-Me alegro de oír eso. –Dijo la rubia mientras soltaba el vaso en la mesita baja que tenía delante.
-¿Entonces no te dejan instalarte aún? –Preguntó el moreno mirando de reojo la maleta que reposaba al lado del sillón individual en el que se encontraba la chica, mientras él estaba sentado en el sofá inclinado hacia delante.
-En efecto. Por eso vine aquí. Pensé que tal vez a Dave no le importase acogerme, pero veo que no es un buen momento por lo que le preguntaré a Jade si sería mucha molestia que me quedase en su casa unos días.
-Vamos, Rose, claro que no es un mal momento, puedes quedarte aquí. –Le ofreció el rubio, sentado al lado de su actual… ¿pareja? Echándose hacia atrás en su asiento para pasar uno de sus brazos tras el respaldo.
-¿Es que existe algún motivo para que en esta situación necesites mi presencia aquí?
-No digas tonterías. Solo te ofrezco mi casa, aunque prefieras la de Jade porque esté más limpia.
La chica sonrió con satisfacción. Sabía lo que pasaba, Dave siempre intentaba sostener su orgullo delante de la gente, y más delante de John, por lo que, en presencia de él, no mostraba sus verdaderos pensamientos, pero a estas alturas a la Lalonde le era muy fácil leer a su amigo. Y sabía que él quería acogerla, como forma de agradecerle su ayuda, pero todo aquello se lo había callado, tal vez sabiendo que ella sería capaz de deducirlo, tal vez para decírselo cuando estuviesen a solas. De cualquier forma, era cierto que su piso estaba hecho un desastre, y se lo esperaba, pero después de todo, el rubio era el más cercano a ella de sus tres amigos, y aunque la casa de Jade estuviese más limpia, y pudieran estar entre chicas, intuía que sería mejor estar con el chico.
-Si insistes me quedaré.
-Tampoco te he insistido.
-De cualquier modo si me ofreces tu casa me parece de mala educación rechazarlo. –Aquello provocó una leve sonrisa por parte del otro, que fue acompañada de una cómplice por parte de ella misma.
-¿Entonces te quedarás con Dave?
-Tranquilo John, cuando quieras intimidad siempre puedo ir yo a tu casa.
-¡No me refería a eso Dave! –Bufó sonrojado el moreno.
-Bueno, entonces voy a dejar la maleta en tu habitación.
Cambió de tema el más alto, levantándose para coger dicho objeto de su amiga y dirigirse a una de las habitaciones. Rose le imitó y le siguió hasta la habitación, sorprendiéndose al ver que, a diferencia del resto de la casa, esa habitación estaba más recogida, y no tenía basura, solo algo de polvo y pelusas por algunos rincones.
-Esta habitación no la he usado nunca. Lo cierto es que no sé ni por qué tiene muebles, pero has tenido suerte. Solo habría que limpiar un poco el polvo y esas cosas que me imagino que te molestan.
-A pesar de eso me sorprende el estado de limpieza de esta estancia en comparación con el resto del hogar, Dave. Me agrada.
-Entonces genial. –Termina de decir pasando dentro y dejando la maleta sobre la cama.- Puedes quedarte el tiempo que quieras.
-Lo agradezco. Y también querría pedirte que me enseñases la ubicación del baño, me gustaría darme una ducha.
-Claro. –Afirmó señalando una puerta que era visible desde la habitación en la que estaban.- Ahí es.
-De acuerdo, gracias.
-Mientras te duchas y haces lo que quiera que tengas que hacer para estar cómoda aquí los días que sean voy a acompañar a John a su casa. En seguida vuelvo.
Antes de recibir respuesta ajena ya había cerrado la puerta de aquella habitación con cuidado y se dirigió al salón en el que esperaba el pequeño moreno por sus amigos, entrelazando los pies y echándose hacia atrás, aparentando estar aburrido, aunque más que eso solo estaba pensativo.
-Hey, dude. ¿Te acompaño a tu casa? –Le sacó de sus pensamientos el Strider.
-¡Ah! Claro. –Respondió mientras se levantaba este con una sonrisa en su rostro y se acercaba a la puerta del piso, seguido del otro.
-¡Ahora vuelvo Rose! –Volvió a avisar, esta vez desde la puerta antes de cerrarla al salir.
-…-
-Pues… ¡hasta mañana Dave!
-¿Piensas despedirte solo con eso?
-¿Qué quieres decir? –Preguntó el moreno recibiendo como respuesta un suave beso en los labios.- ¡D-dave! Rose te está esperando…
-Se está duchando, las chicas siempre tardan en ducharse.
-Hm…pero.
-Hey, que si no quieres que pase me voy.
-Bueno…está bien. Pero tampoco puedes hacer esperar demasiado a tu invitada eh.
A pesar de lo dicho, entre unas cosas y otras, John no sabía cómo había acabado así; bajo el otro sobre las sabanas de fantasmas que cubrían su cama y ambos desnudos. Sentía los suaves besos que el otro le dejaba sobre su cuello, y las caricias que le brindaba a su espalda a la vez que le mantenía en un abrazo. También notaba el calor recorriendo su cuerpo, y algo de dolor en su entrada debido a la intromisión que tenía por parte de Dave, por lo que jadeaba agarrando las sabanas.
-¿Estás bien? –Preguntó preocupado el mayor al ver el rostro de agobio de su pareja.
-S-sí. –Consiguió decir este.- S-sigue.
-No digas tonterías –Le replicó acariciando la mejilla ajena con el dorso de la mano.
-D-dave…De verdad que estoy bien…
Esto provocó un suspiro por parte del aludido, quien le proporcionó un tierno beso en los labios, continuando con el leve movimiento de cadera que, hacía unos segundos, había parado. El moreno se abrazó al cuello del otro, aferrándose a él como si de esta manera soportase mejor el dolor físico que sentía, pero que igualmente quería aguantar, porque sentía que se lo debía por todo por lo que le había hecho pasar y porque….bueno, quería hacerlo, quería terminar lo empezado esa noche, quería hacer eso con Dave.
-…-
-Da…ve…
Aquél leve gemido consiguió llamar la atención del rubio, que en ese momento se encontraba abrochándose los pantalones que, exceptuando los zapatos, era la única prenda que le quedaba por ponerse. Le dirigió la mirada, percatándose de que seguía dormido y solo le había llamado en sueños, se acercó al moreno, acariciándole suavemente el pelo y murmurando un bajo "lo siento" antes de separarse y coger los zapatos con una mano, con la intención de ponérselos en la puerta y así no despertarle.
Para su sorpresa, algo le agarró de la manga cuando estaba a punto de salir. Se volvió a girar y esa vez pudo ver como los ojos de John estaban entre abiertos, y sus labios trazaban una leve y tierna sonrisa que no se desvaneció ni al pronunciar las palabras "no lo sientas" que pudo decirle a Dave antes de soltarle y cerrar los ojos, cayendo dormido de nuevo. Éste sonrió de forma ladeada ante aquella escena que acababa de presenciar y al fin salió del cuarto.
De camino, miraba al cielo, el cual estaba ya bastante oscuro debido a las altas horas de la noche que eran ya, pero al llegar se encontró a su compañera temporal de piso aún despierta y saliendo de la cocina en dirección al salón.
-Buenas noches de nuevo, Dave.
-Siento haber tardado tanto. –Aquella frase provocó una sonrisa socarrona por parte de la chica.- Wow, has encontrado comida.
-No te disculpes. Me he tomado la libertad de tomar algo de beber de tu frigorífico, espero que no te importe.
-Ahora estás en tu casa. –Dijo mientras se dirigía a su cuarto.- Mientras no toques mis zumos.
-Confío en que hayas escoltado bien a John hasta su morada. –Comentó siguiéndole en su recorrido.
-Wow, wow. ¿Te interesa mi vida sexual, Lalonde?
-No recuerdo haber dicho nada acerca de lo que pueda haber sucedido entre tú y John hace unos momentos. –Respondió con una leve sonrisa de satisfacción.
El chico iba a responderle a aquello, y ya había abierto la boca para tal acción pero un conocido sonido le interrumpió. Era su móvil. ¿Quién podría llamar a estas horas? Tras pedirle un momento a su amiga, sacó el teléfono y lo descolgó a la vez que se lo llevaba a la oreja.
-Sup.
-¿Dave?… ¿Podemos hablar?
-Claro. ¿Qué pasa Harley?
-No…En…persona.
-¿No es un poco tarde?
-Tengo…tengo algo importante que decirte.
-…Está bien. –Acabó accediendo rascándose la nuca y mirando a la rubia presente de reojo.
-¿Quedamos en la puerta de la cafetería de siempre?
-Perfecto. Nos vemos. –Se despidió antes de colgar, extrañado.- Jade quiere verme ahora. –Le miró como si así le preguntase si le importaba quedarse algo más de tiempo sola en el piso.
-Claro, ve. –Dijo produciendo una sonrisa en el otro.
-Puedes coger lo que quieras de comer o beber si quieres. Menos los zumos de manzana, esos son sagrados.
-De acuerdo, te lo agradezco.
-En seguida vuelvo. –Finalizó antes de salir del piso de nuevo, dirigiéndose al lugar de encuentro.
Vale, no me termina de convencer porque enrealidad no sé que narices hacer con Jade exactamente but ya se me ocurrirá algo (?)
