Perdón por no haber actualizado..! pero no se ke rayos paso ke no podía ver los Reviews nuevos y yo pensé ke me habían olvidado..=( pero ya vi los Reviews..xD gracias.. aki esta este capi ke esta bastante largo..! espero les gustee..!=D

Greed212: perdona la tardanza..xD aki tienes este capi.. es mas largo..!=D

Himeno Sakura Hamasaki: perdón por las faltas..xD eske estar entre ke controlo aviones y entre ke traduzco los capis no ayuda mucho..xD espero te guste este..! esta largo..=D

Princesa Vampírica: no subí el Domingo… perdón.. como ya dije no veía Reviews y me deprimí..=( pero ya estaa..! este capi esta largo..! espero ke te gustee..!

Mily Black Queen: efee.. soy controladora..xD es por eso ke tardo con los capis.. controlar y traducir al mismo tiempo es algo difícil..xD el trauma de imaginar como se hizo el mentado hijo..!xD aki tienes otro capi…! Espero te gustee y tmb tu Review..!=D

Yilam: aki esta otro capi..! sorry la tardanza..!xD espero ke te gustee.! Espero tu Review..! y espero ke sea igual de largo ke el otro..=D i like..!

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Hogwarts

-Esto es simplemente tan injusto!- se quejo Damien. Estaba sentado en la mesa de Gryffindor, desayunando con sus compañeros Gryffindors pero su inusual mal humor no lo dejaba disfrutarlo.

-Lo se, eso apesta amigo, pero que puedes hacer?- dijo Ron antes de tomar media docena de panques y ponerlos en su plato, los lleno de miel hasta el tope.

-No puedo creer que me lo voy a perder!- continuo Damien- esperé semanas para ir a la final de la Copa Mundial. Papá me prometió que vendría por mi y ahora decide no presentarse! Digo, ni siquiera una lechuza diciendo que se cancelaba.

-Sigues quejándote por eso Damien? En serio, es solo un juego. Tu padre tiene cosas mas importantes que hacer, sabes?- dijo Hermione mientras ella y Ginny se sentaban enseguida de Ron y Damien.

-Solo un juego?- pregunto Damien- obviamente no sabes mucho sobre Quidditch, Hermione. No me sorprende ya que no es algo que puedes aprender de los libros.

La prefecta de quinto curso pretendió no escuchar la ultima parte de lo que su joven amigo había dicho. En su lugar se sirvió un par de tostadas.

-Estoy segura de que al señor Potter le surgió algo importante- consoló Ginny a Damien- después de todo el tampoco se perdería un juego tan importante.

-"Ese es un buen punto"-pensó Damien. Por que su padre se había perdido el partido? El era el fan numero uno del Quidditch, tanto le gustaba que hasta había sido nombrado el mejor cazador de Gryffindor en sus días de escuela. El trofeo seguía en el salón de trofeos en el tercer piso.

Damien solo había visto a su padre una vez desde que habia regresado de sus misiones de Auror. Lucía muy cansado y desanimado, pero Damien conocía a su papá y sabía que no se quejaría. Amaba ser Auror. Damien sospechaba que su cansado padre probablemente seguía durmiendo, olvidándose por completo de la Copa Mundial.

-Si algo importante se hubiese presentado me debió de haber mandado una lechuza- murmuró Damien- así no me quedaría esperándolo. Ron levanto la mirada de su plato y miró la desanimada expresión de su amigo. Damien era tres años mas joven que él pero eran amigos desde que eran pequeños. Ya que los padres de Ron y los de Damien eran miembros de la Orden, se veían muy seguido. Molly y Lilly se veían frecuentemente en sus casas y habían animado a sus hijos a hacerse amigos. Como resultado, Ron y Damien se habían vuelto tan buenos amigos que a Ron no le importaba que el chico más joven anduviera con ellos. Estaba acostumbrado a que Damien anduviera junto con él.

-Anímate, hombre!- dijo Ron- estoy seguro que el señor Potter te lo compensara. Hay muchísimos juegos por venir.

Con un suspiro, Damien asintió. Volvió su atención a su desayuno moviendo sus panques de lado a lado en su plato.

-Que debemos hacer hoy?- le preguntó a Ron.

-Vamos a ver a Hagrid y después tal vez practicar Quidditch?- respondió Ron.

-Si, genial- dijo Damien con una pequeña sonrisa dibujándose en su rostro- si no puedo ver el partido siempre puedo jugar uno.

-Que dices Ginny, te apetece jugar?- preguntó Ron a su hermanita. Ginny dejo su conversación a susurros que tenía con Hermione y miró a Ron.

-Que? Oh, um… no… no, gracias. Tengo que ir a la biblioteca- respondió sonrojándose un poco. Damien y Ton compartieron una mirada antes de suspirar y rodar los ojos.

-Ginny, ya déjalo! No vas a encontrarlo- trató Ron de hacerla reaccionar.

-Como sea Ronald! Ocúpate de tus asuntos- exclamo la pelirroja. Ron suspiró. Se había divertido ridiculizando y molestando a la chica por los últimos dos meses, pero ahora estaba comenzando a sentir lastima por ella.

-Nunca lo vas a encontrar- repitió Ron ganándose una mirada de muerte por parte de su hermana- no sabes si quiera si él fue alumno en Hogwarts.

-Le debo mi vida, Ron- respondió Ginny- al menos tengo que tratar de encontrarlo para agradecerle.

Ron no supo que responder ante eso. Ginny se giro hacia Hermione. Odiaba cuando Ron se burlaba de ella, pero odiaba mucho mas cuando se burlaba de ella con ese tema. "Él no lo entiendo!" se decía a si misma todo el tiempo "él no estuvo ahí."

Ron se había perdido la ultima visita a Hogsmeade hacia poco mas de dos meses. Le había dado una Bludger en la cabeza y se había estado recuperando en la enfermería. Ginny había ido a Hogsmeade con el resto de los alumnos. Recordaba perfectamente ese día, había comenzado maravillosamente, había comprador en sus tiendas favoritas, había ido al café con Hermione y otros amigos. Sus padres y hermanos mayores habían ido para comer el almuerzo con ella. Había disfrutado mucho la historia de Charlie sobre el ultimo dragón del que había estado a cargo, cuando escucharon un terrorífico disparo afuera, tan fuerte que hizo que el café temblara.

Aterrorizada y en pánico, Ginny sintió a Charlie y Bill tomarla y llevarla hacia el circulo de protección. Bill, Charlie, Arthur y Molly estaban de pie a su alrededor manteniéndola a salvo.

-Quédate aquí Ginny!- le había dicho Bill.

-Quédate cerca de nosotros!- Charlie tiró de Hermione y la dejo junto a Ginny poniéndose frete a ambas chicas. Se soltó un pandemónium cuando supieron que Hogsmeade estaba bajo un ataque de Mortífagos. Muchos Mortífagos tiraron la puerta y comenzaron a atacar a los clientes del lugar. Gritando de terror, ambas, Ginny y Hermione se agacharon buscando protección, Molly las dirigió lo mejor que pudo.

-Molly, saca a las chicas de aquí!- gritó Arthur mientras luchaba contra un hombre enmascarado. Todos los adultos en el café estaban haciendo lo mejor que podían para defenderse de los Mortífagos, incluidos Bill, Charlie y Arthur.

Molly tomo las manos de Ginny y Hermione y corrió por la puerta trasera. La mayoría de las personas en el café se dirigían hacia esa salida. Molly, Hermione y Ginny pelearon contra la multitud y salieron al callejón. Corrieron en dirección a Hogwarts tratando de llegar a la seguridad de la escuela. De pronto se encontraron con hombres enmascarados bloqueándoles el camino. Molly soltó a Ginny y Hermione y sacó su varita.

-Corran!- le dijo a su hija. Temiendo por la seguridad de su madre, Ginny dio media vuelta y corrió con Hermione a su lado. Ambas chicas corrieron tomadas de la mano intentando encontrar un lugar donde pudieran estar a salvo.

Un hechizo pazo rozando la cabeza de Ginny. Lanzo una mirada hacia atrás sin dejar de correr y vio a dos Mortífagos persiguiéndola. Hermione tiró de ella hacia otra dirección y giraron hacia un edificio viejo y aparentemente abandonado. Ambas chicas se apretujaron en la puerta que apenas si estaba en pie y corrieron escaleras arriba buscando algún lugar lo suficientemente oscuro para esconderse. Ginny escucho un fuerte ruido detrás de ellas y supo que los Mortífagos las habían seguido dentro. Sin tiempo para pensar propiamente, las dos aterrorizadas chicas corrieron hacia la cima del edificio solo pensando en que debían alejarse lo mas posible de los Mortífagos.

Cuando llegaron al techo se dieron cuenta de que no tenían en donde esconderse. Estaban atrapadas. Ginny se giró a la puerta cuando esta se abría de golpe y los dos Mortífagos caminaron hacia el techo. Burlándose y riéndose de ellas, los hombres se acercaron para agarrarlas a ella y a Hermione cuando fueron atacados por detrás. Ginny suspiró aliviada al ver a su hermano, Charlie, acercándose para rescatarlas.

Charlie luchaba contra dos hombres el solo ya que ni Ginny ni Hermione tenían sus varitas. Era política de la escuela el dejar las varitas en Hogwarts durante los viajes a Hogsmeade. Demasiados estudiantes le habían dado mal uso a sus varitas a lo largo de los años, así que ahora estaba prohibido llevarlas a Hogsmeade durante las visitas escolares. Ginny y Hermione retrocedieron tanto como pudieron para que no pudieran alcanzarlas las maldiciones perdidas. Ginny estaba muy ocupada mirando y temiendo por la seguridad de su Hermano que no se dio cuenta que un Cruciatus le había dado a la pared y se dirigía hacia ella.

-Ginny! Muévete!- gritó Hermione y en su vista periférica pudo ver el rayo de luz roja dirigiéndose hacia ella, retrocedió y salió del curso de la maldición. Desafortunadamente, ya estaba muy cerca del borde del edificio y tropezó en la orilla.

Por pura suerte se las arreglo para sujetarse de un cable que colgaba borde del edificio. Se sujeto por su vida pero el cable no era lo suficientemente fuerte para sostener su peso. Gritó por Charlie, por Hermione para que vinieran a ayudarla, pero antes de que alguien pudiera ir a rescatarla, el cable del que se detenía Ginny se rompió.

Ginny se fue en caída libre hacia abajo. Su grito de terror hizo que Charlie y Hermione gritaran también. Ginny cerró los ojos, no quería ver el suelo, ni su muerte acercarse a ella rápidamente. Pero antes de que tocara el suelo, un par de fuertes manos la tomaron. Su cabeza choco contra un fuerte pecho y ella instintivamente se agarro de la persona y se colgó de ella. Pudo sentir el aire golpear fuertemente su cara y supo que estaban volando.

Forzó sus ojos cafés a abrirse para mirar a al persona que le había salvado la vida. Unos ojos esmeraldas se fijaron en los suyos e inmediatamente se perdió dentro de ellos. Parpadeó para deshacerse de las lágrimas sin estar segura de si eran por el viento o por su experiencia cercana a la muerte. Su salvador misterioso tenia su rostro cubierto por una mascara plateada y nada mas que sus ojos era visible. Se dio cuenta que estaban volando en una escoba y la velocidad a la que iban era fenomenal. No podía abrir la boca para hablar. Había muchísimo aire corriendo al rededor. Giró su cara para quitarla de la dirección del viendo y en su lugar la enterró en el pecho de su salvador. Aun con lo que acababa de pasar, se sintió muy cómoda con ese fuerte brazo alrededor de su cintura y lo cálido de ese cuerpo tan cerca del suyo.

Ginny solo se dio cuenta de donde estaba cuando sus pies tocaron el suelo y fue gentilmente bajada de la escoba. Sus piernas no pudieron con su peso, no importo cuando intento hacerlo. Termino sentándose en el cuelo respirando agitadamente, tratando de calmar su frenético corazón. Miró hacia arriba y se dio cuenta de que estaba sentada fuera de las puertas de Hogwarts. Pudo ver a los profesores a la distancia haciéndose camino hacia ella.

-Estas bien?- Ginny miró hacia el dueño de la voz, se dio cuenta que era su Salvador el que había hablado. No pudo detener el suspiro que salió de ella, su voz sonaba tan joven. Había pensado que era mucho mayor, ya que había salvado su vida y volaba como un jugador de Quidditch profesional. Su voz era gentil pero definitivamente fuerte. Antes de que pudiera responder el chico miró hacia los profesores de Hogwarts acercándose a ellos. Sin decir otra palabra, monto la escoba y pateo el suelo.

-Espera!- gritó Ginny, pero era muy tarde. El chico con los brillantes ojos esmeralda se había ido. Ginny ni siquiera se dio cuenta de cuando la profesora McGonagall y el profesor June llegaron hasta ella y la llevaron al castillo.

Desde entonces, Ginny se había obsesionado con su salvador. Se la pasaba horas hablando con Hermione, y con cualquier otro que quisiera escucharla, sobre él, y sobre sus hermosos ojos, lo fuerte de sus brazos, lo suave que era su voz. Hermione se sentía mal por ella. Podía ver que Ginny estaba ciegamente enamorada, y por que no habría de estarlo? Después de todo él le había salvado la vida. Hermione había decidido que la ayudaría e todo lo que pudiera para intentar encontrar la identidad de esa maravilla oji-verde.

Ginny estaba convencida de que el chico debió de haber asistido a Hogwarts en algún punto ya que, juzgando por la voz, él debía ser solo unos cuantos años mayor que ella. Ginny no podía quitarse ese sentimiento de haber visto los mismos ojos verdes antes. Pensó que tal vez era un estudiante mayor que había visto en los corredores del colegio o alguien que había ido a la escuela en los tiempos de Billy Charlie y había ido a la Madriguera en algún momento.

Se había vuelto desesperadamente impaciente en su búsqueda, pasaba cada momento disponible revisando los anuarios que había en la librería, buscándolo, buscando esos brillantes ojos esmeralda. Hermione había intentado hacerla recapacitar ya que no había visto la cara del chico y no podría reconocerlo en la fotografía, pero Ginny no le había hecho caso insistiendo en que reconocería esos ojos esmeraldas en el momento que los viera de nuevo.

-entonces Hermione- comenzó Ginny ignorando a su hermano por el momento- vienes conmigo a la librería?

-Claro- respondió Hermione sonriéndole- podemos intentar buscar de nuevo si quieres.

-Gin, has considerado la posibilidad de que ese chico sea realmente feo?- pregunto Ron con una sonrisa en el rostro. Ginny se giro rápidamente para mirarlo de mal modo.

-Que?

-Tal vez es por eso que usaba mascara- explico Ron sonriendo ante la mirada de enojo de Ginny. Ginny busco su varita sacándola de su bolso. Ron subió ambas manos riendo y sacudiendo la cabeza gesticulando que no había sido su intención.

-Te lo juro Ronald! Dices eso una vez mas y la maldición que te lanzare te durara hasta el siguiente siglo!- le advirtió Ginny. Rn simplemente soltó una risa sorprendido por la reacción de su hermana.

-Vamos Ginny- dijo Hermione haciendo que la furiosa chica se pusiera de pie. Antes de que las dos pudieran salir del gran comedor, una Lily Potter con el cabello esponjado y mirada preocupada corrió dentro mirando frenéticamente hacia la mesa de Gryffindor. Encontró a Damien inmediatamente y corrió hacia el casi golpeando a las dos chicas en el proceso.

-Oh, lo siento chicas… perdón!- murmuró antes de girarse hacia Damien-Damien, ven conmigo! De prisa!- dijo la pelirroja completamente ignorando al resto de los Gryffindors que los miraban curiosos.

-Buenos días a ti también, mamá- respondió Damien con una leve sonrisa. Miró el rostro preocupado de su madre y sus mejillas manchadas por lagrimas y su sonrisa se borró al instante- mamá, que sucede?- preguntó mientras se levantaba de su silla.

-Profesora Potter, esta todo bien?- pregunto Ron. Lily o no escucho o lo ignoro por completo.

-Damien, ven conmigo, ahora! Debemos irnos!- repitió la pelirroja gesticulando para que viniera hacia ella. Damien se levantó de su silla y sin decir palabra siguió a su madre hacia el vestíbulo sin mirar atrás hacia los preocupados rostros de sus amigos. Una vez que madre e hijo estuvieron fuera del gran comedor, Lily saco una pelotita de colores.

-Portus- susurró- Damy, detente de la pelota, se activa en cinco segundos.

Damien obedeció y tres segundos después sintió la familiar sensación de que alguien tiraba de su ombligo mientras el y su madre se trasladaban fuera de Hogwarts. Los pies de Damien tocaron el suelo y momentáneamente perdió el equilibrio. Se levantó antes de mirar en donde se encontraban, al darse cuenta de donde estaban su corazón se hundió hasta su estomago. Estaba de pie en el recibidor del Hospital San Mungo.

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-Mamá, que pasó? Por que estamos en San Mungo?- preguntó Damien tratando de no entrar en pánico, pero la preocupación de su madre y sus manos temblorosas lo estaban poniendo muy nervioso.

-Ven conmigo- susurro Lily tomándolo de la mano, se dirigieron hacia los elevadores del otro lado de la sala. Una vez que estuvieron dentro de un elevador, Damien le pregunto de nuevo a Lily que sucedía- es tu papá- respondió Lily con voz apagada- fue herido anoche.

Damien sintió que su corazón dejo de latir. Su padre había sido herido antes, siendo un Auror eran gajes del oficio, pero nunca había visto a su madre tan preocupada. Eso lo hacia pensar lo peor.

-Que le paso?- pregunto queriendo calmar sus miedos.

-Fue herido durante un duelo cuando estaba en servicio- Lily trataba de mantener su mejor compostura pero no podía ocultar su preocupación por completo.

-Que servicio?- pregunto Damien, sabiendo que su madre entendería la verdadera pregunta, Auror u Orden.

-El primero- dijo ya que nunca decía las palabras "Orden del Fénix" en publico. Ella sabia que su hijo siempre se refería a la Orden como el segundo trabajo de James.

Las puertas del elevador se abrieron permitiendo a Lily y Damien correr por los pasillos hacia la habitación numero cinco. No les sorprendió ver a un muy cansado y malhumorado Sirius sentado a un lado de James. Damien respiro un gran suspiro cuando miro a su padre sentado en su cama mientras hablaba animadamente con Sirius. Se veía pálido, como cuando se mira alguien cuando pierde mucha sangre. Había un vendaje alrededor de su cuello y uno en su antebrazo. Pero aparte de verse muy cansado se veía perfectamente bien.

James miro a los dos recién llegados y en su rostro se dibujo una sonrisa. Sirius también lucia como si hubiera ido hasta el infierno y regresado, pero dejo que en su apuesto rostro se reflejara una sonrisa al mirar a Lily y Damien.

-Hola chicos, adelante, entren- exclamo James y extendió su mano para tomar la de Lily cuando corrió hasta su lado. Damien se quedo quieto en la puerta recargándose sobre esta para componerse. Su corazón se rompió un poco al ver a su padre y tío en ese estado.

-Hey pequeñajo, ven aquí- le dijo Sirius dándole una de sus usuales sonrisa. Damien camino lentamente y se sentó junto a su padre.

-Anímense chicos! Estoy bien- rio James.

-Bien! A esto le llamas bien? Por Dios, James! Pudieron haberte matado!- Lily se detuvo de golpe al darse cuanta que Damien estaba presente. Lo miró como disculpa- lo siento Damy. No debí sacarte de la escuela de esa manera. Apenas me había enterado de lo de tu padre y actué sin pensar.

Damien miró a su madre.

-Esta bien mamá. Me alegro que me hubieras traído. Solo no le grites a papá, luce como si hubiera vivido un infierno.

-Oh, gracias hijo, recordare eso!- sonrió James tratando de lucir ofendido. Damien sonrió de vuelta.

-Entonces, nos van a decir que les pasó a ustedes dos?- preguntó Damien imaginando la pregunta.

-No podemos pequeñajo, es ultra secreto y esas cosas, seguro entiendes- respondió Sirius con la voz aburrida con la que siempre le respondía a Damien las preguntas que hacia sobre la Orden. Damien miró a su padre.

-Papá?- James sonrió de Nuevo a su hijo.

-De verdad Damy, es algo muy aburrido, nada interesante- Damien bufo un poco sentándose con sus brazos cruzados sobre su pecho. Los tres adultos comenzaron a hablar, mas que nada sobre el Ministerio y cuantos días tendrían James y Sirius tendrían permitido faltar por enfermedad. Damien se comenzaba a aburrir mucho. Unos minutos después, Lily le pido a Damien que fuera a la sala de comida en el quinto puso para que trajera algunos refrigerios. Damien felizmente se levanto y salió de la habitación. En cuanto salió de la habitación Lily conjuro un hechizo silenciador en la habitación y se giro hacia Sirius y James.

-Bien, escúpanlo. Que paso anoche?- una sombra de vergüenza cruzo el rostro de ambos hombres.

-Bueno, supongo que no hay otra forma de decirlo pero… um… creo que, como que subestimamos al enemigo- respondió un avergonzado Sirius.

-A Que te refieres con "subestimamos"? Había demasiados Mortífagos? Cuántos había en el lugar?- pregunto Lily tratando de imaginarse a cinco Aurores luchando contra un ejercito de quince o mas Mortífagos. Eso definitivamente explicaría las heridas.

-Uno- respondió James sin mirar a Lily a los ojos.

-Uno?- repitió Lily.

-Sip, uno- respondieron James y Sirius al mismo tiempo.

-No lo entiendo. Como es que un solo Mortífago pudo contra cinco Aurores y puso a dos de ellos en el hospital?- pregunto Lily.

-Cuatro- dijo una pequeña voz que sorprendentemente pertenecía a Sirius.

-Disculpa?- pregunto Lily, avergonzada por la cantidad de heridos de la Orden a manos de un solo Mortífago.

-Liam y Kingsley están aquí también junto conmigo y James- respondió Sirius.

-Kingsley?- cuestionó Lily con las cejas alzadas- como Kingsley Shacklebolt? El Auror de metro ochenta y no se que al que tres Mortífagos no pudieron vencer, ese Kingsley?- preguntó Lily incrédula. Ambos hombres simplemente asintieron con la cabeza- que demonios pasó?

-Ese maldito niño fue lo que paso!- exclamó Sirius, no se tomaba su fracaso muy bien que digamos.

-Niño? Que niño?- preguntó Lily frunciendo el entrecejo.

-El niño de Voldemort- respondió James con voz apagada. Lily se paralizó, su cuerpo se puso rígido ante las palabras de James. En silencio se giró para mirar a su esposo.

-Que?- preguntó en una voz apenas mas elevada que un susurro.

-Voldemort tiene un hijo- repitió James. Lily no dijo nada pero su sorpresa y shock eran fáciles de ver.

-Por lo menos fue lo que dijo el otro Mortífago- dijo Sirius. Lily lo miró.

-Pero no dijeron que solo había un Mortífago?- preguntó confundida.

-Lo había, al menos al principio- explicó Sirius- cuando llegamos al edificio vimos solo a un Mortífago escondido en una esquina. De la nada este chico llegó e hizo que el Mortífago casi se orinara en los pantalones- Sirius hizo una mueca, arrugó la nariz y frunció el ceño- maldito cobarde!- murmuró refiriéndose al Mortífago- estaba rogando y suplicando por su vida. Ni siquiera trató de atacar al chico.

-Chico?- repitió Lily con sus ojos verdes muy abiertos de incredulidad- espera, todos ustedes están aquí, en un hospital, por culpa de un chico?

-Se como suena- comenzó James- pero es una historia muy diferente. Se veía como un chico, se escuchaba como un chico, pero Lily, no era un chico.

-A que te refieres?- pregunto Lily sintiendo un frio miedo en su estomago.

-Él era… fenomenal- dijo James sin encontrar otra palabra para describirlo. Miró a Sirius y lo vio asentir aceptándolo aunque un poco a regañadientes. James continuo- La forma en que luchaba, era tan rápido. Era solo una figura borrosa por momentos. Hacia magia sin varita y su escudo! Por Merlín, Lily, nunca había visto algo como eso antes. Lo podía convocar con un simple movimiento de varita y lo cubría de pies a cabeza!- James negó con la cabeza- No había nada en esa lucha que dijera que era un chico.

-Y no solo luchaba como mago, nos estaba pateando el trasero al estilo Muggle- agrego Sirius- en serio Lily, fue la cosa mas rara. El hijo del Lord Oscuro peleando al estilo Muggle para derrotarnos.

-Y no se veía intimidado en lo mas mínimo por el hecho de enfrentarse a cinco Aurores adultos. Simplemente barrio el suelo con nosotros- dijo James con un leve sonrojo asomando en sus mejillas. Lily escuchaba con la boca abierta.

-Por que el Mortífago le tenia miedo?- preguntó aun sin entender esa parte.

-Sabía que el chico iba a matarlo. Lo supo desde el momento en que lo vio- respondió James.

-Y lo hizo- volvió a preguntar la pelirroja- matarlo, quiero decir.

-Lo mató justo frente a mi- respondió James- era tan poderoso Lily, no había nada que yo pudiera hacer. Me mando a volar por los aires sin usar su varita y la forma en que trato con Hunt, fue tan frio! Simplemente lo mató, sin importarle nada, sin remordimiento, nada!

-Por que estas tan sorprendido?- pregunto Sirius- Él no sabría lo que es el remordimiento. Es el hijo del mismísimo demonio.

James no dijo nada pero su corazón brinco ante las palabras de Sirius. Su expresión debió de haber demostrado su angustia ya que sintió a Lily tocar si mano.

-Que sucede?- preguntó Lily.

-No lo se- respondió James sinceramente- hay algo en él que me hace sentir… inquieto.

-Inquieto? Como?- pregunto su esposa. James levanto el rostro para verlos a ella y a Sirius preguntándose si debía decir lo que cruzaba por su mente.

-No tiene sentido- dijo al fin- nada en ese chico tiene sentido. Reaccionó muy mal cuando le llame Mortífago. Sus palabras exactas fueron "No soy un sucio Mortífago!" Tiene algún sentido?- ni Lily ni Sirius dijeron algo. James continuo- y cuando estaba luchando no uso ninguna Maldición Imperdonable, solo los hechizos estándar. No mató a nadie mas que a Hunt. Eso no tiene sentido tampoco. Voldemort es todo numerous. Sus ataques dejan cientos de muertos y heridos. Los Mortífagos matan y torturan a tantos como pueden. Pero este chico, simplemente se enfrento con nosotros y fue tras Hunt. No causo ningún otro daño.

-Pudo haberlo hecho!- intervino Sirius mirando a James- tuviste suerte de que ese… ese… cuchillo, daga, cosa estrella que te tiró no hizo un corte muy profundo, de otra forma…- Sirius no pudo terminar. Miró hacia otro lado intentando borrar de su cabeza la imagen de su amigo tendido sobre un charco de su propia sangre.

-Se que trató de matarme, pero creo que de verdad no pretendía hacerlo- le dijo james a Sirius- me dijo que me apartara del camino. No fue sino hasta que yo lo ataque que tomo represalias. Digo, si le hice un corte en el brazo…

-Po que demonios estas excusándolo!- exclamó Lily- trató de matarte y tu intentas decir que fue obligado a hacerlo!

James cerro la boca y dejo caer su cabeza. Por que estaba inventando excusas? Había visto claramente la rabia en los ojos del muchacho. Sabia que el chico lo había atacado con la intención de matarlo pero algo dentro de el simplemente no quería creerlo. Además, estaba el hecho de que el muchacho le parecía muy familiar. James no sabía como era posible pero sentía que lo conocía de algún lado. Su voz había enviado escalofríos por todo su cuerpo. No quería admitirlo, pero la voz del chico le recordaba mucho a Damien.

-Creo que simplemente no quiero creer que un niño pueda ser tan malo- les dijo James. Lily consoló a su marido y Sirius miro hacia el suelo metido en sus pensamientos. Él entendía a lo que se refería james. No solo lo desconcertaba, si no que se le partía el corazón el ver a un chico tan joven en una batalla y quitándole la vida a otros sin tener piedad. A este punto, Damien apareció en el cuarto sosteniendo un montón de refrigerios en sus brazos. Miró a su madre con sus brazos alrededor de su padre quien se veía derrotado y muy cansado. Su tío Sirius también se veía molesto.

-Esta todo bien?- pregunto mientras tiraba las golosinas sobre la cama de su padre.

-Bueno, lo esta ahora que trajiste las ranas de chocolate y los sorbetes de limón!- dijo su padre mientras tomaba uno de cada uno de sus dulces favoritos y veía a Damien con grandes ojos y una sonrisa a juego. Damien suspiro cuando los adultos tomaban sus dulces favoritos. Tomó una rana de chocolate y rasgo el papel para abrirla. La rana brincó y aterrizo en la cama de su padre. Damien miró como su padre, actuando como un niño de cinco años, tomó la rana en una mano y tiró un puñetazo al aire celebrando como si hubiese cumplido una misión imposible. Honestamente, Damien pensaba que su padre nunca maduraría.

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Bien.. este es mas largo ven..!=D asi ke el próximo capi será un poco mas tarde..xD pero si tengo muchos Reviews… Bueno ya saben.. mas rápido..!=D espero les haya gustado..!