-Nada por aquí.- anunció Trixie al terminar de inspeccionar una de las Mecas.
-Bien, creo que esa era la última.- dijo Eli acercándose a ella con una sonrisa.
-Genial. ¿Podemos ir a comer algo ahora? En serio muero de hambre.
-Claro que sí, solo hay que regresarla a su casa.- respondió mirando a Trini, quien perseguía a la babosa infierno entre el
lugar.- Es bastante tierna, ¿sabes?
-Si.- Pasar ese rato con Eli, aunque fuera haciendo su trabajo, la había hecho olvidarse de aquella ridícula idea de ser
reemplazada como su chica mas importante.- ¡Trini, vámonos!- la llamó.
-Ya voy.- respondió ella regresando con Burpy en sus manos.- Aquí esta. Es muy tierno.- le dijo a Eli al regresárselo. De
camino a la casa de la niña, esta se habia aferrado nuevamente a la mano del lanzador, acaparando esta escena la atención de Trixie.
-¿Encontraron algo por allá?- preguntó Kord al verlos regresar.
-No, creo que todo está bien.- aseguró Eli. Trini lo soltó y entró corriendo a su casa sin decir una palabra.
-¿Y ustedes hallaron algo aquí?- preguntó Trixie.
-Ni una sola malvada.- dijo el troll.- Esta caverna no tiene un solo rastro del trabajo restante de Blakk.
-Perfecto. Creo que podemos irnos ahora.
-Oh, esperen.- dijo la encargada del almacén de babosas.- ¿Por qué no toman un bocadillo antes de irse? Trini mencionó que tenían hambre.
-No, no. No se moleste.- dijo Eli.
-Oh, no. Insisto. Es un honor tenerlos aquí.- siguió la señora con una sonrisa.
Adentro los esperaban algunos bocadillos, los cuales Pronto no tardó en comenzar a ingerir ante las vergonzosas miradas de sus compañeros.
-Eli, ¿podrias contarnos algunas de sus aventuras?- pidió la niña. Eli se lo pensó un poco. No podía hacer correr el pánico revelando todos los verdaderos planes que Blakk habia llevado a cabo.
-Yo, eh, no sé por donde empezar.
-¿Y que tal un cuento?
-Ehm... creo que recuerdo uno clásico.- dijo repentinamente.- Muy bien. Érase una vez, en un castillo en un reino muy lejano, vivía El Sombrerero Loco.- Trini lo miró confundida, al igual que las babosas.
-Pero el no era...
-Por favor, sin interrupciones.- pidió el.- Un dia, la abuela del Sombrero enfermó y él pensó que sería un buen detalle ir
a visitarla. A mitad del camino, recordó que no le llevaba ningún presente. Vió a lo lejos una casa de dulce y pensó que
tal vez a su abuela le gustaría una perilla de caramelo.
-¿Y por qué una perilla de caramelo?
-Por que llevarse toda la puerta de chocolate le costaría demasiado trabajo. Es muy pesada.-Aclaró Eli con toda naturalidad. Trixie no dejaba de reir.- Cuando entró, se dió cuenta de que en esa casa de dulce vivían siete enanos, quienes le dejarían llevarse la perilla de caramelo a cambio de que él les trajera la zapatilla de cristal de Blanca Nieves.
-Pero ella no tenía ninguna...
-Preguntas al final. Gracias.- Los demás continuaron escuchando, comenzando a acostumbrarse a esa peculiar mezcla.- Pero al llegar a la casa de paja donde encontraría la zapatilla, sucedió algo.
-¿Apareció un lobo y la sopló hasta destruirla?
-¿Qué? Claro que no. ¿De dónde sacas eso? No encontró un lobo, si no un dragón durmiente. Este tenia la zapatilla que le habia robado a Blanca Nieves justo a su lado. El Sombrerero de acercó y...
Continuó con su bizarro relato hasta que terminaron, perdón, hasta que Pronto terminó los bocadillos. Las risas no se ausentaron, al igual que los pucheros de la pequeña cuando finalmente tuvieron que retirarse.
-Vuelvan pronto, ¿sí?- pidió ella abrazando al Shane.
-Claro.- Kord miro a Trixie y sonrió.
-Oye, Trini, será mejor que lo sueltes, no vaya a ser que pongas celosa a Trixie.- La niña se rió mientras que la lanzadora se sonrojó ante la confundida mirada del chico.
-No te preocupes, Trixie.- le dijó la infante tiernamente.- Eli ya es todo tuyo.- Tomó su mano e hizo entrelazar sus dedos con los del Shane antes de regresar con su madre, quien la esperaba en la puerta.
-Eh, bien, hora de irnos.- Indicó el chico dirigiéndose con los demás a sus mecas, sin soltar la mano de Trixie
Kord y Pronto se adelantaron para dar un poco de espacio al joven par. Ell apenas levantaba la mirada del volante de su vehículo, temiendo que esta se cruzara con la del pelinegro.
-Oye, Trix.- susurró Eli.
-¿S-si?
-No estabas celosa de la pequeña Trini, ¿verdad?- le preguntó con una sonrisa.
-No digas tonterías. ¿Cómo estaría celosa de una niña?
-Me alegra escuchar eso, por que pensaba regresar en unos días para pasar un rato con ella.- comentó como si nada.- Pero no te preocupes, jamás podría reemplazar a mi chica.- concluyó haciéndola sonreir.
Mis fics se hacen más y más cortos :/
