado mi actitud, ahora comprendo a Charlie, yo solía hacer lo mismo con él y Sue.
-Cierto bella señorita ¿por qué no sales usted conmigo?- pregunto con su característica sonrisa torcida, que casi me hacía derretir.
-Porque no lo conozco- le respondí cortante, y la verdad no comprendo porque, normalmente siempre soy amable, sarcástica y me caracterizo por llevarme mejor con los hombres que con las mujeres. (N/A: Ella se refiere a que se le hace más fácil hacerse amiga de los hombres que de las mujeres, digamos que esta Bella es un poco feminista)
-Ese ya no es un problema puedo presentarme formalmente soy Edward Anthony Cullen Masen tengo 2…-
-Okey suficiente Lizzie nos vamos- dije un poco rabiosa, pero queriendo saber su edad tonta Bella no pudiste interrumpirlo después
-Pero mami todavía no conocemos a señor Edward- me contradijo mi niña.
-Tranquila pequeña ya habrá tiempo para eso, ve con tu mami que seguro tu papá las debe estar esperando-
-Nop, no es cierto, papi no está con nosotras, o por lo menos eso dice mi mami- respondió mi bebé y yo no podía estar más incómoda que ahora.
-¿Cómo que tu papá no está con ustedes? ¿Acaso se fue al cielo?-
-Nop, es sólo que mami dice que papi se fue sin saber que yo venía en camino, pero que nunca más pudo encontrarlo- respondió mi bebé con un puchero triste.
-¿Entonces no hay papá?- mi bebé negó con la cabeza – ¿Y tú mamita no tiene novio ni nada?- mi niña volvió a negar con la cabeza –Entonces ¿por qué no sales conmigo?- pregunto de nuevo pero esta vez dirigiéndose a mí.
-Ya le respondí porque no le conozco y Lizzie nos vamos- y antes de que pudiera hacer nada, prácticamente la jalé hacia el ascensor para llegar rápidamente al departamento. -¿Por qué me miras así?- le pregunté a mi niña, porque pareciese que me fuera a comer con la mirada.
-Mami ¿si no sales con nadie como vas a conseguirme un papito?- okey eso dolió, como iba a conseguirle un papito si nunca salía con nadie, no lo sé, pero lo que sí sé es que pareciese que tuviera la peste encima para los hombres cada vez que mencionada hija y soltera en una misma oración.
-Tranquila bebita si no conseguimos a un papito me tienes a mí, sabes que puedo ser mami y papi ¿verdad?- mi niña asintió – Ves mami es sensacional-
-Mami… el señor Edward me gustaba como papi- y a mí también quise decir pero es que por alguna extraña razón sentía que él iba a formar parte de mi vida… No es que fuera una mujer de presentimientos, pero de verdad lo sentía…
CONTINUARÁ…
Pregunta del capítulo: ¿Cómo creen que llegó Edward al edificio?... ojo recuerden que cambie el fic del original que había subido hace meses y que no todo es lo mismo….
Oigan por cierto... estoy escribiendo una nueva historia adaptada en Egipto, específicamente en la época de los faraones... Bueno esta idea se me ocurrió viendo una excelente película... "EL REY ESCORPIÓN"... el hecho es que estoy necesitando un o una beta dispuesta a ayudarme...
GRACIAS
GISELTH*
