Nota: Los personajes de este fic no son de mi autoría, pertenecen al anime-manga Naruto Shippuden.

Capítulo IV (Una desgracia tras Otra)

Cuando llegaron al castillo sintió un gran alivio al bajar de ese caballo, aquel viaje fue terrible, pasar horas en un caballo para una mujer no era nada cómodo, es decir, aquel apretado corsé la mataba, el calor fue absorbido por el luto y se sentía extremadamente cansada.

Entraron al salón y encontraron a los heridos siendo atendidos por…

-¡HANABI!- Hinata corrió hacia su hermanita, la cual estaba vendando el brazo de uno de los trabajadores.

-Hinata, hermanita, por fin llegaste- se dirigió con una lúcida sonrisa, Kurenai solo miraba, estaba curando la piel de una mujer, las quemadoras habían dejado su brazo muy mal.

-Esta niña aprende demasiado rápido- murmuró Kurenai, murmuro el cual fue escuchado por la orgullosa Hinata.

-Me hace muy feliz saberlo- sonrío mientras ponía una mano en el hombro de la pequeña, su hermana estaba creciendo.

-Vaya, al fin llegaste…- Cuando volteó se encontró con una rubia, Ino, su mejor amiga, la cuan traía una lavacara con agua, caminó hacia ella y la abrazó como pudo.

-Cuidado, derramaras el agua- chilló Ino, cuando Ko se acercó y la ayudó dejándola libre para abrazar a su amiga, -Hace tanto que no te veo Hinata… siento mucho la muerte de tu padre…-. Se soltaron y se miraron un instante, en ese momento, Ino sacó un sobre del escote de su vestido, Ko sonrojado por lo que vio bajó la mirada y decidió caminar hacia Hanabi para entregarle el agua.

-Estuve en España, para la firma de un tratado, pero bueno, adivina con quien me encontré…- tomó juguetonamente el sobre con ambas manos, Hinata lo miró fijamente y reconoció aquellas letras.

-E-Esa es… ¿l-la caligrafía de Neji?- tomó con prisa el sobre y lo abrió con desesperación.

-Pensé que habías dejado de tartamudear, vaya que no has cambiado- rió levemente.

-Neji, mi amado primo, no sabía que estaba en España- cuando avanzó a sacar la carta del sobre rápidamente la leyó, el olor a roble se percibía y llenaba su corazón.

Amada Prima:

Expreso mis condolencias ante el fallecimiento del Conde y de tu esposo, lamento no estar a tu lado en este momento, entiendo lo que debes estar pasando.

Fortaleza, Hinata, recuerda que debes ser fuerte y cuidar de Hanabi, no confíes en nadie, las cosas en toda Europa están muy difíciles, varios atentados han surgido, solo diré que corres grave peligro si no te cuidas, nuestra familia tienen muchos secretos, los cuales son muy difíciles de revelar, confió en Ko para tu cuidado, no confíes en nadie más que en él, pronto estaré allá, prometo no dejarte sola nunca más.

-Neji Vendrá- Abrazó la carta, inmediatamente la releyó, a decir verdad, solo las últimas palabras, esa carta le producía miedo, pero si la promesa de Neji era volver para cuidarla y estar siempre con ella, pues esto la convertía en su carta favorita, ella lo había extrañado mucho, había pasado más de dos años sin verlo.

Ko sonreía al ver una feliz Hinata y una sonriente Ino, aunque en el semblante de la rubia se percibía tristeza, pero quien lo negaría, era una perfecta actriz, pues la disfrazaba de una manera la cual podía engañar a cualquiera, menos a Ko, por algo había sido elegido mano derecha del conde, y ahora, de la condesa Hinata.

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-No, lo asesinaron antes de los votos, en realidad nunca nos casamos- dijo con pesar, mientras la Rubia la escuchaba, ella sabía que el joven era el amor de la infancia de su amiga, no se imagina el sufrimiento que debió haber pasado perdiendo a su padre, pero a su amor, su corazón como debió estar sufriendo.

-Debe ser muy difícil… ¿Cómo lo lograste superar?- Ino la miraba con cariño, Hinata era la hermana que nunca tuvo, su dolor era el suyo.

-Pues, no solo yo perdí a mis seres amados, Hanabi es muy niña, y a pesar de ello me dio un empujoncito para seguir adelante, por ella daría mi vida- las palabras que salían de sus labios reflejaban dolor, entonces Ino cambio de tema.

-y… la unión se llegó… bueno… ¿A consumar?- Ino la miró con picardía, no era una excelente idea tocar este punto, pero la curiosidad la mataba.

Una ruborizada Hinata la miró atónita, -Ino, y-yo… n-no llegué a ca-casarme…-

-Pero antes, digo, tuvieron dos años de noviazgo- Ino no midió la imprudencia de sus palabras.

-Naruto era la persona más amable y dulce del mundo, jamás tuvo esas intenciones-

Hinata cerró los ojos, el solo recuerdo de su amor le producía extrema tristeza, sin mas las lágrimas contenidas brotaron de sus ojos, Ino se sintió terrible, si hubiese sabido a donde llegaría esa conversación no hubiese continuado, remover el pasado suele ser mas duro que vivir el presente, solo atinó a abrazarla y dejarla llorar, era la mejor manera de mantenerla a salvo.

De pronto la puerta de su despacho se abrió e ingresó Hanabi, miro a su hermana llorando, así que decidió alegrar un poco el ambiente.

-Hinata, Kurenai y yo terminamos nuestros deberes, ¿Quieres escuchar la melodía que aprendí?-

Ino guiño el ojo a Hanabi, -Tu hermana tiene razón Hinata, deberías escucharla tocar, no queremos producirle un desaire ¿No es verdad?-

Des pequeños golpes se escucharon a la puerta, Hanabi la abrió e hizo pasar a Ko y al capataz, soltó una risita despectiva mirando a este último, sabía que muy en el fondo Hinata le temía, pero ella, no dejaba pasar la oportunidad para hacerle saber quién manda.

Ino sabía de las divertidas bromas que venía haciéndole Hanabi al tipo que cuidaba de los esclavos, desde aquel día que su padre la castigó delante suyo


…-Flash back-…

Era una mañana calurosa, Ino visitaba a Hinata y Hanabi, sus padres se encontraban negociando mientras ellas jugaban en el patio haciendo coronas de flores, cuando escucharon unos gritos provenientes de la cocina.

Las tres niñas corrieron a ver lo que sucedía, cuando entraron encontraron al capataz, con un cinturón golpeando a una de las esclavas, Hinata abrazó a Ino aterrorizada mientras con su mano libre buscó a su hermanita, pero se estremeció al verla, esta estaba caminando hacia aquel hombre.

-Suelta ese cinturón, es una orden- la pequeña lo miraba desafiante, con las manos en la cintura haciendo un puchero, el capataz comenzó a reír mientras doblaba el cinturón por la mitad, lo alzó al aire y golpeó a la mujer, Hanabi tenía un tic en su ojo al escuchar los gritos.

-¡Te ordené que lo soltaras!- tomó la tetera de agua caliente de la mesa y se lo regó encima, este gritó, levantó el cinturón y cuando intentó golpear a Hanabi.

-¿QUE CREES QUE ESTAS HACIENDO?- Hiashi, el conde, había entrado junto con Inoichi, el padre de Ino, detrás de estos, se encontraba Neji, el cual al escuchar el escandalo había corrido donde su tío, para contarle acerca del castigo que le estaban dando a esa pobre mujer.

-¿Qué haces con mi hija?- el conde estaba fúrico, Ino corrió a abrazar a su padre, mientras Hinata lloraba, con temor abrazó a su hermanita.

-Se-Señor, e-es que la niña Hanabi intervino en el castigo, esta muj…- pero fue interrumpido cuando un puñetazo, cortesía de Hiashi lo tumbó al suelo, Hanabi y Hinata se acurrucaron a lado de la mujer, las cuales las abrazaba con todas sus fuerzas y susurraba agradecimientos.

-No vuelvas siquiera a mirar a la cara a mis hijas- dijo amenazante el conde, mientras tomaba con fuerza el brazo de Hanabi.

-Tu no creas que no vi lo que hiciste- la jaló fuera de la cocina, Hinata estaba perpleja, cuando escuchó un pequeño grito proveniente de su hermana, hecho a correr hasta llegar a la sala, Hanabi estaba tirada en uno de los sofás, todo su cabello castaño estaba desparramado, se levantó y tiró hacia atrás su cabello, sus orbes blancas miraban a su padre fijamente, la ira en su mirar estuvo más que presente, no se arrepentía en lo absoluto de haber defendido a esa mujer, ella era la hija del señor y dueño del castillo, estaba en completa capacidad de ordenar a quien quisiese, y por ese capataz no había que preocuparse, tarde o temprano se vengaría de este.

Hiashi odiaba la prepotencia en su hija menor, pero que podía decir, era copia exacta de él, esa niña era su orgullo, lamentaba que ella no fuera la primera, su heredera. Levantó la mano, y cuando la iba a golpear Hinata se lanzó sobre Hanabi, abrazándola, ella era capaz de recibir gustosa el castigo, cuando se dio cuenta, Ino abrazó a las dos hermanas, Inoichi se acercó al confundido padre y tocó su hombro.

-Las tres mosqueteras, será difícil acabar con ellas juntas, que podemos hacer, estamos en pleno 1780, la era donde los hijos se revelan…- Inoichi sonreía mirando aquella escena, estaba seguro que si algún día llegase a faltar, el cariño para su única hija no iba a faltar.

….-Fin flash back-….


Por un momento se dedicaron una mirada cómplice, cuando Ino se levantó y se dirigió a los dos caballeros.

-Llegaron como enviados del cielo, la DULCE Hanabi nos tocará algo en…- regresó a ver a la pequeña, la cual reía, -¿violín, piano?- caminó hacia ella tomándola de los hombros, mientras ambas contemplaban al pobre hombre que tenía un aspecto palidezco.

-M-Mi lady, no quiero causarles ningún importuno, pero la notaria mandó un mensaje-

-¿Qué mensaje?- rápidamente se acercó a este, el cual estiraba una carta, la tomó y la examinó con cuidado.

¿Qué dice? Preguntó una curiosa Ino.

-Que debo ir a la notaría lo más pronto posible-. Hinata doblo la carta, caminó hacia su escritorio y la puso en un cajón, -Ko, por favor, necesito listo mi carruaje al amanecer- Ko la miró y asentó de inmediato.

-Pero antes me escucharán… ¿No es verdad?-, Hanabi estaba perdiendo la paciencia, odiaba que la ignoren.

-Claro que si Hanabi…- Hinata la miró dirigiéndole una sonrisa maternal.

-Sera piano, por favor, vamos al gran salón- caminaron juntos, Ko abrió la gran puerta, cuando Hinata entró recordó aquella imagen, los féretros de su amado y de su padre en medio del salón, cerró fuertemente los ojos y cuando los abrió miro el salón de siempre, sabia claramente que se trataba de su imaginación, pero su corazón se permitió sentir dolor.

Caminaron hacia una esquina, Hanabi se sentó con gracia frente al piano y entonó. Las notas eran dulces, aquella perfecta melodía llenó el salón, "Para Elisa" hizo eco en el alto tumbado, haciendo que sus invitados adormecieran sus sentidos con la excelentísima pieza.

Hinata escuchó embelesada, Hanabi era única, violín desde los cinco años, piano desde los siete, su hermana era perfecta.

Terminó la pieza y recibió aplausos de todos los presentes, el capataz la miraba temeroso, que lo haya invitado a él también a escucharla era raro, pero Hanabi no planeaba nada especial, no quería causarle a Hinata un dolor de cabeza.

-Hanabi, es muy tarde, deberías ir a dormir-, Hinata la miro melancólica, definitivamente la pequeña no sabía qué hacer, su hermana no estaba bien, una cosa tras otra, sus vidas cambiaron drásticamente.

-Iré hermana mía, espero y tu hagas lo mismo- se despidieron con un abrazo.

-Mis ladies, me retiro, que tengan una buena noche- el capataz dio media vuelta y se alejó.

-Ko, por favor, lleva a Ino a la habitación de huéspedes- Ino abrazó a Hinata y salió de la habitación junto a Ko y Hanabi, dejándola sola.

Hinata volvió a mirar el salón, mirando aquel sofá, donde ella estaba sentada cuando Naruto pidió su mano.

…-Flash Back-…..


Todos estaban presentes, Hiashi, Ko, Hanabi y Neji, aunque estos dos últimos con cara de pocos amigos, mirando como Naruto estaba arrodillado frente a Hinata, poniendo en su dedo un hermoso anillo.

-Hinata, ¿Quieres… ser mi esposa?- Naruto sonreía, estaba nervioso y adolorido, después de enfrentarse ante Hiashi sin mucho tino y recibir un golpe de este; después de que por un descuido dejó caer el anillo y había rodado bajo el vestido de Hanabi, y el muy idiota en su búsquela se lo había levantado y ella de una patada lo mandó a volar y después de recuperar el anillo e intentarse arrodillar frente a Hinata, resbaló sobre ella y Neji no tuvo más que darle una paliza por la escasa distancia entre él y su primita.

Hinata sonreía tiernamente, -Cla-claro que si Naruto, si quiero ser tu e-esposa- estaba completamente sonrojada, cuando Naruto puso el anillo sobre su dedo, sellando este compromiso de amor eterno con un abrazo.

Hiashi no entendía, ¿Por qué su hija lo había escogido a él?, eran varios los jóvenes de buena posición que habían llegado a pedir la mano de Hinata, pero ella con una sonrisa y una excusa bien elaboraba los rechazaba, no quedaba más que aceptar lo que se le presentaba, si Hinata estaba enamorada de ese joven, el no haría nada por interponerse en esta relación, así que dio su bendición a la nueva pareja.

….-Fin flash back-….


Sonrió melancólica, miró hacia el centro del salón y por un instante el recuerdo de los féretros volvieron a sus pensamientos, se acercó a l piano y se dispuso a tocar distintas notas, la frustración era muy grande, se sentó y comenzó a tocar, las lúgubres notas aumentaban su tristeza, el dolor que sentía se volvió exquisitamente agudo, "Adagio in g minor" hizo que llorara desgarradoramente, toco y una y otra vez la melodía, trayendo a su mente todos los duces recuerdos que tenía, recuerdos, nada más que eso… cuando se sintió cansada junto sus brazos y apoyo su cabeza sobre el piano, y se quedó dormida.

Ko se encontraba dando una última revisión antes de descansar, para su sorpresa se encontró a la bella peliazul dormitando, su piel era demasiado blanca, sus pálidos labios por el sufrimiento y aquellos rastros de lágrimas causaban tristeza en su ser, él amaba a la joven como a una hermana, el , la vio crecer, estuvo siempre a su lado, sabe claramente que lo ocurrido dejaría huellas en la vida de su protegida, la pregunta era ¿Quién será capaz de sacarla de ese caparazón en el cual ella sola se sumió? ¿Quién sería capaz de devolverle su alegría y sus sueños?

Delicadamente, la tomo en sus brazos y la llevo a su habitación, la recostó y la tapó con una manta, apago las velas y cerró la puerta, camino hacia su habitación meditando todo lo ocurrido durante el desastroso día, rogaba a todos los cielos la llegada de Neji, las cosas se complicaban de tal manera que temía por la seguridad de Hinata, solo Neji sabría qué hacer en un caso como este.

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Hooola.. adivinen quien llegue... ^w* ((esta bien, estoy mal... u.u estres...!))

No me maten por el retraso… sé cuánto me pueden estarme odiando por ello.

Quien puede responder las preguntas de Ko? Quien puede sacar de la mismísima miseria y tristeza a Hinata?