¿Me ayudarías?

¿Aún lo recuerdas?

¿Aún piensas en él?

Apuesto a que sí.

¿Aún lo amas?

¿Aún crees que el volverá?

Incauta.

¿No puedes olvidarlo de una buena vez?

¿No puedes olvidar sus estúpidas promesas?

Claro que no, si tan solo eres una niñita tonta.

¿No ves cuanto me duele?

¿No vez cuanto yo sufro al verte llorar?

No, si tan solo piensas en ti, solo en ti.

¿Sabes que tu familia sufre al verte mal?

¿Sabes que yo sufro al verte en ese mal estado?

Por supuesto que no, si tu solo puedes velar por él.

¿Me dejarías ayudarte?

¿Me dejarías de dar alas?

Tonta, deja de hacerlo ya si sabes que nunca podrás olvidarlo.

¿Dejarías que yo entre en tu corazón?

¿Me dejarías ocupar el espacio de aquel enano?

…. Ni yo se la respuesta a eso.

¿Llegarías a amarme?

¿Podrías amarme como lo hago yo?

….

..

- ¿Ikuto? – El joven muchacho giró para poder ver a su amor platónico, a aquella niña inocente con sus ojos rojos por tanto haber llorado.

- ¿Mhm? – Se sentó correctamente en aquella rama del árbol.

- ¿Bajarías? – El chico no enseño ninguna muestra de que haría tal cosa - ¿Por favor? – Este suspiro pesadamente antes de tirarse y caer como cualquier gato.

- ¿Qué? – Preguntó fríamente, la muchacha sonrió cálidamente, una sonrisa sincera después de un buen tiempo.

- ¿Me ayudarías? – Extendió su mano, el peli-azul la miró raro pero esta lo abrazó efusivamente haciendo que el mayor solo abriera la boca más ninguna palabra salió de su boca – Por favor… por favor…