Derechos reservados Masashi Kishimoto, historia sin fines de lucro únicamente con el fin de compartirla con el mundo.
oooooooooooooooooooooooooooo oooOOOOOOOOOOOOOOOoooooooooo ooooooooooooooooooooooooo
El Kyubi y la Princesa
Mis ojos me ardían, la falta de sueño era algo que inevitablemente te cobra factura ya fuera de manera inmediata o con el pasar del tiempo.
Hanabi dormía abrazada a Chou y esta de ella, era sin duda una escena tan tierna que no pude evitar sonreír sin quitarles la vista por varios minutos.
Llegue a imaginar que Hinata era quien la abrazaba, si ella estuviera presente… ¿Seriamos una familia? Mi mente no deja de dar vueltas al asunto; si ella hubiera llegado hace años a mi vida yo hubiera reaccionado favorablemente.
Tal vez seguiría desconociendo la verdad de sus sentimientos, los sentimientos de ambas y creo que al final las hubiera lastimado de manera grave; pero ¿Cómo hubiera tomado la noticia de la enfermedad de Hinata?
Termine mi taza de café, suspire con cansancio y saliendo lo más rápido posible, al menos ese día Hanabi cuidaría de mi hija; dios como le gratificaba todo lo que estaba haciendo, se que como su tía era algo normal pero por dentro lo agradecía con todo el alma.
Como padre me comenzaba a sentir como una escoria.
Supongo que mi rostro estaba demasiado demacrado que hasta Gaara se me quedo observando.
— ¿Pesadillas de media noche?—me pregunto sin rodeos mi amigo
—Creo que es más que eso…anoche conocí más de Hinata que desconocía
— ¿Lo que descubriste te angustia demasiado?—Me ofreció una taza de café, como odiaba el sabor que tenia pero últimamente me relajaba y me estaba volviendo adicto a él.
—Mas que demasiado…no tengo idea de cómo seguir adelante después de esto, no sé cómo ayudara a Chou
Me miro consternado y escucho todo lo que había leído del diario, las pesadillas de Chou; la situación de Hanabi y su familia…no guarde nada libere esa opresión que tenía guardada.
—Hinata era una gran mujer—Temari salió detrás mío, su semblante era de tristeza mientras me daba un fuerte coscorrón—Lastima que el hombre que amaba era un completo idiota
—Temari, contrólate—Gaara la miro de manera seria, aunque en el fondo sabía que no había persona que pudiera controlarla
—No te preocupes Gaara, ella tiene razón
— ¿Piensas vivir con remordimiento el resto de tus días? ¿Acaso su muerte no te zarandeo lo suficiente? Tienes una hija que depende de ti, no puedes simplemente tirarte ella te necesita—sus duras palabras me golpearon tan duro, siempre cuestione esa sinceridad que la caracterizaba; pero ahora la veía como una bendición.
—Temari, hermanita deberías medir tus palabras
—Hablarle dulce al niño, olvídalo es necesario darle una paliza para que reaccione—Gaara suspiro mientras ella me miraba fijamente, solo pude sonreír ante sus duras palabras.
—Es cierto, tengo que ser más fuerte por ella
Ambos sonrieron, Temari volvió a darme un fuerte coscorrón aun si le gritaba que dejara hacerlo sé que no lo haría.
—Por cierto ¿Alguien sabe donde consigo un libro? El Kyubi y la princesa, por lo que leí Hinata se lo leía a Chou
—Es un libro muy viejo, recuerdo que nuestra madre lo leía antes de que Gaara naciera pero se perdió y hasta ahora que lo mencionas es que lo vuelvo a recordar
— ¿Qué tipo de libro es?
—Es un viejo cuento, aunque no está catalogado para niños a Kankuro y a mí nos encantaba
—Si Hinata menciono lo mismo, pero a Chou parece que también le gusta
—Tal vez el novio de Ino sepa algo, el trabaja en la biblioteca de Konoha como restaurador de arte por lo que dice a veces él se mete mucho con los libros.
—El rarito…
—Oye ese rarito ha estado con Ino por cerca de tres años, es más de lo que los hombres pueden aguantar en una relación seria.
—No me refería a eso…es solo que es raro
—Es porque le gusta burlarse de ti y no sabes cómo defenderte de el
—Dejen de hablar de mi novio a mis espaldas
—Ino, no es lo que piensas
— ¿Entonces que es Naruto?
—No lo regañes, pierdes el tiempo mejor ayúdanos estamos buscando un viejo libro de literatura
—Creen que Sai pueda saber, ok le hablare ahora mismo—saco su celular comenzando a marcar —Por cierto Temari puedes ayudarme con una clienta, busca un gato persa está viendo otros felinos
—De acuerdo, mándale mis saludos a Sai—Ino sonrió en afirmación mientras se alejaba para hablar mas cómoda.
Sonreí por la ayuda recibida, era una persona afortunada tenía grandes amigos que me apoyaban y una hija que me amaba a pesar de no haber estado con ella los primeros años de su vida; la vibración en mi bolsillo me saco de mis pensamientos no sé porque me dio un gran escalofrió.
Llamada entrante Hanabi Hyuga.
Conteste lo más rápido que pude, Hanabi estaba demasiado nerviosa apenas y la entendía solo fue hasta que respiro hondo; la pude escuchar de este lado del celular cuando lo hizo. Sentí que el mundo se había congelado, era como si yo hubiera dejado de formar parte del mundo que conocía.
—Chou…Chou…se ha perdido…íbamos a comprar algo al centro comercial…y salió corriendo…No la encuentro
Sus últimas palabras resonaban dentro de mi cabeza, era peor dolor que había sentido; solo recuerdo que veía a las personas borrosas no había sonido alguno, mi celular cayo recuerdo ese eco brusco mis piernas tan solo se movieron por inercia.
Chou caminaba perdida por las calles de la ciudad, abrazaba a su pequeño zorro con todas sus fuerzas y contenía su llanto lo mejor que podía; intentaba recordar el cuento de su madre con la mejor perfección posible; casi podía escuchar su dulce voz con la que ella se lo relataba.
Hubo en un tiempo oscuridad en todo este mundo, no había esperanza alguna para nadie; el hombre peleaba entre el mismo porque solo sabia reaccionar de aquel modo.
En ese mundo habitaban tanto humanos como demonios, y estos últimos siempre cazaban a los humanos no encontraban en ellos nada bueno por lo que dejarlos vivir.
Fue entonces que el más poderoso de todos los demonios un Kyubi, comenzó a tomar el control de todo ya fuera de sus hermanos o de aquellos seres que consideraba inferiores a cualquier cosa.
Los humanos llenos de temor decidieron ponerle una trampa, le dieron a la más hermosa de sus mujeres; incluso la más temible bestia podría tener un poco de compasión antes de matarla.
La dulce joven tímida y amable por el contrario no sintió miedo, miro al Kyubi un temible zorro de nueve colas que con cada coletazo destruía montañas a su voluntad.
Pero la chica no se inmutaba por aquello, su mirada no era de temor si no de profundad tristeza; aquel acto confundió al zorro que pensó que sin duda era una trampa.
—Te matare al ponerse el sol mujer, así que no supliques por tu vida
Ella sonrió con profunda amabilidad—No lo hare gran zorro, pero por favor te pido por la vida de mis hermanos los hombres; toma mi vida si lo deseas pero a ellos no les dañes.
Mas contrariado por aquella extraña actitud de ella, la dejo vivir un día más y volvió a decirle lo mismo.
—Hoy será el día de tu muerte mujer, será muy dolorosa así que no supliques por tu vida
Volvió a sonreírle sin nada de miedo en sus palabras—Esta bien gran zorro, pero no dañes a mis hermanos ni a los tuyos
Volvió a sorprenderle aquella respuesta, así que día a día la amenazaba e incluso llego a decirle que la salvaría si suplicaba por su vida; pero nunca lo hizo y con el pasar de los años el zorro dejo de amenazar a los humanos y a otros demonios.
La joven fue ganándose su frio y duro corazón, el por primera vez sintió lo que llamaban Felicidad
Pero entonces los humanos, quienes habían esperado el momento adecuado con mucha paciencia y odio atacaron al Kyubi que ahora estaba completamente desprotegido.
Sin ningún deseo de pelear se abalanzaron en contra suya, pero la joven princesa con mucha desilusión por aquellas personas por las que había suplicado en todos esos años; defendió con su propia vida al temible zorro.
Los humanos no sintieron pena por ella, pero el Kyubi tenía un profundo dolor dentro de su corazón; sus deseos le llevaron a querer destruir aquel mundo; pero la hermosa sonrisa de la joven dentro de su corazón le detuvo.
Sabía que a pesar de todo ella seguiría pidiendo por la vida de aquellos seres repugnantes, tomo a la joven y huyo muy lejos a las montañas; velo por el resto de sus días su sueño eterno hasta que el dolor le mato.
Los dioses cansados de aquella guerra inútil, decidieron ponerle fin a todo; estaban complacidos por el puro amor de aquellos dos seres y crearon el día y la noche.
Después de todo ambos eran dos seres muy diferentes, ella una humana y él un demonio.
Así el sol nació alumbrando la vida de todo ser sobre la tierra, cuando ella se despedía para dormir el salía para velar los sueños de todo ser; pero ninguno podía verse puesto que cada vez que uno se acercaba el otro se alejaba aun mas.
Pero su amor era tan grande y puro que conmovió aun más a los dioses, así que les otorgaron un único día para poder verse; la tierra se oscurecería pero aun así habría luz para no caer en la oscuridad.
Y aun cuando ese momento fuera fugaz, ellos lo aprovechaban con un eterno beso que se prolongaría hasta la siguiente vez que se vieran; un eclipse que le recordaba al hombre lo tonto y egoísta que era y la gran bendición que tenía con la vida dada.
El Kyubi y la princesa siguen en el cielo, se hacen promesas de amor eterno que renuevan cada año con el nuevo eclipse en donde el sol y la luna se reencuentran.
Chou miro su pequeño zorro de peluche y bufo algo molesta
—Mama lo contaba mejor…Chou no lo hace tan bien—Miro en todas direcciones y se dio cuenta de que estaba más que perdida, pero llorar no arreglaría las cosas.
Lo mejor sería pedir ayuda, pero no quería abandonar aun; no cuando estaba tan cerca
— ¿Estas perdida pequeña?—La mano sobre su hombro le sorprendió pero la voz era muy amable así que no se asusto, miro al alto chico que le sonreía; era muy apuesto aquella sonrisa era sin duda un sol brillante ante sus ojos, su negro cabello era algo largo no tanto como el de Nii-San Neji pero le gustaba ese color y cuando el chico abrió sus ojos estos eran de un negro profundo.
—Chou…no debe hablar con extraños—Con algo de timidez por el chico, trato de controlarse lo mejor que podía; él le sonrió colocando una mano sobre su cabeza e inclinándose a su altura para que le viera mejor.
—Es cierto, perdón señorita mi nombre es Itachi Uchiha un gusto conocerla—estiro su mano en saludo y ella algo dudosa correspondió del mismo modo; sonrió y sintió que aquel chico era de fiar.
—Sabes Chou es un pequeño Kizune, eso decía Mamá— Sonrió al chico que soltó una risa aun mas grande, la pequeña rubia movía su pequeña nariz pero él pensó que se veía más como un pequeño conejo.
Mientras Chou estaba segura bajo el cuidado de Itachi Uchiha yo por el contrario estaba en mis peores momentos, buscaba hasta por debajo de las piedras para hallarla lo más pronto posible; pero aun no sabía que eso solo era el inicio de un largo camino para ambos.
oooooooooooooooooooooooooooo oooOOOOOOOOOOOOOOOoooooooooo ooooooooooooooooooooooooo
Gracias por haberse pasado por aquí, espero les haya gustado el capitulo y como les había mencionado habrán problemas legales entre otras cosas.
¿Creen que merezco algún Review?
Próximo capítulo: Uchiha vs Hyuga
