Nota: los personajes de este fic no son de mi autoría… pertenecen al anime-manga Naruto Shippuden.
Capítulo VI (¿Quién eres?)
Ko se encontraba muy feliz con la llegada de su mejor amigo, auguraba que la historia cambiara, Neji era la persona que Hinata más amaba, recordaba cuanto su protegida sufrió con la partida del castaño.
Se encontraron sentados en el comedor, degustando el exquisito almuerzo que había preparado Ino, al contrario de todas las mujeres de la aristocracia europea, gustaba desenvolverse por si sola, ella era una de las contadas mujeres abolicionistas, amaba conversar con los esclavos, y en especial le resultaba curiosos los nuevos esclavos negros, esa mañana se había encontrado empapándose de historias y cuentos Africanos, creía fielmente en la idea que el trabajo remunerado daba mejores frutos que el esclavismo.
Conversaron de trivialidades, la carrera de medicina, política, la corona, los nuevos enlaces en toda Europa, el azabache solo se limitaba a escuchar y cuando le preguntaban algo a contestar o simplemente asentar, hasta cuando terminaron de comer, y se sirvieron una taza de té, aquella conversación que intentaron evitar llegó.
-Hinata está devastada…- Ko agachó la mirada.
-Lamento que haya tenido que salir a la ciudad… deseaba verla- dijo Neji bebiendo un poco de té.
-Estoy angustiada, ya debió haber llegado…- dijo Ino, degustando un pastelillo, cuando uno de los sirvientes se acercó a la mesa con una bandeja y en ella, una carta.
-Mi Señor, llegó esta carta por parte de la notaria, dijeron que era urgente- inclinó la bandeja y Ko la tomó, abriéndola rápidamente, Ino llevó una mano a su pecho, una corazonada no la dejaba respirar bien, Neji y el Azabache abrieron desmesuradamente los ojos, cuando Ko se puso de pie violentamente.
-Hinata se casa… con… el conde Itachi Uchiha…-
-Pe-Pero por qué… que sucede…- Ino se puso de pie y le quito la carta con rapidez mientras la leía.
Neji y el azabache se miraron, se pusieron de pie y corrieron a los establos seguidos de Ko e Ino.
-Regresaremos con la condesa y su hermana- sentenció el azabache mientras subía a uno de los corceles negros que Neji traía.
-Rezaré para que todo salga bien- Dijo Ino, algo no estaba bien, no dejaba de analizar una y otra vez el papel.
Entonces cabalgaron a todo galope, Neji se encontraba nervioso, mientras la mirada del azabache se volvía más aguda.
-Es el…- dijo Neji en casi un susurro.
-No me hubiese imaginado que atacaría tan rápido-
-¿Cuánto tiempo demoraremos en llegar?-
-A este ritmo… a la media noche, antes, debemos ir por algunas cosas…-
-Llegaremos tarde- Neji estaba desesperado.
-Solo lo suficiente…-
Aquellos caballos eran los más rápidos de toda Europa, y era fácil de predecir, los caballos de Transilvania eran únicos.
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Caída la noche, habían llegado al castillo Uchiha, durante horas, habían observado las grandes hectáreas de bosque las cuales albergaba solo árboles secos, Hanabi se había dormido, recostando su cabeza en las piernas de su hermana, aquella lluvia se había convertido en un torrencial aguacero.
Ese castillo, era lo opuesto al de la familia Hyuga. Un puente cayó pesadamente, permitiéndoles pasar hacia el interior, el castillo se encontraba rodeado por agua, Hinata alzó la mirada, la espesa niebla no permitía visión alguna, pero sus ojos extrañamente divisaron el imponente escudo de armas de la familia, en el, llamas rojas como la sangre y sobre estas, un par de espadas atravesando de un lado a otro… una cabeza humana, Hinata se estremeció, ¿Qué clase de historia tendría esa familia para que se encuentre representada de esa manera?
Bajaron del carruaje, y una mujer las recibió, joven, piel blanca cual porcelana, labios rojos y ojos color carmesí tomó sus abrigos mientras las conducía por el pasillo, el castillo era algo lúgubre y frio, apenas unos cuantos candelabros con velas iluminaban su camino. Llegaron al salón, otras dos sirvientas, iguales a la anterior se encontraban de pie a una esquina, y el conde se encontraba conversando con un misterioso hombre.
-Mis ladies…- saludó el conde, -les presento a Obito… él es…-
-Notario de la corte española- Sakura habló rápidamente, mirándolo con desconfianza,-con todo respeto, esta no es su jurisdicción…-
-Claro que lo es, dama mía, debido a los tratados realizados, decidí aprovechar la paz establecida para una mejor estabilidad aquí, en Inglaterra, junto a mi familia- Obito sonrió, -Creo que nos veremos más seguido mi Lady…-
Sakura asintió, lo miraba fijamente, con un gran rencor, entendía que ahora tenía competencia, cosa que no permitiría, como mujer había llegado muy lejos y no dejaría que nadie la desplace.
El conde miró a su prometida mientras murmuraba entre dientes -Veo que aun conservas tu triste luto…- rio maliciosamente, -Bien, continuemos con lo nuestro…- extendió su mano para guiarla, esta asentó y la tomo, caminaron hacia una mesa, Obito leyó el contrato de matrimonio, lo firmaron, desde ese momento Hinata era…. "La señora Uchiha".
Fueron al comedor, varias sirvientas colocaban en el centro deliciosos manjares, todas aquellas mujeres eran extremadamente blancas, la vajilla era de loza, y los cubiertos de un material parecido, Hanabi comía con total formalidad, tomándolos con delicadeza, daba la impresión que si los presionaba con más fuerza estos se trizarían.
Comieron, brindaron, casi a la media noche el conde ordeno a sus sirvientas que llevaran a sus invitadas a sus respectivas habitaciones, Hinata acompañó a su hermana hasta la suya, guiñándole un ojo, Hanabi sabía que luego su hermana vendría por ella.
Camino con la muchacha, subiendo varias gradas de una torre alta, abrió la puerta y ella entro, había en ella un armario con un espejo grande, en el cual se observó, vio la figura, de una muchacha confundida, ¿Por qué lo hizo?, es decir, casarse con un completo desconocido, dio un profundo suspiro, dio media vuelta cuando…
-Hinata…- con una sonrisa burlona aquel tipo la miraba desde el marco de la puerta, ella lo miro nerviosa, mientras él se acercaba.
Su cuerpo se congeló, intento moverse pero no había resultado, intento gritar pero su voz no salía, apenas era un débil susurro, no, esto era una pesadilla. La tomó por la cintura, Hinata acertó a ladear la cabeza horrorizada, pero lo que vio la desconcertó aún más… en aquel espejo, solo se veía una imagen, su imagen, regreso la mirada y aquellos ojos negros habían cambiado de color, su mirada rojo escarlata la miraban fijamente, el conde subió una mano y comenzó a aflojar uno a uno los botones de su blusa.
-Necesitaba una nueva esposa, desde que Hiashi mató a la mía me he encontrado muy solo-, en ese momento acarició su cuello desnudo, siguiendo la forma de su blanco hombro, descubriéndolo totalmente, acerco su nariz, Hinata quería gritar, pero su voz se había marchado.
-de-detente- dijo en apenas un susurro, sintiendo como la punta de la nariz de su verdugo se paseaba por su cuello, subiendo a su oído, dándole leves mordiscos
-Solo será un leve dolor… amada mía- la miro fijamente, Hinata estaba sinoptizada, abrió la boca dejando a la vista sus grandes y afilados… ¿colmillos?, tomó su cabello azulado, haciendo que su cabeza retrocediera dejando al descubierto su cuello, lamió su yugular, sintiendo el palpitar de la tibia sangre recorrer con fuerza, cuando estuvo a punto de morder… una patada que rompió la puerta los sacó de ese momento.
-Perdón por interrumpir su luna de miel…- era Neji, el cual tomó su espada y lo atacó, el conde empujó a la doncella, tirándola a la cama mientras comenzaba a pelear.
-Neji Hyuga, no has cambiado en nada, mocoso impertinente… eres la viva imagen del conde, lástima que no estuviste ese día, me hubiese encantado matarte junto con tu tío…-
Entonces, dos draculinas entraron a la habitación, acorralando a Neji, cuando un par de disparos se escucharon, era el azabache, el cual había atinado al pecho de las dos espectrales mujeres, reduciéndolas a cenizas, un grito macabro resonó por todo el castillo, varias draculinas entraron a la habitación, llorando cual almas en pena y persiguiendo a ambos caballeros.
-Creí que habías muerto…- gritó el conde, mirando con furia al azabache, el cual tomaba en brazos a Hinata. Neji disparó hacia la ventana y el azabache saltó junto a la peliazul al vacío a una velocidad vertiginosa, cayeron al agua, Hinata salió del hipnotismo e intento nadar, pero el peso del vestido la hundía, hasta cuando sintió que alguien la sacaba a la superficie.
Hinata tocía desesperadamente, intentando recuperar el aliento.
-Señorita, póngase de pie…- el misterioso azabache la levantó de un tirón, mientras se sacaba su capa y la cubría.
-Ha-Hanabi…-
-No hay tiempo…- gritó Neji sobre su corcel, mirando al cielo y apuntando con una bayoneta, -Hanabi está a salvo por el momento-
El azabache tomó a Hinata por la cintura y la subió al caballo, luego subió tras ella tomando firmemente las riendas y cabalgando hacia el bosque, seguido de Neji.
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Habían cabalgado más de veinte minutos, Neji hizo una señal con su mano y se separaron, el azabache la llevó hacia una cascada, Hinata se sentía intimidada, con la cabeza gacha, tiritando de frío entre sus brazos, el azabache atinó a apegarla más a su pecho y apretar su agarre.
Rodearon la cascada por unos riscos y se escondieron tras esta, en una cueva. El azabache bajo del caballo y estiro los brazos en dirección a ella, Hinata sonrojada lo miraba mientras posaba suavemente sus manos en sus hombros y él la tomaba de la cintura ayudándola a bajar, fueron segundos los cuales se miraron fijamente, segundos los cuales se convirtieron fácilmente en minutos, él era todo un caballero, guapo y gallardo, su mirada suave la abrigaba, noto pequeñas marcas en sus ojos, como si hubiese pasado varias noches con insomnio, sus labios dibujaban una leve sonrisa.
El la miraba admirado, jamás había visto tan hermosa doncella, sus ojos perlas iluminaban aquella obscuridad, aquel sonrojo que adornaban sus mejillas se veía tan dulce, miro sus labios, los cuales estaban entreabiertos, suprimió esas ganas de sellarlos con un beso, admirando aquella belleza no se dieron cuenta el momento en el cual se iban acercando el uno al otro, lentamente cuando…
-Y cuéntame Hinata, ¿Qué tal el matrimonio?- Neji los sacó de ese trance, mirándolos con una sonrisa y el ceño fruncido, obligándolos a separarse bruscamente.
Hinata sonrojada miró al castaño y caminó hacia él dudosa, Neji lo notó, así que abrió los brazos y le regaló la más sincera de las sonrisas, entonces Hinata sonrió y comenzó a correr hacia sus brazos.
-No te alejes de mi por favor, sin ti no sé qué hacer…- en ese momento las lágrimas se hicieron presentes y cayeron intensamente.
-Iré por leña…- avisó el azabache dejándolos solos.
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Neji le había prestado ropa, para ser exactos, uno de sus pantalones y una camisa, Hinata estaba sonrojada, a duras penas se pudo poner el pantalón, sus anchas caderas amenazaban con romper el cierre, con la camisa no hubo mucho problema, pues mientras más holgada más feliz se sentía.
Se sentaron en una esquina de la cueva, con la poca leña dentro de esta prendieron fuego, esperando a que su otro acompañante llegara comenzaron a conversar.
-… tengo miedo, que le suceda algo a Hanabi… prometí cuidarla- Hinata aun abrazaba a su primo.
-¿Cuantos años exactamente tiene?- Neji peinaba con sus dedos el cabello de su prima.
-Pues, faltan cuatro meses para que cumpla los quince…- Hinata alzo levemente la mirada mientras Neji hablaba.
-Tenemos cuatro meses para rescatarla…-
-Todo por culpa de ese pervertido Uchiha…- Hinata abrazó con fuerza a Neji, mientras este suprimió una risa.
-¿Hablas de "Itachi Uchiha"?- Neji hablaba divertido.
-hemos estado hablando todo el momento de ese… vampiro pervertido… tengo miedo… ¿Y si daña a Sakura y a Hanabi?- era mucho, Neji no pudo evitar reír con fuerza.
Hinata asombrada se sentó derecha, ¿Cuándo Neji había reído con tal diversión? Y de cosas tan serias… esto solo aumentó rencor en su corazón.
-Hinata no me lo tomes a mal, perdóname…- se puso de pie y la tomó de la mano, -Olvidé decírtelo…-
Miró hacia atrás de Hinata y ella reviró, encontrándose con el azabache que los miraba con una ceja alzada.
-Te presento a tu esposo, el verdadero Itachi Uchiha…-
Esto fue demasiado para Hinata, la cual se desmayó, haciendo que Itachi soltara rápidamente la leña seca que traía y la tomara entre sus brazos antes que toque el suelo.
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Bueno, no se qué decirles…. Puede que estén confundidos pero, el siguiente capítulo les aclaro lo que sucedió… Una pregunta... ¿les gusta el Lemon? ¿Quieren que escriba lemon?
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Los amo..!
