EPILOGO

... Volteira, Italia

-No sabes cuanta alegría me produce el saber, que pronto se cumplirán los 100 años

-A mi me alegra saber tu pronto regreso

-Al igual que tu manada quiere saber cuando regresas-

-Ellos saben porque vine a verte, te extrañábamos y queríamos noticias de ti

-Pero quedarte 15 años Jacob?

-Sabes como me afecto su muerte- dijo suspirando- pero también se que pronto los Cullen regresaran a Forks, tres días.

Se quedaron en silencio contemplando como las ciudad se iluminaba por las luces. Era una esplendida vista la que tenían, desde la altura de ese árbol. Sin embargo, presentía que algo pasaría, no era bueno lo sabía. Eso la angustiaba y mucho.

100 años después... Forks

La ansiedad los dominaba, el solo hecho de volverla a ver era una alegría. Solamente, que estaban confundidos, habían recibido la llamada de Aro Volturi, y una pequeña explicación.

Más el único quien les dio mas o menos una explicación, fue Jacob Black, él dio algunos detalles de lo sucedido.

Ahora las dudas quedarían resueltas cuando la vieran ¿pero porque tardaban tanto?

Jasper había aprendido a evitar las emociones de las personas y de su familia, de lo contrario el pobre estaría como loco, ya que toda la familia explotaba con varias emociones.

.

Para llegar a Forks, tuvo por delante un vuelo de siete horas de Italia a E.E.U.U y uno de cuatro de Phoenix a Seattle, y desde allí una hora más en avioneta y otra más en coche. No le desagrada volar, pero le preocupaba un poco pasar una horas en el coche en silencio con su padre Aro. Estaba lloviendo cuando el avión aterrizó en Port Angeles. No lo considero un presagio, simplemente era inevitable, ya le había dicho eso su tío Marcó. Traía solo dos maletas, pues solamente se quedarían dos meses y semana. Si le hubieran dicho donde pasar las vacaciones hubiera elegido un lugar en el cual hubiera sol y no lo contrarío, pero tenía respeto a su padre y él había elegido el pueblo, pues ahí vivían un amigo de él.

Aro mantenía la vista fija en la carretera, Felix manejaba. Miraba atraves de la ventanilla en silencio. El paisaje era hermoso, por supuesto, no podía negarlo. Todo era de color verde: los árboles, los troncos cubiertos de musgo, el dosel de ramas que colgaba de los mismos, el suelo cubierto de helechos. Incluso el aire que se filtraba entre las hojas tenía un matiz de verdor. Era demasiado verde, un planeta alienígena.
Aro supo que finalmente estaban llegando, atravesaron el pueblo y la casa en la cual se quedarían, la cual se encontraba a la par de una casa pequeña de dos dormitorios la cual no había cambiado a pesar de los años que pasaban.

El automóvil aparco. Bajo de él, no dirigiéndose a la casa en donde vivirían.
Sus pies la llevaban, caminaba hipnotizada sin poder detenerse.
Detrás del auto aparcaron otros dos. De uno bajo Dimitri, Caius y un bebe. Del otro Marcó, Jane y Lili. Los siete observaban su camino, parecía recordar y eso era una buena señal para ellos. Era uno de los motivos por el cual llegaron ahí.

Era tan conocida, tan familiar, pero nunca había estado ahí. Si entraba a la casa, juraba que podía recorrerla con los ojos cerrados. E iba a averiguarlo, necesitaba saber si podía hacerlo. Más cuando tomo el picaporte, escucho a dos automóviles aparcando. Volteo a ver, observo como personas bajaban. Una pareja de esposos y cinco jóvenes.

No se parecían lo más mínimo a ningún otro joven que ella hubiera visto en Volteira. De los tres chicos, uno era fuerte, tan musculoso que parecía un verdadero levantador de pesas, y de pelo oscuro y rizado. Otro, más alto y delgado, era igualmente musculoso y tenía el cabello del color de la miel. El último era desgarbado, menos corpulento, y llevaba despeinado el pelo castaño dorado. Tenía un aspecto más juvenil que los otros dos, que podrían estar en la universidad o incluso ser profesores. Las chicas eran dos polos opuestos. La más alta era escultural. Tenía una figura preciosa, del tipo que se ve en la portada del número dedicado a trajes de baño de la revista Sports Illustrated, y con el que todas las chicas pierden buena parte de su autoestima sólo por estar cerca. Su pelo rubio caía en cascada hasta la mitad de la espalda. La chica baja tenía aspecto de duendecillo de facciones finas, un fideo. Su pelo corto era rebelde, con cada punta señalando en una dirección, y de un negro intenso. Aun así, todos se parecían muchísimo. Eran blancos como la cal. Más pálidos que ella. Que era albina, según le dijo su padre Aro. Todos tenían ojos muy oscuros, a pesar de la diferente gama de colores de los cabellos, y ojeras malvas, similares al morado de los hematomas. Era como si todos padecieran de insomnio o se estuvieran recuperando de una rotura de nariz, aunque sus narices, al igual que el resto de sus facciones, eran rectas, perfectas, simétricas. Pero nada de eso era el motivo por el que no conseguía apartar la mirada. Continuo mirándolos porque sus rostros, tan diferentes y tan similares al mismo tiempo, eran de una belleza inhumana y devastadora. Eran rostros como nunca esperaba ver, excepto tal vez en las páginas retocadas de una revista de moda. O pintadas por un artista antiguo, como el semblante de un ángel. Resultaba difícil decidir quién era más bello, tal vez la chica rubia perfecta o el joven de pelo castaño dorado.

Estaban asombrados de verla, estaba hermosa, Edward no pudo evitar sonreír, ella los observaba y parecía estudiarlos.
Emmett al verla su rostro se ilumino, cuanto extrañaba volver a verla, no pude detenerse y camino hacía ella. Se sintió pequeñita al ver al musculoso acercarcele y eso que tenía casi la misma complexión que Felix a quien no le temía. Retrocedió un paso.

-Emmett- detuvo Carlisle

Aro camino hacía ella para hacer las presentaciones.
Era obvio que ella no los conocía, no los recordaba entonces lo dicho por Jacob era cierto. "Perdió la memoria, no recuerda quien es o... que es"

¿Que había pasado? necesitaban saber.

-Bella- Aro tomo su mano con cariño y suavidad-te presento a la familia Cullen-

"¿Cullen? Porque siento que los conozco" -U-un gusto- se sonrojo al titubear.

Bella escucho el llanto del bebe, dejando a su padre fue en busca de él. Al verla alejada, Aro hablo- Ella no recuerda nada- eso ya lo tenían confirmado- es humana.

Sus rostros eran un poema...habían escuchado bien... su corazón latía, su respiración era normal, ¿estaba comiendo chocolate?

-Eso no puede ser- declaro Emmett, viendo a su hermana.

Aro entendía su confusión, más volvió a confirmarlo- Es humana.