Nota del autor: Lamento muuucho la ausencia x.x se me juntaron entregas, falta de inspiración xD y falta de tiempo, pero no voy a dejar la historia! ya estuve pensando varias cosas para ponerle :) Perdón la demora espero que les guste este capitulo!
Capitulo 3: El Bosque Blanco
Una suave brisa despeinó un poco los cabellos de la frente de Elsa que los acomodo con una rápido movimiento de su mano para colocarlos detrás de su oreja. Estaba algo nerviosa, era la primera vez que dejaba el castillo en siete años y temía que algo pudiera salir mal.
-Estas seguro de esto?- Giró a su izquierda donde Jack miraba hacia abajo y luego hacia delante donde se extendía el extenso río que rodeaba Arrendel con una mirada expectante y divertida.
-Muy seguro- Dijo torciendo su boca en lo que parecía una sonrisa pícara.-Ya hemos preparado todo, no hay nadie despierto en el castillo y si alguien intenta entrar en tu habitación no podrá hacerlo-.
Elsa dio un vistazo a su puerta para asegurarse que el picaporte seguía congelado. Volvió su mirada a Jack y luego a la entrada de su castillo, trato de calcular a cuanta altura estaba del suelo en caso de que algo salga mal y tenga que usar sus poderes para salvarse.
-Tranquila! Lo tengo todo planeado solo tienes que confiar- Dijo Jack mientras tomaba la mano de Elsa.
-Estas seguro seguro seguro seguro? es decir tu pareces tan liviano y yo siento que peso bastante, ademas estamos muy alto y puede que sople mas fuerte el viento y..- Elsa no pudo terminar de hablar ya que su amigo dio un enorme salto y se dejo caer aun sosteniendo su mano firmemente, la joven princesa tuvo que contener el grito que estaba a punto de dar ya que seguramente iba a despertar a todo Arrendel y los descubrirían al instante.
Sintió un enorme cosquilleo en toda su espalda hasta la nuca, nunca había tenido tal sensación y le gustaba, como se lo llamaba? Ah si, Adrenalina. Justo en el momento en que parecía que iban a chocar contra el suelo Jack la toma por la cintura y la coloca entre sus brazos y logra elevarse.
-Se asusto mi princesa?- Dijo mientras la veía con su típica mirada divertida.
-Para nada- contesto de forma obstinada, la verdad era que se había asustado bastante cuando creyo que iban a estrellarse contra el suelo.
Una vez que llegaron al rió Jack descendió un poco, casi hasta rozar las aguas que estaban oscuras como la noche. Elsa logro asomarse por entre sus brazos para observar el río, ya no recordaba la ultima vez que estuvo en contacto con aquellas aguas tan calmadas, solía ir con su hermana Anna a los acantilados de Arrendel cuando eran mas pequeñas, congelaba olas para que pudieran jugar como si fueran enormes deslizadores.
La sensación de volar era algo único, ahora entendía porque Jack lo hacia todo el tiempo en vez de caminar.
La brisa acariciaba suavemente el rostro de Elsa y la luna hacia que sus sorprendidos ojos brillaran aun mas azules de lo que eran, ahora Jack la sentía mas relajada entre sus brazos, temía que se pusiera muy nerviosa y quiera volver pero como lo esperaba, ella era sorprendente, mas aun de lo que el pensaba.
Elsa estiro su brazo y con su dedo indice roso el agua, en un instante se congelo formando una delgada linea blanca a medida que iban avanzando.
-Buena idea!- dijo Jack con los ojos iluminados, puso su dedo también en el agua y comenzó a dar giros errantes y vueltas, iban dibujando formas abstractas con su magia mientras reían, definitivamente seria una noche que Elsa jamas olvidaría.
Comenzaron a acercarse a las orillas de la isla que estaba frente al reino de Elsa así que Jack aminoro un poco mas la velocidad. Una vez que llegaron la soltó suavemente sobre el suelo y luego se dispuso a observar bien el lugar donde se hallaban.
El bosque se extendía a lo largo de toda la montaña y era muy extenso, Elsa lo había visitado cuando por error le congelo el cerebro a su hermana, nunca lo olvidaría.
-Vamos a ir mas adentro así no podrán vernos- Dijo Jack bajando la voz y caminando despacio.
Elsa se apresuro para que no la dejara muy atrás y tomo su mano, ambos se pusieron un poco nerviosos ante ese gesto pero Jack se mantuvo firme adelante guiándola para que no tenga miedo y se sienta segura, quería que ella disfrutara sus poderes, que no tenga miedo de usarlos y que pueda ver que no hay nada malo en ella.
Luego de caminar un largo rato llegaron a un claro del bosque donde la luna los iluminaba plenamente, los arboles se abrían a su alrededor y los ocultaban de miradas curiosas, los animales estaban en silencio observando a sus nuevos visitantes ya que no se escuchaba ningún ruido.
-Tienes cinco minutos para construir tu fortaleza porque se dará inicio a la guerra de bolas de nieve mas grande que jamas haya existido!- Grito Jack mientras volaba a una parte del claro y comenzaba a crear grandes torres de hielo.
-No es justo empezaste antes!- Elsa se apresuro en llegar al otro extremo del claro y armar sus propias torres de hielo, aunque no quedaran tan altas como la de Jack.
Ambos creaban enormes cantidades de hielo y nieve, el bosque que antes era oscuro se transformo en un campo extenso de masa blanca por todo lados, la luna hacia que el paisaje resultara aun mas hermoso, era como una típica noche de invierno nevada.
Jack había terminado y observaba a Elsa desde atrás de su improvisada muralla como ella se esforzaba por hacer la suya lo mas alta posible, le daba gracias ver como se esforzaba tanto en lograrlo porque ponía caras graciosas y sacaba la lengua para concentrarse.
-Que es eso?- Pregunta Jack sorprendido y señalando en dirección arriba.
-Que? Que cosa?- Elsa salio de su estado de concentración para mirar hacia donde Jack señalaba y recibió rápidamente una bola de nieve en su cara. -Ey! No es justo todavía no empezamos! No termine!- Dijo Elsa algo molesta pero riéndose.
-Yo Lord Jack acabo de dar inicio a la guerra de bolas de..- Pero antes de que pudiera terminar una enorme salio dirigida en su dirección y se estrello de lleno en su cara cubriéndola por completo. -Ey! Esa era muy grande no se..- Tampoco pudo terminar de hablar ya que recibió otra mas en la boca. -Bueno ahora si vamos en serio!-.
Ambos corrían y esquivaban los ataques del uno y del otro, mientras reían sin preocupaciones a ser descubiertos porque esa noche solo eran ellos dos y kilómetros de nieve que ellos mismo había creado, estaban solos en su mundo donde solamente ellos se entendían.
-Me rindo , me rindo!- Grito Jack antes de que Elsa que estaba encima suyo dejara caer una enorme bola de nieve en su cara. Elsa comenzó a reír y se dejo caer a su lado y comenzó a hacer ángeles de nieve en el suelo.
-Eso fue divertido verdad?- Le pregunto Jack que seguía acostado a su lado y giro la cabeza para verla.
-Muy divertido!- Dijo Elsa que también giro la suya para verle el rostro.
-Sabes? Cuando venia hacia aquí pase por un reino cercano y vi que la gente comía nubes azucaradas!- Dijo Jack riendo.
-Nubes azucaradas? como es eso?- Elsa parecía sorprendida con lo que Jack acababa de contarles.
-Si! Eran nubes azucaradas, los niños las comían. ¿Te gustaría ir alguna día a probarlas?
-Me encantaría-Elsa le dedico un sonrisa y luego se quedo mirando el cielo estrellado. - Ya deberíamos volver no?-.
-Tienes razón, vamos súbete-.
Ella obedeció y se subió a su espalda. De un gran salto Jack tomo altura y voló directo al castillo. Elsa dio un ultimo vistazo al lugar que había sido su gran campo de juego, se pregunto si podrían volver mas seguido.
El joven no podía creer lo que había visto, era una ninfa? un hada?. Sea lo que sea esa joven hermosa que podía crear hielo se había convertido en su nueva musa, trato de dibujar cada detalle, cada movimiento, como ella creaba hielo a medida que avanzaba, como la luna iluminaba su silueta transformándola en un ser hermoso blanco y puro como la nieve misma.
Tenia que volver a verla, tenia que encontrarla como sea, no dejaba de pensar en ella, el ser mas hermoso que jamas haya visto.
Al no verla mas el joven de cabellos rubios la busco por los alrededores sin poder hallarla. Se pregunto una y otra vez si había sido un sueño pero no lo fue, era real, sus dibujos eran la prueba de todo eso. El chico tomo su cuaderno y sus lapices y se fue rápidamente del bosque, todavía sin poder creer lo que había visto.
