Apetición popular aquí está:


Capitulo segundo.

Ya habían pasado algunos años de aquel primer encuentro. Raph se levantó como todos los días, dedicó unos minutos a admirase frente al espejo, entrenó un rato y luego dedicó más minutos a admirarse en el espejo otra vez. Se puso una chaqueta por ponerse algo, cogio un paquete envuelto de su mesilla de noche y subió a los pisos de arriba ignorando la gente que se iba encontrando, sólo eran criados y estaban más que acostumbrados a verle pasearse por la casa, sobretodo por esa zona: el dormitorio de los McDougal.

-hola preciosa-dijo él sorprendiendo a la mujer en el baño

-hola Raph, que susto me diste creí que eras mi marido

-ese aburrido ha salido toda la mañana para preparar algo romántico para esta noche

-si, Dios, que aburrimiento, porque no puede entender que no quiero una estúpida cena romántica en mi cumpleaños?

-porque es más fácil que buscarte un regalo, por cierto toma- dijo y le ofreció el paquete que llevaba en la mano

-es precioso-dijo ella sin apenas mirarlo-justo lo que quería

Rapahael sabía que era mentira pero no le importaba porque había tenido justo el efecto deseado, ella salió de la bañera y lo abrazó con su cuerpo desnudo.

-gracias-dijo ella

-sabes que hay otra cosa?

-ah si?-preguntó ella fingiendo inocencia-y donde está?

-en tu cama-dijo él sin rodeos

-no lo veo

Raph se tiró sobre la cama.-y ahora lo ves?

Ella sonrió y se subió con mucha más delicadeza aunque no la dio tiempo ni a sentarse pues enseguida Raph la cogió por la cintura y la puso debajo de él. La chaqueta voló y él se preguntó porqué se molestaría en ponérsela. Sabía de antemano lo que iba a pasar y ella también lo sabía, hacía mucho que se habían convertido en amantes. Para ella sólo era un juego aunque también era verdad que él era el amante que más la había durado, claro que eso no era muy difícil cuando muchos aseguraban que se podían contar por cientos incluso antes de casarse, era una chica que se cansaba con facilidad, a veces Raph se preguntaba cuanto tardaría en cansarse de él. Pero estos pensamientos pasaron a segudo plano cuando ella empezó a juguetear con su miembro viril haciendo que se pusiera erecto.

Joder como amo a esta chica fue su último pensamiento antes de abalanzarse sobre ella.

Mientras, en otra parte de la ciudad un grupo "de hombres de negocios" discutía en la trastienda de un cutre-bar-irlandés.

-en serio John-decía uno-tenemos que encontrar cualquier cosa contra el monstruo de los McDougal, y pronto, ya hemos perdido a nuestros mejores luchadores por su culpa, al último lo dejó KO en 3 segundos

-lo sé-respondió el tal John, un tipo con barba mal afeitada y cara de no haber dormido en varios días-estaba allí lo reuerdas? pero ya hemos intentado de todo con ese tio y nada! no nos queda otra que intentar cargárnoslo.

-como?-dijo un tercer tipo bajito y tembloroso-los McDougal son gente importante no podremos llegar a eĺ así como así, y además os acordáis de la última vez? cinco de los nuestros no pudieron con él y eso que estaba desarmado

-gracias por recordármelo Chris, muy amable-el tono del hombre destilaba ira e impotencia por ese incidente-tu que dices maestro? que se te ocurre?

Un hombre ataviado con una túnica salió de entre las sombras, era increíblemente bajito y la ropa le cubría por completo, sólo se dejaban ver dos ojos oscuros y brillantes.

-Hay que combatir el fuego con fuego-el hombre llamado "maestro" tenía una voz seca y áspera que hacía que a todo el que la oyera se le pusieran los pelos de punta-hemos de encontrar otro monstruo con el que combatirlo

-y donde lo encontramos maestro?

-dicen que en las alcantarillas hay cocodrilos, quizas debieramos empezar por ahí jaja-dijo el primer hombre

Con una velocidad asombrosa el maestro saltó y le dió una patada en la boca al que había hecho el chiste, que cayó al suelo retorciéndose de dolor

-tu me llamas para pedirme consejo y te atreves a reirte en mi cara? ni lo vuelvas a intentar, Luke, maldito crío

-n-no...ma-maestro-dijo el hombre

-porque no peleáis con él vos maestro? seguro que le vencíais-sugirió Chris

-es probable que si-dijo el hombre-pero aún no ha llegado el momento y ya dejé muy claro hace mucho que sería yo quien decidiese ese momento.

A pesar de ser más alto que él, Chris se encongió tembloroso temiendo recibir una tunda por hacer una sugerencia tan estúpida, pero el maestro le ignoró y le habló a John.

-no me creo que ese sea el único monstruo en N.Y.

-hace mucho se oían historias que hablaban de un grupo numeroso-dijo John

-si las oístes es porque alguien tuvo que contarlas, y si aguien las contó es porque tuvo que ver algo

-pero es abzurdo-dijo Luke con su mandíbula todavía resentida del golpe

-más o menos abzurdo que una tortuga de dos metros que os está jodiendo el negocio?

Luke calló, avergonzado por la obviedad. El maestro tosió.

-deberíais cuidaros mejor esa tos, maestro-dijo John

-estoy bien, deja de preocuparte de mí como si fuera una deliaca florecilla, coge a tus hombres y empieza a hacer algo antes de que lo McDougal te roben los pocos negocios que te quedan

-si-dijo John asintiendo con la cabeza

-y llévate a estos dos a ver si aprenden algo

Los tres asintieron y se marcharon por la puerta de enfrente mientras el maestro se iba por la puerta de atrás bajando unas escaleras y luego recorriendo un pequeño pasillo con varias puertas a los lados hasta una improvisada enfermería.

-hola Berta-saludó el hombre

-Hola guapo-le devolvió el saludo una mujer rubia vestida de médico

El hombre empezó a toser.

-tu tos otra vez? ya te dije que estar tantas horas bajo tierra no te haría ningún beneficio, deberías tratar de pasar el mayor tiempo posible al aire libre y no aquí abajo donde el aire apesta y está viciado

-tengo que entrenar mucho, ya lo sabes

-por lo menos te has tomado alguna vez los jarabes que te dí?

-no por gusto, sólo por respeto a tí

-si eres así de respetuoso con todo el mundo no sé como eres nuestro mejor luchador

-sólo soy respetuoso contigo porque eres hermosa y porque eres una dama

-por favor, mido 1,80 y peso más de doscientos quilos, tengo doble papada y unos michelines que no se disimulan con ningún uniforme, no se donde ves la hermosura

-en tu trabajo, salvas a muchos de nosotros cada noche

-tampoco es nada del otro mundo, unas transfusiones, unas suturas, cualquier recién licenciado sabe hacer eso

-en cualquier caso no es algo que se aprenda fácil

-no, supongo que no, y si no has venido por tu tos porque has venido?

-John y algunos de sus chicos van a ver si encuentran otro mosntruo con el que combatir al de los McDougal, tengan éxito o fracasen el caso es que más de uno probablemente venga sin dientes o algo peor

-entiendo, tendré el botiquín preparado, gracias por el aviso, aunque sería de agradecer si de una puta vez me dejaran tener un ayudante porque a veces se me acumula el trabajo

-todo llegará

-eso espero

-nos vemos preciosa

El hombre se alejó con paso lento mientras no dejaba de toser.


si queréis saber que fue de las tortugas tendréis que esperar al proximo cap. nos leemos