Nota: Los personajes de este fanfic no son de mi autoría, pertenecen al Anime-Manga Naruto Shippuden de Kishimoto.
Capítulo III (Giros Inesperados)
Los días fueron pasando, al cumplirse la semana indicada por su Majestad, Hinata decidió marcharse, dando un abrazo a la pequeña Hanabi y las gracias a Kurenai por acceder a cuidar de ella mientras se ausentaba.
Subió a su carruaje y rápidamente viajó a través de las hermosas colinas, admirando tan bellos paisajes, empapándose de recuerdos, permitiéndose derramar unas cuantas lágrimas.
Para su gusto, llegó mucho mas antes que la sesión comenzara, saludó con unos cuantos conocidos, después de unas cuantas charlas y protocolo, agotada se dirigió al otro lado del pasillo, donde se divisaba un balcón, caminó lentamente, entre la obscuridad de este, saliendo a su paso un misterioso hombre, deteniéndola bruscamente; alto, cabello largo grafilado color azabache, parecía tener una edad madura, pero su perfecto rostro lo descartaba, su piel era demasiada blanca a pesar del caluroso día y una mirada inquisitoria, el cual la tomó de la mano, haciendo una reverencia y besándola, ella algo intimidada tomó su vestido e hizo una reverencia.
-La mismísima visión angelical en carne y hueso para honor y honra de mis ojos, oh excelentísima dama, permítame presentarme, mi nombre es… Itachi Uchiha-
-Uchiha Itachi, el heredero de los Condes de Norfolk- Dijo Hinata para sus adentros, lo recordaba cuando tenía cuatro años, un viaje con su padre para la firma de unos acuerdos, era mas delgado, cabello sedoso liso, apenas llegaba a sus hombros, un joven humilde, para nada presuntuoso a comparación del caballero que estaba frente a ella, tal vez los años cambiaron tanto su fisionomía, como su corazón
-Hinata Hyuga, Mi Lord, ¿Ya no me recuerda?- lo miraba con un deje de timidez
-Claro que si mi Lady, solo temía que no lo hiciera usted-
-Los amigos de mi difunto padre son mis amigos-
-Lamento aquella irreparable pérdida, además la de su esposo-
-Y yo la de sus padres, mi Lord-
De pronto, un silencio incómodo reinó entre los dos, con una sonrisa volvió a tomar su mano, la besó e hizo la misma reverencia.
-Disculpe que me marche, los asuntos de mi familia aun están pendientes-
-Espero y todo se solucione favorablemente- comentó haciendo la misma reverencia con su vestido.
-Es exactamente lo que auguro- soltó una risa, la cual heló la sangre de Hinata.
La soltó y caminó hacia el salón, cuando Hinata volteó, había desaparecido, dejando una sensación helada en el ambiente la cual la obligó a abrazarse a si misma, sigilosamente siguió la dirección que había tomado el Señor, caminó despacio mientras se pegó a una pared, se deslizaba por esta hasta cuando encontró una puerta, y cuando estuvo a punto de asomarse…
-Hinata, que alegría verte- dijo Shino, aunque no hizo gesto alguno con su rostro.
-¿Shi-Shino..?- Lo miró tímidamente, -¿N-No viste al Conde Itachi caminar po-por el pasillo?- dijo algo asustada.
-¿Itachi?, ¿El heredero de Norfolk? Tenía entendido que mandó una carta avisando a cerca de su ausencia en la sesión- sin más, estiró su palma, para que Hinata la tomara, esta, sin dudarlo la tomó y fueron juntos al Salón donde se programaría la sesión.
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Trivialidades, fueron lo único que se abordó en aquel lugar, luego del anuncio de la nueva Condesa y miembro de la Corte Real, obviando por completo aquellos hechos realmente importantes que sucedieron a dos de las familias más renombradas de toda Inglaterra, lo extraño fue que nadie intentaba preguntar sobre los avances de las investigaciones, a su lado se encontraba Shino, se miraron por unos segundos y confirmaron que tenían el mismo pensamiento, sería su turno de intervenir.
-En estos días sucedieron una serie de atentados, contra dos de las familias más grandes de Inglaterra- pronunció Shino, poniéndose de pie mientras toda la corte enmudecía, -Debo recordar que no solo se trata de familias con gran poder económico o social, sino son miembros de la corte real- pronunció cada palabra con una voz neutra, sin expresar emoción alguna en ellas.
-Bien…- tomó pie Shikamaru, General del ejército Real, -su Majestad, la reina, ordenó a varios de nuestros mejores hombres a investigar todos los pormenores, y a encontrar a los autores de estos-.
Shikamaru tomó asiento, y dirigió la mirada a la Reina, la cual le dirigió una cortante mirada despectiva, resolvió, y luego de unos cuantos minutos un secretario tomó la palabra y leyó ya resolución…
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La reunión acabó, Shino la escoltó hasta el carruaje, Hinata se encontraba muy pensativa recordando las resoluciones que se dieron:
-… como último punto, el atentado contra la familia Hyuga y la familia Uchiha, hasta concluir las investigaciones, pediría que la Condesa Hinata se mantuviera en Inglaterra, por prevención a algún ataque contra su persona, la vigilancia en el Palacio aumentará, por la coincidencia de los crímenes este se toma como un atentado contra la corona-. Sonrojó al recordar aquel momento impulsivo, quizá el mas impulsivo de su vida, cuando dio contestación a este absurdo dictamen, -¿Y mi familia? ¿y mi gente? Definitivamente no estoy dispuesta a dejarlos, si realmente a la corte le preocupa mi bienestar, espero y encuentren con brevedad al asesino de mi padre-. Definitivamente, esto fue demasiado para la tímida Hyuga, cuando la corte entera guardó silencio y la miraron fijamente, el sonrojo y la falta de aire se hicieron notorias, faltó poco para un inminente desmayo, por suerte, Shino, su mejor amigo estaba a su lado para apoyarla.
-Será mas prudente que vengas con Hanabi al pueblo, las puertas de mi casa estarán siempre abiertas para ti- Hinata caminó en silencio, Shino abrió la puerta del carruaje y estiró su mano para que la doncella pueda subir, ella con la mirada perdida en sus pensamientos subió, cuando una pequeña risita salió de sus labios.
-Ayer, estuve en mi casa junto a mi padre y Naruto, mirando como las brazas del fuego consumían los troncos secos de la chimenea, mientras la agradable melodía del violín de Hanabi nos alegraba la tarde, Hoy, tengo que lidiar con estas reuniones y.. salir lejos de casa dejando a mi hermana completamente sola, mañana, abandonaré la casa donde nací y viví junto a los seres que más amo-. Una solitaria lágrima rodó por su mejilla, imperceptible a los demás miembros gracias a su velo negro, pero no para su amigo, el cual sacó un pañuelo y se lo dio.
-A veces la vida nos golpea fuerte, Hinata demostraste que bajo toda esa timidez y tristeza hay una gran fortaleza-
Hinata sonrió tristemente, llevó el pañuelo a sus mejillas y secó sus lágrimas, levemente sonrojada estiró el pañuelo para devolvérselo y entonces…
-Quédatelo, cuando vuelvas junto a Hanabi me lo devolverás- una imperceptible sonrisa apareció en los labios de Shino, mientras tomaba la mano de Hinata y la besaba, haciendo una reverencia y retirándose hacia los escoltas que por órdenes reales la acompañarían hasta la entrada de sus dominios.
-Lleven con cuidado a Lady Hinata-
-lo haremos mi Lord-
Después volvió a su dirección y cerró la puerta, Hinata lo miraba mientras poca a poco se alejaba, entonces emprendieron el viaje de vuelta al castillo.
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El viaje resultó muy tranquilo, llevaban la mitad del recorrido cuando unos gritos la despertaban de su meditación, miró por la ventana como los caballos de los escoltas rodeando el carruaje.
-Es ko…- escuchando esto, rápidamente bajo del carruaje y miró a un par de jinetes a todo galope llegar, se trataban de Ko y el administrador.
-M-Mi Lady…- con la voz entrecortada por el cansancio, bajo del caballo y la miró con una expresión de horror, -Todas las plantaciones de te fueron consumidas, por el fuego-
El corazón de Hinata dio un brinco, -¿y Hanabi?-, al diablo el dinero, lo mas importante era su hermanita; el casillo, el título y el poder se podían ir todos juntos al infierno si a cambio su pequeña Hanabi se encontraba sana y salva.
-Lady Hanabi se encuentra bien, ella, esta con Kurenai-
Entonces sintió un gran alivio en su pecho, si estaba con Kurenai, estaba completamente segura.
-Un caballo…- Hinata frunció el ceño decidida, plasmando la sonrisa mas encantadora en su rostro, Kó tomó a su caballo de las riendas y se lo acercó.
-Bienvenida mi Lady-, le dedicó una sonrisa, Ko estaba orgulloso de su pequeña Hinata, la tomó de la cintura y la ayudó a subir al caballo, esta tomó el control de inmediato y comenzó a cabalgar despacio, seguida del administrador, Kó sacó uno de los caballos que tiraban del carruaje y subió.
En la mente de Ko estaba inscrita la expresión de esperanza de Hinata, realmente esto es algo que hubiese hecho su padre, ella, al ser su heredera había aceptado toda la responsabilidad que cayeron sobre sus hombros apenas nació: el castillo, la corte, el título, y los mas importante, ahora es padre y madre para Hanabi, no es que lo hubiese necesitado, ella era definitivamente mas fuerte que Hinata, pero debía formarla como una señorita de bien, debía ayudarla a cumplir sus sueños, sus esperanzas , sus ilusiones, su deber era cuidar todo lo que sus padres amaron y en honor a esos recuerdos debía estabilizar las cosas en el castillo, así que, ella, el administrador y su asesor y protector Ko, cabalgaron a todo galope hasta llegar a los campos.
Aquella visión era terrible, el juego lo consumió todo, eficientemente fue sofocado antes de que llegara al bosque, a cambio de algunos heridos.
-Mi Lady…- llegó el capataz, -El fuego fue provocado, se utilizó el heno recogido para iniciarlo, no se pudo salvar nada, nisiquiera lo que habíamos vendido…-
Pésimas noticias, el dinero debía volver a ser retribuido, pero eso no importaba, frente a la adversidad los ojos de Hinata y su sonrisa emitieron luz propia.
-Saldremos de esta, no dejaremos que nos desalienten, trabajaremos mas fuerte y recuperaremos todo lo perdido- dirigiéndose a Ko y a su capataz, -gracias por su apoyo, las cosas no pasaron a mayores, no hubo pérdidas que lamentar, ¡bien hecho!-
Ambos caballeros solo la miraban, aquella luz que emitía llenaba sus corazones de esperanzas, no hubo nada mas que decir, aquella dulce niña la cual hacía coronas de flores para su madre y para las sirvientas del castillo había crecido, convirtiéndose en la mas dulce de las bellezas, tan gentil y amable con todos, nadie mas que ella merecía ser su líder.
-Mi Lady, iré a ver a los trabajadores- se dirigió a ella con una sonrisa y se alejó poco a poco cuando volteó, -me alegra que usted sea nuestra ama y señora-.
Hinata sonrió, contar con la persona que desde pequeña la consideraba temible, era algo nuevo, no podía fallar a su confianza, dirigió la vista a ko, el cual sonreía con complicidad.
-Vamos Hinata, aun faltan muchas cosas por hacer-
Rieron por un momento y se dirigieron de vuelta al castillo.
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Hola a todos, que alegría volver a escribirles, bueno, prometí que el miércoles en clases subiría otro capítulo, pero… la verdad no fui a clases… queeee… tenia pereza, (muajajaja… soy una mala influencia) no, solo es broma, no tuve tiempo, y me quiero disculpar.
Misterio Misterio Misterio..! se me ocurrieron mil y una ideas para picarles con este fanfic, suposiciones chicos, ¿quién creen que es el autor de todos estos atentados? ¿Qué sucede con este Itachi… tan… diferente? ¿Dónde está Neji?
Bueeeno, sugerencias, comentarios, peticiones, un review por favor..! Mi promesa de ser mas disciplinada pasando los fics la estoy cumpliendo..! ammm.. Agradezco todo su apoyo… vaya que me encanta interactuar con ustedes… los amo..!
